sábado, 12 de octubre de 2013

Los años dorados del C.D. Toledo fotografiados por Carlos Monroy

Como bien sabéis este es un blog dedicado a la fotografía histórica en Toledo en el que tienen cabida imágenes que por su belleza o antigüedad pueden tener ser consideradas dentro de esta categoría.
Las imágenes que hoy os muestro son históricas pese a tener solo algo más de veinte años y poseen esa belleza y fuerza que únicamente la fotografía deportiva puede conseguir.
En esta entrada un tanto especial, muy entrañable para mí por estar dedicada al club de mis amores, podréis ver de la mano de las fotografías del gran Carlos Monroy una selección de los mejores momentos protagonizados por el Club Deportivo Toledo entre los años 1991 y 1994.
Desde el punto de vista deportivo estamos ante imágenes que retratan un hecho irrepetible en España al tratarse del único caso en que un club encadenó dos ascensos consecutivos y una promoción de ascenso a Primera División, pasando de jugar en Tercera División (cuarta categoría jerárquica) a tocar con los dedos la máxima categoría.
Aquel hito irrepetible tuvo la suerte de ser retratado domingo tras domingo por el extraordinario fotógrafo Carlos Monroy, quien trabajaba por aquellos años para la edición toledana del diario La Voz del Tajo.
Todo comenzó en la temporada 1991/1992 en la que el club militaba en Tercera División tras su descenso en la campaña anterior desde Segunda B. Bajo la batuta técnica de Emilio Cruz y con la breve presidencia de Antonio Mayoral, muy pronto sustituido por Emiliano Carballo -tal vez el mayor artífice de aquella mítica gesta-, el club formó un conjunto de futbolistas excepcional para esa categoría hasta tal punto de que nada menos que nueve jugadores de aquella plantilla conformarían el grupo que rozó el ascenso a Primera en 1994 (Paniagua, Pardina, Villalvilla, Pedro Díaz, Abel, Moreiras, Dani, Lolo y Yuste). Pese a desplegar un juego espectacular para la Tercera División no fue un año fácil pues se consiguió el campeonato de liga en el último instante gracias a un gol de Cano contra el Campillo y en la fase de ascenso disputada en liguilla frente al Moralo, Mármol Macael y Algeciras es aún recordada la actuación del portero Jacinto Villalvilla en el último partido en tierras gaditanas donde se logró el ascenso. Una de las piezas claves del ascenso fue el inolvidable Óscar Engonga, un jugador dotado de una clase inconmensurable. Una fotografía suya es la primera joya fotográfica de Carlos Monroy que hoy os traigo:
Óscar Engonga golpea el balón en un partido del CD Toledo de la temporada 1991/1992  © Fotografía de Carlos Monroy

Aquel año la directiva del club tomó la curiosa iniciativa de contar con el célebre Manolo el del Bombo para conseguir dar más ambiente en el estadio. De su presencia dan fe estas dos excelentes fotografías:
Manolo el del Bombo arenga a la afición del CD Toledo en un partido de la temporada 1991/1992  © Fotografía de Carlos Monroy
Manolo el del Bombo arenga a la afición del CD Toledo en un partido de la temporada 1991/1992  © Fotografía de Carlos Monroy

La temporada siguiente, con hasta catorce jugadores procedentes de la plantilla de Tercera, se abordaba la campaña en Segunda B con un nuevo entrenador que no llegó a debutar por problemas con su documentación: el hispano-argentino Cacho Heredia. En su lugar Emiliano Carballo decidió traer al por entonces desconocido Gonzalo Hurtado. Esta decisión sin duda resultó clave como el tiempo demostró. Al excepcional plantel de futbolistas se unieron dos jugadores determinantes en el futuro inmediato del club: el veterano Roberto Simón Marina y el jovencísimo Toño Castro (tristemente desaparecido). Durante esta campaña hubo partidos verdaderamente memorables como por ejemplo el 5-0 endosado a la Unión Deportiva Salamanca en una lluviosa tarde de marzo con actuación estelar del genial jugador vasco Juan Carlos Pardina. Allí estaba Carlos Monroy para retratarlo:
1992/93: Toledo 5 – Salamanca 0
1992/93: Toledo 5 – Salamanca 0
Era un equipo que empezó a ilusionar masivamente a la afición:
Aficionados del CD Toledo durante un partido de la temporada 1992/1993
El club completó una sensacional temporada clasificándose para jugar la liguilla de ascenso a Segunda División A. En ella se enfrentó al San Andrés -hoy Sant Andreu-, Deportivo Alavés y Real Jaén. Con partidos que se pueden considerar históricos como el ganado en Vitoria 2-3 tras perder 2-0 al descanso o el agónico triunfo en Jaén, todo se decidió en el último enfrentamiento en casa ante los andaluces. Con el estadio a reventar, nada podía salir mal y el Toledo arrolló al Jaén por 3-0:
Komandos Verdes en el partido del ascenso a Segunda División C.D. Toledo-Real Jaén temporada 1992/93 © Fotografía de Carlos Monroy
Pedro Díaz en el partido del ascenso a Segunda División C.D. Toledo-Real Jaén temporada 1992/93 © Fotografía de Carlos Monroy
Juan Carlos Paniagua en el partido del ascenso a Segunda División C.D. Toledo-Real Jaén temporada 1992/93 © Fotografía de Carlos Monroy

La celebración de aquel hito histórico es aún recordada por miles de aficionados del club:
Luismi, Cano y Pedro Leal se abrazan tras el partido del ascenso a Segunda División C.D. Toledo-Real Jaén temporada 1992/93 © Fotografía de Carlos Monroy
Aficionados del CD Toledo cortan la red tras el partido del ascenso a Segunda División C.D. Toledo-Real Jaén temporada 1992/93 © Fotografía de Carlos Monroy
Jugadores del CD Toledo celebran la victoria tras el partido del ascenso a Segunda División C.D. Toledo-Real Jaén temporada 1992/93 © Fotografía de Carlos Monroy
Jugadores del CD Toledo celebran la victoria tras el partido del ascenso a Segunda División C.D. Toledo-Real Jaén temporada 1992/93 © Fotografía de Carlos Monroy

En su primer año en Segunda División, lejos de amilanarse, aquellos extraordinarios futbolistas entrenados por Gonzalo Hurtado y comandados en la dirección del club por Emiliano Carballo, maravillaron a España con un fútbol de increíble nivel. El equipo fue capaz de derrotar a equipos como el Betis, el Mallorca, el Villarreal, el Burgos, el Cádiz o el Barcelona B. Estas imágenes corresponden al partido disputado en Toledo frente al Villarreal:
Roberto Simón Marina y Juan Carlos Paniagua en el partido CD Toledo-Villarreal CF de la temporada 1993/1994 © Fotografía de Carlos Monroy
Juan Carlos Paniagua en el partido CD Toledo-Villarreal CF de la temporada 1993/1994 © Fotografía de Carlos Monroy

En aquel partido debutó uno de los pilares de aquel fenomenal equipo: el ruso Andrei Moj. Junto a él se incorporaron otros futbolistas que complementaron el bloque que procedía de Tercera y Segunda B como Parada, Camarasa, Sigüenza o Thompson. El estadio presentaba llenos partido tras partido, hubo de construirse la tribuna cubierta y cada dos semanas se vivía una fiesta en el campo con una afición volcada. Memorables tardes, como la del 2-0 al Betis vistiendo el Toledo de blanco al negarse el equipo andaluz a cambiar su indumentaria, permanecerán para siempre en la memoria de los que las vivimos:
1993/94: Toledo 2 – Betis 0
Con mil toledanos desplazados a Barcelona, un cabezazo de Pardina en el miniestadi sellaba la cuarta posición, que le permitía al Toledo disputar la promoción de ascenso:
1993/94: Barcelona B 0 – Toledo 1
El gran día había llegado y la ciudad entera respiraba fútbol. Con el estadio aún en obras el Toledo venció al Real Valladolid por 1-0 colocándose con un pie en Primera División. Las fotografías de Carlos Monroy de aquel partido son algunas de ellas bellísimas:
Juan Carlos Pardina en el partido CD Toledo-Real Valladolid de la promoción de ascenso a Primera División en la temporada 1993/1994 © Fotografía de Carlos Monroy
Juan Carlos Pardina en el partido CD Toledo-Real Valladolid de la promoción de ascenso a Primera División en la temporada 1993/1994 © Fotografía de Carlos Monroy
Andrei Moj en el partido CD Toledo-Real Valladolid de la promoción de ascenso a Primera División en la temporada 1993/1994 © Fotografía de Carlos Monroy
Juan Carlos Paniagua en el partido CD Toledo-Real Valladolid de la promoción de ascenso a Primera División en la temporada 1993/1994 © Fotografía de Carlos Monroy
1993/94: Toledo 1 – Valladolid 0
1993/94: Toledo 1 – Valladolid 0

Solo restaba un último escalón. La ciudad, enfervorecida, quedó semivacía al desplazarse 8.000 aficionados a Valladolid que tiñeron de verde la ciudad:
Algunos de los 8.000 aficionados del CD Toledo desplazados a Valladolid antes del partido de vuelta de la promoción de ascenso a Primera División Real Valladolid-CD Toledo  © Fotografía de Carlos Monroy
1993/94: Valladolid 4 – Toledo 0
1993/94: Valladolid 4 – Toledo 0

Emiliano Carballo y Gonzalo Hurtado parecían ya preocupados antes del partido. Tenían motivos.
Gonzalo Hurtado y Emiliano Carballo antes del partido de vuelta de la promoción de ascenso a Primera División Real Valladolid-CD Toledo  © Fotografía de Carlos Monroy

Un incomprensible fallo del hasta entonces infalible Villalvilla y una bochornosa y vergonzosa actuación del lamentablemente recordado colegiado canario Brito Arceo hicieron que el Valladolid remontara la eliminatoria y acabara con aquel precioso sueño:
Juan Carlos Paniagua es derribado en el partido de vuelta de la promoción de ascenso a Primera División Real Valladolid-CD Toledo  © Fotografía de Carlos Monroy
1993/94: Valladolid 4 – Toledo 0

Pese a la derrota, la Plaza de Zocodover se llenó de aficionados animando al equipo aquella misma tarde conscientes del mérito que tenia lo conseguido por aquel grupo humano:
Aficionados del CD Toledo llenan Zocodover pese a la derrota en el partido de vuelta de la promoción de ascenso a Primera División Real Valladolid-CD Toledo  © Fotografía de Carlos Monroy

A la mañana siguiente, el titular de La Voz del Tajo escrito por Jesús Espada (a quien agradezco haber hecho de puente para conseguir las imágenes en alta resolución de Carlos Monroy) resumía lo sucedido en Valladolid: "Una lágrima verde inundó Zorrilla".
El paso de los años transcurridos, ya más de veinte, hace percibir con mayor objetividad lo sucedido en aquellos maravillosos tres años y hace que cobre cada vez más valor la gesta que aquel equipo logró.
Su legado no quedó ahí sino que fue el preámbulo de siete campañas consecutivas en Segunda División, en las que en dos ocasiones más se estuvo muy cerca del ascenso. El Club Deportivo Toledo, fundado en 1928, es desde esos años un club considerado histórico con todo merecimiento y aquella proeza forjó una afición que, aunque en ocasiones pueda parecer adormecida o latente, los que conocemos el antes y el después de toda la historia sabemos que es hoy portadora de un gen indestructible -el amor por el verde de esa camiseta- que está deseando volver a revivir momentos como los retratados en estas imágenes.
Solo me queda desear que esos tiempos puedan volver a repetirse y agradecer a Carlos Monroy la cesión de estas imágenes. Me despido con el emocionante vídeo que contiene la mayoría de los goles del Toledo en aquella recordada temporada 1993/1994:

sábado, 28 de septiembre de 2013

El Tajo que fue, el Tajo que debe volver

Si la fotografía histórica tiene un poder que destaque entre los demás, ese es el de la evocación. Contemplar fotografías antiguas permite realizar viajes en el tiempo y casi revivir el momento en que fueron tomadas.
Ello es especialmente importante a la hora de intentar recuperar la memoria, pues el paso del tiempo, si no existieran las fotografías, a veces es capaz de diluir los recuerdos y las vivencias hasta tal punto de casi convertirlas en ilusiones, espejismos o ensoñaciones.
Algo parecido le sucede al río Tajo en Toledo: las generaciones más jóvenes sencillamente no conciben que el Tajo en nuestra ciudad pudiera algún día haber sido un espacio de esparcimiento, de diversión, de juego y de convivencia en familia o entre amigos. Su actual y deplorable estado, fruto de más de cuarenta años de olvido, expolio y abandono, hace que alguien nacido a partir de 1972 —fecha de la prohibición oficial del baño en la ciudad— no pueda comprender lo que aquel río lleno de vida aportaba al día a día de los toledanos.
Pero por suerte está la fotografía y su poder evocador, capaz de hacer revivir aquellos recuerdos en los que realmente los protagonizaron y capaz también de permitir imaginar a los que no pudimos vivirlo lo que aquel río era. Y esto es algo muy importante, porque sitúa la lucha por el Tajo en Toledo en el plano de lo posible, de lo realizable y la aleja del pesimismo, de lo quimérico y de lo inalcanzable.
Hoy, gracias a la inmensa generosidad de la familia Del Cerro Corrales —a quien agradezco con todo mi cariño la cesión de estas imágenes— podemos emprender un precioso viaje a los años 60 y zambullirnos en las aguas de un río, hoy irreconocible, pero que sin duda y con la lucha de la gente de a pie —absténganse políticos, por favor, pues su ineficacia lleva cuarenta años de recorrido: demasiado como para ser fruto de la casualidad— volverá a ser el que fue. Y ese día, que llegará sin duda, estará más cerca cuanto más empeño pongamos desde la sociedad civil en la reivindicación de nuestro derecho a disfrutar de un río limpio, con caudal suficiente, con las riberas cuidadas y sobre todo con la dignidad recuperada.
Las fotografías que esta toledanísima y entrañable familia me ha cedido abarcan el periodo 1964-1969, fueron tomadas en la playa de Safont y son un canto a la vida. A una vida sin grandes ostentaciones pero llena de esas pequeñas grandes cosas que tal vez un progreso mal entendido puede a veces hacernos no valorar: una pradera junto a un río limpio, una cerveza en la orilla de la playa sin moverte de tu ciudad, una tarde en familia con el Alcázar de fondo...
En ellas veremos los recordados gangos —puestos de bebidas y aperitivos situados en la orilla—, contemplaremos niños felices con sus padres y abuelos en el agua y alegres paseos en barca. Veremos un Toledo real, tan real como el actual...o incluso más. Que no nos venza el desánimo, no nos rindamos nunca. Que nadie piense que estas imágenes no volverán. Porque lo harán.
Disfrutad:
Día de playa en el Tajo en Toledo hacia 1965 © Familia Del Cerro Corrales
Día de playa en el Tajo en Toledo hacia 1965 © Familia Del Cerro Corrales
Tomando el sol en la orilla del Tajo en Toledo hacia 1965 © Familia Del Cerro Corrales
Bañándose en el Tajo en Toledo hacia 1965 © Familia Del Cerro Corrales
Día de playa en el Tajo en Toledo hacia 1965 © Familia Del Cerro Corrales
Día de playa en el Tajo en Toledo hacia 1965 © Familia Del Cerro Corrales
Gango en el Tajo en Toledo hacia 1965 © Familia Del Cerro Corrales
Baño en el Tajo en Toledo hacia 1965 © Familia Del Cerro Corrales
En la orilla del Tajo en Toledo hacia 1965 © Familia Del Cerro Corrales
Barca en el Tajo en Toledo hacia 1965 © Familia Del Cerro Corrales
Gango en el Tajo en Toledo hacia 1965 © Familia Del Cerro Corrales

Y como guinda del pastel, este emocionante vídeo cedido por Vicente Rodríguez datado en 1965 grabado en la misma zona de la playa de Safont:

sábado, 14 de septiembre de 2013

Toledo en 1927 fotografiado por el músico Joaquín Turina

No es nada nuevo decir que Toledo ha servido de fuente de inspiración a miles de artistas a lo largo de la historia. Sin embargo, sí es bastante novedoso poder contemplar plasmadas en fotografías las estampas de la ciudad que más atrajeron la atención de uno de los mejores músicos españoles del siglo XX. Estamos hablando del compositor y pianista sevillano Joaquín Turina, considerado junto a Manuel de Falla e Isaac Albéniz el máximo representante del sinfonismo contemporáneo en España.
Joaquín Turina ante el piano
Turina había nacido en Sevilla en 1882, y ya en 1897 con solo 15 años ofreció su primer concierto público de piano. En 1905 viajó a París para proseguir su formación musical que había afianzado en Madríd con Jorge Tragó.
La Fundación Juan March conserva los archivos personales del genial músico y entre ellos se encuentran agradabilísimas sorpresas relacionadas con Toledo. El primer contacto conocido de Turina con la ciudad castellana data de 1905, justo antes de viajar a París. Consiste en cuatro postales escritas desde Toledo a su gran amor Obdulia Garzón, por entonces su novia, y que con el tiempo sería su esposa y madre de sus cinco hijos. En estas postales Turina elogia la enorme belleza de la ciudad, aunque lamenta que los toledanos de entonces eran "sumamente brutos". No hay que olvidar en qué contexto conoció Turina la ciudad: en 1905 Toledo contaba tan solo con 23.000 habitantes y vivía una larguísima decadencia desde el siglo XVII, especialmente agudizada en el XIX. Como dato que podría hablar bien a las claras de la rudeza de los habitantes de la ciudad en 1905 cabe señalar que el 72% de los habitantes de la provincia eran analfabetos o carecían de estudio alguno en aquel entonces:
Postal de Joaquín Turina a Obdulia Garzón escrita en Toledo el 19 de noviembre de 1905 © Fundación Juan March
Postal de Joaquín Turina a Obdulia Garzón escrita en Toledo el 19 de noviembre de 1905 © Fundación Juan March
Postal de Joaquín Turina a Obdulia Garzón escrita en Toledo el 19 de noviembre de 1905 © Fundación Juan March
Postal de Joaquín Turina a Obdulia Garzón escrita en Toledo el 19 de noviembre de 1905 © Fundación Juan March

Pero la parte más llamativa y valiosa del legado personal de Turina relacionado con Toledo es una serie de preciosas fotografías tomadas por él mismo en 1927 en las fiestas del Corpus Christi. El viaje lo realizó acompañado de Obdulia y sus hijos. A buen seguro Turina quería repetir con su familia las vivencias y sensaciones que la ciudad le ofreciera veintidós años antes. Comenzaremos por ver las fotografías tomadas en la Plaza del Ayuntamiento, en las que en una de ellas aparece el propio Turina, por lo que es probable que esa en concreto fuera tomada por Obdulia o alguno de sus hijos:
Joaquín Turina en la Plaza del Ayuntamiento de Toledo en 1927. Fotografía de Joaquín Turina © Fundación Juan March
Obdulia Garzón ante la Catedral de Toledo en 1927. Fotografía de Joaquín Turina © Fundación Juan March
Catedral de Toledo en 1927. Fotografía de Joaquín Turina © Fundación Juan March
Catedral de Toledo en 1927. Fotografía de Joaquín Turina © Fundación Juan March
Catedral de Toledo en 1927. Fotografía de Joaquín Turina © Fundación Juan March
Catedral de Toledo en 1927. Fotografía de Joaquín Turina © Fundación Juan March

Son muy bellas las fotografías que Turina tomó en el claustro de San Juan de los Reyes:
Claustro de San Juan de los Reyes en 1927. Fotografía de Joaquín Turina © Fundación Juan March
Claustro de San Juan de los Reyes en 1927. Fotografía de Joaquín Turina © Fundación Juan March
Claustro de San Juan de los Reyes en 1927. Fotografía de Joaquín Turina © Fundación Juan March
Claustro de San Juan de los Reyes en 1927. Fotografía de Joaquín Turina © Fundación Juan March
Claustro de San Juan de los Reyes en 1927. Fotografía de Joaquín Turina © Fundación Juan March
Claustro de San Juan de los Reyes en 1927. Fotografía de Joaquín Turina © Fundación Juan March
Claustro de San Juan de los Reyes en 1927. Fotografía de Joaquín Turina © Fundación Juan March

Esta estampa muestra el paso de la procesión del Corpus de 1927 por el callejón de Jesús y María esquina calle Trinidad. Como indiqué en otra entrada del blog, este era el paso más estrecho del recorrido hasta que fue suprimido en 1985:
Procesión del Corpus en el Callejón de Jesús y María esquina calle Trinidad en 1927. Fotografía de Joaquín Turina © Fundación Juan March

Aquí vemos una original vista de la calle situada junto a la Plaza del Cristo de la Calavera. El propio Turina dejó escrito que había buscado este emplazamiento como lugar eminentemente ligado a su paisano Gustavo Adolfo Bécquer:
Calle del Cristo de la Calavera en 1927. Fotografía de Joaquín Turina © Fundación Juan March

Turina tomó también esta llamativa imagen de la Plaza de Zocodover, en la que se ve con claridad el urinario subterráneo ejecutado un solo año antes, con la preciosa barandilla del rejero Julio Pascual:
Plaza de Zocodover en 1927. Fotografía de Joaquín Turina © Fundación Juan March

Estas fotografías corresponden a la Puerta del Sol:
Puerta del Sol en 1927. Fotografía de Joaquín Turina © Fundación Juan March
Puerta del Sol en 1927. Fotografía de Joaquín Turina © Fundación Juan March
Puerta del Sol en 1927. Fotografía de Joaquín Turina (c) Fundación Juan March

También son excelentes las fotografías relacionadas con el Tajo, que a buen seguro resultó evocador para el músico. Podemos ver en ellas una vista desde Roca Tarpeya así como estampas de los dos puentes medievales de Toledo, el de Alcántara y el de San Martín:
Puente de Alcántara y Castillo de San Servando en 1927. Fotografía de Joaquín Turina © Fundación Juan March
Río Tajo desde Roca Tarpeya en 1927. Fotografía de Joaquín Turina © Fundación Juan March
Río Tajo desde Roca Tarpeya en 1927. Fotografía de Joaquín Turina © Fundación Juan March
Puente de Alcántara y Castillo de San Servando en 1927. Fotografía de Joaquín Turina © Fundación Juan March
Puente de San Martín en 1927. Fotografía de Joaquín Turina © Fundación Juan March

Como podéis ver, estamos ante una muestra más del magnetismo que la ciudad ha ejercido históricamente -incluso en sus épocas más oscuras- hacia las personas con elevada sensibilidad artística en cualquiera de sus facetas. Espero que hayáis disfrutado con estas imágenes.

Para saber más:
- La colección iconográfica del compositor Joaquín Turina: descripción y análisis documental, por María Olivera Zaldúa (PDF)
© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall