domingo, 13 de septiembre de 2020

Un raro álbum con 24 fotografías de Toledo hacia 1907

Ya sabéis que, dentro de las posibilidades que me permite mi modesta economía, siempre ando comprando fotos y objetos relacionados con Toledo. Nuestra ciudad es un filón inagotable de curiosidades que me apasiona explorar y compartir con todos vosotros. En las últimas semanas he adquirido una pequeña joyita en forma de álbum sin editor ni casa comercial alguna que contiene 24 fotos de Toledo tomadas hacia 1907.
Portada de un raro álbum con 24 fotografías de Toledo hacia 1907. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño.

Se trata de una rareza por la total ausencia de datos en el álbum sobre su editor o autor, lo que parece indicar que se puede tratar de una edición pirata, realizada sin el permiso de los propietarios legales de las fotografías, aunque sorprendentemente tiene una gran calidad en sus acabados: tapas de cartón con relieve, letras en oro y una cinta a modo de adorno con los colores de la bandera de España. He encontrado coincidencias en varias de las fotografías que contiene con postales de una editorial no demasiado conocida que respondía a las iniciales "M.H." y que también figuraba en ocasiones como Unión Postal Universal. Es posible que esas siglas se correspondan con Menet y Hauser, los famosos editores y fotógrafos suizos muy activos por entonces que solían firmar mucho más frecuentemente cambiando el orden de los dos apellidos, es decir, como Hauser y Menet. Además, la calidad y estilo de las fotografías podrían corresponderse perfectamente con las de los citados editores helvéticos. De confirmarse esta hipótesis, el álbum que hoy os traigo podría ser una edición realizada sin los permisos de Adolf Menet y Oskar Hauser, de modo ilegal y adueñándose de su trabajo sin ningún escrúpulo.
Pasemos a repasar el contenido del álbum, sus 24 fotografías toledanas que me atrevería a datar en el año 1907 en la mayoría de los casos, si bien no es seguro (aunque sí probable) que todas se tomasen en el mismo año. Comenzaremos por ver una preciosa vista de Zocodover, llena de vida, con un puesto callejero de helados y unos pequeños árboles en la plaza que ayudan a fijar la cronología de la imagen: aparecen ya las catalpas y melias plantadas en 1906, con un poco de crecimiento con respecto a su aspecto de recién plantadas, por lo que me atrevería a decir que es una foto del verano de 1907:
Plaza de Zocodover. Incluida en un raro álbum con 24 fotografías de Toledo hacia 1907. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño.

Vayamos ahora a la calle Ancha o calle del Comercio. Una fotografía sensacional con curiosos detalles en la que podemos ver, por ejemplo, hasta tres personas asomadas a los balcones (alguna de ellas mirando a la cámara). Al fondo, la imponente silueta de la torre de la catedral:
Calle Ancha o calle Comercio. Incluida en un raro álbum con 24 fotografías de Toledo hacia 1907. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño.

La fachada principal del Alcázar y su patio:
Puerta principal del Alcázar, fachada de Covarrubias. Incluida en un raro álbum con 24 fotografías de Toledo hacia 1907. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño.
Patio del Alcázar. Incluida en un raro álbum con 24 fotografías de Toledo hacia 1907. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño.

Mirad qué maravilla de foto: la calle de Santo Tomé llena de vida. Me emociona pensar que en ese mismo año de 1907 y en esa misma calle nació mi abuelo Eduardo Butragueño Bueno:
Calle de Santo Tomé. Incluida en un raro álbum con 24 fotografías de Toledo hacia 1907. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño.

Los dos antiguos puentes -siempre presentes en los reportajes toledanos- aparecen preciosos en el álbum, tanto el de Alcántara como el de san Martín:
Puente de Alcántara. Incluida en un raro álbum con 24 fotografías de Toledo hacia 1907. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño.
Puente de San Martín. Incluida en un raro álbum con 24 fotografías de Toledo hacia 1907. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño.
Puente de San Martín. Incluida en un raro álbum con 24 fotografías de Toledo hacia 1907. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño.
Puente de Alcántara. Incluida en un raro álbum con 24 fotografías de Toledo hacia 1907. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño.
Alcázar y Puente de Alcántara. Incluida en un raro álbum con 24 fotografías de Toledo hacia 1907. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño.

La Puerta de Bisagra, parada obligada para todo visitante de la ciudad, también está representada en el álbum:
Puerta de Bisagra. Incluida en un raro álbum con 24 fotografías de Toledo hacia 1907. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño.

La Catedral Primada protagoniza grandes páginas del álbum, tanto con tomas exteriores como con vistas de su interior:
Catedral y Plaza del Ayuntamiento. Incluida en un raro álbum con 24 fotografías de Toledo hacia 1907. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño.
Puerta del Reloj de la Catedral. Incluida en un raro álbum con 24 fotografías de Toledo hacia 1907. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño.
Trascoro de la Catedral. Incluida en un raro álbum con 24 fotografías de Toledo hacia 1907. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño.
Transparente de la catedral. Incluida en un raro álbum con 24 fotografías de Toledo hacia 1907. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño.
Altar mayor de la catedral. Incluida en un raro álbum con 24 fotografías de Toledo hacia 1907. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño.
Interior de la catedral, órgano del Emperador. Incluida en un raro álbum con 24 fotografías de Toledo hacia 1907. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño.

La Puerta del Sol, siempre majestuosa y bellísima:
Puerta del Sol. Incluida en un raro álbum con 24 fotografías de Toledo hacia 1907. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño.

La vista del entonces limpio Tajo tomada desde el Puente de Alcántara:
Turbinas de Vargas y Molinos de san Servando sobre el río Tajo. Incluida en un raro álbum con 24 fotografías de Toledo hacia 1907. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño.

Las fotografías de la Sinagoga de Santa María la Blanca y del Claustro de San Juan de los Reyes comparten una curiosidad: la presencia de un personaje con sombrero que parece ser el mismo en ambas tomas:
Sinagoga de Santa María la Blanca. Incluida en un raro álbum con 24 fotografías de Toledo hacia 1907. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño.
Claustro de San Juan de los Reyes. Incluida en un raro álbum con 24 fotografías de Toledo hacia 1907. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño.

Es también una preciosidad esta vista tomada desde el arco de la Sangre: se ve toda la calle Cervantes en su pronunciado descenso. A la derecha vemos la desaparecida Posada de la Sangre:
Posada de la Sangre y Calle Cervantes. Incluida en un raro álbum con 24 fotografías de Toledo hacia 1907. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño.

La portada del Hospital de Santa Cruz, con su riquísima decoración:
Portada del Hospital de Santa Cruz. Incluida en un raro álbum con 24 fotografías de Toledo hacia 1907. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño.

Y, para finalizar, una soberbia vista general de la ciudad: deleitaos en los detalles, como por ejemplo encontrar ropa tendida en las laderas, el cimborrio de la Catedral antes de su demolición hacia 1910, las iglesias, conventos y palacios esparcidos por la ciudad...
Vista general de la ciudad. Incluida en un raro álbum con 24 fotografías de Toledo hacia 1907. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño.

Hasta aquí el repaso a esta rareza de las publicaciones fotográficas del Toledo de comienzos del siglo XX. Espero que lo hayáis disfrutado tanto como yo lo he hecho al divulgarlas e investigar sobre ellas.

sábado, 29 de agosto de 2020

Toledo en los años 50 fotografiado por Robert Julia

El excepcional fotógrafo Robert Julia nació en la localidad pirenaica de Céret (Francia) en 1920. Muy temprano demostró una gran inclinación por su faceta artística, y de este modo desarrolló la pasión por la fotografía a la tempranísima edad de 12 años. Retrató profusamente en su juventud su Céret natal, generando un banco de imágenes local que hoy es un tesoro para esta localidad. Estudió en el liceo de Perpiñán con el gran pintor Jean Capdeville, por lo que se convirtió en un apasionado también por el mundo de la pintura, y de este modo conoció personalmente y fotografió a los más grandes pintores que se acercaban a Céret, localidad bautizada por André Salmon como "La Meca del cubismo". Así fue como Robert Julia pudo retratar magistralmente a artistas como Pierre Brune, Pinchus Krémègne, Frank Burty Haviland, Salvador Dalí o Pablo Picasso, entre otros visitantes ilustres de Céret. Fotógrafo tremendamente perfeccionista, su obra tiene un marcado tinte humanista y era un genio capturando la elegancia, la magia y la mística escondidas en la vida cotidiana y en los paisajes, generando fotografías muy agradables para la vista.
Robert Julia (créditos: DDM repro)
En los años 50 Robert Julia visitó Toledo obteniendo preciosas fotografías, algunas de las cuales fueron incluidas en el delicioso libro de Victor Crastre "Tolède, coeur de l´Espagne", publicado en 1959.
En 1991 Robert Julia publicó un libro acompañado de una exposición fotográfica retrospectiva de sus fotos. El museo de Céret custodia buena parte de la obra de este "pintor-fotógrafo", que nos dejó en el año 2003.
A continuación os ofrezco las mejores fotografías que Robert Julia obtuvo en Toledo en los años 50 para que podáis comprobar vosotros mismos la capacidad de Julia para obtener imágenes enormemente bellas.
En mi opinión, la mejor fotografía que Robert Julia obtuvo en Toledo es esta soberbia imagen que muestra la fuente que existía en la zona de las Carreras de San Sebastián, con la torre mudéjar de la Iglesia de San Cipriano al fondo. Un hombre espera su turno sentado en su cántaro de barro mientras una mujer con un niño llenan los suyos acariciados por la luz de un atardecer invernal. ¿No es una imagen digna de ser enmarcada?
Fuente en las Carreras de San Sebastián con la torre de San Cipriano al fondo. Libro de Víctor Crastre. Foto de Robert Julia

Sin duda, una de las fotografías más bellas e impresionantes es esta toma de San Juan de los Reyes desde el paraje de las Vistillas de San Agustín. A la imponente estampa del monasterio gótico se suman los detalles de humildad de la vida cotidiana de los toledanos de entonces: ropa tendida junto a la Puerta de San Martín, arrieros en burros y casas de modesta factura adosadas a la muralla:
Pueta de San Martín y San Juan de los Reyes. Libro de Víctor Crastre. Foto de Robert Julia2

Cerca de allí, ascendiendo en dirección a San Juan de los Reyes, Robert Julia se detuvo para obtener otra fotografía magistral: la escena de la actividad alrededor de una de las tahonas de la ciudad, denominada "Panadería de San Martín". El burro con sus alforjas cargadas con las barras que habían de ser repartidos por la ciudad es observado por un grupo de mujeres sentadas en sillas bajas así como por un hombre apoyado sobre la pared:
Panadería de San Martín, con San Juan de los Reyes al fondo. Libro de Víctor Crastre. Foto de Robert Julia

Esta es una vista del Museo del Greco, lugar de obligada visita para un apasionado de la pintura como era Robert Julia:
Casa del Greco. Libro de Víctor Crastre. Foto de Robert Julia

Robert Julia retrató con maestría la vida cotidiana de la ciudad en estas tomas del mercadillo en la Plaza Mayor, con las bargueñas vendiendo frutos secos:
Bargueña vendiendo nueces en la plaza Mayor. Libro de Víctor Crastre. Foto de Robert Julia
Mercado en la Plaza Mayor. Libro de Víctor Crastre. Foto de Robert Julia

No podía faltar una fotografía de nuestro centro neurálgico: Zocodover. Son visibles letreros como los del Bar Bahía, el Bar Toledo, los estudios fotográficos de Foto Flores y Lucas Fraile o las oficinas de la Sociedad General Agropecuaria y la Mutua General. También son visibles negocios como una peluquería, la tienda de mazapán Telesforo, el café Suizo y se completa la escena con un buen muestrario de coches de la época.
Coches en la Plaza de Zocodover. Libro de Víctor Crastre. Foto de Robert Julia

La devastación causada por la guerra civil permitió durante varias décadas que existieran perspectivas que hoy son imposibles de obtener. Una de ellas es la visión frontal general del convento de la Concepción Francisca, visible por la ausencia del edificio que hace esquina entre la calle Cervantes y la bajada que lleva a este convento:
Convento de la Concepción Francisca. Libro de Víctor Crastre. Foto de Robert Julia

Aquí vemos el patio y la escalera del Hospital de Santa Cruz:
Hospital de Santa Cruz. Libro de Víctor Crastre. Foto de Robert Julia
Escalera del Hospital de Santa Cruz. Libro de Víctor Crastre. Foto de Robert Julia

La portada del Hospital aparece aún con las huellas de la guerra civil: la zona superior derecha de la fachada aún no había sido reparada y no se habían repuesto las piedras que en la actualidad sí podemos contemplar (si os fijáis cuando paséis se reconocen muy bien por estar talladas más recientemente, con color más claro y aristas más patentes):
Hospital de Santa Cruz, portada. Libro de Víctor Crastre. Foto de Robert Julia

Aquí vemos un formidable laurel en el claustro de la catedral de Toledo:
Claustro de la Catedral. Libro de Víctor Crastre. Foto de Robert Julia

Esta es la fachada de la desaparecida casa del anticuario Justo García Callejo, a la que ya dediqué una entrada en el blog. Se situaba junto al Alcázar.
Casa del Anticuario Justo García Callejo. Libro de Víctor Crastre. Foto de Robert Julia

Aquí puede verse la plaza de las Cuatro Calles en su confluencia con Hombre de Palo:
Plaza de las cuatro calles. Libro de Víctor Crastre. Foto de Robert Julia

El tibio sol invernal volvió a ser inmortalizado por Julia en esta escena de atardecer en el Palacio de Fuensalida: un grupo de personas aprovecha los últimos rayos en la calle mientras una persona se apoya en el balcón principal del famoso palacio:
Palacio de Fuensalida. Libro de Víctor Crastre. Foto de Robert Julia

Los cigarrales fueron también retratados por Robert Julia. Mirad qué bella estampa con el cigarral de Santa Elena en el centro:
Cigarrales de Toledo y vaguada de Valdecolomba a mediados del siglo XX. Foto de Robert Julia.

Este es el aspecto del Puente de Alcántara desde la ladera del cerro del Castillo de San Servando:
Puente de Alcántara a mediados del siglo XX. Foto de Robert Julia.

Aquí aparece la Puerta Vieja de Bisagra vista desde el nivel que por entonces tenía el paseo que conectaba con Recardo, muy por encima del nivel actual:
Puerta Vieja de Bisagra a mediados del siglo XX. Foto de Robert Julia.

La Puerta de Doce Cantos presentaba por entonces un aspecto bastante deteriorado:
Puerta de Doce Cantos a mediados del siglo XX. Foto de Robert Julia.

El Puente de San Martín no podía faltar en el repaso fotográfico de Robert Julia a la ciudad:
Puente de San Martín con arrieros a mediados del siglo XX. Foto de Robert Julia.

Y, para finalizar, una fenomenal vista general de la vieja ciudad castellana desde el Valle. Sobrecogedor resulta el aspecto del Alcázar, aún con las tremendas heridas de la guerra:
Vista general de Toledo a mediados del siglo XX. Se ve la casa del Diamantista y el Alcázar en reconstrucción. Foto de Robert Julia.

Como habéis podido comprobar, una vez más el talento de un gran fotógrafo de la historia del siglo XX se desplegó en Toledo, generando un reportaje que más de 60 años después es capaz de emocionarnos y evocar toda una época. Espero que lo hayáis disfrutado.

viernes, 31 de julio de 2020

El Club Milcar o cuando la Casa del Diamantista se convirtió en un espacio para disfrutar del Tajo en 1933

La tarde del 16 de julio de 1933 no fue una tarde cualquiera en Toledo. Fue la que vio nacer un club de recreo ligado al -por entonces- limpio y caudaloso Tajo en la mítica Casa del Diamantista. Su propietario, Ángel Aguilar, con gran ilusión, había fundado el denominado Club Milcar y ese era el día escogido para su puesta de largo en sociedad. Para la ocasión organizó una fiesta con competiciones náuticas y saltos desde el trampolín instalado en uno de los torreones de la legendaria casa, asomada directamente a las aguas del Padre Tajo. Según me cuenta su bisnieto, el nombre de Milcar era un homenaje a sus hijas gemelas, cuyos nombres eran Milagros y Carmen.
En estas competiciones participaron muchos toledanos, y leyendo las crónicas encontramos apellidos de marcado arraigo local como Maeso o Relanzón, mezclados con los de los miembros del otro club ligado al río (del que os hablé hace unos meses): el Club Náutico de Toledo.
Crónica en El Castellano de la Inauguración del Club Milcar el 18 de julio de 1933
Era Toledo por entonces una ciudad volcada con su río, orgullosa de él y dedicada a su uso y disfrute, como la existencia de estos clubes indica. Enfrente de la casa, el club construyó en la otra orilla una caseta y sus miembros cruzaban nadando de un lado a otro en las largas jornadas veraniegas refrescándose y haciendo deporte a la vez.
Cuando descubrí la historia de este club comencé a rastrear imágenes en las que se pudiera apreciar su actividad e instalaciones y, por suerte, entre las miles de fotos que he tenido la ocasión de poder divulgar estos años, recordé el reportaje que el gran geógrafo Gonzalo de Reparaz realizó precisamente ese mismo verano de 1933. Vi las fotos con detenimiento y...voilà!, allí estaban la caseta, los bañistas y la Casa del Diamantista esperándome, deseosos de ser rescatados para la historia más de 80 años después. Emociona poder luchar por la recuperación de nuestro río utilizando su memoria, sus ilusiones, sus fotos...en un ejercicio de unión espacio-temporal realmente estimulante que debe servirnos de nuevo para conseguir tener un río como el que ellos disfrutaban. Instalaciones del Club Milcar en las inmediaciones de la Casa del Diamantista y la Barca de Pasaje en el verano de 1933. Detalle de una fotografía de Gonzalo de Reparaz (Institut Cartogràfic de Catalunya) Instalaciones del Club Milcar en las inmediaciones de la Casa del Diamantista y la Barca de Pasaje en el verano de 1933. Detalle de una fotografía de Gonzalo de Reparaz (Institut Cartogràfic de Catalunya) Casa del Diamantista en 1933. Fotografía de Gonzalo de Reparaz Ruiz. © Institut Cartogràfic de Catalunya Instalaciones del Club Milcar en las inmediaciones de la Casa del Diamantista y la Barca de Pasaje en el verano de 1933. Detalle de una fotografía de Gonzalo de Reparaz (Institut Cartogràfic de Catalunya) Instalaciones del Club Milcar en las inmediaciones de la Casa del Diamantista y la Barca de Pasaje en el verano de 1933. Detalle de una fotografía de Gonzalo de Reparaz (Institut Cartogràfic de Catalunya) Instalaciones del Club Milcar en las inmediaciones de la Casa del Diamantista y la Barca de Pasaje en el verano de 1933. Detalle de una fotografía de Gonzalo de Reparaz (Institut Cartogràfic de Catalunya)
Ermita del Valle y Torno del Tajo en 1933. Fotografía de Gonzalo de Reparaz Ruiz. © Institut Cartogràfic de CatalunyaOrillas del Tajo y vista de Toledo en 1933. Fotografía de Gonzalo de Reparaz Ruiz. © Institut Cartogràfic de Catalunya
Por desgracia, al igual que le sucedió al Club Náutico, la vida del Milcar fue efímera debido al estallido de la guerra civil en 1936. Sin embargo, su recuerdo debe seguir vivo y esta breve entrada quiero dedicarla a la memoria de sus miembros, y a la de todos los que han luchado, luchan y lucharán por la recuperación de un Tajo vivo. Tarde o temprano, venceremos. Trabajemos unidos para que ese día llegue cuanto antes.
© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall