Al-ma´mun
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sábado, 21 de mayo de 2011

El Palacio de Galiana

El edificio que conocemos hoy en día como Palacio de Galiana se corresponde casi con total seguridad con la almunia del rey de la Taifa de Toledo al-Ma´mun (1043-1075), cuyos verdaderos palacios regios se asentaban en la zona donde hoy se sitúa el Convento de Santa Fe. Tras la conquista cristiana pasó a denominarse almunia real o Huerta del Rey -nombre que aún conserva-. El primitivo edificio islámico sufrió grandes y sucesivos destrozos por causas diversas, entre las que destacan -debido a su situación el la vega extramuros de la ciudad fortificada- las incursiones de ejércitos almohades y almorávides en los siglos XI y XII, o también de tropas cristianas que allí acamparon en 1212 para hacer frente a los almohades. Pero según parece el edificio original no fue completamente destruido de modo que el palacio mudéjar que ha llegado hasta nuestros días utiliza en gran medida la estructura de la edificación islámica, de tal forma que la obra mudéjar fechada en el siglo XIII -a la que siguió probablemente otra posterior en el XIV- consistió básicamente en la reparación de los lienzos más deteriorados y, sobre todo, en labores decorativas entre las que destacan yeserías, zócalos y arquillos de ventanas. Todo ello se deduce de la observación detallada de la planta del edificio, típicamente islámica, compuesta por salas de recepción conectadas con una espaciosa alberca y todo ello rodeado de jardines. Las fuentes documentales islámicas citan a Ibn Wafid y a Ibn Bassal como diseñadores de los jardines, y nos hablan del célebre "salón de la noria" o maylis al-na´ura, cuyo repetitivo sonido se asemejaría al de una camella que ha perdido a su cría. Esta gran noria se reflejaba en el agua de la alberca, la cual se conserva en nuestros días y que estuvo en uso hasta 1603 según Salazar de Mendoza que cita textualmente "unas casas viejas que tienen un estanque de agua por patio, a quien el vulgo ignorante llama los Palacios de Galiana". La propiedad del Palacio de Galiana pasó en 1385 al Convento de Jerónimos de la Sisla por donación del rey Juan I. Los monjes venden el edificio en 1394 a Beatriz de Silva -esposa de Alvar Pérez de Guzmán-, fecha en la que debió hacerse la segunda reforma mudéjar pues se conservan escudos de los Silva y de los Guzmán en la yeserías.
Pero lo que convierte a este lugar en un emplazamiento legendario y de bellísimas evocaciones es la leyenda que narra los amores de Carlomagno con Galiana, la hija del rey musulmán Galafre. La leyenda tiene su origen en el cantar de gesta francés denominado Mainet o Mainete. En él se narra, al contar la llegada de Mainet con sus franceses a Toledo -Mainet es el nombre que toma el joven Carlos para vivir de incógnito en Toledo, donde va desterrado- que el rey moro los hospedó “en su alcázar menor, que llaman agora los palacios de Galiana, que él había hecho muy ricos a maravilla, en que se toviese viciosa aquella su hija; e este alcázar o el otro mayor eran de manera hechos que la infanta iba encubiertamente de uno al otro cuando quería”. Se refería pues a los verdaderos palacios regios, hoy Convento de Santa Fe. La leyenda tuvo un arraigo extraordinario en Toledo, y como el gran Ramón Menéndez Pidal explicara en 1932 al analizarla en detalle, ello no es extraño dado el importante contingente de franceses llegado a Toledo con Alfonso VI en la Reconquista pues llegaron a ser el tercer grupo de población más numeroso en Toledo -“Castellanos, Mozárabes atque Francos" según rezan los fueros de la ciudad- ocupando un barrio entero denominado Arrabal de los Francos entre Zocodover y la Catedral, siendo muy probable que ese cantar de gesta fuese escrito en Toledo, como Pidal trató de demostrar.
Según Menéndez Pidal, el nombre de Galiana no corresponde a ninguna mujer en concreto sino que hace referencia a la Vía Galliana, es decir, el antiguo camino romano que unía Toledo con las Galias -Francia- arrancando en los mencionados palacios regios para salir de la ciudad por la Puerta de Perpiñán y el Puente de Alcántara, y que pasaba por Guadalajara y Zaragoza hasta cruzar los Pirineos en el Summo Portu (Somport) de Canfranc. De hecho, ya en el siglo XII los palacios regios de lo que hoy es Santa Fe eran conocidos por este nombre como prueba un documento de 1210 del rey Alfonso VIII que en el que se lee que “dize que es aquel que dizen aver sido Palacios de Galiana, dentro de los muros de Toledo”. Otros muchos documentos de los siglos XIII y posteriores vuelven a mencionar los palacios con esta denominación.
Pero es en el siglo XVI cuando tal vez por las modificaciones en estos palacios convertidos en conventos y por el arraigo de la leyenda carolingia de Mainet se menciona por vez primera a la almunia real o Huerta del Rey, también junto a la senda Galiana, como Palacios de Galiana. Así, Luis del Mármol, en 1573 escribe que Galafre, al celebrar las bodas de Galiana y Carlos, “porque los christianos no entrassen en Toledo, mandó hazer en la propia Güerta unos palacios que oy día llaman los palacios de Galiana". El recuerdo de los ingenios árabes presentes en esa almunia, donde algunos autores ubicaban las clepsidras de Azarquiel y las albercas que se llenaban o vaciaban en ciclos perfectos de 29 días según los meses lunares, o la cúpula o qubba por la que se deslizaba el agua creando maravillosos reflejos hicieron acrecentar su fama legendaria.
Durante los siglos XVI y XVII esa leyenda seguía muy presente en la vida cotidiana castellana hasta el punto de ser mencionada por Cervantes en la segunda parte del Quijote en su capítulo LV:

"¡Válame Dios todopoderoso! -decía entre sí-. Esta que para mí es desventura, mejor fuera para aventura de mi amo don Quijote. Él sí que tuviera estas profundidades y mazmorras por jardines floridos y por palacios de Galiana, y esperara salir de esta escuridad y estrecheza a algún florido prado"

Para terminar de demostrar que el Mainet fue escrito en Toledo, Menéndez Pidal hizo un soberbio descubrimiento toponímico. En el poema épico medieval se dice que el combate de Mainet con Bramante, en el que el francés se apodera de la legendaria espada Durendart, ocurre en Val Salmorial, junto a Toledo. Pidal indagó fuentes diversas y halló que en el siglo XVI Pedro de Alcocer al hablar de esta leyenda decía que “Carlos hizo armas con Bramante en el lugar que agora llaman Balsalmorial, dos leguas y media desta cibdad”, y que Pedro Salazar de Mendoza en el XVII contaba que “Lo del moro Bradamante y las armas que hizo en el Valsalmorial, entre Olías y Cavañas, ni lo digo ni lo creo.”. Pues bien, Pidal recorrió los alrededores de Toledo en 1932 y halló varios lugares de terrenos salados llamados salmoriales, de entre los que destacó como posible ubicación del pasaje del Mainet uno llamado Dehesa de Navarreta. Esa dehesa está situada en un hondo, en el término de Magán, y en la que hay salmoriales, a dos leguas y media de Toledo, conforme la distancia señalada por Pedro de Alcocer. Sin duda, una preciosa labor de investigación sobre el terreno ocho siglos después de haberse descrito en un cantar de gesta.
También en el Palacio de Galiana se localiza otra leyenda, la de la Mano Horadada, que cuenta cómo estando Alfonso VI alojado como huésped de Al-Ma´mun en esta almunia, escuchó una conversación del rey árabe con sus ministros sobre cuál era el flanco más débil de la ciudad. Alfonso se hizo el dormido y Al-Ma´mun quiso asegurarse de ello, por lo que en voz baja para no despertarle pero suficientemente alta para que lo oyera si se hacía el dormido pidió que le trajeran plomo fundido. Le acercaron el metal hirviendo y logró no inmutarse hasta que le derramaron el plomo, momento en el que gritó de dolor por el agujero que ello le provocó en la mano que tenía extendida. Al-Ma´mun quedó tranquilo pensando que no les había escuchado, pero según la leyenda, poco después Alfonso entró a la ciudad por ese flanco.
Sea como fuere, este edificio llegó a la era fotográfica en un estado lamentable, completamente arruinado y, desde luego, nada evocador de fantasías legendarias. La emperatriz Eugenia de Montijo, conocedora de la leyenda, quiso restaurar el edificio al ver en sí misma a una heredera del destino de Galiana, aunque la muerte le vino antes de poder emprender la obra.
Las primeras fotografías del palacio datan de comienzos del siglo XX. Sin duda fue todo un genio como Don Pedro Román Martínez quien tomó las mejores fotografías del Palacio de Galiana en ese penoso estado:
Palacio de Galiana a principios del siglo XX. Fotografía de Pedro Román Martínez. Diputación de Toledo
Palacio de Galiana a principios del siglo XX. Fotografía de Pedro Román Martínez. Diputación de Toledo
Palacio de Galiana a principios del siglo XX. Fotografía de Pedro Román Martínez. Diputación de Toledo
Palacio de Galiana a principios del siglo XX. Fotografía de Pedro Román Martínez. Diputación de Toledo
José Joaquín Román Martínez junto al Palacio de Galiana a principios del siglo XX. Fotografía de Pedro Román Martínez. Diputación de Toledo

Estas son otras fotografías del edificio a comienzos del siglo XX:
Palacio de Galiana a comienzos del siglo XX. Foto Rodríguez
Palacio de Galiana a comienzos del siglo XX. Foto Rodríguez
Palacio de Galiana a comienzos del siglo XX. Foto ABC
Palacio de Galiana a comienzos del siglo XX. Foto Grafos
Palacio de Galiana a comienzos del siglo XX. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo
Palacio de Galiana a comienzos del siglo XX. Foto ABC
Palacio de Galiana a principios del siglo XX.
Palacio de Galiana a comienzos del siglo XX. Fotografía de Rodríguez publicada en La Voz en agosto de 1932

La situación del Palacio en la Vega del río ha supuesto que, hasta la construcción de las grandes presas, las inundaciones fuesen más o menos frecuentes. En esta imagen de febrero de 1947 podemos ver las ruinas del Palacio de Galiana, al fondo, como un islote en medio de un mar:
Estación de Ferrocarril y Palacio de Galiana anegados por una crecida del Tajo en febrero de 1947

Pero por fortuna en los años 60 los propietarios del Palacio, Alejandro Fernández de Araoz y Carmen Marañón deciden restaurar el edificio, encomendando la dirección de los trabajos al prestigioso arquitecto Fernando Chueca Goitia. En palabras del propio Chueca, en dicha restauración "nada se ha inventado, y sin embargo, eran tantos los problemas, tantas las incógnitas...Hemos querido, ante todo, restituir". La revista Blanco y Negro del diario ABC dedicó un reportaje a esta restauración cuando estuvo concluida en 1965:
Palacio de Galiana en 1965 tras ser restaurado bajo la dirección de Fernando Chueca Goitia. Foto ABC
Palacio de Galiana en 1965 tras ser restaurado bajo la dirección de Fernando Chueca Goitia. Foto ABC

Se trata en definitiva de una auténtica joya para Toledo, tanto por el valor del edificio como por la carga de historia y leyenda que lleva aparejada, en un entorno precioso y con unos jardines actualmente muy cuidados. Esperemos que los desarrollos que se puedan originar en el futuro alrededor de este edificio respeten su historia, su paisaje y su leyenda.

El Palacio de Galiana en Google Maps:

Ver Toledo Olvidado en un mapa más grande

Para saber más:
- "Galiene la belle" y los Palacios de Galiana en Toledo. Artículo de Ramón Menéndez Pidal en 1932
- El último Palacio de Galiana, de Julio Contreras Mesa

sábado, 28 de noviembre de 2009

El Convento de Santa Fe

Yahya ibn Ismail al-Ma´mun fue el rey de la Taifa de Toledo entre el año 1043 y el año 1075 en que murió envenenado en Córdoba. Durante su reinado, marcado por las alianzas -a veces incumplidas- con los reyes cristianos como Fernando I o con el que llegaría a ser su amigo, el rey Alfonso VI, mandó construir sus suntuosos palacios reales en el lugar que hoy ocupa el Convento de Santa Fe. Al parecer, estos palacios contaban con preciosos jardines, pequeñas lagunas y lujosos pabellones independientes. Así se describe en documentos de la época que narran la gran fiesta organizada allí con motivo de la circuncisión del nieto de al-Ma´mun, al-Qádir, que le sucedería en el trono a su muerte y hasta 1085, fecha en que Alfonso, el amigo del abuelo, tomase pacíficamente la ciudad.
De estos palacios árabes ha llegado a nuestros días un pequeño edificio denominado qubba que es hoy conocido como Capilla de Belén y que sería el oratorio personal de al-Ma´mun. Estas qubbas no eran sino edificios coronados con una especie de cúpula típicamente islámica.
Tras la conquista cristiana se hicieron múltiples reformas en el conjunto, acogiendo a diversas órdenes religiosas como las benedictinas de San Pedro en Alficén, los Caballeros de la Orden de Calatrava, los franciscanos, las concepcionistas o las comendadoras de Santiago.
Esta sucesión de ocupaciones ha dado como resultado un edificio muy complejo de extraordinaria riqueza y cuya descripción pormenorizada sería demasiado extensa para un blog como este dedicado a la fotografía.
Las fotografías del Convento de Santa Fe dan comienzo en el siglo XIX cuando Casiano Alguacil retratara el ábside mudéjar construido por los caballeros calatravos:
Ábside del Convento de Santa Fe en el siglo XIX. Foto de Casiano Alguacil. Ayuntamiento de Toledo

También del siglo XIX son estas imágenes en las que se ve el Convento antes de la ampliación del Paseo del Miradero de 1888 que mutiló algunas de sus estancias en la cara norte para generar espacio en el paseo:
Convento de Santa Fe y Paseo del Miradero antes de la reforma de 1888. Cortesía de María Isabel Pérez del Pino
Convento de Santa Fe hacia 1880. Fotografía de Levy
Convento de Santa Fe hacia 1880. Fotografía de Levy
Convento de Santa Fe hacia 1887 antes de ser derribado parcialmente para ampliar el Paseo del Miradero. Fotografía de Casiano Alguacil (detalle)
Torre de la Almofala y muralla del Arrabal de San Isidoro en 1886 © Archives départementales de l’Aude

Estas otras imágenes del ábside son de comienzos del siglo XX:
Ábside del Convento de Santa Fe en 1905
Ábside del Convento de Santa Fe a inicios del siglo XX
Convento de Santa Fe a comienzos del Siglo XX
Toledo, Convento de Santa Fe, Abside, 1935 Foto Rodríguez

En esas mismas fechas de inicios del siglo XX fueron obtenidas distintas imágenes de diversas partes del conjunto, como la Capilla de Belén -antigua qubba-, el interior de la iglesia denominada de Santiago -obra de Antón Egas-, el alfarje colocado por las concepcionistas, la escalera de Jorge Manuel Theotocópuli, o el claustro construido por las comendadoras de Santiago:
Capilla de Belén en el Convento de Santa Fe a inicios del siglo XX
Sepulcro del maestro Juan Pérez, muerto en 1280. Capilla de Belén del Convento de Santa Fe.  Fotografía de 1916
Convento de Santa Fe a inicios del siglo XX. Archivo de Clara Delgado
Convento de Santa Fe, órgano
Convento de Santa Fe, retablo mayor
Alfarje del Convento de Santa Fe a inicios del siglo XX
Convento de Santa Fe a comienzos del Siglo XX
Convento de Santa Fe a inicios del siglo XX
Convento de Santa Fe a inicios del siglo XX. Archivo de Clara Delgado
Toledo. Convento de Santa Fe, Claustro Alto, 1935 Foto Rodríguez
Toledo, Convento de Santa Fe, claustro bajo, 1935 Foto Rodríguez
Quicialera hallada a finales del siglo XIX en el Convento de Santa Fe por Rodrigo Amador de los Ríos. Foto Hauser y Menet
Convento de Santa Fe a inicios del siglo XX. Fotografía de Pedro Román Martínez

La vista más conocida del Convento de Santa Fe es la puerta del callejón que lleva el mismo nombre y que es uno de los dos accesos de la iglesia de Santiago. La portada con el relieve del santiago matamoros que la preside fue muy fotografiada desde finales del XIX e inicios del siglo XX:
Calle y Convento de Santa Fe hacia 1895. Fotografía estereoscópica de B. W. Kilburn originalmente titulada "Old House of Maquis Carballo"
Portada del Convento de Santa Fe entre el 24 y el 26 de septiembre de 1899. Fotografía de Petit. Société Française d'Archéologie et Ministère de la Culture (France), Médiathèque de l'architecture et du patrimoine (archives photographiques) diffusion RMN
Portada del Convento de Santa Fe en 1907. Fotografía de Roy Lucien. Société Française d'Archéologie et Ministère de la Culture (France), Médiathèque de l'architecture et du patrimoine (archives photographiques) diffusion RMN
Calle de Santa Fe hacia 1914. Fotografía de James Craig Annan. The Metropolitan Museum of Art, New York
Calle de Santa Fe a principios del siglo XX. Foto Purger
Convento de Santa Fe. Fotografía de Gobantes publicada en agosto de 1917 en La Esfera, número 191
Convento de Santa Fe a comienzos del Siglo XX
Convento de Santa Fe a comienzos del Siglo XX
Convento de Santa Fe a inicios del siglo XX
Convento de Santa Fe a comienzos del Siglo XX. Foto Lacoste
Convento de Santa Fe a inicios del siglo XX. Foto Linares
Convento de Santa Fe a comienzos del Siglo XX. Foto Garcés

Esa misma perspectiva es la que figura en algunas e impactantes fotografías tomadas durante los asaltos republicanos al Alcázar durante la Guerra Civil. Personalmente me sigue impresionando ver esas imágenes en un lugar por el que paso tan a menudo:
Soldados republicanos al frente del teniente Luis Barceló en la calle de Santa Fe de Toledo ala salto del Alcázar. 18-20 de septiembre de 1936
Soldados republicanos al frente del teniente Luis Barceló en la calle de Santa Fe de Toledo ala salto del Alcázar. 18-20 de septiembre de 1936.

Durante la Guerra Civil fueron también tomadas estas fotografías de Vincent Doherty que muestran a milicianos en el interior del Convento de Santa Fe donde se habían acuartelado:
Milicianos en el Convento de Santa Fe. Fotografía de Vincent Doherty. Arxiu comarcal de L´alt Penedés
Milicianos en el Convento de Santa Fe. Fotografía de Vincent Doherty. Arxiu comarcal de L´alt Penedés
Milicianos en el Convento de Santa Fe. Fotografía de Vincent Doherty. Arxiu comarcal de L´alt Penedés
Milicianos en el Convento de Santa Fe. Fotografía de Vincent Doherty. Arxiu comarcal de L´alt Penedés
Milicianos en el Convento de Santa Fe. Fotografía de Vincent Doherty. Arxiu comarcal de L´alt Penedés
Milicianos en el Convento de Santa Fe. Fotografía de Vincent Doherty. Arxiu comarcal de L´alt Penedés

Actualmente, ese rincón toledano con la preciosa portada puede ser contemplado en todo su esplendor tras la estupenda restauración de sus trampantojos y pinturas, sin olvidarnos de tomar una buena pulga en el Bar el Trébol (perdón por la publicidad pero tengo debilidad por este bar). Aquí tenéis este lugar excelentemente fotografiado por Francisco Javier Martín:
Convento de Santa Fe en 2009. Fotografía de Francisco Javier Martín

La otra entrada a la iglesia de Santiago se efectuaba por la Cuesta de las Armas, desde donde fue trasladada la portada que anteriormente hemos visto. La figura de Santiago que puede hoy verse aquí procede del derribo del Hospital de Santiago, que se levantaba junto al Alcázar y que fue demolido en 1884. En estas imágenes podéis ver la portada con el relieve ya colocado así como el desaparecido Hospital del cual procede:
Puerta Lateral del Convento de Santa Fe a comienzos del Siglo XX
Hospital de Santiago hacia 1870. Foto Jean Laurent (detalle)

En 1935 se desató una gran polémica en la ciudad pues el Convento de Santa Fe fue adquirido por el Banco de España para construir allí su nueva sede. El proyecto eliminaba la iglesia de Santiago, la escalera de Jorge Manuel Theotocópuli y todo el flanco que asoma al Paseo del Miradero. Con tal motivo, el retablo fue desmontado y enviado a Los Navalmorales, el órgano fue colocado en Navahermosa y las campanas fueron trasladadas a Menasalbas. Afortunadamente, el proyecto fue desechado al estallar la Guerra Civil (una de las pocas cosas en que el conflicto armado ayudó al patrimonio toledano).
Noticia del inminente derribo del convento de Santa Fe para la nueva sede del Banco de España. Mundo Gráfico, 1935
Noticia del inminente derribo del convento de Santa Fe para la nueva sede del Banco de España. Diario ABC, 1935
Pinturas en el Convento de Santa Fe a inicios del siglo XX. Diario ABC

En estas fotos podemos ver la firma de la venta del Convento. El notario don Diego Soldevilla da lectura a la escritura de compra, estando presentes el director de la sucursal del Banco, el provisor de la Diócesis, el alcalde y el asesor jurídico de la Mitra y del Banco, señor Van den-Brule:
Compra del Convento de Santa Fe en 1935
Compra del Convento de Santa Fe en 1935.

Tras la guerra, la destrucción de Zocodover dejó curiosas perspectivas de este callejón hoy imposibles de ver. Aparecieron también los restos de la muralla árabe que tienen continuidad con los aparecidos recientemente en el Trébol:
Restos de la muralla árabe en Zocodover hacia 1943. Fotografía de Pedro Román Martínez
Restos de la muralla árabe en Zocodover hacia 1943. Fotografía de Pedro Román Martínez

En este estupendo video podéis ver la restauración del alfarje mudéjar colocado durante la estancia de las concepcionistas en el edificio hacia 1490:


Estas son fotografías de las últimas monjas que habitaron el Convento:
Sor Carmen Alonso
M. Enriqueta García
M. Carmen Pérez
M. Francisca Dávila

No quisiera terminar la entrada sin un toque reivindicativo. El edificio ha estado cerrado desde 1973 hasta este año que ha acogido la excelente exposición de "El Greco 1900". Finalizada la misma ya llevamos varios meses con el edificio cerrado a cal y canto y sólo espero que no vuelvan a pasar otros 36 años hasta que podamos volver a verlo abierto.


Enlaces de interés para saber más:
- La Capilla de Belén del Convento de Santa Fe de Toledo: ¿Un oratorio musulmán? por Susana Calvo Capilla.
- El antiguo convento de Santa Fe de Toledo: recuperación de algunas dependencias de época musulmana, por Concepción Martín y Fabiola Monzón Moya.
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