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viernes, 31 de agosto de 2012

La mejor colección de panorámicas de Toledo por José Regueira en 1921

Las fotografías que hoy tengo el inmenso placer y honor de mostraros forman parte de ese selecto grupo de imágenes de Toledo que se pueden considerar como especiales tanto por su excepcional calidad como por su original formato.
Tomadas probablemente en 1921, son obra del genial José Regueira.
José Regueira García Mirayo Izquierdo nació en Madrid, en la calle Don Martín nº 10, cuarto izquierdo, a las seis y media de la mañana del lunes 11 de octubre de 1880. Hijo del pintor José Regueira Mirayo y de Ángela García Izquierdo, vio truncada su inminente salida hacia París para estudiar Bellas Artes por la brusca enfermedad de su padre, que falleció poco después lo que le obligó a hacerse cargo del taller de pintura y revoco que regentaba su progenitor.
Se casó con la alavesa María Rodríguez Hernani en 1910, con la que tuvo seis hijos. En 1911 funda con un socio la empresa “José Regueira y Compañía”, dedicada a la pintura y revoco de casas y a todas las operaciones relacionadas con este oficio. Participa en la ejecución de multitud de edificios de gran belleza en Madrid bajo las órdenes de los mejores arquitectos del momento, como por ejemplo Pedro Muguruza, de quien era buen amigo. Destaca entre sus obras el trabajo realizado en el edificio de La Unión y el Fénix Español., así como la participación en edificios como el Palacio de la Prensa, el Teatro Real, el Hospital Obrero, el Colegio de Nuestra Señora del Pilar, el Monasterio del Paular o el Monasterio de Piedra. Utiliza la fotografía como un elemento de apoyo en su trabajo, conservándose un buen registro fotográfico de su trabajo.
Multiretrato de José Regueira
En los felices años 20 su posición desahogada y su espíritu inquieto le permiten viajar, siendo miembro de la Sociedad Española de Excursiones con la que viaja por todo el país dando rienda suelta al artista que llevaba dentro de la mano de la fotografía.
La faceta más singular de su obra fotográfica comienza cuando adquiere la mítica cámara Kodak Panoram 4, con la que empieza a investigar en la fotografía panorámica consiguiendo asombrosos resultados.
Cámara Kodak Panoram cerrada
Gran amante de los paisajes, pueblos y ciudades, observa la vida cotidiana de la España de principios del siglo XX. Retrata acontecimientos sociales –como la boda real de Alfonso XIII y el atentado que sufrió, del que conserva cuatro fotografías inéditas–, las tardes del Retiro, partidos de fútbol, desfiles y paradas militares, exposiciones, obras públicas, monumentos, interiores...Todo ello quedó reflejado en las más de siete mil fotografías que contiene su obra, actualmente depositada en la Filmoteca de Castilla y León, de las cuales tres mil son de temática taurina pues era un gran aficionado y entendido del arte de Cúchares. En formato panorámico su legado consta de 220 fotografías, de las que 17 corresponden a Toledo.
Su último gran reportaje data del año 1935, en el que viaja por Andalucía. De camino recaló en Toledo, en lo que fue su segunda y fugaz visita a la ciudad. En este caso el reportaje fue realizado con placas estereoscópicas.
Al estallar la Guerra Civil permanece en Madrid, recluido en casa y prácticamente no sale de su vivienda. Su hijo Ángel es detenido por las milicias republicanas y fusilado en Paracuellos del Jarama. Regueira apenas se sobrepone de esta dramática pérdida, abandonando su actividad fotográfica, que ya no recupera al finalizar la contienda.
Murió en Madrid, el 2 de octubre de 1953.
Retrato de José Regueira con su cámara Kodak Panoram 4 junto a una glicinia
Pasemos ya a ver las panorámicas tomadas por Regueira en Toledo en 1921, sencillamente espectaculares. Agradezco infinitamente a la familia Regueira y a José Manuel Estebaranz la cesión gratuita de estas joyas. Gracias a ellos podemos gozar con la contemplación de estas maravillosas vistas del Toledo de hace más de 90 años.
Comenzaré por la más original y la que puede verse mejor en el blog dada su orientación vertical. Se trata de esta soberbia vista de la Catedral desde el Ayuntamiento. Aún no he decidido qué fotografías se incluirán como láminas-obsequio a los mecenas del libro de Toledo Olvidado que aportaron 80 euros o más, pero creo que esta fotografía debidamente recortada bien podría ser una de ellas por su originalidad y valor artístico en 1921. A ello se añade su carácter de obra inédita nunca antes vista en Toledo. Espero vuestra opinión:
Panorámica vertical de la Catedral de Toledo desde el Ayuntamiento en 1921. Fotografía de José Regueira. Filmoteca de Castilla y León.RESEP-195

Las mejores panorámicas de la ciudad las obtuvo Regueira desde el Castillo de San Servando y sus inmediaciones. Algunas de ellas con la particularidad de estar tomadas desde las almenas del propio castillo, que por entonces se encontraba en estado de grave abandono. Disfrutad de ellas pinchando en cada una y obteniendo su tamaño máximo porque de otro modo no podréis valorar la belleza de cada imagen y sus increíbles detalles:
Panorámica de Toledo en 1921 desde el cerro del Castillo de San Servando. Fotografía de José Regueira. Filmoteca de Castilla y León. RESEP-189
Panorámica de Toledo en 1921 desde el Castillo de San Servando. Fotografía de José Regueira. Filmoteca de Castilla y León. RESEP-188
Panorámica de Toledo en 1921 desde el cerro del Castillo de San Servando. Fotografía de José Regueira. Filmoteca de Castilla y León. RESEP-187
Panorámica de Toledo en 1921 desde el cerro del Castillo de San Servando. Fotografía de José Regueira. Filmoteca de Castilla y León. RESEP-186
Panorámica de la Estación de Ferrocarril y la Huerta del Rey en 1921 desde el cerro del Castillo de San Servando. Fotografía de José Regueira. Filmoteca de Castilla y León. RESEP-185
Panorámica de Toledo en 1921 desde el cerro del Castillo de San Servando. Fotografía de José Regueira. Filmoteca de Castilla y León. RESEP-149
Panorámica de Toledo en 1921 desde el cerro del Castillo de San Servando. Fotografía de José Regueira. Filmoteca de Castilla y León. RESEP-148
Panorámica de Toledo en 1921 desde las inmediaciones del Castillo de San Servando. Fotografía de José Regueira. Filmoteca de Castilla y León. RESEP-146
Panorámica de Toledo en 1921 desde el cerro del Castillo de San Servando. Fotografía de José Regueira. Filmoteca de Castilla y León. RESEP-145
Panorámica de Toledo en 1921 desde el cerro del Castillo de San Servando. Fotografía de José Regueira. Filmoteca de Castilla y León. RESEP-215

Esta no se encuentra demasiado bien conservada:
Panorámica de Toledo en 1921 desde el cerro del Castillo de San Servando. Fotografía de José Regueira. Filmoteca de Castilla y León. RESEP-147

Otra excelente panorámica, aunque algo deteriorada, es esta tomada desde el interior de la ciudad donde se ve el caserío, los tejados y las torres, destacando la Iglesia de San Ildefonso:
Panorámica de Toledo en 1921. Fotografía de José Regueira. Filmoteca de Castilla y León. RESEP-213

Es una pena que esta vista de las Covachuelas y la Antequeruela se encuentre algo dañada:
Panorámica de las Covachuelas y la Antequeruela en 1921. Fotografía de José Regueira. Filmoteca de Castilla y León.RESEP-191

Regueira cruzó la ciudad hasta el Puente de San Martín, donde tomó más panorámicas, pero por desgracia no se han conservado bien estas tomas. Aún así os las pongo dado su enorme valor documental:
Panorámica del Puente de San Martín en 1921. Fotografía de José Regueira. Filmoteca de Castilla y León.RESEP-190
Panorámica del Puente de San Martín en 1921. Fotografía de José Regueira. Filmoteca de Castilla y León.RESEP-192

Para finalizar os dejo con esta toma cuya ubicación no está clara. No es seguro que sea Toledo, pero podría tratarse del Tajo en la zona cercana a la carretera de la Puebla de Montalbán:
RESEP-193

Esperando que hayáis disfrutado con estas impresionantes vistas tanto como yo, tan sólo agradecer de nuevo a José Manuel Estebaranz y a la familia Regueira su generosidad a la hora de ayudar a difundir este precioso legado.

viernes, 3 de agosto de 2012

La Panorámica desde el Valle más antigua tomada por Alphonse De Launay en 1854

Sería difícil describir con palabras la emoción que sentí hace unos días al abrir un correo que contenía una fotografía que llevaba años persiguiendo infructuosamente. En ocasiones la única pista o indicio sobre algún autor muy antiguo y poco conocido es una simple referencia en algún libro especializado o en alguna lista de una casa de subastas. A veces son solo rumores sobre el supuesto paso por Toledo de huidizos y esquivos autores que, aunque parezca mentira, están en nuestros días siendo redescubiertos.
Este era el caso de Alphonse De Launay (o Delaunay en algunas otras citas), un fotógrafo muy poco conocido y estudiado del que se decía que había visitado España en dos ocasiones, una en 1851 y otra en 1854, y en cuyo periplo aparecía en algunas citas la ciudad de Toledo.
Cuando tuve noticias de su existencia en 2009 comencé un rastreo periódico sobre cualquier pista que me pudiera llevar a alguna fotografía suya tomada en Toledo. Las escasas citas sobre subastas de imágenes suyas mencionaban precios de salida que rondaban los 6.000 euros por cada foto, lo cual automáticamente me descartaba como potencial comprador de alguna de sus fotografías y me "condenaba" a tener que localizar a alguno de los compradores y que éstos accedieran a cederme un escaneo.
Así fue cómo en uno de esos correos que periódicamente envío a ciertos contactos con pocas esperanzas de obtener éxito sonó la flauta: mi contacto acababa de estar en Paris con un coleccionista francés que le había mostrado una fotografía de Alphonse de Launay tomada en Toledo. Me dio su correo y le escribí rogándole un escaneo de la fotografía, explicándole el valor que tendría para todos los que amamos Toledo. Dos meses después, un correo de su asistente personal me alegró el día, la semana y prácticamente el año.
Allí estaba: una fotografía del legendario Alphonse De Launay, extraño personaje, discípulo del maestro entre los maestros Gustave Le Gray y del cual se saben tan sólo retazos de su vida. Nació en 1827 en Manche (Normandía, Francia) y junto con el amplio conjunto de discípulos de Gustave Le Gray, experimentó las nuevas soluciones técnicas sobre papel. Habiendo rechazado el puesto de Inspector de la Compagnie de la Vieille-Montagne, nunca dio un sesgo profesional a su actividad como fotógrafo, -aunque estuvo vinculado a las instituciones de la época, como la Societé Française de Photographie, a la que perteneció desde 1858 a 1866- sino que desarrolló su modo de vida como propietario y abogado. Fue un hombre de espíritu cultivado con aficiones como la literatura y el teatro publicando diversas obras de éxito así como un asiduo viajero.
En sus viajes se cita uno a España en 1851, por lo que existía la posibilidad de que la fotografía que me remitían desde París fuese la más antigua tomada en Toledo, aunque parece que de su viaje de 1851 sólo se conservan fotografías de Sevilla. Lo más probable es que la fotografía que os ofrezco, tomada desde la Ermita del Valle, fuese realizada en su segunda visita tres años después, en 1854. Deleitaos con ella tanto como yo lo he hecho y, a la espera de poder conseguirla a mayor resolución, admiremos los detalles que nos permite ver, como por ejemplo el de contemplar la torre mudéjar de Santa Justa y Rufina aún en pie:
Vista de Toledo desde la Ermita del Valle en 1854 por Alphonse de Launay. Cortesía de Serge Kakou

De Launay incluyó esta segunda visita en un viaje que le llevó a Argel y Orán. Se casó con Marie-Constance Chastellain, fue un devoto católico y tuvo un hijo en 1860 llamado Louis Auguste Alphonse De Launay que también fue un brillante escritor e historiador además de geólogo. Alphonse De Launay murió en 1906.

Para finalizar, tan solo agradecer infinitamente a Serge Kakou la cesión de esta joya. Os dejo con la fotografía más célebre que tomase De Launay: este retrato excepcional de su maestro Gustave Le Gray, con una expresividad al alcance de muy pocos en 1854.
Gustave Le Gray fotografiado en 1854 por Alphonse De Launay . Metropolitan Museum of New Yory

Para saber más:
- Biografía de Alphonse De Launay, por Alex Novak

viernes, 18 de junio de 2010

La evolución de Toledo desde la panorámica del Valle

La ciudad de Toledo es mundialmente famosa por varias razones, una de las cuales es sin duda la impresionante panorámica que puede contemplarse de la ciudad desde la zona conocida como el Valle. Muy pocos conjuntos monumentales del mundo permiten una visión tan compacta, tan completa y tan bella de un área tan extensa de terreno cuajado de edificios de interés. A todo ello se le añade la particularidad de la presencia del río Tajo rodeando el promontorio y completando una estampa irrepetible.
Si bien en los inicios de la era fotográfica no era tan fácil acceder a este lugar como lo es hoy -no existía la carretera del Valle ni el Puente de la Degollada y se accedía cruzado el río en barca en la Casa del Diamantista o rodeando todo el meandro del río por los Cigarrales-, los primeros fotógrafos sabían de la belleza de la imagen que podían captar y no dudaron en perder el tiempo que fuese necesario para llegar a esta zona portando sus pesados y rudimentarios aparejos fotográficos.
De este modo, el primero que se tenga constancia que caminó hasta este mirador natural con su equipo fue el galés Charles Clifford en el año 1857, ya que parece ser que Tenison no llegó a subir por estos cerros en su visita de 1852.
La fotografía de Clifford, impresionante, se custodia en Londres en el Victoria and Albert Museum. Ha sido recientemente escaneada en alta resolución y aquí os la presento (como siempre, click para ampliar):
Vista panorámica de Toledo en 1857. Fotografía de Charles Clifford montada por cortesía de José María Moreno
Vista General de Toledo en 1857. Fotografía de Charles Clifford. Victoria and Albert Museum, London
Toledo visto desde la ermita del Valle en 1857. Fotografía de Charles Clifford. Victoria and Albert Museum, London

Su observación en detalle ya nos permitió hace pocos días descubrir impresionados cómo la Iglesia mozárabe de las Santas Justa y Rufina poseyó torre (hasta al menos 1883) pese a que se la daba por desaparecida mucho antes o incluso se llegó a pensar que nunca existió. Hace poco ABC se hacía eco de este hallazgo compartido:
Torre olvidada de Santa Justa y Rufina. Detalle de una fotografía de 1857 tomada desde el Valle por Charles Clifford

Pero hay más. Esta fotografía puede ser la única imagen que captara una parte del desaparecido Convento de Agustinos Recoletos, que se levantaba donde luego se construyó el mítico Hotel Castilla en la Plaza de San Agustín. En un principio, el efecto óptico podía hacer pensar que se tratase de un añadido a la Iglesia de la Magdalena, pero su volumen y estilo no encajaban mucho con esta posiblidad pese a que pudo confundirnos el dato de que en esta iglesia tuviera una capilla aneja dedicada a la Virgen de la Consolación.
Iglesia de la Magdalena de Toledo en 1857. Al fondo, los restos del Convento de Agustinos. Detalle de una fotografía de Charles Clifford
Cúpula del Convento de Agustinos Recoletos fotografiada en 1857 justo antes de su derribo. Detalle de una fotografía de Charles Clifford

Han sido sin embargo las indagaciones del gran Pedro Liñán de Riaza las que han permitido arrojar luz y las que permiten, sin apenas posibilidad de error, afirmar que esa cúpula de la fotografía de Clifford es la del Convento de Agustinos Recoletos. Las pruebas se basan en este detalle de la litografía de Alfred Guedson donde aparece dibujada con claridad esta cúpula con una semejanza total con la fotografiada (número 58):
Convento de Agustinos Recoletos (58) y Torre de la Magdalena (59) hacia 1850. Litografía de Guedson

Por si quedara alguna duda, para dejar claro que la asociación de la cúpula a La Magdalena era un simple efecto óptico, Liñán de Riaza observó en esta detallada litografía de Deroy fechada en 1850, y dibujada desde un ángulo diferente al de la imagen de Clifford, que La Magdalena no poseía este añadido por lo que esta posibilidad podía descartarse definitivamente:
 Toledo en 1850. Litografía de Deroy

Pero la prueba definitiva nos la dio el propio Charles Clifford en su imagen desde el Valle, casi idéntica, tomada al año siguiente, es decir, en 1858. En ella ya no se ve esa cúpula.
Panorámica de Toledo en 1857 ó 1858 por Charles Clifford

Ello es perfectamente compatible con los datos históricos que aporta Julio Porres en su "Historia de las calles de Toledo" donde dice que el convento agustino fue desamortizado en 1835, año en que lo adquirieron los hermanos Safont, para posteriormente venderlo a Francisco Ruano que lo dedicó a fabrica de fideos en 1858, es decir, justo en el año de la segunda fotografía. Por todo ello podemos inferir que las obras necesarias para convertir el convento en fábrica de fideos en 1858 se llevaron por delante esa cúpula como atestiguan las dos imágenes de Clifford tomadas justo antes y después de suceder esto: una en 1857 y otra en 1858.

Una prueba más de que el gran derribo debió acometerse en 1858 es este anuncio de 1859 en el que se ofertan todo tipo de materiales procedentes del convento ya debidamente clasificados, pesados y desensamblados:
Anuncio de venta de materiales procedentes del derribo del Convento de Agustinos Recoletos. Diario oficial de avisos de Madrid. 10 de septiembre de 1859

Según Porres, en 1864 aún subsistía el pórtico conventual y al parecer los últimos restos del convento fueron derribados entre 1870 y 1882. En el solar se ubicó un Teatro de Verano hasta que en 1891 se inauguró allí el mencionado Hotel Castilla.

Pero sigamos con más vistas panorámicas desde el Valle. La siguiente a las dos de Clifford seguramente sea esta imagen tomada por Louis Léon Masson en 1858 y compuesta por tres tomas:
Toledo en 1858. Panorámica de Louis Léon Masson

En fecha muy similar fueron tomadas estas tres fotografías editadas por el también francés Charles Soulier (cuya autoría se disputan Clifford y Laurent, con más indicios para el primero), con las que se puede intentar componer una preciosa panorámica desde el Valle con la particularidad de estar algo desplazada al oeste con respecto a lo que es habitual, si bien habría que distorsionar las imágenes pues no están tomadas exactamente en el mismo lugar:
Toledo hacia 1860. Fotografía de Soulier
Toledo hacia 1860. Fotografía de Soulier
Toledo hacia 1860. Fotografía de Soulier

La siguiente podría ser esta vista estereoscópica del francés Ernest Lamy tomada en 1863:
Vista estereoscópica de Toledo hacia 1860 por E. Làmy

En 1868 están tomadas varias estereoscópicas de otro galo como Jean Andrieu. En ellas, además de la ciudad desde la Piedra del Rey Moro, se ve el Cerro de la Ermita de la Cabeza y la zona de San Juan de los Reyes. Muy llamativo es observar el nivel de las aguas del Tajo, bajísimo, que podía ser cruzado sin problema a pie justo antes de los molinos de Daicán que aparecen casi con sus cimientos al descubierto.
Vista desde la Piedra del rey Moro. Fotografía estereoscópica de Jean Andrieu en 1868 con número de serie 2646
Fotografía estereoscópica de Toledo. Molinos en el Tajo hacia 1860. Foto de Jean Andrieu.

En estos días de mitificaciones absurdas e idealizaciones del pasado, conviene recordar que antes de la construcción de las grandes presas los ríos mesetarios como el Tajo presentaban fluctuaciones de caudal increíbles, que pasaban de situaciones como la de esta fotografía a inundaciones tremendas como la de 1947. Hoy el Tajo en Toledo tiene una variabilidad de caudal intraanual mucho menor (aunque mucha de esa agua, sucia, provenga del Jarama, pero esa es harina de otro costal).

Volviendo a las panorámicas desde el Valle llegamos a 1872, fecha en que el genial Jean Laurent captase sus dos célebres vistas:
Vista de Toledo desde la Virgen del Val (del Valle). 1872. Foto Jean Laurent. Archivo Ruiz Vernacci. Fototeca Histórica Nacional
Iglesia de San Sebastián de Toledo en 1872. Fotografía de Jean Laurent (detalle). Archivo Ruiz Vernacci
Catedral de Toledo en 1872. Foto de Jean Laurent. Archivo Ruiz Vernacci. Fototeca Histórica del Estado
Vista del Alcázar y el río Tajo en 1872. Fotogafía de Jean Laurent. Archivo Ruiz Vernacci
Panorámica de Toledo. Foto Jean Laurent, 1872

Hacia 1880 el francés Levy tomó otra buena panorámica:
Vista panorámica de Toledo hacia 1880. Fotografía de Levy montada por cortesía de José María Moreno
Toledo hacia 1875. Fotografía de Lucien Levy
Vista de Toledo antes de 1887. Fotografía de L. Levy


En 1883 fue el australiano Alfred Dismorr quien fotografiara la ciudad desde estos cerros:
Vista panorámica de Toledo en 1883. Fotografía de Alfred Dismorr montada por cortesía de José María Moreno
Vista de Toledo en 1883. Fotografía de Alfred Dismorr. The National Archives, Kew, Richmond, Surrey
Vista de Toledo en 1883.Fotografía de Alfred Dismorr. The National Archives, Kew, Richmond, Surrey

Casiano Alguacil tomó varias fotografías desde el Valle entre 1880 y 1900 aproximadamente:
Toledo hacia 1890. Fotografía de Casiano Alguacil. Ayuntamiento de Toledo
Vista de Toledo hacia 1887. Fotografía de Casiano Alguacil
Toledo hacia 1880. Fotografía de Casiano Alguacil. Ayuntamiento de Toledo

De 1894 es esta panorámica de Oskar Hauser y Adolf Menet:
Panorama de Toledo en 1894 por Hauser y Menet

De aproximadamente 1897 data esta imagen de Hauser y Menet:
Torno del Tajo en Toledo hacia 1897. Fotografía de Hauser y Menet (Oscar Hauser Mueller y Adolfo Menet Kursteiner)

J. Lacoste tomo también varias panorámicas desde el Valle de gran nivel a caballo entre los siglos XIX y XX (recomiendo ampliar):
Vista general de Toledo a finales del siglo XIX por J. Lacoste. Archivo Ruiz Vernacci
Vista general de Toledo hacia 1900.
Vista panorámica de Toledo hacia 1900. Fotografía de J. Lacoste montada por cortesía de José María Moreno
Vista General de Toledo desde el sureste hacia 1900. Foto Lacoste
Vista General de Toledo desde el sureste hacia 1900. Foto Lacoste
Vista general de Toledo hacia 1900. Foto Lacoste

Esta maravilla es de 1900:
Vista general de Toledo en 1900

En 1907 fue Petit quien tomó esta panorámica (compuesta por José María Moreno más de 100 años después):
Vista General de Toledo en 1907 desde el Valle. Fotografías de Petit montadas por cortesía de José María Moreno

Alrededor de 1915 Kurt Hielscher tomó esta vista:
Vista general de Toledo hacia 1915. Fotografía de Kurt Hielscher.

Ya durante el resto del siglo XX el número de vistas panorámicas desde el Valle creció exponencialmente tanto por la generalización de la fotografía entre viajeros aficionados como por la mejora de los accesos a este lugar. Sería, pues, interminable la lista de buenas fotografías tomadas desde allí. Por ello me despediré con algunas de la posguerra donde se ve el Alcázar destruido desfigurando por completo la estampa que todos tenemos tan interiorizada de la ciudad:
Vista panorámica de Toledo en los años 40. Fotografía montada por cortesía de José María Moreno
Vista general de Toledo, años 40.
Vista general de Toledo, años 50
Vista general de Toledo, años 50
Vista general de Toledo años 50

PD: Gracias de corazón a José María Moreno por el montaje de varias de estas panorámicas.
© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall