En cualquier caso, como veis, las estampas son siempre bellas en esta calle, con la imponente torre de la Catedral presidiendo el horizonte según nos acercamos a Las Cuatro Calles y Hombre de Palo.
Como regalito extra, pongo unas de mis preferidas: las que muestran los rudimentarios métodos de construcción del Puente Nuevo de Alcántara -son fotografías de Pedro Román Martínez-, por el que siguen pasando miles de coches cada día…¿Quién diría viendo esa estructura de andamiajes que iba a aguantar tanto?
Este Puente fue testigo también del transporte de los famosos "Postes de Juanelo", monolitos de granito (a modo de columnas) que en un primer momento se dirigían a formar parte del Artificio de Juanelo, curiosamente situado en época de Felipe II justamente junto a donde se sitúa este puente en la actualidad, pero que finalmente se quedaron a medio camino. Extraídos de una cantera en la localidad toledana de Orgaz, la tradición popular asigna su traída a Toledo desde Orgaz exclusivamente a la labor realizada por Juanelo Turriano y su hija, a pesar de que son unas columnas de 75 pies de largo y 5 de diámetro. Los postes permanecieron cerca de la cantera hasta que fueron llevados para formar parte de la basílica realizada por Franco en el paraje conocido como “Cuelgamuros”, tras la Guerra Civil española (Valle de los Caídos). Las medidas actuales de estos monolitos son de 11,50 metros de altura y 1,50 de anchura cada uno. Una copla se dice en Orgaz a éste respecto:
“Los postes de Juanelo ya van andando, llegarán a su sitio Dios sabe cuando.”
En las fotos podéis ver el momento del traslado junto al lugar en que debieron colocarse en el siglo XVI pero que por ironías de la historia sólo pasó unos instantes en su traslado a Cuelgamuros.