1895
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sábado, 8 de febrero de 2025

Toledo hacia 1895 fotografiado por Camille Enlart

El eminente arqueólogo e historiador del arte francés Camille Enlart nació en la localidad de Boulogne-sur-Mer el 22 de noviembre de 1862 y falleció en París 14 de febrero de 1927. Es unánimemente reconocido por sus destacados estudios sobre la Edad Media y en su biografía destaca también su gran pasión por la fotografía.
Enlart inició su formación artística en la École des Beaux-Arts de París, donde aprendió pintura. Posteriormente, entre 1885 y 1889, estudió Derecho en la École Nationale des Chartes. Tras un viaje de dos años por Italia, en 1893 fue nombrado bibliotecario asistente en la École des Beaux-Arts parisina. Entre 1894 y 1899, trabajó como adjunto de Robert de Lasteyrie en la École Nationale des Chartes. Además, impartió clases de arqueología medieval en la École Spéciale d'Architecture y en la École du Louvre. En 1903, asumió el cargo de director del Musée National des Monuments Français, posición que mantuvo hasta su fallecimiento en París en 1927.
Retrato de Camille Enlart por Jean Naert. "Camille Enlart, 1862-1927", Paris, 1929. Archives départementales du Pas-de-Calais, BHB 2217. Enlart realizó numerosas publicaciónes académicas, entre las que destacan Monuments religieux de l'architecture romane dans les diocèses d'Amiens, d'Arras et de Thérouanne (1889), Origines de l'architecture gothique en Italie (1894), L'art gothique et la renaissance en Chypre (1899), Manuel d'archéologie française, depuis les temps reculés jusqu'à la Renaissance (1902-1916), La Renaissance en France, l'Architecture et la Décoration (1913-1921) y Les Monuments des Croisés dans le Royaume de Jérusalem (1925-1929).
En 1910, Camille Enlart fue nombrado Caballero de la Legión de Honor francesa en reconocimiento a sus aportes al estudio del arte y la arqueología medieval.
Además de sus escritos, Enlart fue un apasionado de la fotografía, utilizando este medio para documentar monumentos y sitios históricos, contribuyendo así a la preservación visual del patrimonio cultural.
Apasionado viajero, Enlart recorrió muchos paises llevado por su pasión por la arqueología medieval. Por ello, como es natural, recaló en Toledo hacia 1895 para conocer la vieja ciudad castellana e inmortalizar sus principales monumentos con su cámara fotográfica. Fruto de esa estancia, son una docena de fotografías de elevado valor documental que hoy tengo el placer de ofreceros.
Comenzaré por enseñaros esta preciosa vista del Puente de San Martín visto desde la zona de Roca Tarpeya, en la que se aprecian diferentes curiosidades. Especialmente es reseñable destacar cómo se aprecia el uso de la ladera del barrio de Solanilla como cantera para la extracción de piedras justo bajo el cerro dominado por el cigarral de Montealegre.
Puente de San Martín en Toledo hacia 1900. Fotografía de Camille Enlart © Ministère de la Culture (France), Médiathèque du patrimoine et de la photographie, diffusion GrandPalaisRmn Photo Evidencias del uso como cantera de la ladera del barrio de Solanilla-San Martín junto al cerro del cigarral de Montealegre hacia 1895. Detalle de una fotografía de Camille Enlart Una fotografía sensacional de Enlart es esta en la que vemos la calle más bella de Toledo: Santo Tomé, con su torre presidiendo la escena:
Calle de Iglesia de Santo Tomé en Toledo hacia 1895. Fotografía de Camille Enlart © Ministère de la Culture (France), Médiathèque du patrimoine et de la photographie, diffusion GrandPalaisRmn Photo Otra estampa digna de ser destacada es esta obtenida en la calle Sixto Ramón Parro. Se aprecia a la izquierda el edificio existente antes de la construcción en ese solar del mercado municipal, cuyas obras no comenzaron hasta 1896. En el local del edificio puede leerse el letrero de "Sucursal de la ¿Panadería? La Concepción".
Calle Sixto Ramón Parro en Toledo, junto a la catedral, hacia 1895. Fotografía de Camille Enlart © Ministère de la Culture (France), Médiathèque du patrimoine et de la photographie, diffusion GrandPalaisRmn Photo La Catedral fue el edificio más fotografiado por Camille Enlart en su visita a Toledo, obteniendo bellas imágenes tanto de su interior como de su exterior:
Plaza del Ayuntamiento y Catedral de Toledo hacia 1895. Fotografía de Camille Enlart © Ministère de la Culture (France), Médiathèque du patrimoine et de la photographie, diffusion GrandPalaisRmn Photo Interior de la Catedral de Toledo hacia 1895. Fotografía de Camille Enlart © Ministère de la Culture (France), Médiathèque du patrimoine et de la photographie, diffusion GrandPalaisRmn Photo Interior de la Catedral de Toledo hacia 1895. Fotografía de Camille Enlart © Ministère de la Culture (France), Médiathèque du patrimoine et de la photographie, diffusion GrandPalaisRmn Photo Interior de la Catedral de Toledo hacia 1895. Fotografía de Camille Enlart © Ministère de la Culture (France), Médiathèque du patrimoine et de la photographie, diffusion GrandPalaisRmn Photo Interior de la Catedral de Toledo hacia 1895. Fotografía de Camille Enlart © Ministère de la Culture (France), Médiathèque du patrimoine et de la photographie, diffusion GrandPalaisRmn Photo Puerta de los Leones de la Catedral de Toledo hacia 1895. Fotografía de Camille Enlart © Ministère de la Culture (France), Médiathèque du patrimoine et de la photographie, diffusion GrandPalaisRmn Photo Puerta del Reloj de la Catedral de Toledo hacia 1895. Fotografía de Camille Enlart © Ministère de la Culture (France), Médiathèque du patrimoine et de la photographie, diffusion GrandPalaisRmn Photo Finalmente, Enlart también retrató la preciosa portada gótica del palacio de los Toledo en la calle de la Ciudad:
Palacio de los Toledo hacia 1900. Fotografía de Camille Enlart © Ministère de la Culture (France), Médiathèque du patrimoine et de la photographie, diffusion GrandPalaisRmn Photo Como habréis podido comprobar, estamos ante la prueba del talento fotográfico de una persona volcada en su pasión por divulgar y conocer en profundidad lo medieval. No en vano, la vida y obra de Camille Enlart reflejan una dedicación profunda al estudio y conservación del arte de este periodo histórico, que dejó un legado realmente valioso en el campo de la historia del arte y la arqueología.

viernes, 29 de diciembre de 2023

Fanny Bullock Workman: una pionera que llegó a Toledo en bicicleta en 1895

Hoy os voy a contar una historia alucinante. Reconozco que, cuando mi buen amigo Paco de la Torre me habló de ella, no podía creer que nunca antes hubiera tenido conocimiento de la existencia de tan extraordinaria mujer, por lo que, un poco avergonzado, comencé a leer sobre ella. Cada dato, cada referencia y cada mención que encontraba acerca nuestra protagonista de hoy eran nuevos motivos de asombro para mí. Voy a resumiros su biografía con la seguridad de que, al leerla, comprenderéis mi profunda admiración por esta absoluta adelantada a su tiempo.
Fanny Bullock Workman, fotografiada por Maull & Fox, 187A Picadilly, London. Restaurada por Adam Cuerden - This image is available from the United States Library of Congress Prints and Photographs Division under the digital ID cph.3c18944 Fanny Bullock Workman nació en Worcester, Massachusetts (Estados Unidos) el 8 de enero de 1859 y falleció en Cannes (Francia) el 22 de enero de 1925. Su familia, de buena posición económica, pertenecía al curioso grupo religioso de los Padres Peregrinos (colectivo de ingleses formado a finales del siglo XVI que decidieron emigrar debido a su descontento con el ambiente político-religioso en su país, llegando primero a Leiden (Países Bajos) en 1609 y posteriormente a Norteamérica en 1620). Fanny era la menor de tres hermanos y su educación pasó por institutrices en primer lugar y, más adelante, por estancias en Nueva York, París y Dresde (Alemania).
Desde joven, Fanny mostró su rebeldía contra las restricciones a las que a menudo obligaba su privilegiada posición económica. Por contra, mostró siempre un gran interés por la aventura y un cierto desprecio a la sociedad que la rodeaba. Fue así como se escapó de su casa en Grindelwald para convertirse en una excelente montañera. De este modo conoció y se casó con un estadounidense, el médico William Workman, quien era 12 años mayor que ella. Con él, se aventuró en numerosas expediciones por todo el mundo, convirtiéndose en una de las principales alpinistas y exploradoras de finales del siglo XIX y principios del XX. Asimismo, fue una ferviente y pionera defensora de los derechos de las mujeres.
William Hunter Workman y Fanny Bullock Workman. Publicada en "The Call of the Snowy Hispar" de Charles Scribner's Sons, New York, 1911 Lo más destacado de su carrera, por lo que alcanzó fama mundial, fue su incursión en el alpinismo, donde desafió las convenciones sociales de la época al escalar picos de gran altitud en Europa y Asia, todo ello con los rudimentarios medios de la época y sin dejar de vestir sus voluminosas faldas. Entre sus logros se encuentran ascensiones notables como el Mont Blanc en los Alpes y varias montañas en la región del Himalaya. Su mayor logro como montañera tuvo lugar en 1906, con 47 años de edad, cuando escaló el pico Pinnacle, de 6.930 metros de altitud, en el macizo Nun Kun dentro del Himalaya occidental. Además de su pasión por el alpinismo, Fanny fue una pionera en el estudio de glaciares, realizando importantes investigaciones geográficas y contribuciones significativas a la cartografía.
Fanny Bullock Workman junto a su equipación de escalada, c. 1900 Pero su legado fue mucho más allá de su gran valentía en la exploración, logrando trascender por otros muchos motivos. Fanny fue, como os decía, una defensora apasionada de la igualdad de género y luchó incansablemente por los derechos de las mujeres en un momento en que encontraban numerosos obstáculos para participar en actividades al aire libre y para lograr protagonismo en el ámbito científico. Fue así cómo, rompiendo todo tipo de estereotipos, abogó por igualar el papel de las mujeres en la sociedad y por el fomento de su participación activa en campos considerados predominantemente masculinos. De este modo, fue una de las más destacadas luchadoras para conseguir la aceptación del sufragio femenino en las elecciones. Fanny Workman fue la primera mujer estadounidense en impartir una charla en la universidad de la Sorbona de París y una de las primeras mujeres admitidas como miembro de la Royal Geographical Society, gracias a que sus publicaciones incluían observaciones científicas sobre la glaciación y otros fenómenos.
Su vida y logros marcaron un precedente, demostrando que las mujeres podían destacar en campos que anteriormente habían sido considerados exclusivamente masculinos. Fanny Bullock Workman nos dejó un doble legado que ha llegado a nuestros días: como una intrépida exploradora-geógrafa y como una valiente defensora de la igualdad entre mujeres y hombres. Su coraje y determinación continúan siendo una inspiración para las generaciones venideras.
Fanny Workman en el altiplano Silver Throne sosteniendo un periódico que abogaba por el sufragio femenino: Votes for Women ("Votos para las Mujeres"). Sin embargo, lo que más nos interesa de Fanny Bullock Workman en Toledo es su faceta como (también) pionera ciclista. El matrimonio se había mudado a Europa hacia 1888 tras heredar bastante dinero de sus respectivos padres recientemente fallecidos, por lo que emprendieron un alucinante periplo que les llevó a recorrer nada menos que en bicicleta multitud de países europeos mientras dejaban a sus hijos en internados para clases acomodadas. Entre 1888 y 1893 recorrieron Suiza, Francia e Italia.
Retrato de Fanny Bullock Workman con su bicicleta En 1893 falleció su segundo hijo, Siegfrid, siendo muy pequeño, a causa de gripe agravada con neumonía. Tras ello, emprendieron su viaje más largo: una gira de 4.500 km en bicicleta por España en 1895. Cada uno de ellos portaba 9 kilogramos de equipaje, recorriendo un promedio de 72 km por jornada, llegando incluso algunos días a pedalear 130 km. Este impresionante viaje por nuestro país quedó reflejado en el libro Sketches Awheel in Modern Iberia, escrito por ambos, en el que describieron magistralmente la España de aquella época, a la que definieron como "rústica, pintoresca y cautivadora".
Portada de Sketches Awheel in Modern Iberia, de Fanny Bullock Workman y William Workman. Publicado por G.P. Putnam's Sons, 1897. Los lugares que visitaron en su tremendo periplo español fueron Gerona, Barcelona, Montserrat, Manresa, Montblanch, Poblet, Tarragona, Tortosa, Castellón de la Plana, Sagunto, Valencia, Játiva, Alcoy, Alicante, Elche, Murcia, Albacete, Manzanares, Jaén, Granada, Loja, Málaga, Ronda, Gibraltar, Algeciras (con excursión a Tánger y Tetuán), Tarifa, Cádiz, Jerez, Sevilla, Mérida, Carmona, Córdoba, Toledo, Aranjuez, Tarancón, Cuenca, Madrid, El Escorial, La Granja, Segovia, Ávila, Salamanca, Zamora, Valladolid, Burgos, Logroño, Tudela, Zaragoza, Pamplona, Tolosa, San Sebastián e Irún.
Mapa del recorrido por España de Fanny Workman y su marido en bicicleta  en 1895. Del libro Sketches awheel in modern Iberia by Workman, Fanny Bullock, 1859-1925 En el citado libro aparece un amplio capítulo dedicado a Toledo, ciudad a la que llegaron con sus pesadas bicicletas procedentes de Madrid, adonde habían acudido para reparar unas piezas. Me gustaría que, por un momento, os paráseis a reflexionar acerca de su proeza: utilizando un reciente invento aún sin demasiados perfeccionamientos (las bicicletas solo estaban comenzando a popularizarse), con la precaria red de carreteras y caminos existente entonces en España, con escasos establecimientos para alojarse con ciertas comodidades, expuestos a accidentes, lesiones, robos e inclemencias meteorológicas... ¿no os parece absolutamente fascinante?
Su visita a Toledo tuvo lugar en plena celebración de nuestra fiesta mayor, el Corpus Christi, los días 12 y 13 de junio de aquel lejano año de 1895. La estampa de Fanny a su llegada a Toledo, en el Paseo de la Rosa, con la ciudad al fondo (se vislumbra la zona del Paseo del Carmen, el convento de la Concepción Francisca y parte del Miradero al fondo), rodeada de niños con gorrillas y un paisano con sombrero, es una de las que más emoción me ha causado contemplar en este año 2023 que está a punto de concluir:
Fanny Workman en bicicleta en Toledo en 1895. Del libro Sketches awheel in modern Iberia by Workman, Fanny Bullock, 1859-1925 Si la primera fotografía debió ser obtenida por William, dado que solo aparece Fanny, en esta otra imagen no podemos saber con certeza quién apretó el disparador. Se trata de una espectacular imagen de los toldos y de los tapices flamencos que lucen en el día del Corpus. Está tomada en la calle Cardenal Cisneros junto a la Puerta Llana de la Catedral. Es una de las fotografías más antiguas que se conservan de las festividades del Corpus en Toledo, lo que otorga aún más valor a la instantánea:
Toldos y tapices en las fiestas del Corpus en la puerta llana de la Catedral  en Toledo en 1895. Del libro Sketches awheel in modern Iberia by Workman, Fanny Bullock, 1859-1925 En nuestra ciudad se alojaron en el Hotel Castilla, inaugurado muy pocos años antes de su llegada, donde a buen seguro aprovecharon para reponerse del cansancio acumulado por tantas jornadas de pedaleo a pleno sol, repletas de anécdotas por toda la geografía española que relatan en el libro de forma muy amena.
Fanny Workman en bicicleta con su marido en el paraje de "El Último suspiro" en 1895. Del libro Sketches awheel in modern Iberia by Workman, Fanny Bullock, 1859-1925 Vaya aquí mi inmenso agradecimiento, una vez más, a Paco de la Torre por haberme puesto sobre la pista de esta intrépida pionera, que nos permite ir completando el puzzle de la fotografía histórica toledana en el siglo XIX y, de paso, rendir homenaje a una personalidad tan fascinante como Fanny Bullock Workman.
Un burro, tal vez en Toledo, en Toledo en 1895. Del libro Sketches awheel in modern Iberia by Workman, Fanny Bullock, 1859-1925 Como colofón, creo que es del máximo interés poder ofreceros el texto íntegro del capítulo dedicado a Toledo en el libro citado, donde Fanny y William expresan sus impresiones sobre la ciudad en aquellos días de junio de 1895. Es un absoluto privilegio, un viaje en el tiempo, conocer de primera mano la experiencia de la visita a Toledo de personas con un bagaje tan rico en vivencias a lo largo del mundo como eran Fanny y su marido, en una fecha tan señalada como es la celebración de nuestro Corpus Christi:
"Bien cubiertos de polvo de los llanos castellanos, amarillos y yermos, que se extienden entre Madrid y Toledo, llegamos a este último lugar, que, de no ser por su pintoresquismo, podría ser llamado el punto culminante de la desolación de la desolada Castilla la Nueva. En el Hotel Castilla, el dueño dijo que nos había estado buscando durante varios días.
Mucho antes de esto, los periódicos, al tener noticias de nuestra presencia en España y de nuestro viaje planeado por el país, habían estado anunciando nuestros movimientos y nuestra llegada a diferentes ciudades, adornando los avisos con varios detalles sugeridos por la imaginación de sus editores sobre nosotros y nuestras bicicletas, los más comunes de los cuales eran que éramos un "matrimonio inglés" o pareja inglesa de Londres, y que viajábamos montados en bicicletas maravillosamente finas. De ahí el comentario del dueño.
Las guías señalan que Toledo no tiene una fonda adecuada para hospedarse, y como consecuencia, esta ciudad suele ser visitada en un día desde Madrid, ya que los viajeros en España, al igual que en otros lugares, tienen un gran horror a las pocas comodidades de estos establecimientos inferiores. En el último año se abrió el hotel mencionado anteriormente, que es muy cómodo y está adaptado a las necesidades de los turistas modernos, lo que les permite ver este lugar tan interesante a su ritmo sin sacrificar la comodidad corporal. El día después de nuestra llegada, el 13 de junio, era el Corpus Christi, una festividad religiosa de mayor importancia, si cabe, para los toledanos que la Semana Santa. Por la tarde del 12, la gente, en el estado de expectación propio que precede a las festividades religiosas y otras en España, se reunió en la plaza frente a la catedral para presenciar la danza de los Gigantones, que tuvo lugar detrás de la verja de hierro en la entrada. Estas son figuras de unos quince a veinte pies de altura vestidas con largos trajes de colores alegres y grandes caras pintadas inexpresivas, que son manipuladas en sus actuaciones por hombres dentro de ellas. Después de una danza solemne, dan un paseo por las calles seguidos por los jóvenes del pueblo en un estado de gran excitación.
Los Gigantones, que son toda una institución, de las favoritas del público español, se dice que representan reyes moros y góticos, y entre ellos suelen haber uno o más rostros negros, pero llevan los nombres de santos masculinos y femeninos, se guardan en la catedral y desempeñan un papel importante en las festividades religiosas. San Antonio era el favorito particular en Toledo y realizó su minueto con una gigantona santa para el deleite de grupos de niños y holgazanes en la víspera y en la propia festividad de Corpus. En las festividades provinciales de Pamplona y otras ciudades, los Gigantes desfilan el primer día.
La tarde de este día fue celebrada con la iluminación de la torre de la catedral, que fue un espectáculo de gran interés. Temprano en la mañana del Corpus Christi, se esparció arena espesa sobre el pavimento empedrado de las calles por las que pasaría la procesión religiosa. Las casas altas estaban profusamente decoradas con vegetación, y de sus balcones y ventanas con rejas colgaban grandes y pesados paños de seda, siendo el rojo brillante y el amarillo los colores predominantes. Sobre algunas de las calles, a la altura de los techos de las casas, los toldos parcheados estaban tan tensos que apenas quedaba una rendija en los bordes para que penetrasen los rayos del sol de junio.
Toledo se había convertido en una ciudad de fantasía con su llamativo atuendo de gala, y al caminar sobre los guijarros arenosos y observar las casas adornadas, nos sentíamos como sombras del pasado. Este sentimiento se intensificó al salir a la plaza soleada y encontrar que el exterior del faro del sentimiento y esteticismo españoles, la catedral, estaba completamente cubierto con los preciados tapices de la época de los Reyes Católicos. Solo faltaba la presencia de los propios Reyes Católicos en caballos ricamente enjaezados para que la imagen fuera propia completamente del siglo XV.
Estos exquisitos tapices religiosos, en los que se mezclan el carmesí, el malva y el azul, como solo los efectos suavizantes del tiempo pueden mezclar, se exponen a la mirada pública durante la mañana del Corpus Christi. Algunos están en un estado de conservación perfecto, otros, entre ellos muchos de los más finos, que representan al tutelar San Ildefonso o a los valientes campeadores, han sido rasgados y desgastados y se han cuidadosamente remendado. Siguiendo las estrechas calles que rodean la iglesia por tres lados, dimos la vuelta a esta extraordinaria galería al aire libre.
Dentro de ella, los pensamientos no expresados de mil figuras arrodilladas encontraban expresión en un torrente de melodía orquestal y de órgano. ¡Cómo la música y el ambiente de la catedral española dejan en evidencia a la música sacra que solemos escuchar! En estos templos, el alma de la música así como del misticismo tienen su hogar. Aquí el español viene por su fiesta musical como el alemán va a la sala de conciertos por la suya.
Después de la misa, toda la población salió, llenando las calles y ocupando las ventanas y balcones para esperar la procesión. Todas las tiendas estaban cerradas y el comercio estaba suspendido. Policías montados a caballo patrullaban para mantener a la multitud alejada y hacer espacio para la procesión, pero tratando a todos con una gentileza y cortesía que rara vez muestran los cuerpos de policía de la mayoría de los países en tales ocasiones. Lo mismo se notaba en Madrid y en otros lugares, así como la cortesía de todas las clases de personas entre sí, lo cual es más sorprendente cuando se consideran los espectáculos sangrientos de la arena [los toros], en los que ellos se deleitan.
En la procesión, el ejército hizo una presentación decorosa, y el clero luciendo magníficas vestimentas blancas y doradas, llevando la custodia y ricas banderas de seda, protagonizó un gran espectáculo. Por la tarde, todo Toledo y su multitud de visitantes se dirigieron a la plaza de toros fuera de la ciudad para la corrida. La tarde fue celebrada con actuaciones teatrales y fuegos artificiales, que marcan la conclusión de una festividad religiosa.
Para juzgar la verdadera pintoresquidad de la ciudad, debe hacerse el paseo por el lado sur del Tajo. Esto implica un largo paseo por las cimas arenosas y a través de barrancos horneados y hendidos, que parecen no tener salida, y en su desolación sugieren los oscuros hechos de días pasados que la historia asocia con esta orilla del río, cuando moros, judíos y cristianos ocuparon en algún momento la ciudad rocosa y parduzca. A lo largo del camino, la vista se deleita con impresionantes vistas de Toledo custodiada por sus torres centinelas moriscas.
Lo pintoresco se encuentra tanto dentro como fuera de Toledo. Sus muchas torres de ladrillo ejemplifican particularmente la manera efectiva en que se ha utilizado el ladrillo en España como material de construcción, y aquellos que no les gusta la albañilería moderna pueden aprender a admirarla aquí tal como fue empleada por los arquitectos de tiempos anteriores. Ya sea que el efecto se deba a la forma rugosa en que se ensamblan los ladrillos o a la influencia del brillante y claro ambiente de España, es cierto que estas estructuras poseen un rico matiz y tono que falta en la albañilería moderna. Después de cuatro siglos de dominio, los moros dejaron en Toledo un mayor número de monumentos de su habilidad que en muchas de las ciudades andaluzas, donde el estilo general de construcción es más árabe. Las puertas son particularmente interesantes, construidas ya sea por los moros o por trabajadores moros empleados por los cristianos, el ejemplar más fino es la Puerta del Sol, que con sus torres almenadas y dobles hileras de arcos entrelazados luce magníficamente cuando se asciende la colina hacia la ciudad.
En ningún lugar de España puede el artista encontrar motivos más completamente logrados que en la doble línea de murallas, mitad visigóticas, mitad moriscas, que conectan el puente de Alcántara en un extremo con el de San Martín en el otro. De este último puente, construido en el siglo XIII, del que uno de los cinco arcos tiene ciento cuarenta pies de ancho y noventa y cinco de alto, se cuenta una historia interesante por el pueblo. Cuando estaba siendo reconstruido por el arzobispo Tenorio, el arquitecto, al darse cuenta de que cuando se retiraran los andamios que sostenían los arcos, estos caerían, en su desánimo confió su secreto a su esposa. Para salvarlo del oprobio, ella prendió fuego a los andamios, y cuando el puente cayó, su destrucción fue atribuida al fuego. Después de que fuese reconstruido, ella confesó su falta. En lugar de hacer que el arquitecto costeara la segunda reconstrucción, el arzobispo lo elogió por tener una esposa tan inteligente.
Las casas moriscas con, de vez en cuando, un techo artesonado, todavía son numerosas en Toledo, pero debido a la frágil forma de su construcción y al poco cuidado recibido de los propietarios, están desapareciendo rápidamente. Después de la catedral, las sinagogas judías construidas en gran medida en el estilo de las mezquitas reclaman nuestra atención, aunque sus columnas octogonales y arcos de herradura están tan completamente enlucidos con cal que se disminuye el efecto armonioso del contorno.
De entre la masa de joyas arquitectónicas que están encaladas en España, uno desea rescatar sobre todo los capiteles pintorescos y ricamente tallados. Columnas y arcos con este atuendo blanco a menudo están presentables, pero es inútil intentar descifrar sus delicadas tallas después de que la brocha del enjalbegador haya hecho su trabajo. El Cristo de la Luz, donde Alfonso VI colgó su escudo al entrar en la ciudad, es la única iglesia completamente morisca que queda, y su diminuto interior con nueve compartimentos es muy llamativo."

Dedicatoria mutua en Sketches Awheel in Modern Iberia, de Fanny Bullock Workman y William Workman. Publicado por G.P. Putnam's Sons, 1897. Noticia en El Heraldo de Madrid del 24 de abril de 1895 sobre el periplo de Fanny y William Workman Noticia en El Heraldo de Madrid del 26 de abril de 1895 sobre el periplo de Fanny y William Workman Monumento dedicado a William, Fanny y Sigfried en el Rural Cemetery de Worcester

viernes, 9 de marzo de 2018

Cuatro rarísimas fotos tomadas en Toledo a finales del siglo XIX

En la historia de la fotografía ha habido una larguísima sucesión de hitos tecnológicos, a veces ligados a avances en las técnicas de los propios fundamentos físico-químicos que obran el milagro fotográfico, y en otras ocasiones ligados a avances más palpables como son las cámaras fotográficas y todos sus complementos y accesorios.
En esta apasionante historia se intercalan algunos casos muy curiosos, que hoy son muy importantes pues ayudan sobremanera a la datación de ciertas joyas fotográficas.
Uno de ellos es la aparición de la cámara Frena nº1, aparecida en Inglaterra entre 1893 y 1894.
Camara Frena Nº1
Las fotografías obtenidas con esta cámara son muy características pues presentan todas unos bordes aserrados, debidos a la forma que tenían los negativos específicamente fabricados para estas cámaras, que fueron de las primeras en poder cambiar de negativo con cierta rapidez gracias a un ingenioso mecanismo interno.
Caja de negativos de las cámaras Frena. R & J Beck Ltd, London. Colección de Early Photography

Recientemente, los geniales gestores de "Photos of the past" identificaron 4 fotografías tomadas en Toledo por un viajero británico anónimo a finales del siglo XIX que hoy tengo el placer de ofreceros. En las cuatro se observa el mencionado borde aserrado. Comenzaremos por ver una maravillosa vista de la calle Ancha con la catedral al fondo. La esquina que aparece a la izquierda es además otro lugar importante en la historia de la fotografía española, pues acogió durante décadas la sede de Fotografía Rodríguez:
Calle ancha en Toledo hacia 1895. Fotografía probablemente tomada con una cámara modelo Frena nº1.

La segunda es un vista muy bella de la Puerta del Cambrón. Aparecen en ella algunas mujeres que bien podrían ser recoveras bargueñas, y como siempre que me paro a reflexionar sobre alguna imagen antigua, pienso que esas personas -a buen seguro tan humildes y anónimas- es como si revivieran por unos instantes cuando miramos estas fotografías más de un siglo después:
Puerta del Cambrón en Toledo hacia 1895. Fotografía probablemente tomada con una cámara modelo Frena nº1.

La tercera imagen es una vista del Torno del Tajo desde el Puente de Alcántara. Es una gozada ver con qué fuerza rompía el agua en el azud de los molinos de San Servando, sin que ello supusiera que, una vez superados los primeros metros de agitación, se generasen las asquerosas espumas que hoy tenemos la desgracia de ver. Aunque más asqueroso aún es tener que escuchar que tenemos que asumir como normal que el batido o agitación del agua genere semejante "fiesta de la espuma" a diario (Dejen de tomarnos por tontos, señores de la Confederación Hidrográfica de Tajo):
Torno del río Tajo en Toledo hacia 1895. Fotografía probablemente tomada con una cámara modelo Frena nº1.

La última imagen es una vista de la Catedral desde la Plaza del Ayuntamiento. Aparecen varios personajes, alguno de ellos sacerdote, bien abrigados con capas castellanas, lo que nos da idea de que las fotografías debieron tomarse en los meses de otoño-invierno:
Catedral de Toledo hacia 1895. Fotografía probablemente tomada con una cámara modelo Frena nº1.

Esperando que este breve repaso a una pequeña parte de la historia de la fotografía a partir de cuatro rarísimas fotografías os haya gustado, me despido agradeciendo a "Photos of the past" este hallazgo que hoy comparto con todos vosotros.

sábado, 24 de junio de 2017

El genial pintor Ulpiano Checa fotografía Toledo en 1895

Ulpiano Fernández-Checa y Saiz nació en Colmenar de Oreja (Madrid) el 3 de abril de 1860 y falleció en Dax (Francia) el 5 de enero de 1916. Fue un destacado pintor, escultor, cartelista e ilustrador. Formado en la Escuela de Bellas Artes y Oficios, ingresó en 1875 en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en la que estuvo hasta 1880.
Ulpiano Checa hacia 1887
Durante su estancia como pensionado en la Academia Española de Bellas Artes de Roma colaboró con la prestigiosa revista La Ilustración Española y Americana. También trabajó como ayudante de Manuel Domínguez en la decoración del Palacio de Linares y en la Basílica de San Francisco el Grande.
Ulpiano Checa
Fue socio fundador del Círculo de Bellas Artes de Madrid. En 1884 obtuvo la pensión de número en la sección de pintura de historia en la Academia de Bellas Artes de Roma. Un año después, durante el último curso de su pensión, viajó a París y participó en el Salón de los Campos Elíseos con El rapto de Proserpina. Tras finalizar sus estudios, solicitó la pensión de mérito para la Academia en Roma, pero ésta recayó sobre Mariano Benlliure. En 1889 se estableció en París y participó en la Exposición Universal de este año con el lienzo En la iglesia, obteniendo la tercera medalla. Establecido definitivamente en Francia, vivió entre París y Bagnères de Bigorre, en los Altos Pirineos. Sin embargo, nunca olvidó sus orígenes, regresando a España para pasar temporadas de descanso y visitar a amigos y familiares. Su talante y su acomodada posición económica le permitieron viajar por medio mundo, lo que ayudó a convertirse en un artista de fama internacional.
En una de esas visitas a España viajó a Toledo en 1895, acompañado de su amigo el genial pintor José Vera, en un viaje que le llevó por varias ciudades de España para tomar apuntes para el libro El Generalife de Zacharie Astruc que Checa ilustró.
Gracias a la generosidad de Ángel Benito, presidente de la Asociación Amigos del Museo Ulpiano Checa de Colmenar de Oreja, propietario de estas imágenes, podemos hoy admirar las fotografías que el propio Ulpiano obtuvo.
Hoy os voy a pedir un esfuerzo extra en la ayuda de la identificación de los lugares fotografiados, pues no en todos los casos estoy seguro. Por ejemplo, la primera imagen que nos deja el reportaje es este retrato en el que aparece José Vera y su familia junto a una portada... cuya identificación concreta no la tengo segura con certeza:
Toledo en 1895. Fotografía de Ulpiano Checa. Coleción personal de Ángel Benito.

Otra de las imágenes muestra a unas caballerías junto al Hospital Tavera. Para que os hagáis una mejor idea de la ubicación, el edificio del fondo es la actual sede de la Cadena Ser:
Toledo en 1895. Fotografía de Ulpiano Checa. Coleción personal de Ángel Benito.

En el propio Hospital Tavera, Ulpiano Checa tomó esta preciosa imagen de un cura caminando por su grandioso patio ayudándose con un bastón:
Toledo en 1895. Fotografía de Ulpiano Checa. Coleción personal de Ángel Benito.

Esta fotografía fue tomada por Ulpiano Checa en la casa que hoy ocupa el Museo del Greco. Juraría que el joven de cabeza agachada es D. Ángel Vegue y Goldoni:
Patio de la casa del Greco en Toledo en 1895. Fotografía de Ulpiano Checa. Coleción personal de Ángel Benito.

Aquí vemos la portada del Hospital de Santa Cruz:
Hospital de Santa Cruz en Toledo en 1895. Fotografía de Ulpiano Checa. Coleción personal de Ángel Benito.

No es sencilla la identificación de este lugar: una puerta con restos de decoración en sus esquinas. Me da la impresión de que se trata de la judería, tal vez una de las sinagogas... [Edición: finalmente se trata de la casa que hoy ocupa el Museo del Greco, antes de las obras de reforma del inmueble].
Toledo en 1895. Fotografía de Ulpiano Checa. Coleción personal de Ángel Benito.

La figura de Ulpiano Checa merece ser reivindicada: fue primera medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1887, medalla de oro en la Exposición Universal de París de 1900, fue condecorado con la Orden de Carlos III en España, con la Legión de Honor en Francia y con la orden tunecina de gloria Nicham Iftikhar. Su obra está representada, además de en el Museo Ulpiano Checa de Colmenar de Oreja, entre otros, en los Museos del Prado, Thyssen- Bornemisza, San Telmo de San Sebastián, Jaime Morera de Lérida, Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires, Museo Bogdan y Varvara Khanenko de Kiev, Museo Nacional de La Habana, y en los museos franceses de Amiens, Auxerre y Angers. Agradeciendo de nuevo a Ángel Benito su generosidad, espero que os haya gustado ver estas joyas tomadas por un genial pintor en los años finales del siglo XIX en Toledo, en las que además podemos ver a una figura tan importante en la historia de la pintura en la ciudad como es D. José Vera. Me despido con un precioso cuadro pintado por Ulpiano Checa en Toledo, en el que se reconoce perfectamente el ábside del Convento de Santa Fe, si bien el resto de la composición presenta una visión libre de otros elementos y perspectivas de la ciudad colocados de modo imaginario:
Ábside del Convento de Santa Fe pintado por Ulpiano Checa
Ulpiano Checa

sábado, 9 de octubre de 2010

¿Quién fue Maquis Carballo?

De cuando en cuando aparecen fotografías muy antiguas de lo más curioso. A veces es por un detalle arquitectónico, o por la presencia de una persona célebre, o por la originalidad de la toma. Pero lo que es más infrecuente es que el atractivo de una fotografía antigua se centre en la descripción de la misma, es decir, en el título que el propio autor le puso en su día.
Benjamin West Kilburn fue un peculiar fotógrafo y montañero de aspecto algo extravagante que nació el 10 de diciembre de 1827 en Littleton (EE.UU.). Es aún famoso en su país por haber sido uno de los fotógrafos pioneros en retratar el nacimiento de la nación americana, así como por haber inmortalizado momentos históricos como las grandes migraciones allí acaecidas en la segunda mitad del siglo XIX o lugares emblemáticos como los grandes y famosos parques nacionales estadounidenses.
B. W. Kilburn
Se especializó en la fotografía estereoscópica y, tras comenzar a tomar este tipo de imágenes en 1865, fundó junto a su hermano Edward la compañía denominada Kilburn Brothers, que pasó más tarde a denominarse B. W. Kilburn Co cuando se independizó de su hermano.
Se convirtió en la mayor compañía especializada en fotografías estereoscópicas del mundo, tomando vistas a lo largo y ancho del planeta. Benjamin W. Kilburn falleció el 15 de enero de 1909.
Factoria de B. W. Kilburn hacia 1895
El propio Kilburn, o algún fotógrafo contratado, visitaron Toledo hacia 1895 y tomaron vistas estereoscópicas de la ciudad. Y es en este punto donde retomo el asunto de la curiosa descripción de una fotografía. Resulta que una de estas vistas toledanas de la casa Kilburn retrata una preciosa vista del Convento de Santa Fe desde la calle que lleva el mismo nombre, pero lejos de titular la imagen como "Convento de Santa Fe" o "una calle de Toledo", decidieron titularla "Antigua Casa de Maquis Carballo" ("Old House of Maquis Carballo"):
Calle y Convento de Santa Fe hacia 1895. Fotografía estereoscópica de B. W. Kilburn originalmente titulada "Old House of Maquis Carballo"
Calle y Convento de Santa Fe hacia 1895. Fotografía estereoscópica de B. W. Kilburn originalmente titulada "Old House of Maquis Carballo"

Por más que he indagado no he podido averiguar nada sobre este tal señor Maquis Carballo, por lo que vuelvo a pedir vuestra ayuda para localizar cualquier pista de interés. Obviamente aun quedaban cuarenta años para que se acuñara el término de "maquis" como los miembros de la lucha armada contra el gobierno franquista tras la Guerra Civil, por lo que esta relación queda descartada.
Ya os advierto de todos modos que tampoco sería de exrañar que fuese una descripción errónea, pues en otra imagen toledana de la Casa Kilburn tomada en la Puerta de Bisagra se puede leer "Bridge" (puente) lo que demuestra que cometían errores de bulto al identificar imágenes...
Puerta de Bisagra de Toledo hacia 1895. Fotografía estereoscópica de B. W. Kilburn

Esperando que al menos por curiosidad podamos entre todos sacar algo en claro sobre la identidad de Maquis Carballo, aprovecho para anunciar cambios en la periodicidad de Toledo Olvidado, que pasa de ser semanal a no tener una periodicidad definida. Espero vuestra comprensión.
© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall