
El Hotel Castilla, actual sede de la Tesorería General de la Seguridad Social en Toledo, se levanta en el solar donde se ubicara el Convento de San Agustín de Agustinos Recoletos, arruinado tras la desamortización y demolido por completo en 1882. El plano de Don José Reinoso de ese mismo año sitúa allí un "teatro de verano", utilidad cultural que debió darse provisionalmente al solar hasta la construcción del hotel, inaugurado en 1891.
El Hotel Castilla (o "de Castilla" en algunas citas) fue uno de los primeros hoteles de cinco estrellas de España. Construido por dos socios, el irlandés Francisco O´Priede y Juan José Fernández de Villavicencio (Marqués de Castrillo), se convirtió en lugar de alojamiento de los turistas más distinguidos, especialmente frecuentado por extranjeros.

Construido bajo las trazas del arquitecto Joaquín Kramer Arnáiz, las primeras fotografías del Hotel se tomaron poco antes de su inauguración por Casiano Alguacil en 1890.
Al poco de inaugurarse ya era punto de encuentro de excursionistas de todo tipo, como por ejemplo sucedió en diciembre de 1895 con un grupo de casi doscientos velocipedistas provenientes de Madrid que recorrió la distancia entre ambas ciudades usando este medio de transporte por entonces emergente:
Era un lugar de exquisito trato y calidad en el servicio. En él se alojaban ilustres visitantes. Uno de ellos era Benito Pérez Galdós que dijo de él en "Memorias de un desmemoriado": "Ahora que se habla tanto del turismo, ninfa mía, se me ocurre que Toledo debiera ser uno de los lugares de la Tierra más frecuentados de viajeros y artistas. Existe aquí el magnífico Hotel de Castilla, construido por el inteligente prócer marqués del Castrillo, pero es de reducidas dimensiones. ¡Qué fabuloso número de extranjeros atraería Toledo si el Alcázar fuera convertido en un hotel! (...) Pero dejémonos de ensoñaciones quiméricas (...) vámonos al Hotel de Castilla, donde hallaremos excelente trato y una sociedad escogidísima de franceses, ingleses y yanquis".


Otro enamorado de Toledo y del Hotel fue el poeta austriaco Rainer Maria Rilke que se cree que escribió estas palabras en el propio Hotel Castilla:
"Como todos los hechos del Antiguo Testamento están allí para anunciar la venida de Cristo, así me parece también que todos mis viajes, a lo largo de tantos años, no fueron otra cosa que la promesa de éste, y ahora comprendo el que me haya empeñado en forzar inconscientemente todas las cosas destinadas a preparar este acontecimiento inaudito, y, al parecer, de avance. Avignon, Les Baux, El Cairo, el desierto mismo, todos estos lugares no fueron sino el espejo de mi anhelo de ver Toledo; y helo aquí, helo aquí. Hoy no diré nada, aunque podría decirlo todo, porque comprendo infinitamente. Cuando se ha visto se podría en cierto modo rebasar la vida. Si usted se imagina una cosa visible al mismo tiempo a los vivos, a los muertos y a los ángeles, es ésta. Créame."
"Me he grabado todas las cosas en la memoria, como si tuviese que sabérmelas mañana para siempre: los puentes, ambos puentes, este río, más allá del cual se extiende esta abierta profusión del paisaje abarcable a la mirada, pero que aún no ha recibido su forma definitiva. Y luego imagínese usted esta felicidad de los nuevos caminos que uno intenta recorrer por primera vez, esta indescriptible seguridad de sentirse tomado y conducido."
En 1911 llegó a Toledo una de las personas más importantes de la literatura relacionada con Toledo, el navarro Félix Urabayen, que años más tarde se casó, para disgusto de los jóvenes adinerados de Toledo, con la hija de O´Priede, Doña Mercedes de Priede y Hevia, por lo que Urabayen pasó a ser el copropietario del Hotel Castilla. Tal vez por ello, en la publicidad del Hotel de la época figuraba al dorso un anuncio de sus novelas:
Fueron años de esplendor para el Hotel, que fue fotografiado para varias publicaciones y postales:




Pero llegaron los años difíciles previos a la Guerra Civil, y Urabayen tuvo la "desgracia" de ser una persona independiente por lo que estaba en el punto de mira de ambos bandos: de los nacionales por haber militado en Acción Republicana y de los republicanos por haber alojado en el hotel a amigos religiosos, por lo que fue amenazado de muerte por unos milicianos cuando fueron al Hotel Castilla a capturar a "un pobre hombre de Acción Católica" allí escondido. Aterrorizado por su situación, ese mismo día Urabayen huyó de Toledo para nunca más volver. Las autoridades republicanas ocuparon con guardias de asalto el Hotel Castilla:
Cuando la ciudad cayó en manos del bando nacional, el Hotel Castilla fue sede del Cardenal Gomá ya que el Palacio Arzobispal estaba aún en manos de milicianos republicanos que se habían atrincherado allí:
La guerra la vivió Urabayen en tierras levantinas principalmente, y viajó a Madrid nada más finalizar la contienda. Allí fue detenido por unos policías provenientes de Toledo y fue encarcelado. Liberado por su grave estado de salud, murió el 8 de febrero de 1943.
El Hotel Castilla y todos sus bienes (y los de su mujer) fueron confiscados (la familia no recuperó la plena propiedad del hotel hasta 1946) y el edificio pasó a ser provisionalmente sede del Gobierno Militar durante la guerra. Tras la contienda, tras una breve etapa en la que retomó la actividad hotelera gestionado por la recién creada Dirección General de Turismo del régimen franquista, el edificio pasó a ser la sede del Instituto Nacional de Previsión en 1948. En la actualidad, como os decía al principio, alberga la Tesorería General de la Seguridad Social.
Enlaces interesantes para saber más:Biografía de Félix Urabayen
Félix Urabayen: el centenario de un novelista navarro olvidado (Por Ignacio Elizalde)
El Hotel Castilla en Google Maps:
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