Palacio de la Sisla
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viernes, 15 de noviembre de 2013

El Palacio de La Sisla

Parece claro que La Sisla era una antigua comarca poblada por un denso bosque mediterráneo en época romana, fecha en la que es probable que se acuñara su denominación que derivaría de la palabra silva como lugar boscoso.
Se trataba de una región natural de cierta envergadura que, con capital en Toledo, se extendía por los actuales términos de Ajofrín, Almonacid, Burguillos, Casasbuenas, Chueca, Layos, Mascaraque, Noez, Polán, Pulgar, Totanés, Olías, Villaminaya, Huerta de Valdecarábanos, Villamuelas o Yepes. Desde entonces, según nos cuenta el historiador Julio Porres Martín-Cleto, este denso bosque debió irse deforestando para ser cultivado, originándose caseríos y alquerías alrededor de las tierras más fértiles. Este sería el origen de los pueblos de la zona.
Los documentos más antiguos datan de época mozárabe -años 1162 y 1171 con la denominación de Cisla y en 1192 ya como Sisla-.
En 1162 es citada ya una ermita de Santa María de Cisla, dependiente de la Basílica de Santa Leocadia en la Vega Baja. Alrededor de esta ermita quedó fijado el topónimo -que dejó de usarse para el resto de la comarca- que desde entonces hace referencia a la dehesa situada cerca de Toledo en la zona sureste de la ciudad.
En el paraje donde se levantaba esta ermita fue construido en 1384 el segundo convento de Jerónimos de España, con la misma denominación de Santa María de la Sisla. Comenzó una larga época de prosperidad del convento, que contaba con los amplios recursos naturales de la zona que le rodeaba. La armonía fue rara vez rota, tan solo en 1521 cuando en la revuelta de los Comuneros de Castilla se instaló en el convento el prior de San Juan con sus tropas para asediar Toledo, que se había unido a la causa comunera y ofrecía feroz resistencia. El acuerdo de paz allí firmado se conoce como Concordia de La Sisla.
Es conocido que Carlos V y Felipe II se plantearon seriamente construir aquí su gran palacio de retiro, finalmente ejecutado por el segundo en El Escorial.
Ya en 1808, durante la guerra de la independencia contra los franceses, volvió a verse interrumpida la paz de los jerónimos instalados secularmente en estas tierras.
En 1821 comenzó el principio del fin del convento, que fue vendido a un particular con motivo de la primera desamortización. La Orden Jerónima quedó extinguida en 1835 y fue entonces cuando la iglesia del convento fue demolida, siendo trasladados sus artesonados a la calle Atocha de Madrid para adornar la vivienda del banquero que lo había adquirido llamado José de Buschental.
Monasterio Jerónimo de la Sisla en 1925

Tras unos años reducido a casa de labor, volvieron grandes tiempos para este paraje. Un impresionante palacio fue edificado aquí a comienzos del siglo XX por Consuelo Cubas, Condesa de Arcentales, señora de Pelizaeus y Condesa de Santa María de la Sisla. Era hija de los marqueses de Cubas y de Fontalba. El soberbio edificio aprovechó parte de los restos que aun quedaban del antiguo convento y se hizo famoso en toda España por su opulencia, entre la que destacaba el trabajo de los grandes artistas de la época, como por ejemplo el maestro rejero Julio Pascual, autor en el palacio de increíbles verjas, lámparas, barandillas y faroles.
Palacio de la Sisla en 1910. Colección de José Luis Isabel
Zaguán del antiguo Palacio de la Sisla, con rejería de Julio Pascual
Puerta del Jardin del Palacio de la Sisla, con rejería de Julio Pascual
Palacio de la Sisla en abril de 1928. Fotografía de Aurelio de Colmenares y Orgaz, Conde de Polentinos Ⓒ Fototeca del IPCE, Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Signatura DCP-A-4070_P
Palacio de la Sisla en abril de 1928. Fotografía de Aurelio de Colmenares y Orgaz, Conde de Polentinos Ⓒ Fototeca del IPCE, Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Signatura DCP-A-4071_P

En estos años el edificio fue motivo de comentarios muy curiosos, que hablaban de ritos extraños en él celebrados. Si bien se ha escrito que se trataba de rituales satánicos, lo más probable es que fuesen reuniones masónicas pues está demostrada la filiación masónica de muchos de los nobles que frecuentaban el palacio.
Palacio de la Sisla. Fotografía publicada en mayo de 1928 en la Revista Toledo
Grupo de nobles en el Palacio de la Sisla en abril de 1928. Fotografía de Aurelio de Colmenares y Orgaz, Conde de Polentinos Ⓒ Fototeca del IPCE, Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Signatura DCP-A-3914_P
Palacio de la Sisla en abril de 1928. Fotografía de Aurelio de Colmenares y Orgaz, Conde de Polentinos Ⓒ Fototeca del IPCE, Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Signatura DCP-A-4073_P
Palacio de la Sisla en abril de 1928. Fotografía de Aurelio de Colmenares y Orgaz, Conde de Polentinos Ⓒ Fototeca del IPCE, Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Signatura DCP-A-4072_P

La belleza del lugar era tal que sirvió de escenario para el rodaje de varias películas como A buen juez mejor testigo (1926) o ¡Qué tío más grande! (1935). Las fotografías del segundo rodaje dan fe de la riqueza del palacio:
Rodaje de "A buen juez mejor testigo" (1926). Palacio de la Sisla. Colección Luis Alba
Rafael Arcos y Maruja Carrizo en el rodaje de Qué Tío Más Grande en el Palacio de la Sisla en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1570
Josep Gaspar en el Palacio de la Sisla en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1571
Palacio de la Sisla en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1564
Palacio de la Sisla en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1565
Rodaje de ¡Qué tío más grande! en el Palacio de la Sisla en 1935
Artesonado del Palacio de la Sisla  © Fondo Rodríguez. Archivo Histórico Provincial. JCCM. Signatura CGD2-078

Los jardines fueron diseñados por el afamado Cecilio Rodríguez, autor del parque del Retiro:
Palacio de la Sisla  en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1554
Palacio de la Sisla en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1553jpg
Palacio de la Sisla en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1552
Palacio de la Sisla en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1551
Palacio de la Sisla  © Fondo Rodríguez. Archivo Histórico Provincial. JCCM. Signatura 01A-268
Palacio de la Sisla? © Fondo Rodríguez. archivo Histórico Provincial. JCCM. Signatura Album4-1495
Palacio de la Sisla en abril de 1928. Fotografía de Aurelio de Colmenares y Orgaz, Conde de Polentinos Ⓒ Fototeca del IPCE, Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Signatura DCP-A-4064_P

En junio de 1922 fue publicado en la revista "Vida Aristocrática" este amplio y fenomenal reportaje:
Artículo sobre el Palacio de la Sisla publicado en la revista "Vida Aristocrática", de fecha 30 de junio de 1922
Artículo sobre el Palacio de la Sisla publicado en la revista "Vida Aristocrática", de fecha 30 de junio de 1922
Artículo sobre el Palacio de la Sisla publicado en la revista "Vida Aristocrática", de fecha 30 de junio de 1922

Sin embargo llegó la maldita guerra civil y el palacio fue ocupado por ambos bandos, primero por las milicias republicanas y posteriormente por requetés franquistas. Este curioso reportaje publicado en la revista Estampa -de claro color republicano- el 15 de mayo de 1937 con texto de Jesús Izcaray posee fotografías de los célebres Hermanos Mayo:
Artículo de la revista Estampa del 15 de mayo de 1937 sobre el Palacio de la Sisla. Fotos de los Hermanos Mayo, texto de Jesús Izcaray
Artículo de la revista Estampa del 15 de mayo de 1937 sobre el Palacio de la Sisla. Fotos de los Hermanos Mayo, texto de Jesús Izcaray

El edificio fue saqueado y desmantelado, quedando muy deteriorado. Hay una leyenda urbana que cuenta que al finalizar la guerra, el nuevo régimen decide expropiarlo pues según esta versión al parecer se había encaprichado de él un alto mando, pero instantes antes de que llegara la comitiva a hacer efectiva dicha expropiación -siempre según esta incorrecta información- los todavía propietarios volaron con dinamita el edificio quedando prácticamente destruido. La verdad, sin embargo, parece ser otra. El propietario en este periodo franquista fue Álvaro Jofre Soubrier, al cual el Estado en 1975 decide expropiar el palacio para ampliar el campo de maniobras militar. Al parecer, descontento con el precio que le ofrecieron, Jofre decidió dinamitarlo contratando los servicios de un pocero:
Palacio de la Sisla a principios del siglo XX
Palacio de la Sisla en 1975 antes de ser demolido. Colección de José Luis Isabel
Vista aérea del Palacio de la Sisla en 1972 (c) Archivo Municipal 03 - FD-05-51-Año 1972
Vista aérea del Palacio de la Sisla en 1972 (c) Archivo Municipal 04 - FD-05-53-Año 1972
Vista aérea del Palacio de la Sisla en 1972 (c) Archivo Municipal 02 - FD-05-52-Año 1972

Por tanto en 1975 fueron demolidos los restos del palacio, de modo que en la actualidad, integrado dentro de terrenos de la Academia de Infantería, el edificio existente apenas conserva elementos de interés.
Tan solo se conservan pequeñas partes valiosas, como por ejemplo bancos con cerámica de gran belleza obra del famoso Daniel Zuloaga.
Palacio de la Sisla en 2012. Fotografía de David Utrilla para el proyecto Toledo Secreto © David Utrilla
Palacio de la Sisla en 2012. Fotografía de David Utrilla para el proyecto Toledo Secreto © David Utrilla
Palacio de la Sisla en 2012. Fotografía de David Utrilla para el proyecto Toledo Secreto © David Utrilla
Palacio de la Sisla en 2012. Fotografía de David Utrilla para el proyecto Toledo Secreto © David Utrilla
Palacio de la Sisla en 2012. Fotografía de David Utrilla para el proyecto Toledo Secreto © David Utrilla
Espero haber contribuido mínimamente con esta entrada a rescatar del olvido este enclave toledano cargado de historia y desgraciadamente muy desconocido en la actualidad.
El Palacio de la Sisla en Google Maps:

Ver Toledo Olvidado en un mapa más grande

viernes, 7 de junio de 2013

Toledo en 1935 fotografiado por Josep Gaspar i Serra

Josep Gaspar i Serra fue un famoso director de cine y fotógrafo nacido en Manresa en 1892. Hijo de un comerciante de calzado, se trasladó con familia a Barcelona donde comenzó sus estudios en el colegio de La Salle. Al finalizar los mismos, comenzó a trabajar como contable en la casa Gaumont, dedicada principalmente a la venta de aparatos de fotografía y cine al por mayor. Su formación en la sede de Gaumont en París significó un paso importante para su futura carrera.
Así, muy pronto empezó a colaborar en la prensa ilustrada catalana publicando sus fotografías en las principales revistas gráficas de su tiempo como Mundo Gráfico, Estadio, El Heraldo o Imágenes.
Al mismo tiempo, formó parte del grupo conocido como "los tres reyes mágicos" junto con los también fotógrafos Josep María Sagarra y Pau Lluís Torrents. Como fotógrafo fue uno de los pioneros de la fotografía aérea catalana y española, y fue el fotógrafo oficial del aeródromo Canudas entre 1920 y 1933.
Josep (José) Gaspar en 1935
Sin embargo su carrera profesional estuvo siempre ligada al mundo de cine, por lo que también es considerado como uno de los pioneros de la cinematografía catalana, dedicándose a este campo casi exclusivamente desde 1933. Como cameraman y posteriormente como director de fotografía produjo a lo largo de su carrera entre 1908 y 1946 una extensa filmografía, entre la que podemos destacar el documental Gente y Paisaje de Cataluña. También plasmó los acontecimientos de la Semana Trágica en el filme Los sucesos de Barcelona (1909). En 1910 filmó la Revolución en Portugal y en 1919 varios cortos documentales sobre industrias locales catalanas exhibidos en Nueva York. También se dedicó al género taurino en pelícilas como Biografía y muerte de Joselito (1920)o Pedrucho (1925). Posteriormente sobresalió como fotógrafo cinematográfico y dirigió sainetes a partir de 1934.
En 1949 se trasladó a Montevideo contratado por Pau Lluís Torrents. Cuatro años más tarde se fue a Argentina donde montó unos estudios fotográficos. Poco tiempo después sufrió un accidente que lo dejó impedido laboralmente. Por esta razón y dada su edad decidió volver a España instalándose de nuevo en Barcelona, ​​donde le fue muy difícil encontrar trabajo. En 1969 y dentro de la Semana Cinematográfica de Molins de Rei se le rindió un homenaje para procurarle ayuda y reconocerle los méritos. Gaspar murió en Barcelona el 12 de enero de 1970.
En 1935 visitó Toledo para dirigir la película de comedia titulada ¡Qué tío más grande!, adaptación cinematográfica de la obra de Pedro Muñoz Seca y que protagonizaron Rafael Arcos y Maruja Carrizo.
Cartel de ¡Que tio más grande! (1935)
Cartel de ¡Que tio más grande! (1935)
Durante su estancia en los primeros meses de 1935 Gaspar fotografió Toledo de modo absolutamente magistral, demostrando un dominio de la cámara al alcance de muy pocos. Son fotografías de un valor excepcional, no ya por su calidad y belleza, sino por mostrar la ciudad solo un año antes de la devastación sufrida en la guerra civil. Se conservan en el Archivo Nacional de Cataluña. Comenzaré por mostraros las panorámicas y vistas:
Toledo en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1942
Toledo en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1527
Toledo en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1526
Toledo en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1533
Toledo  en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1538
Toledo en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1535
Toledo en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1534
Crucero en Toledo en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura
Toledo en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1531

En estas destaca la curiosa presencia del edificio de la Escuela Normal de Magisterio, uno de los más efímeros de la ciudad, y que se situaba en el actual Paseo de Sisebuto:
Toledo  en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1539
Toledo  en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1536

José Gaspar también fotografió el entorno de la Catedral:
Calle Sixto Ramón Parro en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1573
Calle Cardenal Cisneros en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1572
Puerta de los Leones en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1563
Puerta de los Leones en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1562

Son soberbias sus fotografías de la ribera del Tajo:
Playa de Safont  en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1546
Ribera del Tajo  en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1542
Ribera del Tajo  en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1541
Ribera del Tajo  en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1540
Toledo en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1525

El Puente de San Martín:
Puente de San Martín en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1561
Puente de San Martín  en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1543

El de Alcántara:
Puente de Alcántara en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1550

Aquí los imponentes almeces de la Ermita del Valle:
Almeces de la ermita del Valle  en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1547

San Juan de los Reyes:
San Juan de los Reyes en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1549

El Castillo de San Servando:
Castillo de San Servando en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1548

La Plaza de Zocodover:
Plaza de Zocodover en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1560

La Posada de la Sangre, en su último año de existencia:
Posada de la Sangre en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1567
Posada de la Sangre en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1566

Esta es la zona cercana al Hostal del Cardenal:
Niños en Toledo en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1569

La Posada de la Hermandad:
Posada de la Hermandad en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1574

Aquí vemos la Casa del Diamantista:
Casa del Diamantista en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1528

La Puerta de Valmardón:
Puerta de Valmardón  en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1555

Pero las fotografías más valiosas y curiosas de la serie se corresponden al mítico Palacio de La Sisla donde fueron grabados muchos interiores del filme. Hasta hoy se había escrito mucho sobre la opulencia y belleza interior de este palacio casi legendario hoy desaparecido. Enclavado en la zona de la Sisla -hoy terreno militar- donde en su día se levantara el Monasterio Jerónimo del mismo nombre, este palacio fue edificado a comienzos del siglo XX por Consuelo Cubas, Condesa de Arcentales, señora de Pelizaeus y Condesa de Santa María de la Sisla. Era hija de los marqueses de Cubas y de Fontalba. El impresionante edificio aprovechó parte de los restos que aun quedaban del antiguo convento. Próximamente espero publicar una entrada específica dedicada a la historia de este palacio, del que hoy apenas queda nada. Las fotografías del rodaje no dejan lugar a dudas sobre la belleza y el lujo de su interior:
Rafael Arcos y Maruja Carrizo en el rodaje de Qué Tío Más Grande en el Palacio de la Sisla en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1570
Palacio de la Sisla en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1565
Palacio de la Sisla en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1564
Dibujo

Aquí vemos al propio Gaspar:
Josep Gaspar en el Palacio de la Sisla en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1571

Aquí vemos los espectaculares jardines. El grupo escultórico quedó destruido en la guerra civil pues el palacio sirvió primero de refugio a los requetés del ejército nacional y más tarde a las milicias republicanas en 1937:
Palacio de la Sisla  en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1554
Palacio de la Sisla en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1553jpg
Palacio de la Sisla en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1552
Palacio de la Sisla en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1551

Josep Gaspar regresó a Toledo hacia 1940 y fotografió la ciudad destruida, con un aspecto desgraciadamente muy distinto al que pudo ver en 1935:
ANC1-23-N-1559 bien
Cuesta de Carlos V en la posguerra. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1556
Cuesta de Carlos V  en la posguerra. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1558
Cuesta de Carlos V en la posguerra. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1557

Como veis se trata de verdaderas joyas absolutamente desconocidas hasta hoy en Toledo. Una muestra más del enorme camino que aún resta por recorrer en la búsqueda de imágenes históricas de la ciudad. Varias de estas fotografías formarán parte del libro Toledo Olvidado 2 que gracias a todos vosotros verá la luz en Navidad y cuya búsqueda de mecenas concluye hoy. No tengo palabras para agradeceros todo el apoyo en la campaña. Es realmente emocionante saber que esta pasión por Toledo y su historia fotográfica es compartida de modo tan generoso con tanta gente.

© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall