sábado, 17 de octubre de 2020

Robert Capa (posiblemente) en Toledo

Hay muy pocos fotógrafos en la historia que hayan alcanzado el estatus de mito de reconocimiento internacional dentro de este arte. Uno de ellos es el húngaro Endre Ernő Friedmann que junto con su compañera sentimental Gerda Pohorylle -más conocida como Gerda Taro- formaron la pareja de reporteros que, bajo el nombre conjunto de Robert Capa, pasaron a la posteridad como verdaderos genios de la fotografía a raíz de sus trabajos durante la Guerra Civil Española. Sin embargo, y aunque ello tenga mucho de injusto, suele asociarse más comúnmente el nombre de Robert Capa a Endre Ernö, y esa es la razón por la que en esta entrada cuando hablo de Robert Capa me refiero a él en concreto.
Sería absurdo detenerme ahora a contaros más sobre su vida y obra, pues la bibliografía sobre Capa es abrumadora y buena parte de ella está accesible en la red, por lo que iré directamente al grano. La presencia de Robert Capa en Toledo en el verano de 1936 está plenamente documentada y de sus fotografías hay una tomada en la ciudad que puede directamente considerarse un icono: la del niño miliciano en un mar de escombros en Zocodover.
Niño miliciano en Zocodover. Fotografía de Robert Capa. Magnum Hasta hace unos años, esa era la única fotografía que, con certeza, se sabía que había sido tomada por Capa en Toledo. Por suerte, en la ciudad tenemos el privilegio de contar con un investigador sensacional y tenaz llamado Carlos Vega que está desarrollando una labor divulgativa excepcional sobre el conflicto armado en Toledo, plasmado en su imprescindible blog Toledo GCE que os recomiendo a todos visitar con la mayor frecuencia que podáis. Carlos ha descubierto en los últimos años "nuevas" fotografías tomadas en nuestra ciudad por la pareja de fotógrafos que conformaban Robert Capa, demostrando que muchas de las identificaciones que históricamente se asociaban a sus imágenes eran erróneas y que, en realidad, habían sido tomadas en Toledo. Por poner solo un ejemplo (prefiero que os sumerjáis en su blog para leer todas las entradas que ha escrito con sus sucesivos hallazgos), tenemos esta preciosa imagen que Carlos demostró que está tomada en la cuesta de las Armas, con la calle Recoletos al fondo, y no en Barcelona:
Milicianas disparan al Alcázar desde la Cuesta de las Armas. Al fondo la calle Recoletos. Verano de 1936. Fotografía de Robert Capa, Magnum photos Sin embargo, y es algo que alguna vez hemos comentado él y yo en nuestras conversaciones, se resisten a aparecer fotografías que muestren a Robert Capa o a Gerda Taro en nuestra ciudad. Ambos hemos tenido en varias ocasiones el pálpito de que se acercaba el momento de confirmar que en alguna foto podíamos identificarlos: los que tengáis el libro "Toledo Olvidado, 10 años" recordaréis que en las fotos de John Langdon-Davies parecía haber una persona que encajase con la descripción de Gerda Taro -páginas 136 y 137- pero finalmente parece que no es ella.
En cuanto a él, resulta aún más esquivo, y hasta la fecha no había muchos indicios de que pudiera haber sido inmortalizado en su estancia en Toledo. Sin embargo, al recibir el otro día uno de los pedidos de libros que siempre ando comprando en subastas y librerías, comencé a repasar tranquilamente las fotografías que incluía cuando, de pronto, mis ojos se detuvieron en una pequeña fotografía. Se trata de una imagen publicada en septiembre de 1971 en un coleccionable dedicado a la guerra editado por la desaparecida revista "La Actualidad Española", activa entre 1952 y 1979. Al verla, me vinieron a la cabeza las ubicaciones de las fotos que Carlos Vega ha identificado inequívocamente como lugares pisados por Robert Capa: zona de la cuesta de las Armas, Hospital de Santa Cruz, principalmente. Muchas de esas fotos muestran escenas un tanto tumultuosas, con numerosos milicianos en muchos casos posando con sus rifles y ametralladoras hacia el Alcázar, en escenas que posiblemente eran inmortalizadas por más reporteros gráficos. No podemos olvidar que fueron días de intensa actividad fotográfica en Toledo, con decenas de profesionales tomando imágenes de los combates durante el asedio del Alcázar. Por tanto, era posible que en alguna toma pudiera aparecer Robert Capa por mucho que su discrección le llevara a estar en un segundo plano o su profesionalidad le hicera ser capaz de esquivar los objetivos de sus compañeros. Con todo ello en la cabeza, aquella imagen hizo que mis ojos no pudieran dejar de mirarla. ¿Serían imaginaciones mías? ¿Sería mi deseo de poder "cazar" finalmente a Robert Capa en Toledo, que me estaba obsesionando hasta el extremo?
Milicianos y guardias de asalto disparan contra el Alcázar en el asedio de 1936. Publicada en "El Alcázar de Toledo: una gesta heroica de carácter universal" de La Actualidad Española (número 13 de la serie "Guerra de España") Allí estaba, al fondo de la escena, en semipenumbra, aquel rostro que mi cerebro quería asociar al del mítico húngaro autor de la foto de Cerro Muriano. "Demasiado atrás como para ser otro miliciano disparando", me repetía a mí mismo. Había que ampliar la foto. Tomé una lupa, tenía que analizarla en detalle:
¿Robert Capa en Toledo? ¿Robert Capa en Toledo? Ese entrecejo pobladísimo, seña de identidad del húngaro. Ese pelo desaliñado y rebelde, como el que estaba cansado de ver en muchas de sus fotos... Había que comparar imágenes.
Robert Capa Y otra más, del mismo lado a ser posible...
Robert Capa leyendo en la bañera Y más...
Robert Capa Robert Capa Aquella noche me costó dormir. La foto me venía constantemente a la cabeza y repasaba mentalmente los lugares en los que los milicianos fueron más fotografiados. Busqué también los rostros de los que aparecen en la foto, los guardias de asalto y los demás. Todos terminaban por sonarme. Cientos de fotos inundaban mi cabeza, era un bombardeo de referencias visuales que me aturdía, así que... tomé una determinación: preguntaros a todos vosotros. ¿Qué opináis? ¿Estoy loco o puede, realmente, que le hayamos capturado en Toledo para siempre?
Actualización: por cortesía de Toni Reollo, genial dibujante y caricaturista, os dejo dos comparativas de la imagen tomada en Toledo con varias fotografías conocidas de Robert Capa. También pongo el comentario que me adjunta: "Quiero colaborar con mi opinión ya que viendo la comparativa de fotos (y siendo difícil dar con la verdad) a mi entender hay detalles que me hacen opinar por que SÍ se trata del fotógrafo. Quizás sea porque estoy acostumbrado desde siempre a hacer caricaturas y retratos ya que mis ojos encuentran fácilmente líneas faciales con las que dibujar el rostro de la persona en el papel y que se parezca lo máximo posible. He realizado dos montajes comparativos de fotos en Photoshop para comprobar que veo varias líneas faciales principales (frente, entrecejo y línea de la nariz) que al ser comparada con otras fotos de Capa parecidas a la expuesta coinciden. Espero que mi humilde opinión de caricaturista pueda ayudar en algo. Aquí van los dos montajes para comparar":
Análisis comparativo de las facciones del rostro de Robert Capa en fotos conocidas con la imagen tomada en Toledo que se sospecha pudiera ser él. Cortesía de Toni Reollo. Análisis comparativo de las facciones del rostro de Robert Capa en fotos conocidas con la imagen tomada en Toledo que se sospecha pudiera ser él. Cortesía de Toni Reollo.

sábado, 3 de octubre de 2020

Toledo iluminado por la noche en 1961 fotografiado por Juan Miguel Pando Barrero

A los que hemos nacido en la época del uso masivo de la electricidad casi para cualquier acto cotidiano, a menudo nos cuesta imaginar lo que este avance tecnológico supuso para la humanidad. Desde poder alargar las jornadas sin necesidad de acompasarlas a las horas de sol (o a costa de forzar la vista a la tenue luz de las velas) hasta poder cocinar sin necesidad de utilizar leña o carbón (o gas, solo en décadas recientes), la electricidad permitió al ser humano progresos tecnológicos durante el siglo XX impensables solo un siglo atrás.
Uno de ellos fue poder iluminar de manera eficaz y potente nuestras calles, permitiendo una mayor seguridad al no tener cobijo en las sombras los amigos de causar el mal ajeno. Más adelante, las ciudades turísticas y monumentales descubrieron también un modo diferente de enseñar sus encantos para que los visitantes pudieran admirar su belleza no solo de día sino tambien por las noches, fomentando visitas en más franjas horarias y favoreciendo las pernoctaciones en las ciudades que se sumaron a esta tecnología.
En la ciudad de Toledo los avances en este sentido fueron paulatinos, siempre ligados a la modestia económica de las arcas públicas así como a las teconologías lumínicas disponibles en cada momento, que poco a poco iban permitiendo resultados cada vez más espectaculares.
En el año 1961 se acometió el que probablemente fue el mayor proyecto integral de iluminación de la ciudad desarrollado hasta entonces, y para su puesta de largo se editó una pequeña serie de un álbum de cuidadísima edición que es hoy una verdadera joya y que he tenido la suerte de poder adquirir hace poco. Hoy tengo el placer de compartirlo con vosotros para que podáis admirar no solo la belleza nocturna de los principales monumentos de la ciudad hace casi 60 años, sino también la de las fotografías que lo componen.
Cuando lo compré hace unos meses me preguntaba quién habría sido el autor de tan bellas fotos (el álbum no indica ninguna autoría) pues técnicamente son verdaderamente portentosas, impecables diría yo. Por suerte, mi memoria fotográfica aún funciona y una de las imágenes me sonaba haberla visto en otra ocasión. En efecto, así era: en una de las memorables tardes que pude pasar con mi admirado y añorado Luis Alba en su casa recuerdo que me mostró una fotografía de la catedral que me pareció preciosa y así se lo hice saber a Luis. Al ver el dorso, comprendí el porqué: había sido tomada por el gran Juan Miguel Pando Barrero y así figuraba en ella con su sello inequívoco. La foto se me grabó en la retina y a los pocos días de comprar el álbum, lo ojeé una vez más tranquilamente y, al verla de nuevo, me saltó el recuerdo de la foto de Luis. ¡Claro, ahora comprendía la razón de la tremenda belleza de todo el álbum! Lo había realizado uno de los mejores fotógrafos españoles del momento (al que ya dediqué esta otra entrada). Sin duda, la Dirección General de Arquitectura, Economía y Técnica de la Construcción, dependiente del Ministerio de la Vivienda sabía bien a quien encomendar el trabajo de plasmar en un álbum fotográfico de calidad la gran inversión realizada en Toledo. Con tal motivo, en las fiestas del Corpus de 1961 se editó el álbum, del que debieron imprimirse muy pocos ejemplares dada la gran calidad de los mismos pues son copias en papel fotográfico pegadas cuidadosamente en cartulinas cubiertas por papel de seda y encuadernado todo ello en tapas de piel verde.
Toledo iluminado, foto nocturna de un álbum editado en 1961 con fotografías de Juan Miguel Pando Barrero. Colección Personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Introducción del álbum dedicado a Toledo iluminado, con fotos nocturnas tomadas en 1961 por Juan Miguel Pando Barrero. Colección Personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Ya que he mencionado la foto que me puso sobre la pista del autor de las imágenes, comenzaré el repaso por ella. No me digáis que no es para recordarla:
Toledo iluminado, foto nocturna de un álbum editado en 1961 con fotografías de Juan Miguel Pando Barrero. Colección Personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Aquí una vista general:
Toledo iluminado, foto nocturna de un álbum editado en 1961 con fotografías de Juan Miguel Pando Barrero. Colección Personal de Eduardo Sánchez Butragueño. El majestuoso Hospital Tavera (sorprende que en 1961 estuviera iluminado y en 2020 no lo esté, tal vez esta sea la excusa perfecta para rescatar la iluminación de esta joya renacentista):
Toledo iluminado, foto nocturna de un álbum editado en 1961 con fotografías de Juan Miguel Pando Barrero. Colección Personal de Eduardo Sánchez Butragueño. La Puerta de Bisagra:
Toledo iluminado, foto nocturna de un álbum editado en 1961 con fotografías de Juan Miguel Pando Barrero. Colección Personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Toledo iluminado, foto nocturna de un álbum editado en 1961 con fotografías de Juan Miguel Pando Barrero. Colección Personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Toledo iluminado, foto nocturna de un álbum editado en 1961 con fotografías de Juan Miguel Pando Barrero. Colección Personal de Eduardo Sánchez Butragueño. La foto de la Puerta Vieja de Bisagra me parece sencillamente perfecta:
Toledo iluminado, foto nocturna de un álbum editado en 1961 con fotografías de Juan Miguel Pando Barrero. Colección Personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Santiago del Arrabal:
Toledo iluminado, foto nocturna de un álbum editado en 1961 con fotografías de Juan Miguel Pando Barrero. Colección Personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Toledo iluminado, foto nocturna de un álbum editado en 1961 con fotografías de Juan Miguel Pando Barrero. Colección Personal de Eduardo Sánchez Butragueño. La Puerta del Sol:
Toledo iluminado, foto nocturna de un álbum editado en 1961 con fotografías de Juan Miguel Pando Barrero. Colección Personal de Eduardo Sánchez Butragueño. La Puerta del Cambrón:
Toledo iluminado, foto nocturna de un álbum editado en 1961 con fotografías de Juan Miguel Pando Barrero. Colección Personal de Eduardo Sánchez Butragueño. El Castillo de San Servando:
Toledo iluminado, foto nocturna de un álbum editado en 1961 con fotografías de Juan Miguel Pando Barrero. Colección Personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Toledo iluminado, foto nocturna de un álbum editado en 1961 con fotografías de Juan Miguel Pando Barrero. Colección Personal de Eduardo Sánchez Butragueño. El Puente de Alcántara, con las luces de los coches alargadas como serpientes por efecto del prolongado tiempo de exposición:
Toledo iluminado, foto nocturna de un álbum editado en 1961 con fotografías de Juan Miguel Pando Barrero. Colección Personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Toledo iluminado, foto nocturna de un álbum editado en 1961 con fotografías de Juan Miguel Pando Barrero. Colección Personal de Eduardo Sánchez Butragueño. El Puente de San Martín:
Toledo iluminado, foto nocturna de un álbum editado en 1961 con fotografías de Juan Miguel Pando Barrero. Colección Personal de Eduardo Sánchez Butragueño. La Catedral, vista desde varios ángulos más:
Toledo iluminado, foto nocturna de un álbum editado en 1961 con fotografías de Juan Miguel Pando Barrero. Colección Personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Toledo iluminado, foto nocturna de un álbum editado en 1961 con fotografías de Juan Miguel Pando Barrero. Colección Personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Toledo iluminado, foto nocturna de un álbum editado en 1961 con fotografías de Juan Miguel Pando Barrero. Colección Personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Toledo iluminado, foto nocturna de un álbum editado en 1961 con fotografías de Juan Miguel Pando Barrero. Colección Personal de Eduardo Sánchez Butragueño. El Hospital de Santa Cruz:
Toledo iluminado, foto nocturna de un álbum editado en 1961 con fotografías de Juan Miguel Pando Barrero. Colección Personal de Eduardo Sánchez Butragueño. La Iglesia de los Jesuitas, con el majestuoso y frondoso plátano que ya por entonces sombreaba la plaza y que aún hoy vive:
Toledo iluminado, foto nocturna de un álbum editado en 1961 con fotografías de Juan Miguel Pando Barrero. Colección Personal de Eduardo Sánchez Butragueño. El Monasterio de San Juan de los Reyes:
Toledo iluminado, foto nocturna de un álbum editado en 1961 con fotografías de Juan Miguel Pando Barrero. Colección Personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Toledo iluminado, foto nocturna de un álbum editado en 1961 con fotografías de Juan Miguel Pando Barrero. Colección Personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Una preciosa vista del Ayuntamiento, donde sorprende y agrada ver los tiestos con geranios (o plantas de flor) colgados en los balcones de los torreones:
Toledo iluminado, foto nocturna de un álbum editado en 1961 con fotografías de Juan Miguel Pando Barrero. Colección Personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Como habréis podido comprobar, se trata de un repaso magnífico al aspecto nocturno de la ciudad en 1961 de la mano de un fotógrafo sensacional. La verdad es que da gusto ver imágenes de esta calidad tomadas por la noche hace casi seis décadas.
© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall