Lo que mucha gente a buen seguro ha olvidado es que, como ejemplo casi cómico de nuestra negra historia en lo que en relación a las instalaciones deportivas se refiere, contamos con el dudoso honor de haber albergado la que probablemente fue la pista de atletismo más efímera de la historia de España. Me refiero a la pista que se levantó en 1982 en la zona del Salto del Caballo, en el solar hoy ocupado por el Parque de Bomberos.
Esta pista se inauguró en octubre de 1982, contando con ocho calles, en una zona en principio concebida como el gran espacio deportivo de la ciudad, que ya contaba desde 1973 con el campo de fútbol y que vio en los años 80 cómo se ejecutaron los (hoy obsoletos) edificios del pabellón y la piscina cubierta.


Sin embargo, esta zona se encuentra en pleno "alcaén", es decir, terreno arcilloso de tono rojizo que a menudo ha dado problemas de cimentación. Los aficionados del C.D. Toledo sabemos bien lo duro que era recibir la hiriente sorna de las aficiones rivales cuando afirmaban que nuestro campo era el único que no necesitaba estar lleno para "hacer la ola", en referencia a las tremendas ondulaciones del graderío como consecuencia de mala cimentación de las obras. Pues bien, la pista adoleció de los mismos problemas, y muy pronto resultó impracticable. Hasta tal punto que en el año 1987, solo 5 después de su flamante inauguración, el ayuntamiento decidió eliminarla construyendo sobre ella el nuevo parque de bomberos.

La pista quedó a medio deshacer (el parque no ocupó toda su superficie) y pasaron décadas con sus patéticos restos visibles junto al nuevo edificio, hasta que en fechas más recientes se construyó el centro de recepción de turistas "Toletvm" en la zona que aún contaba con restos de la pista.


La triste historia de esta pista nos dejó, no obstante, curiosas fotos que hoy debo agradecer al gran Tomás García del Cerro que amablemente me las ha cedido. Estas fotos se corresponden con su inauguración en octubre de 1982, y en ellas podemos ver a algunos grandes mitos del atletismo español de aquellos años como Colomán Trabado, junto a los locales José Luis González, Luis Sastre o Ricardo Ortega.








Con el deseo de que esta breve entrada, con esta triste historia, despierte alguna conciencia colectiva y pronto la ciudad dé la vuelta a la penosa situación de nuestras instalaciones deportivas, quiero de nuevo agradecer a Tomás García la cesión de estas joyas fotográficas.