sábado, 26 de agosto de 2017

Robert Frank en Toledo en 1952: la preciosa historia de un error

Hay ocasiones en las que, al investigar sobre el pasado fotográfico de Toledo, siento que realmente solo soy un mero instrumento del que se sirven algunas historias para salir a la luz. Me pasó con la historia de la monja momificada o con la del espía Giacomo Antonini, sintiendo cómo la investigación avanzaba sin que apenas me diera cuenta, como si mis manos al teclear el ordenador estuvieran guiadas por un cerebro diferente al mío.
Pero tal vez el mejor ejemplo de lo que os cuento se produjo hace unos años, cuando mi buena amiga María de Tena me alertó sobre una publicación en El País en la que aparecía una foto supuestamente tomada por el mítico fotógrafo Robert Frank en el barrio de El Cabañal/El Cabanyal valenciano y que ilustraba la noticia de la presentación de un libro sobre las fotografías que este genio tomó en aquel barrio en 1952. Me indicaba María que esa foto le sonaba más a toledana que a valenciana...y enseguida vi que iba bien encaminada. Esa calle la conozco bien.
Quema del Judas en la Calle Santo Tomé en 1952. Fotografía de Robert Frank
Evidentemente no se trataba de Valencia sino de Toledo, de su preciosa calle de Santo Tomé donde durante varios siglos vivió mi familia materna y que forma parte de los primeros recuerdos que mis neuronas grabaron en mi memoria.
Pero, ¿cómo era posible que una personalidad de la talla de Robert Frank hubiera cometido un error tan grave y hubiera incluido esa foto en el libro sobre El Cabanyal, y a su vez hubiera servido a El País para ilustrar la noticia?
Por otro lado, la sola idea de haber descubierto esa impresionante imagen de Toledo tomada por uno de los más grandes fotógrafos de la historia no hacía más que invadir mi cabeza con la obsesión de poder narrar esta historia. Pero antes necesitaba lógicamente el permiso para publicarla, y por fortuna Robert Frank aún está entre nosotros (tiene 92 años). Había que contactar con él y, en primer lugar, alertarle del error en el libro, y en segundo lugar, preguntarle por su estancia en Toledo.
Así, inicié una sistemática tarea de búsqueda de posibles maneras de llegar hasta el propio Robert Frank. No fue nada fácil. Muchos caminos se cortaban al segundo o tercer eslabón. Pero la tenacidad siempre tiene premio, y un buen día conseguí entrar en contacto con sus asistentes personales, a quienes siempre agradeceré su amabilidad y generosidad a la hora de tratarme y permitir contaros esta historia. Hablaron con él, le mostraron fotos antiguas y actuales de la misma perspectiva que les envié como prueba, y le explicaron que ahí había un error y una historia que contar. Por desgracia, más de sesenta años es mucho tiempo y Robert no recordaba su periplo por España con nitidez. Sin embargo, sí recordó haber visitado Toledo, en fechas muy próximas a su visita a Valencia. Había que conseguir el rollo de negativos para descifrar el misterio de la valencianización de aquella soberbia foto. Y, en un detalle que jamás olvidaré, buscaron el rollo y me enviaron la secuencia. Hoy tengo el placer de mostrároslo. Pero antes, es mi obligación resumiros brevemente la vida de este verdadero símbolo universal de la fotografía:
Robert Frank nació en el seno de una rica familia judía el 9 de noviembre de 1924 en Zúrich (Suiza) y está incluido en esa selecta lista de los fotógrafos más influyentes de la historia del siglo XX y comienzos del XXI.
Robert Frank en 1996 fotografiado por Koos Breukel
Se interesó por la fotografía en lugar de continuar con los negocios familiares, creando su primer libro de fotografías en 1946. Al año siguiente emigró a Estados Unidos trabajando en Nueva York como fotógrafo de moda para Harper's Bazaar. Recorrió Sudamérica y Europa para volver a EE.UU. en 1950, exponiendo en una muestra colectiva en el Museo Arte Moderno de Nueva York, MoMa. Comenzó a percibir en la sociedad norteamericana un excesivo protagonismo del dinero, retratando el país como un lugar a menudo triste y solitario. Tras una temporada en París, en 1953 vuelve a Nueva York vendiendo fotografías a revistas como McCall's, Vogue, y Fortune. En 1955 recorrió Estados Unidos para fotografiar la sociedad en todos sus estratos, tomando 28.000 fotografías durante varios años. Seleccionó 83 de ellas para su famoso libro The Americans. El carácter crítico de la obra hizo que no fuese fácil su publicación en EE.UU., viendo la luz en 1958 en París, y posteriormente en 1959 en Estados Unidos, recibiendo duras críticas. Con el paso del tiempo, sin embargo, The Americans se convirtió en una referencia de la fotografía y la historia del arte estadounidense. En 1961 expuso individualmente en Chicago y en 1962 lo hizo en el MoMA. Frank se convirtió también hacia 1960 en realizador de películas como Pull my Daisy o Sin of Jesus. Su documental de 1972 sobre los Rolling Stones titulado Cocksucker Blues, es considerado su mejor filme. Retomó la fotografía en los años 70. En 1994 la National Gallery de Washington presentó una exposición retrospectiva de su obra, titulada Moving Out. En 2007 recibió el premio PhotoEspaña.
Volvamos a la visita de Frank a Toledo. Como os decía, en la secuencia de negativos de la imagen tenía que estar la clave, y así fue. El mismo carrete contenía correlativamente fotos de Valencia y fotos de Toledo. El paso del tiempo hizo que el propio Frank pensara que todo el carrete se correspondía con su extenso reportaje del Cabanyal...olvidando que seis de las imágenes del carrete las tomó en Toledo. Fotos, por otra parte históricas, pues retrató la ya desaparecida costumbre de la quema del Judas en Santo Tomé, que se celebraba el Domingo de Resurrección, lo que me permitió datar las fotos como tomadas exactamente el día 13 de abril de 1952. Esta es la secuencia:
Secuencia de las fotos de Robert Frank tomadas en Toledo y en Valencia en abril de 1952

Ampliando las imágenes se observa que la fotografía de Santo Tomé fue tomada en un grupo de 4 preciosas imágenes, una de ellas obtenida en el sentido opuesto:
Toledo en abril de 1952 por Robert Frank © Robert Frank
Toledo en abril de 1952 por Robert Frank © Robert Frank
Toledo en abril de 1952 por Robert Frank © Robert Frank
Toledo en abril de 1952 por Robert Frank © Robert Frank

Las otras dos fotografías fueron obtenidas en las inmediaciones del Alcázar, por entonces en ruinas desde el asedio de 1936. Aún faltaba más de una década para la finalización de su reconstrucción:
Toledo en abril de 1952 por Robert Frank © Robert Frank
Toledo en abril de 1952 por Robert Frank © Robert Frank

Algunas fotos de la secuencia muestran sábanas tendidas y escenas de campo, siendo difícil saber si es Toledo o Valencia. El final del carrete aparece ya con imágenes tomadas en Valencia.
La generosidad de Robert Frank me permitió, además, publicar la famosa fotografía en alta resolución en el libro Toledo Olvidado 3 en diciembre de 2015, tres años después del inicio de esta investigación con maravilloso final.
No cabe duda de que hay historias que están esperando que alguien las narre, y hacen todo lo posible por aflorar sirviéndose de herramientas muy variopintas. En esta ocasión hicieron falta más de 60 años y un error de identificación para que el legado toledano de Robert Frank viera la luz. Yo solamente pasaba por allí...

sábado, 22 de julio de 2017

Toledo en 1906 fotografiado por el químico francés Charles Fournier

En 1906 visitó Toledo el eminente químico francés Charles Fournier, que tres años atrás había patentado junto a Hermann Cuenod por 20 años "un procedimiento perfeccionado relativo á la electrólisis de los cloruros alcalinos con aparato a propósito para realizar este perfeccionamiento", lo que viene a ser lo que conocemos como una pila.
En ese periplo, que comenzó en Madrid, además de tierras castellanas también visitó las ciudades de Algeciras, Alicante, Elche, Cádiz, Córdoba, Gibraltar, Sevilla y Ronda.
En su estancia en España obtuvo al menos 200 fotografías en placas de vidrio y negativos de nitrato de 9 x 12 cm que en 2004 fueron donadas por su compatriota Pierre Morlón al Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE), que en su excelente labor divulgadora ha digitalizado dichos fondos recientemente para engrosar su espectacular fototeca.
Las imágenes tomadas en Toledo por Fournier son 14 y lo cierto es que poseen bastante belleza, como podréis comprobar a continuación.
Comenzaremos por ver una de las mejores, tomada en la Plaza de Zocodover, que además ha sido la llave para poder datar sin ningún género de dudas las fotografías. La plaza sufrió en 1906 algunos cambios, como por ejemplo fue la sustitución de las viejas acacias por árboles de la especie Catalpa bignonioides, que por aquel entonces estaba comenzando a ponerse de moda en las plantaciones de varios lugares de España. En la fotografía de Fournier aparecen los árboles recién plantados, aún sin hojas y casi sin ramas (tal como debieron venir del vivero) y con protectores de madera en cada tronco. Dicha plantación fue un rotundo fracaso pues es una especie que en Toledo solo a veces funciona, y no permanecieron en la plaza más allá de 1915, menos de 10 años después de ser plantados:
Plaza de Zocodover hacia 1906. Fotografía de Charles Fournier © Fototeca del IPCE, MECD. Signatura MOR-015_P

Otra bella imagen de Fournier fue tomada junto al Hospital de Santa Cruz:
Hospital de Santa Cruz hacia 1906. Fotografía de Charles Fournier © Fototeca del IPCE, MECD. Signatura MOR-014_P

El Claustro de San Juan de los Reyes, visita obligada de todo buen amante del arte que llega a Toledo, aparece en estas estampas:
Claustro de San Juan de los Reyes hacia 1906. Fotografía de Charles Fournier © Fototeca del IPCE, MECD. Signatura MOR-013_P
Clasutro de San Juan de los Reyes hacia 1906. Fotografía de Charles Fournier © Fototeca del IPCE, MECD. Signatura MOR-012_P

Son curiosas las vistas que Fournier obtuvo en el camino que a buen seguro recorrió a pie desde la estación de Ferrocarril hasta el Puente de Alcántara:
Puente de Alcántara y Alcázar hacia 1906. Fotografía de Charles Fournier © Fototeca del IPCE, MECD. Signatura MOR-003_P
Puente de Alcántara y Alcázar hacia 1906. Fotografía de Charles Fournier © Fototeca del IPCE, MECD. Signatura MOR-004_P
Vista del Alcázar y el Paseo del Carmen hacia 1906. Fotografía de Charles Fournier © Fototeca del IPCE, MECD. Signatura MOR-006_P
Torno del Tajo y Turbinas de Vargas hacia 1906. Fotografía de Charles Fournier © Fototeca del IPCE, MECD. Signatura MOR-005_P

En el Puente de Alcántara el galo retrató a esta señora que nos recuerda que eso del calor en Toledo no es nada nuevo, cobijada bajo una sombrilla:
Castillo de San Servando visto desde el Puente de Alcántara hacia 1906. Fotografía de Charles Fournier © Fototeca del IPCE, MECD. Signatura MOR-007_P

Muy bella es esta vista de la Playa de Safont con Tavera al fondo:
Vista de Tavera desde la Playa de Safont hacia 1906. Fotografía de Charles Fournier © Fototeca del IPCE, MECD. Signatura MOR-002_P

Charles Fournier se adentró en la Sinagoga de Santa María la Blanca:
Sinagoga de Santa María la Blanca hacia 1906. Fotografía de Charles Fournier © Fototeca del IPCE, MECD. Signatura MOR-011_P

Es muy bella esta vista desde el extremo del Paseo del Transito, casi en Roca Tarpeya:
Vista del Puente de San Martín desde Roca Tarpeya hacia 1906. Fotografía de Charles Fournier © Fototeca del IPCE, MECD. Signatura MOR-010_P

Aquí vemos el patio del Alcázar:
Patio del Alcázar hacia 1906. Fotografía de Charles Fournier © Fototeca del IPCE, MECD. Signatura MOR-008_P

Para finalizar, esta joya: la vista de la calle Ancha en 1906. A la derecha se ve la tienda de productos químicos (tal vez un guiño de Fournier a su profesión) regentada por Mariano Miedes. Algo más abajo vemos la tienda de Felicidad Peñalver, sombrerería de mujeres y niños, que ocupó un tiempo el local en esquina con la plaza de Solarejo que durante décadas fue más tarde el estudio de fotografía Rodríguez:
Calle Comercio o Ancha hacia 1906. Fotografía de Charles Fournier © Fototeca del IPCE, MECD. Signatura MOR-009_P

Como curiosidad, comentaros que esa señora, doña Felicidad Peñalver, llegó a ser centenaria, lo que motivó que los periódicos de 1968 se hicieran eco de ello:
Felicidad Peñalver cumple 100 años. ABC del 19 de marzo de 1968.

Agradeciendo al IPCE su inmensa labor divulgadora y preservadora del legado fotográfico español, espero que estas 14 imágenes os hayan permitido disfrutar de un viaje en el tiempo al Toledo de hace 111 años.

sábado, 8 de julio de 2017

Toledo hacia 1900 fotografiado por Antonio Cánovas del Castillo (Kaulak)

Antonio Cánovas del Castillo y Vallejo, conocido artísticamente como Dalton Kaulak o simplemente Kaulak, nació en Madrid en 1862 y falleció en la misma ciudad el 13 de septiembre de 1933. Sobrino del famoso político del mismo nombre, fue abogado de profesión y ocupó varios cargos públicos antes de dedicarse a la fotografía, entre ellos altos puestos en los ministerios de Gobernación y de Gracia y Justicia de España, además de diputado en Cortes por Cieza y gobernador civil de Málaga. Dirigió La correspondencia de la España Ilustrada y fue también pintor bajo las enseñanzas de Carlos de Haes, firmando sus obras como Vascano.
Antonio Cánovas del Castillo Vallejo, Dalton Kaulak
Como fotógrafo, cultivó un retrato pulcro, profesional y en ocasiones purista, al servicio de la burguesía, opuesto a la corriente pictorialista reinante en aquella época, llegando a ser denominado «el Nadar español». Retrató a la familia real española y a los más importantes políticos de su época como Antonio Maura, así como a escritores de la talla de José de Echegaray. Del mismo modo, ante su cámara pasaron compañeros de la Real Sociedad Fotográfica como Guirao Girada. También fotografió a toreros como Manuel Granero. En 1901 creó la revista La Fotografía, que fue el órgano de difusión de la Real Sociedad Fotográfica, y colaboró en diversas revistas como Blanco y Negro.
Algunas de sus fotografías fueron publicadas en 1901 como tarjetas postales por los célebres Oskar Hauser y Adolf Menet en una serie denominada “Colección Cánovas” en su casa de postales Hauser y Menet. En esta serie se incluyeron imágenes de Toledo de gran belleza. En 1902 ganó un premio para ilustrar las Doloras de Ramón de Campoamor –patrocinado por la revista Blanco y Negro– que fueron reproducidas en un álbum de diecisiete postales del que se llegaron a vender 180.000 ejemplares. En 1904 abrió el estudio Kaulak en Madrid en el número 4 de la calle Alcalá.
Publicidad de Fotografía Kâulak
En 1912 publicó un libro técnico: La fotografía moderna. Manual compendiado de los conocimientos indispensables del fotógrafo.
Tras su fallecimiento en 1933, su estudio fue regentado por parte de su familia después de la Guerra Civil Española, hasta que cerró definitivamente en 1989. En el año 2004, parte de sus fondos pasaron al Estado al ejercer éste el derecho de tanteo en una subasta, por un valor de 9500 €.
Me centraré hoy en ofreceros su obra toledana, a través de las citadas postales editadas por la casa Hauser y Menet en la "Colección Cánovas". Como nos cuenta Jaime Moraleda en su buen artículo "Colección Cánovas: una serie de postales sobre Toledo" (publicado en la revista Archivo Secreto), la colección se organizó en torno a un conjunto de series identificadas con las letras del alfabeto: T (la gran mayoría), una de la serie D y la última de la serie E, todas ellas impresas por la fototipia suiza Hauser y Menet antes de 1905. Se trata de imágenes de bastante belleza, que paso a ofreceros ordenadas según su publicación en la serie de la letra T:
1. Toledo : El Tajo
Torno del Tajo junto al Puente de Alcántara  hacia 1900. Fotografía de Antonio Cánovas del Castillo, Dalton Kaulak.

2. Toledo : En San Juan de los Reyes
Claustro de San Juan de los Reyes hacia 1900. Fotografía de Antonio Cánovas del Castillo, Dalton Kaulak.

3. Toledo : Claustro alto de la Catedral
Claustro de la Catedral  hacia 1900. Fotografía de Antonio Cánovas del Castillo, Dalton Kaulak.

4. Toledo : Portada del ex-hospital de Santa Cruz
Hospital de Santa Cruz  hacia 1900. Fotografía de Antonio Cánovas del Castillo, Dalton Kaulak.

5. Toledo : Mesón del Sevillano (Posada de la Sangre). Donde Cervantes escribió “La Ilustre Fregona”.

Posada de la Sangre  hacia 1900. Fotografía de Antonio Cánovas del Castillo, Dalton Kaulak.

6. Toledo : La Posada de la Hermandad

Posada de la Hermandad  hacia 1900. Fotografía de Antonio Cánovas del Castillo, Dalton Kaulak.

7. Toledo : El Ayuntamiento y el Palacio Arzobispal

Plaza del Ayuntamiento  hacia 1900. Fotografía de Antonio Cánovas del Castillo, Dalton Kaulak.

8. Toledo : En los cigarrales

En los cigarrales, foto hacia 1900. Fotografía de Antonio Cánovas del Castillo, Dalton Kaulak.

9. Toledo : Los gigantes, los enanos y la tarasca
(una de las primeras imágenes de la Tarasca y los gigantones)
Los gigantones y la tarasca del Corpus de Toledo guardados en su cuarto de la catedral hacia 1900. Fotografía de Antonio Cánovas del Castillo, conocido como Dalton Kaulak

10. Toledo : Una procesión de Viernes Santo
Iglesia de la Magdalena. Foto Cánovas (Kaulak) hacia 1900.

A continuación, la aparecida en la Serie D: 10. Santa María la Blanca
Sinagoga de Santa María la Blanca hacia 1900. Foto de Antonio Cánovas del Castillo, Kaulak, hacia 1900

Y tal vez la más bella, tomada en el patio del Hospital Tavera e incluida en la Serie E: 2. Un mendigo en Toledo
Mendigo en el Patio del Hospital Tavera por Antonio Cánovas del Castillo (Dalton Kaulak) hacia 1900. Colección Luis Alba

Fuera de estas series, en la misma fototipia de Hauser y Menet, fueron publicadas otras imágenes de Kaulak. Por ejemplo, estas vistas del Tajo:
"Mientras no hay puente". Barca cruzando el Tajo en Toledo. Colección Cánovas. Kaulak. Torno del Tajo hacia 1900. Foto Cánovas (Kaulak) para Hauser y Menet
Baño de la Cava hacia 1900. Foto Cánovas (Kaulak) para Hauser y Menet

También apareció esta vista del Hospital Tavera:
Hospital Tavera, colección Cánovas (KAulak)

De hecho, es probable que muchas de las fotos toledanas editadas por Hauser y Menet a partir de 1900 sean obra de Cánovas del Castillo. Por ejemplo, esta toma del Puente de San Martín fue publicada tanto firmada por "A. Cánovas Fot." como sin firmar, tal como aquí la vemos:
Puente de San Martín hacia 1900. Tomada por Antonio Cánovas, Kaulak

Es suya también esta soberbia vista de la Catedral y la Plaza del Ayuntamiento:
Catedral deToledo hacia 1900 por Antonio Cánovas del Castillo, Dalton Kaulak

Para finalizar, un dibujo hecho a partir de una de sus fotografías, tal vez tomada en el cementerio de Toledo:
Cementerio de ¿Toledo? hacia 1900. Fotografía de Antonio Cánovas del Castillo (Káulak)

Sirva esta entrada de humilde homenaje a este verdadero personaje de la historia de la fotografía española, a menudo olvidado en las grandes recopilaciones pero que alcanzó una excelencia técnica y artística que muy pocos lograron igualar.

sábado, 24 de junio de 2017

El genial pintor Ulpiano Checa fotografía Toledo en 1895

Ulpiano Fernández-Checa y Saiz nació en Colmenar de Oreja (Madrid) el 3 de abril de 1860 y falleció en Dax (Francia) el 5 de enero de 1916. Fue un destacado pintor, escultor, cartelista e ilustrador. Formado en la Escuela de Bellas Artes y Oficios, ingresó en 1875 en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en la que estuvo hasta 1880.
Ulpiano Checa hacia 1887
Durante su estancia como pensionado en la Academia Española de Bellas Artes de Roma colaboró con la prestigiosa revista La Ilustración Española y Americana. También trabajó como ayudante de Manuel Domínguez en la decoración del Palacio de Linares y en la Basílica de San Francisco el Grande.
Ulpiano Checa
Fue socio fundador del Círculo de Bellas Artes de Madrid. En 1884 obtuvo la pensión de número en la sección de pintura de historia en la Academia de Bellas Artes de Roma. Un año después, durante el último curso de su pensión, viajó a París y participó en el Salón de los Campos Elíseos con El rapto de Proserpina. Tras finalizar sus estudios, solicitó la pensión de mérito para la Academia en Roma, pero ésta recayó sobre Mariano Benlliure. En 1889 se estableció en París y participó en la Exposición Universal de este año con el lienzo En la iglesia, obteniendo la tercera medalla. Establecido definitivamente en Francia, vivió entre París y Bagnères de Bigorre, en los Altos Pirineos. Sin embargo, nunca olvidó sus orígenes, regresando a España para pasar temporadas de descanso y visitar a amigos y familiares. Su talante y su acomodada posición económica le permitieron viajar por medio mundo, lo que ayudó a convertirse en un artista de fama internacional.
En una de esas visitas a España viajó a Toledo en 1895, acompañado de su amigo el genial pintor José Vera, en un viaje que le llevó por varias ciudades de España para tomar apuntes para el libro El Generalife de Zacharie Astruc que Checa ilustró.
Gracias a la generosidad de Ángel Benito, presidente de la Asociación Amigos del Museo Ulpiano Checa de Colmenar de Oreja, propietario de estas imágenes, podemos hoy admirar las fotografías que el propio Ulpiano obtuvo.
Hoy os voy a pedir un esfuerzo extra en la ayuda de la identificación de los lugares fotografiados, pues no en todos los casos estoy seguro. Por ejemplo, la primera imagen que nos deja el reportaje es este retrato en el que aparece José Vera y su familia junto a una portada... cuya identificación concreta no la tengo segura con certeza:
Toledo en 1895. Fotografía de Ulpiano Checa. Coleción personal de Ángel Benito.

Otra de las imágenes muestra a unas caballerías junto al Hospital Tavera. Para que os hagáis una mejor idea de la ubicación, el edificio del fondo es la actual sede de la Cadena Ser:
Toledo en 1895. Fotografía de Ulpiano Checa. Coleción personal de Ángel Benito.

En el propio Hospital Tavera, Ulpiano Checa tomó esta preciosa imagen de un cura caminando por su grandioso patio ayudándose con un bastón:
Toledo en 1895. Fotografía de Ulpiano Checa. Coleción personal de Ángel Benito.

Esta fotografía fue tomada por Ulpiano Checa en la casa que hoy ocupa el Museo del Greco. Juraría que el joven de cabeza agachada es D. Ángel Vegue y Goldoni:
Patio de la casa del Greco en Toledo en 1895. Fotografía de Ulpiano Checa. Coleción personal de Ángel Benito.

Aquí vemos la portada del Hospital de Santa Cruz:
Hospital de Santa Cruz en Toledo en 1895. Fotografía de Ulpiano Checa. Coleción personal de Ángel Benito.

No es sencilla la identificación de este lugar: una puerta con restos de decoración en sus esquinas. Me da la impresión de que se trata de la judería, tal vez una de las sinagogas... [Edición: finalmente se trata de la casa que hoy ocupa el Museo del Greco, antes de las obras de reforma del inmueble].
Toledo en 1895. Fotografía de Ulpiano Checa. Coleción personal de Ángel Benito.

La figura de Ulpiano Checa merece ser reivindicada: fue primera medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1887, medalla de oro en la Exposición Universal de París de 1900, fue condecorado con la Orden de Carlos III en España, con la Legión de Honor en Francia y con la orden tunecina de gloria Nicham Iftikhar. Su obra está representada, además de en el Museo Ulpiano Checa de Colmenar de Oreja, entre otros, en los Museos del Prado, Thyssen- Bornemisza, San Telmo de San Sebastián, Jaime Morera de Lérida, Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires, Museo Bogdan y Varvara Khanenko de Kiev, Museo Nacional de La Habana, y en los museos franceses de Amiens, Auxerre y Angers. Agradeciendo de nuevo a Ángel Benito su generosidad, espero que os haya gustado ver estas joyas tomadas por un genial pintor en los años finales del siglo XIX en Toledo, en las que además podemos ver a una figura tan importante en la historia de la pintura en la ciudad como es D. José Vera. Me despido con un precioso cuadro pintado por Ulpiano Checa en Toledo, en el que se reconoce perfectamente el ábside del Convento de Santa Fe, si bien el resto de la composición presenta una visión libre de otros elementos y perspectivas de la ciudad colocados de modo imaginario:
Ábside del Convento de Santa Fe pintado por Ulpiano Checa
Ulpiano Checa
© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall