Un lujoso salón, adornado con preciosas pinturas en el techo obra del afamado pintor local José Vera (ayudado por su hijo Enrique Vera y por el también pintor Sr. Barajas) se abría ante los ojos de la estupefacta clientela, que degustaba de paso los habanos y licores con que el dueño, D. Ramón Gálvez Medina, agasajaba a los presentes. En un lugar destacado, el pianista Antonio Medina amenizaba la velada dando un toque de distinción al evento.
La prensa local, se hizo eco del acontecimiento tanto en la víspera como en los días sucesivos. Aquí tenéis por ejemplo lo escrito en La Campana Gorda:
Esto es lo que dijo El Castellano:
El Día de Toledo:
La Tarde:
La Justicia:
Nacía así un café que se convertiría en toda una referencia para varias generaciones, marcando un antes y un después en la hostelería toledana. En esta imagen podemos observar su interior y alguno de sus empleados el mismo día de su inauguración:
Se situó en un bello edificio, construido en 1907 por obra del arquitecto Ezequiel Martín, con adornos de estilo plateresco y miradores con predominio del metal y las cristaleras.
Esta imagen de autor anónimo datada inicialmente hacia 1890 ya presenta el Café Español, por lo que sin duda se trata de un error en la datación:
Aquí tenéis algo de publicidad relativa a él (algunos negocios lo usaban como dirección social, tal era su concurrencia):
"El Español" era tan popular que los periódicos locales colgaban en su fachada la lista de números premiados en la Lotería de Navidad. La gente se agolpaba ante las listas para comprobar sus participaciones:
Tras los años de esplendor anteriores a la Guerra Civil, el Café Español vivió sus días más duros en 1936. Forzados sus cierres y saqueado su interior por los milicianos, sus sillas de época sirvieron a éstos como asiento desde donde disparaban al Alcázar parapetados tras sacos terreros.
Pero tras la contienda civil, el Café Español volvió a la actividad normal varias décadas más:
Su claro sabor costumbrista no pasó desapercibido a Luís Buñuel, que le sacó mucho partido en 1969 en el rodaje de Tristana. Sin embargo, hubo un pequeño problema: sus techos demasiado bajos no permitían planos del gusto del genio de Calanda y el Café Español hubo de ser recreado en un estudio por el prestigioso decorador Alarcón. De este modo, las escenas del interior del café se convirtieron en las únicas de toda la película rodadas en un lugar no original. Sin embargo, el exterior del café sí apareció en la película perfectamente ambientado:
En estas capturas podemos ver la estupenda recreación del interior a cargo de Alarcón:
Pero desgraciadamente en 1982 el Café Español sucumbió a más de siete décadas de historia y terminó sus días reconvertido en oficinas de la Caja Rural, actividad que hoy mantiene y donde aún pueden admirarse sus pinturas en el techo y sus elegantes columnas metálicas.
Como curiosidad final, os dejo imágenes del negocio que existía sobre el Café Español: se trataba de la famosa Sastrería Arcal.
Sirva esta entrada de homenaje a uno de los locales que han marcado una época en Toledo, con el deseo de que algún día vuelva a tener un uso similar alejado del actual como oficina bancaria, un tanto insulso aunque repetuoso con el patrimonio que atesora y con su pasado.



