1927
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sábado, 12 de septiembre de 2015

El Hospital de Don Diego de Bálsamo

Don Diego era hijo de Francisco de Balsamo -así, sin tilde, pues el apellido se castellanizó más tarde hacia la forma esdrújula probablemente por la coincidencia con la palabra por todos conocida-, un italiano de origen genovés que se había establecido en Toledo en los primeros años del siglo XVII, concretamente en la parroquia de La Magdalena. La madre de Diego era la española y toledana María de los Ríos.
Nuestro protagonista de hoy, Diego de Bálsamo -con su apellido ya castellanizado- fue una persona con bastante poder en la ciudad. Dedicado desde 1605 a diversos negocios financiero-mercantiles, ya en 1625 figura como Receptor del Santo Oficio, es decir, cajero y administrador de la Inquisición en Toledo. Este puesto lo compatibilizaba con el de cobrador de rentas reales como por ejemplo los impuestos derivados del uso de las salinas de Badajoz y Zamora.
Estuvo casado con Beatriz de Sagredo y parece que no tuvieron descendencia.
Firma de Don Diego de Bálsamo
En sus testamentos de 1614 y 1632, entre otras muchas disposiciones, probablemente guiado por el deseo de salvar su alma tras años en los que habría acumulado una cierta mala conciencia por algunos aspectos oscuros de su actividad económica, ordenó que se fundara un hospital para los convalecientes que saliesen de los centros de curación toledanos. Dicho hospital se situaría en la casa que en su día había comprado a García Suárez de Cárcamo, y que había sido su vivienda, muy cerca de la parroquia de San Vicente. Dispuso también que este hospital estuviera dedicado a la advocación de la Virgen de los Desamparados y estuviese dirigido por la hermandad de ese nombre, que tenía su sede en la ermita existente junto al pósito o alhóndiga (la ermita de los Desamparados que aún puede verse allí, en la bajada de Gerardo Lobo).
En 1634, con Diego ya fallecido, el hospital ya recibía enfermos, con 20 camas para hombres y 9 para mujeres en estancias separadas. En aquel testamento de Diego había quedado todo redactado para que el hospital funcionara con una parte de las enormes riquezas que había acumulado durante toda su vida, así como con las rentas que generasen para garantizar la sostenibilidad futura de la institución, especificando incluso el sustento diario de los enfermos: diez onzas de carne guisada o aderezada, para comida y cena, y un cuartillo de vino a repartir entre las comidas.
En 1637 los patronos añadieron 8 camas más para atender a enfermos del denominado "morbo gálico", o sífilis, procedentes del saturado Hospital de Santiago. En 1691 la situación del hospital era difícil de sostener al contar ya con 26 camas para sifilíticos, algo no contemplado en las iniciales previsiones ideadas por Diego de Bálsamo.
La mala gestión de los patronos fue haciendo que el hospital entrase en graves problemas, y en 1706 se sabe que el remanente disponible era insuficiente para cubrir las necesidades de los enfermos y para cumplir con lo dispuesto por su fundador en lo relativo a fiestas (misas, memoriales, celebraciones y demás). Los responsables del patronato, que por entonces era ya en exclusiva el Santo Oficio, decidieron que lo prioritario eran las misas memoriales establecidas por el fundador, por lo que la función hospitalaria fue cada vez más reducida. En los primeros años del siglo XVIII el centro entró en una situación agónica que duró prácticamente todo el siglo, obligando a incorporar su patrimonio a la ya existente Casa de la Caridad del Cardenal Lorenzana. En 1774 el Hospital de Bálsamo ya no se dedicaba a su actividad fundacional, cerrando un siglo y medio de asistencia a enfermos lleno de vicisitudes. Un tiempo de vida no desdeñable, pero a buen seguro mucho menor que el deseado por su fundador.
Llegado el tiempo de la fotografía, a mediados del siglo XIX el edificio era conocido como la casa del banquero Alegre, en referencia al apellido del que fuera su dueño, Rodrigo González Alegre. Se sabe que al menos desde 1880 el Banco de España tuvo aquí su primera sede en Toledo, con un comisionado ejerciendo la representación a través de "Viuda e Hijos de Rodrigo González Alegre".
Así retrataron tanto Jean Laurent como Casiano Alguacil su bella portada renacentista hacia 1870:
Portada del Hospital de Don Diego de Bálsamo por Jean Laurent hacia 1870. Título: Casa del Banquero Alegre
Portada del Hospital de Bálsamo por Casiano Alguacil hacia 1875. Archivo Municipal signatura CA-0488-VI

Desde finales del XIX hasta comienzos del XX es fotografiada su portada en diversas imágenes:
Puerta del Hopsital de Bálsamo antes de ser trasladada al edificio de Correos
Hospital de Don Diego de Bálsamo y Palacio de Don Diego de la Palma, ambos en la Plaza de san Vicente, hacia 1920. Foto de Francisco Rivera Zarrandicoechea, colección Luis Alba
Puerta del Palacio de Don Diego de Bálsamo a principios del siglo XX. Fotografía de G. Darcis publicada en el libro L´Espagne, provinces du Nord, de Tolède a Burgos de Octave Aubry en 1930
Portada del Hospital de Diego de Bálsamo hacia 1920 (c) Fondo Rodríguez, JCCM Signatura CCT-042
Portada de la Casa de Bálsamo en 1907. Fotografía de Roy Lucien. Société Française d'Archéologie et Ministère de la Culture (France), Médiathèque de l'architecture et du patrimoine (archives photographiques) diffusion RMN
Plaza de San Vicente, Toledo (España)
Plaza de San Vicente, Toledo, España

En 1927 la delegación de Correos y Telégrafos tenía en el edificio su sede y plantea una reforma integral del mismo. Se perdió para siempre en estas obras el hospital en sí, pero al menos se llegó a salvar -gracias a la lucha y denuncia de varios colectivos liderados por la revista "Toledo"- la portada, que desde entonces quedó trasladada unos metros desde el inicio de la Plaza de San Vicente hacia el interior de la calle de la Plata, donde hoy podemos admirarla en lo que sigue siendo aún la oficina de correos del centro histórico:
Fachada del Hospital de Bálsamo hacia 1927. Fotografía publicada en noviembre de ese año en la Revista Toledo

Para saber más:
- "Un proyecto efímero. El Hospital toledano de Diego de Bálsamo" por Hilario Rodríguez de Gracia.
- "División y destrucción, hermanas gemelas son. Colisión de intereses en el patronato del Hospital toledano de Diego de Bálsamo", por Hilario Rodríguez de Gracia.
Oficina de Correos © Fondo Rodríguez de la JCCM, Archivo Histórico Provincial de Toledo. Signatura Album1-079

sábado, 14 de septiembre de 2013

Toledo en 1927 fotografiado por el músico Joaquín Turina

No es nada nuevo decir que Toledo ha servido de fuente de inspiración a miles de artistas a lo largo de la historia. Sin embargo, sí es bastante novedoso poder contemplar plasmadas en fotografías las estampas de la ciudad que más atrajeron la atención de uno de los mejores músicos españoles del siglo XX. Estamos hablando del compositor y pianista sevillano Joaquín Turina, considerado junto a Manuel de Falla e Isaac Albéniz el máximo representante del sinfonismo contemporáneo en España.
Joaquín Turina ante el piano
Turina había nacido en Sevilla en 1882, y ya en 1897 con solo 15 años ofreció su primer concierto público de piano. En 1905 viajó a París para proseguir su formación musical que había afianzado en Madríd con Jorge Tragó.
La Fundación Juan March conserva los archivos personales del genial músico y entre ellos se encuentran agradabilísimas sorpresas relacionadas con Toledo. El primer contacto conocido de Turina con la ciudad castellana data de 1905, justo antes de viajar a París. Consiste en cuatro postales escritas desde Toledo a su gran amor Obdulia Garzón, por entonces su novia, y que con el tiempo sería su esposa y madre de sus cinco hijos. En estas postales Turina elogia la enorme belleza de la ciudad, aunque lamenta que los toledanos de entonces eran "sumamente brutos". No hay que olvidar en qué contexto conoció Turina la ciudad: en 1905 Toledo contaba tan solo con 23.000 habitantes y vivía una larguísima decadencia desde el siglo XVII, especialmente agudizada en el XIX. Como dato que podría hablar bien a las claras de la rudeza de los habitantes de la ciudad en 1905 cabe señalar que el 72% de los habitantes de la provincia eran analfabetos o carecían de estudio alguno en aquel entonces:
Postal de Joaquín Turina a Obdulia Garzón escrita en Toledo el 19 de noviembre de 1905 © Fundación Juan March
Postal de Joaquín Turina a Obdulia Garzón escrita en Toledo el 19 de noviembre de 1905 © Fundación Juan March
Postal de Joaquín Turina a Obdulia Garzón escrita en Toledo el 19 de noviembre de 1905 © Fundación Juan March
Postal de Joaquín Turina a Obdulia Garzón escrita en Toledo el 19 de noviembre de 1905 © Fundación Juan March

Pero la parte más llamativa y valiosa del legado personal de Turina relacionado con Toledo es una serie de preciosas fotografías tomadas por él mismo en 1927 en las fiestas del Corpus Christi. El viaje lo realizó acompañado de Obdulia y sus hijos. A buen seguro Turina quería repetir con su familia las vivencias y sensaciones que la ciudad le ofreciera veintidós años antes. Comenzaremos por ver las fotografías tomadas en la Plaza del Ayuntamiento, en las que en una de ellas aparece el propio Turina, por lo que es probable que esa en concreto fuera tomada por Obdulia o alguno de sus hijos:
Joaquín Turina en la Plaza del Ayuntamiento de Toledo en 1927. Fotografía de Joaquín Turina © Fundación Juan March
Obdulia Garzón ante la Catedral de Toledo en 1927. Fotografía de Joaquín Turina © Fundación Juan March
Catedral de Toledo en 1927. Fotografía de Joaquín Turina © Fundación Juan March
Catedral de Toledo en 1927. Fotografía de Joaquín Turina © Fundación Juan March
Catedral de Toledo en 1927. Fotografía de Joaquín Turina © Fundación Juan March
Catedral de Toledo en 1927. Fotografía de Joaquín Turina © Fundación Juan March

Son muy bellas las fotografías que Turina tomó en el claustro de San Juan de los Reyes:
Claustro de San Juan de los Reyes en 1927. Fotografía de Joaquín Turina © Fundación Juan March
Claustro de San Juan de los Reyes en 1927. Fotografía de Joaquín Turina © Fundación Juan March
Claustro de San Juan de los Reyes en 1927. Fotografía de Joaquín Turina © Fundación Juan March
Claustro de San Juan de los Reyes en 1927. Fotografía de Joaquín Turina © Fundación Juan March
Claustro de San Juan de los Reyes en 1927. Fotografía de Joaquín Turina © Fundación Juan March
Claustro de San Juan de los Reyes en 1927. Fotografía de Joaquín Turina © Fundación Juan March
Claustro de San Juan de los Reyes en 1927. Fotografía de Joaquín Turina © Fundación Juan March

Esta estampa muestra el paso de la procesión del Corpus de 1927 por el callejón de Jesús y María esquina calle Trinidad. Como indiqué en otra entrada del blog, este era el paso más estrecho del recorrido hasta que fue suprimido en 1985:
Procesión del Corpus en el Callejón de Jesús y María esquina calle Trinidad en 1927. Fotografía de Joaquín Turina © Fundación Juan March

Aquí vemos una original vista de la calle situada junto a la Plaza del Cristo de la Calavera. El propio Turina dejó escrito que había buscado este emplazamiento como lugar eminentemente ligado a su paisano Gustavo Adolfo Bécquer:
Calle del Cristo de la Calavera en 1927. Fotografía de Joaquín Turina © Fundación Juan March

Turina tomó también esta llamativa imagen de la Plaza de Zocodover, en la que se ve con claridad el urinario subterráneo ejecutado un solo año antes, con la preciosa barandilla del rejero Julio Pascual:
Plaza de Zocodover en 1927. Fotografía de Joaquín Turina © Fundación Juan March

Estas fotografías corresponden a la Puerta del Sol:
Puerta del Sol en 1927. Fotografía de Joaquín Turina © Fundación Juan March
Puerta del Sol en 1927. Fotografía de Joaquín Turina © Fundación Juan March
Puerta del Sol en 1927. Fotografía de Joaquín Turina (c) Fundación Juan March

También son excelentes las fotografías relacionadas con el Tajo, que a buen seguro resultó evocador para el músico. Podemos ver en ellas una vista desde Roca Tarpeya así como estampas de los dos puentes medievales de Toledo, el de Alcántara y el de San Martín:
Puente de Alcántara y Castillo de San Servando en 1927. Fotografía de Joaquín Turina © Fundación Juan March
Río Tajo desde Roca Tarpeya en 1927. Fotografía de Joaquín Turina © Fundación Juan March
Río Tajo desde Roca Tarpeya en 1927. Fotografía de Joaquín Turina © Fundación Juan March
Puente de Alcántara y Castillo de San Servando en 1927. Fotografía de Joaquín Turina © Fundación Juan March
Puente de San Martín en 1927. Fotografía de Joaquín Turina © Fundación Juan March

Como podéis ver, estamos ante una muestra más del magnetismo que la ciudad ha ejercido históricamente -incluso en sus épocas más oscuras- hacia las personas con elevada sensibilidad artística en cualquiera de sus facetas. Espero que hayáis disfrutado con estas imágenes.

Para saber más:
- La colección iconográfica del compositor Joaquín Turina: descripción y análisis documental, por María Olivera Zaldúa (PDF)

sábado, 30 de junio de 2012

Toledo en junio de 1927 fotografiado por Albert Oliveras

Albert Oliveras i Folch nació en Montevideo (Uruguay) el 1 de diciembre de 1899. Casado con Josefa Deó Bordoy, era ingeniero industrial y su labor cotidiana se desarrollaba como técnico textil en Cataluña dedicado principalmente al comercio. Al estallar la Guerra Civil huyó a América del Sur volviendo a España durante el franquismo. Se instaló en el barrio barcelonés de Gràcia, en la calle Mayor de Gracia número 30.
Pero su faceta más destacada y por la que pasó a la historia fue la de gran excursionista de alta montaña y escalador. Socio del Centre Excursionista de Catalunya (CEC) desde el 30 de octubre de 1923 y miembro del Centro Académico de Escalada (CADE) desde 1942, ocupó diversos cargos tanto en el CEC presidiendo la Sección de Deportes de Montaña en 1939. También fue presidente la Comisión de Refugios y de la de Publicaciones (1946) e incluso representó al CEC en el Congreso de la Unión Internacional de Asociaciones de Alpinismo (UIAA) en Chamonix (1932). Participó en diversas actividades de la Sección de Fotografía.
Durante los años 1920 y 1930 realizó numerosas ascensiones y travesías con esquíes por los Pirineos y también por los Alpes, junto con Lluís Estasen, Josep Rovira, Jofre Vila y Joan Cardona entre otros. En 1944 recibió la medalla de la Federación Española de Montañismo (FEM). En 1947 formó parte del grupo de rescate de montaña constituido como Hermandad de San Bernardo. Colaboró en la actualización de guías excursionistas, impartió numerosas conferencias y fue autor de varios mapas de los Pirineos editados por el CEC entre los años 1945 y 1951.
Murió el 24 de julio de 1989, a los 90 años.
Retrato de Albert Oliveras i Folch en los años 20. © Arxiu Fotogràfic de Catalunya. Centre Excursionista de Catalunya
Su legado fotográfico es amplio. El fondo ingresó en el Archivo Fotográfico del CEC por donación el 7 de noviembre de 1986, cuando los albaceas de Oliveras, Manuel Suñer Vilar y Montserrat Hombravella Banquells, hicieron efectivo el ingreso en dicho archivo. El fondo reúne documentación generada por Albert Oliveras durante toda su vida. Son fotografías -la mayoría estereoscópicas- de ascensiones y grandes travesías por los Pirineos y cumbres de los Alpes que realizó con un amplio grupo de amigos. En gran parte las imágenes sirven como referencia para conocer la evolución de la escalada y el esquí en los inicios del siglo XX. Pero fue también un gran viajero y en el fondo se incluyen fotografías de muchas ciudades visitadas por él.
Por suerte, y como no podía ser de otro modo, Albert Oliveras visitó Toledo en junio de 1927 probablemente con motivo de las fiestas del Corpus Christi.
Gracias a la inmensa tarea de conservación, catalogación y digitalización que está llevando el CEC podemos hoy admirar esta veintena de fotografías que nos muestran el Toledo de 1927. Aprovecho para agradecer Berenguer Vidal como responsable del archivo del CEC su amabilidad y la cesión gratuita de estas imágenes que paso a ofreceros.
La más bella de todas es la única que no es estereoscópica. Nos muestra una preciosa estampa del típico Zocodover de los años 20 con sus coches de época y adornado para el Corpus con bombillas hasta en el Arco de la Sangre:
Plaza de Zocodover en junio de 1927. Fotografía de Albert Oliveras i Folch. © Arxiu Fotogràfic de Catalunya. Centre Excursionista de Catalunya

Cerca de allí tomó fotografías del Hospital de Santa Cruz, por entonces muy descuidado y deteriorado e inmerso en interminables obras de adecuación para su uso como museo:
Hospital de Santa Cruz en junio de 1927. Fotografía de Albert Oliveras i Folch. © Arxiu Fotogràfic de Catalunya. Centre Excursionista de Catalunya
Hospital de Santa Cruz en junio de 1927. Fotografía de Albert Oliveras i Folch. © Arxiu Fotogràfic de Catalunya. Centre Excursionista de Catalunya
Hospital de Santa Cruz en junio de 1927. Fotografía de Albert Oliveras i Folch. © Arxiu Fotogràfic de Catalunya. Centre Excursionista de Catalunya
Hospital de Santa Cruz en junio de 1927. Fotografía de Albert Oliveras i Folch. © Arxiu Fotogràfic de Catalunya. Centre Excursionista de Catalunya
Hospital de Santa Cruz en junio de 1927. Fotografía de Albert Oliveras i Folch. © Arxiu Fotogràfic de Catalunya. Centre Excursionista de Catalunya
Hospital de Santa Cruz en junio de 1927. Fotografía de Albert Oliveras i Folch. © Arxiu Fotogràfic de Catalunya. Centre Excursionista de Catalunya

Oliveras retrató los principales monumentos de la ciudad. Aquí podemos ver la Puerta del Cambrón:
Puerta del Cambrón en junio de 1927. Fotografía de Albert Oliveras i Folch. © Arxiu Fotogràfic de Catalunya. Centre Excursionista de Catalunya
Puerta del Cambrón en junio de 1927. Fotografía de Albert Oliveras i Folch. © Arxiu Fotogràfic de Catalunya. Centre Excursionista de Catalunya

Esta es una bonita vista del Hospital Tavera y el barrio de las Covachuelas:
Hospital Tavera y Barrio de las Covachuelas  en junio de 1927. Fotografía de Albert Oliveras i Folch. © Arxiu Fotogràfic de Catalunya. Centre Excursionista de Catalunya
Hospital Tavera y Barrio de las Covachuelas  en junio de 1927. Fotografía de Albert Oliveras i Folch. © Arxiu Fotogràfic de Catalunya. Centre Excursionista de Catalunya

Esta es la Puerta del Sol:
Puerta del Sol en junio de 1927. Fotografía de Albert Oliveras i Folch. © Arxiu Fotogràfic de Catalunya. Centre Excursionista de Catalunya
Puerta del Sol en junio de 1927. Fotografía de Albert Oliveras i Folch. © Arxiu Fotogràfic de Catalunya. Centre Excursionista de Catalunya
Puerta del Sol en junio de 1927. Fotografía de Albert Oliveras i Folch. © Arxiu Fotogràfic de Catalunya. Centre Excursionista de Catalunya
Puerta del Sol en junio de 1927. Fotografía de Albert Oliveras i Folch. © Arxiu Fotogràfic de Catalunya. Centre Excursionista de Catalunya
Puerta del Sol vista desde la Puerta de Alarcones en junio de 1927. Fotografía de Albert Oliveras i Folch. © Arxiu Fotogràfic de Catalunya. Centre Excursionista de Catalunya
Puerta del Sol vista desde la Puerta de Alarcones en junio de 1927. Fotografía de Albert Oliveras i Folch. © Arxiu Fotogràfic de Catalunya. Centre Excursionista de Catalunya

Aquí tenemos el Ayuntamiento:
Ayuntamiento de Toledo en junio de 1927. Fotografía de Albert Oliveras i Folch. © Arxiu Fotogràfic de Catalunya. Centre Excursionista de Catalunya
Ayuntamiento de Toledo en junio de 1927. Fotografía de Albert Oliveras i Folch. © Arxiu Fotogràfic de Catalunya. Centre Excursionista de Catalunya

Cerca de allí, la Calle de la Ciudad:
Calle de la Ciudad en junio de 1927. Fotografía de Albert Oliveras i Folch. © Arxiu Fotogràfic de Catalunya. Centre Excursionista de Catalunya
Calle de la Ciudad en junio de 1927. Fotografía de Albert Oliveras i Folch. © Arxiu Fotogràfic de Catalunya. Centre Excursionista de Catalunya

Un poco más arriba, la preciosa portada del Palacio de los Toledo frente al Pasadizo de Balaguer:
Palacio de los Toledo frente al Pasadizo de Balaguer en junio de 1927. Fotografía de Albert Oliveras i Folch. © Arxiu Fotogràfic de Catalunya. Centre Excursionista de Catalunya
Palacio de los Toledo frente al Pasadizo de Balaguer en junio de 1927. Fotografía de Albert Oliveras i Folch. © Arxiu Fotogràfic de Catalunya. Centre Excursionista de Catalunya

Este es el Palacio de Fuensalida:
Palacio de Fuensalida en junio de 1927. Fotografía de Albert Oliveras i Folch. © Arxiu Fotogràfic de Catalunya. Centre Excursionista de Catalunya
Palacio de Fuensalida en junio de 1927. Fotografía de Albert Oliveras i Folch. © Arxiu Fotogràfic de Catalunya. Centre Excursionista de Catalunya

Oliveras inmortalizó el entoladado de la calle Cardenal Cisneros con motivo del Corpus de 1927:
Toldos para el Corpus junto a la Puerta de los Leones de la Catedral de Toledo en junio de 1927. Fotografía de Albert Oliveras i Folch. © Arxiu Fotogràfic de Catalunya. Centre Excursionista de Catalunya
Toldos para el Corpus junto a la Puerta de los Leones de la Catedral de Toledo en junio de 1927. Fotografía de Albert Oliveras i Folch. © Arxiu Fotogràfic de Catalunya. Centre Excursionista de Catalunya

Este es el Monasterio de San Juan de los Reyes:
Monasterio de San Juan de los Reyes en junio de 1927. Fotografía de Albert Oliveras i Folch. © Arxiu Fotogràfic de Catalunya. Centre Excursionista de Catalunya
Monasterio de San Juan de los Reyes en junio de 1927. Fotografía de Albert Oliveras i Folch. © Arxiu Fotogràfic de Catalunya. Centre Excursionista de Catalunya

Aquí podemos ver el Castillo de San Servando y el Puente de Alcántara:
Castillo de San Servando y Puente de Alcántara en junio de 1927. Fotografía de Albert Oliveras i Folch. © Arxiu Fotogràfic de Catalunya. Centre Excursionista de Catalunya
Castillo de San Servando y Puente de Alcántara en junio de 1927. Fotografía de Albert Oliveras i Folch. © Arxiu Fotogràfic de Catalunya. Centre Excursionista de Catalunya
Puente de Alcántara en junio de 1927. Fotografía de Albert Oliveras i Folch. © Arxiu Fotogràfic de Catalunya. Centre Excursionista de Catalunya
Puente de Alcántara en junio de 1927. Fotografía de Albert Oliveras i Folch. © Arxiu Fotogràfic de Catalunya. Centre Excursionista de Catalunya

Este es el Callejón de Bodegones:
Callejón de Bodegones en junio de 1927. Fotografía de Albert Oliveras i Folch. © Arxiu Fotogràfic de Catalunya. Centre Excursionista de Catalunya
Callejón de Bodegones en junio de 1927. Fotografía de Albert Oliveras i Folch. © Arxiu Fotogràfic de Catalunya. Centre Excursionista de Catalunya

Para finalizar, tan solo decir que el proceso de digitalización de los fondos del CEC aún no ha finalizado y es muy probable que en él vayan apareciendo nuevos tesoros en forma de fotografías de Toledo. Crucemos los dedos.
© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall