Unos años más tarde, en 1955, en un intento de dar forma a esta revolucionaria teoría, Gregorio Marañón y Posadillo convocó en el Antiguo Hospital de dementes del Nuncio (hoy sede de la Consejería de Economía) a los fotógrafos de la Casa Rodríguez y al pintor y escultor Sebastián Miranda para tomar unas fotografías y unos dibujos de algunos locos residentes en aquel hospital, a los que previamente se les había dejado crecer el pelo y la barba.
La idea de Marañón era poder hallar en estas personas los rasgos del célebre misticismo castellano que El Greco recreó con maestría en su apostolado y que en Toledo alcanza su máxima expresión. En palabras del propio Marañón, El Greco escogió Toledo por ser "la ciudad de Europa en la que era más denso el clima del misticismo oriental, propicio para su genio creador".
De este modo, ataviaron a los dementes con paños y túnicas mientras Miranda tomaba dibujos y Rodríguez inmortalizaba las escenas con su cámara fotográfica.
Los resultados fueron del total agrado de Marañón, que pidió confidencialidad a los presentes en cuanto a la divulgación de las imágenes por tratarse de "un asunto delicado". Hay que tener en cuenta las circunstancias especiales que se daban en la España de los años cincuenta, época en la que asociar santidad a locura podía generar problemas con algunos sectores de la Iglesia o del gobierno. Marañón pronto quiso aclarar que "no he querido disfrazar de Apóstoles a los actuales inocentes, sino mostrar que son los mismos en la morfología y en la exaltación expresiva”.
El trabajo de Marañón fue publicado en el libro "El Greco y Toledo" en 1956 en su primera edición y en 1958 en una segunda. La repercusión que tuvo su teoría fue enorme en todo el mundo y las fotografías aparecieron en diversos periódicos y revistas que, en algunos casos, criticaron la teoría del doctor.
Cincuenta y cinco años después de tomar esas fotografías creo que es de justicia recordar la valentía y la originalidad de Marañón. Y qué mejor forma de recordarle que con una reedición de su trabajo con modelos de 2010, que si bien no están en ningún manicomio, bien podrían encarnar ese misticismo tan castellano y tan toledano que El Greco plasmó en las expresiones de los protagonistas de sus cuadros.
Con fotografías de Eva Corral, una de las mejores fotógrafas toledanas del momento, y con la colaboración como modelos de Daniel Fernández-Cid, Luis Manuel García, José Luís Nares, Daniel Sánchez y Jorge de la Fuente intenté recrear en el siglo XXI esta teoría en una gélida mañana de enero. A continuación os dejo esta serie de imágenes que alternan los originales de El Greco, las fotografías de Rodríguez en 1955 y las fotografías de este tributo a Marañón en 2010.
Con especial agradecimiento a todos los modelos y a Eva Corral por las fotografías y con el deseo de que El Greco siga siendo uno de los máximos exponentes en la divulgación de lo que Toledo representa, sólo me queda dedicar esta entrada al eterno descanso de Chuchi: pocas personas conoceré nunca con sentimientos tan elevados como los que tú tenías.