Ella sabe mi debilidad por el Tajo y por divulgar cualquier prueba que recuerde a todo el mundo que su actual situación es una anomalía infame, que durante siglos este río nos dio la vida, y que no por verlo a diario tenemos que aceptar como normal su deprimente estado actual, fruto de la contaminación y el Trasvase Tajo-Segura, consentido y potenciado por absolutamente todos los gobiernos que han tenido responsabilidad en España en los últimos 45 años. Por eso, María se acordó de mí cuando tuvo acceso a un material inédito en forma de vídeos familiares grabados hacia 1970 en formato Super-8. Cuando me habló de ellos y de su contenido sentí esa ilusión difícil de describir que me genera poder sacar del olvido recuerdos y vivencias toledanas, casi siempre en forma de fotografías, y de vez en cuando en forma de vídeos. Y entre todos los temas que divulgo, ninguno me apasiona más que el Tajo, pues estoy convencido de que tenemos una obligación y una responsabilidad: recuperar nuestro río. Y como María lo sabe, logró que la familia propietaria de las cintas accediera a poder divulgar en este blog las partes en las que aparece el Tajo...Mi agradecimiento a esta familia, que prefiere mantenerse en el anonimato discretamente, y a María por hacer de enlace, es proporcional a la ilusión que me produce poder mostraros hoy este vídeo.
Hace muy pocos días, un buen amigo al que admiro profundamente habló de los dos faros que deben guiar nuestra vida: la memoria y la utopía. La memoria para entender de dónde venimos, herramienta esencial para comprender el presente. Y la utopía para soñar con un mañana mejor, para que la nostalgia sea un estímulo pero no un ancla que nos frene. Utopía para imaginar realidades casi imposibles pero que nos marcan objetivos vitales que, aunque solo se consigan parcialmente o requieran mucho tiempo en lograrse, son el germen de todo progreso humano.
Hacia 1970 esta generosa familia pasaba un día de verano en Toledo, probablemente uno de tantos, como demuestra su actitud en el vídeo, con esa preciosa naturalidad de lo cotidiano que es imposible fingir y que, por suerte, uno de ellos grabó con su cámara de vídeo del modo menos pretencioso que se puede imaginar, pero que hoy constituye un tesoro de gran valor para los toledanos y para la lucha por la recuperación del río.
Porque recuerda a los que lo vivieron lo que el río era (memoria), porque muestra a los más jóvenes el porqué de nuestra lucha (comprensión del presente a través de la memoria), y porque debe servirnos de guía a todos a la hora de luchar, de proponer, de investigar y de perseguir un objetivo que aunque parezca imposible (utopía), la memoria nos recuerda que es perfectamente realizable. Nuestra mente debe entender que lo anómalo es tenerlo tal como lo vemos hoy.
El vídeo dura 37 segundos que son una pura delicia. Os pido que lo veáis tranquilamente y lo disfrutéis con la calma que merece:
¿Tenéis el vello de punta y un nudo en la garganta? No os preocupéis, es lógico y normal. Incluso es probable que sintáis rabia, porque nos robaron algo que formaba parte de nuestra esencia...y es natural también ese sentimiento. Transformemos la rabia en fuerza para luchar, y las ganas de llorar en ilusión por recuperarlo. Entre todos lo conseguiremos, no me cabe duda.
He capturado algunos fotogramas para verlos más detenidamente y comentarlos en detalle. Por ejemplo, los famosos "gangos", palabra local usada para denominar los chiringuitos que servían comida y bebida a los cientos de toledanos que pasaban el día en las orillas de la Playa de Safont:


Impresiona ver la multitud de personas que atestaban las orillas y el agua, con la central eléctrica de la presa del Corregidor al fondo:


Aquí vemos el momento en que un bañista se lanza de cabeza desde un trampolín improvisado en la orilla:

Imaginad por un momento qué enorme placer sería volver a poder mirar la silueta de Toledo desde nuestro hinchable en el centro del cauce del río más largo de la Península Ibérica...

Mirando en la otra dirección, de nuevo una gran multitud, con la estampa del Alcázar presidiendo la escena:


Estas eran las vistas de la zona del Miradero (por entonces un sombreado, verde y arbolado Paseo en pleno centro histórico) y la zona de la Puerta del Sol:


Para finalizar, de nuevo mostrar mi agradecimiento a María de Tena y a la familia donante por permitirnos acceder a este increíble material que debe servirnos para que la ilusión por recuperar un Tajo limpio y con caudal sea cada vez mayor. Estos cientos de personas disfrutaban (hacia 1970) de un Tajo vivo, ignorando que era un lujo que estaba a punto de desaparecer: todo eso terminó en junio de 1972 con la prohibición oficial del baño debido a la contaminación, y en 1979 llegó la puntilla con el expolio de las aguas del Tajo mediante el nefasto trasvase Tajo-Segura.
Luchemos con todas nuestras fuerzas por recuperar un río Tajo limpio y con caudal, generador de vida, ocio y disfrute de los toledanos y los que nos visitan.

















































