Benito Pérez Galdós
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sábado, 6 de diciembre de 2014

El Cigarral El Bosque (o la prueba de que Arredondo engañó a Galdós)

Hay ocasiones en las que parece que las fotografías antiguas quisieran hablarte, cobrar vida propia y narrarte historias que habían caído en el olvido. Os preguntaréis por qué comienzo esta entrada con esta reflexión, y enseguida lo vais a comprender.
Los lectores más habituales del blog recordaréis que hace unos meses -en julio de 2014- publiqué una entrada dedicada a la Venta del Alma en la que además de fotografías de dicha venta figuraban otras de una venta desconocida. Estas fotos aparecían porque a base de mirar cientos de imágenes había descubierto que el célebre cuadro que Ricardo Arredondo regaló a Benito Pérez Galdós y que tituló "la Venta del Alma" en realidad no representaba a ésta sino a la otra, hasta hoy deconocida. En este cuadro que Galdós colocó en su casa de "San Quintín" en Santander figuraba en el reverso esta dedicatoria: "A Benito P.Galdós / su admirador / R. Arredondo". El cuadro además incluía un autorrerato de Arredondo a caballo:
"La Venta del Alma por Ricardo Arredondo. En realidad se trata de otra venta

En aquella entrada pude demostrar gracias a unas fotografías del nunca suficientemente reconocido Pedro Román que el cuadro de Arredondo representaba esta otra construcción, que desde luego no era la Venta del Alma.
Pero, ¿de qué construcción se trataba entonces? Por el análisis del paisaje circundante yo elucubraba en aquella entrada que pudiera tratarse de alguna otra venta en el entorno "en dirección a Layos o La Bastida". Y la verdad es que no andaba muy descaminado.
Un buen día de octubre, organizando fotos de mi archivo, me topé con las imágenes de uno de los cigarrales históricos a los que debía una entrada: el Cigarral El Bosque. Mientras las clasificaba y ordenaba sin prestar demasiada atención, una de esas fotografías de pronto captó poderosamente mi atención. Esta fotografía del año 1929 representaba la capilla del mencionado cigarral pero enseguida me trajo a la memoria una de aquellas fotos de Pedro Román de la "venta desconocida". Las similitudes constructivas eran evidentes, aunque la de Román -tomada hacia 1910- representaba una humilde edificación y la de 1929 mostraba una capilla bien conservada:
Venta en Toledo a comienzos del siglo XX. Fotografía de Pedro Román Martínez. Centro de Estudios Juan de Mariana. Diputación de Toledo
Cigarral el Bosque de Toledo. Fotografía publicada en la Revista Toledo en febrero de 1929

Esta comparación podría haberse quedado para siempre en el terreno de la mera elucubración. Sin embargo quiso el destino que no fuera así. La foto de 1929 había sido publicada en febrero de ese año en la Revista Toledo con motivo de un reportaje dedicado a la reforma y recuperación del cigarral El Bosque que acababan de efectuar sus propietarios los Marqueses de la Vega de Retortillo. En el texto del mencionado reportaje, pensé, podía encontrarse la clave para desentrañar el misterio. Y afortunadamente así fue: en una parte del texto se encontraba la prueba de que la similitud de las fotografías no era casual:
Extracto del artículo sobre el cigarral El Bosque de febrero de 1929 publicado en la revista Toledo

Quedaba así claro que Arredondo había "engañado" a Galdós pintando en su cuadro la casa de los cigarraleros de El Bosque y no la Venta del Alma.
Además, por el análisis de las personas -sobre todo niños- que aparecían en las fotos de Pedro Román he podido comprobar que la serie de imágenes tomadas en este lugar por este fotógrafo es muy amplia y excepcional, encontrándose entre ellas algunas de las más bellas de su obra etnográfica toledana. Estas son las fotografías tomadas en el cigarral El Bosque por Román:
Niños en una venta hacia 1910. Fotografía de Pedro Román Martínez (c) JCCM, AHP, Fondo Rodríguez. Signatura R-128-2-03
Niños en una venta hacia 1910. Fotografía de Pedro Román Martínez (c) JCCM, AHP, Fondo Rodríguez. Signatura R-150-3-01
Niñas en una venta de Toledo a comienzos del siglo XX. Fotografía de Pedro Román Martínez. Centro de Estudios Juan de Mariana. Diputación de Toledo
Niños en una venta de Toledo a comienzos del siglo XX. Fotografía de Pedro Román Martínez. Centro de Estudios Juan de Mariana. Diputación de Toledo
Niña alimenta gallinas a comienzos del siglo XX. Fotografía de Pedro Román Martínez. Centro de Estudios Juan de Mariana. Diputación de Toledo
Niña en una venta hacia 1910. Fotografía de Pedro Román Martínez (c) JCCM, AHP, Fondo Rodríguez. Signatura R-144-1-01-pequena
Familia en una venta (¿Venta del Alma?) hacia 1910. Fotografía de Pedro Román Martínez (c) JCCM, AHP, Fondo Rodríguez. Signatura R-137-3-04
Niños en una venta de los cigarrales hacia 1910. Fotografía de Pedro Román Martínez (c) JCCM, AHP, Fondo Rodríguez. Signatura R-137-3-06
Niños en una venta hacia 1910. Fotografía de Pedro Román Martínez (c) JCCM, AHP, Fondo Rodríguez. Signatura R-150-4-06
Niña en una venta hacia 1910. Fotografía de Pedro Román Martínez (c) JCCM, AHP, Fondo Rodríguez. Signatura R-150-3-15
Niños en un cigarral. Fotografía de Pedro Román © Fondo Rodríguez. Archivo Histórico Provincial. JCCM. Signatura R-150-3-16
Una venta de Toledo. Probable foto de Pedro Román. Fondo Rodríguez. AHPT, JCCm signatura Album4-1663

Llegados a este punto es obligatorio hablar de la historia de este lugar. El Cigarral El Bosque es uno de los históricos de la ciudad y uno de los más grandes, con más de 14 hectáreas de extensión. Según nos cuentan Alfonso Vázquez y Pilar Morollón en su excelente estudio sobre los cigarrales publicado en 2005, su origen se remonta al comienzo del siglo XVI, fecha en que el canónigo obrero de la catedral Diego López de Ayala -fallecido en 1560-, que fuera humanista, mecenas y escritor de corte italianizante así como traductor de la Arcadia de Sannazaro y algunas obras de Bocaccio, construyó un Cigarral y plantó un bosque. Todo ello sucedió antes de 1533, ya que en esa fecha el canónigo vendió parte de esta heredad, denominada entonces la Bastida, al racionero Rodrigo de Bracamonte. Tal era la importancia de este personaje que se sabe que Diego López de Ayala reunía en su casa una tertulia literaria en la que, en septiembre de 1534, intervino el mismísimo Garcilaso de la Vega "recitando sus poesías a los acordes de la vihuela" (Juan Carlos Pantoja Rivero (ed.), Libro segundo de Espejo de caballerías, 2009).
Gracias a este fenomenal estudio de Vázquez y Morollón sabemos también que la finca tenía un censo a favor del Hospital de la Misericordia de 1.600 maravedíes. El edificio principal del siglo XVI constaba de un porche sustentado por dos columnas renacentistas similares a las diseñadas por Alonso de Covarrubias y tras el porche existía un salón con hornacina para un aljibe con decoración epigráfica latina. En el segundo piso se encontraba una galería cubierta sustentada por zapatas de madera tallada.
En la parte posterior del edificio se situaba una arqueta para embalsar agua destinada al riego. Se llenaba con agua procedente de la fuente de Ciciones -de la que se decía tenía propiedades para curar males y fiebres-, manantial que manaba bajo el Cigarral. El Cigarral pasó por herencia del canónigo al mayorazgo de los Ayala, al que siguió perteneciendo hasta el siglo XVIII, siendo su propietario Luis José de la Vega, vecino de Calera. Sus dimensiones eran entonces de treinta fanegas, de las cuales veintiuna estaban dedicadas al cultivo de albaricoque. Poseía casi trescientas olivas y nueve fanegas para la siembra de cereal "de año y vez". Su explotación era indirecta estando arrendada por importe de 420 reales anuales. El perímetro estaba totalmente cercado de tapias de tierra y dentro del mismo se levantaba la casa principal anteriormente descrita que era de planta cuadrada típicamente renacentista, con un solar de 21 por 21 varas, que ocupaba el guarda del Cigarral. Antonio Martín Gamero habló en el siglo XIX de la decadencia de este cigarral, que ya entonces pertenecía a Antonio Maldonado:

“Testimonio de lo primero nos ofrece el famoso Cigarral del Bosque, una de las mejores posesiones de su
género, al lamentarse de la triste soledad que cerca a aquellos sititos cuando no tienen fruto”.


De este modo llegamos a 1929, año en que los propietarios -los marqueses de la Vega de Retortillo- reformaron el cigarral.
Agustín Retortillo y León, I Marqués de la Vega de Retortillo. Propietario del Cigarral El Bosque a comienzos del siglo XX. Foto publicada en Mundo Gráfico el 10 de enero de 1917

Con motivo de esta reforma fue publicado en la Revista de Arte Toledo el artículo mencionado ilustrado con las preciosas fotografías de Rodríguez:
Artículo sobre el Cigarral el Bosque de Toledo. Fotografía publicada en la Revista Toledo en febrero de 1929
Artículo sobre el Cigarral el Bosque de Toledo. Fotografía publicada en la Revista Toledo en febrero de 1929
Artículo sobre el Cigarral el Bosque de Toledo. Fotografía publicada en la Revista Toledo en febrero de 1929
Cigarral el Bosque de Toledo. Fotografía publicada en la Revista Toledo en febrero de 1929
Cigarral el Bosque de Toledo. Fotografía publicada en la Revista Toledo en febrero de 1929
Cigarral el Bosque de Toledo. Fotografía publicada en la Revista Toledo en febrero de 1929
Cigarral el Bosque de Toledo. Fotografía publicada en la Revista Toledo en febrero de 1929
Cigarral el Bosque de Toledo. Fotografía publicada en la Revista Toledo en febrero de 1929
Cigarral el Bosque de Toledo. Fotografía publicada en la Revista Toledo en febrero de 1929
Artículo sobre el Cigarral el Bosque de Toledo. Fotografía publicada en la Revista Toledo en febrero de 1929
Capilla del Cigarral del Bosque en los años 20. Foto Rodríguez.

De esta época data la preciosa portada que hoy subsiste justo enfrente de la gasolinera de La Olivilla:
Cigarral el Bosque de Toledo. Fotografía publicada en la Revista Toledo en febrero de 1929

Así permaneció el cigarral hasta comienzos del siglo XXI en que en este lugar se construyó el polémico edificio que hoy alberga uno de los pocos hoteles de 5 estrellas de la ciudad.

Un cigarral histórico con una vida cotidiana retratada a comienzos del siglo XX por Pedro Román y que hoy hemos podido identificar y ubicar gracias a la magia de la fotografía histórica.

Actualización: enero de 2015. Añado fotografías del edificio original del siglo XVI que milagrosamente aún está en pie. Me temo que por poco tiempo. Pese a que una de las condiciones para permitir abrir el hotel era restaurar esta joya renacentista, la realidad es muy distinta. Se derrumbará en breve si no se actúa inmediatamente. En las fotografías es posible ver las columnas, el pozo de la Fuente de Ciciones, maderas talladas y pinturas al fresco (tanto inscripciones como dibujos circulares).
Casa del siglo XVI del Cigarral El Bosque
Casa del siglo XVI del Cigarral El Bosque
Casa del siglo XVI del Cigarral El Bosque
Casa del siglo XVI del Cigarral El Bosque
Inscripciones en la Casa del siglo XVI del Cigarral El Bosque
Pinturas circulares en el piso superior de la Casa del siglo XVI del Cigarral El Bosque
Pinturas circulares en el piso superior de la Casa del siglo XVI del Cigarral El Bosque
Casa del siglo XVI del Cigarral El Bosque
Maderas talladas en la Casa del siglo XVI del Cigarral El Bosque
Pozo de la fuente de Ciciones y Casa del siglo XVI del Cigarral El Bosque. Hornacina para un aljibe con decoración epigráfica latina
Casa del siglo XVI del Cigarral El Bosque. Hornacina para un aljibe con decoración epigráfica latina
Casa del siglo XVI del Cigarral El Bosque

sábado, 26 de julio de 2014

La Venta del Alma

Antes de la llegada de los modernos medios de transporte dotados de motor de explosión, todas las vías de comunicación importantes en Castilla estaban jalonadas de ventas: típicos establecimientos que ofertaban -entre otras cosas- comida y alojamiento a los viajeros.
En la ciudad de Toledo existieron hasta no hace tanto bastantes ventas en los caminos que se dirigían -o procedían, según se mire- a las diferentes comarcas que rodean la ciudad. Una de las comarcas que más tráfico de personas aportaba era la de los Montes de Toledo, histórica suministradora de los recursos que allí abundaban como eran la leña o el carbón.
Los caminos y vías pecuarias que procedían de esta entrañable comarca llegaban a Toledo principalmente desde el suroeste y confluían en las inmediaciones del Puente de San Martín tras atravesar la zona de los cigarrales, que en buena medida puede considerarse el límite de esta comarca. Era por tanto una zona de gran tránsito que debía dar servicio a los arrieros, carboneros, trajinantes, pastores, recaudadores, clérigos, marchantes y demás viajeros por lo que se concentraban varios establecimientos como la Venta de Caravantes, la Venta Carranza o la Venta del Alma.
Esta última es sin duda la más bella de todas y la que más historia acumula y bien merecía hace tiempo una entrada específica en el blog dedicada a ella.
Parece que ya en el siglo XVII se dedicaba a dar servicio a carboneros monteños, si bien el edificio que ha llegado a nuestros días es muy probable que fuese levantado en 1846.
Por lo general, al hablar de esta venta, se han escrito en los últimos tiempos algunos textos sin demasiado rigor. Uno de ellos atribuye a Benito Pérez Galdós su denominación, pero sin embargo al investigar sobre ello he podido comprobar que su nombre debe venir de más atrás. Y lo más bonito de todo ello, es que he podido recuperar una "nueva" -es un decir- leyenda toledana ligada a la Venta del Alma. Fue publicada nada menos que en septiembre de 1891 en "El Correo Militar" por Adrián García Age, de quien solo he podido averiguar que era miembro de la Sociedad Colombina Onubense y profesor en la escuela de artes y oficios de aquella ciudad. La leyenda es preciosa y desconocidísima, y viene a dar explicación al nombre del lugar:
"La Venta del Alma", leyenda toledana publicada por Adrián García Age el 7 de septiembre de 1891 en "El Correo Militar".
"La Venta del Alma", leyenda toledana publicada por Adrián García Age el 7 de septiembre de 1891 en "El Correo Militar". (2)
"La Venta del Alma", leyenda toledana publicada por Adrián García Age el 7 de septiembre de 1891 en "El Correo Militar". (3)
"La Venta del Alma", leyenda toledana publicada por Adrián García Age el 7 de septiembre de 1891 en "El Correo Militar". (4)
"La Venta del Alma", leyenda toledana publicada por Adrián García Age el 7 de septiembre de 1891 en "El Correo Militar". (5)
"La Venta del Alma", leyenda toledana publicada por Adrián García Age el 7 de septiembre de 1891 en "El Correo Militar". (6)
"La Venta del Alma", leyenda toledana publicada por Adrián García Age el 7 de septiembre de 1891 en "El Correo Militar". (7)

Las primeras fotografías del edificio, tomadas a finales del XIX y comienzos del XX nos muestran la típica venta castellana, humilde pero pintoresca, en la que destacaban sus porches exteriores:
Venta del Alma hacia 1900. Foto de Pedro Román ?
Cura en un borrico junto a la Venta del Alma a comienzos del siglo XX. Colección Luis Alba
Venta del Alma a comienzos del siglo XX
Pastores descansan junto a la Venta del Alma a principios del siglo XX. Fotografía de D. Pedro Román Martínez. Diputación de Toledo, Centro de Estudios Juan de Mariana
Arriero junto a la Venta del Alma a principios del siglo XX. Fotografía de D. Pedro Román Martínez. Diputación de Toledo, Centro de Estudios Juan de Mariana
Romería de la Virgen de la Cabeza a principios del siglo XX. Fotografía de D. Pedro Román Martínez. Diputación de Toledo, Centro de Estudios Juan de Mariana

Es un lugar con amplias resonancias literarias. Como decía al comienzo, se ha escrito que Galdós le dio el nombre -lo cual parece falso- pero sí es cierto que el genio canario estuvo en este lugar, y probablemente se alojó en la venta alguna vez. Aparece citada al menos tres veces en su novela Ángel Guerra y, consciente de su cariño a este lugar, su amigo el excelso pintor Ricardo Arredondo le regaló un cuadro titulado "La Venta del Alma" que Galdós colocó en su casa de "San Quintín" en Santander. En el reverso del lienzo escribió: "A Benito P.Galdós / su admirador / R. Arredondo". El cuadro incluye un autorrerato de Arredondo a caballo:
"La Venta del Alma por Ricardo Arredondo. En realidad se trata de otra venta

Sin embargo he podido averiguar que Arredondo "engañó" a Galdós, pues no pintó La Venta del Alma sino otra venta de Toledo. Para afirmar esto me baso en las fotografías de Pedro Román Martínez de esta otra venta -que no he logrado identificar exactamente, por lo que agradezco cualquier pista o información al respecto- en las que se observa que el edificio dibujado por Arredondo no se trata de la verdadera Venta del Alma pese a tener grandes similitudes constructivas. Me inclino a pensar que esta otra venta se situaba más alejada del centro urbano, tal vez en dirección a Layos o a la Bastida (Actualización Diciembre de 2014: finalmente he podido descubrir que se trataba de la casa de los cigarraleros del Cigarral El Bosque):
Venta en Toledo a comienzos del siglo XX. Fotografía de Pedro Román Martínez. Centro de Estudios Juan de Mariana. Diputación de Toledo
Niños en una venta hacia 1910. Fotografía de Pedro Román Martínez (c) JCCM, AHP, Fondo Rodríguez. Signatura R-128-2-03

Pero no quedan aquí las resonancias literarias de esta Venta del Alma, sino que en 1929 Félix Urabayen se atrevió a afirmar que junto a ella se situaba el lugar en que Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita, tuvo los escarceos amorosos que le llevaron a prisión en Toledo por orden del cardenal Gil de Albornoz, encierro que dio lugar nada menos que al Libro del Buen Amor:
Cita de la venta del Alma por Félix Urabáyen en El Sol el 16 de julio de 1929

Circulan asimismo unos versos al parecer dedicados en el siglo XVII a este emblemático lugar, y que dicen así:

Gracias Venta del Alma

¡Quién lo dijera!
que en la Venta del Alma
la mía perdiera.
¡Quién lo pensara!
quien por nada del mundo
su alma vendiera,
en la Venta del Alma la regalara.
¡Quién lo dijera!
que una sonrisa
y una mirada de unos ojos azules
bastante fuera
a agitar de esa forma toda mi alma.
¡Quién lo pensara!
que en una noche tibia
-media luna rojiza
y el aire en calma-
mi alma
tanto tiempo dormida
resucitara.


En 1965 el estado de la venta era de semiruina, por lo que el Estado decidió tomar cartas en el asunto, como el gran Luis Moreno Nieto se encargó de informar en las páginas de La Vanguardia y de ABC en el verano de aquel año:
Noticia sobre la rehabilitación de la Venta del Alma. La vanguardia española de Barcelona, 25 julio 1965
Noticia sobre la rehabilitación de la Venta del Alma. ABC 29 septiembre de 1965
Venta del Alma antes de su restauración

Durante algunos años más la venta fue testigo del trajinar de arrieros y pastores, hasta que poco a poco el tráfico motorizado fue ganando la partida:
Arriero en las cercanías de La Venta del Alma, Toledo.
Venta del Alma hacia 1970. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo
Ermita de la Cabeza a comienzos del siglo XX. Foto Rodríguez
Ermita de la Cabeza hacia 1970. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo

En la actualidad se encuentra muy bien restaurada y alberga un concurrido bar de copas. Ojala esta entrada sirva para que al menos una porción de las personas que visitan este local sepan valorar la historia del paraje y la leyenda que existe ligada a él. Para terminar, os dejo que la definición que el propio Moreno Nieto escribió de las ventas toledanas en su diccionario enciclopédico de la provincia de Toledo...una verdadera delicia de obra:
Descripción de las Ventad de Toledo por Luis Moreno Nieto en el diccionario de la provincia de Toledo. Revista provincia 1974 2
Descripción de las Ventas de Toledo por Luis Moreno Nieto en el diccionario de la provincia de Toledo. Revista provincia 1974 2

La Venta del Alma en Google Maps:

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