sábado, 17 de enero de 2026

Toledo en los años 20 fotografiado por Modesto Montoto

La figura de Modesto Montoto Álvarez (1875–1950) ocupa un lugar singular en la historia de la fotografía asturiana. A caballo entre el amateur ilustrado y el profesional por circunstancias, su obra constituye hoy uno de los testimonios visuales más valiosos sobre la Asturias rural y urbana de comienzos del siglo XX.
Nacido en la localidad de Infiesto y profundamente vinculado a Villamayor, Montoto desarrolló su vida profesional principalmente en el ámbito comercial, una actividad que le permitió recorrer buena parte de la región asturiana y conocer de primera mano sus paisajes, gentes y modos de vida. De ese contacto directo con el territorio surgiría una mirada fotográfica atenta, empática y extraordinariamente fértil, centrada en la vida cotidiana, el trabajo tradicional, las fiestas, los mercados y el paisaje humano de Asturias.
Autorretrato de Modesto Montoto hacia 1914 Su formación fotográfica se gestó en un entorno local dinámico y se vio decisivamente impulsada por su amistad con el aficionado Saturio Azcoitia, con quien experimentó nuevas técnicas y tendencias estéticas, y, sobre todo, por su relación con el fotógrafo Julio Peinado, a quien siempre consideró su maestro. A través de Peinado, Montoto amplió su horizonte técnico y artístico, e incluso se acercó al naciente mundo del cine.
El gran punto de inflexión en su trayectoria llegó con su colaboración con la revista Asturias, publicada en La Habana (Cuba) entre 1914 y 1922 para la emigración asturiana residente en la isla. Convertido en su principal corresponsal gráfico, Montoto entendió mejor que nadie el poder de la fotografía como vínculo emocional con la tierra natal. Sus imágenes de pueblos, montañas, romerías y escenas populares alimentaron la nostalgia y la identidad colectiva de miles de emigrantes, hasta el punto de ser reconocido por la propia revista como uno de sus colaboradores esenciales.
Portada de la revista Asturias, número 31 (1915) con una foto de Modesto Montoto. Aunque nunca abandonó del todo su condición de aficionado, su intensa producción, su movilidad por toda la región y su capacidad para responder a una demanda gráfica constante lo convirtieron en un profesional atípico, pero eficaz y bien remunerado. Esa misma vocación divulgadora lo llevó también al cine, participando junto a Julio Peinado en la película Bajo las nieblas de Asturias (1926), un proyecto concebido como exaltación visual del paisaje y el alma asturianos, pensado de nuevo para el público emigrante.
Fotograma de la película Bajo las nieblas de Asturias de Modesto Montoto (1926) En lo estilístico, la obra de Montoto se caracteriza por una fotografía directa y clara, alejada del artificio del estudio y centrada en el entorno natural y social. Sus paisajes, escenas costumbristas y retratos de tipos populares no buscan el pintoresquismo fácil, sino la fijación de una memoria colectiva en transformación. En sus imágenes conviven tradición y progreso, pasado y modernidad, configurando una auténtica crónica visual de Asturias entre 1900 y 1925.
Retrato de una mujer joven en Infiesto (Asturias) en 1914 por Modesto Montoto. Hoy, la figura de Modesto Montoto se reconoce como la de un testigo privilegiado de su tiempo: un fotógrafo que, sin abandonar su arraigo local, supo convertir la cámara en instrumento de comunicación, memoria e identidad para toda una comunidad dispersa a ambos lados del Atlántico.
Pareja de Asturianos por Modesto Montoto En los años 20, Modesto Montoto realizó una visita a Toledo en la que obtuvo una buena serie de interesantes fotografías conservadas, digitalizadas y divulgadas por el Museu del Pueblu d'Asturies de la ciudad de Gijón, a quien agradezco sinceramente la posibilidad de incluir en el blog estas imágenes toledanas tomadas por tan insigne fotógrafo. Comenzaré por mostraros esta preciosa toma en la que varios acompañantes de Montoto aparecen en la terraza del elegante Café Suizo de la plaza de Zocodover.
Toledo, Plaza de Zocodover. Años 20. Autor: Modesto Montoto. Museu del Pueblu d'Asturies Esta es una estupenda vista de la calle de Barrio Rey, muy cerca de Zocodover:
Calle de Barrio Rey. Años 20. Autor: Modesto Montoto. Museu del Pueblu d'Asturies La Puerta del Reloj de la Catedral fue inmortalizada en varias fotografías:
Puerta del Reloj de la Catedral. Años 20. Autor: Modesto Montoto. Museu del Pueblu d'Asturies Puerta del Reloj de la Catedral de Toledo, decoración con esculturas.  Años 20. Autor: Modesto Montoto. Museu del Pueblu d'Asturies Esta es una buena vista del barrio de la Antequeruela con el Hospital Tavera al fondo:
Barrio de la Antequeruela y Hospital Tavera. Años 20. Autor: Modesto Montoto. Museu del Pueblu d'Asturies Aquí vemos la parte interior de la Puerta de Bisagra, años antes de quedar liberada en sus laterales:
Puerta de Bisagra, cara interior a la ciudad. Años 20. Autor: Modesto Montoto. Museu del Pueblu d'Asturies Muy cerca de allí, Montoto obtuvo esta toma de la iglesia de Santiago del Arrabal:
Iglesia de Santiago del Arrabal. Años 20. Autor: Modesto Montoto. Museu del Pueblu d'Asturies Esta es la parte trasera de la Puerta del Sol:
Puerta del Sol. Años 20. Autor: Modesto Montoto. Museu del Pueblu d'Asturies Una de la más bellas tomas de Montoto es esta imagen del Paseo del Miradero y la calle de Venancio González. Apreciamos que no solo el paseo estaba arbolado, sino que toda la subida a Zocodover estaba poblada por acacias que sombreaban las aceras, en una estampa muy diferente de la que, por desgracia, presenta hoy esta vía:
Paseo del Miradero y calles aledañas pobladas con arbolado. Años 20. Autor: Modesto Montoto. Museu del Pueblu d'Asturies El Arco de la Sangre, visto desde la calle Cervantes, que en ese punto por entonces presentaba una anchura mucho menor a la actual. La destrucción de la zona en 1936 propició que, años después, la casa que ocupa la zona derecha de la imagen fuese demolida permitiendo el ensanche de la vía:
Arco de la Sangre visto desde la calle Cervantes. Años 20. Autor: Modesto Montoto. Museu del Pueblu d'Asturies Aquí vemos el famoso "paso curvo" del Alcázar, situado en la fachada este del edificio:
Paso Curvo en la fachada este del Alcázar. Años 20. Autor: Modesto Montoto. Museu del Pueblu d'Asturies La fachada norte del baluarte, ejecutada por Covarrubias:
Fachada de Covarrubias del Alcázar de Toledo. Años 20. Autor: Modesto Montoto. Museu del Pueblu d'Asturies El Museo del Greco es visible en varias instantáneas de Montoto:
Museo del Greco. Años 20. Autor: Modesto Montoto. Museu del Pueblu d'Asturies Patio y jardín del Museo del Greco. Años 20. Autor: Modesto Montoto. Museu del Pueblu d'Asturies Jardín del Museo del Greco, escultura y fuente. Años 20. Autor: Modesto Montoto. Museu del Pueblu d'Asturies El precioso Hospital de Santa Cruz:
Hospital de Santa Cruz. Años 20. Autor: Modesto Montoto. Museu del Pueblu d'Asturies El patio de la desaparecida Posada de la Sangre, con una torre del Alcázar asomando al fondo:
Patio de la Posada de la Sangre. Años 20. Autor: Modesto Montoto. Museu del Pueblu d'Asturies La torre de la iglesia de la Magdalena vista desde las inmediaciones del Alcázar. Pienso que las obras que se aprecian se corresponden con la ampliación del edificio del Centro de Artistas e Industriales, más conocido como Casino:
Vista de la torre de la Iglesia de la Magdalena y la catedral. Años 20. Autor: Modesto Montoto. Museu del Pueblu d'Asturies Una buena vista de la zona de la Fábrica de Armas y el Cristo de la Vega:
Fábrica de Armas y basílica del Cristo de la Vega. Años 20. Autor: Modesto Montoto. Museu del Pueblu d'Asturies Aquí vemos la Puerta Vieja de Bisagra o de Alfonso VI:
Puerta vieja de Bisagra o de Alfonso VI. Años 20. Autor: Modesto Montoto. Museu del Pueblu d'Asturies El Alcázar visto desde el campanario de la torre de la Catedral:
Campana de la catedral vista desde su torre y al fondo el Alcázar. Años 30. Autor: Modesto Montoto. Museu del Pueblu d'Asturies La calle Comercio o Ancha, con su típica visión de la torre de la Catedral al fondo:
Catedral vista desde la calle Ancha. Años 20. Autor: Modesto Montoto. Museu del Pueblu d'Asturies Modesto Montoto falleció en la ciudad de Oviedo en 1950, dejando un valioso legado en forma de imágenes que constituyen hoy un tesoro, especialmente para toda Asturias, por su inmenso valor documental, estético y etnográfico puesto en valor gracias al trabajo del Museu del Pueblu d'Asturies de la ciudad de Gijón a quien reitero mi agradecimiento por su labor.
Autorretrato de Modesto Montoto hacia 1914

sábado, 20 de diciembre de 2025

El circuito de motocross del Salto del Caballo

Una de las muchas razones que hicieron de Toledo un lugar estratégico en la historia de España tiene que ver con su peculiar enclave en el que la geología juega un papel esencial. Los recursos que el terreno ofrecía a los pobladores eran muy diversos y útiles para tareas tan importantes como la construcción por la presencia local de materiales con los que edificar tanto con piedra como con ladrillo y fabricar sus necesarios morteros de unión. Este hecho ha sido muy bien explicado por autores como mis admirados Jacinto Alonso Azcárate y Andrés Díez Herrero que inteligentemente han denominado a Toledo como "Ciudad de las Tres Geologías" en un brillante símil con el afamado nombre ligado a las tres culturas. Ello se debe a la presencia en la ciudad de afloramientos de las tres grandes unidades geológicas peninsulares: la España silícea, la España calcárea y la España arcillosa, algo realmente curioso y bastante insólito en tan reducido espacio.
Pues bien, la parte arcillosa de la ciudad —comienzo de la comarca de La Sagra— se ha denominado históricamente en Toledo como alcaén y se caracteriza por su color típicamente rojizo-parduzco que tiene en la zona del Salto del Caballo su mejor expresión. Estas arcillas, con las que nuestros ancestros fabricaron adobe, tapial, ladrillos, tejas y utensilios de cerámica no son sino materiales fundamentalmente detríticos depositados en la cuenca cenozoica del Tajo por la erosión de los relieves circundantes (Montes de Toledo y Sistema Central) en épocas remotas del Paleógeno al Mioceno (era Cenozoica).
Río Tajo con color marrón rojizo por arrastres del alcaén en el Puente de Alcántara. Se ve la huerta del Granadal y el Hospital Tavera. Años 60. Puente de Alcántara y al fondo el alcaén con su inconfundible color rojizo. Postal de Toledo en los años 70 Alcaén del Salto del Caballo con su típica tonalidad rojiza En el Salto del Caballo encontramos, por tanto, estos cerretes ondulados arcillosos conocidos popularmente como montes Maripas que, a partir de 1970, fueron considerados como el lugar ideal para celebrar unas multitudinarias y recordadas competiciones de un deporte por entonces incipiente como el motocross. La zona se prestaba para la creación de un circuito de cierta longitud, con subidas y bajadas que permitiesen saltos y derrapes que hicieran las delicias de los aficionados. Ello fue detectado por un auténtico lince como era Federico Martín Bahamontes, quien —inteligentemente— supo aprovechar la oportunidad para despertar el interés de los toledanos por las motocicletas de este tipo, dado que él era el representante de marcas tan destacadas del panorama como Derbi o Rieju a través de su tienda de la plaza de la Magdalena:
Federico Martín Bahamontes en julio de 1967 en su tienda, con muchas motocicletas marca Derbi. Foto Lama. Federico Martín Bahamontes monta una moto Rieju en la Plaza de la Magdalena en los años 60. Foto Enrique Verdugo para diario Pueblo. Colección Personal de Luis Alba Bahamontes en una moto Rieju en la Plaza de la Magdalena. Foto Enrique Verdugo para diario Pueblo. Colección Personal de Luis Alba De este modo, Bahamontes lideró la organización de carreras de motocross en Toledo, que tuvieron su primera prueba en 1970 en los citados cerros del Salto del Caballo. Allí estaba mi querida Mary Ann Kirchoff, una estadounidense que por entonces residía en Toledo, con su cámara fotográfica para retratar el preciso momento del comienzo de aquella histórica carrera:
Campeonato de Motocross en Toledo en 1970. Fotografía de Mary Ann Kirchoff A partir de ese año, la cita se consolidó con la creación del Trofeo Corpus, apareciendo sistemáticamente en el programa oficial de las fiestas del Corpus Christi a partir de 1971.
Mención la edición del Trofeo Corpus de Motocross en el Salto del Caballo. Programa municipal de las fiestas del Corpus 1971 Mención al Trofeo Corpus de Motocross en el Polígono. Programa municipal de las fiestas del Corpus 1972 Mención la III edición del Trofeo Corpus de Motocross en el Salto del Caballo. Programa municipal de las fiestas del Corpus 1973 Mención la IV edición del Trofeo Corpus de Motocross en el Salto del Caballo. Programa municipal de las fiestas del Corpus 1974 Mención la V edición de Trofeo Corpus de Motocross en el Salto del Caballo. Programa municipal de las fiestas del Corpus 1975 El éxito de aquellas pruebas fue impresionante y para dar fe de ello tenemos la suerte de que conservemos fotografías en la ciudad de varios sensacionales fotógrafos y fotógrafas que inmortalizaron aquellas citas, algunas de las cuales llegaron a ser televisadas por TVE. Mirad, por ejemplo, las extraordinarias fotografías tomadas por el tándem María Teresa Silva/Juan Jiménez Peñalosa (Archivo VASIL) cedidas generosamente por su hijo Quique:
Carreras de motocross en el circuito del Salto del Caballo en los años 70. Foto de María Teresa Silva/Juan Jiménez Peñalosa. Archivo VASIL. Carreras de motocross en el circuito del Salto del Caballo en los años 70. Foto de María Teresa Silva/Juan Jiménez Peñalosa. Archivo VASIL. Carreras de motocross en el circuito del Salto del Caballo en 1974. Foto de María Teresa Silva/Juan Jiménez Peñalosa. Archivo VASIL. Carreras de motocross en el circuito del Salto del Caballo en los años 70. Foto de María Teresa Silva/Juan Jiménez Peñalosa. Archivo VASIL. Carreras de motocross en el circuito del Salto del Caballo. Trofeo Corpus 1974, televisado por TVE.  Foto de María Teresa Silva/Juan Jiménez Peñalosa. Archivo VASIL. Carreras de motocross en el circuito del Salto del Caballo en los años 70. Foto de María Teresa Silva/Juan Jiménez Peñalosa. Archivo VASIL. Carreras de motocross en el circuito del Salto del Caballo en los años 70. Foto de María Teresa Silva/Juan Jiménez Peñalosa. Archivo VASIL. Carreras de motocross en el circuito del Salto del Caballo en 1974. Foto de María Teresa Silva/Juan Jiménez Peñalosa. Archivo VASIL. Otro excelente fotógrafo que andaba por allí con su cámara en aquellos años era Juan Ignacio de Mesa a quien también agradezco su generosidad. Pocos años después de tomar estas fotos, se convirtió en el primer alcalde del nuevo periodo democrático en Toledo:
Juan Ignacio de Mesa. Motocross en el Salto del Caballo, años 70. Juan Ignacio de Mesa. Motocross en el Salto del Caballo. Años 70. Juan Ignacio de Mesa. Motocross en el Salto del Caballo. Años 70. Juan Ignacio de Mesa. Motocross en el Salto del Caballo. Años 70. Estas fotos son de la colección de Sthefania García Serrano a quien también agradezco su cesión:
Carreras de motocross en el circuito del Salto del Caballo en los años 70. Donación de Sthefania Garcia Serrano. Carreras de motocross en el circuito del Salto del Caballo en los años 70. Donación de Sthefania Garcia Serrano. Carreras de motocross en el circuito del Salto del Caballo en los años 70. Donación de Sthefania Garcia Serrano. Carreras de motocross en el circuito del Salto del Caballo en los años 70. Donación de Sthefania Garcia Serrano. Carreras de motocross en el circuito del Salto del Caballo en los años 70. Donación de Sthefania Garcia Serrano. Carreras de motocross en el circuito del Salto del Caballo en los años 70. Donación de Sthefania Garcia Serrano. Carreras de motocross en el circuito del Salto del Caballo en los años 70. Donación de Sthefania Garcia Serrano. Carreras de motocross en el circuito del Salto del Caballo en los años 70. Donación de Sthefania Garcia Serrano. Carreras de motocross en el circuito del Salto del Caballo en los años 70. Donación de Sthefania Garcia Serrano. Las pruebas tenían un gran seguimiento en prensa, apareciendo buenas fotos también en periódicos de la época:
Carreras de motocross en el circuito del Salto del Caballo en los años 70. Donación de Sthefania Garcia Serrano. Público en el Trofeo Corpus de Motocross en el Salto del Caballo en 1973 Público en el Trofeo Corpus de Motocross en el Salto del Caballo en 1973. Público en el Trofeo Corpus de Motocross en el Salto del Caballo en 1973. Un motorista herido es transportado en camilla en el Trofeo Corpus de Motocross en el Salto del Caballo en 1972. Público en el Trofeo Corpus de Motocross en el Salto del Caballo en  1972. Público en el Trofeo Corpus de Motocross en el Salto del Caballo en 1979. Público en el Trofeo Corpus de Motocross en el Salto del Caballo en 1973. Estas son unas vistas aéreas del circuito en aquellos años. Se aprecia ya construido el estadio, que convivió desde 1973 con estas pruebas. Se ve también cómo el terreno que ocupa el actual parque del Crucero fue creciendo a base de vertidos de escombros:
Foto aérea del Salto del Caballo hacia 1980 Fotografía aérea del circuito de motocross y el estadio Salto del Caballo del C.D. Toledo hacia 1973. Centro cartográfico del Ministerio del Ejército. Fotografía aérea del circuito de motocross y el Estadio Salto del Caballo de Toledo hacia 1973. Centro cartográfico del Ministerio del Ejército. La última edición de la que tengo constancia de este trofeo se produjo en 1981:
Mención la prueba de Motocross en el Salto del Caballo. Programa municipal de las fiestas del Corpus 1981 En los años posteriores se produjo un vacío hasta que, en 1989, la prensa se felicitaba por el regreso de las pruebas de motocross a Toledo, celebrándose ya en el barrio del Polígono:
Reseña congratulándose por el regreso del motocross a Toledo. Publicada en Zocociover mayo 1989 Mención al Trofeo Corpus de Motocross en el Polígono. Programa municipal de las fiestas del Corpus 1989 En la actualidad, ya no se celebra ninguna prueba de este tipo en la ciudad. Con el deseo de que estas fotos retrospectivas os hayan gustado, me despido con alguna foto más de la tienda de Bahamontes y de su afición a las motocicletas, como un homenaje más a ese incansable visionario y emprendedor que siempre fue Fede.
Fede Bahamontes con su mujer Fermina en una moto en 1956 Fede Bahamontes con muchas motos en su tienda en 1967 Fede Bahamontes con muchas motos en su tienda en 1973. Fede Bahamontes en su tienda rodeado de motos y bicis en 1973 Dibujo del pintor Tomás Camarero para el cartel de la III Vuelta a Toledo y XII trofeo Bahamontes en 1968. Usó el motivo del mítico helado en la cima del col de la Romeyére.
© TOLEDO OLVIDADO
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