sábado, 18 de agosto de 2018

La increíble historia que hay detrás del pseudónimo Claudek (fotos de Toledo en 1936).

Hace unos meses, un buen amigo me puso sobre la pista de unas fotografías muy desconocidas tomadas en Toledo en septiembre y octubre de 1936, justo tras la llegada de las tropas sublevadas a Toledo, que lograron liberar a los asediados en el Alcázar tras más de dos meses de enfrentamiento que dejaron una profunda huella en la ciudad.
Esas fotografías se encuentran en Barbastro, en la casa-museo de los Mártires Claretianos de la localidad oscense, tras haber sido donadas hace unos años de manera muy curiosa por un profesor de español en el sur de Francia, que al parecer había entablado amistad con una marquesa, aficionada a coleccionar fotografías. Tras la muerte de esta marquesa, el fondo pasó al citado profesor, que un buen día ofreció la colección a los claretianos, pues veraneaba en Naval (Huesca) donde conoció al padre Bielsa, párroco de esta localidad, que fue el enlace para que los claretianos recibieran ese valioso legado.
Se trata de varios cientos de fotografías tomadas en toda España, entre las que se encuentran las citadas de Toledo, tomadas todas ellas por un curioso personaje que firmaba las imágenes con el pseudónimo de Claudek.
Al ver aquellas fotos me propuse poco a poco ir investigando sobre estas fotografías, que realmente apenas son conocidas. La información sobre Claudek era casi nula y bastante incierta. Fue entonces cuando me hice con un libro que ha resultado ser el pequeño hilo que me ha permitido desenrollar la madeja. Se trata de un libro titulado "L´Horreur Rouge en terre d´Espagne", escrito por V. de Moor e ilustrado con algunas fotografías también firmadas por Claudek.
Portada de L´Horreur Rouge de Vincent de Paul Moor y Claudek (1938)
Eran ya dos, por tanto, las fuentes de fotos toledanas de Claudek con las que contaba: las conservadas en Barbastro y las incluidas en este libro, el cual es básicamente una obra propagandística de las muchas que se escribieron durante el conflicto por ambos bandos, en este caso con contenido claramente anticomunista.
Si las referencias a Claudek escaseaban, tampoco abundaban las relativas al escritor del libro, V. de Moor. Pero la tenacidad siempre tiene su premio, y una de esas largas noches de investigación y rastreo en las que los astros se alinean, pude descubrir que V. de Moor era en realidad Robert Ghislain de Moor, nacido en Bruselas el 4 de abril de 1889. Fue todo un polifacético personaje con una vida de película: sacerdote, scout, misionero, viajero y propagandista anticomunista. Tras estudiar en el colegio de Saint-Michel, ingresó en el seminario de Bonne Espérance en 1912, ordenándose sacerdote el 10 de agosto del 1913 (tomó entonces el nombre de Vincent de Paul de Moor) y convirtiéndose en el vicario de la parroquia de St. Albert en Schaerbeek el 14 de octubre del mismo año. Por aquel entonces ya era secretario del movimiento scout, brazo derecho del director general Jules Petit. Junto a él funda los Scouts Católicos Belgas, creando la primera "tropa" en julio de 1914 en Tongres/Tongeren (Bélgica).
Al estallar la I Guerra Mundial, se alista como voluntario el 6 de mayo de 1915, siendo destinado en abril de 1916 al hospital militar belga de Bon-Secours en Rouen. Entonces es destinado a luchar en Folkestone (Inglaterra). Recibió la Gran Cruz de Guerra en 1925, la Orden del Imperio Británico y fue nombrado caballero de la Legión de Honor y de la Legión de Leopold. Su mayor fama le vino por encabezar la resistencia belga tras la invasión alemana, fundando la Libre Belgique Clandestine y colaborando con la inteligencia incluso saltándose órdenes de su autoridad eclesiástica militar, siendo pieza clave de la organización secreta aliada "Marcel", llamada así en honor a él mismo que había sido renombrado como "teniente Marcel". Tras la guerra, fue profesor de religión para niños en Etterbeek.
Conoció entonces a la condesa británica Claude-Marguerite de Kinnoull, una bella joven nacida en 1904. Tras convertirla al catolicismo (era anglicana) en 1928, se convirtió en su maestro y padrino. La joven, heredera de Players Cigarettes Company (más tarde The Imperial Tobacco Company), se convirtió en la financiadora de sus increíbles proyectos y en su más estrecha colaboradora. Su nombre completo era Emile Claude Marguerite Hamilton Fellowes, educada en Francia y casada desde 1923 con el noble escocés George Harley Hay-Drummond (1902–1938), 14º conde de Kinnoull de quien heredó el título. El día de Pascua de 1931 el sacerdote y la condesa emprendieron un intrépido viaje rumbo a África desde el puerto de Marsella, donde embarcaron con su Citroën C6, bautizado como el "Croisière bleue" (Crucero azul) en honor a la Virgen. Al llegar a El Cairo en Egipto, se dirigieron al sur hacia Ciudad del Cabo a través de Nubia, el sur de Sudán, el Congo Belga y Rhodesia. Giraron entonces hacia el oeste, emprendiendo camino de regreso pasando por Tanganiika, antes de girar hacia Burundi, Ruanda, el Congo Belga otra vez, el Congo Francés, Camerún y Sudán francés, para volver a Argelia por el Sahara.
Le croisere bleue de Vincent de Moor y Claudek
Completaron su recorrido de 37.526 kilómetros el 24 de enero de 1932, por entonces una longitud récord mundial en automóvil, equipados con seis ruedas con neumáticos de baja presión, impulsado por un motor de seis cilindros y 12 caballos de fuerza y ​​flanqueado por tanques de 300 litros de gasolina y 100 litros de agua. Se trató de un viaje de propaganda misionera, donde visitaron 126 centros e iniciaron seis nuevas misiones. De Moor, que ya había hecho sus pinitos cinematográficos con la resistencia belga, grabó durante el viaje africano un largometraje, lógicamente también titulado el "Crucero Azul".
Croisere Bleue
En junio de 1933 se convirtió en el jefe de la "Oficina Internacional de Propaganda Misionera para el Cine", de nuevo con la financiación y ayuda inestimable de su inseparable condesa Claude-Marguerite de Kinnoull.
Llegamos entonces a 1936, con el estallido de la Guerra Civil española, origen de mi investigación. Vincent de Moor decide viajar a nuestro país, decantándose claramente por el bando franquista, y de nuevo viene acompañado. En efecto, la condesa pasa con él seis meses en España en diferentes emplazamientos bélicos. Seis meses que son el origen del libro del que os hablaba al comienzo...ilustrado con fotos del enigmático fotógrafo Claudek...aunque ya muchos de vosotros habréis intuido el precioso secreto de la identidad del fotógrafo. ¡Claro, Claudek era la condesa Claude-Marguerite de Kinnoull! Una mujer, por tanto, está detrás de estas fotos tomadas durante el enfrentamiento fratricida español. Suyas son también las imágenes del fondo de los claretianos de Barbastro, y con ella debía estar relacionada aquella misteriosa noble tras cuya muerte el profesor que veraneaba en Naval heredó el fondo. Claude-Marguerite de Kinnoull murió en en 1985 en un convento femenino de los seguidores de Lefebvre en Estados Unidos. Hasta norteamérica había llegado en 1940, escapando de la persecución de la Gestapo Nazi. En Estados Unidos siempre tuvo numerosas visitas de Vincent, especialmente después de la Segunda Guerra mundial en la que de nuevo él trabajó para la inteligencia, centrándose el espionaje de las actividades alemanas en la costa francesa. Ella le había preparado un refugio en Carmel (California) desde donde él pudo operar tranquilamente durante años entre Europa y Estados Unidos. Él falleció en 1961 en Nueva York a los 73 años y ella, como os decía, lo hizo en 1985 cuando contaba con 80 años de edad.

Pero pasemos ya a lo que realmente nos interesa como toledanos: sus fotografías. Comenzaré por las imágenes conservadas por los claretianos de Barbastro, en las que podemos ver a soldados ascendiendo por las ruinas del Alcázar y posteriormente posando contentos en el patio del baluarte con el brazo en alto haciendo el denominado saludo fascista (las fotos tienen un marco con explicación escrita en francés, pues Vincent y Claude-Marguerite hicieron una exposición itinerante por Francia a su regreso):
Toledo el 27 de septiembre de 1936, día de la entrada de las tropas franquistas. Fotografía de Claudek, pseudónimo de la condesa Claude-Marguerite de Kinnoull. Museo de los Mártires Claretianos de Barbastro.
Toledo a a finales de septiembre o comienzos de octubre de 1936 tras la entrada de las tropas franquistas. Fotografía de Claudek, pseudónimo de la condesa Claude-Marguerite de Kinnoull. Museo de los Mártires Claretianos de Barbastro.
Toledo el 27 septiembre de 1936 tras la entrada de las tropas franquistas. Fotografía de Claudek, pseudónimo de la condesa Claude-Marguerite de Kinnoull. Museo de los Mártires Claretianos de Barbastro.
Toledo a a finales de septiembre o comienzos de octubre de 1936 tras la entrada de las tropas franquistas. Fotografía de Claudek, pseudónimo de la condesa Claude-Marguerite de Kinnoull. Museo de los Mártires Claretianos de Barbastro.

Hay una foto curiosa, que es claramente un montaje de dos imágenes: la Plaza de Zocodover destruida y un coche con crucifijo junto al que posa un soldado:
Toledo a a finales de septiembre o comienzos de octubre de 1936 tras la entrada de las tropas franquistas. Fotografía de Claudek, pseudónimo de la condesa Claude-Marguerite de Kinnoull. Museo de los Mártires Claretianos de Barbastro.

En la iglesia de la Magdalena (que resultó destruida en la contienda) Claudek fotografió un cadáver. El texto indica que son los restos carbonizados de su sacerdote (indica que tiene las manos juntas en posición de oración), pero este es un dato que no está en absoluto confirmado:
Toledo a a finales de septiembre o comienzos de octubre de 1936 tras la entrada de las tropas franquistas. Fotografía de Claudek, pseudónimo de la condesa Claude-Marguerite de Kinnoull. Museo de los Mártires Claretianos de Barbastro.
Toledo a a finales de septiembre o comienzos de octubre de 1936 tras la entrada de las tropas franquistas. Fotografía de Claudek, pseudónimo de la condesa Claude-Marguerite de Kinnoull. Museo de los Mártires Claretianos de Barbastro.

Vayamos ahora con las fotos incluidas en el libro escrito por Vincent y ella ("L´Horreur Rouge en terre d´Espagne", publicado en 1938). Esta es una vista del Alcázar destruido, tomada desde una azotea cercana a Zocodover:
Toledo a finales de septiembre o comienzos de octubre de 1936. Foto de Claudek, pseudónimo de la condesa Claude-Marguerite de Kinnoull. Publicada en el libro "L´Horreur Rouge en terre d´Espagne" de Vincent de Moor publicado en 1938

Esta es una vista de la catedral desde el propio Alcázar, con el marco de una ventana destrozada (muy parecidas a las que tomó Erich Andres):
Toledo a finales de septiembre o comienzos de octubre de 1936. Foto de Claudek, pseudónimo de la condesa Claude-Marguerite de Kinnoull. Publicada en el libro "L´Horreur Rouge en terre d´Espagne" de Vincent de Moor publicado en 1938

La Iglesia de la Magdalena aparece absolutamente reducida a ruinas:
Toledo a finales de septiembre o comienzos de octubre de 1936. Foto de Claudek, pseudónimo de la condesa Claude-Marguerite de Kinnoull. Publicada en el libro "L´Horreur Rouge en terre d´Espagne" de Vincent de Moor publicado en 1938

Y aquí una foto que me abrió otra pista: las pintadas hechas por los milicianos izquierdistas en el colegio de los Maristas. Se puede leer, entre otras cosas, "así mata la checa". La autora indica que se realizaron utilizando sangre de personas de ideología derechista asesinadas allí (dato lógicamente sin confirmar):
Toledo a finales de septiembre o comienzos de octubre de 1936. Foto de Claudek, pseudónimo de la condesa Claude-Marguerite de Kinnoull. Publicada en el libro "L´Horreur Rouge en terre d´Espagne" de Vincent de Moor publicado en 1938

Decía que esa foto me abrió una nueva puerta, porque la recordaba haber visto en los fondos de la Biblioteca Nacional. En efecto, allí se conservan dos fotos de Claudek: ambas tomadas en los Maristas. Lo curioso es que en su reverso aparece la firma y la descripción manuscrita, probablemente efectuada por la joven condesa. La letra es difícil de entender, y ello debe ser la causa por la que la persona de la Biblioteca Nacional que las documentó transcribió erróneamente "Foto C. de Kninoule", cuando en realidad pone "C. de Kinnoull", lo cual confirma la autoría de las imágenes por Claude-Marguerite:
Colegio de los Maristas de Toledo a a finales de septiembre o comienzos de octubre de 1936 tras la entrada de las tropas franquistas. Fotografía de Claudek, pseudónimo de la condesa Claude-Marguerite de Kinnoull. Biblioteca Nacional de España.
Colegio de los Maristas de Toledo a a finales de septiembre o comienzos de octubre de 1936 tras la entrada de las tropas franquistas. Fotografía de Claudek, pseudónimo de la condesa Claude-Marguerite de Kinnoull. Biblioteca Nacional de España. (reverso)
Colegio de los Maristas de Toledo a finales de septiembre o comienzos de octubre de 1936 tras la entrada de las tropas franquistas. Fotografía de Claudek, pseudónimo de la condesa Claude-Marguerite de Kinnoull. Biblioteca Nacional de España.
Colegio de los Maristas de Toledo a finales de septiembre o comienzos de octubre de 1936 tras la entrada de las tropas franquistas. Fotografía de Claudek, pseudónimo de la condesa Claude-Marguerite de Kinnoull. Biblioteca Nacional de España. (reverso)

Hasta aquí la increíble historia de estas fotografías muy desconocidas, tras las que hay la alucinante peripecia vital de estos dos personajes, Vincent y Claude-Marguerite, unidos por una curiosa mezcla de fe, fanatismo y filantropía que a buen seguro solo ellos nos podrían explicar para que, con nuestros ojos de hoy, pudiéramos comprenderlos dentro del complejísimo contexto histórico que les tocó vivir. Espero que os haya gustado.
La croisiere bleue (foto publicada en La Croix en diciembre de 1931)

Para saber más:
- El papel del oficial de prensa en el Bando Nacional: Gonzalo de Aguilera Munro, por Luis Arias González.
- Biografía de Vincent de Moor por Alain Deneef.


- Historia de la llegada de las fotos de Claudek a Barbastro (minuto 25:28):

sábado, 21 de julio de 2018

El Palacio de Benacazón

Pese a tratarse de un inmueble muy céntrico, el comúnmente denominado Palacio de Benacazón suele pasar muy desapercibido para toledanos y visitantes al situarse en un callejón sin salida al que se accede por la calle Recoletos, junto a la Plaza de San Agustín.
Sin embargo, ese carácter un tanto recóndito no debe hacer infravalorar el atractivo y la excepcional historia del palacio, repleta de curiosidades y avatares, no siempre agradables de narrar, por desgracia.
Intentaré resumir su historia, a la que añadiré al final de la entrada varios enlaces a excelentes artículos más extensos, pues presenta bastantes curiosidades.
En primer lugar habría que decir que el nombre correcto que debería tener el edificio es "Palacio de los Pantoja", denominación que tuvo al menos desde el siglo XVI al ser la vivienda de Fernán Pérez de Pantoja, señor de la villa sagreña de Pantoja y conocido como "el Portugalés", casado con María de Acebes y emparentados con el linaje de los poderosos e influyentes Ayala. Es probable que el edificio anteriormente ya hubiese pertenecido al Rey Pedro I "el Cruel", y parece que pudo haber acogido la sede de alguna dependencia del Santo Oficio o Inquisición, pues su patio central era conocido como "Patio de los Presos". Además de los Pantoja, este edificio también fue propiedad de otra importante familia toledana: los Gaytán.
Sus fotografías más antiguas son del siglo XIX, destacando entre todas ellas esta vista interior tomada por Casiano Alguacil:
Palacio de los Pantoja o de Benacazón, sede en su día del Museo Anastasio Páramo. Foto de Casiano Alguacil, Archivo Municipal de Toledo.

Es preciosa esta foto de su portada tomada probablemente hacia 1900 o 1910:
Palacio de Benacazon a comienzos del siglo XX. Fondo Rodríguez, JCCM, signatura Album3-0912

Sin embargo, para conocer la historia del Palacio de Benacazón, especialmente desde comienzos del siglo XX, es imprescindible hablar de la figura de Anastasio Páramo Barranco, nacido en Madrid el 25 de diciembre de 1879. Este interesantísimo personaje fue quien dio al palacio su actual denominación e hizo del lugar la sede de su impresionante museo de antigüedades relacionadas con Toledo y lo toledano. Su relación con el palacio surge a raíz de su matrimonio con María Dolores Pantoja Portocarrero Cataumber, descendiente de los históricos propietarios del Palacio. La familia de su mujer, en concreto Gonzalo Pantoja y su mujer Juana de Merlo, habían fundado el mayorazgo de Benacazón en la provincia de Sevilla bastantes años atrás. Esta familia, sin embargo, no atravesaba buenos momentos económicos. Maria Dolores no tuvo hijos con Anastasio, y redactó su testamento en 1908 declarando a su marido heredero único de todos sus bienes, que desde 1909 firma ya con la curiosa denominación de Conde de Benacazón, inventada por él mismo pues dicho condado en realidad nunca existió. Además, la familia de Dolores se enfrentaba al problema de una hija ilegítima de su abuelo, que luchó judicialmente por la herencia del anciano. La sentencia, sin embargo, desestimó la demanda y la heredera fue la esposa de Anastasio Páramo.
Anastasio decide reverdecer el antiguo señorío de Mocejón que antaño ostentara la familia de su mujer, para lo que compra numerosas propiedades en esta localidad sagreña en la década de 1910 y también en los años 20. Adquiere también numerosos inmuebles en Madrid, cobrando suculentos alquileres por ellos, lo cual le permitió llevar un tren de vida muy desahogado. Así, pudo dar rienda suelta a una de sus aficiones, como fue el coleccionismo de antigüedades y obras de arte, especialmente relacionadas con Toledo, que fue llevando al ya denominado Palacio de Banacazón, constituyendo el Museo Anastasio Páramo. Fue un curiosísimo personaje: inquieto, influyente, culto, políglota...mucho más que un mero marchante de arte, llegando a ser miembro de la Real Academia de la Historia o de la Hispanic Society de Nueva York. En aquellos años 20 y 30 el palacio lució en todo su esplendor y fue profusamente fotografiado, constituyendo un lugar de visita turística para las élites aristocráticas y personas más interesadas por el arte:
Palacio de Benacazón hacia 1925. Fotografía de Arthur Byne publicada en su libro "Provincial Houses in Spain".
Palacio de Benacazón hacia 1925. Fotografía de Arthur Byne publicada en su libro "Provincial Houses in Spain".
Palacio de Benacazón hacia 1925. Fotografía de Arthur Byne publicada en su libro "Provincial Houses in Spain".
Palacio de Benacazón hacia 1925. Fotografía de Arthur Byne publicada en su libro "Provincial Houses in Spain".
Palacio de Benacazón hacia 1925. Fotografía de Arthur Byne publicada en su libro "Provincial Houses in Spain".
Palacio de Benacazón. Victoria and Albert Museum
Palacio de Benacazón. Biblioteca Nacional de España
Palacio de Benacazón. Biblioteca Nacional de España
Palacio de Benacazón. Biblioteca Nacional de España
Palacio de Benacazón. Biblioteca Nacional de España
Palacio de Benacazón. Biblioteca Nacional de España
Palacio de Benacazón. Biblioteca Nacional de España
Palacio de Benacazón hacia 1920. Foto Aldus.
Palacio de los Pantoja o de Benacazón, sede en su día del Museo Anastasio Páramo
Palacio de los Pantoja o de Benacazón, sede en su día del Museo Anastasio Páramo
Palacio de los Pantoja o de Benacazón, sede en su día del Museo Anastasio Páramo
Palacio de los Pantoja o de Benacazón, sede en su día del Museo Anastasio Páramo
Palacio de los Pantoja o de Benacazón, sede en su día del Museo Anastasio Páramo
Palacio de los Pantoja o de Benacazón, sede en su día del Museo Anastasio Páramo. Foto Roisin.
Palacio de los Pantoja o de Benacazón, sede en su día del Museo Anastasio Páramo
Palacio de los Pantoja o de Benacazón, sede en su día del Museo Anastasio Páramo. Foto Roisin.
Palacio de los Pantoja o de Benacazón, sede en su día del Museo Anastasio Páramo
Palacio de los Pantoja o de Benacazón, sede en su día del Museo Anastasio Páramo
Palacio de los Pantoja o de Benacazón, sede en su día del Museo Anastasio Páramo
Palacio de los Pantoja o de Benacazón, sede en su día del Museo Anastasio Páramo. Foto Roisin.
Palacio de los Pantoja o de Benacazón, sede en su día del Museo Anastasio Páramo
Palacio de los Pantoja o de Benacazón, sede en su día del Museo Anastasio Páramo
Palacio de los Pantoja o de Benacazón, sede en su día del Museo Anastasio Páramo
Patio del Palacio de los Pantojas (Palacio de Benacazón). Foto Roisin.
Palacio de Benacazón
Skala (Colección de Javier Felage)
Skala (Colección de Javier Felage)
Skala (Colección de Javier Felage)
Skala (Colección de Javier Felage)
Palacio de los Pantoja o de Benacazón, sede en su día del Museo Anastasio Páramo
Palacio de Benacazón en Toledo hacia 1920. Fotografía de Enrique Guinea Maquíbar © Archivo Municipal de Vitoria-Gasteiz
210 - Puerta de la Casa del Marqués de Toledo - Palacio de Benacazón
211 - Escalera de la Casa del Marqués de Toledo - Palacio de Benacazón
214 - Jardín de la Casa del Marqués de Toledo - Palacio de Benacazón
208 - Exterior de la Casa del Marqués de Toledo - Palacio de Benacazón
215 - Jardín de la Casa del Marqués de Toledo - Palacio de Benacazón
209 - Ventana de la Casa del Marqués de Toledo - Palacio de Benacazón
212 - Puerta de acceso al jardín de la Casa del Marqués de Toledo - Palacio de Benacazón
Palacio de Benacazón en los años 20. Fotografía de Otto Wünderlich. © Fototeca del Patrimonio Histórico
Museo Anastasio Páramo (Palacio de Benacazón) a comienzos del siglo XX
Palacio de Benacazón a comienzos del siglo XX
Patio toledano a inicios del siglo XX. Palacio de Benacazón.

Sin embargo, el estallido de la Guerra Civil supuso el fin de los días de esplendor del palacio. Las milicias republicanas ocuparon el inmueble ocasionando graves destrozos en él, siendo saqueado y expoliado, mientras que Anastasio Páramo fue encarcelado en Madrid por el gobierno republicano por su ideología afín a la derecha y su pertenencia a la nobleza.
Palacio de Benacazón destruido en la Guerra Civil. Biblioteca Nacional de España
Palacio de Benacazón destruido en la Guerra Civil. Biblioteca Nacional de España
Palacio de Benacazón destruido en la Guerra Civil. Biblioteca Nacional de España
Palacio de Benacazón destruido en la Guerra Civil. Biblioteca Nacional de España
Palacio de Benacazón destruido en la Guerra Civil. Biblioteca Nacional de España
Palacio de Benacazón destruido en la Guerra Civil. Biblioteca Nacional de España
Palacio de Benacazón destruido en la Guerra Civil. Biblioteca Nacional de España

En una carta escrita al finalizar la guerra, Páramo se lamentaba de que “la barbarie de la plebe envenenada por las criminales doctrinas que ensangrentaron recientemente España y destruyeron tantas obras artísticas, haya destrozado tan magnifico edificio y saqueado tan notables objetos como contenía”. Tras la contienda retomó su actividad, colaborando bastante con el régimen franquista. Anciano, viudo y sin hijos, Anastasio Páramo murió poco después, vendiéndose lo que quedaba de su impresionante colección personal en anticuarios y almonedas de España y el extranjero.
Pasaron los años de la posguerra con más pena que gloria para el edificio, hasta que la Caja de Ahorro Provincial de Toledo, hacia 1970, adquirió el palacio para fines culturales, rehabilitándolo en la medida de lo posible. Aún conserva elementos arquitectónicos y decorativos romanos, como bóvedas de cimentación, así como mudéjares en forma de yeserías y artesonados, cerámica talaverana de azulejería de cuerda seca y detalles góticos e italianizantes.
Espero que esta entrada haya servido para sacar algo del olvido a este edificio con una historia tan singular, a menudo desconocido para el gran público.

Para saber más:
- ANASTASIO PÁRAMO (CONDE DE BENACAZÓN). EL LEGADO DE UN ANTICUARIO ERUDITO
por Aránzazu Lafuente Urien, Francisco Gallo León, David López Vázquez, Raquel Rojo Medina,
Luis Megino Collado y Miguel Fernando Gómez Vozmediano, Revista Archivo Secreto.

- Merlos, Pantojas y Portocarreros, por Antonio Herrera García en Anales Toledanos.
© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall