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sábado, 8 de octubre de 2022

Gerda Taro y Robert Capa (probablemente) fotografiados en Toledo en 1936

En la última entrada del blog dedicada a desmenuzar las imágenes incluidas en el libro "El Sitio del Alcázar" publicado en 1937, hubo una fotografía que, premeditadamente, no incluí en dicho resumen.
Se trata de una fotografía que merecía un análisis exhaustivo de manera independiente, y ahora vais a comprender el porqué.
Leyendo detalladamente dicho libro, llegué a la página 97 en la que figura una fotografía firmada por el sello de la agencia Paramount que me resultaba muy familiar, en la que aparecen varios milicianos portando a hombros a un herido en el asalto que tuvo lugar con posterioridad a la tremenda explosión de la mina excavada bajo el torreón suroeste el día 18 de septiembre de 1936. Guiado por la curiosidad que me suscitaba esa imagen que tanto me sonaba, me detuve a leer el pie de foto. En él, una frase me llamó poderosamente la atención:
Imagen del libro "El sitio del Alcázar" de Joaquín Arrarás y L. Jordana (1937) "Los milicianos, despavoridos, huyen y retiran en confusión a sus heridos a la vista de Margarita Nelken (en pie, a la izquierda); ese endriago judaico que no puede comprender lo que ve".
Automáticamente, mi atención se centró en esa zona izquierda de la toma, citada en el pie de foto, en busca de la figura de Nelken. Sin embargo, acostumbrado a ver muchas fotografías de Margarita Nelken en sus visitas a Toledo, habiendo consultado muchas fuentes de información en largas jornadas de investigación a lo largo de estos años, enseguida comprendí que esa mención a Nelken era errónea. Aunque la imagen es algo borrosa, cualquiera que conozca un poco cómo era el cuerpo y la manera de vestir de aquella dirigente política izquierdista, sabe que la persona que aparece en la foto no es ella. En las fotos conocidas de Nelken en Toledo, lucía siempre largos vestidos estampados y zapatos con tacón, con un aspecto bastante arreglado. Su cuerpo era de constitución entre normal y fuerte, con una cintura no demasiado marcada.
Margarita Nelken en el Monasterio de San Bernardo cuando era Hospital de Sangre durante la guerra civil en 1936. Foto Alfonso. Margarita Nelken en Toledo en el verano de 1936 junto al capitán Del Rey, pasando frente a un destacamento de milicias en la guerra civil. Publicada en la revista francesa Regards. Por contra, la figura que aparece en la imagen es mucho más menuda, con estrecha cintura y luciendo un mono oscuro sobre una camisa blanca de manga corta.
Con todo esto en la cabeza, mi mente empezó a darle vueltas a la razón por la que los escritores del libro se habían molestado en citar la persona que aparece en esa fotografía pese a su no demasiado buena calidad y resolución. El hecho de mencionar su presencia y hacer hincapié en su condición de judía me hizo reflexionar durante bastante tiempo. De pronto, sin tener el libro delante, tuve una especie de corazonada. Tenía que ver la imagen de nuevo. Fuí a la estantería del despacho y tomé el desvencijado libro hasta llegar a esa página. La miré detenidamente y comencé a pensar que lo que me rondaba la cabeza podría tener sentido.
Por un lado, tenía la certeza de que la mujer de la imagen no era Nelken, pero entonces... ¿quién era?, ¿por qué había llamado la atención del escritor?, ¿quién había descrito la imagen?
Una idea comenzó a percutir mi mente: ¿y si el redactor hubiera escrito esa descripción "de oídas"? ¿Qué otras mujeres judías de cierto renombre estaban ya por entonces en la escena mediática durante la guerra? ¿Cuántas de ellas habían estado en Toledo?
Esa sospecha iba tomando forma, y en mi cabeza había un nombre que no paraba de sonar: Gerda Taro.
La joven fotógrafa de cuerpo pequeño y delgado, también mujer, también judía, también de origen alemán como Nelken, también comprometida con la causa republicana, también popular (ya era bastante conocida en los círculos internacionales cuando este libro fue publicado en junio de 1937, como desgraciadamente se comprobó en su multutudinario entierro de aquel verano), y con una manera de vestir que sí encajaría con la persona de la imagen.
Para lograr encontrar pruebas, comencé a rastrear fotografías de Taro tomadas por aquellos días, buscando indumentarias similares. Gracias de nuevo a las investigaciones en los últimos años de Carlos Vega, no tardé en encontrar al menos dos: un mono oscuro y una camisa blanca de manga corta... ¡justo como la chica de la fotografía!
Gerda Taro con mono oscuro y camisa blanca de manga corta. Córdoba, agosto o septiembre de 1936 (From the Mexican Suitcase)/David Seymour/Magnum ICP Gerda Taro con mono oscuro y camisa blanca de manga corta. Fotografía de Mondial Photo Presse aparecida en el diario francés La Dépêche en su número del 20 de septiembre de 1936 Gerda Taro en Toledo, probablemente. Publicada en L´Espagne Sanglante Estaba en aquellos días imbuido de esa sensación que solo la investigación puede proporcionar, en la que hechos incontestables van apareciendo ante tí pero que sabes que nunca deben nublar tu juicio; en la que la intución no debe ser nunca confundida con la pasión; en la que, en definitiva, el investigador se debate entre la mera elucubración y la constatación.
Por tanto, era preciso aún atar más cabos y considerar más detalles para no caer en el terreno de lo simplemente hipotético.
Sin embargo, una visión ampliada en detalle de la imagen arroja el dato más revelador que apunta a que esa chica puede ser Gerda Taro. Si nos fijamos bien en la fotografia, vemos con bastante claridad que esa persona tiene algo a la altura del pecho. Y ese algo es... ¡una cámara fotográfica! Y no una cámara fotográfica cualquiera, sino una cámara que tiene todos los visos de poder ser la que, según diferentes estudios, ella utilizaba de manera más habitual en el verano de 1936: una Réflex-Korelle II de medio formato de la marca Kochman, con la que se solían tomar las imágenes situando la cámara a la altura del pecho como explica magníficamente Carlos Vega en su imprescindible blog Toledo GCE.
Posiblemente Gerda Taro en Toledo portando una cámara fotográfica Estamos, por tanto, ante muchas pistas que conviene recapitular: por la descripción de la imagen sabemos que la persona era alguien con cierto renombre (su mención, aunque errónea, a Nelken así lo indica), que es mujer, que es judía, que es republicana, que luce ropa compatible con los atuendos usados por Taro ese verano, que su fisonomía delgada encajaría con ella y que porta una cámara fotográfica que parece ser del modelo que usaba Taro en aquellos días.
Nos queda analizar la fecha y el lugar de la foto. Recordaréis que al comienzo del texto indicaba que la toma me resultaba muy familiar cuando la vi por primera vez. Ello se debe a que coincide casi exactamente con unos fotogramas de un vídeo del que os hablé hace unos años, en el que se muestran imágenes coloreadas del seguimiento de los asaltos que se sucedieron al Alcázar justo después de la explosión de la mina del 18 de septiembre. Del mismo modo, en el libro de Arrarás y Jordana se menciona exactamente lo mismo, por lo que parece inequívoco que la imagen y el vídeo se corresponden con ese día 18 de septiembre de 1936.
Entonces, la pregunta clave ahora es: ¿estaban Gerda Taro y Robert Capa en Toledo el 18 de septiembre de 1936? La respuesta es sí. Estaban en Toledo, como diferentes autores han comprobado, justamente para fotografiar lo que todos los afines a la República deseaban: la toma del Alcázar por sus tropas como consecuencia de los efectos de la mina... algo que como sabréis no sucedió. El fracaso de esa operación militar podría ser la explicación de la ausencia de fotografías de Taro o Capa que muestren aquel asalto.
He recopilado algunos de los fotogramas del mismo para que comprobéis todo esto y analicéis ciertos detalles: el cámara estaba en la cuesta de las Armas y vemos al comienzo de la grabación tanto el Arco de la Sangre en Zocodover como la zona del Alcázar, absolutamente ya destruido todo su entorno, lo que confirmaría la citada fecha.
Herido republicano en Zocodover. Captura de un vídeo real a color de la Guerra Civil en Toledo en el verano de 1936 Herido republicano en Zocodover. Captura de un vídeo real a color de la Guerra Civil en Toledo en el verano de 1936 En un momento del descenso de los milicianos portando al herido, uno de ellos mira a su derecha fijamente, como fijándose en alguien en concreto... ¿tal vez Gerda Taro tomando fotografías?
Traslado de un herido. Uno de ellos mira a un lado, tal vez a Gerda Taro. Capturas de vídeo de la guerra civil en Toledo, Asedio del Alcázar, 18 de septiembre de 1936 Como dato añadido, comentar que una de las fotos en las que aparece con un mono similar, en concreto la que publicó el diario francés La Dépêche, vio la luz en ese medio el día 20 de septiembre de 1936 (solo 2 días después del asalto) en un artículo plagado de referencias a Toledo, por lo que es muy probable que esa toma también se corresponda con nuestra ciudad:
Artículo publicado el 20 de septiembre de 1936 en La Dépêche con una foto en la que aparece Gerda Taro probablemente tomada en Toledo En cuanto al lugar exacto donde se inmortalizó la escena, se trata del tramo final de la cuesta de las Armas, muy cerca ya de la Plaza de Zocodover:
Es ciertamente un entorno en el que se sabe que pisó la, por entonces inseparable, pareja Capa-Taro, pues se conservan al menos dos fotografías tomadas por Capa en la propia calle así como al inicio de la plaza:
Milicianas disparan al Alcázar desde la Cuesta de las Armas. Al fondo la calle Recoletos. Verano de 1936. Fotografía de Robert Capa, Magnum photos Niño miliciano en Zocodover. Fotografía de Robert Capa. Magnum Para finalizar, y sabiendo que por aquellos días Gerta Pohorylle (Gerda Taro) y Endre Ernő Friedmann (Robert Capa) prácticamente iban a todas partes juntos, conviene fijarse en las personas que, muy difuminadas, vemos junto a la figura de la joven. Creo que no es descabellado pensar que existe bastante similitud física entre el genial fotógrafo húngaro y la persona que aparece en la imagen:
Posible perfil de Robert Capa (con círculo rojo) en Toledo En definitiva, creo que estamos ante una suma importante de datos como para poder decir que existen bastantes posibilidades de que, tras muchos años de búsqueda, hemos podido encontrar una imagen en la que Gerda Taro y Robert Capa aparecen juntos en Toledo aunque, lógicamente, será complicado poder asegurarlo al cien por cien en tanto no localicemos una imagen de mejor resolución. En cualquier caso, es siempre un placer investigar siguiendo el rastro de estos mitos de la fotografía que forjaron su leyenda en aquellos tristes meses durante nuestra maldita guerra civil. Creo, además, que es realmente interesante cómo un pie de foto con una descripción errónea puede ser la llave para abrir una investigación con final feliz 86 años después.
Espero vuestras opiniones.

sábado, 17 de octubre de 2020

Robert Capa (posiblemente) en Toledo

Hay muy pocos fotógrafos en la historia que hayan alcanzado el estatus de mito de reconocimiento internacional dentro de este arte. Uno de ellos es el húngaro Endre Ernő Friedmann que junto con su compañera sentimental Gerda Pohorylle -más conocida como Gerda Taro- formaron la pareja de reporteros que, bajo el nombre conjunto de Robert Capa, pasaron a la posteridad como verdaderos genios de la fotografía a raíz de sus trabajos durante la Guerra Civil Española. Sin embargo, y aunque ello tenga mucho de injusto, suele asociarse más comúnmente el nombre de Robert Capa a Endre Ernö, y esa es la razón por la que en esta entrada cuando hablo de Robert Capa me refiero a él en concreto.
Sería absurdo detenerme ahora a contaros más sobre su vida y obra, pues la bibliografía sobre Capa es abrumadora y buena parte de ella está accesible en la red, por lo que iré directamente al grano. La presencia de Robert Capa en Toledo en el verano de 1936 está plenamente documentada y de sus fotografías hay una tomada en la ciudad que puede directamente considerarse un icono: la del niño miliciano en un mar de escombros en Zocodover.
Niño miliciano en Zocodover. Fotografía de Robert Capa. Magnum Hasta hace unos años, esa era la única fotografía que, con certeza, se sabía que había sido tomada por Capa en Toledo. Por suerte, en la ciudad tenemos el privilegio de contar con un investigador sensacional y tenaz llamado Carlos Vega que está desarrollando una labor divulgativa excepcional sobre el conflicto armado en Toledo, plasmado en su imprescindible blog Toledo GCE que os recomiendo a todos visitar con la mayor frecuencia que podáis. Carlos ha descubierto en los últimos años "nuevas" fotografías tomadas en nuestra ciudad por la pareja de fotógrafos que conformaban Robert Capa, demostrando que muchas de las identificaciones que históricamente se asociaban a sus imágenes eran erróneas y que, en realidad, habían sido tomadas en Toledo. Por poner solo un ejemplo (prefiero que os sumerjáis en su blog para leer todas las entradas que ha escrito con sus sucesivos hallazgos), tenemos esta preciosa imagen que Carlos demostró que está tomada en la cuesta de las Armas, con la calle Recoletos al fondo, y no en Barcelona:
Milicianas disparan al Alcázar desde la Cuesta de las Armas. Al fondo la calle Recoletos. Verano de 1936. Fotografía de Robert Capa, Magnum photos Sin embargo, y es algo que alguna vez hemos comentado él y yo en nuestras conversaciones, se resisten a aparecer fotografías que muestren a Robert Capa o a Gerda Taro en nuestra ciudad. Ambos hemos tenido en varias ocasiones el pálpito de que se acercaba el momento de confirmar que en alguna foto podíamos identificarlos: los que tengáis el libro "Toledo Olvidado, 10 años" recordaréis que en las fotos de John Langdon-Davies parecía haber una persona que encajase con la descripción de Gerda Taro -páginas 136 y 137- pero finalmente parece que no es ella.
En cuanto a él, resulta aún más esquivo, y hasta la fecha no había muchos indicios de que pudiera haber sido inmortalizado en su estancia en Toledo. Sin embargo, al recibir el otro día uno de los pedidos de libros que siempre ando comprando en subastas y librerías, comencé a repasar tranquilamente las fotografías que incluía cuando, de pronto, mis ojos se detuvieron en una pequeña fotografía. Se trata de una imagen publicada en septiembre de 1971 en un coleccionable dedicado a la guerra editado por la desaparecida revista "La Actualidad Española", activa entre 1952 y 1979. Al verla, me vinieron a la cabeza las ubicaciones de las fotos que Carlos Vega ha identificado inequívocamente como lugares pisados por Robert Capa: zona de la cuesta de las Armas, Hospital de Santa Cruz, principalmente. Muchas de esas fotos muestran escenas un tanto tumultuosas, con numerosos milicianos en muchos casos posando con sus rifles y ametralladoras hacia el Alcázar, en escenas que posiblemente eran inmortalizadas por más reporteros gráficos. No podemos olvidar que fueron días de intensa actividad fotográfica en Toledo, con decenas de profesionales tomando imágenes de los combates durante el asedio del Alcázar. Por tanto, era posible que en alguna toma pudiera aparecer Robert Capa por mucho que su discrección le llevara a estar en un segundo plano o su profesionalidad le hicera ser capaz de esquivar los objetivos de sus compañeros. Con todo ello en la cabeza, aquella imagen hizo que mis ojos no pudieran dejar de mirarla. ¿Serían imaginaciones mías? ¿Sería mi deseo de poder "cazar" finalmente a Robert Capa en Toledo, que me estaba obsesionando hasta el extremo?
Milicianos y guardias de asalto disparan contra el Alcázar en el asedio de 1936. Publicada en "El Alcázar de Toledo: una gesta heroica de carácter universal" de La Actualidad Española (número 13 de la serie "Guerra de España") Allí estaba, al fondo de la escena, en semipenumbra, aquel rostro que mi cerebro quería asociar al del mítico húngaro autor de la foto de Cerro Muriano. "Demasiado atrás como para ser otro miliciano disparando", me repetía a mí mismo. Había que ampliar la foto. Tomé una lupa, tenía que analizarla en detalle:
¿Robert Capa en Toledo? ¿Robert Capa en Toledo? Ese entrecejo pobladísimo, seña de identidad del húngaro. Ese pelo desaliñado y rebelde, como el que estaba cansado de ver en muchas de sus fotos... Había que comparar imágenes.
Robert Capa Y otra más, del mismo lado a ser posible...
Robert Capa leyendo en la bañera Y más...
Robert Capa Robert Capa Aquella noche me costó dormir. La foto me venía constantemente a la cabeza y repasaba mentalmente los lugares en los que los milicianos fueron más fotografiados. Busqué también los rostros de los que aparecen en la foto, los guardias de asalto y los demás. Todos terminaban por sonarme. Cientos de fotos inundaban mi cabeza, era un bombardeo de referencias visuales que me aturdía, así que... tomé una determinación: preguntaros a todos vosotros. ¿Qué opináis? ¿Estoy loco o puede, realmente, que le hayamos capturado en Toledo para siempre?
Actualización: por cortesía de Toni Reollo, genial dibujante y caricaturista, os dejo dos comparativas de la imagen tomada en Toledo con varias fotografías conocidas de Robert Capa. También pongo el comentario que me adjunta: "Quiero colaborar con mi opinión ya que viendo la comparativa de fotos (y siendo difícil dar con la verdad) a mi entender hay detalles que me hacen opinar por que SÍ se trata del fotógrafo. Quizás sea porque estoy acostumbrado desde siempre a hacer caricaturas y retratos ya que mis ojos encuentran fácilmente líneas faciales con las que dibujar el rostro de la persona en el papel y que se parezca lo máximo posible. He realizado dos montajes comparativos de fotos en Photoshop para comprobar que veo varias líneas faciales principales (frente, entrecejo y línea de la nariz) que al ser comparada con otras fotos de Capa parecidas a la expuesta coinciden. Espero que mi humilde opinión de caricaturista pueda ayudar en algo. Aquí van los dos montajes para comparar":
Análisis comparativo de las facciones del rostro de Robert Capa en fotos conocidas con la imagen tomada en Toledo que se sospecha pudiera ser él. Cortesía de Toni Reollo. Análisis comparativo de las facciones del rostro de Robert Capa en fotos conocidas con la imagen tomada en Toledo que se sospecha pudiera ser él. Cortesía de Toni Reollo.

viernes, 22 de mayo de 2009

Toledo visto por los fotógrafos míticos de la agencia Magnum y un retoque histórico

La Agencia Magnum fue creada en el año 1947 por varios de los reporteros de guerra más famosos de la historia: Robert Capa, David Seymour (más conocido como Chim), Henri Cartier-Bresson, George Rodger y Bill Vandivert, además de Maria Eisner y Rita Vandivert. La aportación inicial de cada uno de los fundadores fue de 400 dólares, constituyendo una de las primeras cooperativas en el mundo de la fotografía, lo que supuso por primera vez que los propios fotógrafos fueran los propietarios de sus derechos, ya que hasta entonces solía ocurrir que la publicación o empresa que comprase las fotografías se hacía con cualquier derecho de reproducción de las mismas. Este sistema redundó además en una mayor libertad e independencia de los fotógrafos a la hora de elegir los temas o lugares a fotografiar.
Desde entonces, Magnum se convirtió un una referencia en el mundo de la fotografía, con sedes en Londres, París, Nueva York y Tokio.
Cómo no, Toledo fue durante el siglo XX objetivo de los mejores fotógrafos de Magnum, tanto durante la Guerra Civil como en los años del franquismo y la transición.
Comenzando por orden cronológico, os ofrezco en primer lugar la fotografía que el archiconocido Robert Capa hiciera en un ruinoso Zocodover a un jovencísimo miliciano. El húngaro supo captar una instantánea que muestra cómo en la España de esos días los derechos de la infancia no eran demasiado respetados, y menos en tiempos de guerra. El incipiente bigotillo del muchacho, en edad de andar correteando con sus amigos, contrasta con sus atuendos bélicos. El fusil que casi le gana en altura completa la triste imagen, y siempre nos quedará la duda de cual fue el destino final del chaval... ¿qué sabría el pobre de comunismos, fascismos, repúblicas y demás asuntos por lo que le hacían luchar?:
Niño miliciano en Zocodover. Fotografía de Robert Capa. Magnum

Ya en 1961 fue la célebre fotógrafa Inge Morath, austriaca nacionalizada estadounidense, la que tomó una maravillosa fotografía en Toledo. Morath era conocida como La Dama de la Fotografía, y tomó esta imagen tan sólo unos meses antes de casarse con Arthur Miller, que se divorció de Marilyn Monroe precisamente en 1961. Se trata de una imagen llena de detalles: en la confluencia de la Calle Sixto Ramón Parro con el ensanche que todos los toledanos conocemos como "Los Cuatro Tiempos" (en la casa que actualmente alberga un restaurante con ese nombre existía un dibujo que representaba las cuatro estaciones del año: los cuatro tiempos) podemos ver unos operarios regando la calle, mientras una pareja se aleja junto al chorro difuminado de agua. A la derecha, un anciano camina de frente y a la izquierda una mujer lleva un niño en brazos. La imagen está presidida por un primer plano de un mozo que bien pudiera llevar pescado a la pescadería situada donde hoy existe Artesanía Pinilla:
"Los cuatro tiempos", Toledo en 1961. Foto Inge Morath, Magnum Photo.

La fotografía de Morath bien merece ser ampliada para apreciar los detalles:
Calle de Sixto Ramón Parro en Toledo. Foto de Inge Morath en 1961 (detalle). Magnum Photo
Pescadería en los Cuatro Tiempos. Foto de Inge Morath en 1961 (detalle). Magnum Photo

Poco después, otro de los grandes mitos de Magnum, probablemente el mejor fotógrafo francés del siglo XX, considerado el padre del fotoreportaje, Henri Cartier-Bresson visitó Toledo. Fue en 1963, y nos dejó esta preciosa fotografía de un orfanato gestionado por religiosas. No he conseguido ubicar exactamente el lugar, por lo que ruego a quien lo reconozca me lo comunique:
Niños en un Orfanato de Toledo. Fotografía de Henri Cartier-Bresson en 1963.  Magnum Photo

En plena transición, fue el influyente fotógrafo checo nacionalizado francés Josef Koudelka quien retrató el Toledo de esos días. Su fotografía más célebre es la que tomó junto a la Catedral, bajo el Arco de Palacio: unos militares pasan serios por delante de un hombre, mientras un buen elenco de coches de la época contempla la escena.
Militares pasan bajo el Arco de Palacio. Foto de Josef Koudelka en 1976. Magnum Photo

Koudelka también retrató la ciudad desde el Valle:
Toledo en 1974 por Josef Koudelka. Magnum Photo

En los años ochenta, el siciliano Ferdinando Scianna se acercó desde su particular punto de vista al Alcázar de esos días, con su museo del Asedio:
Alcázar de Toledo en 1985. Foto de Ferdinando Scianna para Magnum Photo
Alcázar de Toledo en 1985. Foto de Ferdinando Scianna. Magnum Photo
Alcázar de Toledo en 1985. Foto de Ferdinando Scianna. Magnum Photo
Alcázar de Toledo en 1985. Foto de Ferdinando Scianna. Magnum Photo
Alcázar de Toledo en 1985. Foto de Ferdinando Scianna. Magnum Photo
Alcázar de Toledo en 1985. Foto de Ferdinando Scianna. Magnum Photo
Alcázar de Toledo en 1985. Foto de Ferdinando Scianna. Magnum Photo
Alcázar de Toledo en 1985. Foto de Ferdinando Scianna. Magnum Photo
Alcázar de Toledo en 1985. Foto de Ferdinando Scianna. Magnum Photo
Alcázar de Toledo en 1985. Foto de Ferdinando Scianna. Magnum Photo
Alcázar de Toledo en 1985. Foto de Ferdinando Scianna. Magnum Photo

Como curiosidad final os dejo uno de los primeros retoques fotográficos del siglo XX en España. Tras la toma de Toledo, Franco acudió al Alcázar a felicitar José Moscardó en persona. De esta fotografía, en la que aparece un demacrado Moscardó tras el largo asedio junto a Franco, disponemos de dos versiones. En la que creo que es original, aparece una persona (tal vez un periodista o algún miembro de la comitiva) en medio de los dos, mientras que en la segunda versión (aparecida con mayor profusión en medios y archivos de la época) esa persona había "desaparecido". Y la verdad es que para contar con menos medios que hoy día (en 1936 el Photoshop no estaba inventado) el resultado era creíble. ¿Alguien sabe quien es ese tercero en discordia?
Moscardó y Franco tras la conquista de Toledo
Moscardó y Franco tras la toma del Alcázar
© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall