II república
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viernes, 15 de abril de 2022

Los curiosos detalles que ayudan a datar una imagen del Viernes Santo toledano

En la página 113 del último libro de la saga (Toledo Olvidado 5) que publiqué el pasado mes de diciembre de 2021, incluyo una preciosa foto del Cristo del Descendimiento tomada por un fotógrafo del estudio de Abelardo Linares y conservada en la fototeca del Diario ABC (a quienes agradezco su generosa cesión) que, además de ser muy bella, presenta muchas curiosidades. La datación de la misma no estaba aún fijada, pero examinando los detalles que encierra, pude llegar a determinar el día exacto en que fue obtenida. Hoy, Viernes Santo de 2022, creo que es un buen momento para explicar el proceso.
La imagen en cuestión es esta:
Cristo del Descendimiento en la plaza de los Postes en una procesión de viernes santo de Semana Santa. Fototeca del diario ABC Como os decía, en las fotos hay detalles que ayudan a datar la fecha en que fueron tomadas de modo muy certero. En esta imagen del Cristo del Descendimiento en la Plaza de Amador de los Ríos, popularmente de Los Postes, hay varias pistas que me ayudaron a identificar sin duda el día en que se realizó. En primer lugar, las típicas gorras de los guardias de asalto ya permiten fijar la fecha dentro de la II República.
Guardias de asalto de la II República con su típica gorra Yendo más allá, el cartel de la calle, nombrada como Nicolás Salmerón en 1931, confirma ese extremo. Este cambio de denominación se incluyó en una profunda reforma del nomenclátor toledano en esos años. En concreto, los cambios en el callejero toledano en la II República en 1931 (anulados luego en la sesión del 20 de octubre de 1936, con la ciudad ya bajo dominio del bando franquista) fueron: Emilio Castelar por Barrio Rey; Capitanes Galán y García Hernández por Carlos V; Pablo Iglesias por Real del Arrabal; Juan Jaurés por avenida María Cristina; Joaquín Costa por Alfonso XII; Vicente Blasco Ibáñez por paseo de Recaredo; Jaime Vera por Alfonso X el Sabio; Estanislao Figueras por Real; Comuneros de Castilla por Reyes Católicos; plaza de la República por plaza del Ayuntamiento; Carlos Marx por Arco de Palacio; Pi y Margall por Comercio; Giner de los Ríos por Calle Nueva; plaza de Nicolás Salmerón por plaza de los Postes, ya citada; Francisco Palacios Sevillano por Colegio de Infantes (plaza y bajada); Amador de los Ríos por San Ginés; Enrique Solás por Mona; Paseo Pérez Galdós por Virgen de Gracia; plaza de Gómez de Nicolás por San Nicolás; Poeta José Zorrilla por Cristo de la Vega; avenida de Manuel Azaña por Camino de Bisagra a la Fábrica; José Nakens por Sillería; Isabel Nakens por Santa Isabel y Adolfo de Sandoval por Codo.
Placa de la Plaza de Nicolás Salmerón, nombre que se le asignó en época de la II República a la actual plaza de Amador de los Ríos Pero afinando aún más, tenemos en la zona derecha de la fotografía el cartel de Las Cuatro Hermanitas, película protagonizada por Katharine Hepburn y estrenada en noviembre en 1933 en Estados Unidos. Sumado a ello, se ve junto al citado cartel un bando del alcalde Justo García García, que gobernó en su segundo mandato entre octubre de 1934 y febrero de 1936.
Cartel de Las Cuatro Hermanitas y bando del alcalde Justo García García Todo ello permite fijar la fecha de la fotografía inequívocamente en el 19 de abril de 1935, Viernes Santo de aquel año, pues ese paso del Cristo del Descendimiento sale en procesión únicamente ese día del año.
Esperando que os haya resultado interesante, o al menos curioso, el proceso seguido para la datación de la imagen, me despido por hoy deseándoos una feliz Semana Santa.

sábado, 10 de abril de 2021

La inauguración del tren automotor Madrid-Toledo en 1935 con Niceto Alcalá-Zamora y Gil-Robles a la cabeza

Corría el mes de septiembre de 1935 y, pese a que el panorama político era inestable y convulso, pocos podían imaginar que España estaba en la antesala de un drama nacional en forma de guerra civil, que se desencadenaría solo 10 meses después.
La compañía MZA (siglas de Madrid-Zaragoza-Alicante), concesionaria del servicio, había invertido una buena suma de dinero para lograr conectar Madrid con Toledo mediante un moderno tren denominado "automotor", capaz de realizar el trayecto entre ambas capitales en algo menos de una hora, lo que suponía todo un hito de las comunicaciones.
Los automotores eran vehículos ferroviarios autopropulsados, dotados de uno o varios motores que les permitían el movimiento de forma autónoma sin necesidad de ser remolcados por una locomotora. Constaban generalmente de una unidad motriz y una o más unidades remolcadas acopladas entre sí mediante enganches automáticos. Se destinaban preferentemente al transporte de viajeros. En Toledo se usó el modelo WE-401 con motor diésel.
El día 25 de aquel mes fue el elegido para inaugurar solemnemente el servicio, con la presencia de las máximas autoridades del gobierno de la II República por aquel entonces: el presidente de la República, Niceto Alcalá-Zamora, y el ministro de la Guerra José María Gil-Robles.
Anuncio del primer viaje del automotor Toledo- Madrid el 25 de septiembre de 1935. Compañía MZA. Fundación de los Ferrocarriles Españoles. La comitiva salió de Madrid desde la estación de Atocha y una hora después el flamante nuevo automotor llegaba a Toledo cumpliendo el horario previsto:
Inauguración del Automotor Madrid-Toledo el 25 de septiembre de 1935. Noticia en el diario Ahora al día siguiente. Las fotos que hoy traigo, tomadas por el gran Martín Santos Yubero, tienen el doble valor de mostrar aquel primer viaje de una parte importante de la historia ferroviaria toledana junto con la presencia de personas clave en aquel momento histórico, como son Alcalá-Zamora, Gil-Robles o el general Domingo Batet. Aquel 25 de septiembre no fue un día cualquiera: fue el último día como presidente del consejo de ministros de Alejandro Lerroux, que estaba en el poder en un pacto de los partidos conservadores de la CEDA de Gil-Robles y el Partido Radical del propio Lerroux. Probablemente viendo venir la marejada del "escándalo del estraperlo" que se desató muy poco después, ese mismo día Lerroux fue sustituido por Joaquín Chapaprieta, que se mantuvo en el cargo solo unos meses, hasta diciembre.
El caso es que en aquel vagón viajaba buena parte del poder español del momento, con personas que muy poco después verían cómo sus vidas cambiaban por completo al estallar la guerra. Repasar las biografías de Alcalá-Zamora, Gil-Robles, Domingo Batet o Rafael Sánchez Guerra (otro de los integrantes del vagón, por entonces presidente del Madrid C.F., denominación del Real Madrid en aquellos años) es sinónimo de conocer a fondo el siglo XX de nuestro país, con todos los hechos históricos que en él se sucedieron.
Como el análisis de todo ello excede las pretensiones de este blog, os lanzo el guante de indagar en sus vidas y en las acciones que desempeñaron. Por mi parte os dejo las imágenes del viaje, con sus protagonistas ajenos a los próximos acontecimientos que se sucederían en los años venideros, así como de la comida que se celebró en la preciosa estación de ferrocarril de Toledo:
Automotor Madrid-Toledo el 25 de septiembre de 1935 a su salida en Atocha. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico signatura 033378_011 Automotor Madrid-Toledo en 1935. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico signatura 030764_001 Alcalá Zamora en la inauguración del automotor Madrid-Toledo en 1935. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico Gil Robles y Alcalá-Zamora en la inauguración del Automotor Madrid-Toledo en 1935. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico signatura 033378_002 Alcalá-Zamora y Gil Robles en la inauguración del Automotor Madrid-Toledo en 1935. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico signatura 033378_007 Automotor Madrid-Toledo en 1935. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico signatura 033378_005 El general Domingo Batet (fusilado en 1937) y el presidente del Madrid, Rafael Sánchez Guerra, que tuvo que exiliarse fuera de España tras la contienda:
Inauguración del Automotor Madrid-Toledo en 1935. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico signatura 033616_002. Aparece Rafael Sánchez Guerra y el General Domingo Batet Automotor Madrid-Toledo en 1935. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico signatura 033616_001 Automotor Madrid-Toledo en 1935. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico signatura 033378_004 Gil-Robles y Rafael Sánchez Guerra en la llegada a Toledo en la inauguración del automotor Madrid-Toledo en 1935. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico El almuerzo en Toledo:
Gil Robles y Alcalá Zamora en la inauguración del Automotor Madrid-Toledo en 1935. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico signatura 033378_010 Niceto Alcalá-Zamora y Gil Robles en la comida durante la inauguración del Automotor Madrid-Toledo en 1935. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico signatura 033378_009 Y hasta aquí este repaso a este pedacito de la historia toledana, precursor del actual AVE, con la presencia de personajes importantes en España en un momento muy convulso. Espero que os haya gustado y os haya despertado el gusanillo por conocer más a fondo sus apasionantes biografías.
Automotor Madrid-Toledo, modelo WE-401. Fundación de los Ferrocarriles Españoles

domingo, 23 de diciembre de 2018

¿Cómo era Toledo justo antes de la Guerra Civil?

Personalmente, siempre me ha sobrecogido conocer cómo era un determinado lugar o realidad física poco antes de que un suceso traumático lo cambiase, desfigurase o destruyese para siempre. Las últimas fotos de las torres gemelas, las imágenes de la salida del Titanic del puerto de Southampton...son estampas que de manera inevitable me producen mucha impresión. Me sucede al ver, por ejemplo, las fotos que tuve la suerte de tomar en un inolvidable viaje a Siria en 2005 con las ciudades de Damasco, Alepo o Palmira como protagonistas, muy pocos años antes de quedar reducidas poco menos que a escombros. Cuando tomaba aquellas fotos como un turista más, no podía imaginar que estaba retratando los últimos años de existencia de monumentos que hoy son ya solo un recuerdo. Alguna tarde, de esas en que la nostalgia te invade, he probado a buscar en internet fotos actuales de aquellos lugares para compararlas con las que yo pude tomar...y os reconozco que no he durado más de unos pocos minutos, pues sin ser ni mi país ni mi entorno más habitual, me duele en el alma comparar unas fotos con otras y, sobre todo, pensar en todo el sufrimiento humano que hay detrás de ese cambio. Tantas vidas segadas, tantos sueños rotos, tantas familias destrozadas...tanto dolor injustificable.
Por eso, cuando tuve conocimiento del reportaje fotográfico que un turista francés realizó en Toledo hacia 1935, no pude sino pensar en mi experiencia siria. Aquel francés que recorrió nuestra ciudad tranquilamente inmortalizando aquellos parajes que llamaron su atención, ignoraba por completo que estaba obteniendo instantáneas irrepetibles muy poco después, como consecuencia del estallido del mayor drama que puede sacudir un país: una guerra civil.
Toledo aparece en esta veintena de imágenes iluminada por un precioso sol de primavera, con unos paisajes floridos tras unas lluvias recientes que, además, habían conferido al (por entonces) limpio Tajo un caudal muy abundante.
Se trata de fotografías cuya mayor rareza técnica se centra en su formato: son cristales estereoscópicos, un tipo de fotos que estaba ya bastante en desuso en los años 30, tras su apogeo en los primeros años del siglo XX.
Ello puede hacer pensar al ver las fotografías que se trata de una colección más antigua, sin embargo la datación del reportaje en los años previos a la guerra civil es inequívoca por la presencia de un elemento muy singular. Me refiero al Puente Nuevo de Alcántara, que aparece ya terminado, con lo que se deduce que es un reportaje tomado, casi con total probabilidad, con posterioridad a su inauguración que tuvo lugar el 20 de octubre de 1933.
Dado que en algunas fotos del reportaje se observa claramente que las fotos fueron tomadas en primavera, se puede afirmar con poco margen de error que es una visita realizada en la primavera de 1934, 1935 o 1936. Es decir, que se trata de un buen resumen del aspecto de Toledo muy poco antes de sufrir el zarpazo de la guerra, que destruyó para siempre tantos monumentos de la ciudad, llevándose por delante miles de vidas.
Comenzaré por ofreceros las fotografías en las que es visible el Puente Nuevo, que permite esta datación (en algunos casos pongo también el "par estereoscópico", es decir la imagen doble que componía este tipo de fotografías con el objetivo de generar una sensación tridimensional al ser miradas a través de un estereoscopio). Aparecen junto a la ermita los dos portentosos y centenarios almeces, de los que uno sigue vivo a día de hoy. Al fondo a la derecha vemos el puente recién construido:
Vista de Toledo y de la ermita del Valle  hacia 1935. Cristal estereoscópico de autor anónimo francés. Colección de Eduardo Sánchez Butragueño
Vista de Toledo y de la ermita del Valle  hacia 1935. Cristal estereoscópico de autor anónimo francés. Colección de Eduardo Sánchez Butragueño

El turista francés se paró en la ermita para fotografiar la ciudad, sin saber que poco después esa vista sería muy diferente: el Alcázar aparecería destruido, no se vería el Convento de San Juan de la Penitencia, ni la Iglesia de San Lorenzo, ni el edificio de Capuchinos junto al Alcázar...
Vista general de Toledo desde el Valle  hacia 1935. Cristal estereoscópico de autor anónimo francés. Colección de Eduardo Sánchez Butragueño
Vista general de Toledo desde el Valle  hacia 1935. Cristal estereoscópico de autor anónimo francés. Colección de Eduardo Sánchez Butragueño
Vista de Toledo desde la ermita del Valle hacia 1935. Cristal estereoscópico de autor anónimo francés. Colección de Eduardo Sánchez Butragueño.
Vista de Toledo desde la ermita del Valle hacia 1935. Cristal estereoscópico de autor anónimo francés. Colección de Eduardo Sánchez Butragueño.

Lo cierto es que desde el Valle aquel visitante galo logró muy buenas imágenes. Me encantan estas en las que aparece el río con un aspecto soberbio al pie de la ciudad:
Vista del Tajo y los Molinos de Daicán  hacia 1935. Cristal estereoscópico de autor anónimo francés. Colección de Eduardo Sánchez Butragueño
Vista del Tajo y los Molinos de Daicán  hacia 1935. Cristal estereoscópico de autor anónimo francés. Colección de Eduardo Sánchez Butragueño
Vista del Tajo y parte de la ciudad de Toledo desde el Valle  hacia 1935. Cristal estereoscópico de autor anónimo francés. Colección de Eduardo Sánchez Butragueño
Vista del Tajo y parte de la ciudad de Toledo desde el Valle  hacia 1935. Cristal estereoscópico de autor anónimo francés. Colección de Eduardo Sánchez Butragueño

Una de mis fotos favoritas es esta vista de la carretera de Madrid con la ciudad al fondo. Se ve en el terreno, ocupado por un olivar, los restos de arrastres de barro por una lluvia intensa caída en días muy próximos a la obtención de la imagen. Este punto de la carretera, hoy muy modificado y convertido en autovía, no está lejano de la casa de labranza de Pinedo. Los árboles (principalmente acacias) que jalonaban el camino aparecen con una parte del tronco pintada de blanco para servir de reflejo a los faros de aquellos primeros vehículos:
Entrada a Toledo por la carretera de Madrid  hacia 1935. Cristal estereoscópico de autor anónimo francés. Colección de Eduardo Sánchez Butragueño
Entrada a Toledo por la carretera de Madrid  hacia 1935. Cristal estereoscópico de autor anónimo francés. Colección de Eduardo Sánchez Butragueño

Este era el aspecto del Puente de San Martín:
Puente de San Martín  hacia 1935. Cristal estereoscópico de autor anónimo francés. Colección de Eduardo Sánchez Butragueño
Puente de San Martín  hacia 1935. Cristal estereoscópico de autor anónimo francés. Colección de Eduardo Sánchez Butragueño

Mirad qué bellas fotografías de la subida desde la calle de las Armas al Miradero:
Cuesta de las Armas (subida al Miradero)   hacia 1935. Cristal estereoscópico de autor anónimo francés.
Cuesta de las Armas (subida al Miradero)  hacia 1935. Cristal estereoscópico de autor anónimo francés.

El entorno del Arrabal es reconocible, aunque ha cambiado bastante a día de hoy. Ya aparece la Puerta de Bisagra sin las casas adosadas. Ese derribo finalizó en 1934, lo que refuerza la datación en el trienio 1934-1936:
Santiago del Arrabal   hacia 1935. Cristal estereoscópico de autor anónimo francés.
Puerta de Bisagra y Santiago del Arrabal hacia 1935. Cristal estereoscópico de autor anónimo francés.

Aquí se ve la Puerta de Bisagra frontalmente:
Puerta de Bisagra hacia 1935. Cristal estereoscópico de autor anónimo francés.

La otra puerta de Bisagra, la Vieja, es la que aparece aquí retratada:
Puerta Vieja de Bisagra   hacia 1935. Cristal estereoscópico de autor anónimo francés.

Los turistas franceses pasaron un rato en las terrazas de Zocodover. Poco después, la plaza cambiaría las mesas con manteles por barricadas, y el sonido de pianos y gramófonos por el de ametralladoras y bombardeos:
Plaza de Zocodover   hacia 1935. Cristal estereoscópico de autor anónimo francés.
Plaza de Zocodover   hacia 1935. Cristal estereoscópico de autor anónimo francés.

Aunque aparece un tanto oscura, esta es la calle de Martín Gamero:
Calle Martín Gamero   hacia 1935. Cristal estereoscópico de autor anónimo francés.

Aquí vemos la Puerta del Sol:
Puerta del Sol   hacia 1935. Cristal estereoscópico de autor anónimo francés.

Como veis, se trata de un reportaje con fotografías ciertamente interesantes tomadas muy poco antes de un cambio radical en la vida de los toledanos, y de todos los españoles, que probablemente pocos imaginaban por mucho que el ambiente en aquella época estuviera especialmente enrarecido. Creo que es oportuno siempre recordar, y más en víspera de la Navidad, la conveniencia de valorar la paz por encima de cualquier otro bien. Es tarea de todos que la concordia reine en nuestro día a día, al margen de las lógicas diferencias que siempre existirán entre los defensores de distintas posiciones ideológicas, pero que jamás deben suponer un desencadenante de espirales de odio autodestructivo como el que se desató en aquellos días y cuyo fantasma ronda de cuando en cuando. Construyamos entre todos una realidad en la que todas las desavenencias se diriman de manera pacífica y civilizada. España no se puede permitir repetir capítulos tan tristes de su historia.
© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall