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jueves, 28 de mayo de 2020

Toledo a comienzos del siglo XX fotografiado por Hans Leyden (homenaje a Luis Alba)

He tardado varias semanas en asimilar que se ha ido. El golpe de su fallecimiento me noqueó y aún me descubro a mí mismo muchas noches viendo el último whatsapp que me envió, o el postrero correo electrónico con esos archivos adjuntos que yo abría con la ilusión de un niño.
Aquella maldita mañana de confinamiento, mis hijos me sorprendieron llorando en mi sofá tras colgar el teléfono a su sobrino, que fue quien me dio la triste noticia.
- Papá, ¿qué te pasa? ¿Por qué lloras?
- Se ha muerto un gran amigo mío, niños. Estoy muy triste.
- ¿Ha sido por el coronavirus, Papá?
- No, él estaba malito hace un tiempo, pero en los últimos días se ha acelerado todo. Tenía 86 años, una edad en la que las personas deben cuidarse mucho, porque ya no son tan fuertes.
- ¿Pero no has dicho que era un amigo tuyo?

De repente, me vi explicando a mis hijos algo tan bonito que mi ánimo, dentro del palo recibido, mejoró un poco. Les conté que Luis Alba era para mí un ejemplo en muchas cosas pero que, sobre todo, era mi amigo. Sí, mi amigo, porque la amistad no tiene edad. Ha querido el destino que él se haya marchado cuando su edad era justamente el doble de la mía. Pertenecíamos a generaciones muy diferentes y, sin embargo, tengo que reconocer que con él he pasado algunos de los momentos más gratos de los últimos años.
No necesitábamos gran cosa: una tarde entera por delante, carpetas y cajas llenas de fotos antiguas de Toledo, un escáner, él y yo.
Entrar a su casa era para mí como acceder a un santuario. Aún recuerdo la primera vez: yo estaba ilusionado y nervioso a partes iguales. Iba a conocer a la persona que más había hecho por la compilación de todo lo relacionado con Toledo en muchos campos: fotografía, libros, objetos, carteles, cuadros, recuerdos...todo lo que oliera a Toledo, Luis lo había comprado durante décadas en un esfuerzo tanto intelectual como económico que solo cuando conoces su colección alcanzas a comprender y a valorar. Para alguien como yo, dedicado a la búsqueda y divulgación de fotografías antiguas de Toledo, conocer a Luis Alba era como si un joven mago tuviese la oportunidad de tratar al mismísimo Merlín. Al salir del ascensor, vi que Luis me estaba esperando en el umbral, con su inconfundible mirada: amable, alegre y socarrona. Pronto olvidé mis nervios y solo me quedó la ilusión, él enseguida logró hacerme sentir cómodo. Al fin y al cabo, ser anfitrión había sido su gran especialidad: al igual que me estaba enseñando y acogiendo en su casa, Luis Alba fue el encargado durante décadas de mostrar a visitantes de todo el mundo y de toda condición su "gran casa", Toledo, en su condición de guía oficial y predilecto de la ciudad.
Aquella tarde fue la primera de muchas de inmenso gozo: su colección fotográfica era para mí el mayor tesoro que podría imaginar, y su generosidad y amabilidad hacían que las horas pasaran volando. Podíamos estar largo rato mirando una sola foto. El detalle que a mí se me había pasado, lo advertía él, o viceversa. Un encuadre desconocido, un rincón difícil de identificar, un autor por investigar...cada foto era la excusa perfecta para viajar juntos en una especie de máquina del tiempo. Entremezcladas, sus vivencias, anécdotas, chascarrillos y recuerdos personales eran pequeños regalos que mi mente hacía un enorme esfuerzo en recordar. Ahora lamento no haber tenido una grabadora, pues algunos detalles ya los he olvidado, aunque intentaba anotar todo lo que creía importante.
Poco a poco, nuestra relación fue evolucionando. Madurando, sería el término más apropiado. Él seguía siendo mi maestro y yo siempre seré su aprendiz, pero el paso de los años y la brecha digital generacional hacían que él no fuese muy activo en internet. Luis era el auténtico experto en búsquedas analógicas, donde se movía como pez en el agua: el rastro madrileño, anticuarios, librerías de viejo, ferias, subastas físicas, mercadillos y una excelente red de avisadores que le informaban de hallazgos en derribos, mudanzas, limpiezas de trasteros y herencias conflictivas.
Luis Alba. Fotografía de Renate Takkenberg-Krohn.
Sin embargo, la red le daba pereza...y aunque de vez en cuando también compraba en línea, tanto personalmente como por encargo, él era un romántico y no disfrutaba comprando digitalmente. De este modo, comenzamos a colaborar y era yo quien le avisaba de posibles colecciones interesantes en páginas españolas y extranjeras, para que Luis o alguien en su nombre pujase.
Poco a poco fuimos ganando confianza y me transmitía su alegría por encontrar personas más jóvenes que él interesadas en Toledo y en coleccionar y divulgar imágenes toledanas, pues él era consciente de que Toledo es un filón inagotable y por mucho que él hubiera rescatado ya miles, ambos sabíamos que el iceberg aún escondía su mayor parte bajo el agua. Me mostraba su interés por poder acceder a colecciones que en su época eran muy opacas o desconocidas al no estar digitalizadas ni disponibles para su consulta, como las de los museos internacionales o los archivos de ciudades, regiones y países a lo largo del mundo, así como los bancos de imágenes de los mejores fotógrafos y agencias de la historia. Ambos comprendimos que nos complementábamos muy bien: él era un experto en un tipo de rastreos y yo intentaba serlo en otros diferentes, de modo que el objetivo común -Toledo y sus fotos- fuese poco a poco siendo abordable desde diferentes flancos. Al ser una persona muy metódica, siempre anotaba todos los datos que conocía al dorso: lugar, fecha, autor, personas que aparecían, vendedor, fecha de la venta...de modo que me daba muchas pistas que para él no eran importantes pero que al usarlas en rastreos digitales nos dieron grandes alegrías que disfrutábamos juntos con la ilusión de dos niños.
Un buen día, un viernes santo, me lo encontré al salir de un convento de los que tanto amaba y conocía, y me acompañó en un largo paseo mientras mis hijos correteaban alrededor. En un momento dado me dijo: "Eduardo, tienes que animarte a optar a ser académico en la Real Academia de Toledo, necesitamos gente nueva y me encantaría que algún día fueras uno de los nuestros". Sinceramente, siempre había visto el mundo académico como algo lejano e inaccesible, y nunca había entrado en mis planes esa posibilidad. Pensaba que eran instituciones de otro tiempo con gente de otro tiempo (¡qué equivocado estaba!). Pero la opinión de Luis era siempre una referencia para mí, y aunque inicialmente le dije que lo veía muy difícil por mi escaso tiempo disponible, poco a poco mi opinión fue cambiando...ayudado por la insistencia de Luis, que cada poco tiempo me recordaba el tema.
Finalmente, accedí a presentar mi candidatura, que por suerte tuvo buena acogida e ingresé en marzo de 2017 como correspondiente. En febrero de 2018 leía mi discurso de ingreso como académico numerario, con el honor de recibir la réplica de Luis Alba -¿quién si no?-, mi mentor, amigo y compañero de pasiones toledanas. Nunca olvidaré sus palabras aquel día, dirigidas tanto a mí como a mi familia. Formarán parte de mis mejores recuerdos para siempre.
Con Luis Alba el día que leí el discurso de entrada como numerario en la RABACHT
Su legado es impresionante. Probablemente rescató miles de trozos de nuestra historia que sin él se hubieran perdido para siempre. Pocas ciudades han tenido la suerte de contar entre sus habitantes a personas como Luis, capaces de generar de manera autónoma una especie de colección-museo con fondos muy superiores, no solo en cantidad sino especialmente en calidad, a los de muchas instituciones oficiales. Toledo ha sido una ciudad generadora de infinidad de elementos coleccionables como lugar de referencia para artistas, historiadores, literatos y viajeros, pero sin Luis Alba ese tesoro se habría difuminado en vertederos, hogueras y escombreras. Por suerte, buena parte de su colección fue adquirida por el Ayuntamiento para engrosar nuestro Archivo Municipal, y el resto de su colección seguro que es bien gestionado también en el futuro. Los toledanos de ayer, de hoy y del futuro estaremos siempre en deuda con él, y cuanto más pase el tiempo mejor comprenderemos el valor de su trabajo. Será para siempre un espejo en el que muchos nos miraremos, y en cierto modo seguirá siendo siempre nuestro guía, pues su ejemplo nos marcará el camino a muchos que venimos por detrás. Si logramos siquiera parecernos un poco a él en su capacidad y amor por Toledo, podremos darnos por satisfechos.
No poder despedirme de él ha sido lo más duro de todo, no solo por lo repentino de su fallecimiento, sino por las horribles fechas que estamos viviendo en las que nos es imposible despedir y honrar a nuestros muertos como ellos merecen. Me rompe el alma que su funeral hubiera de celebrarse casi en soledad, únicamente acompañado de sus más directos familiares. Él hubiera merecido algo muy diferente, pero las circunstancias son las que son y tenemos que idear maneras de despedirle diferentes. En mi caso lo voy a hacer con una breve selección de unas fotos de su colección personal tomadas por un médico, de modo que quiero hacer extensivo este homenaje también a todos los sanitarios que han afrontado esta pandemia en circunstancias heroicas, enfrentándose a una carga de trabajo y a unos riesgos para su salud que solo una decidida vocación y capacidad de servicio a los demás son capaces de explicar.
Hans Leyden era el doctor de la Embajada de Alemania en Madrid a comienzos del siglo XX. Hispanófilo militante, este berlinés recorrió España con su cámara fotográfica, pues además de la medicina, la fotografía era su otra gran pasión, especialmente en la modalidad estereoscópica.
Firma de Hans Leyden (1906). Colección Luis Alba.
Retrató muchos lugares y actos oficiales y, como no podía ser de otro modo, la ciudad de Toledo fue uno de sus destinos predilectos. Luis Alba adquirió varias de sus fotografía toledanas, que nos muestran la ciudad de los primeros años del siglo XX de modo muy bello. Por ejemplo, existen muy pocas fotografías tan bonitas y tan antiguas de la iglesia de San Lucas como esta:
Iglesia de San Lucas en 1906. Fotografía de Hans Leyden. Colección personal de Luis Alba

Mirad qué preciosa vista del Tajo desde la zona del embarcadero de la casa del Diamantista:
Casa del Diamantista en 1906 por Hans Leyden. Colección Luis Alba.

Aquí vemos una escena muy animada en la Puerta de Bisagra en 1906:
Puerta de Bisagra en 1906 por Hans Leyden. Colección Luis Alba.

En esta escena, unos personajes con maletín (muy propios de los médicos de la época) parecen inspeccionar un puesto situado a la entrada del Puente de Alcántara. Me pregunto si serían compañeros de Leyden o si, incluso, alguno de ellos sería el propio doctor.
Vendedor en el Puente de Alcántara en 1906. Fotografía de Hans Leyden. Colección Luis Alba.

Como veis, son fotos curiosas y bellas tomadas por un eminente médico que sirven de muestra de qué tipo de archivos han sido rescatados de una muerte segura gracias al cariño de Luis Alba por Toledo. Intentaremos seguir su estela los que aún seguimos por aquí y trataremos de inculcar ese amor por nuestra ciudad para que la semilla germine en muchas personas y siempre tengamos un grupo nutrido de amantes de esta ciudad mágica que la protejan, la preserven y la den a conocer como Luis hizo. Descansa en paz, amigo, nunca te olvidaré.
Decorado para la grabación de La Novena Puerta de Roman Polanski en 1998 en los cobertizos. Foto de Luis Alba. Colección Luis Alba

sábado, 7 de mayo de 2011

Toledo en 1905, una joya más de la colección Luis Alba

La Colección Luis Alba es sin duda una de las recopilaciones más extensas y valiosas de material documental que existen sobre una ciudad concreta en España y probablemente en Europa. Es el fruto de una vida dedicada a la búsqueda de todo aquello relacionado con Toledo -fotografías, objetos, documentos, carteles, recuerdos y un sinfín de curiosidades más- en una época en la que no existía internet y en la que la adquisición de todo este material requería un enorme esfuerzo para recorrer los mercadillos, anticuarios, ferias, subastas y ofertas de particulares en los que pudiera encontrarse algo de valor relacionado con la ciudad.
Por suerte para los toledanos y para los amantes de la historia en general, y tras un largo proceso iniciado en 1999, en 2007 dicha colección fue adquirida por el Ayuntamiento de Toledo. Desde entonces se encuentra en proceso de catalogación y digitalización -una tarea que requiere un trabajo ingente que durará años- en el Archivo Municipal que dirige Mariano García, el cual está realizando una encomiable tarea en la divulgación de la gran cantidad de material histórico que conserva el archivo. Sin duda, la accesibilidad documental para la ciudadanía es una de las bases donde debe asentarse el interés y el amor por la historia de Toledo de las generaciones más jóvenes y las venideras.
Esa tarea de digitalización de la inmensa colección de Don Luis Alba va poco a poco dando sus frutos que el Archivo Municipal incluye en su web. Recientemente ha incorporado una colección de fotografías de autor anónimo datadas en junio de 1905 y que constituye un impresionante repaso de la ciudad en esos primeros años del siglo XX.
Veamos esta serie de fotografías con un cierto detenimiento, comenzando por las tomadas en la Plaza de Zocodover, donde estaba instalado aquellos días un cinematógrafo:
Cinematógrafo en la Plaza de Zocodover en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo
Plaza de Zocodover en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo

Cerca de allí, en la cuesta de las Armas, en el comienzo de la subida al Corral de la Campana por la Calle Recoletos, fue tomada probablemente una de las primeras fotografías en las que podemos ver una manguera municipal de riego. El agua debía provenir de Tajo mediante la elevadora de aguas, pues aún faltaban muchos años para la llegada del agua potable universalizada a la ciudad desde el Torcón (1948).
Calle de las Armas y entrada al Corral de la Campana y Calle Recoletos en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo

En la Calle Gerardo Lobo también se inmortalizó a un empleado municipal con la manga riega. Es sorprendente -y lamentable- comprobar que en 1905 esa calle presentaba un arbolado infinitamente más numeroso que el existente en nuestros días:
Calle Gerardo Lobo en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo
Calle Gerardo Lobo en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo
Calle Gerardo Lobo en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo

Este fotógrafo anónimo retrató algunos deliciosos rincones y callejones de la ciudad. Aquí tenemos preciosas fotografías por este orden del Callejón de Gigantones, del Callejón de Bodegones, de la Cuesta de Agustín Moreto y de la Cuesta del Águila -donde estaba el estudio fotográfico de Compañy-.
Callejón de Gigantones en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo
Callejón de Bodegones en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo
Callejón de Agustín Moreto en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo
Estudio fotográfico de Compañy en la Cuesta del Águila en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo

Aquí tenemos más típicos rincones toledanos como son la Calle de Trastámara, el Callejón de San Ginés y Calle de la Sinagoga:
Calle de Trastámara en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo
Callejón de San Ginés en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo
Calle de la Sinagoga en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo

Esta bella imagen nos muestra la atividad alrededor de la fuente de la Plaza del Padre Juan de Mariana:
Plaza del Padre Juan de Mariana en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo

En la misma plaza se sitúa la Iglesia de San Ildefonso o los jesuítas:
Fachada de la Iglesia de los jesuítas (San Ildefonso) en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo

Uno de los lugares más transitados de la ciudad era -y es- la Plaza de las Cuatro Calles, aunque más que una plaza es una intersección de cinco calles, o seis, si contamos la Cuesta de la Sal:
Plaza de las Cuatro Calles en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo

En aquellos días el Tajo era aún fuente de vida y riqueza, pero también de solaz y recreo. Aquí tenemos fotografías de molinos y de barcas, y también de las riberas, donde de ven bien los chopos y fresnos que eran anualmente desmochados para usar sus hojas como alimento del ganado.
Riberas del Tajo en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo
Riberas del Tajo en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo
Riberas del Tajo en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo
Molinos del Tajo en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo
Molinos del Tajo en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo
Molinos del Tajo en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo
Molinos del Tajo y Cigarrales en la vaguada de Valdecolomba en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo
Barcas junto a la Casa del Diamantista en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo
Ermita del Valle y Molinos de Saelices en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo
Riberas del Tajo en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo
Riberas del Tajo en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo
Riberas del Tajo en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo

Siguiendo con el agua, son de un enorme valor documental estas imágenes donde aún pueden verse funcionando en la vega y en los alrededores de Toledo algunas norias -cuyo origen es árabe- para la extracción de agua de riego.
Noria en la ribera del Tajo en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo
Norias en la Ribera del Tajo en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo

Las huertas rodeaban la ciudad en la zona de las vegas. Este chozo estaba en la Huerta de San Pablo, cerca de la Puerta del Vado:
Huerta de San Pablo en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo

Como no podía ser menos, una fotografía está tomada en la Calle de Santo Tomé:
Calle de Santo Tomé en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo

Aquí esta retratada la Basílica del Cristo de la Vega:
Basílica del Cristo de la Vega en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo

En estas estampas tenemos retratado el Ayuntamiento.
Plaza del Ayuntamiento en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo
Plaza del Ayuntamiento en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo

En la Plaza Mayor -que paradójicamente no es la más grande de la ciudad- quedaron inmortalizados unos vendedores. En la primera fotografía podemos ver en obras el mercado de abastos, que no fue finalizado hasta 1912. Este edificio que pronto cumplirá un siglo tuvo una construcción muy dificultosa por deficiencias en el proyecto y problemas económicos:
Mercado municipal en construcción en la Plaza Mayor en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo
Vendedores en la Plaza Mayor en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo

Aquí tenemos unas preciosas fotografías de la vida de comienzos del siglo XX en el Paseo del Miradero:
Paseo del Miradero en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo
Paseo del Miradero en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo

El Paseo de Merchán o de la Vega también fue fotografiado, y podemos ver en él la Casita de Corcho.
Paseo de Merchán o de la Vega en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo
Casa de Corcho del Paseo de Merchán o de la Vega en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo

Muy cerca de este parque fue fotografiada esta estructura muy desconocida, conocida como Quiosco de la Montaña:
Quiosco de la Montaña, a espaldas del paseo de Merchán, en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo

Es sensacional este grupo de fotografías de la Mezquita del Cristo de la Luz, incluyendo su inscripción fundacional que había sido descubierta seis años antes, en 1899:
Mezquita del Cristo de la Luz en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo
Inscripción en la Fachada de la Mezquita del Cristo de la Luz en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo
Mezquita del Cristo de la Luz en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo

En esta fotografía podemos ver la Puerta de Bisagra:
Puerta de Bisagra en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo

Aquí tenemos un buen grupo de fotografías de San Juan de los Reyes. La primera fotografía es tal vez en la que mejor se aprecie el acceso existente a modo de adosado en el ala oeste, y que fue demolido pocos años más tarde:
Antigua puerta de acceso a San Juan de los Reyes en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo
Interior de San Juan de los Reyes en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo
Claustro de San Juan de los Reyes en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo
Claustro de San Juan de los Reyes

Aquí podemos ver la Sinagoga de Santa María la Blanca:
Sinagoga de Santa María la Blanca en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo

Esta es la Casa de Mesa:
Casa de Mesa en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo

En esta estupenda fotografía se puede observar la Diputación Provincial, el Paseo de Recaredo a sus pies y, entre medias, la muralla. Puede observarse a la izquierda en la muralla el torreón rectangular que desapareció más tarde y que ha sido recientemente reconstruido en su base al haberse constatado su importancia en la sujeción de este lienzo que se vino abajo con las lluvias del año pasado:
Palacio de la Diputación y Paseo de Recaredo en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo

Aquí tenemos la Puerta del Cambrón:
Puerta del Cambrón en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo

Esta es una fotografía de la Puerta del Sol:
Puerta del Sol en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo

Esta serie de imágenes es del Puente de San Martín:
Puente de San Martín y al fondo el Cigarral de Montealegre en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo
Puente de San Martín en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo

El otro puente medieval, el Puente de Alcántara, también quedó inmortalizado:
Alcázar y Puente de Alcántara en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo
Puente de Alcántara en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo

Esta imagen corresponde al patio del Alcázar:
Patio del Alcázar en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo

Esta es una vista del Paseo del Tránsito:
Paseo del Tránsito en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo

Esta es una serie de imágenes tomadas en la Catedral:
Claustro de la Catedral en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo
Claustro bajo de la Catedral en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo
Fachada de la Catedral en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo

Esta es la vista del Valle que podía contemplarse desde el Alcázar en 1905:
Vista del Valle desde el Alcázar en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo

Aquí tenemos fotografiado el Seminario desde el Convento de San Pablo:
Fachada Oeste del Convento de San Pablo en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo

La Posada de la Sangre no pasó desapercibida para este estupendo fotógrafo anónimo:
Posada de la Sangre en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo

Muy cerca de allí, el Hospital de Santa Cruz también recibió la visita de este grupo de personas:
Fachada del Hospital de Santa Cruz en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo
Fachada del Hospital de Santa Cruz en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo
Hospital de Santa Cruz en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo
Hospital de Santa Cruz en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo
Patio del Hospital de Santa Cruz en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo

No podía faltar una serie de imágenes del Hospital Tavera:
Fachada del Hospital Tavera en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo
Patio del Hospital Tavera en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo

Aquí podemos ver el Castillo de San Servando:
Castillo de San Servando en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo

Aquí tenemos el Instituto Universitario Lorenzana:
Fachada del Instituto Universitario Lorenzana en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo

En esta fotografía podemos ver la preciosa Plaza de Santa Isabel:
Plaza de Santa Isabel en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo

Este es el Convento de las Capuchinas o de la Purísima Concepción:
Convento de la Purísima Concepción (Capuchinas) en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo

No falta tampoco una fotografía del impresionante Convento de Santo Domingo el Real:
Atrio de Santo Domingo el Real en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo

Una curiosa fotografía de esta serie nos muestra a uno de los personajes del grupo en un estudio disfrazado de picador:
Picador en un estudio de Toledo en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo

Por último, y a modo de pequeño homenaje a este anónimo fotógrafo que tan bien retrató el Toledo de 1905, aquí le tenemos inmortalizado en una preciosa fotografía en los cerros que circundan la ciudad. La sombra de la cámara y de sus compañeros convierten esta imagen en una toma realmente especial:
El fotógrafo retratado en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo

Sirva esta entrada de humilde homenaje a Luis Alba, sin cuya labor recopilatoria la práctica totalidad de su colección habría terminado dispersa por el mundo, olvidada y en muchos casos destruida. El mérito de su labor se agiganta según se va descubriendo poco a poco la dimensión de la colección, la rareza y el valor de muchos de sus elementos. Finalizar tan sólo agradeciendo al Archivo Municipal la cesión de estas fotografías.
© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall