domingo, 13 de noviembre de 2022

Toledo en 1948 fotografiado por Alfonso Ortiz Bilbao

El diplomático, político, académico y profesor universitario ecuatoriano Luis Alfonso Ortiz Bilbao nació en Quito el 31 de octubre de 1903 y falleció en la misma ciudad el 10 de diciembre de 1988 a los 85 años de edad. Fue un formidable fotógrafo aficionado con una intensa vida llena de vicisitudes. Tras estudiar primaria en la escuela de los Hermanos de las Escuelas Cristianas del barrio quiteño de El Cebollar, pasó al Colegio de San Gabriel para completar los estudios secundarios. Tras ello, accedió a la universidad para estudiar en la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Central del Ecuador, donde se licenció en Ciencias Sociales y Políticas. Impulsó el Centro Católico de Obreros en los años 20 y fue uno de los fundadores de la Central Ecuatoriana de Obreros Católicos, una de las principales organizaciones sindicales del país. Fue concejal en Quito, diputado por Pichincha, secretario general del Banco Nacional de Fomento, miembro del Consejo Nacional de Economía, Consejero de Estado, Vicepresidente del Banco Nacional de Crédito, Embajador del Ecuador ante la Santa Sede, Presidente del Instituto Ecuatoriano de Cultura Hispánica, miembro de la Academia Nacional de Historia... en definitiva, una personalidad muy destacada en la sociedad ecuatoriana.
Alfonso Ortiz Bilbao Muy atraído por España como miembro destacado del Instituto Ecuatoriano de Cultura Hispánica, en 1948 fue doblemente invitado a acudir a nuestro país: por un lado, el presidente del Instituto de Cultura Hispánica, Joaquín Ruiz-Giménez, le invitaba a ocupar la cátedra "Ramiro de Maeztu" y, por otro, el director de la Real Academia Española, José María Pemán, le invitaba a la clausura de las festividades del IV centenario del nacimiento de Cervantes. Por ello, Ortiz Bilbao se decidió a acudir a España. Aquí permaneció varios meses, llegando a entrevistarse con el propio Francisco Franco, y recorriendo el país de punta a punta. Como era un gran aficionado a la fotografía, obtuvo una gran cantidad de imágenes de enorme mérito artístico.
Petrechado con una cámara Kodak Reflex 6x6 de anastigmático lumenizado f. 3,5 comprada el año anterior, y un fotómetro Weston (con el propósito de no desperdiciar negativos por ausencia o exceso de luz), Alfonso Ortiz Bilbao recorrió España entre el 15 de marzo y el 20 de julio de 1948 en lo que, para él, era como cumplir un sueño. Fueron nada menos que 13.000 los kilómetros que recorrió por nuestro país, visitando la friolera de 34 de las 50 capitales provinciales.
Utilizó en su periplo español los 720 disparos que le permitían los 60 carretes Kodak 620 Verichrome y Plus X comprados tanto en Quito como en Nueva York, a los que añadió 15 carretes más Gevaert e Infonal adquiridos en varias ciudades españolas. En los últimos días del viaje pudo usar un último cargamento de 20 carretes Kodak que le llegaron a Madrid desde Lisboa. En total fueron finalmente 996 fotografías repartidas en 83 carretes, una cifra que superaba todas sus expectativas cuando comenzó el viaje. Solo quedaron inutilizadas finalmente dos de ellas por haber apretado el disparador de manera inmediatamente consecutiva, por lo que el viaje de Ortiz Bilbao por España se resumió definitivamente en 994 fotografías de enorme valor documental.
Alfonso Ortiz Bilbao en Sevilla en 1948 Tal fue el entusiasmo que Ortiz Bilbao puso en este viaje, en el que llegó a olvidar "hasta la noción del descanso", que creo conveniente y significativo reproducir lo que él mismo escribió acerca de su recorrido por España:
"Y sin embargo, ¡cuántas cosas dignas de ser vistas tuvieron que quedar fuera de los itinerarios, a veces teniéndolas al alcance de la mano. (...) Sírvame de consuelo por lo que dejé de ver, lo mucho que vi, aunque el goce de lo visto se empañe al considerar cuánto no vi."
Ortiz Bilbao era una persona de temperamento humilde y nada pretencioso, especialmente cuando hablaba de sí mismo. Pese a la tremenda calidad de las fotografías que tomó en España (vais a ser testigos de ello), así definió su propio trabajo en nuestro país:
"Por las circunstancias mismas en que fueron tomadas, no aspiran estas fotografías a la calificación de artísticas. Aún más: ninguna de ellas persiguió tal propósito. Para ello habría sido preciso vivir en España, más que meses, años, escogiendo pacientemente luces, ángulos y motivos, pero sacrificando también la emoción de esos instantes maravillosos en que los ojos y el alma quedaban extáticos ante un monumento o un paisaje... Por lo mismo, si alguna resultó artística, sencillamente no es mi culpa..."
Como no podía ser de otro modo, Toledo fue una de las ciudades visitadas por Alfonso Ortiz Bilbao. Recorrió las calles de la vieja ciudad castellana acompañado por tres mujeres: Lelia Proaño de Arcos, Mercedes Luna Tobar y Rosario Tobar García, amigas del fotógrafo.
Del inmenso talento fotográfico de Ortiz Bilbao dan fe muchas de las fotografías que obtuvo en Toledo, como testimonio gráfico impagable del aspecto de Toledo y los toledanos en aquellos duros años de posguerra. De entre todas ellas yo destacaría esta imagen en la que una niña posa con un muchacho –probablemente su hermano– sentado en sus rodillas. Al fondo se vislumbra la puerta vieja de Bisagra, mientras que los niños están sobre el pretil que existía a modo de paso superior para acceder al Hostal del Cardenal con una cota mucho mayor a la actual.
Una niña con un pequeño en brazos junto a la Puerta Vieja de Bisagra de Toledo en 1948. Fotografía de Alfonso Ortiz Bilbao © Herederos de Alfonso Ortiz Bilbao (Quito, Ecuador) / Universidad de León La animada vida de la plaza de Zocodover en 1948 vista desde la terraza del Café Español también fue magistralmente retratada por Alfonso Ortiz Bilbao. Las sillas vacías esperaban a los clientes, que no tardarían mucho en llegar en aquel soleado día.
Plaza de Zocodover y mesas del Café Español de Toledo en 1948. Fotografía de Alfonso Ortiz Bilbao © Herederos de Alfonso Ortiz Bilbao (Quito, Ecuador) / Universidad de León Las acompañantes de Alfonso Ortiz posaron sonrientes en 1948 junto a la imponente presencia de la mezquita del Cristo de la Luz. Unos chiquillos a ambos lados de la imagen se animaron también a completar la escena en un improvisado posado. La aprecia perfectamente la belleza de la verja de la mezquita ejecutada en forja artística por el gran maestro Julio Pascual.
Mezquita del Cristo de la Luz en Toledo en 1948. Fotografía de Alfonso Ortiz Bilbao  © Herederos de Alfonso Ortiz Bilbao (Quito, Ecuador) / Universidad de León La calle Carmelitas Descalzos fue también inmortalizado por Alfonso Ortiz Bilbao en 1948, que logró captar las texturas de las paredes de las calles de un modo magistral a través de la luz.
Calle Carmelitas Descalzos en Toledo en 1948. Fotografía de Alfonso Ortiz Bilbao  © Herederos de Alfonso Ortiz Bilbao (Quito, Ecuador) / Universidad de León Esta foto de una procesión que recorría la calle del Arco de Palacio en 1948 fue titulada por Alfonso Ortiz como “desde la catedral a bendecir los campos” por lo que es muy probable que se tratara de una de las rogativas que se hacían en fechas concretas como los días de San Isidro o de San Marcos pidiendo al cielo una buena cosecha. También eran habituales las procesiones que, en época de sequía o incluso de exceso de lluvias, sacaban a la calle imágenes de santos y vírgenes pidiendo un cambio en las condiciones meteorológicas.
Una procesión pasa bajo el Arco de Palacio en Toledo en 1948. Fotografía de Alfonso Ortiz Bilbao  © Herederos de Alfonso Ortiz Bilbao (Quito, Ecuador) / Universidad de León Esta es otra de las grandes fotografías que tomó el ecuatoriano Alfonso Ortiz Bilbao en 1948. En ella vemos la puerta de Valmardón con un grupo de soldados que miran a la cámara y un niño a la izquierda. Dos de los hombres simulan apuntar con su rifle al fotógrafo.
Soldados en la Puerta de Valmardón de Toledo en 1948. Fotografía de Alfonso Ortiz Bilbao  © Herederos de Alfonso Ortiz Bilbao (Quito, Ecuador) / Universidad de León Alfonso Ortiz Bilbao inmortalizó en 1948 a este anciano situado en la puerta de acceso al interior de la sinagoga de Santa María la Blanca. Es posible que se tratara del encargado de la apertura del monumento en aquellos años, pero lo cierto es que, con un cigarro en los labios, apoyado en un bastón y con cara de pocos amigos, su presencia no invitaba demasiado a que los visitantes entraran al edificio.
Un anciano a la entrada de la Sinagoga de Santa María la Blanca  en Toledo en 1948. Fotografía de Alfonso Ortiz Bilbao  © Herederos de Alfonso Ortiz Bilbao (Quito, Ecuador) / Universidad de León En 1948 el Alcázar se encontraba sin reconstruir y su patio era un lugar de obligada visita que los dirigentes de la época se esforzaban en erigir como uno de sus símbolos internacionales, rememorando lo sucedido durante el asedio de la guerra civil. Hasta allí se dirigió Alfonso Ortiz Bilbao, que fue capaz de lograr estas bellas imágenes en las que vemos el patio y la escultura de Carlos V rodeada de las ruinas bajo un cielo con nubes algodonosas.
Patio del Alcázar de Toledo en 1948. Fotografía de Alfonso Ortiz Bilbao  © Herederos de Alfonso Ortiz Bilbao (Quito, Ecuador) / Universidad de León Patio del Alcázar de Toledo en 1948. Fotografía de Alfonso Ortiz Bilbao  © Herederos de Alfonso Ortiz Bilbao (Quito, Ecuador) / Universidad de León El Museo del Greco fue también objeto de la visita de Ortiz Bilbao y sus acompañantes:
Patio del Museo del Greco en Toledo en 1948. Fotografía de Alfonso Ortiz Bilbao  © Herederos de Alfonso Ortiz Bilbao (Quito, Ecuador) / Universidad de León El monasterio de San Juan de los Reyes con sus filigranas góticas:
Monasterio de san Juan de los Reyes en Toledo en 1948. Fotografía de Alfonso Ortiz Bilbao  © Herederos de Alfonso Ortiz Bilbao (Quito, Ecuador) / Universidad de León Una vista del Arrabal y la Puerta de Bisagra:
Arrabal y Puerta de Bisagra en Toledo en 1948. Fotografía de Alfonso Ortiz Bilbao © Herederos de Alfonso Ortiz Bilbao (Quito, Ecuador) / Universidad de León Como habéis podido comprobar, estamos ante uno de los más bellos reportajes del Toledo de posguerra, de la mano de una persona que plasmó su entusiasmo por nuestro país en forma de soberbias fotografías. Solo me queda agradecer tanto a los herederos de Alfonso Ortiz Bilbao como a la Universidad de Léon su generosidad al permitirme publicar estas fotografías tanto el mi último libro "Toledo Olvidado 5" como en esta entrada del blog que estoy seguro de que os ha hecho disfrutar sobremanera a los amantes de la fotografía histórica toledana.
Alfonso Ortiz Bilbao (izquierda) en Mallorca

sábado, 29 de octubre de 2022

Roberto Gómez: un fotógrafo contemporáneo que hará historia en Toledo

Como bien sabéis, desde 2008 este blog está dedicado a la fotografía histórica en Toledo. Por ello, en las más de 400 entradas que hasta la fecha he publicado, en él se recogen más de 40.000 imágenes tomadas en la ciudad desde mediados del siglo XIX hasta fechas más recientes.
Hasta hoy, si bien en los 5 libros de la saga "Toledo Olvidado" siempre cierro las últimas páginas con fotografías de autores contemporáneos, aún no había dedicado ninguna entrada del blog a autores cuyo trabajo se haya desarrollado en el siglo XXI. Sin embargo, creo que ha llegado el momento de dedicar una entrada completa a algún fotógrafo que haya retratado Toledo en el presente siglo. Era una idea que me rondaba la cabeza desde hace tiempo y, en los últimos meses, el destino me ha puesto en bandeja una oportunidad de oro que, estoy seguro, os va a hacer disfrutar de lo lindo.
Unidos por nuestro compromiso con la defensa del río Tajo, hace poco conocí a Roberto Gómez. Cuando me habló de su faceta como fotógrafo me interesé por su estilo y me dijo que él se consideraba, ante todo, un fotógrafo humanista. Cuando escuché eso, tuve una intuición que me impulsó a pedirle que me enseñara una selección de su obra toledana. Cuando la vi, me quedé impresionado.
Impresionado por su calidad, pero especialmente por su capacidad narrativa. Coincidiréis conmigo en que hay fotografias que hablan, y cuando veais la selección de imágenes de Roberto, estoy seguro de que me comprenderéis.
Roberto Gómez, fotógrafo afincado en Toledo Antes de ver sus fotografías, creo que es necesario resumir su trayectoria vital. Roberto Gómez nació en Alcázar de San Juan en 1953. A los ocho años ingresa interno en un colegio en la ciudad de Ávila. Desde allí se traslada, a los once años, a otro de la misma organización en León, donde permanece hasta los diecisiete.
Se traslada posteriormente a Madrid, donde ya reside su familia, e inicia una nueva etapa. Ingresa como trabajador en el sector de la banca. En esos años, asiste a un curso de fotografía que imparte un compañero instruido. Aquí comienza una afición constante en el transcurso de los años. En el año 1984 se traslada a vivir en Granada. Participa con unos compañeros en la creación de un estudio de fotografía y agencia de publicidad editando una revista comercial de moda. En épocas vacacionales practica la fotografía de reportaje durante los viajes que realiza a India, Nepal, Siria, Jordania, Marruecos, Perú o Nueva York, combinando la diapositiva con la película en blanco y negro y su consecuente laboratorio.
En el año 1991 se traslada a San Sebastián. Allí monta una exposición de fotografía nocturna sobre las grúas del Puerto de Pasajes y participa en otras colectivas con un grupo de fotógrafos, pintores y escultores del País Vasco y Vasco Francés. Estas exposiciones se realizan en San Sebastián, Irún, Fuenterrabía, San Juan de Luz, Bayona, Biriatou, Biarritz o Hendaya.
En el año 1996 vuelve a Madrid y colabora en revistas especializadas en gastronomía y vinos, realizando todo tipo de reportajes de cocina, bodegones de alimentos, restaurantes, viñedos y vino en Portugal, España y Francia. Participa como expositor en la primera edición de PhotoEspaña en 1998.
El año 2001 marca la fecha que a nostros más nos interesa, pues es en ese momento cuando inicia un nuevo traslado que le trae a Toledo, donde permanece en la actualidad. Tras publicar unos libros sobre los ajos o el aceite en Castilla-La Mancha y otros genéricos sobre el vino, va abandonando esta actividad. En 2014 participa en la exposición colectiva 15 fotógrafos, 15 ciudades Patrimonio de la Humanidad, encargándose de realizar las fotos de Toledo. En la actualidad permanece fiel a la actividad fotográfica en calidad de mero aficionado y gozando de la libertad que esto supone. Se mantiene activo en la fotografía analógica en blanco y negro mediante cámaras de medio formato y panorámicas, así como en la experimentación con la fotografía estenopeica, llevando a cabo diversos proyectos con este sistema. En el Archivo Municipal de Toledo mantiene una exposición genérica sobre Toledo y otra de fotografías panorámicas durante la histórica nevada de la tempestad “Filomena” en enero de 2021. Coordina y expone, asimismo, en las muestras fotográficas de las fiestas del barrio de San Martín de la Asociación de Vecinos “La Cava”.
Pero pasemos ya a disfrutar de sus fotografías, que estoy seguro de que os sorprenderán gratamente. En mi opinión, tienen ese halo que identifica a los grandes fotógrafos, capaces de hacerte comprender en pocos minutos que estamos ante obras maestras que pueden ya considerarse fotografías históricas pese a su contemporaneidad. Es inevitable, al ver sus imágenes, establecer similitudes con autores como Cartier-Bresson, Koudelka o Horvat, tal es la calidad de su obra. Su dominio de la luz y de las texturas, así como su capacidad para capturar ese famoso "momento decisivo" al que Cartier-Bresson se refería, le convierten en un autor de una raza en peligro de extinción, la compuesta por los fotógrafos humanistas que aún son capaces de retratar la autenticidad de un lugar a través de la inmortalización de momentos reales, sin rastro alguno de impostura.
Dado que son fotografías que se comentan por sí solas, y considerando que su carácter contamporáneo hace prescindible en esta ocasión realizar cualquier explicación histórica o del contexto en que fueron tomadas, paso sin más preámbulos a mostraros lo que es solo la punta del iceberg de su obra toledana. Todas las imágenes han sido tomadas entre 2001 y nuestros días. Espero que las disfrutéis tanto como yo.
Un gitano con una cabra en la calle Ancha con los toldos del Corpus al fondo. Fotografía de Roberto Gómez. Plaza de Zocodover en un día de niebla. Fotografía de Roberto Gómez Unas turistas bajo el arco de la Sangre. Fotografía de Roberto Gómez Tienda en la calle Alfileritos. Fotografía de Roberto Gómez Mujer bajo una sombrilla en la plaza de San Román. Fotografía de Roberto Gómez Paseando bajo un cobertizo cerca del colegio de Doncellas. Fotografía de Roberto Gómez Paseando bajo un cobertizo cerca del Colegio de Doncellas. Fotografía de Roberto Gómez Cobertizo del colegio de Doncellas. Fotografía de Roberto Gómez Paseando junto al Pasadizo de Balaguer. Fotografía de Roberto Gómez Balilarines en la calle Ancha. Fotografía de Roberto Gómez Un mimo en un parque de Toledo. Fotografía de Roberto Gómez Perros con sus dueños en la calle de la Ciudad frente al pasadizo de Balaguer. Fotografía de Roberto Gómez Calle de Martín Gamero. Fotografía de Roberto Gómez Calle Tornerías. Fotografía de Roberto Gómez Río Tajo y Puente de san Martín. Fotografía de Roberto Gómez Una boda en San Juan de los Reyes. Fotografía de Roberto Gómez Una estatua de don Quijote cubierta con un chubasquero para la lluvia. Fotografía de Roberto Gómez Plaza del Salvador junto a Santa Úrsula. Fotografía de Roberto Gómez Paseando por la calle del Ángel. Fotografía de Roberto Gómez Cipriano, "el amigo de los pobres" y sus ayudantes. Fotografía de Roberto Gómez Turistas junto al ayuntamiento y la placa de la traída de aguas del Torcón antes de ser ocultada. Fotografía de Roberto Gómez Unos albañiles enfoscan una pared. Fotografía de Roberto Gómez Niños con mascarilla durante la pandemia de coronavirus en Zocodover. Fotografía de Roberto Gómez Ángeles Carmona, artista, actuando en la calle Ancha. Fotografía de Roberto Gómez Zona de Polvorines junto al Tajo. Fotografía de Roberto Gómez Zona de Polvorines. Fotografía de Roberto Gómez Un músico ambulante en la tienda de sombreros Marciano en la calle Ancha. Fotografía de Roberto Gómez Un músico ambulante con un órgano electrónico en la calle Ancha. Fotografía de Roberto Gómez San Juan de los Reyes. Fotografía de Roberto Gómez Cercanías de las Covachuelas. Fotografía de Roberto Gómez Cartel de un restaurante y un hombre a su lado. Fotografía de Roberto Gómez Mercadillo del Martes. Fotografía de Roberto Gómez Senda ecológica del Tajo en la Vega Baja. Fotografía de Roberto Gómez Tempestad de nieve Filomena junto al barrio de San Martín. Fotografía de Roberto Gómez Cementerio de Toledo. Fotografía de Roberto Gómez Fotografía de Roberto Gómez Mausoleo en el cementerio de Toledo. Fotografía de Roberto Gómez Esperando que os haya gustado esta selección de imágenes tomadas por este genio que habita entre nosotros, solo me queda agradecer de corazón a Roberto la cesión desinteresada de sus fotografías. Sin duda, son auténticos tesoros que envejecerán como el buen vino, cobrando más y más valor con el paso de los años, convirtiéndose en el mejor retrato del Toledo de comienzos del siglo XXI.
© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall