Esto es al menos lo que la tradición oral y escrita ha transmitido de generación en generación, y parece que puede tener muchos visos de verosimilitud tras el hallazgo que en 1893 hiciera Don Francisco de Codera y Zaidín al traducir una inscripción aparecida al restaurar la Capilla de Santa Catalina de esta iglesia, propiedad del Conde de Cedillo, y que según él decía:
«En el nombre de Alá, el clemente, el misericordioso, se levantó este palacio (ó galería) con la alabanza y protección de Alá? bajo la dirección? de los dos empleados de la obra pía (de los legados piadosos), los dos directores, Abderrahmán ben Mohamad ben Alberola y Káçim ben Cahlán en el mes de racheb del año 432 (11 de Septiembre de 1040 á 30 de Agosto de 1041); compadézcase Alá del legatario (del que destina esto á usos piadosos), del que cuide ó tome parte en su obra, del que en él haga la oración y del que lea en él: amen, oh señor del universo: y bendiga Alá á Mahoma, el último de los profetas, y concéda(le la paz).»
Este hallazgo confirmaba que el edificio fue mezquita antes que iglesia según decía esa tradición, y si a ello se le suma el dato documental de 1159 (10 años después de la muerte de Berenguela) que dice que "prisieron christianos la Eglesia de San Salvador de moros el día de San Juan Baptista", pues parece posible que esa tradición sea verdadera, máxime teniendo en cuenta la poca pasión que Berenguela sentía por los musulmanes tras el ataque almorávide a Toledo en 1139 que la obligó a situarse con sus damas en la muralla, desde donde reprochó a los musulmanes atacar una ciudad defendida por mujeres cuando los hombres habían marchado a la batalla que almorávides y cristianos libraban en el Castillo de Oreja. Desde entonces, esta parte de la muralla, situada junto a la Puerta de Bisagra es conocida como Torres de la Reina en honor a este valeroso gesto de la joven reina (23 años).
Pero volviendo a la Iglesia de El Salvador, decir que son otros muchos restos los que indican su pasado islámico y, aún más, visigodo e incluso tardorromano. En ella se encuentran bellísmimos restos, especialmente visigóticos, entre los que destaca una maravillosa pilastra labrada y varias cenefas de adornos que los musulmanes colocaron en el alminar de la mezquita.
Tras la transformación en iglesia se construyeron varias capillas, si bien el incendio declarado en 1822 destruyó gran parte del templo, quedando sin afectar demasiado tan solo la mencionada capilla de Santa Catalina, construida en 1498.
En época barroca se añadió la terminación de la torre y se procedió al enfoscado de la base de la misma, ocultando los restos visigóticos. Así es como fue fotografiada por los primeros fotógrafos:
Como véis, en la torre figuraba una lápida de homenaje a Francisco de Rojas Zorrilla, bautizado allí:
Dicha lápida fue colocada el 4 de octubre de 1907, siendo alcalde don José Benegas. Las siguientes fotografías muestran aquel acontecimiento:
El interior de la iglesia también fue pronto fotografiado:
Estas imágenes corresponden al exterior de la Capilla de Santa Catalina:
Cómo no, mi abuelo Eduardo Butragueño Bueno también la fotografió:
Pero esta iglesia sigue en pleno siglo XXI deparándonos agradables sorpresas: las obras de rehabilitación que está efectuando el Consorcio han permitido liberar un flanco del antiguo alminar tapado por las reformas medievales y barrocas, y tal como era previsible han aparecido bellísimos restos visigóticos que completan la cenefa del flanco que da a la plaza. Tras cientos de años ocultos, hoy tenemos el privilegio de volver a verlos:
Esperemos que estos venerables restos puedan ser contemplados por muchas generaciones de ahora en adelante.
Enlaces interesantes para saber más:
- Descubrimiento de la inscripción árabe en 1893
- La ornamentación de la Mezquita de El Salvador, por Miguel Gómez García de Marina y Julián García Sánchez de Pedro
- El homenaje de Toledo a Rojas Zorrilla por Antonio Pareja
La Iglesia de El Salvador en Google Maps:
Ver mapa más grande