Sin embargo, las fotos que hoy os traigo, especialmente su historia, bien merecen una entrada específica por su rareza, pues son nada menos que las únicas que se conservan de la fachada prácticamente completa de la iglesia (a excepción de alguna lejana toma aérea).
Todo comienza hace unos meses, cuando en la nochebuena de 2025 hojeaba tranquilamente en casa de mis padres un libro publicado hace unos años sobre la historia de la plaza de toros por el gran Rafael del Cerro. En una de las páginas, una imagen pequeña llamó mi atención. En ella aparece un hombre a caballo con el siguiente pie de foto: "Rafael Gómez-Menor montando a caballo".
Un detalle de la imagen había captado mi atención... esos grandes sillares de piedra de la izquierda, al fondo de la foto, ya los había visto antes. A base de mirar y mirar miles de fotos toledanas durante décadas, uno ya tiene el ojo y la memoria entrenados, y rápidamente comparé esa foto con las que mi intuición me decía. Estaba convencido de que se trataba nada menos que de la iglesia de San Cristóbal, pero quería cerciorarme para poder demostrarlo, pues en caso de confirmarlo estaríamos ante la más antigua y nítida imagen de aquella fachada.Quiso el destino que, a los pocos días, me encontrase en un acto con Teresa Gómez-Menor, una de las bisnietas de la persona que aparecía a caballo, don Rafael Gómez-Menor, impresor y librero que fundó su negocio en 1884. Le comenté mi corazonada y le pregunté si conservaban el original de la fotografía, a lo que me respondió que creía que sí, comprometiéndose a buscar el álbum para permitirme escanearlo. A los pocos días, en efecto, ella y sus hermanas me hicieron entrega de ese grupo de fotos que me apresuré a escanear en alta resolución y que hoy os ofrezco gracias a su generosidad.
Dado que el de San Cristóbal es un entorno bastante modificado a lo largo de las últimas décadas, para poder certificar que la imagen de la familia Gómez-Menor se correspondía con la fachada de la desaparecida iglesia necesitaba algún detalle que permitiera aseverarlo. La clave la encontré en el difícilmente legible letrero que se situaba sobre la entrada principal del edificio:
Con esa pista, aún descifrable, de una fábrica de jabón de la empresa Sobrinos de Triana denominada "La Inmejorable", me dispuse a rastrear hemerotecas y archivos. Por suerte, aquella actividad había dejado un pequeño rastro documental en prensa a través de un humilde anuncio publicado en La Idea el 8 de febrero de 1902. Gracias a él pude, por fin, encajar las piezas inequívocamente. Aquel viejo cartel casi ilegible en esa antigua foto nos permitía colocar una pieza más en el puzzle de la fotografía histórica toledana, y no una pieza cualquiera, sino la de la fachada principal de esa iglesia de la que hoy solo conservamos su antigua torre, anteriormente alminar islámico.
El álbum de mis queridas amigas, las hermanas Gómez-Menor, conserva varias fotos más de la zona, una de ellas tomada con pocos instantes de separación de la primera, y otras cuya ubicación exacta es más complicada, pues —como os decía— es una de las zonas del centro histórico de Toledo más transformadas desde entonces:
En una de las escenas familiares aparece el patio con brocal de pozo de una casa toledana, probablemente de esa zona, decorado con yeserías:
Esperando que este hallazgo y la curiosa forma de certificarlo os haya gustado, solo me queda reiterar una vez más mi agradecimiento a las hermanas Gómez-Menor por su generosidad al permitirnos ver estos tesoros fotográficos custodiados con cariño por su familia desde hace más de un siglo.
No hay comentarios
Publicar un comentario