sábado, 8 de diciembre de 2018

El Convento de San Gil o de "Gilitos"

En 1495, en Granada, Juan de Guadalupe decidió fundar una nueva orden con el objetivo de incrementar el rigor y la austeridad de la vida conventual a la orden franciscana. Nació así la Orden de los Hermanos Menores Descalzos, también conocida como Orden de los Hermanos Menores Descalzos de la Estricta Observancia, aunque se les conoce simplemente como Franciscanos Descalzos. Esta reforma observante de la orden franciscana, nacida dentro de los hermanos menores conventuales de modo simultáneo y paralelo al nacimiento en Italia de los hermanos menores reformados, llegó a Toledo en 1557.
Inicialmente se instalaron bajo la advocación de San José cerca de la Ermita de la Virgen de la Rosa, no lejos de la Huerta del Rey, junto al arroyo del mismo nombre -también conocido como de Regachuelo-, en el actual barrio de Santa Bárbara. Allí permanecieron con grandes problemas de insalubridad por las crecidas del arroyo (sufrieron 5 inundaciones entre 1576 y 1604) hasta que en 1607 los hermanos Francisco y Juan de Herrera realizaron una donación de 16.000 ducados para que se construyera un nuevo convento. Tras un breve periodo en el Hospital de San Juan de los Caballeros, junto a San Miguel el Alto, adquirieron la casa del Colegio de los Niños de la Doctrina en el barrio de San Cipriano, donde definitivamente comenzaron la construcción del que sería el célebre Convento de San Gil, conocido por los toledanos como Gilitos. Las obras empezaron el 30 de mayo de 1610, probablemente diseñadas por Juan Bautista Monegro y dirigidas por el maestro de albañilería Martínez de Encabo, que se comprometió a finalizar iglesia y convento en cuatro años. En 1613 el cantero Andrés García labró por 850 reales la portada con piedra monteña de Las Ventas con Peña Aguilera. En 1618 finalizaron las obras de la iglesia y poco a poco fueron más tarde terminándose el resto de estancias conventuales que requirió la adquisición y consiguiente desalojo de los vecinos de 15 casas colindantes.
Lápida situada en la iglesia conventual donde se relata la fundación del convento de San Gil por los hermanos Francisco y Juan de Herrera.
Documento fechado en 1618 que recoge las firmas de los primeros frailes de Gilitos, solemnizando su acatamiento al dogma de la Purísima Concepción. Colección de M. Maroto.
Con gran austeridad, como era norma, durante más de dos siglos habitaron el edificio los monjes franciscanos descalzos, hasta que en 1835 se obligó a cerrar el convento de San Gil debido a la exclaustración decretada por la Desamortización de Mendizábal, que obligaba a cerrar los conventos que tuvieran menos de 12 frailes. Fue en enero de 1836, cuando el gobernador civil promulgó una orden para exclaustrar los conventos que aún quedasen abiertos, el momento en que se cerró definitivamente el convento.
Una vez que el edificio pasó a ser propiedad estatal, y ante la necesidad de construir o habilitar una nueva cárcel (la cárcel vieja de la calle Alfonso XII se encontraba en muy mal estado), se decide que Gilitos sea el lugar elegido para albergar el nuevo presidio. Entre 1851 y 1852 se planean las obras y en 1854 se recaudan los 95.280 reales y 24 maravedíes necesarios para las mismas. Los primeros presos parece que debieron entrar hacia 1860. De esta época datan las primeras imágenes del convento-prisión, en las que es curioso observar que ya las ventanas han sido empequeñecidas para probablemente evitar fugas de presos, aunque las crónicas hablan de una muy deficiente seguridad en el edificio:
Convento de San Gil en 1857. Detalle de una foto editada por Charles Soulier
Convento de San Gil en 1857. Detalle de una foto editada por Charles Soulier.
Puente de San Martín en 1858. Fotografía de Charles Clifford. © Victoria and Albert Museum, London
Convento de San Gil

A comienzos del siglo XX su aspecto poco había cambiado y eran numerosos los testimonios que hablaban de un edificio absolutamente insalubre, oscuro, indigno y tétrico. Estas son fotos de Serafín Mainou en 1905:
Convento de San Gil en 1905. Detalle de una foto de Serafín Mainou. Colección de Juan Modolell
Convento de San Gil en 1905. Detalle de una foto de Serafín Mainou. Colección de Juan Modolell.

De la extrema precariedad de las condiciones de los presos da fe esta hoja de provisiones en 1917:
Hoja de suministro de alimentos a la cárcel de Gilitos en 1917. Colección de M. Maroto.

Aparece en bellas estampas del gran Pedro Román Martínez:
Convento de San Gil hacia 1910. Foto de Pedro Román, Archivo Histórico Provincial, JCCM. Fondo Rodríguez signatura R-150-4-07
Convento de San Gil hacia 1910. Foto de Pedro Román, Archivo Histórico Provincial, JCCM. Fondo Rodríguez signaturaR-151-2-05

Se da la curiosidad de que Francisco Machado, hermano de Antonio, fue entre 1918 y 1929 subdirector de este centro penitenciario, recibiendo la visita varias veces de su hermano quien se alojó en la vivienda que Francisco tenía asignada en el edificio.
Convento de San Gil a comienzos del siglo XX. Archivo Cortes de Castilla-La Mancha
Molino de Gaitán y Convento de Gilitos desde el Puente de San Martín a principios del siglo XX. Fotografía de D. Pedro Román Martínez. Diputación de Toledo, Centro de Estudios Juan de Mariana

Durante la guerra civil Gilitos siguió funcionando como presidio, con historias durísimas de fusilamientos cercanos (muchos en el Paseo del Tránsito) que ejecutaron las milicias republicanas antes de la toma del Alcázar por las tropas franquistas, así como posteriormente estando ya la ciudad bajo dominio de los sublevados. El diario italiano Stampa publicó el que hasta la fecha es el único documento gráfico del patio del edificio con presos en él:
Convento de San Gil usado como cárcel en 1936 durante la guerra civil. Publicada en Stampa.

Tras la guerra el edificio albergó el cuartel de la Guardia Civil a partir de 1952 y hasta 1968:
Guardias civiles en la Calle Descalzos de Toledo en abril de 1963. Película Kodachrome. Donación de la familia Burgos.
Guardias civiles en la Calle Descalzos de Toledo en abril de 1963. Película Kodachrome. Donación de la familia Burgos.
Convento de San Gil en Toledo en abril de 1963. Película Kodachrome. Donación de la familia Burgos.

Posteriormente sirvió tanto como Parque de Bomberos como para albergar una escuela de Esgrima:
Convento de San Gil en su etapa como Parque de Bomberos. Archivo Cortes de Castilla-La Mancha
Convento de San Gil en su etapa como Parque de Bomberos. Archivo Cortes de Castilla-La Mancha
Convento de San Gil en su etapa como Escuela de Esgrima. Archivo Cortes de Castilla-La Mancha

En 1985 el edificio fue rehabilitado para acoger las Cortes de Castilla-La Mancha. El estado del inmueble era lamentable cuando se iniciaron las obras dirigidas por Fernando Chueca Goitia:
Convento de San Gil o de Gilitos antes de su restauración
Convento de San Gil antes de su restauración. Archivo Cortes de Castilla-La Mancha

El resultado de la restauración fue excepcional y a día de hoy se puede decir que el Convento de San Gil atraviesa sus mejores momentos, por lo que debemos felicitarnos.
De sus difíciles tiempos pretéritos hay quien dice que quedan restos: son muchos los testimonios que hablan de extraños ruidos, luces y presencias en las noches de guardia del personal de vigilancia de las Cortes regionales.

Para saber más: "Historia y Arte del Convento de San Gil" (Mariano Calvo, coordinador. Cortes de C-LM, 2008).

sábado, 24 de noviembre de 2018

Espectaculares y olvidadas fotografías del Corpus en 1955

El 9 de junio de 1955 Toledo se despertaba con la ilusión de volver a disfrutar, un año más, de su gran día: la festividad del Corpus Christi. Pese a estar ya cercano el verano, el día amaneció fresco y algo ventoso, aunque el sol lucía sin problemas. La ciudad, engalanada para la ocasión, cobijaba entre la multitud a un excelente fotógrafo suizo que había viajado desde Zurich a tierras castellanas trabajando para la agencia Photo Comet, fundada tres años antes en aquella ciudad helvética por Hans Gerber, Björn Eric Lindroos y Jack Metzger.
Los tres fueron verdaderos genios de la fotografía, por lo que me produce cierto desasosiego no haber podido aún descifrar cuál fue concretamente el responsable de apretar el disparador en Toledo en aquel ya lejano mes de junio de 1955.
Pronto vais a comprender por qué, pues la belleza y calidad del reportaje es tal, que me he prometido a mí mismo descubrir con el paso del tiempo al autor de estas fotos. Por el estilo, tal vez sea Hans Gerber el primer candidato, pero no son en absoluto descartables ni Eric Lindroos ("Lindi" como era también conocido) ni tampoco Metzger. Tal era la fama de este genial triunvirato que pasaron a la historia como "The Comets", en referencia a la agencia que fundaron en 1952.
Comenzaré por ofreceros las imágenes más tempranas: las del cortejo festivo previo a la procesión del jueves. Tanto la tarasca como los cabezudos salieron por la mañana antes de la solemne procesión. Son impagables las estampas de niños y jóvenes divirtiéndose con los personajes, caracterizados muy al gusto de la época (uno representa a Cantinflas, otro a Groucho Marx...):
Cabezudos y tarasca en las fiestas del Corpus Christi de Toledo en 1955 © ETH-Bibliothek Zurich
Cabezudo con la cara de Cantinflas en las fiestas del Corpus Christi de Toledo en 1955 © ETH-Bibliothek Zurich

Vemos también a pequeños tamborileros:
Niños tocan el tambor en las fiestas del Corpus Christi de 1955 en Toledo © ETH-Bibliothek Zurich

La procesión religiosa comenzó, como manda la tradición, con la salida desde la Puerta Llana. En este punto el fotógrafo suizo obtuvo verdaderas joyas fotográficas que os recomiendo ver con detenimiento (las he colgado en alta resolución, por lo que es posible admirar todos los detalles). Aparecen preciosos mantones de Manila, caras en los balcones que a buen seguro muchos aún reconocerán, la librería del anticuario Balaguer...en definitiva, toledanismo en estado puro:
Procesión del Corpus Christi en Toledo en 1955 a su paso por la calle Cardenal Cisneros © ETH-Bibliothek Zurich
Balcones engalanados con mantones de Manila frente a la Puerta Llana en el Corpus Christi de Toledo de 1955 © ETH-Bibliothek Zurich

De verdadero genio es esta imagen que capturó magistralmente la textura de los antiguos tapices flamencos que cada año se cuelgan de las paredes de la Catedral. Su majestuosidad es si cabe aún mayor cuando el viento los mece, tal como aquí pueden verse:
Tapices flamencos colgados de las paredes de la catedral con motivo de la Procesión del Corpus Christi de Toledo en 1955 © ETH-Bibliothek Zurich

La Plaza del Ayuntamiento (ya en el final del recorrido) sirvió de escenario para algunas de las mejores fotografías del reportaje. El Palacio Arzobispal lucía por primer año un nuevo aspecto: en 1954 había sido restaurado, suprimiéndose el enfoscado y los revocos (dejando ver un pequeño paño con decoración mudéjar en ladrillo), y eliminándose los dos pequeños torreones que tenía en su zona superior. En la acera contigua fueron plantados 3 olmos autóctonos de los que aún subsiste uno, pudiéndose en estas fotos ver dichos árboles recién plantados:
Procesión del Corpus Christi de Toledo en 1955 © ETH-Bibliothek Zurich
Plaza del Ayuntamiento durante las fiestas del Corpus Christi de Toledo en 1955 © ETH-Bibliothek Zurich

La Cruz de Cisneros a su paso por la Plaza del Ayuntamiento:
Cruz de Cisneros en la Procesión del Corpus Christi de Toledo en 1955 © ETH-Bibliothek Zurich

La famosa Custodia de Arfe:
Custodia de Arfe frente al Ayuntamiento en la Procesión del Corpus Christi de Toledo en 1955 © ETH-Bibliothek Zurich

Es curioso observar a las jóvenes que se agolpan en la gran reja de una de las ventanas del Palacio Arzobispal:
Cuestodia de Arfe en la Procesión del Corpus Christi de Toledo en 1955 © ETH-Bibliothek Zurich
Procesión del Corpus Christi de Toledo en 1955 © ETH-Bibliothek Zurich
Niñas de comunión en la Procesión del Corpus Christi de Toledo en 1955 © ETH-Bibliothek Zurich

La Catedral carecía por entonces en su fachada principal de la verja que hoy la protege:
Seminaristas entran en el Palacio Arzobispal tras la Procesión del Corpus Christi de Toledo en 1955 © ETH-Bibliothek Zurich
Procesión del Corpus Christi de 1955 en Toledo a su paso por la Plaza del Ayuntamiento y la Catedral © ETH-Bibliothek Zurich
Procesión del Corpus Christi de 1955 en Toledo a su paso por la Plaza del Ayuntamiento y la Catedral © ETH-Bibliothek Zurich

Una excelente fotografía de los cadetes que acompañaron a la procesión. ¿Será alguno capaz de reconocerse hoy?
Soldados desfilan en la procesión del Corpus Christi en Toledo en 1955 © ETH-Bibliothek Zurich

Esta es una simpática estampa de dos soldados conversando:
Soldados charlan en el Corpus de 1955 junto a los tapices flamencos colgados de las paredes de la catedral de Toledo © ETH-Bibliothek Zurich

La música militar no faltó en aquel Corpus de 1955. Al fondo, el edificio de la Audiencia Provincial aún presentaba la fachada ejecutada en los años 30, sin su aspecto actual en el que a diario vemos la portada gótica del Palacio de los Condes de Peromoro:
Soldados tocan música en la Procesión del Corpus Christi de Toledo en 1955 © ETH-Bibliothek Zurich

Una bella foto de los seminaristas entrando en el Palacio Arzobispal:
Seminaristas entran en el Palacio Arzobispal tras la Procesión del Corpus Christi de Toledo en 1955 © ETH-Bibliothek Zurich

Desde algunos pueblos de la provincia, como El Romeral, vinieron coros y danzas con su música tradicional para amenizar el cortejo:
Jóvenes de El Romeral tocan música en el Corpus de 1955 junto a la Catedral de Toledo © ETH-Bibliothek Zurich
Tocando el laúd en el Corpus de 1955 junto a la catedral de Toledo © ETH-Bibliothek Zurich

Como curiosidad final, decir que en aquel mismo Corpus de 1955 estuvo también fotografiando un jovencísimo Ken Russell, el famoso cineasta, cuyas fotos ya os las ofrecí en esta otra entrada.
Esperando que os haya gustado este viaje a 1955, solo me queda pediros que, si reconocéis personas en las imágenes, no dudéis en decírmelo pues actualizo cada foto con esa valiosísima información que corre el riesgo de perderse con el paso de los años.

sábado, 10 de noviembre de 2018

Toledo hacia 1887 fotografiado por Max Junghändel

El arquitecto alemán Max Junghändel nació en Zwickau en 1861. Finalizó sus estudios de arquitectura en 1884 en la Universidad de Dresde. Poco después, hacia 1887 o 1888 realizó un extenso viaje por España en el que obtuvo centenares de fotografías en las que demostró su pasión por la arquitectura así como un nada desdeñable talento fotográfico. Esas portentosas fotografías, así como su capacidad de ligar la historia y la arquitectura, le llevaron a publicar una obra de referencia en 1888, "Die Baukunst Spaniens in ihren hervorragendsten Werken", editada en la ciudad de Dresde en varios volúmenes y publicada posteriormente en varias ocasiones gracias al gran éxito alcanzado.
Portada del libro "Die Baukunst Spaniens in ihren hervorragendsten Werken" de Max Junghaendel
Hubo una edición española titulada "La Arquitectura de España estudiada en sus principales monumentos", que además fue completada con un texto del célebre pintor y crítico de arte Pedro de Madrazo.
Este delicioso libro es un verdadero tesoro, y supone un viaje al estado en que se encontraban los principales monumentos arquitectónicos de la España de finales del XIX. Las fotografías de Max Junghändel reflejan claramente su formación como arquitecto, dando mucha importancia a poder captar en la imagen el edificio en su totalidad, permitiéndonos admirar sus perfiles y recrearnos en las formas y los materiales. Junghändel enfoca la arquitectura española reconociendo sus especiales características, con elementos absorbidos de las muchas culturas que marcaron la historia de nuestro país, generando influencias mutuas que dan como fruto una serie de edificios y monumentos únicos en toda Europa.
Se trata de un libro (sus varios volúmenes) muy cotizado hoy en día, especialmente las primeras ediciones. Un ejemplar se conserva en el Archivo del Ayuntamiento de Burgos, que amablemente lo ha digitalizado para disfrute de quienes amamos la historia fotográfica. Será en la mayoría de los casos estos escaneos burgaleses los que emplee para ofreceros todas las imágenes toledanas de la obra de Junghändel. La autoría es en la mayoría de los casos atribuible al propio arquitecto, como así figura en los pies de foto, salvo en algunos en los que ese dato se omite, generando la duda de si es una errata o si (en esos escasos casos) esas fotos no las tomó Max Junghändel.
La datación de las fotografías hacia 1887 es posible por ciertos detalles que aparecen en algunas fotografías. Por ejemplo, tenemos una portentosa imagen del Alcázar que aparece desmochado como consecuencia del incendio acaecido en enero de 1887. Son aún visibles las marcas del humo y el fuego en algunas de las ventanas, por lo que lo más probable es que la imagen fuera tomada por Junghändel en aquel mismo año de 1887:
Alcázar de Toledo hacia 1887. De la obra "Die Baukunst Spaniens in ihren hervorragendsten werken", de Max Junghaendel. Archivo Municipal, Ayuntamiento de Burgos.

Es absolutamente maravillosa esta vista de la calle de Santo Tomé con la majestuosa torre mudéjar presidiendo la estampa:
Calle de Santo Tomé hacia 1887. De la obra "Die Baukunst Spaniens in ihren hervorragendsten werken", de Max Junghaendel. Archivo Municipal, Ayuntamiento de Burgos.

Otra foto excelente es esta vista de la torre de la Iglesia de San Román. Podemos ya ver los depósitos de agua construidos en la actual plaza en el año 1863 (fueron demolidos en 1979):
Torre de San Román hacia 1887. De la obra "Die Baukunst Spaniens in ihren hervorragendsten werken", de Max Junghaendel. Archivo Municipal, Ayuntamiento de Burgos.

La Puerta del Sol aparece con unos arbolillos recién plantados (parecen acacias), que son también visibles en toda la subida hacia Zocodover. Es realmente triste que toda esta arteria, tan principal y concurrida en Toledo, carezca actualmente de árboles, máxime cuando la anchura de las aceras es bastante amplia especialmente en la zona cercana a la confluencia con Núñez de Arce:
Puerta del Sol hacia 1887. De la obra "Die Baukunst Spaniens in ihren hervorragendsten werken", de Max Junghaendel. Archivo Municipal, Ayuntamiento de Burgos.

Esta es una bella toma del interior de la sinagoga de Santa María la Blanca:
Interior de la sinagoga de Santa María la Blanca hacia 1887. De la obra "Die Baukunst Spaniens in ihren hervorragendsten werken", de Max Junghaendel. Archivo Municipal, Ayuntamiento de Burgos.

En esta página aparece otra vista de la sinagoga junto con una imagen de la Mezquita del Cristo de la Luz:
Sinagoga de Santa María la Blanca y Mezquita del Cristo de la Luz hacia 1887. De la obra "Die Baukunst Spaniens in ihren hervorragendsten werken", de Max Junghaendel. Archivo Municipal, Ayuntamiento de Burgos.

En el Hospital Tavera, Junghändel fotografió tanto el patio como el sublime sepulcro del Cardenal Tavera:
Patio del Hospital Tavera hacia 1887. De la obra "Die Baukunst Spaniens in ihren hervorragendsten werken", de Max Junghaendel. Archivo Municipal, Ayuntamiento de Burgos.
Sepulcro del Cardenal Tavera hacia 1887. De la obra "Die Baukunst Spaniens in ihren hervorragendsten werken", de Max Junghaendel. Archivo Municipal, Ayuntamiento de Burgos.

El Puente de Alcántara puede admirarse en esta fenomenal toma. Aparecen en la orilla (zona denominada "arenal de San Servando") unos chamizos que no eran otra cosa que casetas de baño que se instalaban cada verano. Eran así, cerradas desde su puerta hasta el propio agua, para garantizar una total intimidad y ausencia de visión libidinosa en aquella sociedad española tan estricta sexualmente hablando. Existía al menos una caseta para cada sexo:
De la obra "Die Baukunst Spaniens in ihren hervorragendsten werken", de Max Junghaendel. Archivo Municipal, Ayuntamiento de Burgos.
Autorización para instalar casetas de baño y quioscos de bebidas en el Tajo (Safont, Incurnia y Arenal de San Servando). Periódico "Zeta", 19 junio de 1913

La Puerta de los Leones de la Catedral fue inmortalizada por Junghändel en esta preciosa toma:
Puerta de los Leones hacia 1887. De la obra "Die Baukunst Spaniens in ihren hervorragendsten werken", de Max Junghaendel. Biblioteca Nacional de España.

Hay más partes de la Catedral excelentemente fotografiadas en el libro:
Catedral de Toledo hacia 1890. De la obra "Die Baukunst Spaniens in ihren hervorragendsten werken", de Max Junghaendel. Archivo Municipal, Ayuntamiento de Burgos.
Puerta de la Concepción de la Catedral hacia 1887. De la obra "Die Baukunst Spaniens in ihren hervorragendsten werken", de Max Junghaendel. Biblioteca Nacional de España.
Armario Renacentista de la Catedral de Toledo hacia 1887. De la obra "Die Baukunst Spaniens in ihren hervorragendsten werken", de Max Junghaendel. Archivo Municipal, Ayuntamiento de Burgos.
Interior de la Catedral hacia 1887. De la obra "Die Baukunst Spaniens in ihren hervorragendsten werken", de Max Junghaendel. Archivo Municipal, Ayuntamiento de Burgos.

La Portada del Hospital de Santa Cruz era una obra de obligada inclusión en el libro:
Hospital de Santa Cruz hacia 1887. De la obra "Die Baukunst Spaniens in ihren hervorragendsten werken", de Max Junghaendel. Archivo Municipal, Ayuntamiento de Burgos.

El Monasterio de San Juan de los Reyes no podía faltar en la obra del alemán:
Interior de San Juan de los Reyes hacia 1887. De la obra "Die Baukunst Spaniens in ihren hervorragendsten werken", de Max Junghaendel. Archivo Municipal, Ayuntamiento de Burgos.

En el libro se incluyeron también algunas páginas extraídas de la célebre obra "Monumentos Arquitectónicos de España":
Santiago del Arrabal en Monumentos Arquitectónicos de España. De la obra "Die Baukunst Spaniens in ihren hervorragendsten werken", de Max Junghaendel. Archivo Municipal, Ayuntamiento de Burgos.
Casa de Mesa en Monumentos Arquitectónicos de España. De la obra "Die Baukunst Spaniens in ihren hervorragendsten werken", de Max Junghaendel. Archivo Municipal, Ayuntamiento de Burgos.
Plano de la Catedral en Monumentos Arquitectónicos de España. De la obra "Die Baukunst Spaniens in ihren hervorragendsten werken", de Max Junghaendel. Archivo Municipal, Ayuntamiento de Burgos.
Puerta Vieja de Bisagra en Monumentos Arquitectónicos de España. De la obra "Die Baukunst Spaniens in ihren hervorragendsten werken", de Max Junghaendel. Archivo Municipal, Ayuntamiento de Burgos.
Mezquita del Cristo de la Luz en Monumentos Arquitectónicos de España. De la obra "Die Baukunst Spaniens in ihren hervorragendsten werken", de Max Junghaendel. Archivo Municipal, Ayuntamiento de Burgos.

Por lo que he podido investigar, Max Junghändel emigró a Estados Unidos a comienzos del siglo XX, donde se convirtió en un experto en la explotación de minas en diferentes estados como Arizona, Pensilvania y California.
Max Junghaendel en la mina de magnesita de Goat Hill en Chester County (Pensilvania) el 19 de septiembre de 1921
Max Junghaendel en la mina de magnesita de Goat Hill en Chester County (Pensilvania) el 19 de septiembre de 1921

Agradeciendo al Ayuntamiento de Burgos la puesta a disposición de los escaneos de esta maravillosa obra, espero que el viaje al Toledo de 1887 os haya gustado. No siempre se puede retroceder en el tiempo 131 años para ver cómo eran en el pasado monumentos que hoy tenemos la suerte de disfrutar a diario.
© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall