Su profesionalidad y buen hacer le fueron abriendo las puertas en su proyección laboral, llegando a formar parte de la plantilla de La Estafeta Literaria y a ser colaborador fijo de Blanco y Negro, ABC o Arriba. Leandro de la Vega fue también miembro de la Agencia Pyresa y redactor jefe de la revista España Hostelera y corresponsal en España de hasta tres revistas hispanoamericanas.En el desarrollo de su intensa actividad, entrevistó y fotografió a algunas de las personalidades más relevantes del arte y las letras de la España de su tiempo. En algunos casos, esa relación se convirtió en una estrecha amistad, como fue el caso del escultor Victorio Macho o el pintor Daniel Vázquez Díaz.
Nunca perdió su vínculo y compromiso con su Cuenca natal, manteniendo una relación muy fructífera con artistas como Lorenzo Goñi o poetas como Federico Muelas y Acacia Uceta. Como complemento a su actividad humanística, formó parte en Madrid de tertulias literarias como la del destacado ensayista Luis Astrana Marín. Leandro de la Vega fue asimismo socio fundador de la Sociedad Cervantina y presidente de la Asociación de Amigos de Cervantes de Esquivias (Toledo). En 1962 cofundó el boletín España Semanal, editado por el Ministerio de Información y Turismo. En esta última publicación fue donde vio la luz su aclamado reportaje Las Hurdes, leyenda y verdad (1964).
Desde 1965 dirigió la revista Tría, dedicada a informar sobre la política y economía agrarias, y promovió la creación de la Asociación Española de Informadores Agrarios.Leandro de la Vega falleció en Madrid el 23 de enero de 1998, a los 74 años de edad.
En mayo de 2016, la familia de Leandro de la Vega legó a la Biblioteca de la Universidad Complutense toda su biblioteca y su archivo personal. Dentro de esos fondos se incluyen archivos y documentos personales y profesionales de Leandro de la Vega, destacando sobremanera una notable colección de fotografías de gran valor documental y artístico.
Dentro de su colección fotográfica se incluye una serie de preciosas fotografías tomadas en Toledo en el año 1962, con motivo de una visita a su buen amigo el escultor Victorio Macho, que residía en la ciudad desde hacía una década en su pequeño paraíso de Roca Tarpeya.
Las imágenes obtenidas por Leandro de la Vega en aquella visita son de diferente tipología, desde las paisajísticas a las humanísticas. De todas ellas destacaré para comenzar esta pequeña obra de arte que retrata a un grupo de monjas en la calle Hombre de Palo en una escena realmente bella:
Otra excelente toma es esta que nos muestra la vida alrededor de la Iglesia de Santiago del Arrabal:
Leandro de la Vega tomó una serie de fotografías dedicadas a las tiendas de artesanía y recuerdos turísticos de la ciudad:
Leandro de la Vega ascendió a la torre de la catedral de Toledo, desde donde obtuvo varias fotografías sensacionales:
Desde el mirador del Valle, Leandro de la Vega obtuvo esta bella panorámica de la ciudad:
Pasemos ahora a las fotografías que Leandro tomó en Roca Tarpeya con su amigo Victorio Macho y su esposa, la peruana Zoila Barrós, en un soleado día del mes de octubre de 1962. Se trata de imágenes de una perfección técnica asombrosa, que captaron magistralmente las facciones del escultor palentino con una fuerza expresiva abrumadora:
No me digáis que no es una maravilla esta foto del matrimonio Macho-Barrós:
Aquí aparecen en el mirador de Roca Tarpeya que se asoma al Tajo, con el puente de San Martín al fondo atravesado por las aguas -aún limpias por entonces- del río más largo de la Península Ibérica:
Para finalizar, esta foto del jardín de Roca Tarpeya en la que aparecen sonrientes ambos (Leandro de la Vega y Victorio Macho), tal vez obtenida por Zoila:
Sirva esta entrada de homenaje a este completísimo ser humano que fue Leandro de la Vega: culto, inquieto y polifacético. No quisiera despedirme sin antes dar las gracias a sus hijas por permitirme difundir estas fotografías, así como a la Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense en la persona de Marta Torres Santo Domingo, por su trabajo de preservación y divulgación, así como por su permanente amabilidad y disposición para colaborar.
Para saber más:- "Victorio Macho y Leandro de la Vega, el testimonio de una amistad", por Inmaculada Real López.