1958
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viernes, 13 de junio de 2025

El mítico Lamberto Vitali fotografía Toledo en 1958

Son muchos los que en Italia consideran a Lamberto Vitali como una pieza clave en el panorama cultural del país en el siglo XX y una de las figuras más destacadas en el estudio de la historia de la fotografía italiana. No en vano, Vitali fue un polifacético y activo coleccionista, historiador del arte, apasionado por el grabado y fotógrafo.
Nació en Milán el 22 de noviembre de 1896, siendo el único varón de los cuatro hijos del matromonio formado por Gustavo —empresario en el sector del cuero, café y productos coloniales— y Vittoria Soria, ambos judíos procedentes de Livorno que se trasladaron a Milán en la década de 1890.
Cultivó la pasión por los grabados desde muy joven, cuando comenzó a frecuentar la librería de antigüedades Cesati de Milán. Se graduó en 1912 en el Instituto Técnico Carlo Cattaneo. Fue reclutado durante la Primera Guerra Mundial, en la que sirvió en artillería y permaneció como oficial hasta 1919. Durante esta etapa militar realizó sus primeras fotografías, comenzando una afición que lo acompañaría ya toda la vida. Al regresar, se dedicó a la empresa comercial familiar, dándole un nuevo impulso. Su curiosidad intelectual, rasgo distintivo de su personalidad, lo llevó a estudiar Historia del Arte de forma autodidacta, motivado por Paolo D’Ancona, con quien mantuvo siempre una estrecha relación. Mientras se integraba en el ambiente cultural milanés, Vitali no descuidó los antiguos lazos con la familia del pintor Amedeo Modigliani en Livorno. En esos años realizó su primera adquisición artística, una pintura de Vittorio Matteo Corcos, dando inicio a una colección heterogénea en épocas y tipos, que abarcaba desde materiales arqueológicos, esculturas y mosaicos medievales, a pinturas del Renacimiento italiano y obras de los Macchiaioli, hasta llegar a piezas maestras de Giorgio Morandi y Modigliani.
Lamberto Vitali en su juventud Desde los años 20 hasta 1938 colaboró con revistas de arte y periódicos (entre ellos L’Italia letteraria, Emporium, L’Ambrosiano, Poligono), consolidándose como crítico activo y como estudioso de la historia de la fotografía. Interesado desde temprano en el enriquecimiento de las colecciones públicas, en 1924 escribió su primer artículo, titulado I musei di Milano, para la revista literaria Il Caffè, y en 1925 publicó Amici dei musei en Le arti plastiche. Entre 1927 y 1929 participó en Grafica Moderna, una editorial fundada con Giovanni Scheiwiller (que luego dirigió él solo bajo el nombre de Grafica Nova), con el objetivo de difundir los grabados de artistas de aquella época como Giorgio De Chirico, Carlo Carrà, Felice Casorati, Mario Sironi y Ardengo Soffici. En ese contexto nació su gran amistad con Giorgio Morandi, a quien conoció en la XVI Bienal de Venecia en 1928, donde compró su primer cuadro del artista: Fiori (1918).
Ese mismo año se casó con America Campagnani, con quien tuvo tres hijos. Desde entonces hasta 1937, escribió una serie de artículos para la prestigiosa revista Domus. Interesado en la tendencia novecentista, combinó su labor como articulista con la organización de exposiciones como la “Segunda muestra del Novecento italiano” en la Permanente de Milán (1929) y “Grabado italiano moderno” en Ámsterdam (1931). Sus amplios conocimientos sobre el grabado contemporáneo, un campo aún poco explorado, se recogieron en su libro L’incisione italiana moderna (Milán, 1934). En esa época, eran numerosas y frecuentes las visitas de amistades en casa de Vitali con artistas relevantes del momento como Carrà, Casorati, De Pisis, Guttuso, Mafai o Treccani, así como críticos como Giuseppe Marchiori y coleccionistas como Emilio y Maria Jesi.
En los años treinta conoció al bibliógrafo y publicista Marino Parenti, con quien compartió una duradera amistad basada en la pasión por el coleccionismo fotográfico, a la que Vitali se había dedicado desde finales de los años veinte. Con una serie de escritos en Emporium —revista que dirigió entre 1935 y 1938—, inició el discurso crítico sobre la historia de la fotografía en Italia. Sus aportes pioneros, como el ensayo Ritorno all’antica fotografia (1936), ofrecieron un original análisis estético e histórico-documental del medio fotográfico en el contexto de la cultura visual del siglo XIX. En esos mismos años nació su amistad con el periodista Silvio Negro, experto en fotografía histórica romana. En 1937 publicó la primera monografía italiana sobre el escultor Marino Marini.
La entrada en vigor de las leyes raciales de Mussolini en 1938 marcó profundamente su vida: por su condición de judío se vio obligado a abandonar toda actividad pública y comercial. Puso la empresa familiar a nombre de su esposa, que no era de origen judío, y también a nombre de ella pudo adquirir L’Enfant gras (1915) de Modigliani. En los años previos a la Segunda Guerra Mundial, su colección se enriqueció con una emblemática obra metafísica de Morandi: Naturaleza muerta (1920). Durante la guerra se trasladó con su familia a Pescia, donde protegió su colección y biblioteca, pero tras el 8 de septiembre de 1943 tuvo que huir y buscar refugió en Suiza con la ayuda de Fernanda Wittgens y los hermanos Ferdinando y Gianni Mattioli. Allí enseñó pintura francesa en la Universidad Libre de Mürren y entabló amistades con Giorgio Strehler, Dante Isella, Paolo Grassi, Luigi Caccia Dominioni, entre otros.
Ruinas de Milán en 1943 tras un bombardeo. Foto de Lamberto Vitali De regreso en Italia en julio de 1945, Vitali retomó su actividad empresarial y participó activamente en la vida cultural de la Milán de la posguerra. Su amistad con Morandi se profundizó, y a partir de 1947, estrechó lazos con funcionarios de los principales museos milaneses, como Costantino Baroni y Gian Alberto Dell’Acqua. Tras publicar un segundo libro sobre Marini, organizó la sección de grabado para la muestra “Tesoros de arte de Lombardía” (Zúrich, 1948) y colaboró en la exposición “Arte italiano contemporáneo” (Bruselas, 1949). A principios de los años cincuenta conoció a Franco Russoli, director de la Pinacoteca de Brera entre 1957 y 1977, con quien compartió una intensa relación intelectual y la visión museológica de la “gran Brera”. En 1952 comenzó a colaborar con la editorial Einaudi, donde forjó amistad con Giulio Einaudi, Giulio Bollati y especialmente con Roberto Cerati. En 1953 publicó Cartas de los Macchiaioli, una valiosa obra, convertida en referencia sobre el siglo XIX italiano. Al año siguiente salió la traducción de su Diario de Eugène Delacroix en tres volúmenes, que revitalizó el estudio del pintor francés. A propuesta suya, Einaudi publicó varios libros de edición limitada sobre la obra gráfica de artistas del siglo XX: Morandi (1957), Modigliani (1959) y Alberto Giacometti (1963). También cultivó relaciones con artistas contemporáneos como Achille Funi, Giacomo Manzù y Bruno Cassinari. En 1957 comisarió la sección Fotografía italiana antigua en la XI Trienal de Milán, considerada la primera exposición sobre fotografía del siglo XIX en Italia. Logró, de este modo, el reconocimiento al protagonismo de la fotografía en la modernidad nacional. Con su ensayo Fotografía italiana del siglo XIX contribuyó decisivamente a la gran obra Historia de la fotografía (1959) de Peter Pollack, donde analizó la autoría de los denominados "irregulares", fotógrafos no profesionales que exploraron nuevas formas expresivas en oposición al pictorialismo. En La fotografía y los pintores (Florencia, 1960), abordó un tema inédito para la crítica de su época, centrado en las obras fotográficas de Telemaco Signorini, Federico Faruffini y más adelante Francesco Paolo Michetti.
Lamberto Vitali conversa con Giorgio Morandi en .  Raccolte Grafiche e Fotografiche del Castello Sforzesco. Civico Archivio Fotografico, fondo Lamberto Vitali Fotografo, LVF LC 03 Durante los años 50 y 60, sus intereses se orientaron hacia el desarrollo internacional de la fotografía y, en sintonía con la straight photography de Alfred Stieglitz, se enfocó en la fotografía documental, alentado por su contacto con Edward Steichen. Para la XII Trienal de Milán (1960), ideó exposiciones sobre figuras clave de la fotografía contemporánea como Mario De Biasi, Ugo Mulas, Anselm Adams, Brassaï, Robert Doisneau y Lee Friedlander, con varios de los cuales trabó amistad. Fue un infatigable animador cultural, promoviendo en Milán exposiciones de Henri Cartier-Bresson (1956), Werner Bischof (1958) y Robert Capa (1961). Sus contactos internacionales incluyeron a Alfred H. Barr y Beaumont Newhall.
En 1964 participó en el proyecto de restauración de la Pinacoteca Ambrosiana de Milán, encargándose de la disposición de La Escuela de Atenas de Rafael. En 1966, dos años después de la muerte de Morandi, que le afectó profundamente, organizó la primera retrospectiva del pintor en el Archiginnasio de Bolonia. Sus icónicos retratos fotográficos de Morandi, junto con otros realizados por él, se expusieron en 1964 en la librería San Babila de Milán. Fruto de intereses cultivados desde los años treinta, y tras años de investigación, publicó en 1968 Un fotógrafo fin de siècle: El conde Primoli, el primer estudio clave sobre Giuseppe Primoli. En esa década se formó en gran parte su colección fotográfica, una de las más destacadas de Italia, que abarcaba los principales géneros y protagonistas de la fotografía de los siglos XIX y XX: Nadar, los hermanos Alinari, Hippolyte Deroche, Francesco Heyland, Luigi y Giuseppe Primoli, Luigi Sacchi, Ludovico Tuminello, entre otros.
Lamberto Vitali Entre 1968 y 1975 fue presidente de la Asociación Amigos de Brera. Su profundo conocimiento del mercado del arte y de los coleccionistas fue decisivo para la adquisición de varias obras maestras, entre ellas Cristo en trono adorado por ángeles (1360–65) de Giovanni da Milano en 1970. De 1972 a 1975 fue presidente de la Asociación Amigos del Poldi Pezzoli, de la que fue consejero desde 1958. En 1973 regresó a la fotografía de los orígenes con el libro Nadar (Turín), en el que comparó fotografías e impresiones de la época. En 1975 organizó una importante retrospectiva sobre Morandi en la Galería de Arte Moderno de Bolonia, y en 1977 publicó el catálogo general de los cuadros del artista, ampliado en 1983. Ese año también adquirió un dibujo de una cabeza viril atribuido a Leonardo da Vinci, posteriormente donado a Brera. La compra en Londres de álbumes de Eugène Sevaistre fue clave para la publicación de El Resurgimiento en la fotografía (1979), último título de la trilogía de Einaudi sobre imagen fotográfica. Su innovadora metodología, que le permitió reconstruir la vida de autores anónimos y crear una terminología específica para el medio fotográfico, lo consagró como el “primer historiador moderno de la fotografía en Italia”, (Costantini, en Lamberto Vitali e la fotografia, 2004, p. 39).
Portada del libro "Il Risorgimento nella Fotografia" de Lamberto Vitali editado por Einaudi en 1979 Tras la muerte de su esposa America en 1979, Vitali atravesó una crisis existencial reflejada en su poemario Oggi la luce (1980). Su siguiente volumen poético, Come sabbie, apareció en 1983. Al año siguiente se retiró de la actividad pública.
Murió en Milán el 2 de diciembre de 1992, a los noventa y seis años de edad.
Donó su colección de arte a la Pinacoteca de Brera, que le rindió homenaje en 2001 con una exposición. En 1998 esta institución también adquirió parte de su biblioteca. En 1995, sus colecciones fotográficas (1848–1943) y de grabados fueron donadas a la Civica Raccolta delle Stampe A. Bertarelli de Milán, que luego pasaron al Archivo Fotográfico Cívico, donde también se conservan sus fotografías. En 2002 el Castillo Sforzesco de Milán le dedicó la muestra Obiettivo sull’800. En 2008, la Biblioteca Marucelliana de Florencia expuso el Fondo fotográfico Vitali, adquirido en 2003. En 2019, la exposición El retorno del ’900 a Brera permitió contemplar las obras maestras del arte moderno donadas por Vitali y los Jesi al Palazzo Citterio.
Una figura de su importancia no podía dejar dejar de tener su vinculación con Toledo, confirmando por enésima vez el magnetismo que la vieja ciudad castellana ha ejercido y ejercerá siempre sobre las personalidades más sensibles e inquietas que habitan este mundo. De este modo, corría el mes de mayo de 1958 cuando Toledo recibió la visita de Lamberto Vitali, que contaba por entonces con 61 años y se hallaba en una de las fases intelectuales más activas de su extensa carrera. En nuestra ciudad obtuvo interesantes fotografías entre las que yo destacaría las obtenidas en Zocodover durante la celebración de un mercadillo del Martes. Desde un discreto lugar oculto entre los puestos, Vitali logró capturar momentos de conversación de los vendedores y aspectos de las mercancías.
Toledo en mayo de 1958. Fotografía de Lamberto Vitali © Civico Archivio Fotografico, Milano Toledo en mayo de 1958. Fotografía de Lamberto Vitali © Civico Archivio Fotografico, Milano El italiano se acercó también al Hospital Tavera, donde obtuvo estas soberbias instantáneas de las alumnas del colegio allí establecido:
Toledo en mayo de 1958. Fotografía de Lamberto Vitali © Civico Archivio Fotografico, Milano Hospital Tavera en Toledo en mayo de 1958. Fotografía de Lamberto Vitali © Civico Archivio Fotografico, Milano La Puerta del Sol llamó la atención de Vitali:
Puerta del Sol en Toledo en mayo de 1958. Fotografía de Lamberto Vitali © Civico Archivio Fotografico, Milano Justo al lado, Vitali dirigió su cámara a la Antequeruela y Santiago del Arrabal:
Barrio de la Antequeruela y Puerta de Bisagra en Toledo en mayo de 1958. Fotografía de Lamberto Vitali © Civico Archivio Fotografico, Milano Santiago del Arrabal y puerta de Bisagra en Toledo en mayo de 1958. Fotografía de Lamberto Vitali © Civico Archivio Fotografico, Milano Cerca de allí, Vitali capturó la visión de la vega del Tajo desde la "bola del Miradero":
Vega del Tajo y zona de Safont desde las inmediaciones de la bola del Miradero en  Toledo en mayo de 1958. Fotografía de Lamberto Vitali © Civico Archivio Fotografico, Milano El puente de San Martín y el baño de la Cava aparecen así de bellos:
Puente de San Martín y San Juan de los Reyes en Toledo en mayo de 1958. Fotografía de Lamberto Vitali © Civico Archivio Fotografico, Milano Puente de San Martín en Toledo en mayo de 1958. Fotografía de Lamberto Vitali © Civico Archivio Fotografico, Milano Baño de la Cava en Toledo en mayo de 1958. Fotografía de Lamberto Vitali © Civico Archivio Fotografico, Milano Desde el puente de San Martín, el italiano inmortalizó los restos de los molinos de Santa Ana, siendo reseñable y curioso destacar que el azud (tan célebre en nuestros días por su rotura) por aquel entonces no existía tras haber quedado destruido por una crecida en los años anteriores. No fue reparado hasta 1962.
Restos de los molinos de Santa Ana en Toledo en mayo de 1958. Fotografía de Lamberto Vitali © Civico Archivio Fotografico, Milano Como judío que era, Lamberto Vitali no podía dejar de adentrarse en el interior de las dos sinagogas más célebres de Toledo, la del Tránsito y la de Santa María la Blanca. A buen seguro, su sufrimiento por las persecuciones y privaciones sufridas durante la etapa de la dictadura de Mussolini debidas a su religión, aflorarían en el recuerdo de Vitali durante la visita a estos soberbios edificios:
Sinagoga del Tránsito en Toledo en mayo de 1958. Fotografía de Lamberto Vitali © Civico Archivio Fotografico, Milano Sinagoga del Tránsito en Toledo en mayo de 1958. Fotografía de Lamberto Vitali © Civico Archivio Fotografico, Milano Sinagoga de Santa María la Blanca en Toledo en mayo de 1958. Fotografía de Lamberto Vitali © Civico Archivio Fotografico, Milano Sinagoga de Santa María la Blanca en Toledo en mayo de 1958. Fotografía de Lamberto Vitali © Civico Archivio Fotografico, Milano Como experto en arte que era, Vitali sintió la poderosa llamada de la obra del Greco, visitando la iglesia de Santo Tomé para admirar el Entierro del Señor de Orgaz.
Entierro del Señor de Orgaz del Greco en la iglesia de Santo Tomé de Toledo en mayo de 1958. Fotografía de Lamberto Vitali © Civico Archivio Fotografico, Milano Entierro del Señor de Orgaz del Greco en la iglesia de Santo Tomé en Toledo en mayo de 1958. Fotografía de Lamberto Vitali © Civico Archivio Fotografico, Milano Lamberto Vitali tuvo acceso —o se coló— a un estudio fotográfico en el que un niño vestido de comunión (hay que recalcar que transcurría el mes de mayo) era retratado para fijar ese momento para siempre y entregarlo a sus seres queridos en el típico recordatorio:
Niño vestido de almirante para su comunión en Toledo en mayo de 1958. Fotografía de Lamberto Vitali © Civico Archivio Fotografico, Milano Y hasta aquí llega el repaso a las fotografías obtenidas por Lamberto Vitali en Toledo en 1958, que creo que —coincidiréis conmigo— vuelven a recordarnos la dimensión universal de Toledo como polo de atracción para los más grandes fotógrafos y estudiosos de la historia, para orgullo de quienes amamos este arte en nuestra ciudad. Espero que os haya gustado.
Portada del libro "Lamberto Vitali e la fotografia. Collezionismo, studi e ricerche".

jueves, 1 de agosto de 2024

La histórica nevada tardía del 13 de abril de 1958 en Toledo

Entre los amantes de la meteorología española hay un evento que es unánimemente recordado, tanto en publicaciones técnicas como en los foros de esta temática, como uno de los más extraordinarios jamás registrados por su rareza, extensión y distribución geográfica. Me estoy refiriendo a la gran nevada del 13 de abril de 1958, una de las más tardías y extensas que han sucedido en España desde que existen mediciones.
Uno de los usuarios más activos del foro tiempo.com, Eduardo Romay Montes, cuyo pseudónimo habitual es Vigorro, explica muy bien cómo se fue fraguando este rarísimo temporal de nieve en pleno mes de abril:
"En los mapas de reanálisis podemos ver cómo el día 7 de abril una dorsal atlántica subía de latitud y tenía correspondencia en capas bajas con la presencia de un potente anticiclón a caballo entre Groenlandia e Islandia. La presencia de bajas presiones en Escandinavia y del mencionado anticiclón posibilitaban la formación de un pasillo polar que llegaba hasta España. Europa entera se encontraba, en capas altas, afectada por una gran vaguada que en general y todavía, no llevaba embebido mucho frío, salvo un embolsamiento de -30 ºC sobre Italia. La isoterma de 0 ºC toca ya ese día el extremo norte peninsular. El día 8 la situación se mantiene pero el frío polar comienza a escaparse hacia Europa central. El día 9 el desalojo frío es ya muy importante, y más si tenemos en cuenta que hablamos de abril... durante estos dos dias la isoterma 0 ºC abarca buena parte del norte peninsular y casi nos alcanza la de -5 ºC, mientras que la de -25 a 500 hpa esta ya presente. El dia 10 el pasillo polar está empezando a cortarse, pero el embolsamiento frío presente en Europa es ya muy destacable. El día 11 el corte del pasillo debido al posicionamiento suroeste/noreste de las altas presiones atlánticas favorece, sin embargo, el bombeo del aire frío europeo hacia España... la bolsa de -35 ºC ocupa una extension de terreno brutal sobre el centro del continente. El día 12 comienzan a aparecer bajas presiones en el norte de áfrica gracias a la impresionante latitud que alcanza la vaguada hacia el sur: las isotermas -5 ºC y -30 ºC están ya en España. El día 13 la situación en superficie es perfecta para el sureste peninsular, con claro viento de levante sobre nuestras tierras. El importantísimo embolsamiento frío abarca casi toda la península, con temperaturas en altura inferiores a -30 ºC y la isoterma de -5 ºC ocupando medio país. Este fue el día de la gran nevada."
Mapa sinóptico (Geopotencial 500 hpa y presión) del 13 de abril de 1958 a las 0:00. Reanálisis NOAA/NCEP. Meteociel. Aquel temporal dejó grandes acumulaciones de nieve en todo el sureste español, siendo muy recordado en ciudades como Granada, y sus efectos se extendieron hasta el centro peninsular, incluida la ciudad de Toledo.
Mapa sinóptico (Precipitación y nieve) del 13 de abril de 1958 a las 6:00. Reanálisis ECMWF. Meteociel. Quiso el destino que aquel histórico día, que era domingo, coincidiese con la visita a Toledo nada menos que de Marcel-Henri Gaussen (nacido en Cabrières-d'Aigues, Vaucluse, el 14 de julio de 1891 y fallecido en Toulouse, Alto Garona, el 27 de julio de 1981). Gaussen fue un meteorólogo, botánico y biogeógrafo francés al que recordamos muchos de los que estudiamos carreras relacionadas con el medio ambiente, como autor de dos célebres conceptos aún hoy utilizados en fitogeografía: el índice xerotérmico y el diagrama ombrotérmico.
Henri Gaussen Es complicado saber si la presencia de un experto meteorólogo como Gaussen en Toledo aquel día fue premeditada (tal vez vio las predicciones unos días antes y decidió venir a España a vivir en directo el suceso), pero lo cierto es que, una vez aquí, decidió registrar profusamente con su cámara fotográfica las estampas que dejó aquella extemporánea nevada en la ciudad y sus contornos, lo que supone un excepcional y valiosísimo registro. Es increíble poder contar con las fotos de aquel evento tomadas por una personalidad de la talla de Gaussen, y ello demuestra, una vez más, que lo que sucede en Toledo ocurre en muy pocos lugares del planeta: esa magnética capacidad para atraer sucesos y personas que marcan la historia, que tantas y tantas veces os he narrado en este blog a través de fotografías.
Todo el inmenso legado fotográfico que Gaussen recopiló a lo largo de su vida y que donó a su país a través de los Archivos Departamentales del Alto Garona, pueden ser consultados en su web y están puestos a disposición del público, por lo que tenemos que agradecer no solo a Gaussen sino a esta institución su digitalización y divulgación.
Pero vayamos ya a ese espectacular repaso fotográfico que Gaussen registró de aquella tardía y rarísima nevada en Toledo. Comenzaré por enseñaros las fotos de varias calles del centro histórico. Como comprobaréis, la nieve doblaba las ramas de los árboles ya brotados (como es lógico a mediados de abril), generando en ellos un aspecto totalmente inusual. Sumado a ello, es todo un lujo observar nuestras calles nevadas, a todo color, con objetos y personas con la estética propia de aquellos años 50, que conforman un reportaje absolutamente sensacional si es valorado en conjunto:
Calle de Santo Tomé de Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Plaza del ayuntamiento de Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Plaza de San Vicente en Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Plaza de San Vicente en Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Sinagoga del Tránsito en Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Museo del Greco en Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Patio del Museo del Greco en Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Museo del Greco en Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Iglesia de San Cristóbal vista desde el Museo del Greco en Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Museo del Greco de Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Museo del Greco en Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Rosal banksiae del Palacio de los Condes de Oñate en Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Torre de la iglesia de Santa Leocadia en Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne San Juan de los Reyes en Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Iglesia de Santo Tomé de Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Alcázar de Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Barrio de la Antequeruela de Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Convento de San Antonio de Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Puerta del Cambrón en Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Torre de santo Tomé vista desde el Museo del Greco en Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Puerta del Sol en Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne La Catedral y su entorno protagonizan muchas de las fotos del reportaje:
Catedral de Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Catedral de Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Cúpula de la Capilla Mozárabe de la Catedral de Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Puerta llana de la Catedral de Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Puerta de los Leones de la Catedral de Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Catedral y Hospitalito del Rey vistos desde la Plaza Mayor de Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Puerta del Reloj de la Catedral de Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Claustro de la Catedral de Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Claustro de la Catedral de Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Arco de Palacio y torre de la Catedral de Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Catedral de Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Catedral de Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Catedral de Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne En las afueras de la ciudad y en algunos miradores del interior, Gaussen registró los paisajes nevados del entorno de los cigarrales y el Valle, que presentaban un aspecto realmente curioso con la mezcla del verdor propio de la primavera con los tonos blancos de la nieve y los ocres del terreno:
Vista general de Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Cigarrales de Toledo, río Tajo y zona del Valle de Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Río Tajo y Ermita de la Cabeza en Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Río Tajo, molinos de Daicán y cigarrales vistos desde Roca Tarpeya en Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Roca Tarpeya y Puente de San Martín en Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Cristo de la Vega y río Tajo en Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Zona del Valle, río Tajo y Molinos de Daicán en Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Toledo vista desde el cerro de la ermita de la Cabeza bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Toledo visto desde la vaguada de Valdecolomba y el cigarral de Santa Elena bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Zona de la vaguada de Valdecolomba y el cigarral de santa Elena en Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Vista de Toledo desde el actual emplazamiento del Hotel AC bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Cigarrales de Toledo y vista de la ciudad desde el Valle bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Vista general Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Almeces de la ermita del Valle en Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Río Tajo y vista de Toledo desde el Valle bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Las vistas de los puentes medievales de la ciudad son también espectaculares:
Puente de San Martín y río Tajo vistos desde Roca Tarpeya en Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Puente de San Martín y Baño de la Cava en Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Río Tajo y Puente de san Martín en Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Puente y Puerta de San Martín de Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Puente de San Martín en Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Puente y Puerta de San Martín en Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Puente de Alcántara y Alcázar de Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Puente de Alcántara y Castillo de San Servando de Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Puente de Alcántara y río Tajo en Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Puente de Alcántara y río Tajo en Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Puente de Alcántara, turbinas de Vargas y Central de San Servando en Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Río Tajo y Castillo de San Servando en Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Puente de Alcántara y Castillo de San Servando en Toledo bajo la nieve el 13 de abril de 1958. Fotografía de Henri Gaussen (1949-1981). Archives Départementales de la Haute-Garonne Con mi más profundo agradecimiento a Luis Miguel Gallego por ponerme tras la pista de esta alucinante colección de imágenes, me despido esperando que os haya resultado interesante y refrescante este repaso a uno de los eventos meteorológicos más insólitos que han sucedido en Toledo en el último siglo. Sin duda, son fotos que tienen muchos posibles análisis, desde el histórico al paisajístico pasando, evidentemente, por el climático y ambiental.
© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall