1936
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viernes, 17 de febrero de 2023

Rudolf Timmermans en Toledo en las primeras horas tras el final del asedio al Alcázar

Pese al tiempo transcurrido y a la ingente cantidad de publicaciones y escritos acerca de lo sucedido en Toledo durante el asedio al Alcázar en 1936, aún existen datos e interesantes biografías de personajes involucrados en aquellos días que todavía no han visto la luz.
Uno de esos personajes, de trayectoria vital corta pero intensa, es el belga Rudolf Timmermans.
Rudolf (también citado como Rodolphe) Timmermans vino al mundo en Amberes el 19 de mayo 1912. Se doctoró en Bonn en 1936 con una tesis de ciencias políticas y jurídicas sobre el tema de la democracia y el Führerstaat (la teoría del estado totalitario nacionalsocialista de Carl Schmitt), que se publicó con el título Studien über Begriffe und Formen des Volksstaates.
Rudolf Timmermans en Toledo en el Paseo del Miradero en las primeras horas tras el final del asedio al Alcázar Interesado por la realidad española, donde llegó a residir durante un tiempo antes de la guerra, Timmermans llegó a Toledo en las primeras horas tras la liberación del Alcázar por parte de las tropas del ejército sublevado. Claramente alineado ideológicamente con el bando liderado por Francisco Franco, en su estancia en Toledo recabó testimonios de los supervivientes del asedio, de los soldados que los liberaron y de los militares que estaban al mando, en especial de José Moscardó, con quien mantenía muy buena relación.
Con ese material, Timmermans publicó a finales de 1936 el libro Die Helden des Alcázar. Ein Tatsachenbericht aus Toledo (Los Héroes del Alcázar). Se trata de un texto que fue publicitado en el diario católico Luxemburger Wort como la “novela más cautivadora del año”.
Publicidad del libro "Die Helden des Alcázar" de Rudolf Timmermans en el diario Luxemburger Wort, 11 de febrero de 1937 Tuvo también reseñas en la prensa española afín al bando insurgente:
Reseña del libro de Rudolf Timmermans "Los Héroes del Alcázar" publicada en el Diario falangista "Proa" (León), 16 de diciembre de 1936 En el libro se incluye un pasaje (pág. 244) en el que el autor explica lo que le movió a viajar a Toledo y escribir la obra:
«No es que me haya ido a España "rápidamente" porque allí "pasa algo" sobre lo que escribir un libro. Conozco y amo España y viví allí durante un tiempo hasta que las condiciones en Barcelona me obligaron a marcharme repentinamente en agosto de este año [1936]. Este libro no es, pues, producto de la casualidad, sino que ya estaba previsto por mis ocupaciones e inclinaciones anteriores, y lo escribí con tanto más gusto por cuanto me dio la oportunidad de retratar la gran humanidad y españolidad que tanto se expresó en los defensores del Alcázar.»
En dicho libro, que adquirí hace un tiempo, se incluye una serie de fotografías de gran valor documental por retratar en primera persona aquellas primeras horas tras la liberación. En varias de ellas aparece el propio Rudolf Timmermans y en otras no, por lo que es difícil saber si el belga se encontraba solo o tenía compañía. Es posible que él tomara algunas de las fotografías y cediera la cámara a otras personas para que apretaran el disparador en aquellas en las que él deseaba aparecer. Nuestro protagonista, que por entonces contaba solo con 24 años, lució en Toledo una larga gabardina y un brillante pelo engominado. Su identificación es posible e inequívoca por la mención expresa que aparece en el pie de foto de la imagen: "Der Verfasser im Gespräch mit Oberstleutnant Tella, dem Oberst- kommandierenden des Frontabschnitts von Toledo, nach der Befreiung des Alcázar", que se traduce como "El autor en conversación con el teniente coronel Tella, coronel al mando del frente de Toledo, tras la liberación del Alcázar". En efecto, Timmermans aparece en el Paseo del Miradero conversando con Heli Rolando de Tella y Cantos, militar franquista que participó en las operaciones de ocupación de Toledo y que fue nombrado gobernador militar de la capital desde la liberación del baluarte hasta el día 22 de octubre.
Heli Rolando de Tella y Cantos (izq) en el Paseo del Miradero conversa con Rudolf Timmermans. Del libro "Die Helden des Alcázar" de Rudolf Timmermans. Editado en 1937 por Otto Walter Limited en Olten (Suiza). Colección personal de E. Sánchez Butragueño El libro de Timmermans incluye una buena serie de imágenes tomadas en el Paseo del Miradero, donde vemos al general que dirigió el asalto final para liberar a los sitiados, José Enrique Varela, así como a tropas sublevadas y a un joven soldado llamado Pablo:
El general Varela (centro) en el Paseo del Miradero. Del libro "Die Helden des Alcázar" de Rudolf Timmermans. Editado en 1937 por Otto Walter Limited en Olten (Suiza). Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Soldados sublevados en el Paseo del Miradero tras la liberación del Alcázar. Del libro "Die Helden des Alcázar" de Rudolf Timmermans. Editado en 1937 por Otto Walter Limited en Olten (Suiza). Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Un jovencísimo soldado sublevado, llamado Pablo, en el Paseo del Miradero tras la liberación del Alcázar. Del libro "Die Helden des Alcázar" de Rudolf Timmermans. Editado en 1937 por Otto Walter Limited en Olten (Suiza). Colección personal de ESB. Se incluyen también varias fotografías tomadas en el Alcázar. En algunas de ellas volvemos a ver a Rudolf Timmermans con su larga gabardina junto a soldados:
Rudolf Timmermans entre los escombros del Alcázar tras la liberación del baluarte. Del libro "Die Helden des Alcázar" de Rudolf Timmermans. Editado en 1937 por Otto Walter Limited en Olten (Suiza). Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Rudolf Timmermans con gabardina conversa con soldados del bando sublevado en el Alcázar. Del libro "Die Helden des Alcázar" de Rudolf Timmermans. Editado en 1937 por Otto Walter Limited en Olten (Suiza). Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Hay en el libro de Timmermans una imagen sobrecogedora en la que vemos, a la izquierda, a un niño entre los escombros de la plaza de Zocodover, absolutamente devastada tras los largos meses del asedio:
Un niño entre los escombros de Zocodover tras el asedio del Alcázar en 1936. Del libro "Die Helden des Alcázar" de Rudolf Timmermans. Editado en 1937 por Otto Walter Limited en Olten (Suiza). Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Se insertan en el libro varias fotografías de soldados del bando sublevado entre los escombros y los hierros del desolado edificio:
Soldados sublevados se calientan con hogueras en el Alcázar tras la liberación del baluarte. Del libro "Die Helden des Alcázar" de Rudolf Timmermans. Editado en 1937 por Otto Walter Limited en Olten (Suiza). Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueñ Hierros y escombros del Alcázar tras el asedio. Del libro "Die Helden des Alcázar" de Rudolf Timmermans. Editado en 1937 por Otto Walter Limited en Olten (Suiza). Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Soldados sublevados entre los hierros y escombros del Alcázar tras el asedio. Del libro "Die Helden des Alcázar" de Rudolf Timmermans. Editado en 1937 por Otto Walter Limited en Olten (Suiza). Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Hierros y escombros del Alcázar tras el asedio. Del libro "Die Helden des Alcázar" de Rudolf Timmermans. Editado en 1937 por Otto Walter Limited en Olten (Suiza). Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Escultura del furor de Carlos V junto a hierros y escombros del Alcázar tras el asedio. Del libro "Die Helden des Alcázar" de Rudolf Timmermans. Editado en 1937 por Otto Walter Limited en Olten (Suiza). Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Hierros y escombros del Alcázar tras el asedio. Del libro "Die Helden des Alcázar" de Rudolf Timmermans. Editado en 1937 por Otto Walter Limited en Olten (Suiza). Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Patio con hierros y escombros del Alcázar tras el asedio. Del libro "Die Helden des Alcázar" de Rudolf Timmermans. Editado en 1937 por Otto Walter Limited en Olten (Suiza). Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Patio del Alcázar tras el asedio de 1936. Del libro "Die Helden des Alcázar" de Rudolf Timmermans. Editado en 1937 por Otto Walter Limited en Olten (Suiza). Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Hierros y escombros del Alcázar tras el asedio. Del libro "Die Helden des Alcázar" de Rudolf Timmermans. Editado en 1937 por Otto Walter Limited en Olten (Suiza). Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Hierros y escombros del Alcázar tras el asedio. Del libro "Die Helden des Alcázar" de Rudolf Timmermans. Editado en 1937 por Otto Walter Limited en Olten (Suiza). Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Esta es una vista del Alcázar desde el este de la ciudad, en la que se aprecia su ruinoso estado:
Vista del Alcázar destruido tras el asedio de 1936. Del libro "Die Helden des Alcázar" de Rudolf Timmermans. Editado en 1937 por Otto Walter Limited en Olten (Suiza). Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Es interesante esta imagen en la que aparecen soldados con visores oteando el horizonte del valle del Tajo:
Soldados del bando sublevado observan el valle del Tajo desde Toledo. Del libro "Die Helden des Alcázar" de Rudolf Timmermans. Editado en 1937 por Otto Walter Limited en Olten (Suiza). Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Esta es una imagen del Castillo de San Servando, que debió ser algo editada a mano pues el aspecto del edificio no era exactamente ese:
Castillo de San Servando (foto retocada). Del libro "Die Helden des Alcázar" de Rudolf Timmermans. Editado en 1937 por Otto Walter Limited en Olten (Suiza). Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. En el libro se encuentran tambien varias imágenes que aparecen en otras obras. Me refiero a la arenga de Franco en el patio del Alcázar tras entrar en la fortaleza el 29 de septiembre de 1936 así como una fotografía del compresor que utilizaron los republicanos para alimentar los percutores que excavaron las minas con las que volaron la fortaleza en su intento de lograr la rendición de los sitiados. Lo tuvieron situado en la plaza Mayor junto a la Catedral:
Del libro "Die Helden des Alcázar" de Rudolf Timmermans. Editado en 1937 por Otto Walter Limited en Olten (Suiza). Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Compresor neumático que accionaba las perforadoras de las 2 minas cavadas para volar el Alcázar en la Plaza Mayor. Del libro "Die Helden des Alcázar" de Rudolf Timmermans. Editado en 1937 por Otto Walter Limited en Olten (Suiza). Colección personal de ESB Entre las páginas del libro de Timmermans encontramos también esta fotografía de Moscardó:
José Moscardó en una azotea de Toledo tras la liberación del Alcázar. Del libro "Die Helden des Alcázar" de Rudolf Timmermans. Editado en 1937 por Otto Walter Limited en Olten (Suiza). Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Como complemento a las imágenes tomadas en aquellos días tras el asedio, el libro incluye varias vistas de Toledo antes de la contienda para que el lector apreciara el grado de devastación que ocasionó el conflicto:
Zocodover antes del asedio al Alcázar en 1936. Del libro "Die Helden des Alcázar" de Rudolf Timmermans. Editado en 1937 por Otto Walter Limited en Olten (Suiza). Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Puente de Alcántara antes de 1936. Del libro "Die Helden des Alcázar" de Rudolf Timmermans. Editado en 1937 por Otto Walter Limited en Olten (Suiza). Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Patio del Alcázar antes de 1936. Del libro "Die Helden des Alcázar" de Rudolf Timmermans. Editado en 1937 por Otto Walter Limited en Olten (Suiza). Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. La producción literaria de Timmermans relacionada con España no se limitó a este libro sobre el Alcázar, pues algo antes publicó en 1936 la obra Die spanische Revolution. Wie sie ist, warum sie kam, que podría traducirse como "La revolución española. Qué es, por qué vino", en la que viene a explicar o justificar los motivos del alzamiento contra la República, así como el libro titulado General Franco en 1937. Trabajó como editor y traductor, tradujo del francés el libro Portugal: ayer y hoy de Gonzague de Reynold (1938) y publicó también el cuento Aufzeichnungen, Flug und Tod des Geo Chavez ("Notas, vuelo y muerte de Geo Chávez") en 1940, que narra la historia del aviador peruano Jorge Chávez (1887-1910), quien fue la primera persona en sobrevolar los Alpes y murió en un accidente al aterrizar.
La vida de Rudolf Timmermans fue, sin embargo, muy corta. Durante la Segunda Guerra Mundial se encontraba en Italia, donde murió asesinado en los sucesos acaecidos en el asalto al Monte Pantano, cerca de Isernia, el 16 de diciembre de 1943. Contaba con solo 31 años de edad y perdió la vida en uno de los episodios menos conocidos del conflicto mundial en el que las unidades magrebíes del Cuerpo Expedicionario Francés (conocidos como Les Goumiers), en el que el ejército “colonial” y el de la “Francia Libre” aunaban sus esfuerzos, consiguieron derrotar a las tropas nazis para sorpresa de los americanos, que llevaban dos semanas intentando hacerse con el control de la posición. Timmermans debía encontrarse con las tropas alemanas, conociendo su trayectoria literaria y su ideología.
Tras su fallecimiento, su cuento Die Tänzerin y sus relatos Heimkehr. Drei Erzählungen se publicaron póstumamente en 1946.
Hasta aquí esta entrada dedicada a una de las figuras más desconocidas de los sucesos que tuvieron lugar en Toledo en 1936, cuyo rastro no ha sido sencillo seguir, y que pienso que sirve para ir completando el puzzle de nuestra historia a través de la fotografía.

sábado, 8 de octubre de 2022

Gerda Taro y Robert Capa (probablemente) fotografiados en Toledo en 1936

En la última entrada del blog dedicada a desmenuzar las imágenes incluidas en el libro "El Sitio del Alcázar" publicado en 1937, hubo una fotografía que, premeditadamente, no incluí en dicho resumen.
Se trata de una fotografía que merecía un análisis exhaustivo de manera independiente, y ahora vais a comprender el porqué.
Leyendo detalladamente dicho libro, llegué a la página 97 en la que figura una fotografía firmada por el sello de la agencia Paramount que me resultaba muy familiar, en la que aparecen varios milicianos portando a hombros a un herido en el asalto que tuvo lugar con posterioridad a la tremenda explosión de la mina excavada bajo el torreón suroeste el día 18 de septiembre de 1936. Guiado por la curiosidad que me suscitaba esa imagen que tanto me sonaba, me detuve a leer el pie de foto. En él, una frase me llamó poderosamente la atención:
Imagen del libro "El sitio del Alcázar" de Joaquín Arrarás y L. Jordana (1937) "Los milicianos, despavoridos, huyen y retiran en confusión a sus heridos a la vista de Margarita Nelken (en pie, a la izquierda); ese endriago judaico que no puede comprender lo que ve".
Automáticamente, mi atención se centró en esa zona izquierda de la toma, citada en el pie de foto, en busca de la figura de Nelken. Sin embargo, acostumbrado a ver muchas fotografías de Margarita Nelken en sus visitas a Toledo, habiendo consultado muchas fuentes de información en largas jornadas de investigación a lo largo de estos años, enseguida comprendí que esa mención a Nelken era errónea. Aunque la imagen es algo borrosa, cualquiera que conozca un poco cómo era el cuerpo y la manera de vestir de aquella dirigente política izquierdista, sabe que la persona que aparece en la foto no es ella. En las fotos conocidas de Nelken en Toledo, lucía siempre largos vestidos estampados y zapatos con tacón, con un aspecto bastante arreglado. Su cuerpo era de constitución entre normal y fuerte, con una cintura no demasiado marcada.
Margarita Nelken en el Monasterio de San Bernardo cuando era Hospital de Sangre durante la guerra civil en 1936. Foto Alfonso. Margarita Nelken en Toledo en el verano de 1936 junto al capitán Del Rey, pasando frente a un destacamento de milicias en la guerra civil. Publicada en la revista francesa Regards. Por contra, la figura que aparece en la imagen es mucho más menuda, con estrecha cintura y luciendo un mono oscuro sobre una camisa blanca de manga corta.
Con todo esto en la cabeza, mi mente empezó a darle vueltas a la razón por la que los escritores del libro se habían molestado en citar la persona que aparece en esa fotografía pese a su no demasiado buena calidad y resolución. El hecho de mencionar su presencia y hacer hincapié en su condición de judía me hizo reflexionar durante bastante tiempo. De pronto, sin tener el libro delante, tuve una especie de corazonada. Tenía que ver la imagen de nuevo. Fuí a la estantería del despacho y tomé el desvencijado libro hasta llegar a esa página. La miré detenidamente y comencé a pensar que lo que me rondaba la cabeza podría tener sentido.
Por un lado, tenía la certeza de que la mujer de la imagen no era Nelken, pero entonces... ¿quién era?, ¿por qué había llamado la atención del escritor?, ¿quién había descrito la imagen?
Una idea comenzó a percutir mi mente: ¿y si el redactor hubiera escrito esa descripción "de oídas"? ¿Qué otras mujeres judías de cierto renombre estaban ya por entonces en la escena mediática durante la guerra? ¿Cuántas de ellas habían estado en Toledo?
Esa sospecha iba tomando forma, y en mi cabeza había un nombre que no paraba de sonar: Gerda Taro.
La joven fotógrafa de cuerpo pequeño y delgado, también mujer, también judía, también de origen alemán como Nelken, también comprometida con la causa republicana, también popular (ya era bastante conocida en los círculos internacionales cuando este libro fue publicado en junio de 1937, como desgraciadamente se comprobó en su multutudinario entierro de aquel verano), y con una manera de vestir que sí encajaría con la persona de la imagen.
Para lograr encontrar pruebas, comencé a rastrear fotografías de Taro tomadas por aquellos días, buscando indumentarias similares. Gracias de nuevo a las investigaciones en los últimos años de Carlos Vega, no tardé en encontrar al menos dos: un mono oscuro y una camisa blanca de manga corta... ¡justo como la chica de la fotografía!
Gerda Taro con mono oscuro y camisa blanca de manga corta. Córdoba, agosto o septiembre de 1936 (From the Mexican Suitcase)/David Seymour/Magnum ICP Gerda Taro con mono oscuro y camisa blanca de manga corta. Fotografía de Mondial Photo Presse aparecida en el diario francés La Dépêche en su número del 20 de septiembre de 1936 Gerda Taro en Toledo, probablemente. Publicada en L´Espagne Sanglante Estaba en aquellos días imbuido de esa sensación que solo la investigación puede proporcionar, en la que hechos incontestables van apareciendo ante tí pero que sabes que nunca deben nublar tu juicio; en la que la intución no debe ser nunca confundida con la pasión; en la que, en definitiva, el investigador se debate entre la mera elucubración y la constatación.
Por tanto, era preciso aún atar más cabos y considerar más detalles para no caer en el terreno de lo simplemente hipotético.
Sin embargo, una visión ampliada en detalle de la imagen arroja el dato más revelador que apunta a que esa chica puede ser Gerda Taro. Si nos fijamos bien en la fotografia, vemos con bastante claridad que esa persona tiene algo a la altura del pecho. Y ese algo es... ¡una cámara fotográfica! Y no una cámara fotográfica cualquiera, sino una cámara que tiene todos los visos de poder ser la que, según diferentes estudios, ella utilizaba de manera más habitual en el verano de 1936: una Réflex-Korelle II de medio formato de la marca Kochman, con la que se solían tomar las imágenes situando la cámara a la altura del pecho como explica magníficamente Carlos Vega en su imprescindible blog Toledo GCE.
Posiblemente Gerda Taro en Toledo portando una cámara fotográfica Estamos, por tanto, ante muchas pistas que conviene recapitular: por la descripción de la imagen sabemos que la persona era alguien con cierto renombre (su mención, aunque errónea, a Nelken así lo indica), que es mujer, que es judía, que es republicana, que luce ropa compatible con los atuendos usados por Taro ese verano, que su fisonomía delgada encajaría con ella y que porta una cámara fotográfica que parece ser del modelo que usaba Taro en aquellos días.
Nos queda analizar la fecha y el lugar de la foto. Recordaréis que al comienzo del texto indicaba que la toma me resultaba muy familiar cuando la vi por primera vez. Ello se debe a que coincide casi exactamente con unos fotogramas de un vídeo del que os hablé hace unos años, en el que se muestran imágenes coloreadas del seguimiento de los asaltos que se sucedieron al Alcázar justo después de la explosión de la mina del 18 de septiembre. Del mismo modo, en el libro de Arrarás y Jordana se menciona exactamente lo mismo, por lo que parece inequívoco que la imagen y el vídeo se corresponden con ese día 18 de septiembre de 1936.
Entonces, la pregunta clave ahora es: ¿estaban Gerda Taro y Robert Capa en Toledo el 18 de septiembre de 1936? La respuesta es sí. Estaban en Toledo, como diferentes autores han comprobado, justamente para fotografiar lo que todos los afines a la República deseaban: la toma del Alcázar por sus tropas como consecuencia de los efectos de la mina... algo que como sabréis no sucedió. El fracaso de esa operación militar podría ser la explicación de la ausencia de fotografías de Taro o Capa que muestren aquel asalto.
He recopilado algunos de los fotogramas del mismo para que comprobéis todo esto y analicéis ciertos detalles: el cámara estaba en la cuesta de las Armas y vemos al comienzo de la grabación tanto el Arco de la Sangre en Zocodover como la zona del Alcázar, absolutamente ya destruido todo su entorno, lo que confirmaría la citada fecha.
Herido republicano en Zocodover. Captura de un vídeo real a color de la Guerra Civil en Toledo en el verano de 1936 Herido republicano en Zocodover. Captura de un vídeo real a color de la Guerra Civil en Toledo en el verano de 1936 En un momento del descenso de los milicianos portando al herido, uno de ellos mira a su derecha fijamente, como fijándose en alguien en concreto... ¿tal vez Gerda Taro tomando fotografías?
Traslado de un herido. Uno de ellos mira a un lado, tal vez a Gerda Taro. Capturas de vídeo de la guerra civil en Toledo, Asedio del Alcázar, 18 de septiembre de 1936 Como dato añadido, comentar que una de las fotos en las que aparece con un mono similar, en concreto la que publicó el diario francés La Dépêche, vio la luz en ese medio el día 20 de septiembre de 1936 (solo 2 días después del asalto) en un artículo plagado de referencias a Toledo, por lo que es muy probable que esa toma también se corresponda con nuestra ciudad:
Artículo publicado el 20 de septiembre de 1936 en La Dépêche con una foto en la que aparece Gerda Taro probablemente tomada en Toledo En cuanto al lugar exacto donde se inmortalizó la escena, se trata del tramo final de la cuesta de las Armas, muy cerca ya de la Plaza de Zocodover:
Es ciertamente un entorno en el que se sabe que pisó la, por entonces inseparable, pareja Capa-Taro, pues se conservan al menos dos fotografías tomadas por Capa en la propia calle así como al inicio de la plaza:
Milicianas disparan al Alcázar desde la Cuesta de las Armas. Al fondo la calle Recoletos. Verano de 1936. Fotografía de Robert Capa, Magnum photos Niño miliciano en Zocodover. Fotografía de Robert Capa. Magnum Para finalizar, y sabiendo que por aquellos días Gerta Pohorylle (Gerda Taro) y Endre Ernő Friedmann (Robert Capa) prácticamente iban a todas partes juntos, conviene fijarse en las personas que, muy difuminadas, vemos junto a la figura de la joven. Creo que no es descabellado pensar que existe bastante similitud física entre el genial fotógrafo húngaro y la persona que aparece en la imagen:
Posible perfil de Robert Capa (con círculo rojo) en Toledo En definitiva, creo que estamos ante una suma importante de datos como para poder decir que existen bastantes posibilidades de que, tras muchos años de búsqueda, hemos podido encontrar una imagen en la que Gerda Taro y Robert Capa aparecen juntos en Toledo aunque, lógicamente, será complicado poder asegurarlo al cien por cien en tanto no localicemos una imagen de mejor resolución. En cualquier caso, es siempre un placer investigar siguiendo el rastro de estos mitos de la fotografía que forjaron su leyenda en aquellos tristes meses durante nuestra maldita guerra civil. Creo, además, que es realmente interesante cómo un pie de foto con una descripción errónea puede ser la llave para abrir una investigación con final feliz 86 años después.
Espero vuestras opiniones.

viernes, 30 de septiembre de 2022

Las imágenes tomadas tras el final del asedio al Alcázar por Miguel Marín Chivite en 1936

El fotógrafo riojano Miguel Marín Chivite nació en Calahorra en 1898 y falleció en Zaragoza en 1978. Aunque no nació en Aragón, se puede decir que desarrolló la mayor parte de su carrera profesional en territorio aragonés. Como fotógrafo, estamos ante un auténtico todoterreno que se caracterizó por desempeñar su actividad en muy variadas disciplinas fotográficas, desde el reporterismo o fotoperiodismo hasta la fotografía industrial, pasando por la fotografía deportiva, la taurina o la de guerra. Es una figura muy relevante en territorio aragónés, siendo el autor de algunas de las imágenes consideradas como más icónicas tanto en Zaragoza como en el resto de aquella comunidad autónoma.
Una buena parte de su carrera se desarrolló tomando fotografías para el Heraldo de Aragón donde llegó a publicar más de 10.000 imágenes desde el año 1925 hasta su jubilación en 1972, aunque también fueron publicadas imágenes de su autoría en diarios y revistas generalistas de tirada nacional, pues a través de su estudio poseía buenas relaciones con muchos colegas y medios.
No es desdeñable tampoco su labor como fotógrafo institucional, pues Miguel Marín Chivite estuvo presente con su cámara en numerosas inauguraciones y visitas oficiales logrando muy buenas fotografías, como por ejemplo demostró en la cobertura realizada durante la visita de Eva Duarte de Perón a la Basílica del Pilar de la capital aragonesa en 1947.
Sello del estudio de Miguel Marín Chivite Pero no todo el trabajo de Marín Chivite tuvo lugar en Aragón, y ese es el motivo por el que hoy le dedico esta entrada. Este fenomenal fotógrafo fue uno de los reporteros que entraron en Toledo acompañando a las tropas del ejército sublevado durante la guerra civil en el momento de la liberación del Alcázar a finales de septiembre de 1936. Por ello, en esta semana en que se ha cumplido el 86º aniversario de estos hechos, he decidido compartir con todos vosotros las fotografías publicadas en un libro bastante raro editado en 1937 que hace unos años me regalaron mis buenos amigos Laura Valeriano y Paco de la Torre (¡Gracias!), titulado "El Sitio del Alcázar" y escrito por Joaquín Arrarás y Luis Jordana de Pozas, ilustrado con multitud de fotografías de Miguel Marín Chivite:
Portada del libro "El sitio del Alcázar" de Joaquín Arrarás y L. Jordana (1937) Se trata de un libro de marcada tendencia ideológica pro-franquista publicado en plena guerra civil, probablemente uno de los primeros libros de cierta extensión dedicados al asedio del Alcázar. Más allá del contenido de los textos, me centraré en su enorme interés gráfico debido en gran medida a la calidad de las fotografías tomadas por Miguel Marín Chivite que se incluyen en él. Comenzaré por una imagen que tal vez os suene a aquellos seguidores del blog que me seguís desde 2008, pues dicha fotografía protagonizó una de las entradas más antiguas con motivo de uno de los primeros fotomontajes o manipulaciones gráficas de los que se tiene constancia en España. Me refiero a la imagen en la que aparece Franco con Moscardó en el día en que el futuro caudillo entró en la fortaleza recién liberada (29 de septiembre de 1936). Entre ellos estaba el escritor portugués Artur Portela. Sin embargo, tanto en este libro como en multitud de publicaciones de la época, dicha imagen apareció manipulada con maestría, ocultando la presencia del portugués. Sobre las razones de la ocultación de este rostro os recomiendo releer la entrada que publiqué en 2009. La principal novedad que puedo hoy ofreceros es conocer al autor de la imagen, y quién sabe si también de la manipulación: sí, es nuestro protagonista Miguel Marín Chivite.
Franco y Moscardó. Del libro "El sitio del Alcázar" de Joaquín Arrarás y L. Jordana (1937). Foto de Marín Chivite Esta es la foto original con el rostro de Portela sin ocultar:
Moscardó y Franco junto a Artur Portela tras la conquista de Toledo. Pero sigamos repasando las interesantes fotos de Marín Chivite incluidas en este libro. Son muy impactantes las que retratan a los resistentes del asedio, con sus rostros aún marcados por aquellos dos meses de encierro en condiciones realmente duras:
Del libro "El sitio del Alcázar" de Joaquín Arrarás y L. Jordana (1937). Foto de Marín Chivite Del libro "El sitio del Alcázar" de Joaquín Arrarás y L. Jordana (1937) Del libro "El sitio del Alcázar" de Joaquín Arrarás y L. Jordana (1937). Foto de Marín Chivite Del libro "El sitio del Alcázar" de Joaquín Arrarás y L. Jordana (1937). Foto de Marín Chivite Del libro "El sitio del Alcázar" de Joaquín Arrarás y L. Jordana (1937). Foto de Marín Chivite Del libro "El sitio del Alcázar" de Joaquín Arrarás y L. Jordana (1937). Foto de Marín Chivite Del libro "El sitio del Alcázar" de Joaquín Arrarás y L. Jordana (1937) Otro gran grupo de las fotografías incluidas en este libro y tomadas por Marín Chivite son las que nos muestran el ruinoso estado en que quedó tanto el baluarte como sus alrededores:
Plaza de Zocodover en ruinas en 1936. Del libro "El sitio del Alcázar" de Joaquín Arrarás y L. Jordana (1937). Foto de Marín Chivite Vista de Toledo en 1936 tras el asedio del Alcázar. Del libro "El sitio del Alcázar" de Joaquín Arrarás y L. Jordana (1937). Foto de Marín Chivite Del libro "El sitio del Alcázar" de Joaquín Arrarás y L. Jordana (1937). Foto de Marín Chivite Del libro "El sitio del Alcázar" de Joaquín Arrarás y L. Jordana (1937). Foto de Marín Chivite Casas en ruinas tras el asedio al Alcázar. Del libro "El sitio del Alcázar" de Joaquín Arrarás y L. Jordana (1937). Foto de Marín Chivite Del libro "El sitio del Alcázar" de Joaquín Arrarás y L. Jordana (1937). Foto de Marín Chivite Fachada sur del Alcázar en 1936. Del libro "El sitio del Alcázar" de Joaquín Arrarás y L. Jordana (1937). Foto de Marín Chivite Del libro "El sitio del Alcázar" de Joaquín Arrarás y L. Jordana (1937). Foto de Marín Chivite Casa en ruinas tras los bombardeos al Alcázar. Del libro "El sitio del Alcázar" de Joaquín Arrarás y L. Jordana (1937). Foto de Marín Chivite Del libro "El sitio del Alcázar" de Joaquín Arrarás y L. Jordana (1937). Foto de Marín Chivite Del libro "El sitio del Alcázar" de Joaquín Arrarás y L. Jordana (1937). Foto de Marín Chivite Del libro "El sitio del Alcázar" de Joaquín Arrarás y L. Jordana (1937). Foto de Marín Chivite Plaza de Zocodover en ruinas en 1936. Del libro "El sitio del Alcázar" de Joaquín Arrarás y L. Jordana (1937). Foto de Marín Chivite Del libro "El sitio del Alcázar" de Joaquín Arrarás y L. Jordana (1937). Foto de Marín Chivite Del libro "El sitio del Alcázar" de Joaquín Arrarás y L. Jordana (1937). Foto de Marín Chivite Del libro "El sitio del Alcázar" de Joaquín Arrarás y L. Jordana (1937). Foto de Marín Chivite Soldados franquistas colocan la bandera en el Alcázar. Del libro "El sitio del Alcázar" de Joaquín Arrarás y L. Jordana (1937). Foto de Marín Chivite Del libro "El sitio del Alcázar" de Joaquín Arrarás y L. Jordana (1937). Foto de Marín Chivite Del libro "El sitio del Alcázar" de Joaquín Arrarás y L. Jordana (1937). Foto de Marín Chivite Del libro "El sitio del Alcázar" de Joaquín Arrarás y L. Jordana (1937). Foto de Marín Chivite Del libro "El sitio del Alcázar" de Joaquín Arrarás y L. Jordana (1937). Foto de Marín Chivite Del libro "El sitio del Alcázar" de Joaquín Arrarás y L. Jordana (1937). Foto de Marín Chivite Del libro "El sitio del Alcázar" de Joaquín Arrarás y L. Jordana (1937). Foto de Marín Chivite Del libro "El sitio del Alcázar" de Joaquín Arrarás y L. Jordana (1937). Foto de Marín Chivite Del libro "El sitio del Alcázar" de Joaquín Arrarás y L. Jordana (1937). Foto de Marín Chivite Del libro "El sitio del Alcázar" de Joaquín Arrarás y L. Jordana (1937). Foto de Marín Chivite Algunos soldados franquistas aún estaban pendientes en esos días de los últimos focos de resistencia republicana en la ciudad, centrados en edificios como el Seminario, el Palacio Arzobispal o el colegio de los Maristas. Es probable que estos de la imagen vigilaran especialmente el seminario:
Del libro "El sitio del Alcázar" de Joaquín Arrarás y L. Jordana (1937). Foto de Marín Chivite El libro incluye algunas otras fotografías de diferentes autores como por ejemplo el genial Horace Abrahams (que por sí solo merece otra entrada del blog, pero tiempo al tiempo) y diferentes agencias internacionales. Una buena parte de ellas se corresponde con las tomas que muestran a los militares Franco, Varela, Moscardó o Milans del Bosch recorriendo las ruinas del Alcázar entre la multitud, conscientes de la importancia estratégica y moral de aquella victoria, que a la postre se demostró como determinante en el curso de la guerra por su repercusión internacional:
Del libro "El sitio del Alcázar" de Joaquín Arrarás y L. Jordana (1937) Del libro "El sitio del Alcázar" de Joaquín Arrarás y L. Jordana (1937) Del libro "El sitio del Alcázar" de Joaquín Arrarás y L. Jordana (1937) Milans del Bosch y su padre en el Alcázar de Toledo. Del libro "El sitio del Alcázar" de Joaquín Arrarás y L. Jordana (1937). Foto de Horace Abrahams Del libro "El sitio del Alcázar" de Joaquín Arrarás y L. Jordana (1937) Del libro "El sitio del Alcázar" de Joaquín Arrarás y L. Jordana (1937) Del libro "El sitio del Alcázar" de Joaquín Arrarás y L. Jordana (1937) Como os decía, el libro fue publicado en plena contienda. Al año siguiente de su publicación, Miguel Marín Chivite fue detenido por el bando republicano en 1938 —probablemente por sus tendencias políticas— y fue liberado un año después, al finalizar la guerra. Tras ello, dejó su frenética actividad fotográfica para dedicarse a dirigir la sección gráfica del Heraldo de Aragón, en tareas más administrativas y de coordinación. Ello no significó ni mucho menos que dejara de fotografiar, pues lo siguió haciendo hasta su jubilación al frente del estudio, en el año 1972. Falleció seis años después en la capital maña, en el año 1978, pasando a la historia como una de las obligadas referencias en la fotografía de aquella ciudad.
© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall