gregorio marañón
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viernes, 10 de septiembre de 2010

La Calle de Santa Isabel o un tributo a Benito Pérez Galdós

En ocasiones me pregunto si los arquitectos de los monumentos más imponentes de Toledo tuvieron en cuenta el entramado urbano de Toledo y las perspectivas que desde ese intrincado callejero podrían obtenerse de los edificios que proyectaban. Sólo así podrían explicarse algunas vistas interiores de la ciudad, que parecería casi imposible que hubiesen surgido del azar. Tal vez uno de los casos más representativos de esto que os expongo sea la sublime visión de la torre de la Catedral que puede contemplarse desde la Calle de Santa Isabel.
Se trata de una calle no demasiado ancha, con ligeras pendientes que suben y bajan y que, si se recorre desde fuera hacia dentro, ofrece en un momento dado -y de modo totalmente sorpresivo para el que la recorre por vez primera- una estampa difícil de olvidar: la torre de la Catedral aparece al fondo de la calle, rotunda, elevándose hacia el cielo como un gigantesco ciprés.
Probablemente no es casualidad que Benito Pérez Galdós escribiera su célebre novela Ángel Guerra en el número 16 de esta calle, en en caserón que en algunos documentos figura como Caserón del Recurso. Se trataba de una pensión regentada por las hermanas Agustina y Benita Figueroa -citadas como Figueras en algunas publicaciones por un error de transcripción-. Fue el lugar que le recomendó su buen amigo el pintor Ricardo Arredondo. Sin duda, encontrar la inspiración para escribir es más sencillo si a uno le rodean estampas como esa. Desde 1923 figura en esa casa una placa en memoria del genial escritor canario. Fue colocada el dia 15 de abril de ese año por la asociación "Amigos de Galdós" encabezados por Gregorio Marañón -que fue quien costeó la placa- y Ramón Pérez de Ayala, entre otros destacados intelectuales y artistas.
Descubrimiento de la placa en homenaje a Galdós en la Calle Santa Isabel de Toledo el 27 de abril de 1923. Fotografía de Javier Marañón para Mundo Gráfico
Placa en homenaje a Galdós colocada en la Calle Santa Isabel de Toledo el 27 de abril de 1923. Fotografía de Javier Marañón para Mundo Gráfico
Como es lógico, esta perspectiva fue descubierta por algunos de los primeros fotógrafos en el siglo XIX, como por ejemplo Casiano Alguacil que la inmortalizó precisamente en la época en que Galdós frecuentaba esta calle. Es bonito imaginar que don Casiano y don Benito pudieran cruzarse aquel mismo día...
Calle de Santa Isabel en el siglo XIX. Fotografía de Casiano Alguacil

A comienzos del siglo XX la estampa fue profusamente fotografiada:
Calle de Santa Isabel en 1915.
Calle de Santa Isabel a principios del siglo XX. Foto Hauser y Menet
Calle de Santa Isabel a principios del siglo XX. Foto Abelardo Linares
Calle de Santa Isabel a principios del siglo XX. Foto Abelardo Linares
Catedral andamiada desde la Calle de Santa Isabel a inicios del siglo XX
Calle de Santa Isabel a principios del siglo XX. Foto Roisin
Calle de Santa Isabel a principios del siglo XX
Calle de Santa Isabel a principios del siglo XX
Torre de la Catedral desde la Calle de Santa Isabel hacia 1915. Fotografía de Kurt Hielscher.
Calle de Santa Isabel a principios del siglo XX.
Calle de Santa Isabel a principios del siglo XX. Foto Rodríguez
Calle de Santa Isabel a principios del siglo XX
Calle de Santa Isabel a principios del siglo XX. Foto Alsina
Calle de Santa Isabel a principios del siglo XX
Calle de Santa Isabel a principios del siglo XX. Foto Alonso
Calle de Santa Isabel a principios del siglo XX. Foto Garrabella
Calle de Santa Isabel a principios del siglo XX.
Calle de Santa Isabel a principios del siglo XX
Calle de Santa Isabel a principios del siglo XX
Calle de Santa Isabel a principios del siglo XX
Calle de Santa Isabel a principios del siglo XX.
Calle de Santa Isabel a inicios del siglo XX
Calle de Santa Isabel a inicios del siglo XX

A mediados del siglo XX, comenzaron a aparecer imágenes de este lugar a color, con novedades en algunos casos como la primera iluminación de la Catedral o la presencia de las primeras vespas, aunque aún algunas tenían un aire antiguo con la presencia de burros en la calle:
Calle de Santa Isabel a mediados del siglo XX
Calle de Santa Isabel a mediados del siglo XX
Calle de Santa Isabel a mediados del siglo XX
Calle de Santa Isabel a mediados del siglo XX
Calle de Santa Isabel a mediados del siglo XX
Calle de Santa Isabel a mediados del siglo XX
Calle de Santa Isabel a mediados del siglo XX
Calle de Santa Isabel a mediados del siglo XX
Calle de Santa Isabel a mediados del siglo XX
Calle de Santa Isabel a mediados del siglo XX
Calle de Santa Isabel a mediados del siglo XX
Calle de Santa Isabel a mediados del siglo XX. Foto Arribas
Calle de Santa Isabel a mediados del siglo XX.
Calle de Santa Isabel a mediados del siglo XX. Foto Cebollero
Calle de Santa Isabel a mediados del siglo XX
Calle de Santa Isabel a mediados del siglo XX

En mayo de 1962 mi abuelo Eduardo Butragueño Bueno tomó esta preciosa fotografía:
Catedral de Toledo desde la Calle de Santa Isabel en mayo de 1962. Fotografía de Eduardo Butragueño Bueno

Sirva esta entrada para cumplir con la intención de la placa que aún sigue allí colocada, y que finaliza con las palabras "Pasajero: no pases delante de mí con indiferencia. Numen Inest" (la expresión final en latín podría traducirse como "aquí se oculta la divinidad" o "aquí mora una divinidad"). Que estas fotografías y esta historia sirvan como humilde homenaje a esta calle y a Galdós, en este año que se cumplen 120 años de la publicación de la primera parte de Ángel Guerra sin que se haya hecho nada a nivel institucional para recordarlo.

La Calle de Santa Isabel en Google Maps:

Ver Toledo Olvidado en un mapa más grande

sábado, 23 de enero de 2010

En busca de los modelos de El Greco (Homenaje a Gregorio Marañón)

Fue Manuel Bartolomé Cossío el primero en plantear, en 1908, la posibilidad de que Doménikos Theotokópoulos, El Greco, hubiese utilizado a modelos con algún tipo de demencia para representar a los apóstoles en sus geniales cuadros.
Unos años más tarde, en 1955, en un intento de dar forma a esta revolucionaria teoría, Gregorio Marañón y Posadillo convocó en el Antiguo Hospital de dementes del Nuncio (hoy sede de la Consejería de Economía) a los fotógrafos de la Casa Rodríguez y al pintor y escultor Sebastián Miranda para tomar unas fotografías y unos dibujos de algunos locos residentes en aquel hospital, a los que previamente se les había dejado crecer el pelo y la barba.
La idea de Marañón era poder hallar en estas personas los rasgos del célebre misticismo castellano que El Greco recreó con maestría en su apostolado y que en Toledo alcanza su máxima expresión. En palabras del propio Marañón, El Greco escogió Toledo por ser "la ciudad de Europa en la que era más denso el clima del misticismo oriental, propicio para su genio creador".
De este modo, ataviaron a los dementes con paños y túnicas mientras Miranda tomaba dibujos y Rodríguez inmortalizaba las escenas con su cámara fotográfica.
Greogorio Marañón dirige la sesión de fotos con dementes en el Hospital del Nuncio en 1955. Fotografía Rodríguez
Greogorio Marañón dirige la sesión de fotos con dementes en el Hospital del Nuncio en 1955. Fotografía Rodríguez
Greogorio Marañón dirige la sesión de fotos con dementes en el Hospital del Nuncio en 1955. Fotografía Rodríguez

Los resultados fueron del total agrado de Marañón, que pidió confidencialidad a los presentes en cuanto a la divulgación de las imágenes por tratarse de "un asunto delicado". Hay que tener en cuenta las circunstancias especiales que se daban en la España de los años cincuenta, época en la que asociar santidad a locura podía generar problemas con algunos sectores de la Iglesia o del gobierno. Marañón pronto quiso aclarar que "no he querido disfrazar de Apóstoles a los actuales inocentes, sino mostrar que son los mismos en la morfología y en la exaltación expresiva”.
El trabajo de Marañón fue publicado en el libro "El Greco y Toledo" en 1956 en su primera edición y en 1958 en una segunda. La repercusión que tuvo su teoría fue enorme en todo el mundo y las fotografías aparecieron en diversos periódicos y revistas que, en algunos casos, criticaron la teoría del doctor.
Comparación entre los cuadros de El Greco y algunos dementes de El Nuncio (Toledo) en 1955 para el libro de Gregorio Marañón
Comparación entre los cuadros de El Greco y algunos dementes de El Nuncio (Toledo) en 1955 para el libro de Gregorio Marañón
Comparación entre los cuadros de El Greco y algunos dementes de El Nuncio (Toledo) en 1955 para el libro de Gregorio Marañón

Cincuenta y cinco años después de tomar esas fotografías creo que es de justicia recordar la valentía y la originalidad de Marañón. Y qué mejor forma de recordarle que con una reedición de su trabajo con modelos de 2010, que si bien no están en ningún manicomio, bien podrían encarnar ese misticismo tan castellano y tan toledano que El Greco plasmó en las expresiones de los protagonistas de sus cuadros.
Con fotografías de Eva Corral, una de las mejores fotógrafas toledanas del momento, y con la colaboración como modelos de Daniel Fernández-Cid, Luis Manuel García, José Luís Nares, Daniel Sánchez y Jorge de la Fuente intenté recrear en el siglo XXI esta teoría en una gélida mañana de enero. A continuación os dejo esta serie de imágenes que alternan los originales de El Greco, las fotografías de Rodríguez en 1955 y las fotografías de este tributo a Marañón en 2010.

Las lágrimas de San Pedro. Obra de El Greco
Jorge de la Fuente como San Pedro. Fotografía de Eva Corral
Demente del Hospital del Nuncio (Toledo) caracterizado como un personaje de El Greco en 1955. Fotografía Rodríguez

Santiago el Mayor peregrino. Obra de El Greco
Luis Manuel García como Santiago el Mayor peregrino. Fotografía de Eva Corral

Santiago el Mayor. Obra de El Greco
José Luis Nares como Santiago el Mayor. Fotografía de Eva Corral

Santiago el Menor. Obra de El Greco
Daniel Martín como Santiago el Menor. Fotografía de Eva Corral

Santo Tomás. Obra de El Greco
Daniel Martín como Santo Tomás. Fotografía de Eva Corral

San Simón. Obra de El Greco.
Daniel Fernández-Cid como San Simón. Fotografía de Eva Corral

San Judas Tadeo. Obra de El Greco
José Luis Nares como San Judas Tadeo. Fotografía de Eva Corral

Demente del Hospital del Nuncio (Toledo) caracterizado como un personaje de El Greco en 1955. Fotografía Rodríguez
Luis Manuel García recreando a un demente del Hospital del Nuncio. Fotografía de Eva Corral

Demente del Hospital del Nuncio (Toledo) caracterizado como un personaje de El Greco en 1955. Fotografía Rodríguez
Jorge de la Fuente recreando a un demente del Hospital del Nuncio.Fotografía de Eva Corral

Demente del Hospital del Nuncio (Toledo) caracterizado como un personaje de El Greco en 1955. Fotografía Rodríguez
Daniel Fernández-Cid recreando a un demente del Hospital del Nuncio. Fotografía de Eva Corral

Demente del Hospital del Nuncio (Toledo) caracterizado como un personaje de El Greco en 1955. Fotografía Rodríguez
Demente del Hospital del Nuncio (Toledo) caracterizado como un personaje de El Greco en 1955. Fotografía Rodríguez

Con especial agradecimiento a todos los modelos y a Eva Corral por las fotografías y con el deseo de que El Greco siga siendo uno de los máximos exponentes en la divulgación de lo que Toledo representa, sólo me queda dedicar esta entrada al eterno descanso de Chuchi: pocas personas conoceré nunca con sentimientos tan elevados como los que tú tenías.
© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall