Plaza de San Vicente
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sábado, 12 de septiembre de 2015

El Hospital de Don Diego de Bálsamo

Don Diego era hijo de Francisco de Balsamo -así, sin tilde, pues el apellido se castellanizó más tarde hacia la forma esdrújula probablemente por la coincidencia con la palabra por todos conocida-, un italiano de origen genovés que se había establecido en Toledo en los primeros años del siglo XVII, concretamente en la parroquia de La Magdalena. La madre de Diego era la española y toledana María de los Ríos.
Nuestro protagonista de hoy, Diego de Bálsamo -con su apellido ya castellanizado- fue una persona con bastante poder en la ciudad. Dedicado desde 1605 a diversos negocios financiero-mercantiles, ya en 1625 figura como Receptor del Santo Oficio, es decir, cajero y administrador de la Inquisición en Toledo. Este puesto lo compatibilizaba con el de cobrador de rentas reales como por ejemplo los impuestos derivados del uso de las salinas de Badajoz y Zamora.
Estuvo casado con Beatriz de Sagredo y parece que no tuvieron descendencia.
Firma de Don Diego de Bálsamo
En sus testamentos de 1614 y 1632, entre otras muchas disposiciones, probablemente guiado por el deseo de salvar su alma tras años en los que habría acumulado una cierta mala conciencia por algunos aspectos oscuros de su actividad económica, ordenó que se fundara un hospital para los convalecientes que saliesen de los centros de curación toledanos. Dicho hospital se situaría en la casa que en su día había comprado a García Suárez de Cárcamo, y que había sido su vivienda, muy cerca de la parroquia de San Vicente. La casa había sido en siglos anteriores la morada del converso Rodrigo de la Cuadra, víctima de un mortal proceso de la Inquisición; y en el siglo XVI la ocupó el obispo de Ávila, don Francisco Ruiz.
Dispuso Don Diego de Bálsamo también que este hospital estuviera dedicado a la advocación de la Virgen de los Desamparados y estuviese dirigido por la hermandad de ese nombre, que tenía su sede en la ermita existente junto al pósito o alhóndiga (la ermita de los Desamparados que aún puede verse allí, en la bajada de Gerardo Lobo).
En 1634, con Diego ya fallecido, el hospital ya recibía enfermos, con 20 camas para hombres y 9 para mujeres en estancias separadas. En aquel testamento de Diego había quedado todo redactado para que el hospital funcionara con una parte de las enormes riquezas que había acumulado durante toda su vida, así como con las rentas que generasen para garantizar la sostenibilidad futura de la institución, especificando incluso el sustento diario de los enfermos: diez onzas de carne guisada o aderezada, para comida y cena, y un cuartillo de vino a repartir entre las comidas.
En 1637 los patronos añadieron 8 camas más para atender a enfermos del denominado "morbo gálico", o sífilis, procedentes del saturado Hospital de Santiago. En 1691 la situación del hospital era difícil de sostener al contar ya con 26 camas para sifilíticos, algo no contemplado en las iniciales previsiones ideadas por Diego de Bálsamo.
La mala gestión de los patronos fue haciendo que el hospital entrase en graves problemas, y en 1706 se sabe que el remanente disponible era insuficiente para cubrir las necesidades de los enfermos y para cumplir con lo dispuesto por su fundador en lo relativo a fiestas (misas, memoriales, celebraciones y demás). Los responsables del patronato, que por entonces era ya en exclusiva el Santo Oficio, decidieron que lo prioritario eran las misas memoriales establecidas por el fundador, por lo que la función hospitalaria fue cada vez más reducida. En los primeros años del siglo XVIII el centro entró en una situación agónica que duró prácticamente todo el siglo, obligando a incorporar su patrimonio a la ya existente Casa de la Caridad del Cardenal Lorenzana. En 1774 el Hospital de Bálsamo ya no se dedicaba a su actividad fundacional, cerrando un siglo y medio de asistencia a enfermos lleno de vicisitudes. Un tiempo de vida no desdeñable, pero a buen seguro mucho menor que el deseado por su fundador.
Llegado el tiempo de la fotografía, a mediados del siglo XIX el edificio era conocido como la casa del banquero Alegre, en referencia al apellido del que fuera su dueño, Rodrigo González Alegre. Se sabe que al menos desde 1880 el Banco de España tuvo aquí su primera sede en Toledo, con un comisionado ejerciendo la representación a través de "Viuda e Hijos de Rodrigo González Alegre".
Así retrataron tanto Jean Laurent como Casiano Alguacil hacia 1870 su bella portada renacentista, orlada con el cordón de San Francisco, pues fue labrada en el tiempo que el edificio fue residencia del obispo abulense Francisco Ruiz, de origen franciscano:
Portada del Hospital de Don Diego de Bálsamo por Jean Laurent hacia 1870. Título: Casa del Banquero Alegre
Portada del Hospital de Bálsamo por Casiano Alguacil hacia 1875. Archivo Municipal signatura CA-0488-VI

Desde finales del XIX hasta comienzos del XX es fotografiada su portada en diversas imágenes:
Puerta del Hopsital de Bálsamo antes de ser trasladada al edificio de Correos
Hospital de Don Diego de Bálsamo y Palacio de Don Diego de la Palma, ambos en la Plaza de san Vicente, hacia 1920. Foto de Francisco Rivera Zarrandicoechea, colección Luis Alba
Puerta del Palacio de Don Diego de Bálsamo a principios del siglo XX. Fotografía de G. Darcis publicada en el libro L´Espagne, provinces du Nord, de Tolède a Burgos de Octave Aubry en 1930
Portada del Hospital de Diego de Bálsamo hacia 1920 (c) Fondo Rodríguez, JCCM Signatura CCT-042
Portada de la Casa de Bálsamo en 1907. Fotografía de Roy Lucien. Société Française d'Archéologie et Ministère de la Culture (France), Médiathèque de l'architecture et du patrimoine (archives photographiques) diffusion RMN
Plaza de San Vicente, Toledo (España)
Plaza de San Vicente, Toledo, España

Hospital de Bálsamo en 1925.  Colección Luis Alba. En 1927 la delegación de Correos y Telégrafos tenía en el edificio su sede y plantea una reforma integral del mismo. Se perdió para siempre en estas obras el hospital en sí, pero al menos se llegó a salvar -gracias a la lucha y denuncia de varios colectivos liderados por la revista "Toledo"- la portada, que desde entonces quedó trasladada unos metros desde el inicio de la Plaza de San Vicente hacia el interior de la calle de la Plata, donde hoy podemos admirarla en lo que sigue siendo aún la oficina de correos del centro histórico:
Fachada del Hospital de Bálsamo hacia 1927. Fotografía publicada en noviembre de ese año en la Revista Toledo

Para saber más:
- "Un proyecto efímero. El Hospital toledano de Diego de Bálsamo" por Hilario Rodríguez de Gracia.
- "División y destrucción, hermanas gemelas son. Colisión de intereses en el patronato del Hospital toledano de Diego de Bálsamo", por Hilario Rodríguez de Gracia.
Oficina de Correos © Fondo Rodríguez de la JCCM, Archivo Histórico Provincial de Toledo. Signatura Album1-079

lunes, 21 de abril de 2008

La Iglesia de San Vicente y la plaza del mismo nombre

El origen de esta iglesia es posible que fuera visigótico, pues existen varios relieves de esta época en su ábside, ejecutado ya en época mudéjar. Sea como fuere, las primeras citas documentales hablan de una escritura "sobre compra de varias posesiones a distintos personajes moros que habían quedado en Toledo después de ganada", que confirma que la zona norte de la ciudad era en época islámica un barrio en el que vivían personas de buen nivel que fueron vendiendo poco a poco sus viviendas a los nuevos pobladores cristianos castellanos. Este hecho, hace que historiadores como Sixto Ramón Parro indicasen que la Iglesia de San Vicente fue una de las primeras fundadas por Alfonso VI tras reconquistar la ciudad en 1085.
En el año 1125 ya es citada como parroquia, si bien desconocemos si era en referencia a este edificio, pues la parte más antigua que se conserva -el ábside- parece datarse a mediados del siglo XIII. Dicho ábside está un tanto modificado desde época barroca en que se colocó un escudo heráldico en piedra en su parte central.
Este ábside, también llamado "cubillo de San Vicente", presenta una notable altura, al parecer debida al rebajamiento del nivel de la calle Alfileritos que se hizo en siglos posteriores a su construcción. Ello provocó que la cimentación del mismo quedara a la vista, como hoy se observa, pudiendo apreciarse grandes sillares que algunos autores han querido intepretar como "opus africanum" (una técnica de aparejo utilizada en las arquitecturas clásicas tanto romana como cartaginesa, caracterizada por poseer sillares verticales, a modo de pilares, alternando con horizontales), si bien ello no está confirmado en este caso.
En época gótica, probablemente a finales del s. XIV, se reforzó el edificio y añadieron algunas capillas. Hacia 1598 se reformó bajo las trazas de Nicolás de Vergara el Mozo, en la época en la que se situaba justo al lado la Casa de la Inquisición. La cercanía de esta institución hizo que, a los pies de la iglesia se construyera la capilla del Espíritu Santo que contaba sobre ella con una tribuna "donde oyen misa los señores ynquisidores quando no quieren baxar a la yglesia", según narra el historiador Hurtado de Toledo. Esta capilla se derribó en 1795 cuando el cardenal Lorenzana compró la citada Casa de la Inquisición, edificando allí el Palacio Universitario.
A fines del XVI se reformó una de las capillas góticas, instalándose en ella la nueva capilla de la Asunción de Nuestra Señora, fundada por doña Isabel de Oballe (u Ovalle) en su testamento de 1557. Se ejecutó unos años después, entre 1597 y 1605 por Francisco de las Cuevas y Juan del Valle, decorándose con un fresco del genovés Alejandro Semino. Cuando este falleció, en ella se instaló por encargo el maravilloso retablo y lienzo del Greco en 1615.
En esa época se reforma la iglesia por su mal estado general, eliminándose la vieja torre mudéjar y ejecutándose en 1599 la nueva bajo la dirección de Lázaro Hernández, colaborador habitual de Nicolás de Vergara el Mozo, que la diseñó de manera original con planta de rombo en vez de cuadrada.
La parroquia fue suprimida en 1804, manteniendo el culto pero con un rango ya mucho menor. Las primeras fotos de su interior son estas imágenes tomadas por Casiano Alguacil y Baldomer Gili a comienzos del siglo XX cuando aún se usaba para fines de culto religioso.
Iglesia de San Vicente. Fotografía de Baldomer Gili Roig © Museu d'Art Jaume Morera. Llegat Dolors Moros, 2010 Retablo de la Asunción del Greco en la capilla Oballe hacia 1900 fotografiado por Casiano Alguacil en la Iglesia de San Vicente. Foto Archivo Municipal de Toledo. El hecho de no ser ya cabeza de parroquia provocó que poco a poco su uso decayera mucho hasta que, en 1929, fue allí instalado un Museo de Arte con obras religiosas.
Publicidad del Museo de San Vicente cuando se encontraba en uso en la Iglesia Visita al Museo de San Vicente que se hizo el 12 de junio de 1929, presidida por el entonces jefe de gobierno Miguel Primo de Rivera, en primera fila, en el centro. A su derecha, José Calvo Sotelo? . Foto Rodríguez Museo de San Vicente, foto Rodríguez Mujeres charlan en la Plaza de San Vicente cuando la Iglesia albergaba el Museo y exposición de arte sagrado. Colección de Javier Felage Museo en la Iglesia de San Vicente. Año 1929. Foto Rodríguez. Fotografía tomada con motivo de la apertura del Museo diocesano en la Iglesia de San Vicente de Toledo publicada en junio de 1929 en la revista Toledo Iglesia de San Vicente cuando era Museo. Colección de Javier Felage Tapiz en la Iglesia de San Vicente cuando era museo. Foto tomada por Pedro Román Tapiz en la Iglesia de San Vicente cuando era museo. Foto tomada por Pedro Román Plaza e iglesia de San Vicente.  Fotografía de 1964. Archivo Municipal de Toledo Iglesia de San Vicente en Toledo en agosto de 1965. Fotografía de Jacques Revault © e-Médiathèque | Médiathèque SHS de la Maison méditerranéenne des sciences de l'homme Ábside de la Iglesia de San Vicente en Toledo en agosto de 1965. Fotografía de Jacques Revault © e-Médiathèque | Médiathèque SHS de la Maison méditerranéenne des sciences de l'homme Ábside de la Iglesia de San Vicente en Toledo en agosto de 1965. Fotografía de Jacques Revault © e-Médiathèque | Médiathèque SHS de la Maison méditerranéenne des sciences de l'homme Capilla Oballe en la Iglesia de San Vicente. Años 50. Ábside de la Iglesia de san Vicente a mediados del siglo XX Tras cerrar el museo en 1961, en el edificio se hizo una gran reforma, que pasó a tener varios usos, como por ejemplo albergar clases y exámenes de la universidad regional.
Iglesia de San Vicente en obras a mediados del siglo XX. Foto Rodríguez. En los primeros años del siglo XXI, la Iglesia de San Vicente fue restaurada íntegramente. Esta restauración es de las más originales, no ya de Toledo, sino probablemente de Europa pues se hizo para que pudiera albergar el Círculo de Arte donde hoy se celebran estupendos conciertos, exposiciones, presentaciones y noches de fiesta y jolgorio (eso sí que es un "Círculo vicioso"). Es una idea que a mí personalmente me encanta ya que era un edificio que se caía a pedazos (y lo digo literalmente pues recuerdo cómo me caían trozos del techo al papel en mis exámenes de selectividad allí efectuados en Junio de 1995) y la restauración ha sido muy respetuosoa con el edificio original. En cuanto a su uso, pues indudablemente ha mejorado mucho la vida cultural de la ciudad sobre todo en lo musical y es una de las mejores salas de conciertos actualmente en España.
En la plaza que lleva el nombre de la iglesia, en los últimos años, varios emblemáticos edificios que la dan forma han sufrido restauraciones, arreglos y reparaciones de lo más variopinto. Hace pocos meses empezaron las obras de reparación del Convento de las Gaitanas, hace años se remodeló la actual sede de la Cámara de Comercio, el Palacio Universitario Lorenzana está permanentemente siendo remodelado.
Plaza de San Vicente, Toledo (España) Plaza de San Vicente, Toledo (España) Plaza de San Vicente, Toledo, España Iglesia de San Vicente (Toledo) Plaza de San Vicente, Toledo (España) Plaza de San Vicente Esta es una reseña de 1929 con motivo de la apertura del museo:
Artículo sobre el nuevo Museo diocesano en la Iglesia de San Vicente de Toledo publicado en junio de 1929 en la revista Toledo Artículo de Noviembre de 1929 sobre el nuevo Museo Diocesano en la Iglesia de San Vicente de Toledo publicado en la Revista Toledo
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Maira Gall