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domingo, 10 de mayo de 2009

Las fotografías en color más antiguas tomadas en Toledo y algunas curiosidades más

Aunque parezca mentira, ya en los comienzos del siglo XX era posible obtener fotografías a color. Fue en 1903 cuando Auguste y Louis Lumière patentaron el Autochrome Lumière, que sería comercializado a partir de 1907. Estos dos genios franceses idearon un sistema, denomindado autocromo en castellano, por el que mediante el empleo de un mosaico de microscópicos granos de almidón, usualmente obtenido de patatas, depositado sobre la base de una emulsión pancromática normal para blanco y negro, eran capaces de obtener imágenes a color. Los granos de almidón eran teñidos de los tres colores primarios -azul, verde y rojo (o también morado, verde claro y naranja)- actuando como filtros selectivos de color durante la exposición, al producir diferentes densidades de los colores en la imagen dependiendo del color real y su intensidad. Tras el procesado de la placa surgían los colores complementarios. El resultado final después del revelado, era una transparencia en vidrio que para poder ser observada era necesario colocarla a contraluz o proyectarla al igual que una diapositiva. Con el tiempo se ha demostrado que era una técnica que, pese a obtener colores algo oscuros, generaba imágenes de gran duración. Fue el único método en color disponible hasta el año 1935, fecha en que aparecieron procesos menos costosos y que precisaban menores tiempos de exposición.
Los autocromos que gracias a la generosidad de Photoarte os ofrezco fueron tomados antes de 1914, y muestran por primera vez (que tengamos constancia) los colores reales de varios monumentos toledanos que hasta esa fecha sólo habían sido fotografiados en blanco y negro.
Se trata por tanto de verdaderos documentos históricos de gran valor para los amantes de la fotografía en Toledo:
Vista de la torre de la Catedral de Toledo desde Santa Isabel. Autocromo tomado hacia 1913
Iglesia de San Lucas (Toledo). Autocromo tomado hacia 1913
Puente de San Martín (Toledo). Autocromo tomado hacia 1913
Puerta del Sol (Toledo). Autocromo tomado hacia 1913
Callejón de Bodegones (Toledo). Autocromo tomado hacia 1913
Claustro del Monasterio de San Juan de Los Reyes (Toledo). Autocromo tomado hacia 1913
Cuadro del Entierro del Señor de Orgaz, de El Greco, en la Iglesia de Santo Tomé de Toledo. Autocromo tomado hacia 1913
Claustro de la Catedral y entrada a la Capilla de San Blas (Toledo). Autocromo tomado hacia 1913
Sala Capitular de la Catedral de Toledo. Autocromo tomado hacia 1913
Vista del interior de la Catedral de Toledo . Autocromo tomado hacia 1913

Hay un autocromo probablemente tomado en Toledo pero cuya ubicación está por resolver. Os pido ayuda para solucionar el enigma: si creeis identificar la calle no dudéis en ponerlo como comentario a esta entrada.
Una calle de ¿Toledo?. Autocromo tomado hacia 1913

En cuanto a la autoría de las imágenes, parece ser que pudieran estar hechas por miembros de la Real Sociedad Fotográfica de Madrid. Se conserva un autocromo del que tal vez sea un miembro de esta Sociedad ataviado como un personaje de un cuadro El Greco, que bien pudiera haber sido tomado en Toledo y que es posible que retrate al autor de las fotografías:
Miembro de la Real Sociedad Fotográfica de Madrid ataviado como un personaje de un cuadro de El Greco. Autocromo tomado hacia 1913

Actualización: es probable que anteriores a estos autocromos sean los tomados por Jules Gervais Courtellemont. Datan de aproximadamente 1910 y son estos:
Toledo hacia 1910. Autocromo de Jules  Gervais Courtellemont. Image by © National Geographic Society/Corbis
Puente de San Martín hacia 1910. Autocromo de Jules  Gervais Courtellemont. Image by © National Geographic Society/Corbis
Parador del Macho y Castillo de San Servando hacia 1910. Autocromo de Jules  Gervais Courtellemont. Image by © National Geographic Society/Corbis
Calle Jardines hacia 1910. Autocromo de Jules  Gervais Courtellemont. Image by © National Geographic Society/Corbis
Portada de Toledo en 1924. Image by © Gervais Courtellemont/National Geographic Society/Corbis
Gitana en Toledo hacia 1910. Autocromo de Jules  Gervais Courtellemont. Image by © National Geographic Society/Corbis

Otros autocromos de comienzos de siglo son estos:
Toledo hacia 1915. Autocromo anónimo francés
Toledo hacia 1915. Autocromo anónimo francés
Toledo hacia 1915. Paraje del Arroyo de la Degollada. Autocromo anónimo francés
Toledo hacia 1915. Baño de la Cava. Autocromo anónimo francés

Agradeciendo de nuevo a Photoarte la aportación de estos increíbles autocromos, me despido con algunas curiosidades más. La primera de ellas muestra el urinario que existía a finales del siglo XIX junto al Arco de la Sangre y que gracias a la fotografía del genial Rafael Garzón ha pasado a la historia:
Urinario junto al Arco de la Sangre (Toledo) a finales del siglo XIX. Fotografía de Rafael Garzón (detalle)
Arco de la Sangre (Toledo) a finales del siglo XIX. Fotografía de Rafael Garzón

La segunda curiosidad muestra el busto que se situaba justo enfrente del arco, en el edificio de la Posada de la Sangre, y que desde 1872 representaba la figura de Miguel de Cervantes (ya sabéis que erróneamente se pensó que era el Mesón del Sevillano donde Cervantes escribiera La Ilustre Fregona, hasta que Rafael Ramírez de Arellano demostró que ese mesón se ubicaba unos metros más abajo):
Busto de Cervantes en la Posada de la Sangre
Posada de la Sangre a principios del siglo XX.Toledo
Busto de Cervantes en la Posada de la Sangre.
Placa errónea en la Posada de la Sangre

Muy cerca de allí, en la restauración de Zocodover tras la Guerra Civil, apareció la muralla árabe que cerraba el Alficén y que es la misma que recientemente ha aparecido en las magníficas obras de reforma del bar El Trébol. Desgraciadamente fue derribado un tramo de unos 100 metros pese al informe negativo que Don Pedro Román Martínez emitiera como miembro de la Real Academia en 1944, con fotografías tomadas por él mismo:
Restos de la muralla árabe en Zocodover hacia 1943. Fotografía de Pedro Román Martínez
Restos de la muralla árabe en Zocodover hacia 1943. Fotografía de Pedro Román Martínez

domingo, 22 de marzo de 2009

A la inmortalidad por la fotografía

En esta breve entrada me vais a permitir alejarme un poco de la línea habitual del blog, que suele ser esencialmente descriptiva, para expresar algunas sensaciones que la fotografía antigua me transmite. De este modo, esta entrega tendrá un contenido tal vez más reflexivo que fotográfico.
En ocasiones, como supongo que os sucederá a muchos, la visión de imágenes antiguas me recuerda lo efímero de nuestra existencia. Todas las personas que aparecen en esas fotografías del siglo XIX y principios del XX fallecieron hace mucho tiempo y, en muchos casos, ya nadie recuerda siquiera quiénes eran, cuál era su nombre o a qué se dedicaron en su vida. Particularmente, esa sensación de cierto desasosiego, la experimento con mayor intensidad al ver fotografías donde aparecen personas anónimas, paseando por la calle, trabajando o simplemente mirando con extrañeza aquellos primeros aparatos fotográficos que, para ellos, debían ser poco menos que instrumentos propios de prácticas de brujería.
Pero esa sensación se torna pronto en alegría cuando, pensándolo dos veces, me doy cuenta de que esas personas tal vez no hayan muerto del todo: la fotografía tiene ese poder inmortalizador de capturar para siempre instantes que de otro modo se hubieran desvanecido para siempre. En cierto modo, esas personas para mí siguen existiendo, y lo seguirán haciendo mientras alguien mire esas fotografías. Sin duda, la fotografía tiene ese don tan maravilloso.
Esta reflexión me ha venido a la cabeza al descubrir, por casualidad, a la que creo que es la misma persona en dos fotografías diferentes tomadas por diferentes autores en el mismo lugar (los alrededores de la Iglesia de Santiago del Arrabal y la Puerta de Bisagra cuando dicha puerta tenía viviendas adosadas en ambos lados de la calle) hacia el año 1885. Se trata de una persona bastante peculiar: viste unos ropones blancos a modo de enorme blusa como atuendo en ambas estampas, con una gorra de plato en su cabeza. En una de las fotografías, tomada por el genio de Mazarambroz, Don Casiano Alguacil, este peculiar personaje aparece sujetando un enorme palo en una escena algo extraña que pareciera simular un forcejeo con otro toledano de oscuras vestimentas:
Puerta de Bisagra e Iglesia de Santiago del Arrabal (Toledo) a finales del siglo XIX. Fotografía de Casiano Alguacil

La otra fotografía en la que creo que aparece, fue tomada hacia 1890 por un viajero anónimo inglés y es propiedad de la Casa de los Tiros de Granada. En esta estampa, el personaje viste el mismo ropón claro y la misma gorra pero con pantalones diferentes. Aparece casi en el mismo lugar de la otra foto descendiendo (¿o tal vez subiendo?) de una acémila con las alforjas cargadas de mercancía. La foto está firmada en inglés con un escueto "Toledo. The Gate":
Puerta de Bisagra hacia 1890. Casa de los Tiros, Granada.

Ampliando las imágenes se pueden ver mejor estas descripciones:
Puerta de Bisagra e Iglesia de Santiago del Arrabal (Toledo) a finales del siglo XIX. Fotografía de Casiano Alguacil (detalle)
Puerta de Bisagra y Alrededores hacia 1890. Fotografía de viajero inglés anónimo (detalle). Casa de los Tiros (Granada)

Aún más ampliadas:
Puerta de Bisagra e Iglesia de Santiago del Arrabal (Toledo) a finales del siglo XIX. Fotografía de Casiano Alguacil (detalle)
Puerta de Bisagra y Alrededores hacia 1890. Fotografía de viajero inglés anónimo (detalle). Casa de los Tiros (Granada)

Tal vez tan solo sean ilusiones mías y no se trate de la misma persona, pero en cierto modo eso es lo de menos. Lo importante es que estas fotografías me han hecho pensar en el poder de la fotografía para convertir en imperecederos los momentos...y me apetecía compartir estas reflexiones con vosotros.

domingo, 25 de enero de 2009

Algunas curiosidades sobre cosas desaparecidas

Esta entrada va a estar dedicada a algunas de esas partes de la historia de Toledo ya desaparecidas pero que gracias a la fotografía parecieran casi revivir. Algunas son enormes edificios, otras son pequeños detalles, pero todas tienen en común dos cosas: que ya no existen y que afortunadamente llegaron a tiempo de ser fotografiadas.
Comenzaré con un ejemplo de enorme tamaño: la antigua Escuela Normal de Magisterio. Pocos edificios de ese tamaño han tenido una vida tan corta y desdichada. Edificado en el año 1929 en los terrenos que hoy son el Paseo de Sisebuto, pronto comenzó a tener graves problemas de estabilidad derivados de la escasa capacidad portante del suelo sobre el que se asentaba, que era una escombrera. Poseía cuatro torres y dos grandes patios y competía en tamaño con el mismísimo (y cercano) Hospital Tavera. Tras la Guerra Civil y hasta 1945 fue cuartel de infantería, y sus últimas clases de magisterio fueron impartidas hacia 1951. En esos últimos años ya sólo podía usarse la parte del edificio que miraba al Paseo de Merchán. En estas imágenes podéis ver el enorme edificio.
Vista aérea de la Escuela Normal de Magisterio y del Hospital Tavera
Escuela Normal de Magisterio de Toledo
Escuela Normal de Magisterio de Toledo
Vista aérea de Toledo con la Escuela Normal de Magisterio aún en pie

En esta otra se aprecia la Escuela ya semidemolida, con su volumen reducido a la mitad:
Vista del Puente de Alcántara y la Escuela Normal de Toledo durante su demolición

Otro edificio desaparecido, este de mucho menor tamaño, es la Ermita del Calvario. Se situaba junto al Convento de San Gil, hoy sede de las Cortes Regionales. Era una humilde construcción, que había sido ya semiderruida en la Guerra de la Independencia y que en 1847 fue reedificada por los hermanos Juan y Joaquín Villalobos gracias a sus aportaciones y a limosnas que estos dos presbíteros recaudaron. Contaba con una sencilla nave, y en su interior existía un altar, un retablo y un crucifijo, que aún perdura. Es el Cristo de la Fe, o del Calvario, que desfila cada Viernes Santo con la Hermandad del Cristo de la Fe y Nuestra Señora del Rosario. Estas son las imágenes que han quedado de la humilde ermita: en primer lugar tenéis la más antigua, tomada por Jean Laurent en 1872 desde el Valle.
Vista de Toledo desde la Virgen del Val (del Valle). 1872. Foto Jean Laurent. Archivo Ruiz Vernacci. Fototeca Histórica Nacional
Ermita del Calvario de Toledo hacia 1872. Foto J. Laurent

A finales del siglo XIX J. Lacoste llegó a tiempo de fotografiarla desde el mismo lugar muy poco antes de su demolición:
Vista de Toledo hacia 1900. Foto J. Lacoste. Archivo Ruiz Vernacci
Ermita del Calvario de Toledo hacia 1900. Foto J. Lacoste

Siguiendo con elementos arquitectónicos desaparecidos, nos centraremos ahora en los arcos que existían en Zocodover, en la subida hacia el Alcázar, hasta 1865, fecha en la que fueron derribados. Fueron construidos en 1656 por Juan García de San Pedro en estilo herreriano y formaban parte de una remodelación integral de Zocodover que jamás llegó a efectuarse como nos cuenta Rafael del Cerro Malagón en el último número de la maravillosa revista Archivo Secreto del Ayuntamiento de Toledo. De estos arcos nos han llegado dos fotografías, muy similares, pero diferentes, tomadas por un fotógrafo anónimo antes de 1865:
Arcos de estilo herreriano en Zocodover antes de ser demolidos en 1865
Arcos de estilo herreriano en Zocodover antes de ser demolidos en 1865

Otros edificios que dejaron hace tiempo de existir fueron algunas fábricas, con hornos y chimeneas, destinadas a fabricar loza y cerámica. Hoy día sería impensable ubicar edificios fabriles en plena ciudad, pero en esos tiempos las regulaciones industriales brillaban por su ausencia. También sorprende pensar que, tal vez, el aire que respiramos hoy en Toledo puede que sea más puro que el que respiraban entonces. Os muestro primero imágenes de una fábrica con su chimenea en la misma orilla del Tajo:
Edificios fabriles a las orillas del Tajo en Toledo durante una crecida. Fotografía de D. Pedro Román Martínez hacia 1920
Industria con chimenea junto al río Tajo en Toledo
Industria con chimenea junto al río Tajo en Toledo
Industria con chimenea junto al río Tajo en Toledo
Industria con chimenea junto al río Tajo en Toledo

Y en estas imágenes podéis ver una fábrica de loza en la Antequeruela:
Fábrica de loza en la Antequeruela de Toledo. Fotografía de D. Pedro Román Martínez
Fábrica de loza en la Antequeruela de Toledo hacia 1928

Otro elemento que durante años existió en Toledo fue el depósito de la elevadora de aguas, que mediante la recién descubierta para la sociedad toledana energía eléctrica, subía el agua del Tajo desde las turbinas de Vargas (construidas en el emplazamiento del Artificio de Juanelo) hasta este depósito situado junto al Alcázar. Inaugurado en 1870, se comunicaba con los depósitos situados en la Plaza de San Román. En estas imágenes podéis ver el depósito situado junto al Alcázar.
Alcázar de Toledo hacia 1880 con el depósito de la elevadora de aguas
Alcázar de Toledo, España. Foto R. Max Junghaendel, 1887-89. (Propiedad Hispanic Society of America)
Alcázar de Toledo en el siglo XIX. Fotografía de Casiano Alguacil

Estos eran los depósitos de la Plaza de San Román, justo delante de la entrada a San Pedro Mártir:
Antiguos depósitos de agua de Toledo en la Plaza de San Román
Depósitos de agua en la Plaza de San Román de Toledo

Dichos depósitos fueron derribados en 1979:
Demolición de los antigios depósitos de agua de la Plaza de San Román (toledo) en 1979. Fotografía de Villasante.

Otra desaparición fue la del Puente de los Polvorines de la Fábrica de Armas, que comunicaba ambas márgenes del río y que feneció en una riada de 1947.
Antiguo Puente de Los Polvorines de la Fábrica de Armas de Toledo
Antiguo Puente de Los Polvorines de la Fábrica de Armas de Toledo
Antiguo Puente de los Polvorines d ela Fábrica de Armas de Toledo

Una curiosidad desaparecida es el surtidor de gasolina que existía en la mismísima Puerta de Bisagra y que ofertaba "gasolina filtrada":
Surtidor de gasolina en la Puerta de Bisagra de Toledo
Surtidor de gasolina en la Puerta de Bisagra de Toledo
Surtidor de gasolina en la Puerta de Bisagra de Toledo

Cerca de allí, junto a la iglesia de Santiago del Arrabal, se situaba la báscula municipal de pesaje de camiones, tractores y demás vehículos de mercancías. Fue fotografiada por mi abuelo Eduardo Butragueño:
Antigua báscula de pesaje junto a Santiago del Arrabal. Fotografía de Eduardo Butragueño Bueno

Otra desaparición, algo peculiar, fue la sufrida por un islote que solía aparecer cerca del Puente de Alcántara cuando el caudal era reducido en las cercanías de la Playa de Safont y que pasó a mejor vida con la ejecución del Puente de Azarquiel en los años 80 del siglo XX (Gracias a Rafael del Cerro Malagón edito la entrada aclarando que no se trata de la Isla de Antolínez, que ocupaba el espacio que se corresponde con el paseo existente entre la orilla derecha del río y la avenida de Castilla de Castilla-La Mancha, pues el Tajo al llegar a la actual presa de Safont se abría en dos brazos, de modo que el derecho discurría por las actuales dársenas de la estación de autobuses, Hotel Mayoral y puerta del Vado para encontrarse con el cauce principal antes del puente de Alcántara. Este tramo se desecó entre finales del siglo XVIII y principios del XIX):
Islote que aparecía cerca del Puente de Alcántara

Como curiosidad desaparecida final, esta más moderna, os dejo los míticos katangas, autobuses urbanos de Toledo denominados así por la población local al coincidir su implantación con los conflictos en esta región congoleña. Su color amarillo era inconfundible y aún hoy muchos toledanos siguen hablando de "coger el katanga" en lugar de tomar el autobús.
Katangas de Toledo en 1983. Foto Wouter Van der Brugghen
Katanga en el polígono de Toledo
© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall