No contaban los musulmanes, sin embargo, con la bravura que la esposa del rey, Berenguela de Barcelona, demostró en la defensa de Toledo sin que fuese necesaria la venida de su esposo con las tropas. Así, tras reprochar a los almorávides que tuvieran la cobardía de atacar una ciudad defendida por la reina y sus damas en ausencia del rey y sus mejores tropas, Berenguela consiguió que la ciudad resistiera sin necesidad de abandonar el sitio de Oreja, que tras varios meses de resistencia sarracena, cayó finalmente a manos castellanas el 31 de octubre de ese año. De este modo, Oreja se convirtió en un bastión cristiano y dejó de ser una amenaza contra la repoblación de la comarca como había sucedido hasta entonces, consolidándose así por tanto la Reconquista del valle del Tajo.
Pues bien, al parecer, esta feroz resistencia de la joven Berenguela, de tan sólo 23 años, se produjo en una zona de la muralla que desde entonces, y en su honor, es conocida como las Torres de la Reina.
Son una sucesión de cubos y torres, tanto cuadrados como semicilíndricos, que se sitúan entre la Puerta de Bisagra y la denominada Torre de la Almofala y que delimitaban el antiguamente conocido como arrabal de San Isidoro.
Fueron fotografiadas desde muy temprano por su belleza al ser el tramo de la muralla que se conserva con mayor pendiente, lo que hace que sus perspectivas sean muy vistosas. Aquí os dejo una buena muestra de imágenes antiguas de las Torres de la Reina desde finales del siglo XIX hasta mediados del XX:
De inicios de siglo data este curioso intento de fotocomposición que no fue demasiado exitoso pues se saltó algún tramo de muralla por lo que daba la impresión de que la muralla se había derrumbado. Os pongo primero el original y a continuación la poco afortunada fotocomposición:
En 1922, el gran Santiago Camarasa publicó en la revista "La Esfera" un pequeño artículo de elogio a la gesta de Berenguela que os pongo a continuación:
"De entre todas las murallas de esta ciudad museo, imperial siempre, gloria de España, ninguna como éstas, tan bellas, tan gallardas, tan bien conservadas.
¡Son las Torres de la Reina!
Son las venerables piedras sobre las que vivió una mujer, - doblemente interesante por ser mujer hermosa y por ser Reina de Toledo- sus horas más sentidas: su vida toda consagrada holocaustamente a la ciudad que defendía, a la ciudad toledana.
Son las torres sobre las que, en horas de calma, de paz augusta, ella, la reina, recreábase contemplando los alrededores, los cigarrales, la Vega, el potente Tajo: todo el paisaje castellano.
Respetables piedras milenarias, tenéis el mayor tesoro, el valor inapreciable de haber sentido, de haber recogido en vuestro regazo lágrimas y risas de la mujer más interesante, de la más brava reina de Toledo.
Victoriosas torres, que conserváis todavía la mayor belleza, la más soberana galanura, la fortaleza más bravía, ¿qué poder mágico os domina?
¿Cuál es vuestro secreto?
¿Por qué vuestro dominio sobre todas?
¿Por qué?
Por ella, porque fuisteis sus miradores famosos, históricos; porque tras estos muros obscuros y férreos pero limpios y severos, estuvo ella…, y aún sigue, dominándoles, imponiéndoles su yo excepcional y grandioso.
Aquí está su alma, el espíritu admirable de aquella gran mujer, que es todo el secreto de la recia hermosura que las distingue aún y las distinguirá siempre.
¡Son las torres de la Reina! Torres femeniles, pero bravas, altivas como ningunas, dominadoras.
Recias piedras toledanas, sobre las que una mujer, la más excelsa alma femenina, vivió y vive exquisitamente…Sí. De noche, en las noches misteriosas del Toledo magistral, cuando el pueblo duerme y la ciudad vive sus horas más sublimes, una sombra blanca asómase entre sus almenas y las contempla con amor…"
Quisiera aprovechar esta entrada para solicitar un mayor esmero en la iluminación de esta parte de la muralla así como en el cuidado de sus jardines y parterres adyacentes, que llevan ya demasiados años sin reforma ni replantación alguna.
Las Torres de la Reina en Google Maps:
Ver Toledo Olvidado en un mapa más grande