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viernes, 29 de mayo de 2026

El Convento de Madre de Dios

El antiguo Convento de la Madre de Dios nunca fue de los más famosos de la ciudad. Sin embargo, en un conjunto tan monumental como el de Toledo, ello no significa —ni mucho menos— que fuera un edificio menor o carente de valor. Todo lo contrario: estamos ante una joya ciertamente desconocida y un tanto olvidada a la que me gustaría sacar un poco del olvido a través de la fotografía histórica.
El beaterio, ocupado por religiosas que seguían la regla y hábito de Santo Domingo, fue fundado en 1482 por doña María Gómez de Silva, hija legítima del matrimonio formado por el conde de Cifuentes y Alférez Mayor de Castilla, Alonso de Silva, y doña Isabel de Castañeda, mediante la donación de unas casas para tal fin. Así se puede leer en el testamento de María fechado el 30 de mayo de 1482 —conservado en el archivo del convento y transcrito por Jean Passini— en el que indica que:
la qual dicha casa quiero e es mi voluntad que sea nonbrada desde agora para siempre la casa de la madre de dios e se fagan espeçial fiesta e memoria de la madre de dios el dia de la visitaçion de nuestra señora santa ysabel...
La decisión de la creación del cenobio se produjo a raíz del fallecimiento de los padres de dicha fundadora que, deseosa de dedicarse a la vida religiosa, se asoció á su hermana Leonor, a su tía doña Francisca de Castañeda y a otras jóvenes, convirtiendo su palacio en beaterio, y haciéndose llamar y firmando desde entonces como Sor Marigómes.
La nueva comunidad se asoció con otro convento preexistente y contiguo llamado de Santa Catalina y, al año siguiente, en 1483, pidieron al Cardenal Mendoza poder tener altar, campana, claustro y refectorio. No contentas con esto, y deseando una vida más austera y contemplativa, solicitaron poder tener clausura al papa Inocencio VIII, lo que les fue otorgado en 1488, siendo nombrada priora la propia María, quien ejerció el cargo hasta su muerte en 1532. María fue una mujer muy cercana a la reina Isabel la Católica.
Desde entonces, y a lo largo de los siglos XV, XVI y buena parte del XVII, el conjunto fue creciendo hasta convertirse en un gran complejo conventual organizado en torno a varios patios, siguiendo el modelo habitual de los conventos toledanos de la época.
Evolución histórica del edificio. Foto extraída del artículo: La rehabilitación del antiguo convento de Madre de Dios de Toledo, cuyos autores son D. Mario Muelas Jiménez y Agustín Mateo Ortega. Actas del II Curso de Historia y Urbanismo Medieval. UCLM. Sin embargo, a partir de finales del siglo XVII comenzó un progresivo deterioro del edificio. Esta situación de declive se agravaría durante los siglos XVIII y, sobre todo, XIX. Las sucesivas exclaustraciones de las religiosas y los distintos cambios de uso afectaron seriamente a la estructura del convento, provocando incluso la desaparición de algunas de sus dependencias.
Plano del Convento de Madre de Dios en el XIX. Publicado en "Piedad, nobleza y reforma. La fundación del monasterio de Madre de Dios en Toledo (1483)" por Eugenio SERRANO RODRÍGUEZ Cuando da comienzo el siglo XX sucedieron tristes acontecimientos. Así, en 1904 buena parte del edificio fue derribado, siendo desmontados dos preciosos artesonados del convento. Estos lamentables hechos fueron narrados y denunciados por Manuel Castaños y Montijano en las páginas El Castellano el 1 de octubre de ese año. Don Manuel nos cuenta que el artesonado mayor databa de finales del siglo XV y había sido costeado y encargado por la propia fundadora María, mientras que el otro, de menor tamaño, fue costeado por el hermano de María, don Alonso de Silva, nuevo conde de Cifuentes y clavero de la Orden de Calatrava.
Mención a la demolición del convento Madre de Dios. Artículo de Manuel Castaños Montijano en El Castellano el 1 de octubre de 1904. Por suerte, la fotografía histórica permite viajar en el tiempo y admirar tesoros que ya no están entre nosotros. Varios artesonados del convento fueron inmortalizados desde el siglo XIX en varias ocasiones. El de la iglesia era el de mayores dimensiones y poseía esta espectacular belleza:
Artesonado mudéjar del Convento de Madre de Dios hacia 1880. Fotografía de Casiano Alguacil © Archivo Municipal del Ayuntamiento de Toledo, signatura CA-0439-VI Artesonado mudéjar del Convento de Madre de Dios en 1904 Artesonado de la Iglesia de Madre de Dios Artesonado del Convento Madre de Dios.  en la Campana Gorda, foto de 1903 Pedro Rámila. Abril de 1903. Otro artesonado, si bien era más pequeño, tenía una preciosa cúpula con mocárabes de gran belleza:
La cupulita del Convento de Madre de Dios Pequeña cúpula de la iglesia del convento de Madre de Dios Las tremendas dificultades económicas de las monjas —que ya en la revolución Septembrina de 1868 habían visto cómo eran temporalmente expulsadas del convento para convertirlo en cuartel de la guardia civil, regresando en la Restauración borbónica— hicieron que el estado del edificio fuese tan lamentable al comienzo siglo XX. Según recoge el citado escrito de Manuel Castaños de 1904, las monjas no pudieron pagar siquiera a los albañiñes del derribo (lo pagó el Ayuntamiento) y solo pudieron costear una especie de chamizo o cobertizo donde almacenar desmontados dos de los valiosísimos artesonados a la espera de que alguien los comprara y las sacara de su pobreza. De manera visionaria, don Manuel ya vaticinó lo que finalmente terminó sucediendo años después:
Mención a los artesonados desmontados del convento Madre de Dios. Artículo de Manuel Castaños Montijano en El Castellano en octubre de 1904. Ampliando una de las célebres fotos aéreas del capitán Vallespín Zayas tomadas hacia 1915, he logrado aislar la imagen del estado del convento una década después de que los artesonados fueran desmontados y metidos en un cobertizo. Se aprecia bien cómo la parte de la iglesia del convento, donde se situaba el bonito artesonado de las fotos, ya aparece destruida. Dejando volar la imaginación se pueden elucubrar varios puntos de la imagen como los posibles lugares donde reposaban estas venerables maderas.
Convento de Madre de Dios hacia 1915. Foto aérea de Juan Vallespín Zayas (detalle). Tuvieron que pasar aún varias décadas hasta que la existencia de estas joyas desmontadas cogiendo polvo llegase a oídos del tristemente célebre William Randolph Hearst, el gran acaparador de obras de arte español de aquellos años, y del que ya os hablé en esta otra entrada del blog. A través de su enlace en España, el expoliador encubierto como "hispanista" Arthur Byne, el magnate estadounidense se hizo con al menos un artesonado del convento, al que bautizaron como SOVEREIGNCEIL en sus misivas en clave cruzadas. En la ficha rellenada a los efectos por el propio Arthur Byne, decía de él que era "el techo más importante en España". Aseveraba Byne a Hearst en una carta de 7 de julio de 1931 que "sacar del viejo convento esta enorme masa de madera, en los difíciles momentos actuales, requirió un sinfín de habilidad y paciencia, ya que fue preciso enmascarar cada carga de camión. El techo en su totalidad está ahora en Madrid, guardado en mi almacén, por lo cual no hay peligro de una intervención gubernamental". Es destacable también la picardía y la avaricia de Byne a la hora de engañar a su cliente Hearst, al indicar que no podía ofrecerle fotos del artesonado al completo debido a sus grandes dimensiones, cuando hoy sabemos que lo que sucedía es que las maderas estaban desmontadas desde hacía 27 años.
Carta de Arthur Byne a William Randolph Hearst, fechada el 7 de julio de 1931, ofreciéndole el artesonado del Convento de Madre de Dios de Toledo. R. Kennedy Library. La compra la formalizó Hearst a Byne el 4 de octubre de 1931 por 22.000 dólares y el cargamento salió hacia San Francisco el 28 de enero de 1932. Es posible que fuese empleado en la denominada "New Wing" del castillo de San Simeón. La descripción de Byne habla de un techo del siglo XV compuesto por 20 vigas mayores y 19 vanos, organizando cuarteles en forma de escudos, decorado y soportado por triples ménsulas tratadas en oro. Procedía, según indica, del refectorio del convento. A fecha de hoy, es complicado aseverar si este artesonado vendido a Hearst es alguno de que os mostré fotografiados anteriormente, conociendo el estado en el que Byne observó las maderas desmontadas, así como su avariciosa condición tendente al engaño.
Pero el convento de la Madre de Dios poseía otras joyas artísticas más desconocidas que hoy paso a mostraros (muchas gracias a María Jesús Galán por su ayuda con bastantes fotos) para que podáis conocer su pretérita belleza. El edificio estaba adornado con diferentes obras de arte, destacando algunos valiosos retablos, uno de ellos obra del mismísimo Jorge Manuel Theotocópuli, hijo del Greco:
Retablo del convento de la Madre de Dios, de Jorge Manuel Theotocopuli Retablo mayor del convento de Madre de Dios Una de las imágenes del retablo de Jorge Manuel en Madre de Dios Uno de los retablos laterales al lado del retablo mayor del convento de Madre de Dios En los años 20 Georg Weise obtuvo algunos detalles de sus elementos decorativos:
Convento de Madre de Dios, retablo. Fotografía de Georg Weise hacia 1925 © Bildarchiv Foto Marburg Cristo con la cruz a cuestas. Retablo del convento de la Madre de Dios. Fotografía de Georg Weise hacia 1925 © Bildarchiv Foto Marburg El convento conservaba, al parecer, el grabado más antiguo de San Martín de Porres:
El grabado más antiguo de San Martín de Porres y que estaba en Madre de Dios He localizado, además, valiosas fotos de su vida conventual interior con las monjas en primer plano:
Convento de Madre de Dios a comienzos del siglo XX. Foto Rodríguez. AHPTO, JCCM signatura POSITIVOSREPORTAJESA-256-2 Convento de Madre de Dios a comienzos del siglo XX. Foto Rodríguez. AHPTO, JCCM signatura POSITIVOSREPORTAJESA-256-1 Una de las últimas monjas en tomar los hábitos en el convento fue Sor Ángeles Villa. Aquí vemos su imagen en aquel día en los años 20:
Sor Ángeles Villa el día de su toma de hábito años 20 en Madre de Dios La función conventual del edificio finalizó en 1993, cuando el estado del edificio así como la avanzada edad de la comunidad hicieron insostenible la situación. Sus últimas siete moradoras se repartieron de este modo: cuatro monjas marcharon al convento de Santo Domingo el Real, una al de Jesús y María y la priora y la subpriora viajaron a un convento de Trujillo. En cuanto a las obras de arte, algunos pequeños retablos fueron vendidos al arquitecto Chueca Goitia, mientras que otros tres retablos se repartieron entre los conventos a los que fueron las últimas monjas. Así, uno está en Trujillo, otro marchó al nuevo convento de Jesús y María (que, a su vez, lo vendieron a unas monjas de un pueblo de Madrid) y un tercero pasó a Santo Domingo el Real (que se lo cedieron a las concepcionistas de Escalona, firmando un convenio ante notario).
Una vez sin uso religioso, la recuperación definitiva del conjunto no llegaría hasta su adquisición por la Universidad de Castilla-La Mancha, que lo integró como ampliación del cercano centro universitario de San Pedro Mártir. Fue entonces cuando se emprendió una profunda rehabilitación arquitectónica acompañada de importantes intervenciones arqueológicas.
Restauración del Convento de Madre de Dios entre 2000 y 2002. AUIA Arquitectos Obras de restauración del Convento de Madre de Dios. AUIA arquitectos. Planta del Convento de la Madre de Dios en la etapa de su restauración para la sede de la UCLM. Publicado por Diego Peris. Las excavaciones se concentraron especialmente en la zona que antiguamente ocupaba el huerto de las monjas. Allí aparecieron restos de distintas épocas —romana, medieval y moderna— que demostraban la larga ocupación histórica del lugar. Pero el hallazgo más relevante fue el descubrimiento de una espectacular portada mudéjar del siglo XIV orientada hacia la plaza del Padre Juan de Mariana. Se trata de una impresionante porción de un edificio civil anterior al convento, concretamente la portada de las casas principales de García Fernández de Oter de Lobos, según las investigaciones de diferentes autores como Jean Passini, que han demostrado a partir de antigua documentación y de la transcripción de una lápida sepulcral la vinculación de este linaje con la portada.
Aquellas casas de los Oter de Lobos (o Tordelobos) fueron pasando a sucesivos herederos y compradores, de modo que estaban en poder de la fundadora María Gómez en el momento en que funda el convento. Las obras del mismo ocultaron la portada durante siglos al suprimir su esquinazo para generar un chaflán.
Descubrimiento de la portada del palacio de los Oter de Lobos en la restauración del Convento de Madre de Dios en 2002. Cortesía de Global Arqueología. Fachada del palacio de los Oter de Lobos antes de las obras que descubrieron su portada. Foto de J. M. Rojas. Fue en 2002 cuando, al picar un muro en las obras de restauración para la UCLM, saltó la agradabilísima sorpresa del hallazgo de la portada, que conservaba riquísima decoración en ladrillo y cerámica y contaba aún con elementos heráldicos que fueron clave para corroborar su origen ligado a los Oter de Lobos. Concretamente, sabemos que esta portada fue realizada entre 1336 y 1356 por la presencia del escudo de la Orden de la Banda (una institución creada por Alfonso XI en el año 1332 y cuyos estatutos se dieron en 1336), durante la ampliación de las casas preexistentes, compradas por el abuelo de la saga García Fernández de Oter de Lobos I, muerto en 1356.
Descubrimiento de la portada del palacio de los Oter de Lobos en la restauración del Convento de Madre de Dios en 2002. Cortesía de Global Arqueología. Descubrimiento de la portada del palacio de los Oter de Lobos en la restauración del Convento de Madre de Dios en 2002. Cortesía de Global Arqueología. Descubrimiento de la portada del palacio de los Oter de Lobos en la restauración del Convento de Madre de Dios en 2002. Cortesía de Global Arqueología. Descubrimiento de la portada del palacio de los Oter de Lobos en la restauración del Convento de Madre de Dios en 2002. Cortesía de Global Arqueología. Descubrimiento de la portada del palacio de los Oter de Lobos en la restauración del Convento de Madre de Dios en 2002. Cortesía de Global Arqueología. Descubrimiento de la portada del palacio de los Oter de Lobos en la restauración del Convento de Madre de Dios en 2002. Cortesía de Global Arqueología. Descubrimiento de la portada del palacio de los Oter de Lobos en la restauración del Convento de Madre de Dios en 2002. Cortesía de Global Arqueología. Descubrimiento de la portada del palacio de los Oter de Lobos en la restauración del Convento de Madre de Dios en 2002. Cortesía de Global Arqueología. Descubrimiento de la portada del palacio de los Oter de Lobos en la restauración del Convento de Madre de Dios en 2002. Cortesía de Global Arqueología. Descubrimiento de la portada del palacio de los Oter de Lobos en la restauración del Convento de Madre de Dios en 2002. Cortesía de Global Arqueología. Fachada del Palacio de Oter de Lobos antes de la restauración Descubrimiento de la portada del palacio de los Oter de Lobos en la restauración del Convento de Madre de Dios en 2002. Cortesía de Global Arqueología. Descubrimiento de la portada del palacio de los Oter de Lobos en la restauración del Convento de Madre de Dios en 2002. Cortesía de Global Arqueología. La portada está organizada en tres cuerpos claramente diferenciados. En la parte inferior se sitúa una puerta adintelada sobre la que aparece un singular dovelaje decorado con alternancia de ladrillo y bandas de azulejos blancos, verdes y negros, todo ello enmarcado por una cenefa cerámica con los distintos escudos nobiliarios que fueron clave en su identificación. El cuerpo intermedio presenta una elegante sucesión de arquillos ciegos polilobulados entrecruzados, mientras que la parte superior se remata con un ventanal formado por tres arcos también polilobulados sostenidos por columnas de mármol.
Restauración del Convento de Madre de Dios entre 2000 y 2002. AUIA Arquitectos Dintel de la puerta de los Oter de Lobos (Tordelobos). Cerámica. En la actualidad, la antigua zona del huerto alberga un patio y una construcción moderna destinada a ampliar la biblioteca de San Pedro Mártir y sus dependencias administrativas. En todo este espacio continuaron apareciendo restos arqueológicos de gran interés.
Restos arqueológicos de origen árabe y romano. Convento de la Madre de Dios. Otro de los elementos más destacados del conjunto es el claustro. Aunque originalmente tenía una sola planta, las sucesivas reformas hicieron que adquiriese su aspecto actual, con dos alturas y una curiosa planta trapezoidal. En el claustro bajo llaman especialmente la atención la decoración epigráfica que recorre la parte superior de los muros y las vigas de madera apoyadas sobre ménsulas de rollos. Por su parte, el claustro alto, abierto hoy a aulas y despachos universitarios, conserva pies derechos de madera situados entre los grandes ventanales acristalados incorporados en la última restauración. También destacan los pilares ochavados situados en las esquinas de la galería superior.
Claustro. Es el único de la ciudad con una planta trapezoidal, supuestamente motivada por la adaptación a las trazas de las casas bajomedievales existentes en el lugarGalerías del claustro bajo del convento de Madre de Dios Detalle de la parte superior de una galería del claustro bajo. En la imagen aparecen los restos de un alfarje o techumbre plana de madera, de origen mudéjar y debajo una escocia o moldura cónvaca con carácteres góticos en negro. Convento Madre de Dios En la panda este del claustro se encuentra la antigua iglesia conventual junto a su coro, aunque ya hemos visto que ambos espacios modificaron su disposición original a comienzos del siglo XX debido al grave deterioro del templo, cuando se desmontó el famoso artesonado y las monjas instalaron su nueva iglesia en el antiguo coro. Actualmente, este amplio espacio ha sido adaptado como gran aula universitaria.
Antigua iglesia del Convento de Madre de Dios. Hoy aula de la Universidad de Castilla-La Mancha, con vistas a la Catedral de Toledo El antiguo coro acoge el aula magna:
Aula Magna (cabecera del antiguo coro de la iglesia). Convento de Madre de Dios En definitiva, estamos ante un edificio con una riquísima historia y valor patrimonial, hasta la fecha muy desconocidos para el gran público. Espero haber arrojado luz recopilando y resumiendo sus sucesivas transformaciones, con la ayuda siempre inestimabe de las fotografías históricas (muchas de ellas hasta la fecha inéditas) como elementos didácticos visuales que logran detener la atención de quien las contempla por vez primera.
Agradeciendo una vez más a María Jesús Galán su ayuda, así como a todos los sucesivos investigadores y estudiosos que fueron dando a conocer el edificio, me despido por hoy.

sábado, 11 de enero de 2014

William Randolph Hearst: el Ciudadano Kane en Toledo en 1934

William Randolph Hearst fue durante décadas una de las personas más poderosas e influyentes del mundo. Afianzó su inmenso poder en la creación de un nuevo tipo de prensa sensacionalista o amarilla, caracterizada por titulares incendiarios, a menudo carentes de rigor, con el único objetivo de maximizar las ventas. Hearst llegó a tener en su imperio mediático hasta 28 periódicos de tirada nacional en Estados Unidos.
William Randolph Hearst en 1906 ©  The Library of Congress of The United States of America
Así por ejemplo fue clave en el desencadenamiento de la Guerra de Cuba en la que España perdió aquella isla en 1898, al acusar en sus periódicos sin prueba alguna a España del estallido de las bombas que hundieron el famoso acorazado Maine:
Portada del San Francisco Examiner acusando a España del hundimiento del Maine Portada del New York Journal acusando a España del hundimiento del Maine el 1898-02-17 Forjó un entramado empresarial y político sin precedentes y su figura alcanzó tal magnitud que inspiró a Orson Welles el personaje de Ciudadano Kane. Welles mantuvo hasta el final en secreto que se había inspirado en Hearst al concebir el personaje, consciente de que si el magnate conocía este extremo haría todo lo posible por evitar que la película saliera a la luz. Aún así, al enterarse, W.R. Hearst intentó evitar que la película fuera proyectada, pero ya era demasiado tarde, si bien sí consiguió que la taquilla del film fuese menor de la esperada. Hoy es considerada por muchos la mejor película de la historia:
Ciudadano Kane
William Randolph Hearst el 8 de octubre de 1910 ©  The Library of Congress of the United States

Pero William Randolph Hearst tuvo otra faceta menos conocida y probablemente más nociva para España que la mismísima perdida de Cuba: fue un excéntrico y compulsivo acaparador de obras de arte. De este modo durante años se dedicó a recopilar las piezas de nuestro patrimonio más valiosas que podía, para lo cual contó con la inestimable colaboración de Arthur Byne, su contacto en España, experto en sobornar, negociar, localizar tesoros y organizar los expolios a lo largo de toda nuestra geografía.
En una España decadente y empobrecida, con una muy escasa consideración por el patrimonio y buenas dosis de corrupción, Byne -por encargo de Hearst- fue capaz de superar trabas administrativas y legales bajo muy diferentes regímenes, desde la dictadura de Primo de Rivera hasta la II República. Para obtener su objetivo Byne no dudaba en sobornar a funcionarios, clérigos, políticos, nobles, anticuarios, marchantes y particulares para conseguir sacar de España miles de piezas de incalculable valor histórico que hoy se hallan dispersas por medio mundo en colecciones privadas y en museos extranjeros, o directamente desaparecidas. Byne era un gran conocedor del arte español, buen dibujante y fotógrafo, extremadamente profesional, meticuloso y sigiloso, bien relacionado y con una capacidad fuera de lo común para convencer a Hearst para pagar verdaderas fortunas por piezas que él había obtenido a precio de saldo.
Aunque pueda parecer increíble Byne fue capaz de exportar a tierras americanas edificios enteros como el Monasterio de Óvila o el claustro del Monasterio de Sacramenia así como buena parte de impresionantes monumentos como el Convento de San Francisco de Cuéllar (Segovia), el Castillo de Benavente (Zamora), la reja de la Catedral de Valladolid, la sillería del coro y un arco de jaspe de la catedral de la Seo de Urgel (Lérida), diversa ornamentación del Monasterio de Santa María de Moreruela (Zamora) y más de 80 artesonados hispano-musulmanes, varios de ellos de Toledo. Curiosamente, Arthur Byne era también famoso por ser muy ruidoso en las múltiples reuniones de amigos que celebraba en su casa de la calle Gravina en Madrid. Quiso el destino que su atormentado vecino fuese Juan Ramón Jiménez, quien solía aporrear la pared para pedirles silencio. En una de estas noches, al escritor le llamó la atención entre tanto escándalo una voz femenina. Se propuso averiguar quién era la dueña de esa voz y resultó ser Zenobia Camprubí, que finalmente acabaría siendo su esposa.
Esta casualidad debió ser una de las pocas cosas positivas que dejara la presencia de Byne en España. Impostor y dado al soborno -se hacía pasar por arquitecto sin serlo- consiguió poderosas amistades e incluso fue condecorado durante el gobierno de Primo de Rivera.
Arthur Byne Byne murió en un accidente de coche en Ciudad Real, en julio de 1935. Su obituario en ABC demuestra a las claras la reputación que increíblemente había logrado ganarse:
Necrológica de Arthur Byne. ABC, julio de 1935 Necrológica de Arthur Byne. ABC, julio de 1935 Los restos de Byne descansan en el cementerio inglés de Carabanchel.

Con todas estas adquisiciones Hearst construyó y decoró sus increíblemente suntuosas propiedades, especialmente en California, como el Castillo de San Simeón o Hearst Castle, convertido hoy en un museo excelentemente gestionado. Ha sido gracias a los gestores de este museo -en especial agradezco la amabilidad de Vickie Garagliano- como he conseguido obtener esta valiosa fotografía en la que podemos ver al mismísimo William Randolph Hearst en Toledo junto al propio Arthur Byne y otros acompañantes en 1934, probablemente en una de sus expediciones expoliadoras (la reproducción de esta fotografía está prohibida sin el permiso expreso y por escrito del Hearst Castle). Podemos ver en ella a la derecha a Hearst y en el centro con sombrero a Byne, un año antes de su fallecimiento en el citado accidente de automóvil:
William Raldolph Hearst junto con Arthur Byne en Toledo en 1934 © Hearst Castle/CA State Parks

Hoy en día el inmenso patrimonio acaparado por Hearst se encuentra bastante disperso entre los edificios que le pertenecieron y los principales museos de Estados Unidos. Un reciente e imprescindible libro de José Miguel Merino de Cáceres y María José Martínez Ruiz -La Destrucción del Patrimonio Artístico Español. W.R. Hearst: el Gran Acaparador, Ediciones Cátedra, 2012- arroja valiosos datos sobre las piezas expoliadas por Hearst. He hecho a partir de él una lista preliminar de elementos sustraídos de Toledo y que Hearst adquirió.
El grupo más numeroso de elementos es el de artesonados y techos mudéjares, destacando de entre todos el perteneciente al Convento de Madre de Dios. En la ficha rellenada por el propio Arthur Byne decía de él que era "el techo más importante en España". Aseveraba Byne a Hearst en una carta de 7 de julio de 1931 que "sacar del viejo convento esta enorme masa de madera, en los difíciles momentos actuales, requirió un sinfín de habilidad y paciencia, ya que fue preciso enmascarar cada carga de camión. El techo en su totalidad está ahora en Madrid, guardado en mi almacén, por lo cual no hay peligro de una intervención gubernamental". La compra la formalizó Hearst a Byne el 4 de octubre de 1931 por 22.000 dólares y el cargamento salió hacia San Francisco el 28 de enero de 1932. Es posible que fuese empleado en la denominada "New Wing" del castillo de San Simeón. Se trata de un techo del siglo XV compuesto por 20 vigas mayores y 19 vanos, organizando cuarteles en forma de escudos. Todo él está decorado y soportado por triples ménsulas tratadas en oro. Se encontraba en el refectorio del citado convento. Lo cierto es que los artesonados de este convento eran famosos y ya habían sido fotografiados en el siglo XIX (ojo, este no es el techo expoliado por Byne):
Artesonado mudéjar del Convento de Madre de Dios hacia 1880. Fotografía de Casiano Alguacil © Archivo Municipal del Ayuntamiento de Toledo, signatura CA-0439-VI

Otro techo adquirido por Hearst fue este: "Mudéjar, toledano, del siglo XVI, de vigas, ménsulas de madera, talladas en pino llevado desde Cuenca por el río ". Comprado a Byne en 1923. Formaba parte de una casa en la que también, en la misma habitación se expoliaron dos excelentes puertas mudéjares y dos postigos.
Grandes vigas talladas procedentes de un patio toledano.   Del libro Decorated Wooden Ceilings in Spain de Arthur Byne y Mildred Stapley El 12 de noviembre de 1923 tras la demolición salió hacia Santander y de allí a Nueva York. Hearst pagó 13.966 pesetas, de las que 450 eran de la demolición y 1.261 la comisión de Byne. En la nota conservada se menciona que procede de la Calle de Sevillanos de Toledo (tal vez se trate de la calle Cervantes, donde situaban el Mesón del Sevillano). Eran 6 vigas de 17 x 25 metros. En la actualidad cubre el dormitorio número 4 del Cloister y su vestíbulo, en la conocida como "Della Robbia Room" del Hearst Castle en San Simeón:
Della Robbia Room en el Hearst Castle con techo mudéjar expoliado en Toledo en 1923

Un tercero fue así descrito: "El techo es uno de los documentos arquitectónicos más históricos que nunca ha abandonado España. El edificio del cual procede es el Palacio de Pedro el Cruel en Toledo". Era una pareja de techos moriscos pintados, dibujo en estrella y pieza central octogonal. Fueron comprados a Raimundo Ruiz, uno de ellos, al menos, lo fue a través de P.W. French & Co. por la cantidad de 12.000 dólares el 20 de octubre de 1922.
Se mencionan bastantes techos toledanos más, como por ejemplo los del citado como Palacio de los Mendoza.
Pero no solo techos acaparó Hearst del legado toledano, sino que también adquirió valiosos tapices flamencos que habían ya salido en el siglo XIX de la Catedral de Toledo. Son los famosos cuatro tapices de la iconografía de los vicios y las virtudes, datados entre 1510 y 1515 en Bruselas: La tentación del hombre por los vicios y la defensa de las virtudes, El combate de vicios y virtudes o el Triunfo de Cristo, La Creación y Caída del Hombre y La Resurrección de Cristo. Procedían de la colección Weinberg de Fráncfort, de donde pasaron a la colección de Duveen que fue quien en 1921 los vendió a Hearst por 400.000 dólares. Hoy pueden admirarse en The Fine Arts Museum de San Francisco. Hearst los tuvo en su impresionante y lujoso apartamento de Clarendon House en Nueva York, situado en el 137 de Riverside Drive a orillas del Hudson, diseñado por Charles Birge y a donde se había mudado en 1908:
Tapices de la Catedral de Toledo en la galería de la Clarendon House, Riverside Drive, de Nueva York © The Library of Congress of The United States of America
En definitiva, estamos ante el principal coleccionista de arte español del siglo XX, que utilizó su inmenso poder y riqueza para acaparar miles de piezas de valor incalculable. Además de su codicia y ambición, jugó a su favor la necesaria colaboración de multitud de personas en España que, lejos de preocuparse por la protección y defensa de este legado, participaron en su proceso expoliador como intermediarios en busca de beneficio económico.
Hoy, si bien es aun muy elevado el riesgo que corre nuestro patrimonio y muy largo el camino por recorrer para la concienciación social de su valor, pienso sinceramente que un proceso como el desarrollado por Hearst aquellas décadas sería prácticamente imposible. Es nuestra obligación impedir que se repita y en la medida de lo posible investigar qué fue del paradero de aquellos bienes para dar a conocer su estado actual.

© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall