Han pasado casi 72 años desde entonces, pero los lugares son perfectamente reconocibles en muchos casos. Personalmente, y como ya publiqué en esta otra entrada del blog, las estampas de la Guerra Civil en Toledo me sobrecogen al ser lugares que recorro a diario en nuestra plácida vida de 2008. Por eso, uilizando el título de la novela de León Tolstói, Guerra y Paz, os traigo una comparativa de las imágenes de Doherty y las que se pueden tomar un día cualquiera de 2008, con el solo objetivo de ayudar a valorar lo que hoy tenemos (la paz, el mayor de los tesoros) y a conocer un pasado no tan lejano del que debemos huir y avergonzarnos.
En esta primera pareja de imágenes podéis ver el final de la Cuesta de las Armas junto a Zocodover, llena de sacos terreros desde los que disparaban las milicias republicanas. En 2008 ya no quedan estererías, pero a lo mejor en Adolfo Domínguez nos cobran 100 euros por unas sandalias de esparto.
Esta otra estampa nos muestra soldados posando en Zocodover, al inicio de la Calle Ancha, donde hoy se sitúa la Caja Rural.
En este caso se trata de la Plaza de la Magdalena, con el Casino al fondo, que aún hoy conserva los balazos recibidos aquellos días como muestra de la barbarie. En 2008 la escena es contemplada a partes iguales por turistas y lugareños.
Esta otra pareja de imágenes, tal vez la más llamativa, muestra lo que era el Café Español en Zocodover, lleno de sacos terreros con soldados abrigados al amanecer justo donde hoy podemos tomar tranquilmente una horchata.
Ya os mostré en su día cómo quedó Zocodover de devastado. En esta foto de Doherty podemos apreciar cómo sólo el Arco de la Sangre estaba en pie y cuán destruído estaba el Alcázar.
Estas otras dos comparativas de Zocodover muestran edificios que son perfectamente reconocibles ayer y hoy en el entorno de Santa Fe. Cambia, y mucho, el ambiente que los rodea.
Para terminar, y gracias a los enlaces que me ha pasado Tomás Recio, os pongo dos sobrecogedores vídeos en los que podréis ver imágenes de Toledo en los combates.
A mí me ponen la piel de gallina y sólo pido que no se repita.
Actualización (23-05-08): Según parece no fue Doherty quien tomó las fotografías sino que debió hacerlo algún fotógrafo profesional británico o estadounidense aunque sí acabaron en sus manos y más tarde quedaron olvidadas en un cajón de su casa. La historia es algo rocambolesca, digna de una novela:
Todo empezó cuando a Carles Querol, historiador catalán, le encargaron que fotografiara la misma zona del Alto Penedés que el mítico fotógrafo Robert Capa había inmortalizado con su cámara en 1939. El trabajo de Querol se exhibió en una exposición en Londres para la que necesitó la colaboración de Annya Doherty y ahí surgió todo. Por casualidad, la nieta del aviador (traductora) le comentó que aún conservaba en su casa un álbum familiar con fotos de su abuelo en Toledo durante los primeros meses de la Guerra Civil, todo un tesoro documental que hizo brillar los ojos de Querol. La vida de Doherty, como os digo, parece sacada de una novela: se había alistado en 1932 en la Royal Air Force británica. Cuatro años después llegó a Toledo a la edad de 26 años junto a un grupo de brigadistas ingleses para luchar contra las tropas rebeldes, después de que la RAF lo hubiera destinado a Singapur y más tarde al aeródromo republicano de Getafe. En abril de 1937 abandonó España y después participó en la Segunda Guerra Mundial. Más tarde trabajó para la aviación civil en África, continente en el que falleció en 1967 sin conocer a su nieta Annya y con sus fotos de Toledo a miles de kilómetros de distancia.Su vida fue más propia de un aventurero que de un militar tradicional y algún historiador sugiere que su presencia en España se debió a su posible trabajo como espía para las Fuerzas Aéreas Británicas ya que a éstas les interesaba conocer con todo detalle cómo eran y actuaban los aviones alemanes e italianos que luchaban al lado del bando nacional. Lo cierto es que este brigadista internacional o audaz espía conservó esta importante colección de fotografías que ahora nos muestra nuevos detalles de cómo fue el asedio al Alcázar. (Fuentes: Diario Hoy y El País)