Pero su faceta más destacada y por la que pasó a la historia fue la de gran excursionista de alta montaña y escalador. Socio del Centre Excursionista de Catalunya (CEC) desde el 30 de octubre de 1923 y miembro del Centro Académico de Escalada (CADE) desde 1942, ocupó diversos cargos tanto en el CEC presidiendo la Sección de Deportes de Montaña en 1939. También fue presidente la Comisión de Refugios y de la de Publicaciones (1946) e incluso representó al CEC en el Congreso de la Unión Internacional de Asociaciones de Alpinismo (UIAA) en Chamonix (1932). Participó en diversas actividades de la Sección de Fotografía.
Durante los años 1920 y 1930 realizó numerosas ascensiones y travesías con esquíes por los Pirineos y también por los Alpes, junto con Lluís Estasen, Josep Rovira, Jofre Vila y Joan Cardona entre otros. En 1944 recibió la medalla de la Federación Española de Montañismo (FEM). En 1947 formó parte del grupo de rescate de montaña constituido como Hermandad de San Bernardo. Colaboró en la actualización de guías excursionistas, impartió numerosas conferencias y fue autor de varios mapas de los Pirineos editados por el CEC entre los años 1945 y 1951.
Murió el 24 de julio de 1989, a los 90 años.
Su legado fotográfico es amplio. El fondo ingresó en el Archivo Fotográfico del CEC por donación el 7 de noviembre de 1986, cuando los albaceas de Oliveras, Manuel Suñer Vilar y Montserrat Hombravella Banquells, hicieron efectivo el ingreso en dicho archivo. El fondo reúne documentación generada por Albert Oliveras durante toda su vida. Son fotografías -la mayoría estereoscópicas- de ascensiones y grandes travesías por los Pirineos y cumbres de los Alpes que realizó con un amplio grupo de amigos. En gran parte las imágenes sirven como referencia para conocer la evolución de la escalada y el esquí en los inicios del siglo XX. Pero fue también un gran viajero y en el fondo se incluyen fotografías de muchas ciudades visitadas por él.
Por suerte, y como no podía ser de otro modo, Albert Oliveras visitó Toledo en junio de 1927 probablemente con motivo de las fiestas del Corpus Christi.
Gracias a la inmensa tarea de conservación, catalogación y digitalización que está llevando el CEC podemos hoy admirar esta veintena de fotografías que nos muestran el Toledo de 1927. Aprovecho para agradecer Berenguer Vidal como responsable del archivo del CEC su amabilidad y la cesión gratuita de estas imágenes que paso a ofreceros.
La más bella de todas es la única que no es estereoscópica. Nos muestra una preciosa estampa del típico Zocodover de los años 20 con sus coches de época y adornado para el Corpus con bombillas hasta en el Arco de la Sangre:
Cerca de allí tomó fotografías del Hospital de Santa Cruz, por entonces muy descuidado y deteriorado e inmerso en interminables obras de adecuación para su uso como museo:
Oliveras retrató los principales monumentos de la ciudad. Aquí podemos ver la Puerta del Cambrón:
Esta es una bonita vista del Hospital Tavera y el barrio de las Covachuelas:
Esta es la Puerta del Sol:
Aquí tenemos el Ayuntamiento:
Cerca de allí, la Calle de la Ciudad:
Un poco más arriba, la preciosa portada del Palacio de los Toledo frente al Pasadizo de Balaguer:
Este es el Palacio de Fuensalida:
Oliveras inmortalizó el entoladado de la calle Cardenal Cisneros con motivo del Corpus de 1927:
Este es el Monasterio de San Juan de los Reyes:
Aquí podemos ver el Castillo de San Servando y el Puente de Alcántara:
Este es el Callejón de Bodegones:
Para finalizar, tan solo decir que el proceso de digitalización de los fondos del CEC aún no ha finalizado y es muy probable que en él vayan apareciendo nuevos tesoros en forma de fotografías de Toledo. Crucemos los dedos.