sábado, 27 de febrero de 2021

Toledo en septiembre de 1924 fotografiado por F. R. Yerbury

El fotógrafo especializado en arquitectura Francis Rowland Yerbury nació el 15 de noviembre de 1885 en el barrio londinense de Cricklewood. Fue el hijo menor de Francis William Yerbury y Lucy Stinchcomb. El temprano fallecimiento de su padre, hizo que su madre tuviera que encargarse en solitario del mantenimiento y crianza de la familia.
F. R. Yerbury en 1930 en el Building Centre, 158 New Bond Street, Londres Con 12 años abandonó la escuela, ya que la situación en casa hacía necesario que trabajase para lograr ingresos. En 1901, con solo 16 años, el joven Frank Yerbury entró como chico de los recados en la Architectural Association de Londres. Su capacidad de trabajo le hizo consolidarse y ascender laboralmente. De este modo, solo diez años después, en 1911, Yerbury ya era el asistente del secretario de la institución. Y un año después, se convirtió en el mismísimo secretario de tan prestigiosa organización, cargo en el que estuvo hasta 1937.
En 1913, su posición le permitió mudarse a vivir al exclusivo barrio de Hampstead Garden Suburb. En aquellos años fue un activo y entusiasta participante de las actividades del Camera and Sketching Club de la Architectural Association, donde descubrió su pasión por la fotografía. Tanto fue así, que en 1920 Yerbury ya había publicado varios libros sobre fotografía enfocada a la arquitectura. En 1922 visitó Holanda con la asociación, fotografiando ciudades, granjas y mostrando un gran interés por la arquitectura moderna, dando lugar a una publicación conjunta con Howard Robertson, director de la Architectural Association. Ese fue el primero de más de 150 artículos publicados conjuntamente, siempre ilustrados con las fotografías de Yerbury.
En paralelo, nuestro protagonista de hoy se animó a seguir publicando libros tanto en colaboración con otros autores como individualmente, destacando por ejemplo Old Domestic Architecture of Holland (1924) o Georgian Details of Domestic Architecture (1926). También en 1926 inició una serie de libros sobre arquitectura moderna, aunque también era un gran amante y divulgador de la arquitectura tradicional y auténtica de cada uno de los países que visitaba.
Fue en esa intensa actividad de los años 20 donde se enmarca su viaje a España, que tuvo lugar en septiembre de 1924 con sus compañeros de la Architectural Association, donde la prensa de la época como el Heraldo de Madrid ya cita a Yerbury como director de la expedición y menciona su renombre por las publicaciones sobre la arquitectura holandesa y las colaboraciones con Robertson.
Como no podía ser menos, Toledo fue una etapa principal en la ruta seguida por los arquitectos excursionistas ingleses, y en nuestra ciudad Yerbury sacó su cámara a pasear logrando impagables fotografías.
¿Cómo descubrí las imágenes toledanas de nuestro protagonista de hoy? Bueno, pues esta vez no ha sido sencillo, pues dichas fotos fueron publicadas por Yerbury en dos libros de pequeña tirada titulados Lesser known architecture of Spain, cuyo primer volumen vio la luz en enero de 1925. Se trata de libros esquivos, difíciles de encontrar y ciertamente a precios poco asequibles. He estado varios meses tras la pista de ejemplares que pudiera adquirir a un precio razonable y finalmente he podido hacerme con los dos volúmenes, uno en edición inglesa y otro en edición francesa, que he comprado a anticuarios de Estados Unidos y Holanda respectivamente:
Libros de F. R. Yerbury sobre arquitectura española. Dos volúmenes. Colección de Eduardo Sánchez Butragueño. El esfuerzo ha merecido la pena y cuento ahora en mi biblioteca con dos joyitas que tienen entre sus páginas una decena de fotografías magistrales tomadas por Francis Rowland Yerbury en Toledo en aquel ya lejano mes de septiembre de 1924.
La que más ilusión me hizo descubrir de todas es una auténtica rareza: una de esas fotos que solo hace un personaje con curiosidad arquitectónica, en un espacio nada frecuentado por fotógrafos, pero que a los toledanos de hoy nos sirve para ir completando el puzzle de la fisonomía urbana del Toledo de comienzos del siglo XX. Me refiero a las célebres "escalerillas de la Magdalena", mencionadas en varios planos y documentos de la época, que desaparecieron unos años después en la destrucción ocasionada en la zona por los bombardeos al Alcázar en 1936. Las escalerillas de la Magdalena se situaban en la calle Trastámara y daban acceso en una doble escalera a la parte lateral de la Iglesia de la Magdalena. Su pintoresco aspecto llamó la atención de Yerbury hasta tal punto no solo de fotografiarlas sino de incluir la imagen en uno de sus dos exclusivos volúmenes:
Escalerilla de la Magdalena en la calle Trastámara de Toledo en septiembre de 1924. Fotografía de F. R. Yerbury publicada en 1925 en "Lesser known architecture of Spain". Colección de Eduardo Sánchez Butragueño. Es un lugar casi irreconocible hoy en día, por lo que os pongo el aspecto actual según se ve en Google Street View:
La misma calle Trastámara, al fondo, fue también objeto de visita por parte de Yerbury que obtuvo la toma inversa pudiéndose vislumbrar al fondo la otra parte de la escalerilla. En esta vista destaca la portada de frontispicio de vuelta redonda que se situaba en lo que hoy es la parte trasera del Hotel Carlos V. Unos carros muy típicos complementan la escena confiriéndola un precioso aire costumbrista:
Carro y portada en la calle Trastámara de Toledo en septiembre de 1924. Fotografía de F. R. Yerbury publicada en 1925 en "Lesser known architecture of Spain". Colección de Eduardo Sánchez Butragueño. Otra de las maravillosas tomas obtenidas por Yerbury en Toledo nos deja una estampa muy curiosa de la Mezquita del Cristo de la Luz. El edificio islámico estaba en 1924 aún semioculto por el muro de la casa del santero que escondió esta joya de la arquitectura hasta su descubrimiento en 1899. Sin embargo, el muro no se demolió por completo hasta décadas después como aquí podemos comprobar:
Mezquita del Cristo de la Luz en Toledo en septiembre de 1924. Fotografía de F. R. Yerbury publicada en 1925 en "Lesser known architecture of Spain". Colección de Eduardo Sánchez Butragueño. Callejeando por la ciudad, Yerbury se detuvo en la recoleta y mágica plaza del Cristo de la Calavera, donde apretó el disparador de su cámara dejando para la historia esta preciosidad:
Plaza del Cristo de la Calavera en Toledo en septiembre de 1924. Fotografía de F. R. Yerbury publicada en 1925 en "Lesser known architecture of Spain". Colección de Eduardo Sánchez Butragueño. ¿Qué decir de esta vista de la iglesia de San Lucas? Es una foto que rezuma belleza en todos sus detalles:
Iglesia de San Lucas en Toledo en septiembre de 1924. Fotografía de F. R. Yerbury publicada en 1925 en "Lesser known architecture of Spain". Colección de Eduardo Sánchez Butragueño. El Puente de Alcántara protagoniza dos de las fotos de Yerbury:
Puente de Alcántara en Toledo hacia 1924. Fotografía de F. R. Yerbury publicada en 1925 en "Lesser known architecture of Spain". Colección de Eduardo Sánchez Butragueño. Puente de Alcántara en Toledo hacia 1924. Fotografía de F. R. Yerbury publicada en 1925 en "Lesser known architecture of Spain". Colección de Eduardo Sánchez Butragueño. En esta foto -bellísima también- de la Sinagoga del Tránsito parecen adivinarse varios miembros de la excursión que acompañaban a Yerbury y Robertson por las calles de Toledo:
Sinagoga del Tránsito en Toledo hacia 1924. Fotografía de F. R. Yerbury publicada en 1925 en "Lesser known architecture of Spain". Colección de Eduardo Sánchez Butragueño. En la Plaza del Conde, Yerbury capturó el aspecto del acceso a la Iglesia de Santo Tomé, en el pórtico por el que se accede a contemplar el cuadro del Greco "El entierro del Señor de Orgaz".
Iglesia de Santo Tomé, acceso desde la Plaza del Conde, en Toledo hacia 1924. Fotografía de F. R. Yerbury publicada en 1925 en "Lesser known architecture of Spain". Colección de Eduardo Sánchez Butragueño. Otra de las fotos que me hizo una ilusión tremenda descubrir e identificar es esta que nos muestra el patio de una casa privada. Se trata nada más y nada menos que del patio de la casa de Julio Pascual, el célebre herrero, artista de forja, académico, fundador de Soliss Mutua de Seguros y caballero mozárabe que alcanzó fama mundial. El hecho de que Yerbury hiciera esta foto demuestra que la comitiva debía conocer a Pascual y admirar su obra, hasta el punto de entrar en su casa y fotografiarla:
Patio de la casa de Julio Pascual en Toledo en septiembre de 1924. Fotografía de F. R. Yerbury publicada en 1925 en "Lesser known architecture of Spain". Colección de Eduardo Sánchez Butragueño. Por desgracia, en menos de un siglo, esta casa ha pasado de ser centro de visita de viajeros internacionales a estar absolutamente abandonada, estando en semiruina sin que a nadie en la ciudad se le caiga la cara de vergüenza y se digne a adquirirla y restaurarla. ¿Servirán estas fotos y estas líneas para remover alguna conciencia? Hace pocos años pude acceder al lugar.
Casa de Julio Pascual, patio. Calle San Juan de la Penitencia. En la actualidad, la Arquitectural Association tiene una escuela de arquitectura que custodia parte del legado de F. R. Yerbury. Entre sus fondos se encuentran algunas fotos más tomadas en Toledo por el excelente fotógrafo, como por ejemplo una imagen más del patio de la casa de Julio Pascual, donde vemos a algunas familiares del genial maestro del hierro:
Patio de la casa de Julio Pascual. Fotografía de Francis Rowland Yerbury hacia 1924 © Architectural Association School of Architecture, signatura SPTP480-1B Otra excelente foto de Yerbury conservada en sus fondos es esta vista tomada junto al torreón del Puente de Alcántara:
Puente de Alcántara hacia 1924. Fotografía de Francis Rowland Yerbury hacia 1924 © Architectural Association School of Architecture, signatura SPRMN621-2 Cerca de allí, fotografió las Turbinas de Vargas y el Torno del Tajo:
Turbinas de Vargas y Torno del Tajo. Fotografía de Francis Rowland Yerbury hacia 1924 © Architectural Association School of Architecture Al otro lado de la ciudad, inmortalizó el Puente de San Martín desde las cercanías del Paseo del Tránsito y la Roca Tarpeya:
Puente de san Martín desde el entorno de la Roca Tarpeya. Fotografía de Francis Rowland Yerbury hacia 1924 © Architectural Association School of Architecture, signatura SPMED346-1 La Catedral no podía pasar desapercibida para Yerbury:
Catedral y Plaza del Ayuntamiento. Fotografía de Francis Rowland Yerbury en septiembre de 1924 © Architectural Association School of Architecture, signatura SPMD356-1 Catedral de Toledo. Fotografía de Francis Rowland Yerbury hacia 1924 © Architectural Association School of Architecture, signatura SPMD356-2 El monasterio de San Juan de los Reyes:
San Juan de los Reyes en septiembre de 1924. Yerbury, Francis Rowland (1885-1970) Y para finalizar, una estupenda vista interior de la Sinagoga de Santa María la Blanca:
Sinagoga de Santa María la Blanca. Fotografía de Francis Rowland Yerbury hacia 1924 © Architectural Association School of Architecture, signatura SPMED345-2 Francis Rowland Yerbury falleció en Londres en 1970 y es hoy toda una referencia de la historia de la fotografía arquitectónica, y una de las personalidades más recordadas en la Architectural Association. Demostró que un origen humilde y la ausencia de estudios no tienen por qué significar no poder progresar profesionalmente, demostrar el talento y la valía y convertirse en toda una personalidad dentro de una institución en la que entró como chico de los recados.
Primera página del libro de F. R. Yerbury sobre arquitectura española "L´Architecture Espagnole Inconnue" ("Lesser known Architecture in Spain") de 1925. Dos volúmenes. Colección de Eduardo Sánchez Butragueño.

sábado, 13 de febrero de 2021

Toledo en los años 50 fotografiado por Jean Dieuzaide ("Yan")

Su nombre era Jean Dieuzaide aunque le gustaba que le conocieran como Yan de Toulouse o simplemente Yan. Nació en la localidad francesa de Grenade el 20 de junio de 1921 y falleció en Toulouse el 18 de septiembre de 2003. Es considerado uno de los fotógrafos franceses más talentosos del siglo XX, por su capacidad para capturar la vida con realismo y belleza de forma simultánea, algo que no es sencillo.
Jean Dieuzaide en Nueva York Sus orígenes familiares fueron humildes: era hijo de un funcionario de correos que fue quien le inició en el mundo de la fotografía, pero lamentablemente falleció cuando Jean y su hermano eran unos niños, de modo que fue su madre quien hubo de llevar en solitario la crianza y mantenimiento de toda la familia. Para ello tuvieron que mudarse al mundo rural, algo que marcó a Dieuzaide de por vida de forma positiva: siempre valoró y defendió a las gentes que se ganan la vida en el campo, llegando a declarar en una entrevista lo siguiente: “Cada vez que tengo la ocasión de ir al campo, fotografío a la gente de la tierra. No olvido todo lo que les debo. Entrevistar a un campesino o un pastor, es una gran lección”.
Ese amor por el campo estuvo muy presente en su obra fotográfica, de modo que en sus viajes por países como España, Portugal y Turquía inmortalizó magistralmente la vida del mundo rural de estos lugares, demostrando en sus imágenes una complicidad y una empatía con las personas fotografiadas que conmueve al espectador.
Sus comienzos profesionales estuvieron marcados por un hito: su genial trabajo en un reportaje sobre la liberación de Toulouse durante la segunda guerra mundial en agosto de 1944 le valió para darse a conocer. De hecho, Dieuzaide fue en aquel evento el primer fotógrafo en realizar un retrato oficial a Charles de Gaulle. Algo después, en 1946, Jean Dieuzaide se incorporó a la prestigiosa y renombrada agencia Rapho y también colaboró con varios periódicos.
Fue en el año 1951 cuando nuestro protagonista de hoy se independizó profesionalmente como fotógrafo autónomo en la ciudad Toulouse. En aquella etapa de la década de los años 50, Dieuzaide recorrió España en un intenso viaje en el que logró capturar magistralmente numerosos detalles de la vida de nuestro país por aquel entonces, imágenes que constituyen hoy un tesoro documental por el realismo y la belleza con la que fue capaz de captar la vida en España en esa época. En España conoció a Salvador Dalí y con él obtuvo una de sus imágenes más icónicas en 1953: un retrato del genial pintor que es hoy uno de los más conocidos, donde le vemos sumergido en agua hasta el cuello.
Salvador Dalí en 1953 fotografiado por Jean Dieuzaide Pero vayamos ya al resultado de su paso por Toledo: las imágenes de Yan obtenidas en nuestra ciudad alrededor de 1955. En mi opinión, la foto más bella que Jean Dieuzaide logró en Toledo es esta joya que nos muestra a unas sonrientes niñas en el Callejón del Sacramento, una de las callejas perpendiculares a la calle del Pozo Amargo. No me digáis que no es una absoluta delicia para la vista:
Niñas en el Callejón del Sacramento, junto a la calle del Pozo Amargo. Fotografía de Jean Dieuzaide, "Yan" Una de sus fotos más bellas es esta que nos muestra el Cristo de Santo Tomé, esculpido por Tomás Gimena tras la guerra civil (el original fue destruido en la contienda):
Cristo de Santo Tomé hacia 1955. Fotografía de Jean Dieuzaide, "Yan" Jean Dieuzaide pasó por el mercadillo del Martes en Zocodover, donde obtuvo esta sensacional foto de una vendedora de encajes:
Fotografía de Jean Dieuzaide, "Yan" Es bellísima también esta vista de unos carros tirados por burros aparcados justo enfrente de las Torres de la Reina, muy cerca de Bisagra:
Carros con burros frente a las Torres de la Reina. Fotografía de Jean Dieuzaide, "Yan" Mirad qué bella imagen de la Mezquita del Cristo de la Luz:
Mezquita del Cristo de la Luz en los años 50. Publicada en un Libro de Víctor Crastre. Foto de Jean Dieuzaide  "Yan" La sinagoga de Santa María la Blanca:
Santa María la Blanca, sinagoga, en los años 50. Fotografía de Jean Dieuzaide, "Yan" San Juan de los Reyes en una serie de bellísimas imágenes:
Ábside de San Juan de los Reyes y carro en la calle Reyes Católicos en los años 50. Fotografía de Jean Dieuzaide, "Yan" San Juan de los reyes, águilas de piedra. Publicada en un Libro de Víctor Crastre. Foto de Jean Dieuzaide "Yan" San Juan de los Reyes. Libro de Víctor Crastre. Foto de Jean Dieuzaide "Yan" Otra joya gótica retratada por Yan fue la capilla del Condestable de la Catedral:
Sepulcro de Álvaro de Luna. Libro de Víctor Crastre. Foto de Jean Dieuzaide  "Yan" Aquí vemos la reja de la capilla Mozárabe de la Catedral, obra del gran Julio Pascual:
Reja de la Capilla Mozárabe obra de Julio Pascual. Libro de Víctor Crastre. Foto de Jean Dieuzaide  "Yan" La sillería del Coro de la Catedral:
Sillería de la catedral. Libro de Víctor Crastre. Foto de Jean Dieuzaide "Yan" Coro de la Catedral. Fotografía de Jean Dieuzaide, "Yan" Sin salir del coro, Dieuzaide retrató la bellísima Virgen Blanca:
Virgen Blanca en el coro de la catedral. Fotografía de Jean Dieuzaide, "Yan" Una bellísima toma del Altar Mayor de la Catedral:
Altar Mayor de la Catedral. Libro de Víctor Crastre. Foto de Jean Dieuzaide "Yan" Estos son los jardines del Museo del Greco:
Jardines del Museo del Greco. Fotografía de Jean Dieuzaide, "Yan" Para finalizar, un patio toledano de una casa por identificar:
Un patio toledano en los años 50. Fotografía de Jean Dieuzaide, "Yan" Hasta aquí (de momento, pues la búsqueda nunca la doy por concluida) las fotos toledanas de este portento de la historia fotográfica francesa, que formó parte del célebre grupo fotográfico Les XV y del Club 30 x 40, uno de los máximos exponentes grupales de la denominada fotografía subjetiva. Una de sus obsesiones fue siempre reivindicar y promover la fotografía entendida como arte, así como reclamar la preservación del patrimonio fotográfico francés. En esa lucha fundó en 1963 el Grouppe Libre Expresion, siguiendo el camino abierto por Otto Steinert. En el año 1974 Jean Dieuzaide abrió la primera galería dedicada en exclusiva a la fotografía en Francia con el nombre de Galerie Municipale du Château d'Eau en Toulouse, institución que custodia actualmente sus fondos. Fuera de Francia también logró un gran reconocimiento, de modo que en 1994 fue nombrado miembro distinguido de la Royal Photographic Society en Londres. Entre los premios y distinciones que obtuvo cabe destacar el Premio Niépce de 1955 y el Premio Nadar de 1961, así como el nombramiento como caballero de la Orden nacional del mérito en 1966 y oficial de la Orden de las Artes y las Letras en 1981.
Como veis, para Toledo y los toledanos es otro auténtico lujo poder presumir de ciudad por haber atraido a alguien como Yan y disfrutar del resultado de su estancia aquí en forma de inolvidables fotografías.
Jean Dieuzaide

sábado, 30 de enero de 2021

Rita Hayworth en Toledo

"He estado cuatro veces en Toledo. ¡Me encanta esta ciudad! La conozco muy bien. Como la palma de mi mano... Consigue emocionarme..."
Con estas palabras describía nada más y nada menos que Rita Hayworth a la ciudad de Toledo en julio de 1968. Fue en una entrevista concedida al periodista Germán Hebrero San Martín para la revista Semana que fue publicada en el número 1482 de la misma el 13 de julio de aquel año.
Rita Hayworth en Toledo en julio de 1968. Foto de Julián Torremocha publicada en Semana el 13 de julio de aquel año. En efecto, Margarita Carmen Cansino, que era el verdadero nombre de Rita Hayworth, tenía poderosas razones para sentir una profunda atracción por nuestra ciudad. No me refiero solo a la belleza de Toledo, sino a circunstancias personales muy concretas que ahora paso a detallar.
Por un lado, Rita era hija de Eduardo Cansino Reina, bailarín y actor nacido en España en la provincia de Sevilla, cuyo linaje procedía de judíos sefarditas como le descubrió su pariente el escritor y hebraísta Rafael Cansinos Assens. Es posible que, aunque la relación con su padre fuese convulsa -en algunas biografías se dice que incluso abusó de ella-, esa ascendencia sefardí hiciera que Rita se sintiera interesada por el legado cultural del que en cierto modo era heredera, y ello le llevara a visitar Toledo, ciudad emblemática para todo el mundo judeoespañol, con el objetivo de conocer mejor sus raíces.
Sumado a ello, Rita Hayworth había pasado en Toledo algunos de los momentos más felices de su vida cuando en 1948 visitó la ciudad con su entonces novio, el príncipe Alí Khan, hijo del Aga Khan III. Solo unos días después de haberse conocido, y a bordo un flamante deportivo conducido por él, salieron de Cannes en dirección a España, donde se detuvieron en Madrid, en Toledo y en Sevilla, donde aún residían los abuelos de Rita. De aquella estancia a finales de los años 40, en la que Alí Khan y ella "se perdieron por sus callejas cargadas de historia y romance" tras huir de la prensa en Madrid, Rita guardó siempre un imborrable recuerdo. Al año siguiente se casaron en Cannes ante 500 invitados que disfrutaron de 50 libras de caviar y 600 botellas de champán al borde de una piscina llena con 200 galones de “agua de colonia”.
Volviendo a la estancia de 1968, junto al periodista Hebrero San Martín estaba el fotógrafo Julián Torremocha, que inmortalizó a la inolvidable actriz en varios lugares de Toledo junto a su agente representante. Habían pasado 20 años desde el viaje con Alí Khan, que había fallecido en 1960 en un accidente conduciendo a elevada velocidad, y del que se había separado en 1951, tras solo dos años de matrimonio. En julio de 1968 Rita rozaba los 50 años pero aún conservaba una gran belleza. Las fotos no son sencillas de identificar en su ubicación exacta. Así, por ejemplo, creo que esta imagen está tomada en los jardines del Hostal del Cardenal:
Rita Hayworth en Toledo en julio de 1968. Foto de Julián Torremocha publicada en Semana el 13 de julio de aquel año. Juraría que esta toma en una terraza está realizada en las inmediaciones del Paseo del Tránsito:
Rita Hayworth en Toledo en julio de 1968. Foto de Julián Torremocha publicada en Semana el 13 de julio de aquel año. Estas fotografías en primer plano muestran a Rita Hayworth junto a lo que parece una muralla o un muro bastante antiguo:
Rita Hayworth en Toledo en julio de 1968. Foto de Julián Torremocha publicada en Semana el 13 de julio de aquel año. Rita Hayworth en Toledo en julio de 1968. Foto de Julián Torremocha publicada en Semana el 13 de julio de aquel año. Y esta toma en la que pasea con su representante parece ser una calle de la judería:
Rita Hayworth en Toledo en julio de 1968. Foto de Julián Torremocha publicada en Semana el 13 de julio de aquel año. En definitiva, estamos ante las únicas fotos (que yo conozca, y os prometo que he rastreado a fondo) de Rita Hayworth en Toledo, y son una muestra más de que prácticamente no hay gran estrella del cine del siglo XX que no haya pisado nuestras calles, algo que debe llenarnos de orgullo. Seguiré buscando imágenes de las otras cuatro visitas de Rita a Toledo, que en caso de aparecer incorporaré a esta entrada. Me despido con la transcripción del comienzo del reportaje publicado en Semana en julio de 1968, escrito por Germán Hebrero San Martín:
"Gilda ha vuelto a Toledo. Gilda se siente feliz en Toledo. Recorre sus calles con parsimonia, deleitándose con las bellezas que emanan de cada esquina, de cada rincón, de cada casona... Gilda, en Toledo, se siente más mujer que actriz. Yo lo he visto y comprobado. Fue hace unos días. La famosa ex rubia atómica de Hollywood había llegado a Madrid cuarenta y ocho horas antes. (...) Rita, con un gran pañuelo blanco cubriéndole la cabeza y gafas oscuras, pasó prácticamente inadvertida durante su visita a la ciudad imperial. Es lo que pretendía. ¿Por qué? Rita descendió del coche en la plaza de Zocodover. Y, andando sin prisas, recorrió las callejas toledanas. Vi cómo Rita se detenía en esta o aquella esquina como rememorando recuerdos muy queridos para ella."
Rita Hayworth en "Gilda" (1946)

sábado, 16 de enero de 2021

Cuando el Tajo era un río de cine: el rodaje de Orgullo y Pasión con Sophia Loren, Cary Grant y Frank Sinatra en 1956

¿Podría alguien imaginar hoy en día que las grandes estrellas del cine de Hollywood se bañaran en el Tajo para rodar escenas de una superproducción? O, yendo más allá, ¿sería hoy posible que algún director de fama internacional pensara que el río Tajo es un escenario idóneo para rodar buena parte de las escenas de acción de su última película? Estas preguntas, que por desgracia hoy se responden solas, tenían en 1956 poco sentido, pues por entonces la situación del Tajo era aún la de un río sin problemas de contaminación en el que el baño era una práctica habitual. Sus aguas, aún limpias y abundantes, sin los fantasmas de los resíduos ni del trasvase que hoy lo maltratan, eran un escenario perfecto para rodar escenas cinematográficas bellas y vistosas para las mejores películas del momento.
Así lo entendió el director Stanley Kramer cuando en el verano de 1956 rodó en el Tajo en Toledo muchas partes de la película The pride and the passion, traducida al castellano como Orgullo y pasión. Fue una de las películas más caras jamás rodadas hasta entonces, con un presupuesto millonario y un reparto de lujo protagonizado por Sophia Loren, Cary Grant y Frank Sinatra. Ahí es nada.
Como se han escrito ríos de tinta sobre esta película, sobre las las peripecias de los actores en aquellos meses, sobre la opinión que Sinatra expresó tanto de aquella España como de su experiencia como actor... no me extenderé en esta entrada en todo ello y os animo a indagar porque encontraréis información realmente interesante sin demasiada dificultad. Lo que sí voy a hacer es mostraros las escenas más toledanas de la película, algo en lo que aún no se ha profundizado y sobre lo que no se ha publicado apenas nada. El protagonista de las escenas de la película rodadas en Toledo y en sus alrededores es sin lugar a dudas el río Tajo. En especial, el río cobra protagonismo tanto en las secuencias en las que el famoso cañón de la película "navega" por sus aguas, como en la célebre escena de la voladura de un pontón que, según el guión de la película, las tropas francesas habían construido.
Hasta la fecha, si bien se sabía que la comitiva de la película con toda su parafernalia había rodado en Toledo e incluso se conocían algunos de los lugares donde pasaron muchas horas (como por ejemplo las casas de la finca Los Lavaderos de Rojas), no se habían identificado en la ciudad los lugares concretos donde se rodaron las escenas. Eso es lo que hoy intentaré en la medida de lo posible aclarar con imágenes de mucha fuerza y belleza que espero que os gusten.
Comenzaré con las fotografías que me cedió mi añorado y querido maestro en la recopilación fotográfica, Luis Alba González, que han sido el principal motivo de esta investigación. Recuerdo, en las largas tardes que pasaba con él viendo fotos, cómo a los dos nos encantaba mirar las fotografías en las que las estrellas de Hollywood de aquel entonces aparecían en escenas o en momentos del rodaje pero de las que no conocíamos la ubicación concreta. Me maravillaba verles ahí, en el agua del Tajo, con la certeza de que era Toledo (así figura en los créditos de las fotos y por ello el gran Luis las compró) y a ambos nos producían una nostalgia infinita: a él porque conoció aquella época y a mí porque sueño con poder volver a ver el Tajo con aguas limpias. Estas son las fotos de las que os hablo:
Sophia Loren y Frank Sinatra en el río Tajo. Colección Personal de Luis Alba Cary Grant en las aguas del Tajo en Toledo en 1957 durante el rodaje de Orgullo y Pasión. Colección Personal de Luis Alba Cary Grant en las aguas del Tajo en Toledo en 1956 durante el rodaje de Orgullo y Pasión. Colección Personal de Luis Alba Movido, como os decía, por esa curiosidad de conocer los emplazamientos concretos del rodaje, me he dedicado a ratos sueltos en los últimos meses a repasar archivos y a mirar con detenimiento la película. Por suerte, dí con algunas escenas en las que, al fondo, pude reconocer la silueta de la ciudad. Fue una gran alegría porque era la prueba de que el rodaje se había desarrollado en Toledo y porque al fin, aunque fuera a lo lejos, el perfil de la vieja urbe castellana podía ya asociarse con la mítica película de Kramer. Estas primeras localizaciones en las que identifiqué la ciudad se corresponden con la secuencia en la que un gran cañón flota en el río:
Cañón en el río Tajo con Toledo al fondo. Fotograma de Orgullo y Pasión. (Rodado en 1956) Cañón en el Tajo con Toledo al fondo. Fotograma de Orgullo y Pasión (rodada en 1956) Como veis, se identifica con claridad que estas escenas fueron rodadas junto a la carretera de La Puebla de Montalbán, aguas abajo de la ciudad. Ello concuerda con los datos que hablaban de la estancia de los protagonistas en la finca de Los Lavaderos, muy próxima a ese lugar. Aunque en el cine no se puede asegurar nada, porque las escenas cambian de ubicación sin que el espectador se dé cuenta, parece claro que estas otras escenas, así como las fotos de la colección de Luis Alba no debieron tomarse muy lejos de ese lugar. La verdad es que fueron cientos los extras contratados para la película y muchos de ellos aún vivirán, por lo que sería genial si alguno de ellos pudiera confirmar la ubicación exacta de estas tomas:
Cary Grant junto al Tajo. Fotograma de Orgullo y Pasión (rodada en 1956) Cary Grant en el Tajo. Fotograma de Orgullo y Pasión. Cary Grant en el Tajo. Fotograma de Orgullo y Pasión (rodado en 1956) Por suerte, entre el numerosísimo equipo de Stanley Kramer se encontraba un técnico que era un consumado fotógrafo. Me refiero a Ken Danvers, cuyo archivo ayuda también mucho a poder confirmar que Toledo fue el escenario de esas escenas:
Rodaje de Orgullo y Pasión. Escena un cañón en el Tajo muy cerca de Toledo. Foto de Ken Danvers. Fue el propio Ken Danvers el autor de una serie impagable de fotos en las que se reconoce la ciudad de Toledo a la perfección desde ese mismo emplazamiento junto a la carretera de La Puebla. El valor de estas fotos, además de su belleza, es probar dicha ubicación, pues en la película estas escenas fueron oscurecidas para dar la sensación de ser nocturnas, aunque en realidad se grabaron a plena luz del día en el mes de junio de 1956. Se corresponden con un alarde de efectos especiales en el que Stanley Kramer voló con dinamita real un pontón real construido sobre el Tajo, que ocasionó escenas -también reales- de cierto peligro para los extras, para los actores y para los caballos que participaban en el rodaje. Danvers obtuvo estas fotos que demuestran lo espectacular del despliegue y los efectos de la dinamita:
Rodaje de Orgullo y Pasión. Escena de voladura de un puente en el Tajo muy cerca de Toledo. Foto de Ken Danvers. Rodaje de Orgullo y Pasión. Escena de voladura de un puente en el Tajo muy cerca de Toledo. Foto de Ken Danvers. Rodaje de Orgullo y Pasión. Escena de voladura de un puente en el Tajo muy cerca de Toledo. Foto de Ken Danvers. Rodaje de Orgullo y Pasión. Escena de voladura de un puente en el Tajo muy cerca de Toledo. Foto de Ken Danvers. Rodaje de Orgullo y Pasión. Escena de voladura de un puente en el Tajo muy cerca de Toledo. Foto de Ken Danvers. Rodaje de Orgullo y Pasión. Escena de voladura de un puente en el Tajo muy cerca de Toledo. Foto de Ken Danvers. Rodaje de Orgullo y Pasión. Escena de voladura de un puente en el Tajo muy cerca de Toledo. Foto de Ken Danvers. Rodaje de Orgullo y Pasión. Escena de voladura de un puente en el Tajo muy cerca de Toledo. Foto de Ken Danvers. Rodaje de Orgullo y Pasión. Escena de voladura de un puente en el Tajo muy cerca de Toledo. Foto de Ken Danvers. Rodaje de Orgullo y Pasión. Escena de voladura de un puente en el Tajo muy cerca de Toledo. Foto de Ken Danvers. Rodaje de Orgullo y Pasión. Escena de voladura de un puente en el Tajo muy cerca de Toledo. Foto de Ken Danvers. En la película aparece también un jovencísimo Carlos Larrañaga, que fue fotografiado junto con algunos extras en Toledo por el propio Ken Danvers:
Carlos Larrañaga en el rodaje de Orgullo y Pasión en el Tajo muy cerca de Toledo. Foto de Ken Danvers. Como antes indicaba, la escena de la voladura se oscureció para dar sensación de nocturnidad. Aquí os dejo algunos fotogramas de la película oscurecidos:
Puente sobre el Tajo. Fotograma de Orgullo y Pasión. Puente sobre el Tajo. Fotograma de Orgullo y Pasión (rodado en 1956) Cary Grant y Carlos Larrañaga. Fotograma de Orgullo y Pasión. Voladura del puente sobre el Tajo. Fotograma de Orgullo y Pasión. Puente sobre el Tajo. Fotograma de Orgullo y Pasión. Puente sobre el Tajo. Fotograma de Orgullo y Pasión. Puente sobre el Tajo. Fotograma de Orgullo y Pasión. Tanto por la belleza del río como por el empleo de dinamita real tengo la impresión de que son escenas sin duda espectaculares e inimaginables hoy en día, ¿verdad?
Durante el rodaje se desplazaron a Toledo y al resto de lugares del rodaje (casi siempre castellanos: Ávila, Oropesa, El Escorial, Chinchón...) algunos de los mejores fotógrafos del momento como Giancolombo, Ernst Haas, Federico Patellani y Ron Harvey. Todos tomaron fotos preciosas de Sophia Loren, y la ubicación de estas fotos (salvo la de Giancolombo en el río, que está confirmado que es Toledo) aún me genera algunas dudas, no siendo seguro que el emplazamiento sea Toledo. ¿Qué os parecen a vosotros, creeis que es Toledo?
Giancolombo retrata a Sophia Loren en el Tajo en Toledo durante el rodaje de Orgullo y pasión en 1956 Orgullo y Pasión. Sophia Loren bebe de un botijo. Foto de Federico Patellani en julio de 1956. Sophia Loren fotografiada por Ron Harvey en 1956 en Toledo ? en el rodaje de Orgullo y Pasión Orgullo y Pasión. Sophia Loren se limpia con el agua de un  botijo. Foto de Federico Patellani en julio de 1956. Orgullo y Pasión. (Foto de Ernst Haas) Extras posan con Sophia Loren. Orgullo y Pasión. Foto de Ernst Haas. Extras posan con Sophia Loren. Orgullo y Pasión. Foto de Ernst Haas. Sophia Loren en una azotea de Toledo durante el rodaje de Orgullo y Pasión en 1956 Sophia Loren en una azotea de Toledo durante el rodaje de Orgullo y Pasión en 1956 Ojalá alguna vez el Tajo pueda volver a acoger el rodaje de una gran película, así como a permitir el baño en sus aguas. Hoy por hoy solo nos da para un filme de terror o para un documental apocalíptico. Para finalizar, os dejo un genial vídeo con escenas del rodaje así como con localizaciones tan toledanas como el Cigarral de Monterrey que es una verdadera delicia:
© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall