1935
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domingo, 23 de diciembre de 2018

¿Cómo era Toledo justo antes de la Guerra Civil?

Personalmente, siempre me ha sobrecogido conocer cómo era un determinado lugar o realidad física poco antes de que un suceso traumático lo cambiase, desfigurase o destruyese para siempre. Las últimas fotos de las torres gemelas, las imágenes de la salida del Titanic del puerto de Southampton...son estampas que de manera inevitable me producen mucha impresión. Me sucede al ver, por ejemplo, las fotos que tuve la suerte de tomar en un inolvidable viaje a Siria en 2005 con las ciudades de Damasco, Alepo o Palmira como protagonistas, muy pocos años antes de quedar reducidas poco menos que a escombros. Cuando tomaba aquellas fotos como un turista más, no podía imaginar que estaba retratando los últimos años de existencia de monumentos que hoy son ya solo un recuerdo. Alguna tarde, de esas en que la nostalgia te invade, he probado a buscar en internet fotos actuales de aquellos lugares para compararlas con las que yo pude tomar...y os reconozco que no he durado más de unos pocos minutos, pues sin ser ni mi país ni mi entorno más habitual, me duele en el alma comparar unas fotos con otras y, sobre todo, pensar en todo el sufrimiento humano que hay detrás de ese cambio. Tantas vidas segadas, tantos sueños rotos, tantas familias destrozadas...tanto dolor injustificable.
Por eso, cuando tuve conocimiento del reportaje fotográfico que un turista francés realizó en Toledo hacia 1935, no pude sino pensar en mi experiencia siria. Aquel francés que recorrió nuestra ciudad tranquilamente inmortalizando aquellos parajes que llamaron su atención, ignoraba por completo que estaba obteniendo instantáneas irrepetibles muy poco después, como consecuencia del estallido del mayor drama que puede sacudir un país: una guerra civil.
Toledo aparece en esta veintena de imágenes iluminada por un precioso sol de primavera, con unos paisajes floridos tras unas lluvias recientes que, además, habían conferido al (por entonces) limpio Tajo un caudal muy abundante.
Se trata de fotografías cuya mayor rareza técnica se centra en su formato: son cristales estereoscópicos, un tipo de fotos que estaba ya bastante en desuso en los años 30, tras su apogeo en los primeros años del siglo XX.
Ello puede hacer pensar al ver las fotografías que se trata de una colección más antigua, sin embargo la datación del reportaje en los años previos a la guerra civil es inequívoca por la presencia de un elemento muy singular. Me refiero al Puente Nuevo de Alcántara, que aparece ya terminado, con lo que se deduce que es un reportaje tomado, casi con total probabilidad, con posterioridad a su inauguración que tuvo lugar el 20 de octubre de 1933.
Dado que en algunas fotos del reportaje se observa claramente que las fotos fueron tomadas en primavera, se puede afirmar con poco margen de error que es una visita realizada en la primavera de 1934, 1935 o 1936. Es decir, que se trata de un buen resumen del aspecto de Toledo muy poco antes de sufrir el zarpazo de la guerra, que destruyó para siempre tantos monumentos de la ciudad, llevándose por delante miles de vidas.
Comenzaré por ofreceros las fotografías en las que es visible el Puente Nuevo, que permite esta datación (en algunos casos pongo también el "par estereoscópico", es decir la imagen doble que componía este tipo de fotografías con el objetivo de generar una sensación tridimensional al ser miradas a través de un estereoscopio). Aparecen junto a la ermita los dos portentosos y centenarios almeces, de los que uno sigue vivo a día de hoy. Al fondo a la derecha vemos el puente recién construido:
Vista de Toledo y de la ermita del Valle  hacia 1935. Cristal estereoscópico de autor anónimo francés. Colección de Eduardo Sánchez Butragueño
Vista de Toledo y de la ermita del Valle  hacia 1935. Cristal estereoscópico de autor anónimo francés. Colección de Eduardo Sánchez Butragueño

El turista francés se paró en la ermita para fotografiar la ciudad, sin saber que poco después esa vista sería muy diferente: el Alcázar aparecería destruido, no se vería el Convento de San Juan de la Penitencia, ni la Iglesia de San Lorenzo, ni el edificio de Capuchinos junto al Alcázar...
Vista general de Toledo desde el Valle  hacia 1935. Cristal estereoscópico de autor anónimo francés. Colección de Eduardo Sánchez Butragueño
Vista general de Toledo desde el Valle  hacia 1935. Cristal estereoscópico de autor anónimo francés. Colección de Eduardo Sánchez Butragueño
Vista de Toledo desde la ermita del Valle hacia 1935. Cristal estereoscópico de autor anónimo francés. Colección de Eduardo Sánchez Butragueño.
Vista de Toledo desde la ermita del Valle hacia 1935. Cristal estereoscópico de autor anónimo francés. Colección de Eduardo Sánchez Butragueño.

Lo cierto es que desde el Valle aquel visitante galo logró muy buenas imágenes. Me encantan estas en las que aparece el río con un aspecto soberbio al pie de la ciudad:
Vista del Tajo y los Molinos de Daicán  hacia 1935. Cristal estereoscópico de autor anónimo francés. Colección de Eduardo Sánchez Butragueño
Vista del Tajo y los Molinos de Daicán  hacia 1935. Cristal estereoscópico de autor anónimo francés. Colección de Eduardo Sánchez Butragueño
Vista del Tajo y parte de la ciudad de Toledo desde el Valle  hacia 1935. Cristal estereoscópico de autor anónimo francés. Colección de Eduardo Sánchez Butragueño
Vista del Tajo y parte de la ciudad de Toledo desde el Valle  hacia 1935. Cristal estereoscópico de autor anónimo francés. Colección de Eduardo Sánchez Butragueño

Una de mis fotos favoritas es esta vista de la carretera de Madrid con la ciudad al fondo. Se ve en el terreno, ocupado por un olivar, los restos de arrastres de barro por una lluvia intensa caída en días muy próximos a la obtención de la imagen. Este punto de la carretera, hoy muy modificado y convertido en autovía, no está lejano de la casa de labranza de Pinedo. Los árboles (principalmente acacias) que jalonaban el camino aparecen con una parte del tronco pintada de blanco para servir de reflejo a los faros de aquellos primeros vehículos:
Entrada a Toledo por la carretera de Madrid  hacia 1935. Cristal estereoscópico de autor anónimo francés. Colección de Eduardo Sánchez Butragueño
Entrada a Toledo por la carretera de Madrid  hacia 1935. Cristal estereoscópico de autor anónimo francés. Colección de Eduardo Sánchez Butragueño

Este era el aspecto del Puente de San Martín:
Puente de San Martín  hacia 1935. Cristal estereoscópico de autor anónimo francés. Colección de Eduardo Sánchez Butragueño
Puente de San Martín  hacia 1935. Cristal estereoscópico de autor anónimo francés. Colección de Eduardo Sánchez Butragueño

Mirad qué bellas fotografías de la subida desde la calle de las Armas al Miradero:
Cuesta de las Armas (subida al Miradero)   hacia 1935. Cristal estereoscópico de autor anónimo francés.
Cuesta de las Armas (subida al Miradero)  hacia 1935. Cristal estereoscópico de autor anónimo francés.

El entorno del Arrabal es reconocible, aunque ha cambiado bastante a día de hoy. Ya aparece la Puerta de Bisagra sin las casas adosadas. Ese derribo finalizó en 1934, lo que refuerza la datación en el trienio 1934-1936:
Santiago del Arrabal   hacia 1935. Cristal estereoscópico de autor anónimo francés.
Puerta de Bisagra y Santiago del Arrabal hacia 1935. Cristal estereoscópico de autor anónimo francés.

Aquí se ve la Puerta de Bisagra frontalmente:
Puerta de Bisagra hacia 1935. Cristal estereoscópico de autor anónimo francés.

La otra puerta de Bisagra, la Vieja, es la que aparece aquí retratada:
Puerta Vieja de Bisagra   hacia 1935. Cristal estereoscópico de autor anónimo francés.

Los turistas franceses pasaron un rato en las terrazas de Zocodover. Poco después, la plaza cambiaría las mesas con manteles por barricadas, y el sonido de pianos y gramófonos por el de ametralladoras y bombardeos:
Plaza de Zocodover   hacia 1935. Cristal estereoscópico de autor anónimo francés.
Plaza de Zocodover   hacia 1935. Cristal estereoscópico de autor anónimo francés.

Aunque aparece un tanto oscura, esta es la calle de Martín Gamero:
Calle Martín Gamero   hacia 1935. Cristal estereoscópico de autor anónimo francés.

Aquí vemos la Puerta del Sol:
Puerta del Sol   hacia 1935. Cristal estereoscópico de autor anónimo francés.

Como veis, se trata de un reportaje con fotografías ciertamente interesantes tomadas muy poco antes de un cambio radical en la vida de los toledanos, y de todos los españoles, que probablemente pocos imaginaban por mucho que el ambiente en aquella época estuviera especialmente enrarecido. Creo que es oportuno siempre recordar, y más en víspera de la Navidad, la conveniencia de valorar la paz por encima de cualquier otro bien. Es tarea de todos que la concordia reine en nuestro día a día, al margen de las lógicas diferencias que siempre existirán entre los defensores de distintas posiciones ideológicas, pero que jamás deben suponer un desencadenante de espirales de odio autodestructivo como el que se desató en aquellos días y cuyo fantasma ronda de cuando en cuando. Construyamos entre todos una realidad en la que todas las desavenencias se diriman de manera pacífica y civilizada. España no se puede permitir repetir capítulos tan tristes de su historia.

domingo, 11 de septiembre de 2016

La Sinagoga del Tránsito en 1935 fotografiada por el gran Abraham Pisarek

El fotógrafo alemán Abraham Pisarek nació en el seno de una familia judía el 24 de diciembre de 1901 en Przedbórz (Polonia) y falleció el 24 de abril 1983 en Berlín Occidental (República Federal Alemana). Hacia 1918 se trasladó a Alemania y en 1924 se mudó a Palestina.
Abraham Pisarek
En 1928 regresó a tierras germanas instalándose en Berlín y formándose como fotógrafo. Pronto publicó imágenes en Illustrierte Zeitung y en prensa judía. Colaboró con el gran John Heartfield y entabló amistad con Max Liebermann, frecuentando los círculos de artistas y escritores durante la República de Weimar. Con la llegada del partido nazi al poder tras las elecciones de 1933, se le prohibió fotografiar salvo en trabajos difundidos exclusivamente para la comunidad judía. A partir de entonces trabajó como fotógrafo de periódicos judíos, colaborando clandestinamente con medios antifascistas lo que le llevó a repetidos arrestos y citaciones ante la Gestapo. En 1935 visitó Toledo, tomando bellas fotografías de la Sinagoga del Tránsito, a donde acudió a buen seguro por motivos religiosos. En 1936 es expulsado de su vivienda junto con su mujer y sus dos hijos. En los años 40 fue confinado en un campo de trabajo, realizando tanto tareas de intérprete para presos polacos y soviéticos como trabajos forzados. Tras fracasar en un intento de fuga a EE.UU., fue liberado en 1943 gracias a las célebres Protestas de Rosenstrasse en las que mujeres arias reclamaban la libertad de sus maridos judíos, encontrándose entre ellas su mujer Gerda. Después de la guerra trabajó como intérprete para la administración militar soviética en Berlín y retomó su actividad como reportero, documentado de esta manera el establecimiento de la República Democrática Alemana en la zona ocupada por los soviéticos. Sus fotos más famosas fueron la serie de imágenes del apretón de manos de Otto Grotewohl y Wilhelm Pieck en el Congreso de la Unidad del Partido Socialista Unificado de Alemania del Este en 1946.
Apretón de manos entre Wilhelm Pieck (izquierda) y Otto Grotewohl durante el congreso donde se formó el SED en abril de 1946. Foto de Abraham Pisarek (Bild 183-W0910-305)

Retrató a artistas como Helene Weigel, Thomas Mann y Hanns Eisler. Desde finales de la década de 1950 se dedicó casi exclusivamente a la fotografía de obras de teatro. Murió en 1983 en Berlín Occidental. Como decía anteriormente, en 1935 visitó Toledo a buen seguro atraído por sus raíces judías y tomó dos preciosas fotos de la Sinagoga del Tránsito. A la belleza de las fotografías se añade alguna curiosidad, como por ejemplo la presencia de los enterramientos y la sillería de madera, testigos de su uso como templo cristiano posterior a la expulsión de los judíos. Esos enterramientos y sillería fueron retirados de esta ubicación en reformas posteriores.
Sinagoga del Tránsito en 1935, fotografía de Abraham Pisarek, propiedad de AKG images

La imagen exterior es también muy bella, y podemos decir que es de esos lugares de la ciudad que apenas ha cambiado, por lo que, salvo el coche de época (un ómnibus, parece), podría tratarse de una fotografía tomada en nuestros días:
Sinagoga del Tránsito en 1935, fotografía de Abraham Pisarek, propiedad de AKG images

Como veis, un par de imágenes muy especiales, sobre todo teniendo en cuenta la biografía del autor con sus duros avatares, sufridos tan solo por profesar una religión. Dedico esta entrada como humilde homenaje a todos aquellos judíos que padecieron la barbarie del nazismo, especialmente a aquellos como Abraham Pisarek que de un modo u otro sintieron la llamada de Toledo como cuna de sus ancestros de Sefarad.

domingo, 20 de marzo de 2016

Giacomo Antonini en Toledo en 1935: un espía de Mussolini muy especial

En algunas ocasiones, una fotografía es la puerta de entrada al descubrimiento de trayectorias humanas dignas de una novela. Algo parecido es lo que me ha sucedido recientemente tras encontrar una fotografía en tomada en Toledo el 23 de marzo de 1935. En dicha fotografía que localicé de forma casual, aparece un hombre con traje, gafas de cristales circulares y una especie de boina calada muy ajustada a su cráneo. Se sitúa indudablemente en Toledo, en la zona sur de la ciudad, cerca de la actual cornisa, y aparece flanqueado por una plantación de jóvenes sóforas alineadas en cuatro hileras. Al fondo se ve parcialmente el Alcázar y a sus pies la torre de San Miguel, y sobre la cabeza del protagonista se observa con claridad la Iglesia de San Lucas. Cerca del personaje se sitúa una fuente pública, aparentemente con el grifo abierto, y al fondo, ajenos a la presencia del fotógrafo, aparece un hombre con dos niñas, tal vez sus propias hijas, mirando al sur probablemente con la mirada perdida en las aguas del Tajo o los cerros del Valle.
Giacomo Antonini en Toledo el 23 de marzo de 1935. Fotografía de Reijnier Flaes, (pseudónimo F.C. Terborgh). Cortesía de Jan Doets.

Esta fotografía fue descrita en su propio diario por el fotógrafo que la tomó, con estas palabras en holandés: "23 march 1935: met Antonini naar Toledo - Venta de Aires - gewone bezienswaardigheden. Prachtige maannacht - straatmuziek - sereno - uitmuntende stemming." Traducido al castellano viene a decir "23 de marzo de 1935. Encuentro con Antonini en Toledo. Venta de Aires. Lugares de interés (turístico) habitual. Hermosa noche de luna. Música en la calle. Sereno. Excelente estado de ánimo". El autor de la misma no es otro que el neerlandés Reijnier Flaes, más conocido por su pseudónimo F.C. Terborgh, notable diplómatico, escritor de prosa y poeta, nacido en 1902 y fallecido en 1981.
El mayor interés de la fotografía se encuentra, sin embargo, en la persona fotografiada. Se trata nada menos que de Giacomo Antonini, polifacético personaje nacido en Venecia el 18 de septiembre de 1901 y fallecido en París el 1 de marzo de 1983.
La vida de Antonini parece sacada, como os decía al comienzo, de una novela. En aquella convulsa Europa, amenazada ya de lleno por los totalitarismos fascista y comunista, y con un tablero de juego en el que interactuaban además los intereses de los diferentes países, figuras como las de Giacomo Antonini son clave para entender cuán complejas son las relaciones humanas, profesionales, políticas o literarias cuando la necesidad aprieta. Antonini provenía de una familia acomodada y contaba con un alto nivel cultural. Su padre era propenso al juego y mujeriego, mientras que su madre era una holandesa, tolerante y liberal, trece años mayor que su padre. El ascenso al poder de Mussolini en 1922 coincide con la juventud de Antonini, que desde 1914 había vivido en un internado en Holanda tras la ruptura de sus padres. Antonini contaba con 21 años cuando el Duce toma las riendas del poder, y tal vez por ello profesaba sentimientos encontrados con respecto a su ideología fascista: por un lado, al provenir de una familia pudiente, le tranquilizaba la preservación del orden establecido pero por otro, su elevado nivel cultural y su juventud le hacían sentir un claro rechazo al populismo que, como todo totalitarismo, el fascismo de Mussolini promulgaba. Con el paso de los años, Antonini se había mantenido en una posición más bien apolítica demostrada en diversos artículos publicados en revistas holandesas, y no militaba en el Partido Fascista Republicano de Mussolini.
Sin embargo, en enero de 1935, dos meses antes de la foto tomada en Toledo, Giacomo Antonini se convirtió en informador y espía de la OVRA (Organizzazione per la Vigilanza e la Repressione dell'Antifascismo, en español "Organización para la vigilancia y la represión del antifascismo") que era la policía secreta italiana en tiempos de Mussolini. ¿Cómo explicar que un librepensador como Antonini tomara esta decisión? En opinión de uno de los mejores conocedores de su biografía, Jan Doets, ello se explica por una confluencia de factores, entre los que destaca algo tan prosaico como la imperiosa necesidad de dinero que Giacomo tenía por entonces, principalmente debida a su divorcio con su esposa Hetty Marx. La información que Antonini remitió a sus superiores tuvo repercusiones importantes, incluso en ocasiones no deseadas por él, como por ejemplo el asesinato a manos de los sicarios de Mussolini de los hermanos Nello y Carlo Rosselli.
Entre 1938 y 1939 se convirtió en corresponsal de la agencia de noticias italiana oficial Stefani en París y trabajó para el departamento extranjero del partido fascista italiano. Tras la invasión italiana de Francia, se trasladó a Roma. En julio de 1941 regresó como director de Stefani de vuelta a París y fue también agregado de prensa de la Embajada de Italia, almorzando al parecer cada semana con su homólogo alemán. Tras el armisticio de Italia con los aliados en septiembre de 1943 se negó a continuar con su trabajo, por lo que fue internado por el gobierno fascista italiano por primera vez en Villes y posteriormente en Salsomag-Giore. Tras ello fue obligado a vivir en Venecia. En agosto de 1944 regresó a Francia cruzando ilegalmente los Alpes. Antonini fue detenido por las Milicias Patrióticas Francesas del distrito XI de París en octubre de 1944. Después de un juicio, fue absuelto de colaboración con los nazis en enero de 1945. El resto de su carrera tras la finalización de la II Guerra Mundial la dedicó a ser crítico literario en lengua francesa e inglesa, siendo muy reconocido en este campo.
Como veis, se trata de todo un personaje, con una vida muy azarosa que he resumido, pero que os invito a conocer a fondo en las diferentes páginas y artículos que relatan sus vivencias. De nuevo Toledo y la fotografía sirven de puerta de entrada a la investigación y al conocimiento de biografías que de un modo u otro han influido en la historia.
Como curiosidad, indicar que el lugar exacto donde fue tomada la foto es el Paseo de la Cruz Verde (click aquí para ir al Google Street View), zona que quedó bastante cambiada desde la construcción de la Ronda Cornisa, no quedando nada de la plantación que se ve en la foto de 1935.
Agradeciendo a Jan Doets la cesión de la imagen, me despido esperando que os haya gustado la curiosa historia que hay detrás de ella y con la esperanza de poder desvelar algún día la respuesta a la pregunta, ¿qué vino a hacer Antonini a Toledo?
Giacomo Antonini en Toledo en 1935 fotografiado por Reijnier Flaes (detalle)

viernes, 7 de junio de 2013

Toledo en 1935 fotografiado por Josep Gaspar i Serra

Josep Gaspar i Serra fue un famoso director de cine y fotógrafo nacido en Manresa en 1892. Hijo de un comerciante de calzado, se trasladó con familia a Barcelona donde comenzó sus estudios en el colegio de La Salle. Al finalizar los mismos, comenzó a trabajar como contable en la casa Gaumont, dedicada principalmente a la venta de aparatos de fotografía y cine al por mayor. Su formación en la sede de Gaumont en París significó un paso importante para su futura carrera.
Así, muy pronto empezó a colaborar en la prensa ilustrada catalana publicando sus fotografías en las principales revistas gráficas de su tiempo como Mundo Gráfico, Estadio, El Heraldo o Imágenes.
Al mismo tiempo, formó parte del grupo conocido como "los tres reyes mágicos" junto con los también fotógrafos Josep María Sagarra y Pau Lluís Torrents. Como fotógrafo fue uno de los pioneros de la fotografía aérea catalana y española, y fue el fotógrafo oficial del aeródromo Canudas entre 1920 y 1933.
Josep (José) Gaspar en 1935
Sin embargo su carrera profesional estuvo siempre ligada al mundo de cine, por lo que también es considerado como uno de los pioneros de la cinematografía catalana, dedicándose a este campo casi exclusivamente desde 1933. Como cameraman y posteriormente como director de fotografía produjo a lo largo de su carrera entre 1908 y 1946 una extensa filmografía, entre la que podemos destacar el documental Gente y Paisaje de Cataluña. También plasmó los acontecimientos de la Semana Trágica en el filme Los sucesos de Barcelona (1909). En 1910 filmó la Revolución en Portugal y en 1919 varios cortos documentales sobre industrias locales catalanas exhibidos en Nueva York. También se dedicó al género taurino en pelícilas como Biografía y muerte de Joselito (1920)o Pedrucho (1925). Posteriormente sobresalió como fotógrafo cinematográfico y dirigió sainetes a partir de 1934.
En 1949 se trasladó a Montevideo contratado por Pau Lluís Torrents. Cuatro años más tarde se fue a Argentina donde montó unos estudios fotográficos. Poco tiempo después sufrió un accidente que lo dejó impedido laboralmente. Por esta razón y dada su edad decidió volver a España instalándose de nuevo en Barcelona, ​​donde le fue muy difícil encontrar trabajo. En 1969 y dentro de la Semana Cinematográfica de Molins de Rei se le rindió un homenaje para procurarle ayuda y reconocerle los méritos. Gaspar murió en Barcelona el 12 de enero de 1970.
En 1935 visitó Toledo para dirigir la película de comedia titulada ¡Qué tío más grande!, adaptación cinematográfica de la obra de Pedro Muñoz Seca y que protagonizaron Rafael Arcos y Maruja Carrizo.
Cartel de ¡Que tio más grande! (1935)
Cartel de ¡Que tio más grande! (1935)
Durante su estancia en los primeros meses de 1935 Gaspar fotografió Toledo de modo absolutamente magistral, demostrando un dominio de la cámara al alcance de muy pocos. Son fotografías de un valor excepcional, no ya por su calidad y belleza, sino por mostrar la ciudad solo un año antes de la devastación sufrida en la guerra civil. Se conservan en el Archivo Nacional de Cataluña. Comenzaré por mostraros las panorámicas y vistas:
Toledo en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1942
Toledo en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1527
Toledo en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1526
Toledo en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1533
Toledo  en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1538
Toledo en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1535
Toledo en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1534
Crucero en Toledo en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura
Toledo en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1531

En estas destaca la curiosa presencia del edificio de la Escuela Normal de Magisterio, uno de los más efímeros de la ciudad, y que se situaba en el actual Paseo de Sisebuto:
Toledo  en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1539
Toledo  en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1536

José Gaspar también fotografió el entorno de la Catedral:
Calle Sixto Ramón Parro en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1573
Calle Cardenal Cisneros en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1572
Puerta de los Leones en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1563
Puerta de los Leones en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1562

Son soberbias sus fotografías de la ribera del Tajo:
Playa de Safont  en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1546
Ribera del Tajo  en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1542
Ribera del Tajo  en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1541
Ribera del Tajo  en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1540
Toledo en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1525

El Puente de San Martín:
Puente de San Martín en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1561
Puente de San Martín  en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1543

El de Alcántara:
Puente de Alcántara en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1550

Aquí los imponentes almeces de la Ermita del Valle:
Almeces de la ermita del Valle  en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1547

San Juan de los Reyes:
San Juan de los Reyes en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1549

El Castillo de San Servando:
Castillo de San Servando en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1548

La Plaza de Zocodover:
Plaza de Zocodover en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1560

La Posada de la Sangre, en su último año de existencia:
Posada de la Sangre en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1567
Posada de la Sangre en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1566

Esta es la zona cercana al Hostal del Cardenal:
Niños en Toledo en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1569

La Posada de la Hermandad:
Posada de la Hermandad en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1574

Aquí vemos la Casa del Diamantista:
Casa del Diamantista en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1528

La Puerta de Valmardón:
Puerta de Valmardón  en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1555

Pero las fotografías más valiosas y curiosas de la serie se corresponden al mítico Palacio de La Sisla donde fueron grabados muchos interiores del filme. Hasta hoy se había escrito mucho sobre la opulencia y belleza interior de este palacio casi legendario hoy desaparecido. Enclavado en la zona de la Sisla -hoy terreno militar- donde en su día se levantara el Monasterio Jerónimo del mismo nombre, este palacio fue edificado a comienzos del siglo XX por Consuelo Cubas, Condesa de Arcentales, señora de Pelizaeus y Condesa de Santa María de la Sisla. Era hija de los marqueses de Cubas y de Fontalba. El impresionante edificio aprovechó parte de los restos que aun quedaban del antiguo convento. Próximamente espero publicar una entrada específica dedicada a la historia de este palacio, del que hoy apenas queda nada. Las fotografías del rodaje no dejan lugar a dudas sobre la belleza y el lujo de su interior:
Rafael Arcos y Maruja Carrizo en el rodaje de Qué Tío Más Grande en el Palacio de la Sisla en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1570
Palacio de la Sisla en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1565
Palacio de la Sisla en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1564
Dibujo

Aquí vemos al propio Gaspar:
Josep Gaspar en el Palacio de la Sisla en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1571

Aquí vemos los espectaculares jardines. El grupo escultórico quedó destruido en la guerra civil pues el palacio sirvió primero de refugio a los requetés del ejército nacional y más tarde a las milicias republicanas en 1937:
Palacio de la Sisla  en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1554
Palacio de la Sisla en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1553jpg
Palacio de la Sisla en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1552
Palacio de la Sisla en 1935. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1551

Josep Gaspar regresó a Toledo hacia 1940 y fotografió la ciudad destruida, con un aspecto desgraciadamente muy distinto al que pudo ver en 1935:
ANC1-23-N-1559 bien
Cuesta de Carlos V en la posguerra. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1556
Cuesta de Carlos V  en la posguerra. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1558
Cuesta de Carlos V en la posguerra. Fotografía Josep Gaspar i Serra © Arxiu Nacional de Catalunya. Signatura ANC1-23-N-1557

Como veis se trata de verdaderas joyas absolutamente desconocidas hasta hoy en Toledo. Una muestra más del enorme camino que aún resta por recorrer en la búsqueda de imágenes históricas de la ciudad. Varias de estas fotografías formarán parte del libro Toledo Olvidado 2 que gracias a todos vosotros verá la luz en Navidad y cuya búsqueda de mecenas concluye hoy. No tengo palabras para agradeceros todo el apoyo en la campaña. Es realmente emocionante saber que esta pasión por Toledo y su historia fotográfica es compartida de modo tan generoso con tanta gente.

© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall