Aunque ese nombre le quisiera relacionar con el Cardenal Lorenzana como supuesta finca de recreo estival de este prelado en el siglo XVIII, lo cierto es que no existen hasta la fecha evidencias documentales que lo demuestren, si bien en 1948 Guillermo Téllez ya citaba esta relación:

Sabemos por las investigaciones del académico Adolfo de Mingo que esta finca estaba habitada desde 1893 por Luisa Escudero, viuda del militar Carlos Villalba Riquelme, fallecido en acto de servicio en Filipinas. Este malogrado militar era el hermano del futuro general Villalba, famoso por ser ministro de la Guerra, director de la Academia de Infantería y fundador de la Escuela Central de Gimnasia.
Posteriormente, apunta Adolfo de Mingo que el solar fue utilizado como segundo horno del genial ceramista Sebastián Aguado, que trabajó aquí con su gran discípulo Ángel Pedraza.






Lo que es menos conocido es que este lugar fue la vivienda en los años 30 del internacionalmente famoso poeta Roy Campbell (a quien dediqué esta otra entrada del blog), hecho histórico que nos permite acceder a las primeras fotografías del interior de la finca. Se sabe que Campbell era inquilino del inmueble, abonando el alquiler a su dueño, llamado Bonifacio:


En esta época el acceso se realizaba por la zona interior de la muralla, por la Calle Airosas:

Tras la guerra, y una vez que el legendario Hotel Castilla cerró en 1949, Toledo quedó huérfana de un hotel de referencia para las clases más pudientes. Fue así como nació el proyecto que denominó al lugar oficialmente como "Hostal del Cardenal Lorenzana", inaugurado a bombo y platillo el 7 de junio de 1952 como el nuevo parador de Toledo.

Se editaron con tal motivo unas preciosas postales publicitarias:






Su inmediatez a la célebre Puerta Vieja de Bisagra era también aprovechada como reclamo:

De esta primera etapa de los años 50 se conservan valiosas fotografías que amablemente me ha cedido Tomás García del Cerro, donde aparecen decenas de empleados en diferentes estancias. Estoy seguro de que a los que aún vivan, así como a sus familiares que los reconozcan, estas imágenes les van a emocionar por traer grandes recuerdos casi olvidados:





























Sabemos que en 1954 varios empleados del Hostal resultaron agraciados por un tercer premio de la Lotería Nacional. En 1956 estaba gestionado por la empresa Hoteles Turísticos S.A., Hotursa, bajo la dirección de José Meliá Sinisterra.

Sin embargo, el Hostal del Cardenal cerró sus puertas alrededor de 1960 y sus instalaciones quedaron sin uso. De hecho, en agosto de 1963 la Diputación Provincial llegó a aprobar intentar comprar el edificio, que se encontraba en venta, para utilizarlo como nueva sede de la Sección Femenina:


Algún cambio de rumbo muy brusco debió darse, en forma de adquisición por parte de otros dueños de carácter privado que decidieron retomar su actividad anterior, pues el edificio fue pronto reformado por el arquitecto Fernando Chueca Goitia para albergar de nuevo un lujoso establecimiento hostelero. Su reinauguración tuvo lugar el 27 de febrero de 1966 por el mismísimo Ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga Iribarne. Los hermanos González, dueños del famoso y antiguo restaurante Botín en Madrid se hicieron con las riendas del renovado Hostal del Cardenal, que se convirtió desde entonces en un referente de la alta gastronomía en Toledo. Sus salones decorados al más puro estilo castellano, sus cuidados jardines y su esmerado servicio hicieron que el lugar fuera un habitual escenario de celebraciones para centenares de familias en Toledo para sus días más señalados.
Existen preciosas fotos de esta zona en los años 50, 60 y 70, donde se aprecian varias curiosidades, como por ejemplo el abrevadero rectangular de piedra existente en el exterior (recientemente recolocado junto al remonte del Granadal tras estar décadas arrumbado en dependencias municipales) o el muy distinto nivel de la entrada principal con respecto a la cota que hoy presenta. Ello se debe a que el Paseo de Recaredo estaba sobreelevado y poseía un túnel a modo de paso inferior justo enfrente de la Puerta Vieja de Bisagra:






En la actualidad su denominación ha variado ligeramente, llamándose Hacienda del Cardenal, y tras un reciente cambio de propiedad afronta una importante ampliación en la zona trasera para la construcción de un hotel que complemente su actividad, que sigue viento en popa gracias a su excelente situación estratégica un punto tan emblemático de la ciudad.
