Sin embargo, todos estos abastecimientos terminaron por arruinarse por causas muy diversas: guerras, declives económicos, problemas técnicos, escasez de caudales, mala calidad de las aguas y así un largo etcétera.
Hasta que llegó el año 1948 en que fue culminado un viejo proyecto gestado un siglo antes. Con una inversión de 30 millones de pesetas se ejecutó una conducción de 62 kilómetros de longitud desde el embalse del río Torcón ejecutado con tal motivo y ubicado en los Montes de Toledo, entre Navahermosa y Menasalbas. El ingeniero autor del proyecto fue Don Angel Ortiz Dou. Para los que, como yo, seáis amantes de la ingeniería será de mucho interés ver la descripción completa del proyecto en este enlace en un documento del propio Ortiz Dou de 1947, antes de la finalización de las obras. Las principales ventajas de esta obra radicaban en la ausencia de bombeos pues el agua descendía por gravedad desde el embalse hasta Toledo y en la buena calidad del agua de los Montes de Toledo.
La obra supuso todo un hito para Toledo, que vio en plena posguerra cómo uno de sus seculares problemas desaparecía y que permitió por primera vez que todas las casas de la ciudad pudieran contar con agua corriente. Este proyecto acabó para siempre con la profesión de azacán o aguador y también con las interminables colas en las escasas fuentes de la ciudad.
Os traigo hoy gracias a la generosidad de Javier Felage fotografías de gran valor artístico y documental que muestran varias fases del proyecto. Comenzaremos por ver las correspondientes a la conducción de 62 kilómetros en varios puntos:
Este grupo de preciosas imágenes muestra el aspecto de los depósitos del Cerro de los Palos antes de ser llenados por primera vez:
La llegada del agua del Torcón a miles de casas que anteriormente no disponían de agua corriente obligó pocos años más tarde a remodelar toda la red de alcantarillado que estaba completamente obsoleta o directamente no existía. En estos trabajos el alcalde Luis Montemayor aprovechó para pavimentar toda la ciudad. Estas obras comenzaron en 1955 y se prolongaron alrededor de una década. En estas llamativas imágenes tomadas hacia 1955 vemos las obras de canalización de tuberías y alcantarillado en varios puntos de la ciudad como la Calle Ancha (Calle Comercio), Zocodover, Calle Toledo de Ohio (Cuesta de Belén) o Plaza de Solarejo:
Aquí vemos los trabajos de canalización cerca del Puente de Alcántara, probablemente para conducir el agua a la futura Academia de Infantería:
En octubre de 1948 comenzó a funcionar el nuevo suministro, que fue inaugurado por el entonces Jefe de Estado Francisco Franco el 25 de noviembre de 1948. Con la ciudad engalanada para tan histórico día (pocos días habrá habido en Toledo tan importantes para el bienestar y la calidad de la vida cotidiana de los toledanos) se procedió a descubrir una placa en el Ayuntamiento con la siguiente inscripción:
"El día 25 de noviembre de 1948, Su Excelencia el Jefe de Estado, Generalísimo de los Ejércitos, D. Francisco Franco Bahamonde, inauguró el abastecimiento de agua potable del río Torcón para la Imperial Ciudad.
Toledo mandó poner esta inscripción como testimonio de su imperecedera gratitud al Caudillo de España.
Laus Deo."
Dicha placa ha sido recientemente ocultada tras una losa de granito en cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica.
En 1959 se aprobó la construcción de la depuradora que diera solución a la turbidez que las tormentas en los Montes de Toledo ocasionaban al agua:
Dos décadas después de la inauguración, las fugas en el recorrido hicieron que el agua que llegaba a Toledo fuese insuficiente por lo que se proyectó en 1969 el embalse de Guajaraz desde el que comenzó en 1971 a bombearse agua hasta los depósitos del Cerro de los Palos para complementar el suministro del Torcón:
Luis Moreno Nieto mostró sus dudas acerca de la idoneidad de esa actuación:
Sirva esta entrada para recordar que un hecho tan afortunadamente cotidiano en nuestros días como es abrir el grifo fue algo impensable en Toledo hasta no hace tanto tiempo. Que la comodidad y la rutina no nos hagan olvidar el esfuerzo y las penurias pasadas por nuestros antepasados por lograr un abastecimiento continuado en la ciudad.