Posteriormente el edificio tuvo muchos usos, entre los que destaca el de cuartel del batallón la milicia provincial. Sixto Ramón Parro, en el siglo XIX, comenta su uso en alquiler para vecinos y como almacén de maderas.
Por fortuna, en 1964, se hace cargo del edificio la Dirección General del Patrimonio Artístico, que lo restauró inaugurándolo en 1969. Actualmente alberga la sede de la Presidencia de la Junta de Comunidades.
Sus fotografías más antiguas datan del siglo XIX. Sin lugar a dudas, la mejor de todas ellas es esta tomada en 1897 por el granadino Rafael Garzón. Pueden apreciarse todos y cada uno de los detalles de la preciosa portada:
También a finales del siglo XIX el palacio fue fotografiado por Casiano Alguacil o Alexander Lamont Henderson:
Ya a comienzos del siglo XX fue también fotografiado de modo brillante por varios autores:
Muy curiosa resulta esta imagen del palacio con un cartel de una academia de formación militar allí instalada: la famosa Academia Gamir:
Es muy destacable esta fotografía tomada hacia 1915 por Arthur Byne y conservada en la Hispanic Society of America. Su interés radica en la personalidad del autor: Byne pasó a la historia como uno de los mayores expoliadores de arte que asolaron España en los comienzos del siglo XX.
A él se debe el desmontaje y -en ocasiones- traslado íntegro de impresionantes monumentos como el Convento de San Francisco de Cuéllar (Segovia), el Monasterio de Santa María de Sacramenia (Segovia), el Castillo de Benavente (Zamora), la reja de la Catedral de Valladolid, la sillería del coro y un arco de jaspe de la catedral de la Seo de Urgel (Lérida), diversa ornamentación del Monasterio de Santa María de Moreruela (Zamora), el Monasterio de Santa María de Óvila (Guadalajara) y más de 80 artesonados hispano-musulmanes, probablemente alguno de ellos de Toledo. Curiosamente, Arthur Byne era también famoso por ser muy ruidoso en las múltiples reuniones de amigos que celebraba en su casa de la calle Gravina en Madrid. Quiso el destino que su atormentado vecino fuese Juan Ramón Jiménez, quien solía aporrear la pared para pedirles silencio. En una de estas noches, al escritor le llamó la atención entre tanto escándalo una voz femenina. Se propuso averiguar quién era la dueña de esa voz y resultó ser Zenobia Camprubí, que finalmente acabaría siendo su esposa.
Esta casualidad debió ser una de las pocas cosas positivas que dejara la presencia de Byne en España. Impostor y dado al soborno -se hacía pasar por arquitecto sin serlo- consiguió poderosas amistades e incluso fue condecorado durante el gobierno de Primo de Rivera.
Byne murió en un accidente de coche en Ciudad Real, en julio de 1935. Su obituario en ABC demuestra a las claras la reputación que increíblemente había logrado ganarse:
Los restos de Byne descansan en el cementerio inglés de Carabanchel.
Pero volvamos al Palacio de Fuensalida. Algunas de las mejores vistas del edificio a comienzos de siglo fueron tomadas desde el cercano Paseo de San Cristóbal. Se trata de uno de los mejores miradores de la ciudad y uno de los lugares que más ha cambiado desde las primeras fotografías. Las más antiguas muestran un paseo mucho más estrecho de lo que es hoy. Existía una doble bajada en rampa que acababa en dos mojones coronados por una bola de piedra. Al fondo podemos ver el Palacio de Fuensalida (click para ampliar):
En los años 40 el paseo fue ampliado tomando terreno del frontal del paseo:
La última ampliación y remodelación, de los años 80, suprimió las rampas y abrió la cuesta a los vehículos por donde hoy se accede al Taller del Moro. Esta imagen está tomada poco antes de la supresión de esas rampas peatonales:
La primitiva configuración con rampas es la que aparecía en las impresionantes imágenes de Albert Einstein en 1923 y que recordaréis que tanto me costó identificar:
Esas dos bolas que existían al fondo de las rampas fueron fotografiadas por mi abuelo en los años 20 cuando era solo un adolescente:
Desde el Paseo de San Cristóbal, antes de ser remodelado, fue tomada esta interesantísima imagen que nos muestra una procesión bajando desde la Plaza del Conde:
Mi abuelo también retrató en los años 20 el Palacio de Fuensalida visto desde el Paseo del Tránsito:
A mediados de siglo, en 1964, el Palacio de Fuensalida fue escenario de algunas escenas de la Película "El Greco", que fue estrenada en 1966. Dirigida por Luciano Salce, protagonizada por Mel Ferrer y Rosanna Schiaffino y con música de Ennio Morricone, el film no obtuvo el éxito previsto.
Estas son algunas de las imágenes tomadas en el Palacio de Fuensalida, donde al parecer se recrearon también algunas escenas con enfermos del manicomio como ya hiciera pocos años antes Gregorio Marañón:
Aquí tenemos a los dos protagonistas en la Playa de Safont:
Este era el aspecto del Palacio en esos años de mediados de siglo:
En 1970, al finalizar la restauración, se publicó un interesante reportaje en la revista Blanco y Negro con buenas fotografías de José Sánchez Martínez:
Este es un reportaje de 1979:
Estas son imágenes de la restauración llevada a cabo para su adecuación como sede de la Presidencia de la Junta:
Sirva esta entrada como celebración de la nueva restauración recién finalizada del edificio y que al parecer ha dejado por fin el palacio en un estado óptimo. Un edificio con tal historia merecía una actuación de este nivel.
El Palacio de Fuensalida en Google Maps:
Ver Toledo Olvidado en un mapa más grande