1959
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sábado, 3 de agosto de 2019

El mercadillo del Martes en 1959 fotografiado por el genial Ramón Masats

Hablar de Ramón Masats es hacerlo sobre el que es considerado uno de los mejores fotógrafos de la historia de España. Nacido en Caldas de Montbui (Barcelona) en 1931, comenzó a fotografiar durante el servicio militar al descubrir en los ratos libres la revista Arte Fotográfico. Compró una cámara con dinero de su padre y se inscribió en el círculo fotográfico del Casino del Comercio de Tarrasa.
Sus primeros pasos en el terreno del reportaje datan de 1953, cuando realizó un trabajo sobre Las Ramblas barcelonesas. Su pasión por el arte fotográfico iba creciendo y al año siguiente, en 1954, ingresó en la Agrupación Fotográfica de Cataluña, coincidiendo con auténticos portentos como Ricard Terré y Xavier Miserachs. En 1957 se muda a vivir a Madrid, dedicándose a recorrer España trabajando como reportero gráfico para la publicación Gaceta Ilustrada. Ese mismo año Masats también ingresó en el afamado "Grupo AFAL", y creó creó el grupo fotográfico "La Palangana" junto a sus amigos Gabriel Cualladó, Paco Ontañón, Leonardo Cantero, Joaquín Rubio Camín y Paco Gómez, todos ellos miembros de la Real Sociedad Fotográfica de Madrid, concretamente muy involucrados en su tertulia y considerados mitos de la fotografía española.
Retrato de Ramón Masats en Palencia por Ángel Herraiz
Entre 1958 y 1964 Ramón Masats trabajó para más revistas además de Gaceta Ilustrada, haciéndolo también para Mundo Hispánico, Arriba o Ya. En esta época protagonizó exposiciones individuales y también algunas colectivas. Su trabajo era ya reconocido a nivel nacional: en 1960 recibió el Premio Negtor de fotografía, en 1962 publica el libro titulado "Neutral Corner", en 1963 editó "Los Sanfermines" con el que recibió el Premio Ibarra al libro mejor editado, en 1964 publicó "Viejas Historias de Castilla la Vieja" junto a Miguel Delibes, expuso con Carlos Saura y realizó su primer documental "Prado Vivo", que ganó el premio especial en Taormina.
Desarrolló así también su faceta cinematográfica: en 1965 dirigió "El que enseña" (Premio Miqueldi de Plata en el Festival de Cinematografía de Bilbao), alejándose algo de la fotografía durante dieciocho años para centrarse en la realización de documentales para TVE con marcado tinte costumbrista. Completó esta parte de su vida con la creación de un largometraje titulado "Topical Spanish", con guion tanto propio como del humorista Chumy Chúmez, y protagonizada por el grupo musical Los Íberos, Guillermina Motta, Victor Petit y José Sazatornil.
Su regreso a la fotografía tiene lugar en 1981, con una intensa actividad: participación en la Expo de Sevilla de 1992, múltiples conferencias y exposiciones en las mejores salas y museos de España (Círculo de Bellas Artes, Museo Reina Sofía, Real Fábrica de Tapices, Palau de La Virreina en Barcelona, Palacio de la Magdalena de Santander, Galería Marlborough o Instituto Cervantes) que le encumbran como una de las referencias fotográficas esenciales en la historia de este arte en nuestro país. No en vano, su obra está presente en las más selectas colecciones, desde la del Reina Sofía, a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, pasando por el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo o el Museo Nacional de Arte de Cataluña. A él le debemos agradecer algunas de las imágenes más icónicas de la historia del siglo XX español:
“Seminaristas jugando a fútbol” (Madrid, 1959) por Ramón Masats

Su relación fotográfica con la ciudad de Toledo comenzó en 1959 cuando, en su etapa de reportero gráfico, realizó una serie de fotografías para la revista Mundo Hispánico. Se trata de un reportaje con textos de Antonio Delgado sobre el célebre "mercadillo del Martes", que por entonces aún se celebraba en la Plaza de Zocodover, como venía sucediendo desde el siglo XV. Ramón Masats obtuvo una serie de preciosas imágenes en las que supo plasmar el carácter tradicional del mercadillo así como la incipiente presencia de turistas que asistían con curiosidad al mismo. El resultado es una serie de fotos que estoy seguro que os harán disfrutar:
Reportaje sobre el mercadillo del martes en Zocodover con fotos de Ramón Masats. Julio de 1959, Mundo Hispánico (portada)
Reportaje sobre el mercadillo del martes en Zocodover con fotos de Ramón Masats. Julio de 1959, Mundo Hispánico
Reportaje sobre el mercadillo del martes en Zocodover con fotos de Ramón Masats. Julio de 1959, Mundo Hispánico
Reportaje sobre el mercadillo del martes en Zocodover con fotos de Ramón Masats. Julio de 1959, Mundo Hispánico
Reportaje sobre el mercadillo del martes en Zocodover con fotos de Ramón Masats. Julio de 1959, Mundo Hispánico
Reportaje sobre el mercadillo del martes en Zocodover con fotos de Ramón Masats. Julio de 1959, Mundo Hispánico
Reportaje sobre el mercadillo del martes en Zocodover con fotos de Ramón Masats. Julio de 1959, Mundo Hispánico
Reportaje sobre el mercadillo del martes en Zocodover con fotos de Ramón Masats. Julio de 1959, Mundo Hispánico

En 1960 volvió a Toledo donde logró una de sus fotos más aclamadas, titulada "Ejercicios espirituales", que es considerada una obra maestra:
Fotografía titulada "Ejercicios Espirituales" por Ramón Masats. Toledo, 1960.

Es posible que la datación de la anterior foto sea errónea, pues existe otra (genial también) que está fechada en 1957 y se corresponde con el mismo escenario, pues incluso se reconoce la coincidencia de alguno de los rostros de la foto anterior. En cualquier caso, sean de 1957 o de 1960, dos joyas de la fotografía toledana:
Cursillos de Cristiandad. Fotografía de Ramón Masats en Toledo en 1957. Como habréis podido ver, estamos de nuevo ante el cruce de caminos entre un gran fotógrafo y una ciudad irrepetible como es Toledo. Nuestra ciudad atrae irremediablemente a los que buscan la belleza y saben capturarla, como Ramón Masats lleva demostrando toda una vida, y ese encuentro nos deja siempre estos regalos en forma de fotografías que poco a poco tengo el placer de ir descubriendo y compartiendo con todos vosotros.

sábado, 3 de diciembre de 2016

Toledo en 1959 fotografiado por Martín Santos Yubero

Si hay un fotógrafo que puede considerarse un verdadero cronista gráfico de la actualidad española, especialmente la madrileña, entre los años 1925 y 1975 ese es sin duda Martín Santos Yubero.
Nació en Vallecas (Madrid) en el 11 de agosto de 1903 en una humilde vivienda cerca del depósito de máquinas de la Compañía de Ferrocarril Madrid-Zaragoza-Alicante (MZA), empresa en la que su padre trabajaba como maquinista. Fue precisamente el abandono del hogar que protagonizó su padre lo que motivó su traslado a Lavapiés con su madre, cuando Martín solo contaba con 7 años. Afortunadamente su madre había conseguido encontrar trabajo en el famoso restaurante “Casa Lastra”, de modo que madre e hijo habitaron un modesto apartamento en el mismo edificio, haciendo de Lavapiés su barrio de por vida. Con 12 años, Martín empieza a trabajar como dependiente en una guantería y más tarde en la casa Loewe, en la Gran Vía.
Con 17 años adquiere su primera cámara, una Kodak de cajón, que le costó 100 pesetas. Aunque apenas la sabía manejar, con ella comenzó a hacer fotos como aficionado. Muy interesado por el mundo del espectáculo, decidió fotografiar concursos de belleza, distribuyendo las imágenes de las concursantes entre las revistas y periódicos de la época. Ello le reportó los primeros ingresos como fotógrafo y les permitió conocer los estudios de los mejores fotógrafos madrileños del momento como Alfonso Sánchez García y su hijo Alfonso Sánchez Portela.
Autoretrato de Martín Santos Yubero
Quiso el destino que parte de la redacción del célebre periódico El Imparcial comiera habitualmente en "Casa Lastra", de modo que una tarde Martín supo por una conversación entre ellos que no iban a poder cubrir una corrida en la plaza de toros de Tetuán de las Victorias. Martín mostró interés y el jefe de la sección taurina del periódico le retó a escribir la crónica del festejo. Su trabajo gustó, de modo que entre los años 1920 y 1923 Martín Santos Yubero fue reportero taurino de la Plaza de Toros de Tetuán de las Victorias.
No fue hasta 1927, sin embargo, cuando obtuvo el carnet profesional de reportero gráfico. Accede a la redacción de La Nación en ese año, comenzando a firmar sus imágenes como “Foto Santos Yubero”.
Durante su estancia en La Nación aprendió mucho de los maestros Alfonso y Campúa, sin perder su carácter autodidacta, forjando al periodista y reportero intuitivo que siempre fue.
Con la llegada de la II República en 1931 abandona su dedicación exclusiva para La Nación y sirve a muchos periódicos como fotógrafo autónomo e independiente, colaborando en medios de distintas tendencias políticas e ideológicas como Ahora, ABC, Estampa, La Tierra, Ya o el diario Luz. Dos años más tarde, en 1933, se une al Diario de Madrid que acababa de fundarse donde empieza a fotografiar también con una cámara Contax de 35 mm.
En 1935 se hizo cargo del servicio gráfico del diario Ya, con la mala suerte de que el estallido de la Guerra Civil hiciera que se incautaran las cámaras y rotativas del diario, lo que le obligó a volver a ser autónomo utilizando de nuevo sus viejas cámaras de placas, con las que trabajó durante los tres años del conflicto armado, junto a los hermanos Benítez Casaux, con los que fundó a tales efectos una agencia gráfica que surtía de imágenes a La Voz, La Libertad, Crónica y al diario ABC durante su etapa republicana. Santos Yubero obtuvo buenas imágenes en Toledo durante el asedio del Alcázar.
Tras la Guerra Civil, regresó al diario Ya, dirigiendo la sección gráfica del mismo. Publicó libros sobre Manolete en 1944 y 1947 y obtuvo diversos premios, distinciones y condecoraciones, siendo también miembro de la Junta directiva de la Asociación de la Prensa de Madrid entre 1965 y 1973, vocal del Consejo Nacional de Prensa y secretario de actos de la Unión de Informadores Gráficos. En 1974 finalizó su actividad laboral, falleciendo 20 años más tarde en Madrid en 1994 cuando contaba con 91 años de edad.
En palabras del gran Publio López Mondejar, el secreto de Santos Yubero para estar presente en la actualidad gráfica en las épocas tan diferentes que le tocó vivir, residió en que "fue un hombre políticamente acomodado, que no se significó, lo que le permitió estar en todas partes". Su legado es extensísimo y, consciente aún en vida de ello, Santos Yubero se preocupó de su custodia, ordenación y documentación, ayudado por dos sobrinas y con la colaboración de Gabriel Carvajal. Antes de fallecer, en 1986 la Comunidad de Madrid se interesa por su adquisición, de modo que es en 1988 cuando el Fondo Fotográfico Martín Santos Yubero es adquirido por la Dirección General de Medios de Comunicación Social. En 1995 se procede a su ingreso en el Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, incorporándose posteriormente otros negativos y fotografías procedentes de adquisiciones y donaciones.
He tenido durante el pasado verano la suerte de acceder a los fondos de Santos Yubero que muestran imágenes de Toledo, y he obtenido el correspondiente permiso para su divulgación en este blog, lo que me llena de alegría. Son varios cientos de imágenes, obtenidas en épocas muy diversas, por lo que dedicaré varias entradas a este genio de la fotografía en los próximos meses.
Hoy comenzaré con una serie que me enamoró nada más ver las fotografías. Se trata de un reportaje obtenido en la primavera de 1959, probablemente durante el Domingo de Resurrección de aquel año. Retratan de manera espectacular el ambiente del Toledo de entonces, con especial protagonismo de Zocodover.
Pasemos ya a ver estas imágenes, que como os digo son el primer capítulo de una serie de entregas dedicadas a Martín Santos Yubero que hoy comienzo. Como decía, la gran parte del reportaje discurre en un abarrotado y animado Zocodover una tarde de primavera con una celebración concurrida. La plaza aparece llena de puestos, se ven vendedores de globos, niños felices, jóvenes en alegres conversaciones, coches de época, almendras garrapiñadas, tostones, terrazas llenas de gente y un sinfín de detalles que a muchos de vosotros os harán viajar literalmente en el tiempo si vivisteis esos años:
Zocodover en 1959. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico
Zocodover en 1959. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico
Zocodover en 1959. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid,fondo fotográfico
Zocodover en 1959. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico
Zocodover en 1959. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico
Zocodover en 1959. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico
Zocodover en 1959. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico
Zocodover en 1959. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico
Zocodover en 1959. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico
Zocodover en 1959. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico
Zocodover en 1959. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico
Zocodover en 1959. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico
Zocodover en 1959. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico
Zocodover en 1959. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico
Zocodover en 1959. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico

Santos Yubero también retrató la zona de la Puerta de Bisagra en aquel 1959. Una estampa claramente considerable un anticipo de la década que estaba a punto de comenzar es esta vista en la que aparecen una Vespa y un Citroën 2CV:
Puerta de Bisagra en 1959. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico

Junto al Bar Los Claveles una curiosidad: la muralla perforada para permitir el tráfico sin el arco hoy existente:
Puerta de Bisagra en 1959. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico
Puerta de Bisagra en 1959. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico

Son deliciosas estas vistas desde el Valle, en las que aparecen las mesas del precursor del actual Kiosco Base:
Bar en el Valle (actual kiosco base) en 1959. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico
Bar en el Valle (actual kiosco base) en 1959. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico
Toledo en 1959. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico
Toledo en 1959. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico

Son muy bellas también las vistas del Cristo de la Vega, en las que se vislumbran árboles en flor junto al río, tal vez almendros u otros frutales:
Basílica del Cristo de la Vega en 1959. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid,  fondo fotográfico
Basílica del Cristo de la Vega en 1959. Fotografía de Santos Yubero © Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, fondo fotográfico

Espero que esta primera tanda de imágenes de Santos Yubero tomadas en Toledo os haya gustado. Os aseguro que aún quedan grandes momentos por compartir gracias a su legado que poco a poco iré desgranando.

sábado, 2 de abril de 2016

José Isbert y Cantinflas en Toledo a finales de los años 50

Si hay dos actores de habla española de mediados del siglo XX que aunaron a partes iguales el cariño del público tanto por su capacidad de hacer reír como por la ternura que desprendían sus personajes, estos son probablemente José Isbert y Cantinflas.
Con motivo del 50º aniversario del fallecimiento de Isbert (que se cumplirá en noviembre) y del 60º aniversario del estreno de La Vuelta al Mundo en 80 días, la película más toledana de Cantinflas que le hizo ganar un Globo de Oro, hoy me apetece traeros curiosas y bellísimas fotografías de ambos en Toledo que recientemente he adquirido.
Comenzaremos por el entrañable José "Pepe" Isbert, indudablemente uno de los mejores actores españoles de todos los tiempos, quien alrededor de 1957 grabó en nuestra ciudad la película Un americano en Toledo, estrenada en 1960. En el filme compartía cartel con Silvia Morgan y Georges Riviere, actuando Isbert en el papel de mayordomo.
Cartel de Un americano en Toledo
Silvia Morgan y Jorge (Georges) Riviere en el Puente de San Martín durante el rodaje de Un Americano en Toledo en 1957. Revista Primer Plano.

Hace unas semanas compré una sensacional fotografía tomada durante el rodaje en una portada toledana. Se trata de una estampa de belleza impagable, no solo por las personas que en ella aparecen, sino por la calidad de la toma y por las curiosidades que nos deja su observación detenida. La localización concreta de la imagen se sitúa en la calle Santa Isabel, en la portada del palacio que hoy acoge el Hotel Santa Isabel. En la imagen aparece todo un catálogo de electrodomésticos que en la España de 1957 eran verdaderas novedades y productos de lujo, eso sí, de fabricación española. Me hace gracia la denominación utilizada entonces para las hoy conocidas como lavadoras: en el embalaje de la marca Otsein pueden verse con claridad las palabras "lavarropas eléctrico". A la izquierda de la vista podemos apreciar una olla exprés, y sobre la nevera se apoya en una curiosa pose el gran Pepe Isbert. La bella Silvia Morgan se apoya también en la nevera y luce un vestido típicamente de la época, muy pin-up, con un cinturón extremadamente ceñido a la cintura:
José Isbert y Silvia Morgan en Toledo durante el rodaje de Un Americano en Toledo (1960)
José Isbert en Toledo durante el rodaje de Un Americano en Toledo (1960)
Silvia Morgan en Toledo durante el rodaje de Un Americano en Toledo (1960)

Otras fotografías curiosas tomadas en Toledo durante el rodaje son estas dos, en las que vemos tanto a Isbert como a Morgan y Riviere en el interior de alguna casa típicamente toledana, con su mobiliario netamente castellano:
Pepe Isbert y Silvia Morgan en Toledo durante el rodaje de Un americano en Toledo en 1957
Pepe Isbert en Toledo
José Isbert y Georges Riviere durante el rodaje de Un Americano en Toledo en 1957

La expresividad de Isbert era sencillamente espectacular y quedó para siempre grabada en la retina de millones de españoles, en títulos como Bienvenido Mr. Marshall o La Gran Familia. Pocos años después del rodaje en Toledo, en 1963 se sometió a una operación a causa de la afección faríngea que confirió durante años su inconfundible tono de voz, quedando su corazón dañado y falleciendo finalmente tres años después, en 1966, de un infarto de miocardio:
José Isbert y Georges Riviere en Toledo durante el rodaje de Un Americano en Toledo en 1957

El otro protagonista de esta entrada es el genio mexicano Mario Moreno "Cantinflas", que rodó en Toledo ese icono del cine de mediados del siglo XX como es La Vuelta al Mundo en 80 días, adapatación de la obra de Julio Verne estrenada en 1956 y en la que compartió protagonismo con David Niven. De ese rodaje data la que es probablemente una de las fotografías más bellas jamás tomadas en Toledo: el vuelo del famoso globo "La Coquette" sobre la ciudad (el rodaje se produjo entre agosto y octubre de 1955).
El globo "La Coquette" sobrevuela Toledo durante el rodaje de La Vuelta al Mundo en 80 días entre agosto y octubre de 1955

Dado el pánico que David Niven tenía a las alturas es poco probable que fuese él quien estuviera subido en el célebre globo:
Globo La Coquette durante el rodaje de La Vuelta al Mundo en 80 días (agosto-octubre de 1955 en Toledo)
Cantinflas y David Niven en La Vuelta al Mundo en 80 días
Cantinflas y David Niven en La Vuelta al Mundo en 80 días

Pero la mejor fotografía tomada a Cantinflas en Toledo no data de aquel rodaje, sino de una visita que hizo a la ciudad en 1959. El gran fotógrafo Gerard Decaux tomó una soberbia instantánea que he tenido la suerte de obtener en alta resolución y que desde que la vi pasó a mi lista de imágenes predilectas de la ciudad. Se trata de una toma en la que el genial actor mexicano desciende bajo el Arco de Palacio ante la atónita mirada de un grupo de jóvenes seminaristas que parecen no creer lo que sus ojos están viendo:
Cantinflas en Toledo en 1959. Fotografía de Gerard Decaux

Las expresiones de los chicos son tan elocuentes que bien merecen una ampliación:
Seminaristas atónitos ante la visita de Cantinflas a Toledo en 1959. Detalle de una foto de Gerard Decaux
Visita de Cantinflas a Toledo en 1959. Detalle de una foto de Gerard Decaux

En definitiva, estamos ante nuevas muestras del privilegio de ciudad con el que contamos. Un lugar mágico por el que han pasado tantos y tantos personajes célebres debido al atractivo de la ciudad, en este caso como incomparable escenario de cine. Ojalá entre todos seamos capaces de valorar y cuidar este tesoro llamado Toledo.
© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall