
En aquel acto inaugural, con presencia del presidente Sr. Lara, el secretario D. Mariano Undabeytia, el Vizconde de Palazuelos y demás autoridades se leyeron discursos cuya lectura resulta hoy curiosa, sobre todo si consideramos el contexto histórico, tan solo dos años antes de la revolución de 1868 que derrocó a Isabel II dando paso al Sexenio Democrático:

También me ha sorprendido gratamente encontrar el texto que mi tío tatarabuelo Gabriel Bueno leyó en el acto:


El crecimiento en número de socios -llegó a tener casi un millar- debido a su intensa e interesante actividad cultural le hizo pronto buscar una sede de mayores dimensiones. De este modo y según nos cuenta Rafael del Cerro en su libro Arquitecturas y espacios para el ocio durante el siglo XIX, pp. 126-127, desde 1884 el Casino estaba ya ubicado en la Plaza de la Magdalena. Este es el aspecto del exterior del edificio en aquella época, que pasaba totalmente desapercibido enfrente de la Iglesia de la Magdalena:






Más adelante, sucesivas compras de casas colindantes y el incremento del número de socios, posibilitó su reforma y ampliación, siendo la más destacada la efectuada entre los años 1924 y 1929.
Con anterioridad a esta fecha, se publicó en 1916 -con motivo del quincuagésimo aniversario de la fundación del Centro- un cuadernillo conservado en el Archivo Municipal en el que figuran curiosas fotos del edificio:










Fueron años de intensa actividad cultural, no exenta de la crítica de uno de sus más destacados miembros como fue el escritor navarro Félix Urabayen, que habló en varios escritos del escaso nivel cultural de los actos organizados y de las personas que frecuentaban el casino, especialmente su biblioteca. Aquí vemos una charla científica:

Aquí los jóvenes participantes en una función benéfica:
Con motivo del 50 aniversario de la institución, en 1916 se publicó el ya citado folleto con información de lo más interesante, que incluye muchos rostros y datos representativos del Toledo de aquella época:
En 1922 la institución sacó a concurso la reforma y ampliación del edificio:

Resultó finalmente ganador el proyecto del arquitecto Felipe Trigo, que diseñó un edificio enmarcable en la corriente de eclecticismo que se desarrolla en Europa en el siglo XIX, conjugando elementos renacentistas en la configuración y planeamiento de la fachada, y mudéjares en la utilización del ladrillo.
Toda la fabulosa obra de rejería en puertas, ventanas y balcones fue ejecutada por el genial Julio Pascual. Este edificio es el que ha llegado a nuestros días. Sin embargo no se conservan -o no he localizado- fotografías del mismo anteriores a la guerra civil. Ello se debe a que la configuración de la Plaza de la Magdalena era muy diferente antes de 1936 a la que hoy conocemos, pues la existencia de un edificio de viviendas en el centro mismo de la actual plaza hacía que la visión de la fachada principal del Casino con su torre fuera casi imposible salvo que la vista se tomara desde esas viviendas. En el conflicto de 1936 esas viviendas fueron destruidas por los bombardeos republicanos al Alcázar durante el asedio:






De este modo nació la actual Plaza de la Magdalena pues ese edificio de viviendas se decidió que no fuera reedificado uniéndose las dos plazuelas que antes estaban separadas por él, una frente al Corral de Don Diego y otra enfrente del Casino:

Como curiosidad decir que justo al lado del edificio destruido en la guerra civil se encontraba lo que luego sería la tienda de Federico Martín Bahamontes, que antes de 1936 albergaba un obrador de mazapán:




Evidentemente la guerra civil también dejó huellas en el edificio del Casino que son hoy visibles como los balazos que atravesaron las rejerías y que quedaron para siempre marcados en los ladrillos de la torre y de otras partes de la construcción. La planta baja, que linda con el callejón del Lucio -o de Lucio, según reza el azulejo- yo juraría que lleva sin abrirse desde 1936 pues las ventanas conservan los balazos en los dinteles y las persianas parecieran no haber sido abiertas desde entonces:


La institución del Casino o Centro de Artistas e Industriales siguió en activo hasta aproximadamente 1980 tras una larga decadencia en la que había quedado su actividad muy reducida.

Estas fotos fueron tomadas en 1980 poco antes de su cierre:











El edificio, propiedad de un conocido empresario inmobiliario y constructor de la ciudad, se encuentra hoy prácticamente abandonado -solo una parte está alquilada como bar de copas- pese a su céntrico emplazamiento, valor e historia y pese a estar declarado Bien de Interés Cultural desde el 28 de noviembre de 1996.

El Casino de Toledo en Google Maps:
Ver Toledo Olvidado en un mapa más grande