martes, 3 de enero de 2023

En recuerdo de Adrián "el Ciego"

La historia de las ciudades se suele escribir a partir de los acontecimientos relevantes relatados por los medios y cronistas oficiales, lo cual es evidentemente necesario, pero —a mi modo de ver— insuficiente para conocer la verdadera realidad de un lugar concreto en un periodo de tiempo.
Existe otra historia, la denominada intrahistoria, configurada por las vivencias, testimonios y relatos de la gente de a pie que, en realidad, muestran con un mayor realismo, humanidad y autenticidad el devenir de los acontecimientos. En este sentido, la fotografía histórica, en especial la fotografía humanista, juega un papel esencial desde su aparición, por la capacidad de evocación y fijación de recuerdos que constituye. Sumado a ella, se sitúa la irrupción de internet, que facilita a través de las redes sociales —en su mejor versión, lejos de mensajes de odio y chismorreos— la difusión de recuerdos entrañables de personajes muy populares que, sin estas herramientas de fijación de la memoria colectiva, caerían en el más absoluto e injusto olvido al no pertenecer a las clases dirigentes ni a los aparatos de comunicación más clásicos.
Es en este sentido donde deseo enmarcar esta breve entrada del blog, la primera de 2023, en la que quiero traer al recuerdo a una persona de la que tantas veces oí hablar como fue Adrián, conocido como "el Ciego".
Adrián García Albero nació hacia 1897 y tuvo la desgracia de quedar ciego muy joven, a los 21 años, como consecuencia de lo que entonces se denominaban "reliquias del sarampión". Esta terrible realidad, que debería hoy ser explicada a los "antivacunas", era más habitual de lo que podemos imaginar tanto con el sarampión como con otras enfermedades que dejaban graves secuelas como la poliomelitis o la viruela.
El caso es que Adrián, tan joven y sin visión, decidió ganarse la vida de modo valiente y admirable. Ideó, en los años 20, un sistema de ingresos basado en una rifa en la que sorteaba objetos muy diversos, especialmente de menaje del hogar. Adrián compartía los beneficios de la rifa con el comedor de caridad que existía en Toledo por aquel entonces, situado en en la calle de San Ildefonso. De estos primeros años de su actividad data esta preciosa fotografía datada hacia 1927, donada por su nieto Pepe García (a quien agradezco sinceramente su aportación en forma de fotos y de datos sobre Adrián y su actividad), en la calle Ancha o del Comercio. En ella vemos la parihuela en la que Adrián transportaba su mercancía, estando "el Ciego" situado semiagachado en la parte trasera. Le acompañaba, tirando del rudimentario medio de transporte y mirando a la cámara, su ayudante Paco "el Largo", a quien Adrián contrató para poder ejercer su actividad. El niño pequeño es Goro, el mayor de los cinco hijos de Adrián.
Adrián el Ciego Este otro personaje, Paco "el Largo", bien merece una mención aparte, pues se hizo también muy famoso en Toledo por "fallecer" hasta en tres ocasiones. Resulta que cuando murió “por primera vez”, estando ya su cuerpo dentro del féretro en la iglesia encaminándose al cementerio, se levantó del ataúd para sorpresa y asombro de todos. Años más tarde, volvió a "morir": esta vez no lo trasladaron al cementerio, sino que lo dejaron más tiempo en casa. Tras unas horas, volvió a levantarse del ataúd por segunda vez. A la tercera, sin embargo, Paco "el Largo", ya no se levantó. La explicación es que el bueno de Paco sufría de catalepsia, una dolencia que, en sus casos más graves, puede provocar este tipo de muertes aparentes.
Adrián se convirtió en una de las personas más queridas de Toledo por su afable carácter y su don de gentes. Se situaba cada mañana en las escaleras del Teatro de Rojas en la plaza Mayor y por las tardes trasladaba su pequeño puesto ambulante a la plaza de las Cuatro Calles. En aquel Toledo en el que la inmensa mayoría de la población aún residía en el centro histórico, la Rifa de Adrián era poco menos que una institución, y centenares de familias esperaban con ilusión cada nuevo sorteo.
Adrián "el Ciego" vende papeletas de su rifa en las escaleras del Teatro de Rojas en la Plaza Mayor. Colección de José García. Su propio nieto, Pepe, nos cuenta cómo era el proceso de la rifa a partir de esta entrañable foto tomada en 1961 o 1962 en la que se ve a las tres generaciones: Adrián “el Ciego”, su hijo Pepe “el de la Rifa”, y el nieto, Pepe “el Bala”.
Adrián "el Ciego", su hijo Pepe "el de la Rifa" y su nieto Pepe "el Bala" en 1961 o 1962 en las Cuatro Calles. Colección familiar de Pepe García. "En la imagen se ve que concretamente rifaban en esa ocasión unos sillones, una mesa, un tocadiscos y cantidad de singles que compraban en Casa Blanco (tienda tradicional situada en las Cuatro Calles).
El sorteo se realizaba de la siguiente forma: se numeraban las papeletas del 1 al 100.000 y cada papeleta se vendía a 10 céntimos, 10 papeletas por una peseta. Las papeletas las hacía la Imprenta Torres que estaba situada al lado de los Billares del Sr. Aurelio y mi padre me mandaba a recogerlas. Cuando faltaban pocos números a la venta, sacaban unos carteles anunciando: "Pasado mañana se rifa" y "Mañana se rifa", todo ello acompañado por las voces de mi abuelo Adrián y mi padre Pepe, voceando a diestro y siniestro: ¡Mañana se rifaaaaaaaaa!
Mi padre se inventó un artilugio montado en unas parihuelas, que contaba con cinco ruedas de madera, las cuales contenían todos los números del 0 al 9 e iban separados por clavos, y al girar la rueda se paraba con un trozo de ballesta que llevaba incrustado encima. En el momento del sorteo, se llamaba a “la autoridad”, en aquellos entonces un Guardia Local y este era el que hacía el sorteo en vivo. Primero, el guardia probaba las ruedas, voceando mi padre: "¡Esta es de prueba!". Una vez comprobado que las ruedas daban bien las vueltas, mi padre volvía a vocear: "¡Ahora va el premio!", y según se iban parando las ruedas, mi padre iba cantando los números. Una vez finalizado el sorteo, mi padre rotulaba el número en un papel, lo firmaba el guardia y lo pegaba en su “mesita”.
Yo no me perdía ningún sorteo, porque quedaba lo mejor para mí, que lo esperaba con mucha ilusión: terminado el sorteo, se llamaba a un motocarro, se cargaban todos los enseres de la rifa y se llevaban al Comedor de Caridad, donde el afortunado/a tenía que ir a recogerlos. En el trayecto de la plaza del Mercado (plaza Mayor) al Comedor de Caridad, mi padre iba delante en la cabina del motocarro, y yo encima al aire libre con los enseres. Era alucinante en esos tiempos, recorrerte las callejuelas del casco en un motocarro, ¡menudo vacile, me encantaba, todo el mundo me miraba!
El premio caducaba a los treinta días y si no aparecía el agraciado/a se volvía a rifar junto con otro lote."

Adrián fue una de esas escasas personas capaces de calar en la memoria de miles de toledanos, y lo consiguió gracias a su esfuerzo y bonhomía, en unas circunstancias realmente adversas, en una España sumida en años complicados, especialmente durante la guerra civil y la posguerra. Tuvo además que batirse el cobre en una sociedad en la que las personas con algún tipo de discapacidad aún no contaban con la cobertura de instituciones potentes (la ONCE no nació hasta 1938 y su implantación fue lenta y progresiva, especialmente en ciudades de tamaño no demasiado grande como Toledo). Aquella sociedad aún era proclive a hacer bromas y chanzas que, aun cuando no siempre se realizaban con mala intención, sí que contribuían a estigmatizar a personas como Adrián. Su propio nieto me cuenta cómo en una ocasión, durante un partido del Club Deportivo Toledo en el Salto del Caballo frente al Alcorcón hacia 1974, oyó gritar a un aficionado: "¡Árbitro, ves menos que Adrián el Ciego!". Pepe no pudo reprimir su rabia y acometió contra él. Le llevaron a comisaría a la calle de Santa Fe y se perdió el partido, pero me comenta que salió de las dependencias policiales orgulloso de haber defendido la memoria de su abuelo y sin cargos.
Asimismo, un buen amigo de Pepe narra cómo es todavía habitual entre los jugadores de mus más veteranos de Toledo utilizar una seña, en el primer lance de los cuatro que se compone el juego, llamada "la ciega" (que significa que no tienes nada reseñable que informar a tu compañero) expresando "estoy como Adrián", recordando a nuestro protagonista de hoy.
Adrián falleció en 1971, siendo su muerte muy sentida por miles de toledanos. En las páginas del diario El Alcázar se publicó este obituario firmado por El Duendecillo del Tajo que da buena fe del cariño que sus paisanos profesaban por Adrián.
Obituario en recuerdo de Adrián "el Ciego" escrito por El Duendecillo del Tajo en las páginas del diario el Alcázar en 1971 Su hijo Pepe continuó con el oficio y la tradición desde 1965 en que Adrián tuvo que dejarlo por su delicado estado. De esta etapa en la que ya Pepe ejercía sin su padre data esta genial foto de John Fyfe:
John Fyfe, Plaza Mayor. Toledo. 1967. Pepe, hijo de Adrián el Ciego, su mujer Conchi y su perro Kuki en la rifa que realizaban en la Plaza Mayor. Detalle de una foto de John Fyfe en 1967. Pepe, el hijo de Adrián, continuó en activo hasta que se jubiló en 1999.
José García Ballesteros (izquierda) en 1981 junto con un compañero de venta de cupones en la calle Ancha. Foto de María Teresa Silva (Archivo VASIL) Con él finalizó un modo de vida que sustentó a una familia caracterizada por su capacidad de superación ante la adversidad y su sentido del humor. Como muestra, esta anécdota que también nos narra su nieto Pepe de una broma que frecuentemente su abuelo Adrián le gastaba: "Mi abuelo me decía: Pepito, yo quiero que llueva, y yo no lo entendía, hasta que un día le pregunté por qué quería que lloviera y él me dijo: ¡Ojalá “yo viera” siempre!"
Dicen que nadie muere del todo mientras sea recordado. Por eso, pese a los más de 50 años transcurridos desde el fallecimiento de Adrián "el Ciego", quiero poner mi granito de arena para que la memoria de este toledano tan popular en su tiempo siga presente, y que esta entrada sirva de humilde homenaje tanto a él como a su ayudante Paco "el Largo", así como a los descendientes de Adrián que continuaron su labor, que era muy importante en aquellos días, aportando una pizca de ilusión con sus sorteos a miles de toledanos de varias generaciones. Sin duda, este tipo de personajes del Toledo más auténtico y con más sabor del siglo XX nunca deben caer en el olvido.

viernes, 23 de diciembre de 2022

Toledo en los años 70 y 80 fotografiado por Luis Agromayor

Luis Agromayor Arredondo nació en Barcelona en el año 1942 y falleció en Madrid el 11 de agosto de 2006. Fue un fotógrafo que desarrolló su carrera de manera independiente, trabajando para proyectos culturales y editoriales muy diversos de modo que sus fotografías ilustraron gran cantidad de revistas, diarios y publicaciones culturales de tirada nacional, desde principios de los años setenta hasta los primeros años del siglo XXI.
Agromayor estudió en la Escuela de Periodismo de Madrid, lo que complementó a la perfección su talento fotográfico, pues no se limitó a aportar imágenes a muchos de los proyectos en los que participó, sino que a menudo fue, además, autor de los textos de destacados proyectos editoriales relacionados con el patrimonio cultural. Sus escritos destacaban por su gran claridad y rigor documental, pues su formación periodística le permitió ofrecer una visión en la que se integraban los aspectos culturales de los eventos abordados con los comportamientos sociales asociados a ellos, enfocados desde múltiples perspectivas humanísticas.
En su faceta fotográfica tiene un peso muy destacado el turismo cultural, la arquitectura y los oficios tradicionales. No en vano, Luis Agromayor fue un viajero infatigable y realizó varias series de guías dedicadas a muchas ciudades españolas y europeas. Asimismo es importante resaltar su trabajo como fotógrafo humanista pues rescató del olvido fiestas y costumbres populares, documentándolas, inmortalizándolas y divulgándolas. Del mismo modo, la fotografía urbana fue otra parte importante de su obra, en la que las calles de ciudades como Madrid y Barcelona con sus tiendas antiguas y tabernas castizas y típicas, los cafés o las farmacias centenarias tienen un papel protagonista.
También participó en obras colectivas como Bienvenido a España (1983), La arquitectura popular española (1990) y Madrid guida alla Capitale Europea della Cultura/92 (1992).
Su extenso y valioso archivo fotográfico fue afortunadamente adquirido por el Estado español con destino al Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE), que recientemente ha digitalizado las imágenes alojándolas en su fototeca digital, por lo que debemos estarles enormemente agradecidos.
Luis Agromayor visitó Toledo en numerosas ocasiones y por diferentes motivos. Del rastreo de su obra toledana se pueden inferir los variados intereses que motivaron a este genio a visitar Toledo, desde las fiestas como el Corpus hasta el interés por las farmacias históricas, pasando por la documentación de nuestros principales monumentos. El rango de fechas se corresponde principalmente con los años 70, y probablemente también comienzos de los 80, si bien será preciso analizar en detalle cada foto para ir confirmando la cronología exacta de las imágenes.
Pasemos ya a disfrutar con las imágenes que Agromayor obtuvo en Toledo, todas ellas a color, con tonos muy vivos, llenas de vida y fuerza expresiva. Comencemos con las que corresponden a la procesión del Corpus en los años 70, en las que, al verlas, uno no puede sino añorar aquel colorido que, a la vista de las imágenes, hemos perdido poco a poco en los ropajes de algunos de los participantes en el cortejo procesional. Nunca es tarde para recuperarlo:
Toledo. Procesión del Corpus Christi. Timbaleros. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Procesión del Corpus Christi en Toledo. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Procesión del Corpus en Toledo. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Procesión del Corpus en Toledo. Guardia civil [a caballo] en uniforme de gala. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Toledo. Corpus [Procesión].  Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Toledo. Procesión del Corpus Christi.Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Me parecen maravillosas estas tomas obtenidas junto a las ruinas del convento de San Juan de la Penitencia. Como sabréis, este enorme y valioso edificio fue pasto de las llamas en el verano de 1936 al comienzo de la guerra civil, y pasaron muchos años hasta su restauración (hoy acoge el conservatorio y dependencias de la Fundación Ortega-Marañón). En aquel tiempo en que permaneció en ruinas, su fantasmal aspecto generaba escenas tan peculiares como las que Agromayor tomó en sus inmediaciones:
Ruinas de San Juan de la Penitencia [Grupo de hombre y mujeres junto a ropa colgada]. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Toledo. Ruinas del Hospital de San Juan de la Penitencia [Mujeres y ropa colgada]. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE La calle de las Tornerías y la mezquita de esa calle fueron profusamente fotografiadas por Agromayor:
Calle Tornerías, a la altura de la mezquita de Tornerías.  Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Toledo. Mezquita de las Tornerías. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Toledo. Mezquita de las Torneras, interior. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Mezquita de las Tornerías, Toledo [Vista interior]. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Mezquita de las Tornerías, Toledo. Interior. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Toledo. Mezquita de las Tornerías, interior. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Mezquita de las Tornerías, Toledo. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Varias de las iglesias y torres mudéjares de Toledo fueron inmortalizadas por nuestro protagonista de hoy:
Toledo. Santiago del Arrazabal. Ábside desde el sur. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Toledo. Torre de San Román. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Toledo. Torre mudéjar de San Román. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Toledo. Santiago del Arrabal. Puerta sur. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE La puerta vieja de Bisagra o también llamada de Alfonso VI forma parte de la obra de Agromayor en varias imágenes:
Toledo. Puerta vieja de Bisagra. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Toledo. Puerta antigua de Bisagra. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Luis Agromayor obtuvo también varias vistas generales y perspectivas de la ciudad desde diferentes puntos:
Toledo. Vista general al atardecer. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Toledo. Vista general con el río Tajo. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Toledo. Vista general. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Toledo. Vista general al atardecer.Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Toledo. Vista general.  Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Toledo. Vista del barrio de la Antequeruela y puerta nueva de la Bisagra. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Toledo. Vista general. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Toledo. Barrio de la Antequeruela y Hospital de Tavera.  Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Toledo. Barrio de la Antequeruela y Hospital de Tavera. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Toledo. La ciudad y el río Tajo en su lado sur [Vista general]. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE La Mequita del Cristo de la Luz es, sin duda, uno de los edificios que más fotografió Agromayor en Toledo:
Toledo. Exterior de la mezquita del Cristo de la Luz. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Toledo. Mezquita del Cristo de la Luz. Puerta sur. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Toledo. Detalle de la decoración exterior de la mezquita del Cristo de la Luz, interior. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Toledo. Mezquita del Cristo de la Luz, interior. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE La Puerta de Valmardón:
Toledo. Puerta de Valmardón o Bab-al-Mardún. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Pero, de entre todos los monumentos toledanos, es la Sinagoga del Tránsito la que fue retratada en un mayor número de tomas por Luis Agromayor. De hecho, son tantas las imágenes que obtuvo, que aquí os dejo solamente una selección:
Toledo. Interior de la sinagoga de Samuel Leví o del Tránsito. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE [Detalle de la decoración de la sinagoga Samuel Leví o del Tránsito]. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Celosías de la pared oeste de la sinagoga de Samuel Leví o del Tránsito de Toledo. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE [Decoración de la pared oriental de la sinagoga de Samuel Leví o del Tránsito en Toledo]. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Toledo. Decoración del paño norte este de la sinagoga del Tránsito. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Toledo. Sinagoga de Samuel Leví o del Tránsito. Arcos cairelados en el muro este donde se guardaba la Thorá. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Toledo. Sinagoga de Samuel Leví o del Tránsito. Artesonado, frisos y celosía. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Toledo. Sinagoga del Tránsito, interior. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Toledo. Sinagoga del Tránsito o de Samuel Leví. Muro sur. Detalle de la decoración. Ventanas con celosías y friso con las galerías de mujeres. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Toledo. Sinagoga de Samuel Leví o del Tránsito. Muro este [Interior]. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Toledo. Sinagoga de Samuel Leví o del Tránsito. Celosías. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE [Decoración de la pared oriental de la sinagoga de Samuel Leví o del Tránsito en Toledo]. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Toledo. Sinagoga de Samuel Leví o del Tránsito. Galería de mujeres. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Toledo. Sinagoga de Samuel Leví. Ventanales del muro sur. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Toledo. Sinagoga de Samuel Leví. Exterior del muro oeste. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Toledo. Sinagoga de Samuel Leví o del Tránsito. Puerta sur. Vista exterior. Dos hombres y un burro. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Toledo. Sinagoga de Samuel Leví o del Tránsito. Ventanas y celosías del muro oeste. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE También, como es lógico, logró bastantes buenas tomas de la Sinagoga de Santa María la Blanca:
Toledo. Sinagoga Mayor o sinagoga de Santa María la Blanca, interior. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Sinagoga Mayor o sinagoga de Santa María la Blanca, interior. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Sinagoga de Santa María la Blanca, interior. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Toledo. Capitel de la sinagoga Mayor o Santa María la Blanca. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Detalle de la decoración de la sinagoga Mayor de Toledo o Santa María la Blanca. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Interior de la nueva sinagoga de Toledo, más conocida por Santa María la Blanca. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Toledo. Sinagoga de Santa María la Blanca. Detalle de la decoración interior. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Un patio de la judería:
Toledo. Patio de una casa del barrio judío. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Agromayor se detuvo detenidamente a fotografiar la famosa Farmacia o Botica del Hospital Tavera, una de las joyas de este edificio y un verdadero tesoro no demasiado conocido en la actualidad:
Hospital Tavera de Toledo. Botica filipina. Albarelos, orzas y cajas con compuestos medicinales. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Farmacia del Hospital de Tavera. Albarelos renacentistas y orzas barrocas. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Farmacia del Hospital de Tavera de Toledo. Los albarelos son del siglo XVI; las orzas barrocas, del siglo XVII. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Botica de Tavera. Cajas con los símbolos del cardenal Tavera y Santiago. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Hospital de Tavera de Toledo. Botica. Espatulero, mortero y botamen. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Botica de Tavera [Cajas renacentistas]. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Botica del Hospital de Tavera de Toledo. Anaqueles con remedios y venenos (estos tras la reja). Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Farmacia del Hospital de Tavera de Toledo. Precioso armario para guardar medicamentos. Las puertas del centro custodian el "ojo del boticario". Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Hospital Tavera de Toledo. Botica de tiempos de Felipe II. Un mortero de piedra junto a antiguas cajas de madera con medicamentos. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Botica del Hospital Tavera de Toledo. Farmacia filipina. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Farmacia del Hospital de Tavera, Toledo. Puerta de entrada a la botica y ventana que da al patio oeste, por donde se despachaban los medicamentos. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Farmacia filipina del Hospital de Tavera, Tavera. Cajas para guardar medicamentos. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE El resto de estancias y perspectivas del Hospital Tavera:
Toledo. Patio del Hospital Tavera. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Toledo. Hospital de Tavera. Patio. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Toledo. Hospital de Tavera. Interior del palacio. Tapices flamencos. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Toledo. Hospital de Tavera o de Afuera [Vista general]. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE El Castillo de San Servando:
Castillo de San Servando, Toledo. Puerta mudéjar. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE La Posada de la Hermandad:
Toledo. Posada de la Hermandad. Sala de los Juicios. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE La preciosa fachada del Hospital de Santa Cruz:
Toledo. Hospital de la Santa Cruz. Fachada. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Toledo. Hospital de la Santa Cruz. Fachada principal. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Hasta aquí este extenso repaso al aspecto de Toledo y de muchos de sus monumentos en los años 70 y 80 de la mano de Luis Agromayor, una de esas personas capaces de aunar talento fotográfico con capacidad divulgativa y tesón para publicar en diferentes ramas del saber. Aprovecho para desearos a todos, de todo corazón, una muy Feliz Navidad.
Toledo. Hospital de Tavera. Cerradura en la puerta principal. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE Toledo. Cerrajería de palacio toledano. Fotografía de Luis Agromayor © Fototeca del IPCE
© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall