viernes, 11 de octubre de 2019

El Instituto o Palacio Universitario del Cardenal Lorenzana

Toledo es una de las pocas ciudades de Europa en las que es posible encontrar muestras arquitectónicas de prácticamente todas las sucesivas civilizaciones y estilos artísticos que han dominado cada etapa de la historia. Incluso en los años en que Toledo tuvo menor protagonismo, especialmente en los siglos posteriores a la pérdida de la Corte en beneficio de Madrid, la historia quiso no dejar de lado a nuestra ciudad, edificándose aquí excelentes muestras de la arquitectura de estos siglos. Una de las más representativas muestras de ello es el Instituto Universitario, soberbio edificio proyectado durante el reinado de Carlos III, en consonancia con el espíritu ilustrado de la época. Para su construcción fue necesario adquirir y derribar una serie de casas y locales del Santo Oficio que se encontraban junto a la iglesia de San Vicente.
De este modo, una vez se dispuso de estos terrenos, se colocó la primera piedra en la histórica fecha del 6 de junio de 1796, iniciándose así la construcción del edificio bajo las trazas del genial arquitecto alicantino Ignacio Haan, probablemente uno de los mejores exponentes de la arquitectura neoclásica en España. Las obras duraron menos de tres años, siendo inaugurado solemnemente el 22 de abril de 1799.
Su principal impulsor fue el Cardenal Lorenzana, hasta tal punto de dar el nombre al edificio, conocido y nombrado muy a menudo como Palacio Lorenzana o Instituto Lorenzana.
Así pues, desde 1799 estas dependencias acogieron a la Real Universidad de Toledo, cuyo origen se remonta a 1485 con la creación del Colegio de Santa Catalina, transformado en 1520 en la mencionada Real Universidad por bula del papa León X. Esta universidad tuvo varias sedes, desde el primitivo Colegio de Santa Catalina que se situaba en las inmediaciones de la zona baja actual seminario (aparecieron unos restos al construir un aparcamiento allí hace unos años), pasando posteriormente a la Casa Profesa de los Jesuitas y, más adelante, al Convento de San Pedro Mártir.
El edificio está considerado hoy en día como una auténtica joya de la arquitectura neoclásica, y existen excelentes investigaciones y publicaciones sobre el mismo (recomiendo vívamente leer "Ignacio Haan, Arquitecto de la Luz", del académico Adolfo de Mingo). A modo de resumen, mencionar que destaca su cantería, perfectamente dispuesta y perfilada, ejecutada con piedra de gran calidad procedente mayoritariamente de los Montes de Toledo. Se trata de una arquitectura elegante y limpia, como se aprecia por ejemplo en el trazado de los dinteles que corren sobre las columnas, o en el acertado sistema de bóvedas que cierra los diferentes espacios del edificio.
Exteriormente presenta tanto granito como ladrillo visto. La soberbia fachada fue resuelta empleando una solución maravillosa: cuatro columnas (se denomina construcción "tetrástila") en disposición in antis, es decir, que la fachada principal está formada por columnas delimitadas a ambos lados por la prolongación de los muros laterales. Esas primeras columnas, de orden jónico, anticipan la secuencia columnaria del interior. A ambos lados, ocupando sendos nichos, existen dos esculturas alegóricas de las ciencias, labradas por el famoso escultor Mariano Salvatierra en piedra de Colmenar. Arriba, sobre el eje central del pórtico, preside la fachada el escudo del cardenal Lorenzana, que está sostenido por dos ángeles. Este escudo fue realizado por Antonio Finacer.
Planos de la Universidad del Cardenal Lorenzana, obra de Ignacio Haan. Archivo Diocesano de Toledo.
Ya en el interior, encontramos un elegante atrio porticado con varias pantallas de columnas, que da paso al impresionante patio neoclásico, realmente monumental. Es de orden jónico en su totalidad, con entablamento adovelado de granito. Presenta una planta única y principal, más las subterráneas.
La Universidad funcionó en este edificio hasta el curso 1844/45, en que fue suprimida, transformándose en el Instituto Provincial de Segunda Enseñanza heredando tanto el Palacio como los bienes, entre los que destacaba la biblioteca, y el claustro de profesores de la antigua universidad.
Esta es la razón por la que el edificio es popularmente conocido como "el Instituto" en la franja de población que lo conoció con ese uso, hasta que se mudó al actual Instituto de El Greco en las afueras de la ciudad. La Universidad volvió a Toledo afortunadamente en el curso 1969-70 cuando se creó el Colegio Universitario de Toledo, por entonces adscrito a la Universidad Complutense y hoy integrado dentro de la Universidad de Castilla-La Mancha. En este año de 2019 se cumple, por tanto, medio siglo del regreso de la Universidad a Toledo.
Vayamos con el repaso a la historia fotográfica del edificio, que pese a tratarse de un edificio céntrico y destacado, no presenta imágenes demasiado numerosas:
Fachada del Instituto Universitario Lorenzana en junio de 1905. Fotógrafo anónimo. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo
Profesores del Instituto de Toledo. Foto Compañy. Colección personal de Luis Alba.
El patio del antiguo Instituto de Toledo (hoy sede de la UCLM), inaugurado en abril de 1799 y obra del genial Ignacio Haan, aparece aquí con un ilustre habitante: Don Ventura Reyes Prósper, uno de los mejores científicos españoles del s. XX. Foto c. 1910.
Instituto Lorenzana . Fondo Rodríguez, Archivo Histórico Provincial, Junta de Comunidades de C-LM, signatura [CT-74]
Instituto de Toledo hacia 1928. Fotografía de Narciso Clavería publicada en febrero de ese año en la Revista Toledo
Homenaje a D. Juan Suero Díaz el 11 de diciembre de 1946. Colección de Carmen Vaquero.

Hay excelentes fotografías de su interior, en los tiempos en que acogía el Instituto, con escenas de sus clases y algunas dependencias:
El Profesor D. Emiliano Castaños impartiendo su clase de Ciencias Naturales en el Instituto. Fondo Rodríguez, Archivo Histórico Provincial, Junta de Comunidades de C-LM, signatura [PA-CAJA 3-33]
Paraninfo del Instituto del Cardenal Lorenzana. Fondo Rodríguez, Archivo Histórico Provincial, Junta de Comunidades de C-LM, signatura [ALBUM-4-1761]
Clase de Ciencias Naturales del Instituto Universitario de Toledo del Cardenal Lorenzana. Fondo Rodríguez, Archivo Histórico Provincial, Junta de Comunidades de C-LM, signatura [ALBUM-3-776]
Clase de Ciencias Naturales del Instituto Lorenzana. Fondo Rodríguez, Archivo Histórico Provincial, Junta de Comunidades de C-LM, signatura [ALBUM-1-57]
Una clase del instituto. Colección Luis Alba

Mi abuelo Eduardo Butragueño Bueno fue uno de sus alumnos. Allí inició en los años 20 del pasado siglo algunos de sus primeros experimentos fotográficos, con imágenes tanto del interior como de amigos suyos retratados en la fachada y el patio. Son joyas familiares que conservo con enorme cariño:
Eduardo Butragueño Bueno retratado como alumno del Instituto en el curso 1919-1920
Fotografía de Eduardo Butragueño Bueno, jóvenes en una clase del instituto, años 20
Fotografía de Eduardo Butragueño Bueno, joven en el Instituto, años 20
Fotografía de Eduardo Butragueño Bueno, joven en el Instituto Lorenzana
Fotografía de Eduardo Butragueño Bueno, joven en el Instituto
Fotografía de Eduardo Butragueño Bueno, joven en el Instituto Lorenzana

También mi madre fue alumna del instituto y conserva buenas fotografías, algunas de ellas tomadas por ella misma con la cámara Boy que mi abuelo Eduardo le regaló:
Emiliano Castaños con sus alumnos en el patio del instituto en 1958. Colección de Mary Carmen Butragueño Cerviño
Alumnas del instituto en febrero de 1955. Fotografía de Mary Carmen Butragueño Cerviño
Alumnas del instituto en febrero de 1955. Fotografía de Mary Carmen Butragueño Cerviño
Alumnas del instituto en febrero de 1955. Fotografía de Mary Carmen Butragueño Cerviño
Alumnas del Instituto en la cocina preparando chocolate con churros en la fiesta de Santo Tomás de Aquino de 1958. Colección de Mary Carmen Butragueño Cerviño
Alumnas del Instituto con unos tunos. Colección de Mary Carmen Butragueño Cerviño
Fiesta de Santo Tomás de Aquino de 1959 durante el chocolate y churros que se servía a profesores y alumnos de 6º curso y preu en el Paraninfo. Colección de Mary Carmen Butragueño Cerviño
Tunos en la celebración de la fiesta de Santo Tomás de Aquino del Instituto de Toledo en  1957. Colección de Mary Carmen Butragueño Cerviño
Tunos en la celebración de la fiesta de Santo Tomás de Aquino del Instituto de Toledo en  1957. Colección de Mary Carmen Butragueño Cerviño

Entre 1908 y 1981 acogió también el observatorio meteorológico de la ciudad. Mi amigo Fernando Aranda nos cede estas imágenes del archivo familiar:
Instituto de Toledo, sede del Observatorio Meteorológico de Lorenzana en 1966. . Colección de Fernando Aranda.
Observatorio Meteorológico de Lorenzana en 1966. Terraza con garita e instrumentos exteriores. Colección de Fernando Aranda.

Sirva esta entrada de homenaje a todos los profesores y alumnos universitarios de la historia de Toledo, que han hecho de la ciudad un lugar mejor a lo largo de los siglos. Y permitidme una petición personal, ya que se acerca el aniversario del nacimiento de Alfonso X: poder rendir tributo a su célebre Escuela de Traductores con la creación de esta facultad (Traducción e Interpretación) en Toledo, que tan bien homenajearía al rey sabio, y que en ningún lugar de Europa como en Toledo tendría tanto sentido.
Instituto Lorenzana a mediados del siglo XX. Fondo Rodríguez, Archivo Histórico Provincial, Junta de Comunidades de C-LM, signatura [CT-177]

Regalo extra: por cortesía de José María Moreno, os dejo la posibilidad de hacer un recorrido virtual por las dependencias del edificio con fotografías esféricas.

sábado, 28 de septiembre de 2019

La colección de Tomás García del Cerro: un homenaje al Tajo y a las Vespas

Tomás García del Cerro es un auténtico enamorado de Toledo, de esos que sienten a la ciudad como una prolongación de su propia personalidad. Además, tenemos la inmensa suerte de que Tomás sea una persona generosa y ordenada a partes iguales, pues me ha permitido mostraros su colección de fotografías que cuidadosamente ha ido tomando, recopilando y archivando a lo largo de su vida. El resultado es una pura delicia: un homenaje visual a sus dos grandes pasiones, que no son otras que las motos Vespa y el río Tajo.
De la mano de las imágenes de Tomás haremos un repaso lleno de nostalgia y preciosos recuerdos a la vida del Toledo de los años 50 y 60, en los que las motos Vespa (de cuyo concesionario en Toledo él fue muchos años responsable) hacían furor y los toledanos las paseaban por sus lugares de ocio y recreo, de entre los que sobresalía el río Tajo, por entonces limpio y lleno de vida.
Comenzaremos por las fotografías en las que el Tajo es protagonista, pues algunas de las más antiguas de su colección tienen como como testigo a nuestro hoy maltrecho río. Tomás y sus amigos disfrutaron de lo lindo en sus aguas y en sus orillas y tuvieron además la genial idea de inmortalizarlo con sus cámaras en aquellos años. La contemplación de estas fotografías genera una doble impresión, por un lado de "rabia melancólica" por lo que hemos perdido, y por otro de "ilusión esperanzadora" por poder constatar que el Tajo puede (y debe) constituir de nuevo un recurso de ocio y disfrute de primer orden para toledanos y visitantes, pues ello es perfectamente posible si se toman las medidas adecuadas, es decir, derogar inmediatamente el Trasvase Tajo-Segura y mejorar la depuración de las aguas vertidas al Jarama que luego entran en el Tajo. Poder ver a Tomás con sus amigos bañándose, comiendo, bebiendo, jugando, paseando, riendo...en definitiva, viviendo, junto al río tanto en Safont como en San Servando es algo que al menos a mí me emociona.
Con unos amigos en la Playa de Safont junto al río Tajo, años 40. Colección de Tomás García del Cerro
Con unos amigos en la Playa de Safont junto al río Tajo, años 50. Colección de Tomás García del Cerro
Con unos amigos en el Puente de Alcántara junto al río Tajo. Colección de Tomás García del Cerro
Con unos amigos en el azud de San Servando junto al río Tajo. Colección de Tomás García del Cerro
Bañándose en el río Tajo junto al Puente de Alcántara, años 50. Colección de Tomás García del Cerro
Con unos amigos en la Playa de Safont junto al río Tajo. Colección de Tomás García del Cerro
Con unos amigos en la Playa de Safont junto al río Tajo. Colección de Tomás García del Cerro
Bañándose en el río Tajo en el azud de San Servando en Toledo. Colección de Tomás García del Cerro
En el azud de San Servando junto al Tajo, años 50. Colección de Tomás García del Cerro
Con una barca de remos junto a la Playa de Safont en el río Tajo. Colección de Tomás García del Cerro
Con unos amigos en la Playa de Safont junto al río Tajo. Colección de Tomás García del Cerro
Con una amiga en la Playa de Safont junto al río Tajo. Colección de Tomás García del Cerro
Con unos amigos en la Playa de Safont junto al río Tajo. Colección de Tomás García del Cerro
Junto al Tajo y un rebaño de ovejas. Colección de Tomás García del Cerro
Gran crecida del río Tajo en Toledo. Colección de Tomás García del Cerro
Plantación de frutales junto al Palacio de Galiana, años 60. Colección de Tomás García del Cerro

Tomás ama al Tajo en todas sus facetas, incluida la botánica. En sus orillas y gracias al frescor de sus aguas crecía el inmenso moral (o morera) que tanto ha defendido Tomás para poder salvarlo (incluso logró que se le protegiera y se le dedicaran unos versos). Aquí le vemos en sus años de esplendor en la Huerta del Granadal (actual parque de Safont):
Con una cabra junto a la gran morera de la Huerta del Granadal (hoy Parque de Safont). Colección de Tomás García del CerroCon una amiga junto a la gran morera de la Huerta del Granadal (hoy Parque de Safont). Colección de Tomás García del Cerro
Junto al gran moral o morera de la Huerta del Granadal, actual Parque de Safont. Colección de Tomás García del Cerro

El maridaje perfecto para Tomás era poder unir su amado Tajo con su inseparable moto Vespa, dejándonos estampas impagables:
Con su moto Vespa en la Playa de Safont junto al río Tajo. Colección de Tomás García del Cerro
Con su moto Vespa en la Playa de Safont junto al río Tajo. Colección de Tomás García del Cerro

Tomás se retrató junto a su moto en innumerables lugares de la ciudad, consiguiendo algunas fotografías que hoy son joyas:
Montados en dos moto Vespa junto a la Puerta de Bisagra. Colección de Tomás García del Cerro
Con su vespa en la portada del Cigarral del Ángel Custodio. Colección de Tomás García del Cerro
Motos Vespa en el Valle en Toledo hacia 1965. Colección de Tomás García del Cerro
8 personas subidas a una moto Vespa en las dependencias de obras públicas en Toledo. Colección de Tomás García del Cerro
En el taller Moto Vespa de la Covachuelas. Colección de Tomás García del Cerro
Con una moto vespa junto al Castillo de San Servando. Colección de Tomás García del Cerro
Con su moto Vespa en la zona de Alijares con Toledo al fondo. Colección de Tomás García del Cerro
Con su moto Vespa en el Valle con Toledo al fondo, años 60. Colección de Tomás García del Cerro
Con una vespa haciendo la mili en el Hospital Provincial de Toledo en 1960. Colección de Tomás García del Cerro
En una vespa junto al militar Mediavilla y las hermanas Corcuera. Colección de Tomás García del Cerro
En una moto Vespa en Toledo. Colección de Tomás García del Cerro
Con su moto Vespa en las inmediaciones de Toledo. Colección de Tomás García del Cerro
jugando en una moto Vespa. Colección de Tomás García del Cerro
Una moto Vespa de juguete en una atracción en la feria de Toledo. Colección de Tomás García del Cerro

Tomás guarda algunas curiosidades realmente entrañables, como por ejemplo este recorte en el que aparece él mismo en el acto de entrega del aguinaldo que los motoclubs Vespa de toda España otorgaban a los guardias municipales en Navidad. En el caso de Toledo, se le entregaban los regalos en su pequeño atril situado en Zocodover:
Miembros del Vespa Club de Toledo entregan el aguinaldo al Guardia Urbano de Zocodover. Colección de Tomás García del Cerro
Revista del  del Vespa Club con fotos de las entregas del aguinaldo a los Guardias Urbanos. Colección de Tomás García del CerroColección de Tomás García del Cerro

El toledanismo de Tomás le ha llevado durante su vida a protagonizar momentos muy especiales, como por ejemplo ser extra en el rodaje de dos películas: "Los Crímenes de la Calle Morgue" en 1970 y "El diablo se lleva a los muertos" en 1973:
Haciendo de extras como guardias en el rodaje de "Los crímenes de la Calle Morgue" en octubre de 1970. Colección de Tomás García del Cerro
Haciendo de extras como supuestos turistas en el rodaje de "El Diablo se lleva a los Muertos" en 1973. Colección de Tomás García del Cerro
Haciendo de extras como supuestos turistas en el rodaje de "El Diablo se lleva a los Muertos" en 1973.Colección de Tomás García del Cerro

Como habéis podido comprobar, las fotos de Tomás tienen ese poder mágico de trasladarnos sin esfuerzo al Toledo de hace medio siglo. Estamos todos en deuda con él por su generosidad al compartirlas con nosotros. Ojalá tanto Tomás como el resto de toledanos podamos volver a ver un Tajo limpio a su paso por Toledo, de modo que el río vuelva a formar parte de nuestras vidas.
Tomás García del Cerro en los cobertizos. Fotografía de Renate Takkenberg-Krohn
© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall