1915
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lunes, 28 de diciembre de 2015

Los molinos del Tajo en Toledo fotografiados hacia 1915 por Eduardo Hernández-Pacheco

Durante los miles de años que Toledo tuvo la suerte de tener un río (hoy todo el mundo sabe que por Toledo ya no pasa el Tajo, sino los desagües de Madrid vertidos al Jarama), la fuerza del agua fue aprovechada para multitud de aplicaciones, desde el transporte a la ciudad de troncos en las célebres maderadas hasta la molturación de grano en los molinos que se situaban en sus orillas, pasando por la generación de energía eléctrica a partir del descubrimiento de ésta y su posterior desarrollo tecnológico. El río Tajo fue la razón de ser de la existencia de Toledo desde su fundación, y durante milenios el ser humano aprovechó de modo más o menos inteligente la presencia del río para su bienestar, para su alimentación, para su ocio y para su desarrollo. Esa milenaria relación se rompió con dos funestos episodios: la prohibición del baño en junio de 1972 como consecuencia de la contaminación procedente de Madrid y -a modo de puntilla- en 1979 con la puesta en marcha del maldito Trasvase Tajo-Segura que desde entonces humilla de manera permanente nuestra dignidad y nuestra historia.
Hacia 1915, el eminente geólogo, paleontólogo y arqueólogo Eduardo Hernández Pacheco y Estevan (1882-1965) fotografió los molinos que por entonces existían en las orillas del Tajo a su paso por Toledo. Nacido en Madrid pero muy vinculado a Extremadura por lazos familiares, Hernández-Pacheco fue una de las figuras más relevantes del ámbito científico español del S.XX.
Retrato de Eduardo Hernández-Pacheco

Entre sus hitos biográficos hay que destacar que fue miembro de la Real Sociedad Española de Historia Natural y de la famosa Institución Libre de Enseñanza. Como profesor, desarrolló nuevas líneas de investigación y formó equipos de colaboradores de alta cualificación científica. Apoyó y colaboró activamente con instituciones científicas y académicas que promovían las investigaciones en todos los campos de la Ciencia española, como la Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE) o la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Madrid. Fue propuesto para multitud de comisiones científicas y académicas nacionales e internacionales debido a su enorme prestigio. Publicó una gran cantidad de tratados, utilizando la fotografía de manera exhaustiva y sistemática para ilustrar los textos. Destaca su Síntesis fisiográfica y geológica de España (1934) así como Fisiografía del Solar Hispano, obra publicada en dos volúmenes en 1955 y 1956. De este modo, tomó personalmente innumerables fotografías de gran valor artístico y científico para ilustrar y documentar sus investigaciones. Falleció en Alcuéscar (Cáceres), en 1965, por los que en este año 2015 que está a punto de finalizar se ha conmemorado el 50 aniversario de su muerte.
Las fotografías de los molinos del Tajo en Toledo que tomó hacia 1915 puedo hoy mostrároslas gracias a la gentileza de la Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid (agradezco enormemente a Marta Torres y a Francisco Carvajal las gestiones), propietaria del legado de este genial científico.
Se trata de una decena de originales fotografías centradas en estas construcciones, algunas de las cuales tienen origen medieval. Las más curiosas son las que muestran los molinos de San Servando, pues fueron tomadas desde lo alto del por entonces ruinoso Castillo de San Servando. Estos molinos eran ya citados en documentos del siglo XII y durante siglos molieron el grano para fabricar harina. En el siglo XIX se construyó junto a ellos un edificio que justamente era una fábrica de harina (por lo que la materia prima era allí mismo ya envasada y repartida) hasta que en 1897 Francisco García adquiere para la empresa "La Imperial" los molinos para instalar allí una de las primeras centrales de generación de electricidad con la fuerza del río. Poco después la propiedad pasó a "La Electricista Toledana".
Molinos en el río Tajo en Toledo hacia 1915. Fotografía de Eduardo Hernández-Pacheco © Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid, Archivo fotográfico Hernández Pacheco.
Molinos en el río Tajo en Toledo hacia 1915. Fotografía de Eduardo Hernández-Pacheco © Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid, Archivo fotográfico Hernández Pacheco.

Los molinos de Saelices, de origen también antiquísimo, fueron del mismo modo transformados en central hidroeléctrica en 1890 (comenzaron a dar servicio en abril de 1893) y así fueron fotografiados por Hernández-Pacheco:
Molinos en el río Tajo en Toledo hacia 1915. Fotografía de Eduardo Hernández-Pacheco © Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid, Archivo fotográfico Hernández Pacheco.
Molinos en el río Tajo en Toledo hacia 1915. Fotografía de Eduardo Hernández-Pacheco © Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid, Archivo fotográfico Hernández Pacheco.

Al fondo de la imagen se ve una chimenea de ladrillo, que se correspondía con otra fábrica de electricidad en este caso situada enfrente, en la orilla derecha del río:
Molinos en el río Tajo en Toledo hacia 1915. Fotografía de Eduardo Hernández-Pacheco © Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid, Archivo fotográfico Hernández Pacheco.

Finalmente, Hernández-Pacheco fotografió los molinos de Santa Ana, situados junto al Puente de San Martín y también reconvertidos en central hidroeléctrica:
Molinos en el río Tajo en Toledo hacia 1915. Fotografía de Eduardo Hernández-Pacheco © Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid, Archivo fotográfico Hernández Pacheco.
Molinos en el río Tajo en Toledo hacia 1915. Fotografía de Eduardo Hernández-Pacheco © Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid, Archivo fotográfico Hernández Pacheco.

No quiero finalizar esta breve pero curiosa entrada sin antes desearos unas muy felices Navidades y un nuevo año 2016 cargado de alegrías e ilusiones. Quiero también agradecer de corazón tantas y tantas muestras de cariño que me han llegado desde la presentación del libro Toledo Olvidado 3...es precioso ver que gracias a vuestra generosidad la trilogía de libros de Toledo Olvidado ha sido posible. Y una última cosilla: muchas personas me preguntan si es posible adquirir el estuche para tener los tres libros de tapa blanda juntos, y la respuesta es sí. Podéis comprarlos en las principales librerías de la ciudad al precio de 15 euros por estuche:
Estuche de la trilogía Toledo Olvidado

Lo dicho, millones de gracias por vuestro apoyo y ¡¡FELIZ 2016!!

sábado, 28 de julio de 2012

Las fotografías más antiguas tomadas desde un avión se hicieron en Toledo

De nuevo Toledo y la historia se cruzan en el camino, en esta ocasión de la mano de la fotografía aérea. Por gentileza de José Luis Isabel y del Centro Cartográfico y Fotográfico del Ejército del Aire hoy tenemos la oportunidad de ver las primeras fotografías aéreas de España tomadas desde un avión de las que se tiene conocimiento.
Datan de 1915 aproximadamante y fueron donadas en los años 80 al ejército por el hijo del conductor de la aeronave, que no fue otro que el capitán don Juan Vallespín Zayas.
El origen de estos vuelos de carácter militar se sitúa en 1896 cuando se creó en Guadalajara el Servicio de Aerostación Militar al cual en 1913 se unió el Servicio de Aviación, que fue al que perteneció desde 1914 el capitán Vallespín.
Más tarde, el 26 de enero de 1920 se creó en el Aeródromo Militar de Cuatro Vientos el Servicio Geográfico y Laboratorio Meteorológico de Aviación Militar, antecesor del actual Centro Cartográfico y Fotográfico del Ejército del Aire. Este acontecimiento es considerado como el origen oficial de las actividades aéreo-foto-cartográficas en España.
Las cuatro imágenes de Toledo tomadas desde el aire hace casi un siglo por el fotógrafo que acompañaba a Vallespín son sencillamente espectaculares y ofrecen detalles interesantísimos desde el punto de vista urbanístico, histórico y arqueológico.
Comencemos por ver esta en la que se puede observar buena parte de la ciudad:
Toledo desde el aire hacia 1915. Centro Cartográfico y Fotográfico del Ejército del Aire, Ministerio de Defensa

Su mayor valor es ofrecer la única vista general -que al menos yo conozca- del desconocidísimo Monasterio de San Servando que en época medieval formaba parte de un complejo monástico-defensivo de primer orden ligado al Castillo de San Servando pero separados ambos edificios por unos 200 metros. Fueron sin embargo olvidados estos restos por desconocimiento -a menudo se pensaba que castillo y monasterio eran el mismo edificio- hasta el punto de ser destruidos en 1927, es decir unos doce años después de esta fotografía:
Restos del Monasterio de San Servando en 1915. Detalle de una fotografía aérea
Restos del Monasterio de San Servando en 1915. Detalle de una fotografía aérea

Como decía, en 1927 fueron destruidos para siempre con motivo de la construcción del Hospital Provincial. Por suerte D. Manuel Castaños y Montijano llegó a tiempo de tomar algunas fotografías y de denunciar dicho derribo aunque valió de poco su lucha:
Restos del antiguo monasterio de San Servando en Toledo. Fotografía publicada en enero de 1927 en la Revista Toledo
Restos del antiguo monasterio de San Servando en Toledo. Fotografía publicada en enero de 1927 en la Revista Toledo
Reportaje sobre los restos del antiguo monasterio de San Servando en Toledo. Reportaje publicado en enero de 1927 en la Revista Toledo. Pág 1
Reportaje sobre los restos del antiguo monasterio de San Servando en Toledo. Reportaje publicado en enero de 1927 en la Revista Toledo. Pág 2
Reportaje sobre los restos del antiguo monasterio de San Servando en Toledo. Reportaje publicado en enero de 1927 en la Revista Toledo. Pág 3
Manuel Castaños y Montijano

En la misma fotografía puede verse también a la perfección la traza del camino histórico que bordeaba el castillo proveniente de los terrenos hoy ocupados por la Academia de Infantería, así como también podemos ver las zonas de la Huerta del Rey o la forma y dimensiones del edificio de la Fonda de la Caridad del Cardenal Lorenzana.

Otra de las fotografías nos deja ver la totalidad del centro histórico así como la traza de los caminos históricos que a él conducían. Recomiendo pinchar la foto, ampliarla al máximo y ver cada detalle urbanístico:
Toledo desde el aire hacia 1915. Centro Cartográfico y Fotográfico del Ejército del Aire, Ministerio de Defensa

En la tercera podemos ver el cogollo del centro histórico, su distribución urbana con calles y plazas así como detalles curiosos como la Catedral ya desprovista de su Cimborrio retirado muy poco antes -hacia 1910- en la reforma general de las techumbres del templo:
Toledo desde el aire hacia 1915. Centro Cartográfico y Fotográfico del Ejército del Aire, Ministerio de Defensa

La cuarta y última fotografía aérea muestra a la perfección al ser ampliada el complejo militar del Alcázar y el antiguo Convento de Capuchinos, el Paseo de Merchán o La Vega, el zigzag que desciende desde la Ermita del Valle, el Paseo del Miradero y mil curiosidades más que harán que podáis estar horas contemplando la fotografía en detalle:
Toledo desde el aire hacia 1915. Centro Cartográfico y Fotográfico del Ejército del Aire, Ministerio de Defensa

Por desgracia, el capitán Vallespín falleció muy poco después precisamente en un accidente aéreo en agosto de 1917, lo cual permite datar las fotos hacia 1915, no conociéndose como decía imágenes aéreas tomadas desde un avión más antiguas en toda España:
Noticia del accidente mortal del capitán Juan Vallespín Zayas en agosto de 1917 en la revista Mundo Gráfico

Para finalizar, y agradeciendo de nuevo a José Luis Isabel y al Ministerio de Defensa la cesión de estas fotografías, os dejo con la curiosa carta de donación de estas cuatro joyas -llena de anécdotas- que hiciera el hijo del capitán Vallespín en los años 80:
Donación de las fotografías aéreas de Toledo tomadas hacia 1915. Centro Cartográfico y Fotográfico del Ejército del Aire, Ministerio de Defensa

viernes, 23 de septiembre de 2011

Toledo entre 1913 y 1916 fotografiado por Luis Calandre Ibáñez

Nacido en Cartagena el 26 de marzo de 1890, Luis Calandre es uno de los mejores cardiólogos de la historia de España. Educado en una familia liberal y muy aficionado a viajar desde joven, Calandre comenzó sus estudios de medicina en 1906 en Madrid recibiendo clases e influencia de D. Santiago Ramón y Cajal. En 1910 recibe una beca para tener una plaza en la Residencia de Estudiantes. En el informe que le dio acceso a esta plaza figuraba que "El solicitante muestra en el trabajo que acompaña raras y felices disposiciones para la investigación científica". En 1912 realiza prácticas en Moabit (Berlín), La Charité y Friburgo. Al volver a Madrid es nombrado médico de la Residencia de Estudiantes, cargo que desempeñó mientras continuaba su especialización como cardiólogo. En 1917 -en plena I Guerra Mundial- consiguió que un submarino alemán trajera para su consulta uno de los primeros electrocardiógrafos de cuerda de España.
Luis Calandre Ibáñez en 1921
En 1920 -a propuesta de Ramón y Cajal, Goyanes y Pittaluga- es designado miembro correspondiente de la Real Academia de Medicina de Madrid.
Su renombre como cardiólogo era ya enorme y por su consulta pasaron personalidades tan importantes como Juan Ramón Jiménez, Valle Inclán, Sorolla, Indalecio Prieto, Calvo Sotelo, Melquíades Alvarez, Ramón Menéndez Pidal, Manuel Bartolomé de Cossio o Pablo Iglesias.
Tras la proclamación de la II República en 1931 es nombrado vocal del patronato para el gobierno de los asilos de San Juan y Santa María del Pardo, representante del Ministerio de Instrucción Pública en el Patronato Nacional de los Asilos del Pardo y vocal del Consejo de administración de los Bienes del Patrimonio de la República.
Miembro del Comité central de Cruz Roja, impulsó el “Proyecto de organización de la Escuela de Enfermeras”, de la que fue profesor y director, sustituyendo a las religiosas por enfermeras profesionales. Dimitió como vocal del Comité por su profundo desacuerdo en la actuación de la Cruz Roja en la revolución de 1934 en Asturias.
Durante la Guerra Civil se hizo cargo al servicio del hospital de enfermos y heridos de guerra de la calle Joaquín Costa. Trasformó los pabellones de la Residencia de Estudiantes en hospital de guerra del cuerpo de Carabineros, destacando la lucha contra el paludismo durante la epidemia que se dio en el frente del Jarama. Para seguir en la dirección del hospital se le sugirió por parte de las autoridades republicanas que debería militarizarse, a lo que se negó pues pues la militarización era lo más alejado del concepto que él tenía de la medicina y su ejercicio y siguió como médico civil.
Tras la contienda, su compromiso con la República le trajo serios problemas. Absuelto en primera instancia en un consejo de guerra, la sentencia fue recurrida por el Colegio de Médicos de Madrid, y finalmente se le condenó en 1942 a 12 años y un día de reclusión menor, pena que fue conmutada por la de seis años y un día de prisión mayor. En palabras del propio Calandre “fui procesado a instancias de aquellos a quienes de modo desinteresado sólo bien hice”.
Poco antes de morir en 1961 escribió: “Me enfrento a la muerte con las palabras del poeta: sin quejas enojosas, a mi destino fiel, yo voy a donde van todas las cosas, a donde van las hojas de las rosas, a donde van las hojas de laurel”.

Calandre visitó Toledo en su etapa final universitaria al regreso de Berlín, estando datadas visitas suyas a nuestra ciudad en 1913, 1914, 1915 y 1916. En ellas Calandre demostró una buena pericia con la cámara estereoscópica, superior a la de un mero aficionado. Gracias a Photoarte puedo ofreceros las fotografías que Calandre tomó en Toledo y que se conservan en una colección privada de Ciudad Real. Comenzaré por mostraros las correspondientes al Puente de Alcántara:
Puente de Alcántara y Convento de la Concepción Francisca en 1914. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez
Puente de Alcántara en 1913. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez
Puente de Alcántara en 1913. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez

Calandre visitó también en 1913 la Catedral, que estaba en obras en plena remodelación de las cubiertas, obras que se llevaron para siempre el Cimborrio de la Catedral y que concluyeron en 1915:
Fachada de la Catedral de Toledo en 1913. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez
Puerta de los Leones en 1913. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez
Puerta del Reloj de la Catedral de Toledo en 1915. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez
Puerta del Reloj de la Catedral de Toledo en 1913. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez
Sepulcro en el Interior de la Catedral de Toledo. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez
Claustro de la Catedral de Toledo en 1913. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez
Capilla del Condestable en la Catedral de Toledo en 1913. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez
Interior de la Catedral de Toledo en 1913. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez

Estas imágenes son de la Sinagoga del Tránsito:
Sinagoga del Tránsito (Toledo) en 1913. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez
Sinagoga del Tránsito en 1916. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez

Aquí tenemos la Sinagoga de Santa María la Blanca:
Sinagoga  de Santa María la Blanca en 1913. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez
Sinagoga de Santa María la Blanca en 1913. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez

Esta imagen es de la Puerta Vieja de Bisagra o de Alfonso VI:
Puerta Vieja de Bisagra o de Alfonso VI en 1913. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez

La Muralla cercana a la anterior puerta presentaba este aspecto:
Muralla en el entorno de la Puerta de Alfonso  VI y Santiago del Arrabal en 1915. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez

No podía faltar la Puerta del Sol:
Puerta del Sol en 1913. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez
Puerta del Sol en 1913. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez

Aquí tenemos fotografías del Hospital Tavera:
Hospital Tavera en 1916. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez
Patio del Hospital Tavera en 1916. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez

El Monasterio de San Juan de los Reyes no podía faltar en el reportaje de Calandre:
Monasterio de San Juan de Los Reyes de Toledo en 1913. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez
Monasterio de San Juan de los Reyes en 1915. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez
Claustro del Monasterio de San Juan de los Reyes en 1913. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez
Monasterio de San Juan de los Reyes en 1915. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez
Claustro del Monasterio de san Juan de los Reyes en 1913. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez

Este es el Puente de San Martín:
Puente de San Martín en 1913. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez
Puente de San Martín en 1913. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez
Puente de San Martín (Toledo) en 1913. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez

Aquí está retratado el ábside de la Iglesia de San Bartolomé:
Ábside de la Iglesia de san Bartolomé en 1913. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez

Este es el Callejón de Bodegones:
Callejón de Bodegones (Toledo) en 1913. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez
Callejón de Bodegones en 1916. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez

Es magnífica esta imagen de la Calle de Santo Tomé:
Calle de Santo Tomé en 1913. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez

Calandre visitó con unos amigos la Mezquita del Cristo de la Luz:
Mezquita del Cristo de la Luz en 1913. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez
Mezquita del Cristo de la Luz en 1913. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez
Mezquita del Cristo de la Luz en 1913. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez

Esta es una clásica imagen de la Calle Ancha:
Calle Ancha en 1913. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez

El Hospital de Santa Cruz:
Hospital de Santa Cruz en 1913. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez

Las Turbinas de Vargas:
Turbinas de Vargas y Alcázar de Toledo en 1913. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez
Torno del Tajo y Turbinas de Vargas en 1913. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez

También el cardiólogo inmortalizó la Posada de la Sangre:
Posada de la Sangre en 1913. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez
Patio de la Posada de la Sangre en 1913. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez

El Tajo no pasó desapercibido para Calandre:
Huerta de Safont en 1913. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez

Aquí tenemos la Plaza de Santa Isabel:
Palacio de Pedro I el Cruel de Toledo en 1913. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez

Esta es la Iglesia de Santiago del Arrabal:
Iglesia de Santiago del Arrabal (Toledo) en 1913. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez

Aquí tenemos la Puerta de Bisagra:
Puerta de Bisagra (Toledo) en 1913. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez
Puerta de Bisagra en 1913. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez
Puerta de Bisagra en 1913. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez
Vista del Arrabal y la Puerta de Bisagra en 1913. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez

El Baño de la Cava fue excepcionalmente retratado por Calandre:
Baño de la Cava en 1913. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez
Puente de San Martín y Baño de la Cava en 1915. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez

El Castillo de San Servando también figura en el reportaje:
Castillo de San Servando en 1913. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez
Castillo de San Servando y Puente de Alcántara en 1915. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez
Castillo de San Servando y Puente de Alcántara desde las escalerillas del Miradero en 1913. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez

El Museo del Greco fue objeto de las visitas:
Museo del Greco en 1916. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez
Museo del Greco en 1915. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez
Museo del Greco en 1913. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez
Museo del Greco en 1916. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez

Los raíles del ferrocarril en Toledo en 1915:
Estación de ferrocarril de Toledo en 1915. Fotografía de Luis Calandre Ibáñez

En estas visitas Calandre debía estar acompañado por personas de mucho nivel científico, pero no he logrado identificar con certeza a ninguna de ellas. Si alguno de vosotros conoce a alguno de los retratados le ruego me lo comunique.

Para finalizar, una curiosidad que prueba la valía de Calandre como cardiólogo: en 1930 hizo un diagnóstico por radio a pacientes al otro lado del Atlántico.
Luis Calandre diagnostica a miles de kilómetros por radio en 1930. Revista Ondas
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