1956
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miércoles, 15 de junio de 2022

El Corpus de 1956 a todo color fotografiado por Verdugo

Tres años de espera bien merecen que la ciudad de Toledo se vuelque con su fiesta grande del Corpus Christi, desafiando al calor que en este 2022 protagonizará la semana más colorida de nuestra ciudad.
Desde junio de 2019 en que desfiló por última vez todo el cortejo por nuestras calles, con la Custodia de Arfe como gran protagonista, los toledanos hemos sufrido tres duros años sin esta manifestación colectiva de orgullo cívico que trasciende de lo meramente religioso para convertirse en una masiva demostración de amor por nuestra ciudad. Hemos superado la durísima pandemia que se llevó a cientos de toledanos, algunos de ellos profundos conocedores y amantes del Corpus, y hemos dejado atrás un trienio sin el colorido que transforma nuestra ciudad por unos días. Por ello, este Corpus de 2022 va a ser muy especial.
Esa es la razón por la que me quiero unir a la celebración del regreso de nuestra gran fiesta con la que es una de las primeras muestras a color del Corpus de Toledo en forma de reportaje publicado en 1957. Se conservan imágenes anteriores a color, como por ejemplo alguna bellísima tomada por José Ortiz Echagüe, pero en formato reportaje con varias fotografias la verdad es que a mi no me consta que existan precedentes anteriores al que realizó el genial Antonio Verdugo (o tal vez su hijo Enrique) para la revista Blanco y Negro.
Por ello, con la alegría que el color siempre transmite, especialmente importante al retratar fiestas tan espectaculermente vistosas como es el Corpus toledano, hoy quiero celebrar el regreso de la gran procesión con este grupo de fotografías.
Es necesario, antes de nada, introducir la biografía del autor de las imágenes, que no es otro que el madrileño Antonio Verdugo o bien su hijo Enrique. Y qué mejor manera de hacerlo que transcribir íntegramente la reseña que mi buen amigo y colaborador abulense José Luis Pajares le dedicó a Antonio hace unos años en su imprescindible proyecto avilas.es:
Antonio Verdugo Sánchez (1908-1986) era uno de los reporteros españoles más conocidos de su época, entre los años treinta y sesenta del pasado siglo. Fundador del diario Pueblo, miembro fundador de la agencia gráfica Cifra, fue uno de los jefes del Departamento de Fotografía del Ministerio de Información y Turismo. Esa estrecha relación con el gobierno del Régimen hizo que recibiese numerosos encargos para documentar reportajes periodísticos sobre Franco, siendo también uno de los encargados de cubrir oficialmente sus audiencias.
Aunque nacido en Madrid, pasó su infancia y adolescencia en Navalperal de Pinares, localidad de donde procedía toda su familia. Años después volvería a fijar su residencia en Madrid, en la Calle Lagasca nº 32, donde tenía también su estudio. El mayor de sus hijos, Enrique, siguió regentando ese mismo gabinete durante los años 70 y 80, continuando el trabajó del padre en la Dirección General de Turismo y el Diario Pueblo, realizando además algunas series de tarjetas postales. El menor de los hermanos, Juan, trabajó como cámara de Televisión Española, colaborando en muchas ocasiones con Miguel de la Cuadra Salcedo.
Dado su cargo, Verdugo participó en la elaboración de publicaciones para la Dirección General de Turismo.
También cabe la posibilidad de que fuese su hijo Enrique el autor de las imágenes. Enrique trabajó principalmente en diario Pueblo fundado por su padre.
Las imágenes que hoy os traigo fueron publicadas, como os decía, en 1957 en la revista Blanco y Negro para promocionar la fiesta, por lo que las mismas debieron tomarse antes de ese año. Concretamente, entre 1953 y 1956, pues la aparece la fachada de la catedral sin la verja principal (desmontada en 1953 y repuesta en 1985). Lo más probable es que las fotos fueran tomadas en el año 1956 con la intención de ser publicadas en la citada revista al año siguiente.
Esta es la imagen con la que se da comienzo al reportaje, en la que vemos la colorida multitud que rodeaba a la custodia el la plaza del Ayuntamiento junto a la catedral:
Procesión del Corpus Christi de Toledo en los años 50. Reportaje publicado en 1957 en Blanco y Negro con fotos de Verdugo. Los maravillosos colores de los mantones de Manila que colgaban de los balcones situados enfrente de la Puerta Llana, así como el fulgor dorado de la Custodia de Arfe, aparecen así de nítidos en esta imagen de Verdugo:
Procesión del Corpus Christi de Toledo en los años 50. Reportaje publicado en 1957 en Blanco y Negro con fotos de Verdugo. En esta otra vista es inevitable rendirse ante la maestría del fotógrafo a la hora de inmortalizar a todo color el ambiente y la decoración de las calles, con las guirnaldas de boj, los toldos, las flores con el nombre "Corpus Christi" formado por apretados claveles y los toledanos en ventanas y miradores:
Procesión del Corpus Christi de Toledo en los años 50. Reportaje publicado en 1957 en Blanco y Negro con fotos de Verdugo. Los danzantes provenientes de Méntrida eran todo un clásico en aquellos años. Aquí los vemos en la plaza del Ayuntamiento:
Procesión del Corpus Christi de Toledo en los años 50. Reportaje publicado en 1957 en Blanco y Negro con fotos de Verdugo. Los tapices flamencos que cuelgan de los muros de la catedral ese día, aparecen aquí en una de sus primeras fotografías a color:
Procesión del Corpus Christi de Toledo en los años 50. Reportaje publicado en 1957 en Blanco y Negro con fotos de Verdugo. Esperando que os haya gustado este pionero reportaje a color del Corpus, os dejo con la mencionada imagen suelta de Ortiz Echagüe que, hasta la fecha, es la imagen a color más antigua que se conserva (que yo conozca) de nuestra fiesta grande. Sabemos que es anterior a 1953 porque aún aparece la verja de la catedral. ¡Feliz Corpus 2022 a todos!
Procesión del Corpus por Ortiz Echagüe.

sábado, 16 de enero de 2021

Cuando el Tajo era un río de cine: el rodaje de Orgullo y Pasión con Sophia Loren, Cary Grant y Frank Sinatra en 1956

¿Podría alguien imaginar hoy en día que las grandes estrellas del cine de Hollywood se bañaran en el Tajo para rodar escenas de una superproducción? O, yendo más allá, ¿sería hoy posible que algún director de fama internacional pensara que el río Tajo es un escenario idóneo para rodar buena parte de las escenas de acción de su última película? Estas preguntas, que por desgracia hoy se responden solas, tenían en 1956 poco sentido, pues por entonces la situación del Tajo era aún la de un río sin problemas de contaminación en el que el baño era una práctica habitual. Sus aguas, aún limpias y abundantes, sin los fantasmas de los resíduos ni del trasvase que hoy lo maltratan, eran un escenario perfecto para rodar escenas cinematográficas bellas y vistosas para las mejores películas del momento.
Así lo entendió el director Stanley Kramer cuando en el verano de 1956 rodó en el Tajo en Toledo muchas partes de la película The pride and the passion, traducida al castellano como Orgullo y pasión. Fue una de las películas más caras jamás rodadas hasta entonces, con un presupuesto millonario y un reparto de lujo protagonizado por Sophia Loren, Cary Grant y Frank Sinatra. Ahí es nada.
Como se han escrito ríos de tinta sobre esta película, sobre las las peripecias de los actores en aquellos meses, sobre la opinión que Sinatra expresó tanto de aquella España como de su experiencia como actor... no me extenderé en esta entrada en todo ello y os animo a indagar porque encontraréis información realmente interesante sin demasiada dificultad. Lo que sí voy a hacer es mostraros las escenas más toledanas de la película, algo en lo que aún no se ha profundizado y sobre lo que no se ha publicado apenas nada. El protagonista de las escenas de la película rodadas en Toledo y en sus alrededores es sin lugar a dudas el río Tajo. En especial, el río cobra protagonismo tanto en las secuencias en las que el famoso cañón de la película "navega" por sus aguas, como en la célebre escena de la voladura de un pontón que, según el guión de la película, las tropas francesas habían construido.
Hasta la fecha, si bien se sabía que la comitiva de la película con toda su parafernalia había rodado en Toledo e incluso se conocían algunos de los lugares donde pasaron muchas horas (como por ejemplo las casas de la finca Los Lavaderos de Rojas), no se habían identificado en la ciudad los lugares concretos donde se rodaron las escenas. Eso es lo que hoy intentaré en la medida de lo posible aclarar con imágenes de mucha fuerza y belleza que espero que os gusten.
Comenzaré con las fotografías que me cedió mi añorado y querido maestro en la recopilación fotográfica, Luis Alba González, que han sido el principal motivo de esta investigación. Recuerdo, en las largas tardes que pasaba con él viendo fotos, cómo a los dos nos encantaba mirar las fotografías en las que las estrellas de Hollywood de aquel entonces aparecían en escenas o en momentos del rodaje pero de las que no conocíamos la ubicación concreta. Me maravillaba verles ahí, en el agua del Tajo, con la certeza de que era Toledo (así figura en los créditos de las fotos y por ello el gran Luis las compró) y a ambos nos producían una nostalgia infinita: a él porque conoció aquella época y a mí porque sueño con poder volver a ver el Tajo con aguas limpias. Estas son las fotos de las que os hablo:
Sophia Loren y Frank Sinatra en el río Tajo. Colección Personal de Luis Alba Cary Grant en las aguas del Tajo en Toledo en 1957 durante el rodaje de Orgullo y Pasión. Colección Personal de Luis Alba Cary Grant en las aguas del Tajo en Toledo en 1956 durante el rodaje de Orgullo y Pasión. Colección Personal de Luis Alba Movido, como os decía, por esa curiosidad de conocer los emplazamientos concretos del rodaje, me he dedicado a ratos sueltos en los últimos meses a repasar archivos y a mirar con detenimiento la película. Por suerte, dí con algunas escenas en las que, al fondo, pude reconocer la silueta de la ciudad. Fue una gran alegría porque era la prueba de que el rodaje se había desarrollado en Toledo y porque al fin, aunque fuera a lo lejos, el perfil de la vieja urbe castellana podía ya asociarse con la mítica película de Kramer. Estas primeras localizaciones en las que identifiqué la ciudad se corresponden con la secuencia en la que un gran cañón flota en el río:
Cañón en el río Tajo con Toledo al fondo. Fotograma de Orgullo y Pasión. (Rodado en 1956) Cañón en el Tajo con Toledo al fondo. Fotograma de Orgullo y Pasión (rodada en 1956) Como veis, se identifica con claridad que estas escenas fueron rodadas junto a la carretera de La Puebla de Montalbán, aguas abajo de la ciudad. Ello concuerda con los datos que hablaban de la estancia de los protagonistas en la finca de Los Lavaderos, muy próxima a ese lugar. Aunque en el cine no se puede asegurar nada, porque las escenas cambian de ubicación sin que el espectador se dé cuenta, parece claro que estas otras escenas, así como las fotos de la colección de Luis Alba no debieron tomarse muy lejos de ese lugar. La verdad es que fueron cientos los extras contratados para la película y muchos de ellos aún vivirán, por lo que sería genial si alguno de ellos pudiera confirmar la ubicación exacta de estas tomas:
Cary Grant junto al Tajo. Fotograma de Orgullo y Pasión (rodada en 1956) Cary Grant en el Tajo. Fotograma de Orgullo y Pasión. Cary Grant en el Tajo. Fotograma de Orgullo y Pasión (rodado en 1956) Por suerte, entre el numerosísimo equipo de Stanley Kramer se encontraba un técnico que era un consumado fotógrafo. Me refiero a Ken Danvers, cuyo archivo ayuda también mucho a poder confirmar que Toledo fue el escenario de esas escenas:
Rodaje de Orgullo y Pasión. Escena un cañón en el Tajo muy cerca de Toledo. Foto de Ken Danvers. Fue el propio Ken Danvers el autor de una serie impagable de fotos en las que se reconoce la ciudad de Toledo a la perfección desde ese mismo emplazamiento junto a la carretera de La Puebla. El valor de estas fotos, además de su belleza, es probar dicha ubicación, pues en la película estas escenas fueron oscurecidas para dar la sensación de ser nocturnas, aunque en realidad se grabaron a plena luz del día en el mes de junio de 1956. Se corresponden con un alarde de efectos especiales en el que Stanley Kramer voló con dinamita real un pontón real construido sobre el Tajo, que ocasionó escenas -también reales- de cierto peligro para los extras, para los actores y para los caballos que participaban en el rodaje. Danvers obtuvo estas fotos que demuestran lo espectacular del despliegue y los efectos de la dinamita:
Rodaje de Orgullo y Pasión. Escena de voladura de un puente en el Tajo muy cerca de Toledo. Foto de Ken Danvers. Rodaje de Orgullo y Pasión. Escena de voladura de un puente en el Tajo muy cerca de Toledo. Foto de Ken Danvers. Rodaje de Orgullo y Pasión. Escena de voladura de un puente en el Tajo muy cerca de Toledo. Foto de Ken Danvers. Rodaje de Orgullo y Pasión. Escena de voladura de un puente en el Tajo muy cerca de Toledo. Foto de Ken Danvers. Rodaje de Orgullo y Pasión. Escena de voladura de un puente en el Tajo muy cerca de Toledo. Foto de Ken Danvers. Rodaje de Orgullo y Pasión. Escena de voladura de un puente en el Tajo muy cerca de Toledo. Foto de Ken Danvers. Rodaje de Orgullo y Pasión. Escena de voladura de un puente en el Tajo muy cerca de Toledo. Foto de Ken Danvers. Rodaje de Orgullo y Pasión. Escena de voladura de un puente en el Tajo muy cerca de Toledo. Foto de Ken Danvers. Rodaje de Orgullo y Pasión. Escena de voladura de un puente en el Tajo muy cerca de Toledo. Foto de Ken Danvers. Rodaje de Orgullo y Pasión. Escena de voladura de un puente en el Tajo muy cerca de Toledo. Foto de Ken Danvers. Rodaje de Orgullo y Pasión. Escena de voladura de un puente en el Tajo muy cerca de Toledo. Foto de Ken Danvers. En la película aparece también un jovencísimo Carlos Larrañaga, que fue fotografiado junto con algunos extras en Toledo por el propio Ken Danvers:
Carlos Larrañaga en el rodaje de Orgullo y Pasión en el Tajo muy cerca de Toledo. Foto de Ken Danvers. Como antes indicaba, la escena de la voladura se oscureció para dar sensación de nocturnidad. Aquí os dejo algunos fotogramas de la película oscurecidos:
Puente sobre el Tajo. Fotograma de Orgullo y Pasión. Puente sobre el Tajo. Fotograma de Orgullo y Pasión (rodado en 1956) Cary Grant y Carlos Larrañaga. Fotograma de Orgullo y Pasión. Voladura del puente sobre el Tajo. Fotograma de Orgullo y Pasión. Puente sobre el Tajo. Fotograma de Orgullo y Pasión. Puente sobre el Tajo. Fotograma de Orgullo y Pasión. Puente sobre el Tajo. Fotograma de Orgullo y Pasión. Tanto por la belleza del río como por el empleo de dinamita real tengo la impresión de que son escenas sin duda espectaculares e inimaginables hoy en día, ¿verdad?
Durante el rodaje se desplazaron a Toledo y al resto de lugares del rodaje (casi siempre castellanos: Ávila, Oropesa, El Escorial, Chinchón...) algunos de los mejores fotógrafos del momento como Giancolombo, Ernst Haas, Federico Patellani y Ron Harvey. Todos tomaron fotos preciosas de Sophia Loren, y la ubicación de estas fotos (salvo la de Giancolombo en el río, que está confirmado que es Toledo) aún me genera algunas dudas, no siendo seguro que el emplazamiento sea Toledo. ¿Qué os parecen a vosotros, creeis que es Toledo?
Giancolombo retrata a Sophia Loren en el Tajo en Toledo durante el rodaje de Orgullo y pasión en 1956 Orgullo y Pasión. Sophia Loren bebe de un botijo. Foto de Federico Patellani en julio de 1956. Sophia Loren fotografiada por Ron Harvey en 1956 en Toledo ? en el rodaje de Orgullo y Pasión Orgullo y Pasión. Sophia Loren se limpia con el agua de un  botijo. Foto de Federico Patellani en julio de 1956. Orgullo y Pasión. (Foto de Ernst Haas) Extras posan con Sophia Loren. Orgullo y Pasión. Foto de Ernst Haas. Extras posan con Sophia Loren. Orgullo y Pasión. Foto de Ernst Haas. Sophia Loren en una azotea de Toledo durante el rodaje de Orgullo y Pasión en 1956 Sophia Loren en una azotea de Toledo durante el rodaje de Orgullo y Pasión en 1956 Ojalá alguna vez el Tajo pueda volver a acoger el rodaje de una gran película, así como a permitir el baño en sus aguas. Hoy por hoy solo nos da para un filme de terror o para un documental apocalíptico. Para finalizar, os dejo un genial vídeo con escenas del rodaje así como con localizaciones tan toledanas como el Cigarral de Monterrey que es una verdadera delicia:

sábado, 6 de junio de 2015

Toledo en los años 50 y 60 fotografiado por el mítico Paco Gómez

En España a menudo somos muy críticos con el panorama cultural actual -con mayor o menor razón-, especialmente en aquellas disciplinas menos ligadas a eventos masivos o a proyectos destinados a un público en apariencia no demasiado numeroso. Y pienso sinceramente que es muy bueno ser críticos, pues de la crítica surge el progreso y los avances más notables de cualquier sociedad. Sin embargo, también es cierto que cuando la crítica se establece como costumbre, se corre el riesgo de ser muy injusto con las personas, instituciones y colectivos que luchan cada día por mejorar nuestro entorno. Su trabajo, constante y a menudo no reconocido, corre el riesgo de ser engullido por esa ola de la crítica irracional, transformada en rancio pesimismo. Y por ahí no debemos pasar: es importante que alcancemos el equilibrio entre la sana y necesaria crítica y el reconocimiento de las iniciativas más notables de la realidad cultural española. Este es el caso de una de las instituciones que más está haciendo por conservar y divulgar nuestro legado fotográfico de la segunda mitad del siglo XX: la Fundació Foto Colectania.
Colectania es una entidad privada sin ánimo de lucro nacida en Barcelona en 2002 cuya finalidad es difundir la fotografía y el coleccionismo a través de exposiciones, actividades como coloquios, seminarios, viajes, así como y la edición de catálogos. Foto Colectania -que se financia en gran parte gracias a la ayuda de los patrocinadores, amigos y socios de la fundación y colaboraciones externas- cuenta con una colección de fotografía que reúne más de 2.000 obras de autores españoles y portugueses desde 1950 hasta la actualidad y dispone de una biblioteca de consulta libre.
Uno de sus mayores tesoros es una cámara de conservación donde se guarda el fondo fotográfico, que aparte de conservar el depósito de una parte de la colección de Juan Redón, tiene como auténtica joya de la corona el archivo del mítico Paco Gómez, donado por su familia en 2001.

Hoy tengo el inmenso honor y placer de ofreceros las preciosas fotografías tomadas en nuestra ciudad por Paco Gómez en los años 50 y 60, por gentileza de la Fundació Foto Colectania, a quien agradezco enormemente su generosidad y trabajo por la recuperación de nuestra memoria gráfica.
Paco Gómez nació en 1918 en Pamplona, ciudad a la que su madre se había desplazado para darle a luz. Padre y madre, él vasco y ella navarra, se habían instalado años antes en Madrid para poner en marcha la tienda de sastrería que la familia Gómez había trasladado de su primigenia ubicación en San Sebastián. Sin embargo, a pesar de vivir toda la vida en Madrid, Paco siempre se sintió pamplonica.
Durante la guerra civil, antes de haber cumplido los 18 años, fue reclutado y movilizado a luchar en el frente de Teruel, de donde sale ileso. Esta experiencia, sin duda traumática, nunca la habló con sus amigos, ni siquiera con sus hijas. Su profesión, hasta el momento de su muerte, fue la gerencia de la tienda familiar. La vena artística le vino por parte de su tío, Pedro Gómez, un pintor amateur de paisajes con un gusto especial por el color. Su interés por la fotografía se inicia en 1943, cuando se enamora de la que después sería su mujer, María Luisa, y compra la primera cámara que le servirá para hacerle los retratos. La afición por la fotografía le anima a estudiar los procesos de revelado. En 1952 se construye una ampliadora con una caja de galletas a la que acopla un objetivo y una potente bombilla de farola, e instala un laboratorio en el lavabo de su vivienda.
Paco Gómez En 1956 se hace socio de la Real Sociedad Fotográfica de Madrid. Se presenta al concurso Gevalux, en el que le seleccionan una fotografía para su exposición. Fue allí cuando conoce a Gabriel Cualladó, otro amateur de la Real, con el que compartirá la inquietud por un nuevo lenguaje y los conocimientos técnicos, en un proceso autodidacta a través de los libros y las revistas importados del extranjero por Cualladó. La obra de Cualladó se complementa con la suya, formando un dueto constante en las exposiciones. La primera fue en diciembre de 1957 en la Sala Abril, junto con José Aguilar y Rafael Romero. Seguidamente expusieron en la prestigiosa Sala Darro de Madrid, en la Sala Teka de Bilbao (1960), en el Foto-Club de Valencia (1960) y en la Sala Aixelà de Barcelona (1960). También en el año 1957 entra a formar parte del grupo Afal, junto a los más inquietos de la Real: Masats, Ontañón, Cualladó, Cantero y Rubio Camín que más tarde dan nombre a su grupo como La Palangana. Participa en todas las actividades expositivas de Afal: Charleroi (1958), Bienal de Pescara (1958), Biblioteca Española en París (1959) y es destacado en las publicaciones del anuario de 1958 y en dos porfolios de la revista.
Gómez sobresale con un estilo personal que le hace merecedor de premios como el del IX Salón del Mar de Almería (1958) o el Trofeo Luis Navarro de Fotografía Moderna de la Agrupación Fotográfica de Cataluña (1959). En 1962 recibe una invitación del Comisariado de Turismo Francés para formar parte del proyecto 11 fotógrafos españoles en París (Basté, Cantero, Colom, Cualladó, Cubaró, Forcano, Gómez, Masats, Maspons, Miserachs y Ontañón), cuyos trabajos se expondrían ese mismo año en la Sala Aixelà de Barcelona y, posteriormente, en la Sala Biosca de Madrid. En 1964 forma parte del consejo de redacción de la revista Cuadernos de Fotografía y colabora en la organización de las exposiciones del Aula Fotográfica del Instituto de Cultura Hispánica.
Paco Gómez, que siempre se consideró un fotógrafo amateur, fue el fotógrafo oficial de la revista Arquitectura del Colegio de Arquitectos de Madrid (CAAM) durante un periodo de 15 años (1959 - 1974).
En vida realizó tres exposiciones individuales: en Els Quatre Gats de Barcelona, en el marco de la Primavera Fotogràfica de Catalunya (1984), en la Galería Forvm de Tarragona (1987) y en la sede de la Fundación “la Caixa” de Barcelona (1995), una exposición que itineró por todo el territorio español. También ha sido incluido en numerosas exposiciones colectivas, entre las que cabe destacar Fotógrafos de la Escuela de Madrid, obra 1950-1975 en el Museo Español de Arte Contemporáneo (MEAC), Madrid, en 1988 y Afal. El grupo fotográfico 1956/1963, en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC), Sevilla, en 2006.
Su obra se encuentra en importantes colecciones públicas y privadas, entre las que destacan las del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS), Madrid; el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM), Valencia; la Fundación Telefónica, Madrid; el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC), Sevilla; el Fondo Fotográfico de la Universidad de Navarra; la Fundació Forvm, Tarragona; la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Madrid; o el Ayuntamiento de Alcobendas.
Paco Gómez falleció en Madrid el 23 de abril de 1998. En noviembre de 2001, sus herederos acordaron con la Fundación Foto Colectania la donación de su archivo fotográfico, con el compromiso de custodiarlo en las mejores condiciones. Desde entonces, los negativos y copias de este autor están incluidos en los fondos de la colección de la Fundación, que también gestiona sus derechos. Foto Colectania ha organizado varias exposiciones colectivas en las que se han incluido obras de Paco Gómez, entre ellas: Vidas Privadas (2005), Extrañas Parejas (2006) y Recorridos, 6 fotógrafos de la Colección Foto Colectania (2007). En 2009 se organizaron dos exposiciones monográficas del autor: La emoción construida en el marco del Festival Fotoencuentros, Murcia, y Paco Gómez. Veranos en San Sebastián en las Salas Kutxa Boulevard. En 2010, la Obra Social de Sa Nostra produjo la exposición Paco Gómez. Viaje a Ibiza, que itineró por las Islas Baleares.

Las fotografías de Paco Gómez tomadas en Toledo (todas ellas sujetas al correspondiente copyright © Paco Gómez/Fundació Foto Colectania) son -como no podía ser de otro modo- absolutamente sensacionales. Comenzando por orden cronológico, veremos en primer lugar las tomadas en 1956, entre las que destaca esta vista de una mujer cargando con cántaros en una calle, probablemente la del Plegadero:
Una calle de Toledo, tal vez la del Plegadero, en 1956 © Paco Gómez/Fundació Foto Colectania

Es también muy buena esta toma en la que la figura de un hombre se esconde tras una esquina, con el Alcázar al fondo en pleno proceso de reconstrucción tras la devastación sufrida en el Asedio de la Guerra Civil:
Una calle de Toledo con el Alcázar al fondo en 1956 © Paco Gómez/Fundació Foto Colectania

Son muy bellas también en la serie de 1956 estas fotografías tomadas en un patio de la ciudad:
Un patio de Toledo en 1956 © Paco Gómez/Fundació Foto Colectania
Un patio de Toledo en 1956© Paco Gómez/Fundació Foto Colectania

Aquí vemos un bonito detalle:
Una casa de Toledo en 1956 © Paco Gómez/Fundació Foto Colectania

En 1966 Paco Gómez volvió a fotografiar Toledo, dejándonos imágenes dignas de un genio. Me parece absolutamente sensacional esta estampa de unos niños en la entrañable Plaza de la Bellota:
Niños en la Plaza de la Bellota en 1966 © Paco Gómez/Fundació Foto Colectania

Aquí tenemos a una niña en la puerta del Colegio de Infantes, cuando aún el edificio albergaba a dicha institución educativa:
Niña en el Colegio de Infantes en 1966 © Paco Gómez/Fundació Foto Colectania

Las fotografías de 1966 debieron tomarse el Domingo de Ramos de aquel año, a tenor de lo que podemos observar en las imágenes. Aquí tenemos una fotografía deliciosa en la que unos niños portan ramos de olivo en la confluencia de la Bajada del Barco con la Calle Cardenal Cisneros, bajo la imagen de la Virgen del Tiro incrustada en la Catedral:
Niños en la esquina de la Bajada del Barco con Cardenal Cisneros bajo la Virgen del Tiro en el Domingo de Ramos de 1966 © Paco Gómez/Fundació Foto Colectania

Aquí vemos a los niños con sus ramos junto a la Catedral:
Niños en la Catedral en el Domingo de Ramos de 1966 © Paco Gómez/Fundació Foto Colectania

Paco Gómez debió entablar contacto con el arquitecto Fernando Chueca Goitia, pues en dos fotografías aparecen retratadas dos de sus obras de restauración-recreación más notables, el Palacio de Munárriz (vivienda de Chueca) y el Palacio de Galiana, por este orden:
Vista de la Catedral desde el jardín del Palacio de Munárriz en 1966 © Paco Gómez/Fundació Foto Colectania
Palacio de Galiana en 1966 © Paco Gómez/Fundació Foto Colectania

Y finalmente en 1967, Gómez volvió a la ciudad para tomar imágenes en la catedral. En primer lugar os ofrezco esta impresionante vista de los tejados de la ciudad desde los pináculos del templo primado:
Vista de Toledo desde los Tejados de la Catedral en 1967 © Paco Gómez/Fundació Foto Colectania

Y para finalizar, esta curiosa fotografía de un organista tocando el Órgano del Emperador de la Catedral de Toledo, incluida en un reportaje con motivo de su restauración publicado en la revista Arquitectura del COAM número 103 de 1967:
Órgano de la Catedral de Toledo en 1967 © Paco Gómez/Fundació Foto Colectania
Copyright de todas las imágenes © Paco Gómez/Fundació Foto Colectania

Sin lugar a dudas, estamos ante una serie de fotografías que pasarán a la historia de la ciudad. Reflejan una memoria aún viva pero ya ciertamente lejana, y su belleza es tan evocadora que estoy seguro que a muchos de vosotros os habrá despertado la vena más nostálgica de vuestro toledanismo.
No quisiera terminar sin terminar una vez más agradeciendo a Colectania no solo la cesión de estas fotografías sino su constante labor de preservación y divulgación de nuestra memoria fotográfica.

[Actualización: 22 de abril de 2020]: Se conserva otra excepcional foto toledana de Paco Gómez en el Museo Reina Sofía. Se trata de este precioso retrato de un patio en 1966:
Patio de Toledo en 1966. Fotografía de Paco Gómez. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, signatura AS10792
© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall