1964
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sábado, 31 de agosto de 2019

Toledo en 1964 fotografiado por la genial Anno Wilms

Me enamoré de las fotografías de Anno Wilms en octubre de 2009 cuando compré una vieja revista mensual alemana de paisajes y ciudades históricas titulada Merian, que en su número XVIII-1 de 1965, dedicado a Toledo y Castilla la Nueva, presentaba una sensacional portada que no era otra cosa que una fotografía tomada por esta fotógrafa que, desde ese momento, se convirtió en una de mis pequeñas obsesiones. Comprenderéis enseguida por qué, al observar la inmensa belleza de la estampa en la que se conjuga una portada de piedra del Callejón de Menores con la presencia de un niño iluminado por el sol del atardecer. Los juegos de luces y sombras que la fotógrafa alemana fue capaz de capturar nos revelan una escena que casi parece un cuadro por las texturas que posee: la imponente reja de forja, cuyos barrotes se proyectan en la desconchada fachada, la palma del Domingo de Ramos atada a ella como era tradición en tantas casas toledanas, la sensación de profundidad aportada en ambos lados de la imagen por los paramentos de las casas de la Travesía de la Plata desde donde se tomó, el niño que parece jugar a perseguir su propia sombra...en definitiva, todo un microuniverso concentrado en una fotografía.
Portada de la revista alemana Merian dedicada a Toledo en 1965. Callejón de Menores visto desde la Travesía de la Plata en 1964. Fotografía de Anno Wilms.
Comencé a indagar sobre su vida y obra, con la esperanza de descubrir más fotografías suyas tomadas en Toledo, pues en la revista solo aparecían un par más. Pronto descubrí que estaba ante una figura humana que trascendía a la fotografía: su personalidad abarcaba más campos siendo una afamada artista plástica berlinesa que en los años 70 y 80 se hizo célebre por sus publicaciones fotográficas sobre grupos sociales minoritarios o con peculiaridades, destacando sus reportajes sobre los rastafaris o los travestis alemanes.
Sin embargo, por entonces no localicé más fotografías suyas tomadas en Toledo. Pero nunca hay que tirar la toalla y me propuse periódicamente ir rastreando su obra por si hubiera novedades, sobre todo teniendo en cuenta que por aquel entonces ella aún seguía viva (había nacido en Berlin el 21 de julio de 1935).
Formada en la Escuela de fotografía en Hamburgo y en la en la Lette-Schule Berlin, Anno Wilms trabajó como reportera gráfica independiente desde principios de la década de 1960 en innumerables viajes, especialmente relacionados con grupos sociales marginados y las artes escénicas. Marcadamente humanista, centró su obra en captar la realidad individual de cada persona en su entorno y circunstancias concretas.
Sus primeros trabajos se producen a principios de los años sesenta con fotos de viajes por toda Europa. En el centro de su interés fotográfico estaba siempre la gente, ya fuera en su entorno urbano o rural, retratando tanto Londres y París, como ciudades y aldeas en Italia, España, Grecia, Yugoslavia y Hungría. Captura también paisajes y vistas urbanas, siempre con una perspectiva poco convencional tanto en sus enfoques como en sus condiciones de iluminación.
Su ciudad natal, Berlín, fue siempre uno de los motivos principales de su trabajo fotográfico, inmortalizando la vida artística y cultural así como el paisaje urbano de la ciudad. Sus instantáneas capturaron la vida cotidiana de las personas en las calles, los cafés, pubs, tiendas, ferias y parques berlineses, tanto de los distritos centrales como de las afueras de la ciudad y localidades cercanas.
Realiza también extensos reportajes arquitectónicos, retratando iglesias, monumentos, puentes, fachadas, museos así como parques y esculturas en el espacio público. Sus fotografías rastrean y documentan el desarrollo urbano berlinés y de sus infraestructuras en unas décadas de profundos cambios tras la II Guerra Mundial. Fruto de este intenso trabajo, entre 1970 y 1977 publicó tres libros dedicados a Berlín.
A principios de los años 70, Wilms amplía su radio geográfico con sus viajes a Oriente Medio, Israel y Líbano, así como el norte de África, Egipto y Marruecos. Como fotógrafa busca cada vez más la yuxtaposición de las formas de vida tradicionales, ritos o atuendos religiosos con la civilización moderna incipiente en estos lugares. En 1981 y 1982 publica libros sobre Israel y Egipto muy bien recibidos por la crítica, con excepcionales imágenes del pueblo beduino.
Autorretrato de Anno Wilms. Stiftung Anno Wilms, Berlin
También viajó a EE.UU., especialmente a Nueva York y Nueva Orleans, donde, además de fijarse en la arquitectura y el paisaje urbano, documentó su vida cultural, artes escénicas y festivales, al igual que hizo en en su Berlín natal. Finalmente, entre 1989 y 1992, Anno Wilms completó sus registros con viajes al Caribe, Haití, Guadalupe, Puerto Rico y San Martín.
Los grupos socialmente marginados ocupan un lugar central en el trabajo fotográfico de Anno Wilms. Ya a principios de los años sesenta, tuvo sus primeros contactos retratando la vida de los gitanos (romaníes) en Francia, comenzando a fotografiarlos por toda Europa en los años siguientes. Publicó un libro ilustrado con sus fotografías titulado "Zigeuner" 1972, en el que combina fotografías del pueblo gitano en Alemania, Suiza, Francia, Italia, Hungría y Estambul. En él se documentan las condiciones de vida específicas de los romaníes, su vida cotidiana, sus modos de ganarse el pan y su vida familiar, así como su música, danzas, vida nómada y festivales religiosos.
Diez años después, en 1982, publicó otro libro ilustrado sobre la vida de los rastafaris, con quienes la fotógrafa vivió durante semanas en Jamaica. Fotografió sus condiciones de vida y sus prácticas espirituales, su música y arte, así como sus característicos peinados en el corazón del Caribe.
Anno Wilms fue también la fotógrafa de referencia del Berlin Bühnen, inmortalizando la intensa vida del teatro, la danza, el cabaret y el jazz berlinés entre 1964 y 1995.
Otra de sus grandes pasiones fue fotografiar a los colectivos que luchaban por sus identidades de género en una época en la que esto era algo absolutamente novedoso y transgresor. En 1978 publica su libro de gran formato titulado "Travestis", que contiene principalmente fotografías de los famosos teatros de cabaret y parodia de Berlín como Chez Nous , Chez Romy Hague y Lützower.
En 1987 publicó también un libro dedicado al célebre movimiento de teatro alternativo "Lindsay Kemp & Company".
En 1990 dedica un libro al bailarín brasileño Ismael Ivo, titulado "Ismael Ivo. Body and Dance", con excelentes fotografías que hoy son una referencia.
Mientras, durante todos esos años, Anno Wilms siguió fotografiando en las calles a personas anónimas, fijándose especialmente en ancianos, mujeres y niños, desde las calles de Berlín o París a los callejones de una aldea sarda pasando por las tiendas beduinas del desierto de Negev.
Completó su colosal obra fotográfica con retratos de personalidades conocidas, a quienes conoció como parte de su trabajo en la escena cultural internacional, como coreógrafos, escritores, músicos y directores como Merce Cunningham, Wolfdietrich Schnurre, Dave Brubeck, Heiner Müller, Markus Lüpertz.
Destacó también en el campo de la fotografía experimental, jugando con las sobreexposiciones, oscurecimientos, reflejos en fachadas de vidrio y escaparates desde perspectivas inusuales, fundiendo su trabajo con el collage o el montaje fotográfico.
A mediados de los 90 deja en buena medida la fotografía para centrarse en la pintura, los collages y obras sobre papel, de carácter abstracto, con inspiraciones en fuentes literarias como la "Divina Comedia" de Dante, "Carmen" de Bizet y la obra de Jean Genet y Pier Paolo Pasolini.
Anno Wilms falleció en su amada Berlín el 22 de mayo de 2016, pero por fortuna había constituido previamente una fundación para la divulgación y preservación de su inmenso legado de alrededor de 40.000 fotografías impresas y 6.000 rollos de fotografías con sus negativos. Fue con esta fundación, situada en la antigua vivienda de la artista en Xantener Straße en Berlín-Charlottenburg, con quien me puse en contacto hace unos meses solicitando información sobre sus fotografías tomadas en Toledo en 1964. Para mi inmensa alegría, dicha fundación me comunicó que conservan alrededor de un centenar de imágenes de la visita de Wilms a la ciudad, de las que me han autorizado a difundir una selección representativa de ellas, que hoy tengo el inmenso placer y honor de compartir con todos vosotros.
Como habéis podido leer en la biografía de Anno Wilms, su interés estaba siempre centrado en las personas, y en su visita a Toledo ello volvió a quedar bien patente, pues son los toledanos los principales protagonistas de las mismas. Como muestra de ello, comenzaré por ofreceros una soberbia imagen que retrata la alegría llena de vida de un grupo de niños del barrio de Santo Tomé, inmortalizados en aquel ya lejano 1964 en la Plaza del Conde junto al Palacio de Fuensalida. Sueño con que alguno de los niños pueda ser identificado y podamos entre todos generar una cadena de emociones al reconocer (o reconocerse) en una imagen de una mítica fotógrafa en un día que ya nadie recordaba...o tal vez sí:
Niños del barrio de Santo Tomé en Toledo posan junto al Palacio de Fuensalida en 1964. Fotografía de Anno Wilms © Stiftung Anno Wilms, Berlin

¿Qué me decís de esta preciosa niña con coletas fotografiada muy cerca de la ubicación anterior?
Una niña de Toledo en 1964. Fotografía de Anno Wilms © Stiftung Anno Wilms, Berlin

Otra escena infantil, en este caso protagonizada por un solo niño, es esta en la que un pequeño con gorra mira a la cámara un tanto sorprendido por la presencia de la fotógrafa:
Un niño de Toledo en 1964. Fotografía de Anno Wilms © Stiftung Anno Wilms, Berlin

No solo los niños fueron objetivo de la cámara de Wilms, sino también los ancianos. En este caso, tenemos un grupo de ellos junto al Puente de San Martín. Todos habrán muerto ya, pero también sería precioso que alguien reconociera a sus padres o abuelos en ella:
Unos hombres charlan junto al Puente de San Martín de Toledo en 1964. Fotografía de Anno Wilms © Stiftung Anno Wilms, Berlin

¿Y qué decir de la sensibilidad necesaria para inmortalizar algo tan bello como la amistad? Pues Anno Wilms hizo gala de ella en esta fotografía tomada en la Calle Honda en el barrio de las Covachuelas. ¿No será algo realmente bello que ambos puedan identificarse y recordar aquellos tiempos de momentos compartidos?
Dos amigos posan en la Calle Honda en Toledo en 1964. Fotografía de Anno Wilms © Stiftung Anno Wilms, Berlin

Justo al lado, también en la calle Honda, Anno Wilms se fijó en la humilde presencia de un barrendero municipal en su tarea diaria. Os prometo que la secuencia en la que se le ve acercándose a la cámara de Wilms es impagable, aunque solo estoy autorizado a difundir esta fotografía, que es sencillamente genial:
Un barrendero del Ayuntamiento de Toledo en la Calle Honda en 1964. Fotografía de Anno Wilms © Stiftung Anno Wilms, Berlin

La Puerta de Bisagra y sus alrededores fueron muy fotografiados por Wilms. Os dejo con dos obras maestras: por un lado un carro con la vista de Santiago del Arrabal al fondo y por otro una espectacular imagen a contraluz en la que dos chicas charlan bajo el arco de la zona interior de la histórica puerta.
Un carro con un burro con Santiago del Arrabal al fondo en Toledo en 1964. Fotografía de Anno Wilms © Stiftung Anno Wilms, Berlin
Dos mujeres bajo la Puerta de Bisagra con Santiago del Arrabal al fondo. Fotografía de Anno Wilms en 1964  © Stiftung Anno Wilms, Berlin

La parte trasera de la puerta fue testigo del paso de un grupo de niñas acompañadas de monjas. Es una imagen de una belleza excepcional.
Niños y monjas junto a la Puerta de Bisagra de Toledo Toledo en 1964. Fotografía de Anno Wilms © Stiftung Anno Wilms, Berlin

También junto a la Puerta de Bisagra, Anno Wilms obtuvo esta maravilla de fotografía en la que dos monjas se aproximan cruzando el arco que perfora la muralla (por entonces redondeado, hoy rectangular) con la Iglesia de Santiago del Arrabal de nuevo como testigo al fondo:
Unas monjas cruzan bajo el arco junto a la Puerta de Bisagra con Santiago del Arrabal al fondo en Toledo en 1964. Fotografía de Anno Wilms © Stiftung Anno Wilms, Berlin

Algunos espacios urbanos llamaron la atención de la fotógrafa alemana, y tal vez acostumbrada a ver ciudades en ruinas (su Berlín natal era una ciudad semidestruida en su infancia y juventud) veía belleza también en algunas perspectivas de destrucción. Así, en este caso, nos dejó esta foto que es un excepcional documento visual del solar que ocupaba la mítica Posada de la Sangre, que en 1964 estaba aún sin construir tras la destrucción de 1936 dejando el campo visual muy abierto para la contemplación del Hospital de Santa Cruz:
Solar de la Posada de la Sangre y Hospital de Santa Cruz en Toledo en 1964. Fotografía de Anno Wilms © Stiftung Anno Wilms, Berlin

Los burros, tan presentes todavía en 1964 en Toledo, no podían faltar en el reportaje de Wilms. En esta pareja de imágenes vemos a un arriero leyendo el ABC subido a uno de ellos junto al Puente de San Martín, probablemente camino de alguna localidad monteña, y en la siguiente observamos un mulo o caballo solitario junto al Cigarral de Caravantes con la vista de la Ermita de la Cabeza al fondo:
Un arriero lee el periódico en su burro junto al Puente de San Martín en Toledo en 1964. Fotografía de Anno Wilms © Stiftung Anno Wilms, Berlin
Un burro cerca del Cigarral de Caravantes con la ermita de la Cabeza al fondo en Toledo en 1964. Fotografía de Anno Wilms © Stiftung Anno Wilms, Berlin

La Calle del Ángel cuenta desde 1957 con un arco-pasadizo que comunica ambos lados de la misma. Anno Wilms apretó el disparador de su cámara para capturar esta escena en la que también destaca la presencia de un sidecar.
Calle del Ángel en Toledo en 1964. Fotografía de Anno Wilms © Stiftung Anno Wilms, Berlin

Para finalizar, os dejo esta vista del claustro del Monasterio de San Juan de los Reyes en que aparece un monje cuidando las plantas rodeado de las maravillosas decoraciones góticas:
Claustro de San Juan de los Reyes en Toledo en 1964. Fotografía de Anno Wilms © Stiftung Anno Wilms, Berlin

Como habréis podido comprobar, es un emocionante viaje al Toledo de 1964 el que hemos podido emprender de la mano de la genial Anno Wilms. No quisiera terminar sin agradecer profundamente a su fundación, la Stiftung Anno Wilms de Berlín, la cesión de los permisos para poder difundir estas joyas y dar a conocer a Wilms en Toledo. En especial quiero mostrar mi agradecimiento a Nina Zenker por su amabilidad y colaboración durante todo este tiempo para poder llegar a este día tan especial para mí en que puedo ofreceros estas fotografías.


sábado, 16 de julio de 2016

Frank Horvat: un mito de la fotografía y sus dos fotos de Toledo en 1964

Pocos fotógrafos han sido más influyentes en el mundo de la moda que el croata nacionalizado francés Frank Horvat. Pero su obra abarca muchos más registros, yendo desde los documentales a los retratos pasando por la fotografía de naturaleza o entornos urbanos. Si a ello sumamos que a sus casi 90 años sigue más activo que nunca tomando fotografías, podemos decir sin ningún temor a equivocarnos que Frank Horvat es un verdadero mito vivo de la fotografía mundial.
Horvat vino al mundo en 1928 en la localidad, por entonces italiana, de Abbazia, en territorio actualmente perteneciente a Croacia y cuya denominación en croata es Opatija. Lo cierto es que pese a nacer italiano, él siempre fue un croata nacido en una familia croata.
Hijo de padres médicos, a la edad de 15 años vivían en la ciudad suiza de Lugano. Allí consiguió su primera cámara, una Retinamat de 35 mm. que obtuvo al cambiarla por su colección de sellos.
Más adelante, en Milán fue estudiante de arte en la Accademia di Brera, para luego trabajar en una agencia de publicidad. Fue entonces cuando adquirió una cámara Rolleicord y comenzó a trabajar como fotógrafo independiente para diferentes revistas italianas.
1945, Lugano, Frank Horvat, self-portrait
Quiso el destino que en 1951, en París, conociera al genial Henri Cartier-Bresson así como a Robert Capa, lo que le animó a convertirse en fotorreportero, recorriendo todo el mundo con su equipo fotográfico. Conoció y fotografió países como Pakistán o India y consiguió publicar su trabajo en revistas tan prestigiosas como Paris Match, Life o Realities.
En 1955 se mudó definitivamente a París, donde alcanzó su mayor fama en la década de los 60 gracias a sus colaboraciones con fotografías de moda en las revistas más influyentes del sector como Vogue, Elle, Harpers Bazaar, Glamour, Revue, L'Officiel, Jardin des Modes, Stern...
Abordaba las sesiones fotográficas de moda como si fuese un reportaje, empleando o simulando situaciones de la vida real, con luz de ambiente y usando preferentemente cámaras de 35 mm.
Trabajó para los mejores diseñadores, desde Coco Chanel a Givenchy, y retrató los cabarets más célebres como Le Sphynx y Crazy Horse.
Trabajó finalmente en la prestigiosa agencia de Cartier-Bresson y Robert Capa, Magnum, entre 1958 y 1961. Las colecciones de los más importantes museos del mundo cuentan con fotografías de Horvat: Bibliothèque Nationale de France, Musée National d’Art Moderne, Kunst-bibliothek, Museum of Modern Art y la George Eastman House.
Richard Avedon fotografiado por Frank Horvat en 1963
Siempre inquieto y deseoso de evolucionar, en 1989 comenzó a investigar con la fotografía digital, siendo uno de los primeros fotógrafos de su prestigio en hacerlo, siendo pionero en el uso de Photoshop. En 1998, sin embargo, decidió que su único equipo sería una cámara compacta que siempre le acompaña y con la que retrata cualquier lugar en cualquier momento.
Frank Horvat en 1997
Protagonista de numerosas exposiciones por todo el mundo y autor de una veintena de libros sobre los más variados temas, cuenta en la actualidad con una aplicación para iPad denominada Horvatland.
Cuando tuve conocimiento de su estancia en Toledo, allá por 1964, decidí escribirle a su correo personal. Sinceramente, dada su avanzada edad y su enorme prestigio, supuse que ese correo no tendría respuesta. Sin embargo, para mi sorpresa e inmensa alegría, en unas horas tenía en mi bandeja de entrada un correo del mismísimo Frank Horvat en el que no solo me autorizaba a usar en Toledo Olvidado sus fotos, sino que me comentaba anécdotas de aquella visita y algunas reflexiones personales.
Frank lamentaba que solo pudiera tomar dos fotos en Toledo, pues su visita fue breve y de carácter profesional para un trabajo de publicidad, pero sin embargo me reconocía que en Toledo tomó una de las mejores fotografías de su vida. En sus propias palabras, en inglés, me decía lo siguiente:

"That photo is one of my good ones. That's how it goes. A good photo, to me, is a photo that tells more than one story. I like to say that it has depth. Of course you don't take many such photos in one life."

Viene a decir que esa es una de sus mejores fotos, y que para él una buena foto es aquella que cuenta algo más que una historia. Esas fotos son las que a él le gusta decir que "tienen profundidad" y que, por supuesto, uno no obtiene muchas fotos así en su vida.
La foto a la que se refiere Frank fue tomada en la calle que une Alfileritos con el convento de Los Carmelitas y muestra a una pareja formada por un guardia civil y su esposa en aquel ya lejano 1964. Sin duda, una foto sensacional:
Frank Horvat, 1964

La otra imagen obtenida por Horvat en Toledo es este maravilloso primer plano de una mujer con una mantilla o velo de encaje negro. Una delicia por su luz y por su textura:
Frank Horvat, 1964

Como veis, estamos ante una de esas ocasiones en la vida en que el talento se une a la generosidad y a las ganas de vivir. Nunca pensé poder escribirme con un mito de la fotografía como él, y no solo eso ha sucedido sino que gracias a su memoria y manera de ser, hoy podemos disfrutar de su trabajo en Toledo contado por él mismo en primera persona, sin interpretaciones de terceros. Y eso, creedme, es un lujo infinito.

Merci, Frank.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Audrey Hepburn en Toledo gracias al Greco

Creo que a estas alturas ya nadie en Toledo duda que el Greco es y será para siempre uno de nuestros mayores reclamos y nuestro principal activo cultural y económico exceptuando los edificios monumentales. Así debe entenderlo la ciudad -empresarios, ciudadanos, instituciones y gobernantes- cuando este maravilloso 2014 termine. El Greco no debe ser reivindicado -y rentabilizado- una vez cada siglo a golpe de centenario sino que el éxito de este año debe interpretarse correctamente: sí, se ha aprovechado bien la ocasión, pero ha quedado patente que con anterioridad no se había entendido su enorme potencial.
Una prueba de que el magnetismo del Greco no depende solo de centenarios son las fotos -absolutamente desconocidas por increíble que parezca- que hoy os traigo. Corría el año 1964 cuando el actor y productor estadounidense de origen español Mel Ferrer se disponía a cumplir uno de sus sueños más anhelados: producir y protagonizar una superproducción sobre la vida de uno de sus personajes más admirados, el Greco. El interés de Mel Ferrer por la figura del cretense era inmenso, hasta el punto de autodenominarse como un "fanático" del pintor en una entrevista concedida a Miguel Veyrat para Blanco y Negro publicada el 8 de agosto de 1964:
Extracto de la entrevista realizada por Miguel Veyrat a Mel Ferrer para <i>Blanco y Negro</i> publicada el 8 de agosto de 1964

Ferrer preparó a conciencia la película, empapándose de la ciudad desde más de un año antes, visitando Toledo en varias ocasiones con tal motivo:
Mel Ferrer en Toledo en el invierno previo al rodaje de El Greco (finales de 1963 o comienzos de 1964). Publicada en Blanco y Negro el 8-8-1964

Sabedor de que iba a ser una película cara de producir -inasumible para la industria española- y llevado por su pasión, Mel Ferrer decidió correr con todos los gastos de la producción:
Extracto de la entrevista realizada por Miguel Veyrat a Mel Ferrer para Blanco y Negro publicada el 8 de agosto de 1964

En su mente estaba realizar una obra diferente y ambiciosa, no encasillada en las habituales películas biográficas:
Extracto de la entrevista realizada por Miguel Veyrat a Mel Ferrer para Blanco y Negro publicada el 8 de agosto de 1964

Hasta aquí la historia es más o menos conocida. Lo más sorprendente a mi juicio y casi olvidado por la ciudad hasta la fecha es que esta pasión de Ferrer por el Greco trajo a Toledo a uno de los iconos del siglo XX. Y es que Mel Ferrer, además de actor y productor, era por aquel entonces el marido de Audrey Hepburn, sin lugar a dudas una de las actrices más influyentes en la historia del cine y que aún hoy es admirada e imitada por millones de personas a lo largo del mundo.
Quiso además el destino que la grabación de la película coincidiera con un momento muy especial en sus vidas: el 25 de septiembre de 1964 Mel Ferrer y Audrey Hepburn celebraban nada menos que su décimo aniversario de bodas y, para celebrarlo, la mítica actriz vino a Toledo y paseó por nuestras calles su inolvidable sonrisa y su inconfundible estilo lleno de glamour. Audrey y Mel fueron fotografiados en la Plaza del Ayuntamiento con la fachada de la Catedral al fondo:
Audrey Hepburn y Mel Ferrer en Toledo durante el rodaje de El Greco en septiembre de 1964
Audrey Hepburn y Mel Ferrer en Toledo durante el rodaje de El Greco en septiembre de 1964. Revista Japonesa. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Audrey Hepburn y Mel Ferrer en Toledo durante el rodaje de El Greco en septiembre de 1964. Revista Japonesa. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Audrey Hepburn y Mel Ferrer en Toledo durante el rodaje de El Greco en septiembre de 1964. Revista Japonesa. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Audrey Hepburn y Mel Ferrer en Toledo durante el rodaje de El Greco en septiembre de 1964. Revista Japonesa. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Audrey Hepburn y Mel Ferrer en Toledo durante el rodaje de El Greco en septiembre de 1964. Revista Japonesa. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño.
En estas fotografías tomadas con el Palacio Arzobispal de fondo en un descanso del rodaje aparece también la actriz Lucía Bosé, que formaba parte del reparto de la película. Para los amantes de la moda señalar que Audrey lucía un vestido de Givenchy de lana amarilla -versión creada especialmente para el vestuario de su personaje Regina Lampert en "Charada", que usaba este mismo vestido con un cinturón negro-, un turbante también de Givenchy de color marrón con un pequeño estampado, un cinturón Givenchy de gamuza en color amarillo -versión creada exclusivamente para ella a partir del mismo modelo original en negro- y un bolso de Cartier de Londres:
Audrey Hepburn, Mel Ferrer y Lucía Bosé en Toledo en Septiembre de 1964 durante un descanso del rodaje de El Greco junto al Palacio Arzobispal.
Audrey Hepburn y Lucía Bosé en Toledo en septiembre de 1964
Audrey Hepburn y Mel Ferrer en Toledo. Fotografía publicada el 17 de octubre de 1964. Blanco y Negro

En estas imágenes vemos a la célebre pareja en la plaza:
Audrey Hepburn y Mel Ferrer en Toledo durante el rodaje de El Greco en septiembre de 1964
Audrey Hepburn y Mel Ferrer en Toledo en septiembre de 1964
Audrey Hepburn y Mel Ferrer en Toledo (Plaza del Ayuntamiento) durante el rodaje de la película de El Greco en septiembre de 1964. Fotografía de José León Audrey Hepburn y Mel Ferrer en Toledo en 1966, fotografía de Isidro Abad Audrey Hepburn y Mel Ferrer en Toledo. Fotografía publicada el 17 de octubre de 1964. Blanco y Negro
Audrey Hepburn y Mel Ferrer en Toledo durante el rodaje de El Greco en septiembre de 1964
Audrey Hepburn en Toledo, Plaza del Ayuntamiento. Septiembre de 1964. Rodaje de la película El Greco, protagonizada por su marido Mel Ferrer
Audrey Hepburn y Mel Ferrer en Toledo en septiembre de 1964 durante el rodaje de El Greco
Audrey Hepburn y Mel Ferrer en Toledo en septiembre de 1964 durante el rodaje de El Greco
Audrey Hepburn y Mel Ferrer en Toledo en septiembre de 1964 durante el rodaje de El Greco
Audrey Hepburn y Mel Ferrer en Toledo en septiembre de 1964 durante el rodaje de El Greco

Ambos visitaron el Museo de Santa Cruz para admirar en persona los lienzos del cretense:
Audrey Hepburn y Mel Ferrer en Toledo durante el rodaje de El Greco en septiembre de 1964. Revista Japonesa. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Audrey Hepburn y Mel Ferrer en Toledo durante el rodaje de El Greco en septiembre de 1964. Revista Japonesa. Colección personal de Eduardo Sánchez Butragueño. Este es un vídeo en el que vemos a Audrey Hepburn con Mel Ferrer en la plaza del Ayuntamiento en un descanso del rodaje:
Allí estaban también las cámaras de TVE para inmortalizar aquellas escenas. Fueron emitidas en el NO-DO del 5 de octubre de 1964 (a partir del minuto 1:42):


La película fue dirigida por Luciano Salce, mientras que la banda sonora, absolutamente maravillosa, es obra del más grande entre los grandes -a mi juicio- compositores de música para películas: el genial Ennio Morricone. En Youtube está disponible prácticamente toda la banda sonora, pero os pongo esta pequeña muestra que incluye las dos mejores piezas:



La película, sin ser un fracaso, no obtuvo todo el éxito esperado. Sin embargo será para siempre una referencia en la historia del cine ligado al pintor y dejó preciosas fotografías en las que aparece Mel Ferrer con la protagonista femenina Rosanna Schiaffino en diversos escenarios como la playa de Safont -¡qué río teníamos entonces!- o el Hospital de Santa Cruz, Tavera y San Juan de los Reyes, entre otros:
Mel Ferrer y Rosanna Schiaffino a orillas del Tajo en Toledo durante la grabación de la película El Greco en 1964
Mel Ferrer y Rosanna Schiaffino a orillas del Tajo en Toledo durante la grabación de la película El Greco en 1964
ROSANNA SCHIAFFINO, MEL FERRER and FRANCO GIACOBINI.
Escena de la película El Greco, rodada en Toledo en 1964 y protagonizada por Mel Ferrer y Rosanna Schiaffino
Escena de la película El Greco, rodada en Toledo en 1964 y protagonizada por Mel Ferrer y Rosanna Schiaffino
Escena de la película El Greco, rodada en Toledo en 1964 y protagonizada por Mel Ferrer y Rosanna Schiaffino
Escena de la película El Greco, rodada en Toledo en 1964 y protagonizada por Mel Ferrer y Rosanna Schiaffino
Escena de la película El Greco, rodada en Toledo en 1964 y protagonizada por Mel Ferrer y Rosanna Schiaffino
Escena de la película El Greco, rodada en Toledo en 1964 y protagonizada por Mel Ferrer y Rosanna Schiaffino
Mel Ferrer  en Toledo durante la grabación de la película El Greco en 1964

Con el deseo de que la ciudad haya aprendido la lección que este 2014 ha supuesto y aproveche en el futuro de modo continuado el inmenso potencial de este genio de la pintura, solo me queda dedicar esta entrada a dos personas que sé que van a disfrutar mucho con estas fotos pues son dos auténticos fans de Audrey. Agradezcamos al Greco y a Mel Ferrer haber hecho posible disfrutar de la presencia en Toledo de este icono del cine y de la moda hace ya 50 años.
Premiere of "El Greco," a film starred by Mel Ferrer, Lausanne, Switzerland, October 1966
Cartel de El Greco (1966)
© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall