Así, en la soleada jornada del 7 de abril de 1914 se ponía fin a la serie de actos organizados en Toledo con la inauguración del Monumento a El Greco situado en el solar donde se cree que estuvo su casa en el Paseo del Tránsito. Hasta el lugar se dirigió una Procesión Cívica formada, por este orden, por: Timbaleros, Banda de Música del Asilo, Escuelas Municipales, Escuela Normal, Colegio de Huérfanos, Maestros, Escuela de Artes y Oficios, Seminario, Colegio de San José, Instituto de Segunda Enseñanza, Círculo Católico, Casa del Pueblo, Centros de Recreo, Cámaras Urbana y de Comercio, Oficinas de Hacienda y de la Jefatura de Obras Públicas, Colegios Médico Farmacéutico y Veterinario, Colegios de Abogados y de Procuradores, Juzgados de Instrucción, Municipio, Audiencia, Comisiones Militares, Comisión de Monumentos, Junta Organizadora del Centenario, Académicos, Diputación Provincial, Ayuntamiento en Pleno bajo mazas, Presidencia de honor formada por el Nuncio del Papa Moseñor Francesco Ragonesi, el Gobernador Civil y el Obispo Auxiliar, el Gobernador Militar y el secretario de la Legación de Grecia, Guardia Municipal de gala, Banda de música de la Academia de Infantería y Piquete.


El recorrido que realizaron fue este: Plaza del Ayuntamiento, Arco de Palacio, Hombre de Palo, Comercio, Belén, Plata, San Vicente, Cardenal Lorenzana, Gobierno Civil, Libertad, Jardines, San Juan Bautista, Rojas, San Salvador, Santo Tomé, Plaza del Conde y Tránsito (algunas denominaciones han cambiado desde entonces, como San Juan Bautista que es hoy la plaza del Padre Juan de Mariana, la calle Libertad que ahora es la calle Navarro Ledesma o la Calle Jardines que es hoy la Calle Alfonso X).


Al llegar al Paseo del Tránsito fue inaugurado el monumento, de estilo neoclásico, obra del escultor José Capuz y del arquitecto Eladio Laredo. El aspecto del monumento no fue del agrado de todos, pues consideraban que era una obra excesivamente clasicista en homenaje a un pintor bastante alejado de lo clásico, rompedor en muchos aspectos.






El propio Marqués de la Vega Inclán no apoyó este monumento al oponerse a que fuera sufragado con fondos del Museo del Greco y el escultor tuvo enormes problemas para cobrar por su trabajo, que se solventaron gracias a la mediación de Sorolla. Desconozco si fue debido a estos problemas económicos o a un triunfo de los postulados más conservadores el hecho de que el aspecto final del monumento no incluyera la figura humana que Capuz había previsto y por la que incluso fue premiado. El conjunto con esa figura incluida hubiera tenido un mayor dinamismo y, a mi juicio, se hubiera correspondido más con la figura del Greco:


Actualmente, el monumento es objeto casi semanalmente de pintadas y grafitis de temática anarquista que el Ayuntamiento se esfuerza en borrar periódicamente.


Estos sujetos -los grafiteros pintamonumentos- que suponen una verdadera lacra, hacen gala una vez más de una enorme incultura y un gran desconocimiento de su historia y entorno más cercanos. Sin pensarlo dos veces, reiteradamente pintan sobre el monumento a El Greco la frase "El Estado Mata", inconscientes de que precisamente ese monumento y ese lugar están indefectiblemete ligados a la lucha en Toledo contra la pena de muerte. Estos analfabetos funcionales seguramente desconocen los esfuerzos realizados por varias personas de entre las que destacaré, por motivos obvios, a mi tío bisabuelo Emilio Bueno Galán. El tío Emilio, como sigue siendo recordado en mi casa, fue un político liberal que fue el Secretario General de la Comisión Organizadora de los actos del III Centenario de la muerte de El Greco.

Quiso el destino que el monumento fuese erigido precisamente en el lugar designado oficialmente como lugar para las ejecuciones públicas de los condenados a muerte y que precisamente en esas fechas (un mes después de la inauguración del monumento) fuese fijada la ejecución de la sentencia a muerte para Aniceto Camuñas que en 1911 había estrangulado a su mujer embarazada en Madridejos.
Comenzó entonces una lucha contrareloj por parte de personalidades toledanas, entre las que destacaba Emilio Bueno pues era a la sazón Director del periódico El Eco Toledano y Oficial de Fiscalía de la Audiencia, por lograr que el rey Alfonso XIII indultara a Aniceto Camuñas y por conseguir que un lugar que se había convertido en símbolo cultural de una ciudad que despertaba al turismo no se convirtiera de nuevo en cadalso, pues la última ejecución allí efectuada databa de 1898.

Con tal fin, Emilio y otros destacadas personalidades locales viajaron a Madrid a entrevistarse con el presidente Eduardo Dato y convocaron una multitudinaria manifestación en Toledo hasta que, finalmente, consiguieron que el rey conmutara la pena de muerte por la de cadena perpetua.


Vaya, pues, desde aquí mi humilde homenaje a Emilio Bueno Galán que a buen seguro sonreirá irónicamente allá donde se halle cada vez que esos mamarrachos pinten "El Estado Mata" en el monumento donde precisamente y gracias a él el Estado dejó de matar hace casi un siglo. Paradojas de la vida, fue Emilio, aficionado también a la fotografía, quien inició a mi abuelo Eduardo Butragueño Bueno en este arte al traerle desde Sevilla un libro donde se explicaba cómo revelar de forma casera. A buen seguro, fue el libro que permitió a mi abuelo revelar sus primeras fotografías siendo un adolescente y tomadas, ¡dónde si no! en el Monumento a El Greco en el Paseo del Tránsito.



Para saber más:
- Programa de Actos y Artículos con motivo del III Centenario de la muerte de El Greco.
El Monumento a El Greco en Google Maps.
Ver Toledo Olvidado en un mapa más grande