sábado, 17 de julio de 2021

Un repaso al Toledo de 1945 para la elaboración del Plan General de Ordenación de la ciudad

La guerra civil supuso para Toledo la destrucción y desfiguración de buena parte de la ciudad. A los edificios completamente destruidos como el Alcázar, la Fonda de la Caridad, el convento de San Juan de la Penitencia o las Iglesias de San Lorenzo y de la Magdalena, por citar los más voluminosos, hay que añadir centenares de viviendas repartidas por toda la ciudad que dejaron como consecuencia una situación complicadísima en lo patrimonial y urbanístico en un contexto económico y social absolutamente desolador.
En esas circunstancias es donde se encarga por el recién creado Servicio de Protección del Patrimonio Artístico Nacional la elaboración de un plan de reconstrucción y recuperación de las consideradas como las dos principales joyas históricas de toda España: las ciudades de Toledo y Santiago de Compostela.
Surge así una cadena de órdenes que, partiendo del Ministro de la Gobernación, permitió crear una Comisión de Urbanismo que resolviera el problema de las dos citadas ciudades. En esa comisión figuraban la Dirección General de Arquitectura, los ayuntamientos de ambas cudades y otros organismos entre los que destacaba Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. De este modo, el denominado "Plan General de Ordenación de Toledo" fue redactado en 1945 por la Junta de Urbanismo de Toledo bajo la tutela técnica de la Sección de Urbanismo de la Dirección General de Arquitectura.
Se trata de un documento cuyo espíritu se resume en el preámbulo con estas palabras:
"La declaración de monumentalidad impone una rigidez restrictiva perfectamente aplicable a un edificio, pero muy difícil de practicar en una ciudad sin alterar su vida normal; pudiendo producir un colapso contraproducente si no se dictan las normas necesarias y oportunas para canalizar la vitalidad urbana y la influencia rural en una convivencia con los principios de observancia inexcusables en la conservación de una ciudad histórica y en su debida organización interna."
Hace poco he adquirido un ejemplar original de esta joya de la historia del urbanismo de Toledo, que fue publicado en abril de 1945 en la Revista Nacional de Arquitectura. Se trata de un documento de inmenso interés por sus planteamientos, en una época en la que hay que recordar que la ciudad aún se circunscribía prácticamente en su totalidad al recinto amurallado, con unas condiciones de vida muy rudimentarias para sus 35.000 habitantes tanto por los estragos de la guerra como por la degradación que Toledo había sufrido en los siglos anteriores, que conformaba una ciudad inmersa en profundísimos problemas de habitabilidad, salubridad y deterioro patrimonial en un entorno también complicado topográficamente.
Como sabéis, en este blog me centro en la fotografía histórica, por lo que no analizaré aquí los planteamientos urbanísticos que el documento proponía con profusión de planos y mapas de elaboración ciertamente esmerada. Sin embargo, sí os mostraré las valiosísimas imágenes que se tomaron de la ciudad para ser incluidas en el documento y que tienen el valor de ser una muestra muy representativa del estado de todo el centro histórico en 1945 con un enfoque muy diferente del habitual, ya que incidían más en lo problemático y deteriorado que en lo monumental y bien conservado. Ello supone para nosotros un verdadero tesoro que nos permite valorar, casi 80 años después, el inmenso salto que ha dado la ciudad en su estado de conservación y habitabilidad, aún siendo conscientes de que todavía queda mucho camino por recorrer y muchos problemas que solventar.
Comenzaremos por repasar el entorno del Alcázar, el más degradado por la guerra. Cuesta casi reconocer los lugares si los comparamos con su estado actual, y sobrecoge ver su aspecto en 1945:
Restos del torreón suroeste del Alcázar junto al Horno de los Bizcochos. Foto incluida en el Plan General de Ordenación de Toledo publicado en 1945 en la Revista Nacional de Arquitectura. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Zona del Horno de los Bizcochos junto al Alcázar. Foto incluida en el Plan General de Ordenación de Toledo publicado en 1945 en la Revista Nacional de Arquitectura. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Otra zona profusamente fotografiada para la redacción del plan fue la de la cornisa, con las Iglesias de San Lucas y San Sebastián como centros. El documento apuntaba acertadamente la necesidad de abrir una circunvalación que uniera todo el sur del centro histórico y sacara estos barrios de su situación de extrema pobreza, pues eran auténticos suburbios con una población viviendo en condiciones a menudo inconcebibles para nuestros estándares actuales. Esa circunvalación, que aprovechaba parte del denominado "camino de ronda" que aquí vemos en algunos tramos, no fue realidad hasta que en los años 70 y 80 se ejecutó la denominada "Ronda Cornisa" que cambió para bien toda esta zona de Toledo.
Iglesia de San Lucas. Foto incluida en el Plan General de Ordenación de Toledo publicado en 1945 en la Revista Nacional de Arquitectura. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Iglesia de San Lucas. Foto incluida en el Plan General de Ordenación de Toledo publicado en 1945 en la Revista Nacional de Arquitectura. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Iglesia de San Lucas. Foto incluida en el Plan General de Ordenación de Toledo publicado en 1945 en la Revista Nacional de Arquitectura. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Entorno de la Iglesia de San Lucas y cigarral del doctor Botella. Foto incluida en el Plan General de Ordenación de Toledo publicado en 1945 en la Revista Nacional de Arquitectura. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Entorno de San Lucas-Convento de San Pablo en la confluencia con la calle del Barco. Foto incluida en el Plan General de Ordenación de Toledo publicado en 1945 en la Revista Nacional de Arquitectura. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Entorno de la Iglesia de San Sebastián. Foto incluida en el Plan General de Ordenación de Toledo publicado en 1945 en la Revista Nacional de Arquitectura. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Carreras de San Sebastián. Foto incluida en el Plan General de Ordenación de Toledo publicado en 1945 en la Revista Nacional de Arquitectura. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Zona de casas en ruina en las Carreras de San Sebastián. Foto incluida en el Plan General de Ordenación de Toledo publicado en 1945 en la Revista Nacional de Arquitectura. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Carreras de San Sebastián. Foto incluida en el Plan General de Ordenación de Toledo publicado en 1945 en la Revista Nacional de Arquitectura. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. No lejos de allí, las calles interiores que terminan descendiendo hacia esa proyectada circunvalación, fueron también fotografiadas con motivo de la redacción de este plan:
Confluencia del Convento de San Pablo con la circunvalación. Foto incluida en el Plan General de Ordenación de Toledo publicado en 1945 en la Revista Nacional de Arquitectura. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Plaza de Santa Catalina. Foto incluida en el Plan General de Ordenación de Toledo publicado en 1945 en la Revista Nacional de Arquitectura. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Una de las plazas más fotografiadas del plan es la de Barrio Nuevo en la judería, que en el documento cobraba gran importancia por sus posibilidades para convertirse en un de los "centros" de la ciudad histórica:
Plaza de Barrionuevo. Foto incluida en el Plan General de Ordenación de Toledo publicado en 1945 en la Revista Nacional de Arquitectura. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Plaza de Barrionuevo. Foto incluida en el Plan General de Ordenación de Toledo publicado en 1945 en la Revista Nacional de Arquitectura. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Plaza de Barrionuevo. Foto incluida en el Plan General de Ordenación de Toledo publicado en 1945 en la Revista Nacional de Arquitectura. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Plaza de Barrionuevo desde la fábrica de Harinas San José. Foto incluida en el Plan General de Ordenación de Toledo publicado en 1945 en la Revista Nacional de Arquitectura. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Sorprende mucho en esta vista de la Plaza del Salvador ver al fondo las viviendas que existían en la actual plaza junto a San Marcos y la Trinidad, que ocupaban el terreno que siglos atrás acogió un convento trinitario:
Plaza del Salvador. Foto incluida en el Plan General de Ordenación de Toledo publicado en 1945 en la Revista Nacional de Arquitectura. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. No lejos de allí, junto a Santa Úrsula, se puede ver la portezuela colocada donde se situaba una de las portadas del convento trinitario, que ya había sido trasladada a la Alhóndiga:
Calle de la Portería de la Trinidad junto al Convento de Santa Úrsula. Foto incluida en el Plan General de Ordenación de Toledo publicado en 1945 en la Revista Nacional de Arquitectura. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. La calle del Taller del Moro y su confluencia con el Paseo de San Cristóbal quedó retratada en estas dos fotografías que muestran bastantes cambios con el aspecto actual de la zona:
Paseo de San Cristóbal. Foto incluida en el Plan General de Ordenación de Toledo publicado en 1945 en la Revista Nacional de Arquitectura. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Calle Taller del Moro. Foto incluida en el Plan General de Ordenación de Toledo publicado en 1945 en la Revista Nacional de Arquitectura. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. La explanada situada frente a San Juan de los Reyes tenía en 1945 este aspecto:
San Juan de los Reyes y su entorno. Foto incluida en el Plan General de Ordenación de Toledo publicado en 1945 en la Revista Nacional de Arquitectura. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Algo más abajo, el Palacio de los Duques de Maqueda:
Palacio de los duques de Maqueda y San Juan de los Reyes. Foto incluida en el Plan General de Ordenación de Toledo publicado en 1945 en la Revista Nacional de Arquitectura. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. La calle de San Juan de la Penitencia fue inmortalizada con una pequeña curiosidad: el logotipo en forja del taller del genio del hierro Julio Pascual, colocado en perpendicular a la fachada de la que era su casa y lugar de trabajo, en nuestros días presa de una incomprensible y vergonzosa ruina:
Casa-Taller de Julio Pascual en la calle San Juan de la Penitencia. Foto incluida en el Plan General de Ordenación de Toledo publicado en 1945 en la Revista Nacional de Arquitectura. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Muy cerca de allí, el denominado Callejón de la Divisa:
Callejón de la Divisa. Foto incluida en el Plan General de Ordenación de Toledo publicado en 1945 en la Revista Nacional de Arquitectura. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Esta es la calle del Ángel, en su zona inferior, junto a la actual Plaza del Sofer:
Confluencia de la calle del Ángel con la plaza del Sofer. Foto incluida en el Plan General de Ordenación de Toledo publicado en 1945 en la Revista Nacional de Arquitectura. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Aquí vemos dos tomas de la calle de la Merced:
Calle de la Merced. Foto incluida en el Plan General de Ordenación de Toledo publicado en 1945 en la Revista Nacional de Arquitectura. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Calle de la Merced. Foto incluida en el Plan General de Ordenación de Toledo publicado en 1945 en la Revista Nacional de Arquitectura. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. La Iglesia de Santiago del Arrabal aún permanecía semioculta en varias de sus fachadas por viviendas adosadas a ella. Así de sorprendente era el aspecto de la zona cuando se observa la Iglesia desde la Puerta de Bisagra, justo donde hoy se sitúa la parada del autobús:
Casas adosadas a la Iglesia de Santiago del Arrabal. Foto incluida en el Plan General de Ordenación de Toledo publicado en 1945 en la Revista Nacional de Arquitectura. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. La propia Puerta de Bisagra, con el hueco practicado de manera absolutamente tosca en la muralla junto a ella para permitir el tránsito de vehículos:
Puerta de Bisagra. Foto incluida en el Plan General de Ordenación de Toledo publicado en 1945 en la Revista Nacional de Arquitectura. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Para finalizar, os dejo una vista general de la ciudad en aquel ya lejano 1945. Espero que os haya gustado este repaso al Toledo de la posguerra y que os sirva, como a mí me ha sucedido, para valorar cada día más el gran avance que la ciudad ha experimentado en las últimas décadas en su conservación y aspecto general. Sigamos entre todos trabajando para que cada día nuestra ciudad luzca mejor, nuestro patrimonio esté lo mejor conservado posible y logremos que las condiciones de vida en el centro histórico sigan mejorando para mantener la esencia de una ciudad viva, que siempre -incluso en los momentos más duros como es una guerra- logró afrontar y superar los desafíos que cada época presenta. Nuestra generación debe estar a la altura para volver a conseguirlo.
Vista general de Toledo. Foto incluida en el Plan General de Ordenación de Toledo publicado en 1945 en la Revista Nacional de Arquitectura. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño.

miércoles, 30 de junio de 2021

Toledo en los años 40 fotografiado por Afrodisio Aguado

Afrodisio Aguado Ibáñez nació en la pequeña localidad palentina de Autilla del Pino en 1887 y falleció en Madrid en 1950. Contrajo matrimonio con Aurora Bala Redecilla en 1913, con quien tuvo diez hijos. Gracias a la excelente investigación de Marta Olivas de la Universidad Complutense de Madrid, conocemos bastante de la vida y obra de este editor e impresor que era hijo de un comerciante de telas. El joven Afrodisio trabajó con su progenitor hasta que en 1913 se decidió a abrir una pequeña tienda de libros y artículos de escritorio en Palencia, que resultó todo un éxito mudándose a la calle Mayor y ampliando el negocio. Así, en 1914 funda su taller de artes gráficas y litografía Afrodisio Aguado S.A., que terminaría siendo en una de las empresas editoriales más destacadas de su tiempo, gracias no solo al empuje y habilidad comercial de su creador sino a la calidad de sus trabajos. Se centró en varios tipos de publicaciones, destacando las religiosas y las de corte institucional. Logró así un gran arraigo local y se consagró como el impresor más importante de Palencia y su provincia. En la década de 1920 edita obras como Pedagogía musical de Gonzalo Castrillo Hernández, que le hicieron liderar el sector pedagógico y divulgativo local.
Afrodisio Aguado Ibáñez en 1947. Archivo de D. Enrique Obregón Aguado. En 1924 publicó el poemario Castilla de Marciano Zurita, bajo el sello editorial "Jorge Manrique", una de sus empresas filiales.
En 1930 se traslada a la ciudad de Valladolid, donde se hace cargo de la Imprenta, Papelería y Librería de Miñón. Afrodisio Aguado era una persona cercana a los círculos de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (JONS), pasando a ser el impresor del diario Igualdad entre noviembre de de 1932 y noviembre de 1933, creado bajo el auspicio del político falangista Onésimo Redondo cuando se encontraba en su exilio portugués en tiempos de la II República. Su compromiso político fue público, no ocultándolo en ningún momento, lo que le llevó a ser puesto a disposición del juzgado en julio de 1933, siendo una las más de tres mil detenciones de simpatizantes derechistas que se efectuaron a raíz del robo de archivos custodiados en la sede de la Asociación de Amigos de la Unión Soviética.
Afrodisio llegó a ser concejal de Falange Española en Palencia.
Tras la Guerra Civil se instala en Madrid con dinero prestado, iniciando una brillante andadura como editor y librero. Amplió sus miras e inició una serie de colecciones de arte: El Mueble de España, Artes Decorativas en España y Monumentos de España. Más tarde inició otra serie de guías de viaje, a través de la colección Guías Turísticas que resultó todo un éxito en lo económico. En el ámbito literario creó la serie Paradilla del Alcor editada en "papel biblia" y encuadernación en piel, denominada así en honor al castillo que existe muy cerca de su Autilla natal. Logró mucho prestigio en el gremio, siendo miembro del Instituto Nacional del Libro Español, que le nombró portavoz de los editores y libreros en su primera asamblea celebrada en 1944.
Afrodisio Aguado falleció de forma prematura a los 63 años cuando se encontraba en la cúspide de su expansión como impresor, editor, librero, importador y exportador. A su muerte, el negocio quedó a cargo de su hijo Enrique Aguado Bala (1924-1992) en el plano editorial; de su yerno, Juan Obregón Siurana y del hermano de este, Jesús Obregón Siurana hasta mediados de los años ochenta, cuando se cierra definitivamente su actividad. El lema de su sello era «más allá», algo que aplicó desde sus humildes inicios reinvirtiendo constantemente los beneficios en el negocio permitiéndole crecer poco a poco hasta ser una referencia editorial en los duros años de la posguerra.
Sello de Afrodisio Aguado S.A. con el lema "más allá" Afrodisio Aguado, además, era un fotógrafo nada desdeñable que incorporó las imágenes tomadas por él mismo a alguna de sus obras dedicadas a guías turísticas. Ese es el caso de Toledo, que fue retratado por Afrodisio a finales de los años 40, logrando imágenes bastante bellas pese a la destrucción reinante en la ciudad como consecuencia de la guerra civil. Esto es especialmente constatable en esta vista general de la ciudad desde el Valle, con el Alcázar totalmente destruido por los bombardeos de 1936 pero con un bellísimo cielo que confiere a la imagen un contrapunto excelente:
Vista General de Toledo a finales de los años 40. Foto de Afrodisio Aguado Una foto también muy buena es esta que nos muestra la iglesia de Santiago del Arrabal y la Puerta de Bisagra (con puntales). Aún no se había suprimido la parte superior del ábside de la iglesia ni las viviendas adosadas a ella:
Santiago del Arrabal y Puerta de Bisagra con puntales y andamios a finales de los años 40. Foto de Afrodisio Aguado El interior de la Sinagoga del Tránsito:
Sinagoga del Tránsito a finales de los años 40. Foto de Afrodisio Aguado En esta excelente foto del Puente de Alcántara se aprecia al fondo el comienzo de los trabajos de restauración del Castillo de San Servando. Se observan las primeras labores de explanación alrededor de algunos cerramientos y el arranque de algunos lienzos de nuevos muros y de demolición de otros preexistentes:
Puente de Alcántara y Castillo de San Servando a finales de los años 40. Foto de Afrodisio Aguado Este es el interior de la Mezquita del Cristo de la Luz:
Mezquita del Cristo de la Luz en los años 50 (hacia 1955). Foto de Afrodisio Aguado La Puerta del Sol:
Puerta del Sol a finales de los años 40. Foto de Afrodisio Aguado Una de sus mejores fotos toledanas es esta de la procesión del Corpus Christi con la Custodia de Arfe pasando por delante de la Catedral:
Corpus Christi con la Custodia de Arfe a finales de los años 40. Foto de Afrodisio Aguado. Este es el Hospital de Santa Cruz:
Hospital de Santa Cruz a finales de los años 40. Foto de Afrodisio Aguado Y para finalizar, una bellísima toma de la Catedral:
Catedral en los años 50 (hacia 1955). Foto de Afrodisio Aguado Y hasta aquí este pequeño repaso al aspecto de la ciudad en plena posguerra, uno de los periodos menos fotografiados de la ciudad en comparación con las décadas anteriores y posteriores, por lo que estas imágenes cobran aún más valor.

sábado, 19 de junio de 2021

Toledo en los años 20 fotografiado por Daniel Dufol Álvarez

El militar Daniel Dufol Álvarez nació en 1881, hijo del también militar Vicente Dufol Navarro y de Francisca Álvarez Royo. Estudió en la Academia Militar de Infantería en Toledo, graduándose en el año 1900 dentro de la 7ª promoción. No sabemos demasiados detalles sobre su vida personal, salvo que contrajo matrimonio con Virginia Abad Escobar en la Catedral de Jaca en 1911 siendo ya Capitán de Infantería y estando destinado en el "Regimiento de Infantería Galicia" en dicha ciudad. El matrimonio tuvo dos hijos: José y María Concepción. Daniel Dufol estuvo destinado en Mahón y en África. Lo que sí sabemos de Daniel Dufol es que era un gran amante de la fotografía, realizando tanto tomas estereoscópicas en placa de cristal como en otros formatos, centrando la mayoría de su obra en motivos paisajísticos y militares de los sitios donde sucesivamente estuvo viviendo o que visitó: África, Baleares, Zarauz, San Sebastián, Biarritz, Mahón, Zaragoza y Toledo. En estas imágenes Dufol retrató escenas de aviación, barcos, monumentos, armamento y algunos paisajes y escenas cotidianas en playas y lugares de baño.
Era un gran aficionado también a la música clásica y falleció en Zaragoza el 13 de julio de 1961, estando por entonces retirado con el grado de Coronel.
Hoy tengo la suerte, gracias a su nieto Javier Ferrer Dufol -a quien agradezco infinitamente la cesión de las fotografías-, de poder mostraros las imágenes que Daniel Dufol obtuvo en Toledo en la década de los años 20 del siglo pasado, que muestran la ciudad con bastante calidad fotográfica en imágenes que, si bien son clásicas en su estilo y composición, poseen el valor documental de tener ya un siglo -o casi- de antigüedad.
Comenzaré por ofreceros las vistas panorámicas, en las que en muchas de ellas el río Tajo -por entonces limpio y caudaloso, muy diferente del simulacro de río que hoy vemos- es el protagonista:
Molinos de Santa Ana en el río Tajo y al fondo la Ermita de la Cabeza en los años 20. Fotografía de Daniel Dufol Álvarez Playa con arena fina y blanca junto al Puente de Alcántara y los molinos de San Servando en los años 20. Fotografía de Daniel Dufol Álvarez Puente de Alcántara y Alcázar en los años 20. Fotografía de Daniel Dufol Álvarez Vista del Alcázar y las Turbinas de Vargas en los años 20. Fotografía de Daniel Dufol Álvarez Toledo desde las ventanas del Alcázar en los años 20, fotografía de Daniel Dufol Álvarez Vista de Toledo desde la zona del Alcázar en los años 20, fotografía de Daniel Dufol Álvarez La Catedral protagoniza varias de las fotos de Dufol:
Torre de la Catedral en los años 20, fotografía de Daniel Dufol Álvarez La Catedral: reja del altar mayor en los años 20, fotografía de Daniel Dufol Álvarez Transparente de la Catedral en los años 20. Fotografía de Daniel Dufol Álvarez Fachada de la Catedral de Toledo en los años 20. Fotografía de Daniel Dufol Álvarez Puerta del Reloj de la Catedral en los años 20. Fotografía de Daniel Dufol Álvarez Puerta de los Leones de la Catedral en los años 20. Fotografía de Daniel Dufol Álvarez Un costado del Altar Mayor de la Catedral de Toledo en los años 20. Fotografía de Daniel Dufol Álvarez Daniel Dufol Álvarez retrató algunos de los más famosos monumentos de la vieja ciudad castellana:
Entrada al torreón del puente de san Martín en los años 20, fotografía de Daniel Dufol Álvarez Puente de San Martín en los años 20, fotografía de Daniel Dufol Álvarez Puente de San Martín en los años 20. Fotografía de Daniel Dufol Álvarez Sinagoga de Santa María la Blanca en los años 20, fotografía de Daniel Dufol Álvarez Sinagoga de Santa María la Blanca en los años 20, fotografía de Daniel Dufol Álvarez Interior de san Juan de los Reyes en los años 20. Fotografía de Daniel Dufol Álvarez Puente de Alcántara en los años 20. Fotografía de Daniel Dufol Álvarez San Juan de los Reyes, Claustro,  en los años 20. Fotografía de Daniel Dufol Álvarez Claustro de San Juan de Los Reyes en los años 20. Fotografía de Daniel Dufol Álvarez Claustro de San Juan de Los Reyes en los años 20. Fotografía de Daniel Dufol Álvarez Puerta del Sol en los años 20. Fotografía de Daniel Dufol Álvarez Puerta del Sol en los años 20. Fotografía de Daniel Dufol Álvarez Patio del Alcazar en los años 20. Fotografía de Daniel Dufol Álvarez Fachada Principal del Alcázar en los años 20, fotografía de Daniel Dufol Álvarez Patio del Alcázar, estatua de Carlos V, en los años 20. Fotografía de Daniel Dufol Álvarez Escalera del interior del Alcázar en los años 20, fotografía de Daniel Dufol Álvarez Castillo de San Servando en los años 20. Fotografía de Daniel Dufol Álvarez Puerta del Cambrón con ropa tendida en su interior en los años 20. Fotografía de Daniel Dufol Álvarez Puerta de Bisagra en los años 20. Fotografía de Daniel Dufol Álvarez Hospital de Santa Cruz en los años 20. Fotografía de Daniel Dufol Álvarez Alcázar de Toledo, fachada este, en los años 20. Fotografía de Daniel Dufol Álvarez El mundo militar, como no podía ser de otro modo, queda representado en varias de las imágenes:
1925: 25 aniversario de la 7ª promoción de infantería. Fotografía de Daniel Dufol Álvarez 1925: Fiesta del 25 aniversario de la 7ª promoción de infantería. Fotografía de Daniel Dufol Álvarez 1925: 25 aniversario de la 7ª promociónde Infantería. Fotografía de Daniel Dufol Álvarez 1925: 25 aniversario de la 7ª promoción de Infantería, patio del Alcázar. Fotografía de Daniel Dufol Álvarez 1925: 25 aniversario de la 7ª promoción de Infantería en el patio del Alcázar. Fotografía de Daniel Dufol Álvarez 1925: 25 aniversario de la 7ª promoción de Infantería, patio del Alcázar. Fotografía de Daniel Dufol Álvarez 1925: 25 aniversario de la 7ª promoción. Fotografía de Daniel Dufol Álvarez Para finalizar, la imagen más bella en mi opinión de toda la serie. Muestra el paso de un pelotón de ciclistas militares en los actos del 25º aniversario de la 7ª promoción a la que Dufol pertenecía. Está tomada en 1925 y nos permite apreciar la grandeza de una escalera muy efímera. Comunicaba la explanada de la fachada norte con la zona este del Alcázar, situada a cota menor. Fue ejecutada en piedra y ladrillo pocos años antes de esta imagen y por desgracia quedó totalmente destruida en los bombardeos al baluarte en 1936 durante la guerra civil. No se reconstruyó en las décadas posteriores, optándose por otra configuración de ese espacio bastante diferente.
1925: 25 aniversario de la 7ª promoción. Desfile de bicicletas ante la escalera exterior del Alcázar. Fotografía de Daniel Dufol Álvarez Agradeciendo de nuevo a Javier Ferrer la cesión de las fotografías de su abuelo y a Félix Peinado por ponernos en contacto, espero que esta serie de fotos del Toledo de hace un siglo os haya gustado tanto como a mí.
© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall