1949
Mostrando entradas con la etiqueta 1949. Mostrar todas las entradas

sábado, 20 de octubre de 2018

Yvonne Chevalier: una mítica fotógrafa que inmortalizó Toledo en 1949

Nacida en París el 18 de enero de 1899 y fallecida en la misma ciudad el 22 de junio de 1982, la fotógrafa francesa Yvonne Chevalier es una figura clave en la historia de la fotografía europea en el siglo XX.
Cuando contaba con solo 10 años de edad, la pequeña Yvonne ya tomaba sus primeras fotografías demostrando un talento innato para inmortalizar momentos y paisajes con un punto de vista muy original, siendo llamativas sus tempranísimas fotografías de acantilados y vistas del mar. No obstante, en sus estudios se decantó por la pintura y el diseño.
Sin embargo, fue en 1929 cuando por fin decidió consagrar su vida a la fotografía, muy influida por su marido, un médico con quien se había casado en 1920.

“La foto se ha impuesto a mi voluntad, es un hecho…histórico. Amo este medio rápido de robar la calidad de un instante que solo yo percibo, para fijarlo, para transmitirlo”.

Ambos tenían contacto con el mundo cultural parisino, frecuentando encuentros con amigos escritores y artistas. En aquel año de 1929, Yvonne se anima por fin a abrir un estudio de retratos fotográficos que pronto tendrá un gran éxito dada la calidad de sus trabajos. Se convierte también en la fotógrafa oficial del influyente pintor Georges Rouault.
Retrato de Yvonne Chevalier en 1932. Fotografía de Marianne Breslauner.
En 1936 se inscribe en la asociación de fotógrafos, ilustradores y publicistas franceses denominada Le Rectangle, fundada por Emmanuel Sougez, René Servant y Pierre Adam. En aquellos años, Yvonne Chevalier se especializa en formidables fotografías de desnudos femeninos, paisajes y arquitectura que la llevan a protagonizar sendas exposiciones en 1935 y 1937, convirtiéndose en una verdadera referencia de la fotografía de vanguardia. Con un prodigioso dominio de los contraluces, los primeros planos, los picados y contrapicados, Chevalier va afianzándose como una auténtica virtuosa de la fotografía, en una época en la que escaseaban las fotógrafas de renombre.
Autorretrato de Yvonne Chevalier en 1930

Trabaja habitualmente para revistas de gran prestigio en Francia como Arts et métiers graphiques, Revue de la medicine, Cinégraph o Musica y protagoniza exposiciones tanto colectivas como individuales. Del mismo modo, retrata a los personajes mas destacados de las artes y las letras francesas de aquellos años como Paul Claudel, Max Jacob, Antoine de Saint Exupery, André Gide o Sidonie-Gabrielle Colette.
Pero desgraciadamente en 1945 los bombardeos de la II Guerra Mundial provocaron un incendio que redujo a cenizas su estudio, destruyendo buena parte de su trabajo y de sus obras y negativos originales.
Sin embargo, se repuso y continuó fotografiando. En 1948 Yvonne entra en un selecto grupo de fotógrafos, creado en 1946 con la intención de reivindicar la fotografía como un arte y de preservar el legado fotográfico francés, denominado "Grupo de los XV", del que formaban parte auténticos monstruos de la historia fotográfica. El grupo estaba compuesto por personalidades como André Garban, Marcel Bovis, Jean Dieuzaide, Robert Doisneau, Edith Gérin, René-Jacques, Pierre Jahan, Henri Lacheroy, Lucien Lorelle, Daniel Masclet, Philippe Pottier, Willy Ronis, Jean Séeberger o René Servant.

En 1949 viaja a España junto con la escritora Marcelle Auclair para ilustrar con fotografías dos libros suyos: “Sainte Thèrese D’Avila: Le livre des Fondations” y “Dans la Clôture des Carmels d’Espagne”. Ello le supuso el privilegio de ser la primera fotógrafa en entrar en las estancias privadas de los conventos de clausura.
Es este viaje el motivo de la entrada de hoy, pues como no podía ser de otro modo, Toledo se encontraba dentro del obligado periplo que llevó a ambas -Chevalier y Auclair- en busca de ubicaciones para ilustrar los libros. Una quincena de preciosas fotografías de Chevalier tomadas en Toledo durante el viaje se conservan en el fondo Roger Viollet de París y hoy os las traigo para disfrutar todos juntos con ellas. Comprobaréis enseguida que el talento de Yvonne Chevalier es patente en todas las imágenes, que suponen una gozada para la vista. Comenzaré por mostraros la más entrañable de todas, que retrata a una niña en el precioso entorno de la Plaza de las Capuchinas:
Una niña en la Plaza de las Capuchinas de Toledo. Fotografía de Yvonne Chevalier en 1949 © Roger Viollet

Son una auténtica maravilla estas dos fotos tomadas muy cerca una de otra, que nos enseñan el estado del Tajo en las inmediaciones del Puente de San Martín, pudiendo ver los parajes de Roca Tarpeya así como San Juan de los Reyes:
El Tajo y Roca Tarpeya. Fotografía de Yvonne Chevalier en 1949 © Roger Viollet
El Tajo y San Juan de los Reyes. Fotografía de Yvonne Chevalier en 1949 © Roger Viollet

Estas son dos vistas de la Puerta del Sol:
Puerta del Sol. Fotografía de Yvonne Chevalier en 1949 © Roger Viollet
Puerta del Sol. Fotografía de Yvonne Chevalier en 1949 © Roger Viollet

Aquí vemos una deliciosa vista de la Iglesia de Santiago del Arrabal, antes de la reforma que suprimió las casas adosadas y rebajó la altura del ábside:
Iglesia de Santiago del Arrabal. Fotografía de Yvonne Chevalier en 1949 © Roger Viollet

Esta es una vista del barrio de la Antequeruela y las Covachuelas:
Vista del barrio de la Antequeruela y las Covachuelas. Fotografía de Yvonne Chevalier en 1949 © Roger Viollet

El Puente de Alcántara:
Puente de Alcántara. Fotografía de Yvonne Chevalier en 1949 © Roger Viollet

Aquí vemos dos patios toledanos:
Casa de Martín Ramírez, comerciante en el origen de la fundación del convento carmelita de Toledo. Fotografía de Yvonne Chevalier en 1949 © Roger Viollet
Patio toledano Fotografía de Yvonne Chevalier en 1949 © Roger Viollet

Esta es una vista del Museo del Greco:
Casa del Greco. Fotografía de Yvonne Chevalier en 1949 © Roger Viollet

Mirad qué maravillosa vista general de Toledo en 1949:
Vista general de Toledo. Fotografía de Yvonne Chevalier en 1949 © Roger Viollet

El Tajo, caudaloso y limpio por entonces, aún presentaba la chimenea de una fábrica de electricidad en la orilla de la Incurnia:
El Tajo y parte de la ciudad de Toledo. Fotografía de Yvonne Chevalier en 1949 © Roger Viollet

Un paisaje de la provincia, probablemente Los Yébenes :
Paisaje de los alrededores de Toledo. Fotografía de Yvonne Chevalier en 1949 © Roger Viollet

Dejo para el final una parte muy especial. Chevalier y Auclair se dirigieron al precioso Cigarral de Menores de Gregorio Marañón. En el camino, Yvonne tomó esta sensacional perspectiva con la ciudad al fondo:
Carretera de Navalpino. Fotografía de Yvonne Chevalier en 1949 © Roger Viollet

En el propio Cigarral de Menores tomaron esta foto:
Cigarral de Menores. Fotografía de Yvonne Chevalier en 1949 © Roger Viollet

A buen seguro, la visita a este cigarral por parte de Marcelle Auclair estaba motivada por la nostalgia. No en vano, era un lugar que ella conocía bien, pues en los años 30 ya lo visitó. Y lo hizo nada menos que con Federico García Lorca, quien posó en ese emplazamiento pocos años antes de morir fusilado en 1936. Dichas fotos, que ella misma tomó, ilustraron el libro que la propia Marcelle Auclair publicó mucho después, en 1968, titulado "Enfances et mort de García Lorca".
Portada del libro de Marcelle Auclair "Enfances et mort de García Lorca", Ed Seuil, 1968
Federico García Lorca en Toledo en los años 30. Cigarral de Menores. Del libro de Marcelle Auclair "Enfances et mort de García Lorca", Ed Seuil, 1968
Federico García Lorca en Toledo en los años 30. Cigarral de Menores. Del libro de Marcelle Auclair "Enfances et mort de García Lorca", Ed Seuil, 1968

Con esta curiosidad final, me despido por hoy esperando que las preciosas fotos de Yvonne Chevalier os hayan gustado tanto como a mi. Únicamente añadir que Yvonne Chevalier dejó de fotografiar con 71 años y que en 1980 hizo una selección muy estricta de su obra, destruyendo todas las fotografías que, a su juicio, no contaban con una suficiente calidad como para sobrevivirla. Me encanta poder ir completando el puzle que demuestra que la práctica totalidad de los fotógrafos que han sido influyentes en la historia pasaron en algún momento de su vida por esta ciudad mágica que tenemos la suerte de habitar: Toledo.

sábado, 11 de febrero de 2017

Toledo a mediados del siglo XX fotografiado por el mítico Paul Almásy

Si solo disponéis de unos instantes para leer la entrada de hoy, creo sinceramente que lo mejor es que no lo hagáis. Es preferible, creedme, que esperéis a tener un buen rato libre porque lo que hoy vais a ver son fotografías con mayúsculas, que merecen ser admiradas -casi digeridas- con la debida pausa para el deleite de vuestros ojos. No todos los días se ven por vez primera fotografías de Paul Almásy, tal vez el más grande fotógrafo de la historia de Hungría con permiso de Robert Capa y André Kertész.
Paul Almásy nació en Budapest el 29 de mayo de 1906 y murió en Jouars-Pontchartrain (Francia) el 23 de septiembre de 2003. En 1924 comenzó estudios en ciencias políticas en Austria y Alemania con el fin de prepararse para la carrera diplomática. Sin embargo, el periodismo llamó su atención y en 1925 aceptó un trabajo de corresponsal en Marruecos. Toma fotografías de un modo privado para ilustrar sus propios artículos hasta que en 1929 viaja a Sudamérica y realiza el que se puede considerar su primer reportaje fotográfico por encargo, sobre una industria de São Paulo. Comenzó a colaborar con diversas publicaciones, como por ejemplo Berliner Illustrierte.
Paul Almásy en Porquerolles (Francia) en 1969
En 1938 se trasladó a vivir a Francia, trabajando durante la II Guerra Mundial como corresponsal de la prensa suiza en este país. Fue miembro fundador del grupo fotográfico Gens d'Images que promueve anualmente los prestigiosos premios Niépce, Nadar y Arcimboldo. Desde 1952 colaboró con organismos internacionales como la UNESCO, UNICEF, la FAO o la OMS, viajando por todo el mundo. Fueron muy aclamados sus reportajes sobre el problema racial en Sudáfrica en 1953, el problema de las drogas en Asia, la vida de los esquimales o sobre la Tierra de Fuego en 1962. Tal fue su capacidad viajera, que a lo largo de su vida visitó todos los países del orbe excepto Mongolia. En 1956 se nacionalizó francés y desde 1973 fue profesor de fotoperiodismo. En 1978 fue reconocido como Maestro de la Fotografía por el Consejo Europeo de Fotógrafos Profesionales.
Paul Almásy
Su obra ha sido objeto de numerosas retrospectivas en Francia, Alemania, Suiza y Holanda.
paul-almasy-6
paul-almasy-1

Toledo tuvo el honor de ser visitada por Paul Almásy al menos dos veces: durante la Semana Santa de 1949 y en otra semana de pascua algo posterior a 1954 (en algunas imágenes se ve el Palacio Arzobispal ya restaurado, obra realizada en 1954). Durante ambas visitas, el húngaro obtuvo una serie de fotografías de la ciudad solo al alcance de un genio. Poneos cómodos y disfrutad.
Comenzaremos por ver las más bellas de todas, en mi opinión. El mejor resumen fotográfico de la vida de Toledo durante un día festivo a mediados del siglo XX: la Plaza de las Cuatro Calles atestada de gente en dos instantáneas casi consecutivas. Cada uno de vosotros se fijará en un detalle diferente. A cada uno de vosotros le traerá un recuerdo distinto. Pero estoy seguro de que todos coincidiréis conmigo en que se trata de dos obras de arte:
Plaza de las Cuatro Calles de Toledo en los años 50 fotografiada por Paul Almásy © AKG Images
Toledo (Plaza de las Cuatro Calles) en 1949 fotografiado por Paul Almásy © AKG Images

Como os decía, Almásy estuvo en Toledo durante la Semana Santa. El Domingo de Ramos de su visita algo posterior a 1954 inmortalizó la procesión que recorre la ciudad en esta impagable serie de imágenes:
Domingo de Ramos de Toledo en 1949 fotografiado por Paul Almásy © AKG Images
Domingo de Ramos de Toledo en 1949 fotografiado por Paul Almásy © AKG Images
Domingo de Ramos de Toledo en 1949 fotografiado por Paul Almásy © AKG Images
Domingo de Ramos en Toledo en 1949 fotografiado por Paul Almásy © AKG Images
Domingo de Ramos de Toledo en 1949 fotografiado por Paul Almásy © AKG Images

Almásy no se pudo resistir a fotografiar el Puente de San Martín. El Tajo circulaba con un enorme caudal, impensable en nuestros días de ignominia y humillaciones diarias al río:
Puente de San Martín de Toledo en 1949 fotografiado por Paul Almásy © AKG Images

Aún quedaban unos pocos años para que fuera derribada la Puerta de San Martín, que se situaba muy cerca del Puente, demolida en 1967:
Puente de San Martín (y Puerta del mismo nombre) de Toledo en 1949 fotografiado por Paul Almásy © AKG Images

Es una auténtica delicia el viaje en el tiempo que supone esta fotografía de la Plaza del Ayuntamiento en 1949 (observad el Palacio Arzobispal aún enfoscado y con sus torrecillas superiores sin demoler). Uno se quedaría horas admirándola, ¿verdad?
Palacio Arzobispal de Toledo en 1949 fotografiado por Paul Almásy © AKG Images

Esta otra vista de la plaza tampoco se queda corta en cuanto a belleza:
Ayuntamiento de Toledo en 1949 fotografiado por Paul Almásy © AKG Images

Tomada casi desde el ángulo inverso a la anterior, tenemos esta otra joya:
Catedral de Toledo el domingo de Ramos de 1949.

Allí, en la misma plaza, en un momento dado, Almásy miró hacia arriba y se dijo: "esta torre bien merece una fotografía propia":
Torre de la Catedral Toledo en 1949 fotografiada por Paul Almásy © AKG Images

Si antes hemos visto el Puente de San Martín, ahora es el turno del Puente de Alcántara. Al fondo aparece el Castillo de San Servando recién restaurado:
Puente de Alcántara de Toledo en los años 50 fotografiado por Paul Almásy © AKG Images

Paul Almásy tomó esta maravilla de fotografía de la Puerta de Bisagra. Probablemente, hasta él desconocía que este monumento se había desmoronado en su flanco derecho solo tres años antes. La restauración fue casi inmediata. Pongo primero la imagen de Almásy en 1949 y luego la del derrumbe en 1946:
Puerta de Bisagra de Toledo en 1949 fotografiada por Paul Almásy © AKG Images
Restauración de la Puerta de Bisagra tras su derrumbe en 1946. Tarjeta postal. Cortesía de Javier Felage.

Los que me conocéis sabéis de mi debilidad por el árbol toledano por antonomasia, el almez, y más en concreto por el existente en la Ermita del Valle. Junto a él creció durante muchas décadas un hermano de notable porte. Hoy solo se conserva el de la izquierda de la imagen, y a la vista de la nefasta poda a la que habían sido sometidos (tan habitual en esta Castilla nuestra) quién sabe si su muerte se debió a las heridas de esta operación:
Almeces de la ermita del Valle en Toledo en 1949 fotografiados por Paul Almásy © AKG Images

Para finalizar, vamos a ver la vista general que obtuvo Almásy desde el Valle. Para un verdadero maestro a la hora de encontrar la belleza y la alegría, no es nada raro que la imagen se corte justo antes de mostrar el Alcázar (por entonces aún ruinoso tras el asedio de 1936), pues su presencia sin duda le hubiera dado a la estampa un tono mucho menos alegre:
Toledo en los 1949 fotografiado por Paul Almásy © AKG Images

Hasta aquí este viaje al Toledo de mitad del siglo XX de la mano de este genio de la fotografía. Creo que me reconoceréis que ha merecido la pena encontrar un rato tranquilo para poder degustar estas imágenes, ¿verdad?

sábado, 29 de enero de 2011

Federico Martín Bahamontes: de la humildad a la fama en diez años

Federico Martín Bahamontes es y será uno de los emblemas de Toledo. Pasará a la historia como uno de los mejores escaladores en la historia del ciclismo mundial y por ser el primer corredor español en vencer en el Tour de Francia, allá por 1959.
De él queda poco por escribir pues son miles los artículos, reportajes y vídeos que existen sobre Fede. Son conocidos sus humildes orígenes como repartidor de fruta por las calles de la ciudad, de los que nunca renegó, más bien al contrario, siempre se enorgullece de ellos. Y ese es el motivo que me lleva a escribir esta entrada, pues por casualidades de la vida y de un modo absolutamente fortuito he localizado una fotografía que prueba que en efecto, el gran Águila de Toledo trabajó desde muy joven repartiendo fruta. En un reportaje realizado por la empresa americana Acme Photo el día 2 de septiembre de 1949 fue tomada una fotografía de la Calle Hombre de Palo en la que el fotógrafo quiso retratar la vida cotidiana de la ciudad de esos días. Por completo desconocía el fotógrafo americano que como protagonista de esa estampa costumbrista estaba retratando al que exactamente diez años después sería el ídolo de toda España y de todos los aficionados al ciclismo del mundo:
Federico Martín Bahamontes empujando un carro de fruta el día 2 de septiembre de 1949 en la calle Hombre de Palo de Toledo. Acme Photo

Allí estaba Bahamontes, con sus 21 añitos, empujando su rudimentario carro de madera -delante de la portezuela por la que se sube a la torre de la Catedral- tras haber descargado un envío de fruta para alguna tienda cercana. Como testigos mudos de la escena, algunos carteles de las pasadas fiestas del Corpus Christi, como el de la obra Maruxa representada en la plaza de toros de Toledo.
Federico Martín Bahamontes empujando un carro de fruta en septiembre de 1949

¡Quién le iba a decir a aquel humilde repartidor que por esa misma calle iba a pasar diez años después en olor de multitud, cambiando el carro por un precioso descapotable! En efecto, en 1954 comenzó su carrera como ciclista profesional y en agosto de 1959 Federico Martín Bahamontes vencía en París y a su regreso a Toledo fue recibido como un héroe. Aunque hace ya tiempo publiqué una entrada con las fotografías de aquel recibimiento, bien merece la ocasión que hoy os muestre algunas no incluidas entonces y que debemos agradecer a Javier Felage. Durante los días en que se celebraba el Tour, la mítica tienda de Marciano -que aún hoy subsiste- exponía en su escaparate los datos más relevantes de la última etapa:
Escaparate de la tienda de Marciano durante el Tour de 1959
Seguidores de Bahamontes siguen una etapa del Tour de 1959 en el escaparate de la tienda de Marciano

Cuando se confirmó la victoria del corredor español el recibimiento fue apoteósico y constituyó un verdadero día de fiesta para todos los toledanos. En esta fotografía aparecen jóvenes celebrando la victoria en Zocodover y al fondo podemos ver uno de los primitivos Katangas de color azul con techo blanco:
Jóvenes celebran en Zocodover la victoria de Bahamontes en el Tour de 1959
Celebración del Tour ganado por Bahamontes en agosto de 1959

Aquí podéis ver algunas fotos del recorrido del descapotable que portaba al gran escalador y que no incluí en su día:
Comitiva por las calles de Toledo en la celebración del Tour ganado por Bahamontes en agosto de 1959
Comitiva por las calles de Toledo en la celebración del Tour ganado por Bahamontes en agosto de 1959

Estas son imágenes del aspecto de la Plaza del Ayuntamiento:
Celebración en la Plaza del Ayuntamiento del Tour ganado por Bahamontes en agosto de 1959
Celebración en la Plaza del Ayuntamiento del Tour ganado por Bahamontes en agosto de 1959
Celebración en la Plaza del Ayuntamiento del Tour ganado por Bahamontes en agosto de 1959
Celebración del Tour ganado por Bahamontes en 1959
Celebración en la Plaza del Ayuntamiento del Tour ganado por Bahamontes en agosto de 1959
Celebración en la Plaza del Ayuntamiento del Tour ganado por Bahamontes en agosto de 1959
Celebración en la Plaza del Ayuntamiento del Tour ganado por Bahamontes en agosto de 1959
Celebración en la Plaza del Ayuntamiento del Tour ganado por Bahamontes en agosto de 1959
Celebración en la Plaza del Ayuntamiento del Tour ganado por Bahamontes en agosto de 1959
Celebración en la Plaza del Ayuntamiento del Tour ganado por Bahamontes en agosto de 1959
Celebración en la Plaza del Ayuntamiento del Tour ganado por Bahamontes en agosto de 1959
Celebración en la Plaza del Ayuntamiento del Tour ganado por Bahamontes en agosto de 1959

Se celebró una misa en agradecimiento por la victoria donde puede verse a Federico junto al entonces alcalde D. Luis Montemayor Mateo:
Misa en celebración del Tour ganado por Bahamontes en agosto de 1959
Misa en celebración del Tour ganado por Bahamontes en agosto de 1959
Misa en celebración del Tour ganado por Bahamontes en agosto de 1959

Estas son imágenes del banquete:
Banquete en la celebración del Tour ganado por Bahamontes en 1959
Banquete en la celebración del Tour ganado por Bahamontes en 1959
Banquete en la celebración del Tour ganado por Bahamontes en 1959
Banquete en la celebración del Tour ganado por Bahamontes en 1959

Aquí tenemos los preparativos para enmarcar su maillot:
El Maillot de Bahamontes en el Tour de 1959 durante las celebraciones de la victoria
El Maillot de Bahamontes en el Tour de 1959 durante las celebraciones de la victoria

Los dueños de la tienda de Marciano, tan volcada con el ciclista, le entregaron un águila tallada en madera como obsequio:
El propietario de la tienda de Marciano hace entrega a Bahamontes de un águila de madera tras vencer en el Tour de 1959

Y se descubrió la placa en la Plaza de la Magdalena que dedica al ciclista la misma, situada justo donde más tarde se ubicaría su tienda:
Federico Martín Bahamontes descubre la placa en su honor que le dedica la Plaza de la Magdalena de Toledo en 1959

Con el deseo de que el propio Bahamontes disfrute con el descubrimiento de la fotografía de 1949 -que creo que él desconoce- me gustaría que esta entrada sirviera de homenaje a este mito del ciclismo que demostró al mundo cómo el talento, la valentía y el trabajo pueden cambiar tu vida, a mejor, para siempre.
© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall