1955
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sábado, 6 de julio de 2019

Una joya de fotografía tomada en Toledo por Sem Presser en 1955

Aunque pasó a la historia con el nombre de Sem, su verdadero nombre era Samuel. La vida del genial fotógrafo holandés Sem Presser comenzó el 21 de noviembre de 1917 en la calle Commelinstraat de Ámsterdam, siendo el único hijo de Salomon Alexander Presser y Heintje Peper. Como muchos habréis deducido ya por su nombre, su padre era judío y regentaba un negocio de diamantes, siendo miembro de la Algemene Nederlandse Diamantbewerkers Bond (ANDB), Asociación General de Trabajadores de Diamantes de Holanda. Entre 1923 y 1934, la infancia de Sem Presser se desarrolla educativamente hablando en la escuela Jozef Israës, situada en la calle Manegestraat.
Siendo un adolescente, en 1931 se afilia como miembro de la organización socialista juvenil Arbeiders Jeugd Centrale (AJC), donde se muestra muy activo.
En 1932 gana una cámara fotográfica Agfa en un concurso organizado por el periódico Het Volk, y este hecho cambia para siempre su vida pues con ella toma sus primeras fotos y descubre la que sería su gran pasión y oficio.
En 1934 se convierte en el empleado más joven de la compañía Pfeffer, un almacén de ropa de trabajo, un empleo que le reporta dinero pero que no le satisface tanto como lo hará el siguiente. Así, en 1935 es cuando Sem Presser pasa a ser empleado del servicio de prensa de la agencia Foto Varia con el fotógrafo Sieg Vaz Dias. Su primera publicación data del 8 de julio de 1935, en la que retrató una fila de desempleados haciendo cola que apareció en el influyente periódico Algemeen Handelsblad. En esa época también escribe para De Zondagavond, el periódico dominical de Sieg Vaz Dias.
Cola de parados. Primer trabajo publicado de Sem Presser.
En 1937 abandona Foto Varia y se establece como fotoperiodista independiente en su ático de la calle Pieter Aertszstraat, creando su propia agencia de fotografía a la que llamó Algemeen Nederlandsch Foto Persbureau (ANFP). Entre 1937 y 1940 Sem Presser participa activamente en la recepción y acogida de refugiados judíos procedentes de Alemania, donde ya gobernaba el partido nazi.
El 1 de mayo de 1938 traslada su agencia de fotografía a la calle Paleisstraat 17 comenzando a colaborar con su ex-colega de Foto Varia, Ben van Meerendonk, con el que apenas dura un año como socio.
En 1939 hace su primer viaje al extranjero, desplazándose a Bélgica, donde fotografía la movilización de la sociedad belga ante los convulsos tiempos que entonces se vivían en el panorama político.
En abril de 1940 logró tomar unas fotos exclusivas del general Henri Gerard Winkelman, el comandante supremo de los holandeses por aquel entonces, analizando juntos mapas bélicos con el Príncipe Bernhard en el cuartel general militar en La Haya, siendo publicadas tanto en Het Leven como en el semanario estadounidense Life.
En 1941 tiene que esconderse por persecuciones políticas tras haber participado en la huelga de febrero de ese año, teniendo que proteger su archivo fotográfico con la ayuda de su amigo el editor Ton Weehuizen.
Ya iniciada la II Guerra Mundial, contrae matrimonio con Ruth Paula Schachno, una refugiada germano-judío nacida el 19 de marzo de 1921 en Berlín. Durante 1942, tanto él como su esposa se escondieron en Arnhem, trabajando de manera encubierta con el seudónimo de William Jan Knol. Falsificó tarjetas de identidad, ilustró dos libros infantiles y escribió sobre la guerra. Sem Presser fue arrestado tres veces durante este período. En el otoño de 1944, sus padres son deportados de Westerbork a Auschwitz en uno de los últimos transportes que los nazis hicieron al campo de exterminio, muriendo ambos inmediatamente después de su llegada.
Después de la liberación de Arnhem en abril de 1945, se mudó con el cineasta John Fernhout a Bruselas. Allí fue recibido por las autoridades militares y acreditado como fotógrafo de guerra para ANEFO (Agencia de Fotografía General Holandesa). De este modo, en mayo de 1945 fotografió la llegada de los aliados a Ámsterdam, Haarlem, Utrecht, La Haya y Rotterdam.
En junio de 1945 realizó un reportaje fotográfico en el tristemente célebre campo de concentración de Herzogenbusch-Vught y en verano, encargado por las autoridades militares, tomó una serie de fotografías de delincuentes políticos nazis encarcelados en el que había sido el campo de concentración de Amersfoort.
El nazi Karl Peter Berg durante su encarcelamiento. Fotografía de Sem Presser
A principios de septiembre de 1945, terminó su compromiso con la ANEFO y regresó a la fotografía independiente, volviendo a Holanda instalándose en la calle Kerkstraat 195 de Ámsterdam. Disfrutó de una exitosa carrera distinguida con encargos de alto perfil, como fue el de fotografiar a los inmigrantes holandeses en Australia a petición del gobierno, acompañar a la familia real como fotógrafo exclusivo o escribir una columna semanal en De Telegraaf. Fue galardonado como Oficial de la Orden de Orange-Nassau, privilegio reservado para solo unos pocos. En 1954 se divorció de su esposa y contrajo posteriormente matrimonio con Joke van den Heuvel.
En la posguerra y hasta su muerte desarrolló una impresionante labor fotográfica viajando por todo el mundo, hasta el punto de que hoy en día, Presser es considerado uno de los fotógrafos de prensa más prolíficos y famosos de Holanda. Durante un período de cincuenta años, tomó más de 300.000 fotografías. Su trabajo tiene un marcado tinte social y fue un genio en la captura de personas comunes en su vida cotidiana. Ello no le impidió también retratar a celebridades como Pablo Picasso, Brigitte Bardot, Sophia Loren y otros grandes nombres en el mundo del cine.
De 1948 a 1951 y de 1968 a 1981, Presser fue presidente de NVF (Asociación Holandesa de Fotoperiodistas) y recibió numerosos premios de fotografía, incluida la prestigiosa "Cámara de Plata". Su obra fue expuesta en las ciudades más importantes y fue miembro activo de la Fundación Burafo, la Federación de Fotógrafos, World Press Photo, el Consejo Europhot y formó parte de la Junta de Arte de Ámsterdam. Su extenso archivo está gestionado por Instituto Maria Austria / MAI en Ámsterdam.
Fotografía de Sem Presser
Cada año, World Press Photo invita a un orador prominente a dar la conferencia denominada "Sem Presser" en su honor, que siempre versa sobre un tema de importancia crucial para la fotografía.
Sem Presser murió el 29 de octubre de 1986 en Ámsterdam.
Sem Presser
Bueno, pues una vez hecha la reseña biográfica de uno de los más grandes fotógrafos de la historia holandesa, ha llegado el momento que todos esperáis de enlazar su vida y obra con la ciudad de Toledo. Sem Presser se cruzó con nuestra ciudad en 1955, en un viaje por España que evidentemente tenía parada obligada en Toledo.
Como siempre sucede con las visitas de los fotógrafos más geniales, nos quedamos con la duda de si solo tomó aquí una foto o tendremos la suerte algún día de descubrir toda la serie de imágenes que aquí obtuvo. Lo cierto es que la única foto de aquel viaje a Toledo que Presser divulgó es una auténtica obra de arte. Es puro caviar hecho fotografía. Una gozada para la vista. Un viaje a otra época. Una fotografía al alcance de muy pocos.
La escena, tomada junto a la Droguería Herrera en el número 32 de la calle Ancha, en la acera izquierda según vamos de Zocodover a la Catedral, retrata de manera sublime el momento en que un matrimonio joven formado por un militar y una mujer morena de rasgos clásicos pero bellos, atiende a su pareja de niños pequeños, casi bebés, que parecen ser gemelos. Niño y niña, para ser exactos. ¿Vivirán aún los cuatro protagonistas? ¿Los reconoceréis alguno? ¿Serán ellos mismos los que abran hoy el ordenador y se lleven la sorpresa del año al verse retratados por un grande de la fotografía? Son preguntas que me hago con la ilusión de que tengan una respuesta positiva. Sería precioso cerrar ese círculo, a modo ve viaje de ida y vuelta, iniciado hace casi 65 años por la cámara de Presser, que además aparece autorretratado en el reflejo del cristal del escaparate de la droguería.
Un militar y su mujer con un carrito de gemelos en la calle Ancha. Fotografía de Sem Presser en 1955 © Sem Presser/Maria Austria Institute (Vintage print available Sandvoort Gallery).
Una copia de esta foto, original de la época, de 60 x 50 centímetros está a la venta estos días en la Sandvoort Gallery de Ámsterdam por 3.500 €. Por desgracia, mi economía no me permite este gasto (más bien inversión) pero tal vez alguno de vosotros sí pueda estar interesado.
La visita de Presser a Toledo debió serle muy grata, pues 18 años después volvió a la ciudad para, de nuevo, dejar constancia de su talento. En 1973 obtuvo, ya a color, esta vista de la ciudad con un vendedor de cerámica en burro en primer plano:
Vista de Toledo en 1973 por Sem Presser, con un vendedor de cerámica y su burro © Maria Austria Instituut, Amsterdam

En definitiva, estamos de nuevo ante una muestra más de la fuerza gravitacional que Toledo siempre ha ejercido sobre los fotógrafos más talentosos de la historia. Poder incluir al mítico Sem Presser en la selecta pero extensa lista de genios de la fotografía que han retratado la ciudad, supone para mi una enorme alegría y un acicate inmenso para proseguir en esta búsqueda por cualquier rincón del planeta de fotografías tomadas en nuestra amada Toledo por personas con esta sensibilidad y esta capacidad de atrapar de forma mágica una coordenada del espacio-tiempo en una fotografía.
Autorretrato de Sem Presser en 1950. Maria Austria Instituut









sábado, 24 de noviembre de 2018

Espectaculares y olvidadas fotografías del Corpus en 1955

El 9 de junio de 1955 Toledo se despertaba con la ilusión de volver a disfrutar, un año más, de su gran día: la festividad del Corpus Christi. Pese a estar ya cercano el verano, el día amaneció fresco y algo ventoso, aunque el sol lucía sin problemas. La ciudad, engalanada para la ocasión, cobijaba entre la multitud a un excelente fotógrafo suizo que había viajado desde Zurich a tierras castellanas trabajando para la agencia Photo Comet, fundada tres años antes en aquella ciudad helvética por Hans Gerber, Björn Eric Lindroos y Jack Metzger.
Los tres fueron verdaderos genios de la fotografía, por lo que me produce cierto desasosiego no haber podido aún descifrar cuál fue concretamente el responsable de apretar el disparador en Toledo en aquel ya lejano mes de junio de 1955.
Pronto vais a comprender por qué, pues la belleza y calidad del reportaje es tal, que me he prometido a mí mismo descubrir con el paso del tiempo al autor de estas fotos. Por el estilo, tal vez sea Hans Gerber el primer candidato, pero no son en absoluto descartables ni Eric Lindroos ("Lindi" como era también conocido) ni tampoco Metzger. Tal era la fama de este genial triunvirato que pasaron a la historia como "The Comets", en referencia a la agencia que fundaron en 1952.
Comenzaré por ofreceros las imágenes más tempranas: las del cortejo festivo previo a la procesión del jueves. Tanto la tarasca como los cabezudos salieron por la mañana antes de la solemne procesión. Son impagables las estampas de niños y jóvenes divirtiéndose con los personajes, caracterizados muy al gusto de la época (uno representa a Cantinflas, otro a Groucho Marx...):
Cabezudos y tarasca en las fiestas del Corpus Christi de Toledo en 1955 © ETH-Bibliothek Zurich
Cabezudo con la cara de Cantinflas en las fiestas del Corpus Christi de Toledo en 1955 © ETH-Bibliothek Zurich

Vemos también a pequeños tamborileros:
Niños tocan el tambor en las fiestas del Corpus Christi de 1955 en Toledo © ETH-Bibliothek Zurich

La procesión religiosa comenzó, como manda la tradición, con la salida desde la Puerta Llana. En este punto el fotógrafo suizo obtuvo verdaderas joyas fotográficas que os recomiendo ver con detenimiento (las he colgado en alta resolución, por lo que es posible admirar todos los detalles). Aparecen preciosos mantones de Manila, caras en los balcones que a buen seguro muchos aún reconocerán, la librería del anticuario Balaguer...en definitiva, toledanismo en estado puro:
Procesión del Corpus Christi en Toledo en 1955 a su paso por la calle Cardenal Cisneros © ETH-Bibliothek Zurich
Balcones engalanados con mantones de Manila frente a la Puerta Llana en el Corpus Christi de Toledo de 1955 © ETH-Bibliothek Zurich

De verdadero genio es esta imagen que capturó magistralmente la textura de los antiguos tapices flamencos que cada año se cuelgan de las paredes de la Catedral. Su majestuosidad es si cabe aún mayor cuando el viento los mece, tal como aquí pueden verse:
Tapices flamencos colgados de las paredes de la catedral con motivo de la Procesión del Corpus Christi de Toledo en 1955 © ETH-Bibliothek Zurich

La Plaza del Ayuntamiento (ya en el final del recorrido) sirvió de escenario para algunas de las mejores fotografías del reportaje. El Palacio Arzobispal lucía por primer año un nuevo aspecto: en 1954 había sido restaurado, suprimiéndose el enfoscado y los revocos (dejando ver un pequeño paño con decoración mudéjar en ladrillo), y eliminándose los dos pequeños torreones que tenía en su zona superior. En la acera contigua fueron plantados 3 olmos autóctonos de los que aún subsiste uno, pudiéndose en estas fotos ver dichos árboles recién plantados:
Procesión del Corpus Christi de Toledo en 1955 © ETH-Bibliothek Zurich
Plaza del Ayuntamiento durante las fiestas del Corpus Christi de Toledo en 1955 © ETH-Bibliothek Zurich

La Cruz de Cisneros a su paso por la Plaza del Ayuntamiento:
Cruz de Cisneros en la Procesión del Corpus Christi de Toledo en 1955 © ETH-Bibliothek Zurich

La famosa Custodia de Arfe:
Custodia de Arfe frente al Ayuntamiento en la Procesión del Corpus Christi de Toledo en 1955 © ETH-Bibliothek Zurich

Es curioso observar a las jóvenes que se agolpan en la gran reja de una de las ventanas del Palacio Arzobispal:
Cuestodia de Arfe en la Procesión del Corpus Christi de Toledo en 1955 © ETH-Bibliothek Zurich
Procesión del Corpus Christi de Toledo en 1955 © ETH-Bibliothek Zurich
Niñas de comunión en la Procesión del Corpus Christi de Toledo en 1955 © ETH-Bibliothek Zurich

La Catedral carecía por entonces en su fachada principal de la verja que hoy la protege:
Seminaristas entran en el Palacio Arzobispal tras la Procesión del Corpus Christi de Toledo en 1955 © ETH-Bibliothek Zurich
Procesión del Corpus Christi de 1955 en Toledo a su paso por la Plaza del Ayuntamiento y la Catedral © ETH-Bibliothek Zurich
Procesión del Corpus Christi de 1955 en Toledo a su paso por la Plaza del Ayuntamiento y la Catedral © ETH-Bibliothek Zurich

Una excelente fotografía de los cadetes que acompañaron a la procesión. ¿Será alguno capaz de reconocerse hoy?
Soldados desfilan en la procesión del Corpus Christi en Toledo en 1955 © ETH-Bibliothek Zurich

Esta es una simpática estampa de dos soldados conversando:
Soldados charlan en el Corpus de 1955 junto a los tapices flamencos colgados de las paredes de la catedral de Toledo © ETH-Bibliothek Zurich

La música militar no faltó en aquel Corpus de 1955. Al fondo, el edificio de la Audiencia Provincial aún presentaba la fachada ejecutada en los años 30, sin su aspecto actual en el que a diario vemos la portada gótica del Palacio de los Condes de Peromoro:
Soldados tocan música en la Procesión del Corpus Christi de Toledo en 1955 © ETH-Bibliothek Zurich

Una bella foto de los seminaristas entrando en el Palacio Arzobispal:
Seminaristas entran en el Palacio Arzobispal tras la Procesión del Corpus Christi de Toledo en 1955 © ETH-Bibliothek Zurich

Desde algunos pueblos de la provincia, como El Romeral, vinieron coros y danzas con su música tradicional para amenizar el cortejo:
Jóvenes de El Romeral tocan música en el Corpus de 1955 junto a la Catedral de Toledo © ETH-Bibliothek Zurich
Tocando el laúd en el Corpus de 1955 junto a la catedral de Toledo © ETH-Bibliothek Zurich

Como curiosidad final, decir que en aquel mismo Corpus de 1955 estuvo también fotografiando un jovencísimo Ken Russell, el famoso cineasta, cuyas fotos ya os las ofrecí en esta otra entrada.
Esperando que os haya gustado este viaje a 1955, solo me queda pediros que, si reconocéis personas en las imágenes, no dudéis en decírmelo pues actualizo cada foto con esa valiosísima información que corre el riesgo de perderse con el paso de los años.

domingo, 26 de marzo de 2017

Toledo en la primavera de 1955 fotografiado por Cas Oorthuys

Casparus Bernardus Oorthuijs, conocido como Cas Oorthuys, nació en Leiden (Países Bajos) el 1 de noviembre de 1908 y falleció el 22 de julio de 1975 en Ámsterdam (Holanda). Nació y creció en el seno de una familia de pastores religiosos protestantes. Tras estudiar arquitectura en Haarlem, se desarrolló espiritualmente y se convirtió en vegetariano y antimilitarista. También mostró gran interés por la literatura comunista. En 1930 inició su trabajo durante dos años como dibujante de arquitectura en Ámsterdam, pero fue despedido por la crisis. Se afilió al Partido Comunista de Holanda y trabajó como diseñador gráfico y fotógrafo. Junto con el pintor Jo Voskuil regentó entre 1932 y 1935 la agencia OV 20.
Cas Oorthuys
Su obra durante aquellos años tuvo una fuerte carga propagandística procomunista, incluyendo temáticas como la pobreza, la brutalidad policial, el paro y los desahucios. En 1936 se estableció como fotógrafo autónomo realizando reportajes para revistas, ilustraciones de libros y organizando exposiciones fotográficas. Durante la ocupación alemana fue obligado a ser miembro de la Asociación de Periodistas Holandeses, donde todos los fotógrafos de prensa tuvieron que inscribirse en 1941. Durante la guerra trabajó en una comisión para tomar fotos para un libro sobre la agricultura en los Países Bajos. El partido comunista le facilitó en 1942 un pasaporte y documentación de identidad falsos. En mayo de 1944 fue detenido por los nazis y llevado al campo de Amersfoort. Después de tres meses preso, fue liberado y pasó a ejercer como fotógrafo en la clandestinidad en un grupo de reporteros de Ámsterdam entre los que se encontraban Fritz Kahlenberg, Charles Breijer y Boris Kowadlo.
Cas Oorthuys con una cámara oculta bajo su abrigo (grabación reconstruida después de la guerra ), en su casa en el Amstel 3, Amsterdam (finales de mayo de 1945). Foto de Charles Breijer.
Después de la guerra, Oorthuys cubrió una gama mucho más amplia de temas en su obra fotográfica, liberado tanto del entorno eclesiástico de sus padres como del período comunista con el que tanto simpatizó en sus primeros años. Retrató la vida de la gente común con una visión humanista de la vida, publicando muchos libros fotográficos de temáticas variadas. Oorthuys dejó a su muerte un archivo de más de medio millón de negativos, conservados en buena medida en el Fotomuseum de Rotterdam. En mayo de 1955 visitó España junto con el poeta Bert Schierbeek (1918-1996), recalando en Toledo donde consiguió imágenes de belleza impagable. Al año siguiente ambos publicaron el libro de viajes Hart van Spanje (El corazón de España).
Tuve la suerte de poder incluir sus mejores fotos toledanas en el libro Toledo Olvidado 3 en 2015 y hoy es para mí un enorme placer poder ofreceros la práctica totalidad de sus imágenes tomadas en Toledo. Pronto vais a comprender por qué Oorthuys es una de las máximas figuras históricas de la fotografía neerlandesa. Comenzaremos por ver mi preferida: una deliciosa vista de la Plaza de la Bellota, en la que una joven y una niña posan mientras el cántaro se llena. ¡Cuánta belleza en una estampa tan sencilla y cotidiana!
Cogiendo agua en la fuente de la Plaza de la Bellota de Toledo en la primavera de 1955. Fotografía de Cas Oorthuys © Nederlands Fotomuseum, Rotterdam

La vida de los niños toledanos en 1955 necesitaba, ante la ausencia de tecnología o grandes medios económicos, del contacto directo con la calle para disfrutar entre amigos. En esta preciosa estampa, Oorthuys retrató unos niños que, tras las rejas de su casa, parecen ansiosos por tener el permiso de su madre para salir a jugar:
Niños en una ventana de Toledo en la primavera de 1955. Fotografía de Cas Oorthuys © Nederlands Fotomuseum, Rotterdam

Las escenas cotidianas eran para Oorthuys fuente de constante inspiración. Era capaz de captar la belleza del día a día de un modo magistral, como demostró aquí en esta vista de la confluencia de las calles Tornerías, Portugueses, Solarejo y Bajada del Corral de Don Diego:
Calle de Tornerías, esquina Solarejo y Cuesta de Portugueses en Toledo en la primavera de 1955. Fotografía de Cas Oorthuys © Nederlands Fotomuseum, Rotterdam

Zocodover en 1955 lo era todo para los toledanos: lugar de encuentro, mentidero, espacio para el paseo, centro de ocio y recreo...¡Qué mejor resumen de lo que Zocodover significaba para los toledanos de entonces que esta fotografía!
Plaza de Zocodover de Toledo en la primavera de 1955. Fotografía de Cas Oorthuys © Nederlands Fotomuseum, Rotterdam

¿Qué decir de esta imagen? Sublime contraluz al atardecer, con los arcos de la Puerta del Sol como protagonistas de la escena. Una tarde de primavera en Toledo, su inigualable luz y el talento de Oorthuys: con esos mimbres solo podía salir esta maravilla:
Vista desde el interior de la Puerta del Sol de Toledo en la primavera de 1955. Fotografía de Cas Oorthuys © Nederlands Fotomuseum, Rotterdam

Así se veía la puerta desde el otro lado:
Puerta del Sol de Toledo en la primavera de 1955. Fotografía de Cas Oorthuys © Nederlands Fotomuseum, Rotterdam

El Toledo más típico llamó la atención de Cas, que retrató a los vendedores ambulantes que ya poblaban la ciudad en busca de turistas:
Dos personajes con trajes típicos de Toledo en la primavera de 1955. Fotografía de Cas Oorthuys © Nederlands Fotomuseum, Rotterdam
Un burro de un vendedor de cerámica de Toledo en la primavera de 1955. Fotografía de Cas Oorthuys © Nederlands Fotomuseum, Rotterdam

La pobreza era también un motivo habitual en las fotografías de Oorthuys. Esta anciana sentada en los escalones de una puerta fue retratada por el holandés:
Una anciana de Toledo en la primavera de 1955. Fotografía de Cas Oorthuys © Nederlands Fotomuseum, Rotterdam

Así de bella luce la sinagoga de Santa María la Blanca en esta imagen de Cas Oorthuys:
Sinagoga de Santa María la Blanca de Toledo en la primavera de 1955. Fotografía de Cas Oorthuys © Nederlands Fotomuseum, Rotterdam

La Mezquita del Cristo de la Luz aparece también en el reportaje:
Mezquita del Cristo de la Luz de Toledo en la primavera de 1955. Fotografía de Cas Oorthuys © Nederlands Fotomuseum, Rotterdam

El Museo del Greco fue, ¿cómo no?, parada obligada en el itinerario de Oorthuys:
Museo del Greco de Toledo en la primavera de 1955. Fotografía de Cas Oorthuys © Nederlands Fotomuseum, Rotterdam

El interés por la obra del Greco le llevó también a la Iglesia de Santo Tomé para retratar el lienzo de El Entierro del Señor de Orgaz:
Entierro del Señor de Orgaz del Greco en la Iglesia de Santo Tomé de Toledo en la primavera de 1955. Fotografía de Cas Oorthuys © Nederlands Fotomuseum, Rotterdam

La Catedral, por supuesto, también fue retratada por Cas Oorthuys:
Catedral de Toledo en la primavera de 1955. Fotografía de Cas Oorthuys © Nederlands Fotomuseum, Rotterdam
Catedral de Toledo en la primavera de 1955. Fotografía de Cas Oorthuys © Nederlands Fotomuseum, Rotterdam

Para finalizar, San Juan de los Reyes aparece en estas fotografías:
Monasterio de San Juan de los Reyes de Toledo en la primavera de 1955. Fotografía de Cas Oorthuys © Nederlands Fotomuseum, Rotterdam
Monasterio de San Juan de los Reyes de Toledo en la primavera de 1955. Fotografía de Cas Oorthuys © Nederlands Fotomuseum, Rotterdam

Como habréis podido comprobar, estamos ante una serie de fotografías de una belleza impagable tomadas por un fotógrafo sensacional. Es una gozada para la vista deleitarse en la contemplación pausada de sus imágenes que, más de 60 años después, nos trasladan a un Toledo que es, a la vez, muy diferente del actual pero tremendamente reconocible, ¿no creéis?

sábado, 25 de enero de 2014

Santo Tomé en 1955 (o una joya recién descubierta)

Mi segundo libro de Toledo Olvidado comienza con una cita de Séneca que dice: "Jamás se descubriría nada si todos nos considerásemos satisfechos con las cosas descubiertas".
Es una cita que me encanta porque resume muy bien mi concepción de la tarea investigadora: nunca un estudio es el definitivo, nunca un libro es perfecto, nunca se termina de conocer una temática...y en lo que respecta a la fotografía histórica de Toledo, jamás se terminará de descubrir todas sus joyas.
La misma noche que el libro fue enviado a imprenta, el genial fotógrafo francés Jean Paul Margnac (1936) subió a su cuenta de Flickr una perla realmente impresionante tomada en la calle de Santo Tomé en 1955 cuando él solo contaba con 19 años. Jean Paul, que sigue en activo recorriendo el mundo con su cámara, está digitalizando su archivo y en él destacan las imágenes tomadas con la mítica película Kodachrome, que fue la primera película a color utilizada por el gran público y que desbancó a la primitiva técnica del autocromo. Los colores que esta película captaba son muy característicos y permitía tomar imágenes de gran belleza.
Aquella noche me alegré más que nunca de haber escogido esa cita de Séneca: mi segundo libro, aún sin imprimir, ya estaba incompleto por más que me había esforzado en hacer una obra lo más definitiva posible. Eso es lo más bello de esta apasionante afición: nunca terminas. Aunque pueda parecer desasosegante emprender tareas que nunca finalizan en realidad es una lección de vida: lo mejor de un viaje no es el destino, es el camino.
La foto de la que os hablo es sencillamente magistral, de una belleza casi indescriptible. Corría el verano de 1955 y la calle de Santo Tomé -tan especial y querida para mí y para mi familia- era una de las arterias con más vida de Toledo. Un vendedor de melones y sandías sestea en su puesto a la sombra de los frondosos arces negundos. Su romana utilizada para pesar la mercancía permanece inmóvil junto a un humilde puesto de helados en el que su dueña se seca el sudor de la frente con la mano. Un muchacho la mira. A su lado, tras la fuente, dos hombres conversan de espaldas al fotógrafo. Al fondo, tres personas completan la escena paseando frente a los comercios allí existentes por entonces: "La Pilarica" y Damasquinados Mari Paz. El color amarillo de los melones contrasta con el verde de los arces, mientras el brillo de los adoquines es el reflejo de una preciosa luz. Una estampa que parece un poster, un cuadro, casi irreal. Perfecta.
Calle de Santo Tomé en 1955. Fotografía de Jean Paul Margnac © Jean Paul Margnac

Solo un genio es capaz de tomar esa imagen con 19 años. Jean Paul lo es, y así lo ha demostrado toda su vida. Volvió a Toledo tres años después, y volvió a dormir en su tienda de campaña a la orilla del Tajo como ya hiciera en 1955. Nos dejó para el recuerdo la evolución del mismo lugar durante aquellos tres años, destacando el lento avance de la reconstrucción del Alcázar:
Vista de Toledo desde la playa de Safont en 1955. Fotografía de Jean Paul Margnac © Jean Paul Margnac
Toledo visto desde la Playa de Safont en abril de 1958. Fotografía de Jean Paul Margnac

Con mi infinito agradecimiento a Jean Paul Margnac por su generosidad al compartir estas fotografías, espero que estas joyas os hayan hecho disfrutar tanto como a mí.
© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall