sábado, 10 de abril de 2021

La inauguración del tren automotor Madrid-Toledo en 1935 con Niceto Alcalá-Zamora y Gil-Robles a la cabeza

Corría el mes de septiembre de 1935 y, pese a que el panorama político era inestable y convulso, pocos podían imaginar que España estaba en la antesala de un drama nacional en forma de guerra civil, que se desencadenaría solo 10 meses después.
La compañía MZA (siglas de Madrid-Zaragoza-Alicante), concesionaria del servicio, había invertido una buena suma de dinero para lograr conectar Madrid con Toledo mediante un moderno tren denominado "automotor", capaz de realizar el trayecto entre ambas capitales en algo menos de una hora, lo que suponía todo un hito de las comunicaciones.
Los automotores eran vehículos ferroviarios autopropulsados, dotados de uno o varios motores que les permitían el movimiento de forma autónoma sin necesidad de ser remolcados por una locomotora. Constaban generalmente de una unidad motriz y una o más unidades remolcadas acopladas entre sí mediante enganches automáticos. Se destinaban preferentemente al transporte de viajeros. En Toledo se usó el modelo WE-401 con motor diésel.
El día 25 de aquel mes fue el elegido para inaugurar solemnemente el servicio, con la presencia de las máximas autoridades del gobierno de la II República por aquel entonces: el presidente de la República, Niceto Alcalá-Zamora, y el ministro de la Guerra José María Gil-Robles.
Anuncio del primer viaje del automotor Toledo- Madrid el 25 de septiembre de 1935. Compañía MZA. Fundación de los Ferrocarriles Españoles. La comitiva salió de Madrid desde la estación de Atocha y una hora después el flamante nuevo automotor llegaba a Toledo cumpliendo el horario previsto:
Inauguración del Automotor Madrid-Toledo el 25 de septiembre de 1935. Noticia en el diario Ahora al día siguiente. Las fotos que hoy traigo, tomadas por el gran Martín Santos Yubero, tienen el doble valor de mostrar aquel primer viaje de una parte importante de la historia ferroviaria toledana junto con la presencia de personas clave en aquel momento histórico, como son Alcalá-Zamora, Gil-Robles o el general Domingo Batet. Aquel 25 de septiembre no fue un día cualquiera: fue el último día como presidente del consejo de ministros de Alejandro Lerroux, que estaba en el poder en un pacto de los partidos conservadores de la CEDA de Gil-Robles y el Partido Radical del propio Lerroux. Probablemente viendo venir la marejada del "escándalo del estraperlo" que se desató muy poco después, ese mismo día Lerroux fue sustituido por Joaquín Chapaprieta, que se mantuvo en el cargo solo unos meses, hasta diciembre.
El caso es que en aquel vagón viajaba buena parte del poder español del momento, con personas que muy poco después verían cómo sus vidas cambiaban por completo al estallar la guerra. Repasar las biografías de Alcalá-Zamora, Gil-Robles, Domingo Batet o Rafael Sánchez Guerra (otro de los integrantes del vagón, por entonces presidente del Madrid C.F., denominación del Real Madrid en aquellos años) es sinónimo de conocer a fondo el siglo XX de nuestro país, con todos los hechos históricos que en él se sucedieron.
Como el análisis de todo ello excede las pretensiones de este blog, os lanzo el guante de indagar en sus vidas y en las acciones que desempeñaron. Por mi parte os dejo las imágenes del viaje, con sus protagonistas ajenos a los próximos acontecimientos que se sucederían en los años venideros, así como de la comida que se celebró en la preciosa estación de ferrocarril de Toledo:
Automotor Madrid-Toledo el 25 de septiembre de 1935 a su salida en Atocha. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico signatura 033378_011 Automotor Madrid-Toledo en 1935. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico signatura 030764_001 Alcalá Zamora en la inauguración del automotor Madrid-Toledo en 1935. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico Gil Robles y Alcalá-Zamora en la inauguración del Automotor Madrid-Toledo en 1935. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico signatura 033378_002 Alcalá-Zamora y Gil Robles en la inauguración del Automotor Madrid-Toledo en 1935. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico signatura 033378_007 Automotor Madrid-Toledo en 1935. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico signatura 033378_005 El general Domingo Batet (fusilado en 1937) y el presidente del Madrid, Rafael Sánchez Guerra, que tuvo que exiliarse fuera de España tras la contienda:
Inauguración del Automotor Madrid-Toledo en 1935. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico signatura 033616_002. Aparece Rafael Sánchez Guerra y el General Domingo Batet Automotor Madrid-Toledo en 1935. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico signatura 033616_001 Automotor Madrid-Toledo en 1935. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico signatura 033378_004 Gil-Robles y Rafael Sánchez Guerra en la llegada a Toledo en la inauguración del automotor Madrid-Toledo en 1935. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico El almuerzo en Toledo:
Gil Robles y Alcalá Zamora en la inauguración del Automotor Madrid-Toledo en 1935. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico signatura 033378_010 Niceto Alcalá-Zamora y Gil Robles en la comida durante la inauguración del Automotor Madrid-Toledo en 1935. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico signatura 033378_009 Y hasta aquí este repaso a este pedacito de la historia toledana, precursor del actual AVE, con la presencia de personajes importantes en España en un momento muy convulso. Espero que os haya gustado y os haya despertado el gusanillo por conocer más a fondo sus apasionantes biografías.
Automotor Madrid-Toledo, modelo WE-401. Fundación de los Ferrocarriles Españoles Automotor Madrid-Toledo en su inauguración en 1935. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid,fondo fotográfico Automotor Madrid-Toledo en 1935. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico signatura 043395_001

sábado, 27 de marzo de 2021

Un sublime repaso fotográfico a la posguerra en Toledo de la mano de Thérèse Bonney en 1941

¿Es posible capturar la belleza encerrada en las situaciones y momentos más duros y decadentes de la historia? Gracias al talento de mujeres como Thérèse Bonney, sabemos que la respuesta a esa pregunta es claramente afirmativa.
Su nombre de cuna era Mabel Bonney y nació en Syracuse (Nueva York, Estados Unidos) el 15 de julio de 1894. Su educación pronto se vio enfocada hacia el universo creativo, obteniendo la licenciatura en Artes por la Universidad de California en Berkeley en el año 1916, cuando contaba solo con 22 años. Al año siguiente cursó una maestría en el Radcliffe College en Cambridge, Massachusetts. Atraída por la cultura europea -cursó un master en lenguas romances-, con 24 años se instaló en París para estudiar en la Sorbona entre 1918 y 1919, donde publicó una tesis sobre las ideas morales en el teatro de Alejandro Dumas. Obtuvo el doctorado en 1921 convirtiéndose en la persona más joven, la cuarta mujer y la décima estadounidense de ambos sexos en obtener ese título en la Universidad de la Sorbona. También fue la primera estadounidense en recibir una beca de la institución. Tras graduarse, logró otras becas y ayudas que le permitieron desarrollar su trabajo, como la Beca Horatio Stebbins, las becas Belknap, Baudrillart y Billy; y la beca Oberländer de la Carl Schurz Memorial Foundation en 1936, que le permitió estudiar la contribución alemana a la historia de la fotografía.
Thérèse Bonney en febrero de 1942 A partir de 1925, Thérèse Bonney documentó a fondo las artes decorativas francesas a través de la fotografía, estudiando en profundidad las colecciones de otros fotógrafos, agencias, arquitectos, diseñadores y estudios. Se convirtió así en una gran recopiladora de fondos fotográficos ligados al arte, creando un negocio (la agencia Bonney Service) en base a las impresiones fotográficas que vendía a varios clientes y suscriptores principalmente en EE.UU. En el año 1930 asistió a la famosa "Stockholmsutstäliningen" (Exposición de Estocolmo) donde reunió muchas más fotografías. Acciones similares recopilatorias desarrolló también en los Países Bajos. En 1935 regresó a Nueva York para dirigir la nueva Maison Française, una galería que se dedicaba al intercambio cultural entre Francia y Estados Unidos.
Tras una década y media dedicada a la publicidad y a la recopilación y divulgación de la fotografía europea ligada a las artes decorativas y la arquitectura, Bonney se decidió dedicar a la fotografía como autora, convirtiéndose en fotoperiodista.
Este cambio en su vida coincidió con la década de los años 40, marcada por las guerras. De este modo, con el estallido de la II Guerra Mundial, Bonney desarrolló una serie impresionante de reportajes de los estragos causados por el conflicto, con imágenes que se centraron con un realismo casi dramático en los civiles afectados. Todo comenzó por casualidad cuando fue enviada a Finlandia en noviembre de 1939 para fotografiar los preparativos de los juegos olímpicos que iban a disputarse en Helsinki al verano siguente. Sin embargo, el estallido de la guerra hizo que Bonney tomara fotos muy diferentes. Así, sus fotografías en el frente ruso-finlandés (1939-1940), dieron comienzo a su soberbia cobertura gráfica de toda la guerra. Esas primeras fotos finlandesas fueron verdaderamente magistrales, y la hicieron merecedora de la Medalla de la Orden de la Rosa Blanca de Finlandia por su valentía. Más tarde viajó a España, donde retrató de modo sublime las escenas de la vida cotidiana en la durísima posguerra durante su estancia en 1941. Durante la guerra mundial también viajó por Europa occidental tomando fotografías de niños en condiciones realmemente espantosas.
Una selección de las imágenes ontenidas por Thérèse se mostró en el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York en 1940, siendo la primera mujer en protagonizar una exposición propia en ese museo, y más tarde se publicó su aclamado libro Europe's Children con fotos tomadas entre 1939 y 1943 en varios países europeos, entre ellos España.
Portada del libro Europe´s Children de Thérèse Bonney con fotos entre 1939 y 1943 Niño o niña en España hacia 1941 por Thérèse Bonney Bonney colaboró intensamente con organizaciones como Cruz Roja Internacional en Francia, país que le condecoró con la Cruz de Guerra y con la Legión de Honor. En 1944 Thérèse Bonney llegó a protagonizar un cómic titulado Photo-Fighter:
Photo-Fighter. Cómic basado en la fotógrafa Thérèse Bonney en 1944. The Library of Congress of the United States of America Tras una vida dedicada a la fotografía, Thérèse Bonney falleció en París el 15 de enero de 1978. Nunca se casó, y al parecer adoptó un niño aunque nunca llegó a formalizarlo legalmente. Hacia el final de su vida, Bonney donó buena parte de sus bienes y de sus obras fotográficas a la Universidad de California en Berkeley, donde se formó. En Francia se conserva también otra porción de su legado, tanto en la Caisse Nationale des Monuments Historique et des Sites (CHMHS), como en la Bibliothèque historique de la ville de Paris o en el Fort de Saint-Cyr en Montigny-le-Bretonneux. En EE.UU., sus fondos están en el Cooper-Hewitt, Museo Nacional del Diseño en la ciudad de Nueva York, además de la citada Universidad de California en Berkeley.
Una vez hecho el repaso de su biografía, clave para comprender la importancia de la autora que hoy os traigo, pasaré a mostraros las fotos que Thérèse Bonney obtuvo en la ciudad de Toledo en 1941. Estamos de nuevo ante la constatación del magnetismo que Toledo ha ejercido siempre sobre los más grandes fotógrafos (y fotógrafas) de la historia. Es algo maravilloso que por más que se repita no deja de emocionarme.
Bonney debió visitar Toledo en su periplo europeo en plena II Guerra Mundial, conflicto en el que España no participó directamente, aunque las tremendas heridas de la reciente guerra civil (1936-1939) estaban tan presentes en España que las fotos parecen plenamente bélicas. Estamos en lo más duro y crudo de la posguerra, en una situación de enorme penuria, ruina y destrucción. Así lo capturó Bonney en una serie de imágenes de la Plaza de Zocodover sobrecogedoras, en las que podemos ver cómo los toledanos se esforzaban en normalizar en su vida cotidiana escenas durísimas como era la contemplación de nuestra plaza más emblemática rodeada de un mar de destrucción. Algunos arbolillos que resistieron los bombardeos muestran en sus débiles troncos las heridas. El Arco de la Sangre aparece apuntalado en un milagroso equilibrio, los edificios del flanco este de la plaza aparecen con un estado fantasmal y la gente se arremolina en grupillos al sol del invierno:
Toledo en 1941. Fotografía de Thérèse Bonney © The Bancroft Library, University of California, Berkeley Toledo en 1941. Fotografía de Thérèse Bonney © The Bancroft Library, University of California, Berkeley Arco de la Sangre apuntalado en la Plaza de Zocodover de Toledo en 1941. Fotografía de Thérèse Bonney © The Bancroft Library, University of California, Berkeley Los urinarios subterráneos de la plaza, con las rejas de Julio Pascual, aparecen rodeados de gente con los edificios del fondo coronados por anuncios entre los que destaca el del fotógrafo Lucas Fraile:
Toledo en 1941. Fotografía de Thérèse Bonney © The Bancroft Library, University of California, Berkeley Un grupo de hombres con sus capas castellanas conversa en la plaza:
Hombres con capas castellanas en la Plaza de Zocodover de Toledo en 1941. Fotografía de Thérèse Bonney © The Bancroft Library, University of California, Berkeley La visita de Bonney a Toledo debió tener lugar en el mes de febrero de 1941, a juzgar por la floración de los almendros en estas maravillosas fotos tomadas desde la zona del Río Chico junto al Tajo con la silueta de la ciudad al fondo:
Almendro en flor en Toledo en 1941. Zona de río Chico junto al Tajo. Fotografía de Thérèse Bonney © The Bancroft Library, University of California, Berkeley Almendro en flor en Toledo en 1941. Zona de río Chico junto al Tajo.  Fotografía de Thérèse Bonney © The Bancroft Library, University of California, Berkeley Un olivar en las inmediaciones de la ciudad:
Olivar en las cercanías de Toledo en 1941. Fotografía de Thérèse Bonney © The Bancroft Library, University of California, Berkeley Existen otras fotos de Bonney en España sin localización concreta. Solo sabemos que fueron tomadas en un Auxilio Social, institución creada por la dictadura franquista en los primeros años. Dejo a vuestro criterio averiguar si pudieran ser imágenes toledanas. En cualquier caso, os servirán para haceros una idea del talento fotográfico de Thérèse:
Auxilio Social en 1941. Fotografía de Thérèse Bonney © The Bancroft Library, University of California, Berkeley Auxilio Social en 1941. Fotografía de Thérèse Bonney © The Bancroft Library, University of California, Berkeley Auxilio Social en 1941. Fotografía de Thérèse Bonney © The Bancroft Library, University of California, Berkeley Auxilio Social en 1941. Fotografía de Thérèse Bonney © The Bancroft Library, University of California, Berkeley Auxilio Social en 1941. Fotografía de Thérèse Bonney © The Bancroft Library, University of California, Berkeley Auxilio Social en 1941. Fotografía de Thérèse Bonney © The Bancroft Library, University of California, Berkeley Auxilio Social en 1941. Fotografía de Thérèse Bonney © The Bancroft Library, University of California, Berkeley Auxilio Social en 1941. Fotografía de Thérèse Bonney © The Bancroft Library, University of California, Berkeley Como habréis comprobado, estamos ante joyas fotográficas tomadas por un verdadero mito de la fotografía. Una mujer con unas inquietudes y un talento que supo desarrollar y poner en práctica en una época en la que no era sencillo para ellas, abriendo camino y siendo pionera en muchos campos tanto formativos como fotográficos y humanos. Me despido con su firma autógrafa junto con la descripción, durísima pero bella se mire por donde se mire, de la realidad que retrató en Europa en la II Guerra Mundial.
Firma de Thérèse Bonney en un ejemplar de su libro Europe´s Children

sábado, 13 de marzo de 2021

Toledo en 1962 fotografiado por Leandro de la Vega

El periodista y fotógrafo Leandro de la Vega Gil nació en la ciudad de Cuenca el 13 de marzo de 1923. Sus comienzos profesionales periodísticos se producen en el Diario de Cuenca en el año 1943, cuando el joven Leandro contaba solo con veinte años. De Cuenca pasó a Madrid, donde realizó reportajes tanto escritos como gráficos para la Agencia Internacional Arco entre los años 1954 y 1961, abordando temas tan diversos como economía, actualidad nacional, literatura o cine. De la Vega también trabajó para la Agencia Logos y colaboró con las revistas Fotos y Primer Plano, entre otras.
Leandro de la Vega Gil. Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense. Su profesionalidad y buen hacer le fueron abriendo las puertas en su proyección laboral, llegando a formar parte de la plantilla de La Estafeta Literaria y a ser colaborador fijo de Blanco y Negro, ABC o Arriba. Leandro de la Vega fue también miembro de la Agencia Pyresa y redactor jefe de la revista España Hostelera y corresponsal en España de hasta tres revistas hispanoamericanas.
En el desarrollo de su intensa actividad, entrevistó y fotografió a algunas de las personalidades más relevantes del arte y las letras de la España de su tiempo. En algunos casos, esa relación se convirtió en una estrecha amistad, como fue el caso del escultor Victorio Macho o el pintor Daniel Vázquez Díaz.
Nunca perdió su vínculo y compromiso con su Cuenca natal, manteniendo una relación muy fructífera con artistas como Lorenzo Goñi o poetas como Federico Muelas y Acacia Uceta. Como complemento a su actividad humanística, formó parte en Madrid de tertulias literarias como la del destacado ensayista Luis Astrana Marín. Leandro de la Vega fue asimismo socio fundador de la Sociedad Cervantina y presidente de la Asociación de Amigos de Cervantes de Esquivias (Toledo). En 1962 cofundó el boletín España Semanal, editado por el Ministerio de Información y Turismo. En esta última publicación fue donde vio la luz su aclamado reportaje Las Hurdes, leyenda y verdad (1964).
Portada de "Las Hurdes: leyenda y verdad" de Leandro de la Vega (1964) Desde 1965 dirigió la revista Tría, dedicada a informar sobre la política y economía agrarias, y promovió la creación de la Asociación Española de Informadores Agrarios.
Leandro de la Vega falleció en Madrid el 23 de enero de 1998, a los 74 años de edad.
En mayo de 2016, la familia de Leandro de la Vega legó a la Biblioteca de la Universidad Complutense toda su biblioteca y su archivo personal. Dentro de esos fondos se incluyen archivos y documentos personales y profesionales de Leandro de la Vega, destacando sobremanera una notable colección de fotografías de gran valor documental y artístico.
Dentro de su colección fotográfica se incluye una serie de preciosas fotografías tomadas en Toledo en el año 1962, con motivo de una visita a su buen amigo el escultor Victorio Macho, que residía en la ciudad desde hacía una década en su pequeño paraíso de Roca Tarpeya.
Las imágenes obtenidas por Leandro de la Vega en aquella visita son de diferente tipología, desde las paisajísticas a las humanísticas. De todas ellas destacaré para comenzar esta pequeña obra de arte que retrata a un grupo de monjas en la calle Hombre de Palo en una escena realmente bella:
Monjas en la calle de Hombre de Palo en 1962. Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid, Archivo personal de Leandro de la Vega. Otra excelente toma es esta que nos muestra la vida alrededor de la Iglesia de Santiago del Arrabal:
Iglesia de Santiago del Arrabal en 1962. Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid, Archivo personal de Leandro de la Vega. Leandro de la Vega tomó una serie de fotografías dedicadas a las tiendas de artesanía y recuerdos turísticos de la ciudad:
Tienda de cerámica y recuerdos en 1962. Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid, Archivo personal de Leandro de la Vega. Tienda de espadas y damasquinado en 1962. Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid, Archivo personal de Leandro de la Vega. Tienda de recuerdos, damasquinos y grabados en la calle Chapinería en 1962. Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid, Archivo personal de Leandro de la Vega. Comprando una espada en 1962. Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid, Archivo personal de Leandro de la Vega. Comprando una espada en 1962. Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid, Archivo personal de Leandro de la Vega. Leandro de la Vega ascendió a la torre de la catedral de Toledo, desde donde obtuvo varias fotografías sensacionales:
Vista desde la torre de la Catedral en 1962. Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid, Archivo personal de Leandro de la Vega. Vista del caserío toledano desde una torre en 1962. Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid, Archivo personal de Leandro de la Vega. Desde el mirador del Valle, Leandro de la Vega obtuvo esta bella panorámica de la ciudad:
Vista general de Toledo en 1962. Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid, Archivo personal de Leandro de la Vega. Pasemos ahora a las fotografías que Leandro tomó en Roca Tarpeya con su amigo Victorio Macho y su esposa, la peruana Zoila Barrós, en un soleado día del mes de octubre de 1962. Se trata de imágenes de una perfección técnica asombrosa, que captaron magistralmente las facciones del escultor palentino con una fuerza expresiva abrumadora:
Victorio Macho en Roca Tarpeya en 1962. Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid, Archivo personal de Leandro de la Vega. Victorio Macho en Roca Tarpeya en 1962. Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid, Archivo personal de Leandro de la Vega. Victorio Macho junto al busto de León Felipe en Roca Tarpeya en 1962. Foto de Leandro de la Vega. Universidad Complutense. No me digáis que no es una maravilla esta foto del matrimonio Macho-Barrós:
Victorio Macho y Zoila Barrós en Roca Tarpeya en 1962. Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid, Archivo personal de Leandro de la Vega. Aquí aparecen en el mirador de Roca Tarpeya que se asoma al Tajo, con el puente de San Martín al fondo atravesado por las aguas -aún limpias por entonces- del río más largo de la Península Ibérica:
Victorio Macho y Zoila Barrós en Roca Tarpeya en 1962. Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid, Archivo personal de Leandro de la Vega. Para finalizar, esta foto del jardín de Roca Tarpeya en la que aparecen sonrientes ambos (Leandro de la Vega y Victorio Macho), tal vez obtenida por Zoila:
Leandro de la Vega con Victorio Macho. Toledo, 1962. Universidad Complutense Sirva esta entrada de homenaje a este completísimo ser humano que fue Leandro de la Vega: culto, inquieto y polifacético. No quisiera despedirme sin antes dar las gracias a sus hijas por permitirme difundir estas fotografías, así como a la Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense en la persona de Marta Torres Santo Domingo, por su trabajo de preservación y divulgación, así como por su permanente amabilidad y disposición para colaborar.
Sello de Leandro de la Vega en una de sus fotografías de Toledo. Archivo Histórico de la Universidad Complutense. Para saber más:
- "Victorio Macho y Leandro de la Vega, el testimonio de una amistad", por Inmaculada Real López.
© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall