viernes, 11 de julio de 2008

El ingenio de mi abuelo

Ya sabéis que de vez en cuando os pongo alguna foto tomada por mi abuelo Eduardo Butragueño Bueno, del cual debe venirme mi afición fotográfica. En esta ocasión os mostraré una breve selección de sus fotografías más tempranas, tomadas cuando era poco menos que un adolescente, allá por 1920. Con métodos y medios de lo más rudimentario pero extremadamente ingeniosos, él mismo tomaba y revelaba las fotografías, basándose en libros que explicaban cómo usar los reactivos químicos de revelado. Como botón de muestra de esa época temprana de su obra fotográfica aquí tenéis una serie de fotos tomada en el Paseo del Tránsito con sus amigos y algún familiar.
Paseo del Tránsito hacia 1920
Paseo del Tránsito hacia 1920
Paseo del Tránsito hacia 1920
Paseo del Tránsito hacia 1920
Paseo del Tránsito hacia 1920
Subida hacia San Cristóbal, junto al Tránsito. Años 20. Fotografía de Eduardo Butragueño Bueno

Esta fotografía está tomada en el río, en la barca de pasaje.
Barca de pasaje hacia 1920

Según pasaban los años mi abuelo iba perfeccionando su técnica. Consiguió aparecer en las fotografías él mismo mediante un ingenioso sistema de "temporizador": él colocaba la cámara y ataba un hilo o cable al pulsador y se situaba frente al objetivo. Luego, sigilosa y disimuladamente posicionaba las manos de modo que no se viera el artilugio del cual tiraba para sacar la instantánea. De este modo tomó estas imágenes en la Plaza del Ayuntamiento y en la Plaza Juan de Mariana frente a los Jesuítas.
Plaza del Ayuntamiento, años 20
Plaza Juan de Mariana, años 20

Aquí podéis ver mejor su "método":
Autorretrato de Eduardo Butragueño Bueno

Algunas otras fotos suyas que os enseño hoy son estas, tomadas respectivamente en Santa Isabel, en Santo Tomé y en el Valle (donde aparece mi madre).
Catedral desde Santa Isabel, años 60
Carroza de procesión en Santo Tomé
En el Valle, años 50

Actualización (14 de julio de 2008): Añado estas otras fotografías de mi abuelo en Santo Domingo el Real, San Justo, Puerta del Sol y San Servando.
Santo Domingo el Real, años 50. Fotografía de Eduardo Butragueño Bueno
Santo Domingo el Real, años 50. Fotografía de Eduardo Butragueño Bueno
Bajda de San Justo, años 50. Fotografía de Eduardo Butragueño Bueno
Puerta del Sol, años 50. Fotografía de Eduardo Butragueño Bueno
Castillo de San Servando, años 50. Fotografía de Eduardo Butragueño Bueno

domingo, 6 de julio de 2008

Toledo en la Pre-Guerra Civil

En otras entradas os he hablado de los días durísimos que Toledo vivió en la Guerra Civil, por ello creo interesante mostraros un breve resumen fotográfico del Toledo de los años inmediatamente anteriores, que servirá para comprender y conocer mejor todos aquellos lamentables episodios fratricidas.
La Guerra Civil fue el final de una serie de años de gran tensión, de complejísimo análisis político y social (lejos de las absurdas simplificaciones que a menudo hoy se siguen escuchando) y que fue precedida de años de intensa actividad política.
En Toledo, como no podía ser menos se sucedieron multitud de actos propagandísticos, con el Teatro de Rojas como protagonista.
En estas imágenes podéis ver las imágenes de un acto de la C.E.D.A. con Gil Robles (al que denominaban "El Jefe") a la cabeza:
Acto de la C.E.D.A. en el teatro de Rojas de Toledo en febrero de 1936. Fotografía Rodríguez
Acto de la C.E.D.A. con Gil Robles en el teatro de Rojas de Toledo en febrero de 1936. Fotografía Rodríguez

En estas otras imágenes podréis ver actos del Frente Popular, con Azaña y Largo Caballero al frente de alocuciones presididas por retratos de Lenin y Pablo Iglesias.
Acto del Frente Popular con Azaña en el Teatro de Rojas, Toledo. Fotografía Rodríguez
Acto del Frente Popular en el Teatro de Rojas, Toledo. Fotografía Rodríguez
Acto de Largo Caballero en el Teatro de Rojas de Toledo.Fotografía Rodríguez

En esta imagen aparece una figura clave en el desarrollo de los acontecimientos: José Calvo Sotelo, unos meses antes de su asesinato (que para muchos es el detonante de la Guerra) dando un discurso en el Rojas al frente del partido Renovación Española integrado en el Frente Nacional Contrarevolucionario.
Acto de José Calvo Sotelo en el Teatro de Rojas de Toledo. Fotografía Rodríguez

En esas elecciones de 1936 el despliegue de cartelería electoral por parte de los partidos fue máximo, como demuestra esta foto en la Plaza de San Nicolás:
Carteles electorales en la Plaza de San Nicolás, Toledo. Fotografía Rodríguez

Los acontecimientos se suceden vertiginosamente tras el asesinato de Calvo Sotelo y a las 7 de la mañana del 21 de Julio de 1936, el Capitán Vela-Hidalgo lee la declaración del Estado de Guerra, primero en el Alcázar y luego en Zocodover:
Declaración del estado de Guerra en Toledo, 21 de Julio de 1936. Fotografía Rodríguez
Declaración del estado de Guerra en Toledo, 21 de Julio de 1936. Fotografía Rodríguez
Declaración del estado de Guerra en Toledo, 21 de Julio de 1936. Fotografía Rodríguez
Declaración del estado de Guerra en Toledo, 21 de Julio de 1936. Fotografía Rodríguez
Declaración del estado de Guerra en Toledo, 21 de Julio de 1936. Fotografía Rodríguez
Declaración del estado de Guerra en Toledo, 21 de Julio de 1936. Fotografía Rodríguez
Declaración del estado de Guerra en Toledo, 21 de Julio de 1936. Fotografía Rodríguez
Declaración del estado de Guerra en Toledo, 21 de Julio de 1936. Fotografía Rodríguez

Al poco de comenzar la contienda, y ante el marcado anticlericalismo que a muchos de los milicianos les llevaba a destruir todo lo relacionado con la Iglesia, se procedió por parte del Comité de Defensa de Monumentos Artísticos del Frente Popular a proteger algunos elementos del patrimonio religioso que consideraban intocables. Uno de ellos fue el cuadro de El Greco, "El entierro del Conde de Orgaz" que fue protegido toscamente con sacos terreros en la propia iglesia de Santo Tomé ante la inminencia de los bombardeos contra la ciudad.
'El
'El
'Mensaje

No corrieron la misma suerte ni el cristo de la calle Santo Tomé ni algunas figuras del Museo de Santa Cruz, entre otras muchas obras de arte religioso salvajemente destruidas. En estas imágenes podéis ver el acto de reposición y desagravio del cristo mencionado al poco de acabar el conflicto así como una fotografía de milicianos en Santa Cruz con una figura decapitada al fondo.
Acto de desagravio al Cristo de Santo Tomé, Toledo. Fotografía Rodríguez
Milicianos en el Museo de Santa Cruz de Toledo. Foto Vincent  Doherty

Otras muestras de destrucción de arte y edificios religiosos en Toledo en 1936 son, por este orden, la profanación de tumbas y esparcimiento de restos en la Iglesia de San Miguel, el incendio del Convento de San Juan de la Penitencia, la destrucción de imágenes en el Convento de Santa Isabel o la rotura de lienzos de gran valor como por ejemplo de Van der Weyden.
Tumbas profanadas y restos humanos esparcidos en la Iglesia de San Miguel de Toledo durante la Guerra Civil
Convento de San Juan de la Penitencia tras ser incenciado en la Guerra Civil
Imágenes destrozadas en la Guerra Civil en el Convento de Santa Isabel, Toledo
lienzo de Van der Weyden destrozado en la Guerra Civil en el Museo provincial de Toledo

Este anticlericalismo tuvo años atrás un curioso encuentro en Toledo ("meeting anticlerical") en 1910 con Alejandro Lerroux y Salillas al frente.
Meeting anticlerical en Toledo, 1910

El caso es que los bombardeos llegaron finalmemente como ya todos sabéis.
Plaza de Zocodover destruída por los bombardeos republicanos de 1936, Toledo. Foto Vincent  Doherty.
Milicianos en la Calle Horno de Los Bizcochos, Toledo, en 1936. Foto Vincent Doherty
Milicianos en el Convento de Santa Fe de Toledo. Foto Vincent Doherty

Al poco de comenzar la guerra se ofrecía información del avance del conflicto "en directo". En estas fotos podéis ver al General Yagüe dirigiéndose a la masa en Zocodover y al requeté carlista de Toledo informar de la toma de todo un bastión para ellos como era Bilbao.
El General Yagüe en un discurso en Zocodover, Toledo. Fotografía Rodríguez
El Requeté de Toledo anuncia la toma de Bilbao. Fotografía Rodríguez

Del mismo modo se sucedían las muestras de apoyo al bando que había ya dominado la ciudad en 1937.
Acto profascista en Toledo, Plaza del Ayuntamiento. Fotografía Rodríguez

En fin, como siempre que publico entradas referentes a la Guerra Civil, espero que este trabajo sirva para que todo el mundo comprenda el sinsentido que supone una guerra entre hermanos.

lunes, 30 de junio de 2008

Toledo en tiempos de crisis

Ahora que parece que tenemos que apretarnos el cinturón por la crisis que ha comenzado es buen momento de recordar cómo se vivieron episodios similares en Toledo.
En primer lugar se puede decir que Toledo se tiró varios siglos en crisis, más o menos desde la pérdida de la capitalidad española con Felipe II hasta aproximadamente mediados del siglo XX con breves periodos entre esos 350 años si no de bonanza, al menos de cierta reactivación aunque siempre dentro de una línea general de recesión.
La era fotográfica llegó a Toledo en un momento de enorme depresión, pues en 1852 (fecha de la primera fotografía tomada en Toledo) la ciudad era poco menos que una sombra de lo que fue. Despoblada, arruinada, decaída, ruinosa, triste, insalubre, expoliada...todos los epítetos se quedan cortos para describir el Toledo que esos primeros fotógrafos vieron y que concuerda con las descripciones que pocos años antes románticos como Bécquer hicieran de la ciudad castellana.
Digamos que el final del siglo XIX y el principio del XX fue el final de la cuesta abajo de Toledo, que recibió la puntilla con la Guerra Civil. Y eso que Toledo podía darse por satisfecha en comparación con otras muchas ciudades puesto que la creación de la Academia de Infantería y el hecho de conservar la Sede Primada de España de la Iglesia Católica le hizo conservar no pocos puestos de trabajo ligados a ambos ámbitos. Asusta pensar en la pérdida de patrimonio que se sucedió en Toledo en esos siglos, con guerras e invasiones frecuentes, de entre las que destaca la extremadamente dañina invasión francesa de Napoleón. No se deben tampoco olvidar las famosas desamortizaciones como la de Mendizábal, que fueron un elemento de pérdida patrimonial en España casi sin precedentes. Si a ello se le añade un fuerte desapego por el valor de los monumentos y la extrema pobreza reinante podemos explicar cómo multitud de edificios antaño de abolengo terminaron convertidos en apriscos, pajares, almacenes o escombreras.
Como único ejemplo de monumento echado a perder os muestro el caso del Palacio del Rey Pedro I el Cruel, junto a Santa Isabel, que a finales del siglo XIX presentaba este desolador aspecto.
Antiguo Palacio del Rey Don Pedro I El Cruel, Toledo. Foto Casiano Alguacil.
Antiguo Palacio del Rey Don Pedro I El Cruel, Toledo. Foto Casiano Alguacil.
Palacio del Rey Don Pedro I El Cruel
Plaza  de Sta  Isabel con el Palacio del Rey Don Pedro I el Cruel
Palacio del Rey Don  Pedro I el Cruel, Toledo.

Otros espacios públicos de la ciudad presentaban un aspecto de extrema pobreza, con gran ausencia de higiene y con calles totalmente carentes de pavimento (esto es algo que no finalizó en muchas calles del centro histórico hasta los años 60 y 70 del siglo XX). En esta foto podéis ver cómo era la Plaza de la Retama.
Plaza de la Retama, Toledo. Foto Casiano Alguacil.

En aquellos años se extendió la mendicidad pese a existir bandos municipales que la castigaban.
Mendigo en Toledo. Foto Casiano Alguacil.
Mendigo, Toledo.
Mendigo en la Iglesia de San Nicolás, Toledo. Foto Casiano Alguacil

Y como colofón a esos años previos a la Guerra Civil (otro día os hablaré de los años inmediatamente anteriores al conflicto en Toledo) os ofrezco estos documentos gráficos de la enorme crisis de 1932, con revueltas por el pan en Zocodover que tuvieron que ser controladas por la fuerza y la Hulega General de ese mismo año que costó la vida a varias personas en nuestra ciudad.
Foto Rodriguez. Policía controlando revueltas por el pan en enero de 1932
TOLEDO-Los Graves sucesos ocurridos-Interior Periodico de 1932 -Vell i Bell
TOLEDO 1932 HUELGA HOJA REVISTA
Nota: Mil gracias a Armando por los documentos aportados.
© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall