viernes, 29 de mayo de 2026

El Convento de Madre de Dios

El antiguo Convento de la Madre de Dios nunca fue de los más famosos de la ciudad. Sin embargo, en un conjunto tan monumental como el de Toledo ello no significa, ni mucho menos, que fuera un edificio menor o carente de valor. Todo lo contrario: estamos ante una joya ciertamente desconocida y un tanto olvidada a la que me gustaría sacar un poco del olvido a través de la fotografía histórica.
El beaterio, ocupado por religiosas que seguían la regla y hábito de Santo Domingo, fue fundado en 1482 por doña María Gómez de Silva, hija legítima del matrimonio formado por el conde de Cifuentes y Alférez Mayor de Castilla, Alonso de Silva, y doña Isabel de Castañeda, mediante la donación de unas casas para tal fin. Así se puede leer en el testamento de María fechado el 30 de mayo de 1482 —conservado en el archivo del convento y transcrito por Jean Passini— en el que indica que:
la qual dicha casa quiero e es mi voluntad que sea nonbrada desde agora para siempre la casa de la madre de dios e se fagan espeçial fiesta e memoria de la madre de dios el dia de la visitaçion de nuestra señora santa ysabel...
La decisión de la creación del cenobio se produjo a raíz del fallecimiento de los padres de dicha fundadora que, deseosa de dedicarse a la vida religiosa, se asoció á su hermana Leonor, a su tía doña Francisca de Castañeda y a otras jóvenes, convirtiendo su palacio en beaterio, y haciéndose llamar y firmando desde entonces como Sor Marigómes.
La nueva comunidad se asoció con otro convento preexistente y contiguo llamado de Santa Catalina y, al año siguiente, en 1483, pidieron al Cardenal Mendoza poder tener altar, campana, claustro y refectorio. No contentas con esto, y deseando una vida más austera y contemplativa, solicitaron poder tener clausura al papa Inocencio VIII, lo que les fue otorgado en 1488, siendo nombrada priora la propia María, quien ejerció el cargo hasta su muerte en 1532. María fue una mujer muy cercana a la reina Isabel la Católica.
Desde entonces, y a lo largo de los siglos XV, XVI y buena parte del XVII, el conjunto fue creciendo hasta convertirse en un gran complejo conventual organizado en torno a varios patios, siguiendo el modelo habitual de los conventos toledanos de la época.
Evolución histórica del edificio. Foto extraída del artículo: La rehabilitación del antiguo convento de Madre de Dios de Toledo, cuyos autores son D. Mario Muelas Jiménez y Agustín Mateo Ortega. Actas del II Curso de Historia y Urbanismo Medieval. UCLM. Sin embargo, a partir de finales del siglo XVII comenzó un progresivo deterioro del edificio. Esta situación de declive se agravaría durante los siglos XVIII y, sobre todo, XIX. Las sucesivas exclaustraciones de las religiosas y los distintos cambios de uso afectaron seriamente a la estructura del convento, provocando incluso la desaparición de algunas de sus dependencias.
Plano del Convento de Madre de Dios en el XIX. Publicado en "Piedad, nobleza y reforma. La fundación del monasterio de Madre de Dios en Toledo (1483)" por Eugenio SERRANO RODRÍGUEZ Cuando da comienzo el siglo XX sucedieron tristes acontecimientos. Así, en 1904 buena parte del edificio fue derribado, siendo desmontados dos preciosos artesonados del convento. Estos lamentables hechos fueron narrados y denunciados por Manuel Castaños y Montijano en las páginas El Castellano el 1 de octubre de ese año. Don Manuel nos cuenta que el artesonado mayor databa de finales del siglo XV y había sido costeado y encargado por la propia fundadora María, mientras que el otro, de menor tamaño, fue costeado por el hermano de María, don Alonso de Silva, nuevo conde de Cifuentes y clavero de la Orden de Calatrava.
Mención a la demolición del convento Madre de Dios. Artículo de Manuel Castaños Montijano en El Castellano el 1 de octubre de 1904. Por suerte, la fotografía histórica permite viajar en el tiempo y admirar tesoros que ya no están entre nosotros. Varios artesonados del convento fueron inmortalizados desde el siglo XIX en varias ocasiones. El de la iglesia era el de mayores dimensiones y poseía esta espectacular belleza:
Artesonado mudéjar del Convento de Madre de Dios hacia 1880. Fotografía de Casiano Alguacil © Archivo Municipal del Ayuntamiento de Toledo, signatura CA-0439-VI Artesonado mudéjar del Convento de Madre de Dios en 1904 Artesonado de la Iglesia de Madre de Dios Artesonado del Convento Madre de Dios.  en la Campana Gorda, foto de 1903 Pedro Rámila. Abril de 1903. Otro artesonado, si bien era más pequeño, tenía una preciosa cúpula con mocárabes de gran belleza:
La cupulita del Convento de Madre de Dios Pequeña cúpula de la iglesia del convento de Madre de Dios Las tremendas dificultades económicas de las monjas —que ya en la revolución Septembrina de 1868 habían visto cómo eran temporalmente expulsadas del convento para convertirlo en cuartel de la guardia civil, regresando en la Restauración borbónica— hicieron que el estado del edificio fuese tan lamentable al comienzo siglo XX. Según recoge el citado escrito de Manuel Castaños de 1904, las monjas no pudieron pagar siquiera a los albañiñes del derribo (lo pagó el Ayuntamiento) y solo pudieron costear una especie de chamizo o cobertizo donde almacenar desmontados dos de los valiosísimos artesonados a la espera de que alguien los comprara y las sacara de su pobreza. De manera visionaria, don Manuel ya vaticinó lo que finalmente terminó sucediendo años después:
Mención a los artesonados desmontados del convento Madre de Dios. Artículo de Manuel Castaños Montijano en El Castellano en octubre de 1904. Ampliando una de las célebres fotos aéreas del capitán Vallespín Zayas tomadas hacia 1915, he logrado aislar la imagen del estado del convento una década después de que los artesonados fueran desmontados y metidos en un cobertizo. Se aprecia bien cómo la parte de la iglesia del convento, donde se situaba el bonito artesonado de las fotos, ya aparece destruida. Dejando volar la imaginación se pueden elucubrar varios puntos de la imagen como los posibles lugares donde reposaban estas venerables maderas.
Convento de Madre de Dios hacia 1915. Foto aérea de Juan Vallespín Zayas (detalle). Tuvieron que pasar aún varias décadas hasta que la existencia de estas joyas desmontadas cogiendo polvo llegase a oídos del tristemente célebre William Randolph Hearst, el gran acaparador de obras de arte español de aquellos años, y del que ya os hablé en esta otra entrada del blog. A través de su enlace en España, el expoliador encubierto como "hispanista" Arthur Byne, el magnate estadounidense se hizo con al menos un artesonado del convento, al que bautizaron como SOVEREIGNCEIL en sus misivas en clave cruzadas. En la ficha rellenada a los efectos por el propio Arthur Byne, decía de él que era "el techo más importante en España". Aseveraba Byne a Hearst en una carta de 7 de julio de 1931 que "sacar del viejo convento esta enorme masa de madera, en los difíciles momentos actuales, requirió un sinfín de habilidad y paciencia, ya que fue preciso enmascarar cada carga de camión. El techo en su totalidad está ahora en Madrid, guardado en mi almacén, por lo cual no hay peligro de una intervención gubernamental". Es destacable también la picardía y la avaricia de Byne a la hora de engañar a su cliente Hearst, al indicar que no podía ofrecerle fotos del artesonado al completo debido a sus grandes dimensiones, cuando hoy sabemos que lo que sucedía es que las maderas estaban desmontadas desde hacía 27 años.
Carta de Arthur Byne a William Randolph Hearst, fechada el 7 de julio de 1931, ofreciéndole el artesonado del Convento de Madre de Dios de Toledo. R. Kennedy Library. La compra la formalizó Hearst a Byne el 4 de octubre de 1931 por 22.000 dólares y el cargamento salió hacia San Francisco el 28 de enero de 1932. Es posible que fuese empleado en la denominada "New Wing" del castillo de San Simeón. La descripción de Byne habla de un techo del siglo XV compuesto por 20 vigas mayores y 19 vanos, organizando cuarteles en forma de escudos, decorado y soportado por triples ménsulas tratadas en oro. Procedía, según indica, del refectorio del convento. A fecha de hoy, es complicado aseverar si este artesonado vendido a Hearst es alguno de que os mostré fotografiados anteriormente, conociendo el estado en el que Byne observó las maderas desmontadas, así como su avariciosa condición tendente al engaño.
Pero el convento de la Madre de Dios poseía otras joyas artísticas más desconocidas que hoy paso a mostraros (muchas gracias a María Jesús Galán por su ayuda con bastantes fotos) para que podáis conocer su pretérita belleza. El edificio estaba adornado con diferentes obras de arte, destacando algunos valiosos retablos, uno de ellos obra del mismísimo Jorge Manuel Theotocópuli, hijo del Greco:
Retablo del convento de la Madre de Dios, de Jorge Manuel Theotocopuli Retablo mayor del convento de Madre de Dios Una de las imágenes del retablo de Jorge Manuel en Madre de Dios Uno de los retablos laterales al lado del retablo mayor del convento de Madre de Dios En los años 20 Georg Weise obtuvo algunos detalles de sus elementos decorativos:
Convento de Madre de Dios, retablo. Fotografía de Georg Weise hacia 1925 © Bildarchiv Foto Marburg Cristo con la cruz a cuestas. Retablo del convento de la Madre de Dios. Fotografía de Georg Weise hacia 1925 © Bildarchiv Foto Marburg El convento conservaba, al parecer, el grabado más antiguo de San Martín de Porres:
El grabado más antiguo de San Martín de Porres y que estaba en Madre de Dios He localizado, además, valiosas fotos de su vida conventual interior con las monjas en primer plano:
Convento de Madre de Dios a comienzos del siglo XX. Foto Rodríguez. AHPTO, JCCM signatura POSITIVOSREPORTAJESA-256-2 Convento de Madre de Dios a comienzos del siglo XX. Foto Rodríguez. AHPTO, JCCM signatura POSITIVOSREPORTAJESA-256-1 Una de las últimas monjas en tomar los hábitos en el convento fue Sor Ángeles Villa. Aquí vemos su imagen en aquel día en los años 20:
Sor Ángeles Villa el día de su toma de hábito años 20 en Madre de Dios La función conventual del edificio finalizó en 1993, cuando el estado del edificio así como la avanzada edad de la comunidad hicieron insostenible la situación. Sus últimas siete moradoras se repartieron de este modo: cuatro monjas marcharon al convento de Santo Domingo el Real, una al de Jesús y María y la priora y la subpriora viajaron a un convento de Trujillo. En cuanto a las obras de arte, algunos pequeños retablos fueron vendidos al arquitecto Chueca Goitia, mientras que otros tres retablos se repartieron entre los conventos a los que fueron las últimas monjas. Así, uno está en Trujillo, otro marchó al nuevo convento de Jesús y María (que, a su vez, lo vendieron a unas monjas de un pueblo de Madrid) y un tercero pasó a Santo Domingo el Real (que se lo cedieron a las concepcionistas de Escalona, firmando un convenio ante notario).
Una vez sin uso religioso, la recuperación definitiva del conjunto no llegaría hasta su adquisición por la Universidad de Castilla-La Mancha, que lo integró como ampliación del cercano centro universitario de San Pedro Mártir. Fue entonces cuando se emprendió una profunda rehabilitación arquitectónica acompañada de importantes intervenciones arqueológicas.
Restauración del Convento de Madre de Dios entre 2000 y 2002. AUIA Arquitectos Obras de restauración del Convento de Madre de Dios. AUIA arquitectos. Planta del Convento de la Madre de Dios en la etapa de su restauración para la sede de la UCLM. Publicado por Diego Peris. Las excavaciones se concentraron especialmente en la zona que antiguamente ocupaba el huerto de las monjas. Allí aparecieron restos de distintas épocas —romana, medieval y moderna— que demostraban la larga ocupación histórica del lugar. Pero el hallazgo más relevante fue el descubrimiento de una espectacular portada mudéjar del siglo XIV orientada hacia la plaza del Padre Juan de Mariana. Se trata de una impresionante porción de un edificio civil anterior al convento, concretamente la portada de las casas principales de García Fernández de Oter de Lobos, según las investigaciones de diferentes autores como Jean Passini, que han demostrado a partir de antigua documentación y de la transcripción de una lápida sepulcral la vinculación de este linaje con la portada.
Aquellas casas de los Oter de Lobos (o Tordelobos) fueron pasando a sucesivos herederos y compradores, de modo que estaban en poder de la fundadora María Gómez en el momento en que funda el convento. Las obras del mismo ocultaron la portada durante siglos al suprimir su esquinazo para generar un chaflán.
Descubrimiento de la portada del palacio de los Oter de Lobos en la restauración del Convento de Madre de Dios en 2002. Cortesía de Global Arqueología. Fachada del palacio de los Oter de Lobos antes de las obras que descubrieron su portada. Foto de J. M. Rojas. Fue en 2002 cuando, al picar un muro en las obras de restauración para la UCLM, saltó la agradabilísima sorpresa del hallazgo de la portada, que conservaba riquísima decoración en ladrillo y cerámica y contaba aún con elementos heráldicos que fueron clave para corroborar su origen ligado a los Oter de Lobos. Concretamente, sabemos que esta portada fue realizada entre 1336 y 1356 por la presencia del escudo de la Orden de la Banda (una institución creada por Alfonso XI en el año 1332 y cuyos estatutos se dieron en 1336), durante la ampliación de las casas preexistentes, compradas por el abuelo de la saga García Fernández de Oter de Lobos I, muerto en 1356.
Descubrimiento de la portada del palacio de los Oter de Lobos en la restauración del Convento de Madre de Dios en 2002. Cortesía de Global Arqueología. Descubrimiento de la portada del palacio de los Oter de Lobos en la restauración del Convento de Madre de Dios en 2002. Cortesía de Global Arqueología. Descubrimiento de la portada del palacio de los Oter de Lobos en la restauración del Convento de Madre de Dios en 2002. Cortesía de Global Arqueología. Descubrimiento de la portada del palacio de los Oter de Lobos en la restauración del Convento de Madre de Dios en 2002. Cortesía de Global Arqueología. Descubrimiento de la portada del palacio de los Oter de Lobos en la restauración del Convento de Madre de Dios en 2002. Cortesía de Global Arqueología. Descubrimiento de la portada del palacio de los Oter de Lobos en la restauración del Convento de Madre de Dios en 2002. Cortesía de Global Arqueología. Descubrimiento de la portada del palacio de los Oter de Lobos en la restauración del Convento de Madre de Dios en 2002. Cortesía de Global Arqueología. Descubrimiento de la portada del palacio de los Oter de Lobos en la restauración del Convento de Madre de Dios en 2002. Cortesía de Global Arqueología. Descubrimiento de la portada del palacio de los Oter de Lobos en la restauración del Convento de Madre de Dios en 2002. Cortesía de Global Arqueología. Descubrimiento de la portada del palacio de los Oter de Lobos en la restauración del Convento de Madre de Dios en 2002. Cortesía de Global Arqueología. Fachada del Palacio de Oter de Lobos antes de la restauración Descubrimiento de la portada del palacio de los Oter de Lobos en la restauración del Convento de Madre de Dios en 2002. Cortesía de Global Arqueología. Descubrimiento de la portada del palacio de los Oter de Lobos en la restauración del Convento de Madre de Dios en 2002. Cortesía de Global Arqueología. La portada está organizada en tres cuerpos claramente diferenciados. En la parte inferior se sitúa una puerta adintelada sobre la que aparece un singular dovelaje decorado con alternancia de ladrillo y bandas de azulejos blancos, verdes y negros, todo ello enmarcado por una cenefa cerámica con los distintos escudos nobiliarios que fueron clave en su identificación. El cuerpo intermedio presenta una elegante sucesión de arquillos ciegos polilobulados entrecruzados, mientras que la parte superior se remata con un ventanal formado por tres arcos también polilobulados sostenidos por columnas de mármol.
Restauración del Convento de Madre de Dios entre 2000 y 2002. AUIA Arquitectos Dintel de la puerta de los Oter de Lobos (Tordelobos). Cerámica. En la actualidad, la antigua zona del huerto alberga un patio y una construcción moderna destinada a ampliar la biblioteca de San Pedro Mártir y sus dependencias administrativas. En todo este espacio continuaron apareciendo restos arqueológicos de gran interés.
Restos arqueológicos de origen árabe y romano. Convento de la Madre de Dios. Otro de los elementos más destacados del conjunto es el claustro. Aunque originalmente tenía una sola planta, las sucesivas reformas hicieron que adquiriese su aspecto actual, con dos alturas y una curiosa planta trapezoidal. En el claustro bajo llaman especialmente la atención la decoración epigráfica que recorre la parte superior de los muros y las vigas de madera apoyadas sobre ménsulas de rollos. Por su parte, el claustro alto, abierto hoy a aulas y despachos universitarios, conserva pies derechos de madera situados entre los grandes ventanales acristalados incorporados en la última restauración. También destacan los pilares ochavados situados en las esquinas de la galería superior.
Claustro. Es el único de la ciudad con una planta trapezoidal, supuestamente motivada por la adaptación a las trazas de las casas bajomedievales existentes en el lugarGalerías del claustro bajo del convento de Madre de Dios Detalle de la parte superior de una galería del claustro bajo. En la imagen aparecen los restos de un alfarje o techumbre plana de madera, de origen mudéjar y debajo una escocia o moldura cónvaca con carácteres góticos en negro. Convento Madre de Dios En la panda este del claustro se encuentra la antigua iglesia conventual junto a su coro, aunque ya hemos visto que ambos espacios modificaron su disposición original a comienzos del siglo XX debido al grave deterioro del templo, cuando se desmontó el famoso artesonado y las monjas instalaron su nueva iglesia en el antiguo coro. Actualmente, este amplio espacio ha sido adaptado como gran aula universitaria.
Antigua iglesia del Convento de Madre de Dios. Hoy aula de la Universidad de Castilla-La Mancha, con vistas a la Catedral de Toledo El antiguo coro acoge el aula magna:
Aula Magna (cabecera del antiguo coro de la iglesia). Convento de Madre de Dios En definitiva, estamos ante un edificio con una riquísima historia y valor patrimonial, hasta la fecha muy desconocidos para el gran público. Espero haber arrojado luz recopilando y resumiendo sus sucesivas transformaciones, con la ayuda siempre inestimabe de las fotografías históricas (muchas de ellas hasta la fecha inéditas) como elementos didácticos visuales que logran detener la atención de quien las contempla por vez primera.
Agradeciendo una vez más a María Jesús Galán su ayuda, así como a todos los sucesivos investigadores y estudiosos que fueron dando a conocer el edificio, me despido por hoy.

jueves, 30 de abril de 2026

La primera (y, probablemente, única) fotografía antigua de la ermita de la Virgen de Gracia

Existen rincones de Toledo que siguen escondiendo edificios prácticamente desconocidos, pese a que alguno de ellos esté profundamente arraigado en la toponimia de la ciudad. Uno de ellos es, sin duda, la ermita de la Virgen de Gracia, que da nombre a toda una zona del centro histórico de la vieja ciudad castellana.
Las razones de su actual paso desapercibido para la inmensa mayoria de residentes y visitantes se deben a su ocultamiento por otros edificios desde hace ya muchas décadas. Es por ello, en mi opinión, muy relevante poder haceros partícipes a través de este blog de un hallazgo que he tenido la ocasión de realizar tras mirar con mucho detenimiento una antigua fotografía de 1864 tomada por Alfonso Begue, conservada en el Archivo Histórico Provincial.
Pero, antes de mostrárosla, os contaré resumidamente la historia de esta desconocida ermita de la Virgen de Gracia. Según nos cuenta Julio Porres Martín-Cleto en su célebre obra Historia de las Calles de Toledo, sabemos que el edificio estaba ya en pie al menos desde 1776, pues es mencionada en un documento redactado ese año a modo de catastro por alarifes municipales. Su origen exacto, según narraron en el siglo XIX autores Sixto Ramón Parro y el vizconde de Palazuelos, podría remontarse a finales del siglo XVII o comienzos del XVIII. El elevado lugar en el que se erige se conocía desde tiempos de Alfonso VI como Acaba, citándose también la plaza de Abensosán al final de la subida, como también nos recuerda Porres. En toda la zona se levantaba una manzana de viviendas aún en pie en épooca del Greco, pero que poco a poco fueron arruinándose, transformando la zona en un derrumbadero o escombrera, a modo de "rodadero interior" parecido a los que vertian hacia el Tajo en los bordes de la ciudad.
Vista de Toledo desde la vega del Tajo. Detalle del fresco de Luca Giordano (Lucas Jordán) de la sacristía de la Catedral de Toledo realizado en 1697. Foto de Eduardo Sánchez Butragueño. El caso es que el edificio fue descrito con poco entusiasmo por Parro de este modo:
Descripción de la ermita de la Virgen de Gracia por Sixto Ramón Parro en Toledo en la Mano Descripción de la ermita de la Virgen de Gracia por Sixto Ramón Parro en Toledo en la Mano (2) Descripción de la ermita de la Virgen de Gracia por Sixto Ramón Parro en Toledo en la Mano (3) No menos crítico fue Palazuelos, que llegó a calificar en 1894 de "perverso" el gusto del retablo que adornaba la ermita.
Sea como fuere, el rastro documental del edificio se pierde casi por completo a partir de 1901, fecha en que las Damas Catequistas compran la finca y construyen sus dependencias alrededor de la ermita, que quedó desde entonces oculta a la vista desde la calle, integrada en el jardín interior del complejo de esta congregación religiosa benéfica.
Por lo tanto, debido al escaso renombre o fama artística de la ermita, y a la desaparición de su apertura visual hacia la calle desde las citadas obras de 1901, no existían hasta hoy fotografías antiguas conocidas del inmueble. Sin embargo, en fechas recientes, decidí escudriñar detenidamente la foto de Alfonso Begue de la que os hablaba al principio. Se trata de una imagen muy querida para mí, pues la elegí como portada del libro Toledo Olvidado 2 y muestra a unos bañistas a la orilla del Tajo nada menos que en 1864. Dado que obtuve copia en alta resolución del cristal original por parte del Archivo Histórico Provincial, pude detenerme a ampliar los detalles de la imagen. Cuando vi el edificio, mi primera impresión fue de sorpresa. ¿Qué era esa espadaña que asomaba por encima de la puerta del Cambrón? Fue así como me detuve a analizar la perspectiva, llegando a la conclusión de que se trataba de manera inequívoca de la ermita de la Virgen de Gracia en aquel ya lejano 1864. Os dejo la secuencia de ampliaciones, partiendo de la toma general hasta llegar a la ermita:
Bañistas en el Tajo en 1864. Fotografía de Alfonso Begue © Fondo Rodríguez. Archivo Histórico Provincial. JCCM Ermita de la Virgen de Gracia en 1864. Detalle de una fotografía de Alfonso Begue. Ermita de la Virgen de Gracia en 1864. Detalle de una fotografía de Alfonso Begue. La prueba definitiva de que se trataba de esta ermita fue su comparación con las fotos actuales del patio, en el que las damas siguen desarrollando su encomiable labor a través de la fundación Dolores Sopeña. Se aprecia perfectamente cómo la fachada y la espadaña se mantienen sin apenas modificaciones, siendo un curioso caso de edificio ciertamente congelado en el tiempo, encapsulado entre altos muros sin apenas ser visto por nadie.
Ermita de la Virgen de Gracia. Asociación de Amigos de los patios de Toledo. Ermita de la Virgen de Gracia. Foto de Manuel Pellicer. Ermita de la Virgen de Gracia. Asociación de Amigos de los patios de Toledo. Pintura de la virgen en la ermita de Nuestra Señora de Gracia de Toledo. Colección Luis Alba. Archivo Municipal de Toledo. Pintura de la virgen en la ermita de Nuestra Señora de Gracia de Toledo. Colección Luis Alba. Archivo Municipal de Toledo. Pintura de la virgen en la ermita de Nuestra Señora de Gracia de Toledo. Colección Luis Alba. Archivo Municipal de Toledo. Retablo del interior de la Ermita de la Virgen de Gracia. Fundación Dolores Sopeña. Emita de la Virgen de Gracia (Google Maps) Ermita de la Virgen de Gracia vista desde un Globo hacia 1990. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. En cuanto al actual paseo que lleva el nombre de la Virgen de Gracia, decir que fue a comienzos del siglo XX cuando se sujetó el derrumbadero con un sólido pretil, capaz de generar el actual paseo-mirador arbolado, punto destacado de encuentro vecinal para los habitantes del barrio. Existen bonitas fotografías antiguas de este enclave.
Una multitud con banda municipal asiste a la plantación de árboles en la Fiesta del Árbol el 21 de febrero de 1925 en el paseo de la Virgen de Gracia. Foto de Rodríguez. Fototeca del diario ABC. Nevada en el paseo Virgen de Gracia en los años 40. Donación de Fernando Riaño Sánchez de la Poza Mirador en el paseo de la Virgen de Gracia en 1980. Archivo Fotográfico Luis B. Lluch Garín Desde este paseo se han obtenido a lo largo de la historia algunas de las mejores fotos de San Juan de los Reyes, pues lo elevado del cerro y la cercanía al monasterio gótico hacen de este lugar la mejor atalaya para fotografiarlo:
Vista de San Juan de los Reyes hacia 1900 por Alois Beer desde el cerro de la Virgen de Gracia San Juan de los Reyes desde la Virgen de Gracia. Fotografía de Pedro Román Martínez publicada en "La Hormiga de Oro" el 20 de abril de 1918. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Vista desde el Cerro de la Virgen de Gracia San Juan de los Reyes desde el cerro de la Virgen de Gracia. Fotografía de Gabriel Pinto La festividad de la Virgen de Gracia se celebraba el 15 de septiembre y se otorgaban indulgencias ligadas a ella:
Gracias e indulgencias otorgadas por la hermandad de la Virgen de Gracia de Toledo en el siglo XIX. Esperando que el descubrimiento de esta única foto de una ermita tan desconocida os haya gustado, solo me queda agradecer la labor diaria de la fundación Dolores Sopeña, verdaderamente admirable desde hace más de un siglo en Toledo.
© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall