Desde joven, José María había sentido gran interés tanto por la música como por la fotografía. Esta última se convirtió en su gran pasión, especialmente tras su llegada a Toledo. Fascinado por la belleza histórica y la vida cotidiana de la ciudad, comenzó a fotografiar no solo sus monumentos, sino cualquier detalle que captara su atención: desde una puerta antigua hasta un comercio de barrio, desde las plazas llenas de bullicio hasta las miradas de las personas.
Gracias a su generosidad, podemos acceder hoy a una amplia selección de fotografías tomadas en la década de los años 70 que nos trasladarán a aquel Toledo de finales de la etapa franquista y del comienzo de la transición democrática. Como siempre, la ciudad aparece reconocible en lo esencial pero ligada a cada momento presente, en aquel entonces plasmado en unas vestimentas muy concretas, en unos vehículos que por entonces hacían furor y en unos cambios urbanísticos y sociales perfectamente identificables en las imágenes. Comenzaré por mostraros las fotografías de la Plaza de Zocodover y sus inmediaciones. El corazón de la ciudad latía con fuerza por entonces, con un intenso tráfico, en ocasiones casi caótico y una bulliciosa realidad que se percibe en muchas de las fotografías:
La vida cotidiana de la ciudad queda inmortalizada en estampas como esta: la calle Cervantes en un día de mercadillo del "martes", con la curiosidad de ver los coches dispuestos en sentido ascendente a diferencia de lo que hoy sucede:
Los estribos del acueducto romano de Toledo, por entonces sometidos a algunas labores de consolidación, fueron fotografiados en diferentes perspectivas que son hoy una gozada para la vista:
La zona de la judería, con sus típicas tiendas, callejas y vendedores ambulantes, forma parte importante de la serie de fotos de Sanz:
San Juan de los Reyes y sus inmediaciones:
La iglesia de Santiago del Arrabal:
El Pasadizo de Balaguer:
El torreón del Puente de Alcántara:
El Puente de San Martín:
Son excelentes las tomas obtenidas durante las fiestas del Corpus Christi:
La Catedral y la Plaza del Ayuntamiento:
La Puerta de Bisagra:
La zona del Arroyo de la Degollada:
El Alcázar:
Algunas casas típicas toledanas:
Los Alamillos del Tránsito:
El Castillo de San Servando:
El Torno del Tajo:
Una piscina en la Vega Baja:
Las vistas generales de la ciudad nos dejan algunas curiosidades, como los trabajos de construcción de la Ronda Cornisa, una de las obras más importantes y transformadoras por aquel entonces en Toledo:
Como habréis comprobado a través de sus fotografías, José María capturó la esencia de Toledo en todas sus facetas. Su archivo personal es un valioso testimonio visual de una ciudad en constante cambio, donde la historia, el bullicio y la vida cotidiana se entrelazan.
A día de hoy, José María sigue considerando a Toledo su hogar, y a través de la fotografía continúa devolviéndole, con cada imagen, una parte de su propia historia. Con mi agradecimiento a él y a su hijo César por servir de enlace, me despido hasta la próxima entrada.
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