sábado, 18 de junio de 2011

El Convento de San Pedro Mártir

El origen de este maravilloso convento renacentista se sitúa en 1230, cuando el rey Fernando III El Santo fundase el primer convento dominico de la ciudad -dedicado a San Pablo- en la zona de la Huerta del Granadal. Fue en 1407 cuando los monjes se trasladaron al actual emplazamiento ya bajo la advocación de San Pedro Mártir, ocupando unas casas cedidas por Guiomar de Meneses y su esposo Alonso Tenorio de Silva junto a la Iglesia de San Román.
Sucesivas ampliaciones le convirtieron en uno de los más grandes de toda la ciudad. A ello contribuyó el traslado a Toledo en 1485 del tribunal de la Inquisición que le fue encomendado a los dominicos. Tal es su tamaño, que ocupa una manzana completa y posee nada menos que tres patios, denominados Patio del Silencio, Patio Real y Patio de los Naranjos o de las Procesiones.
El más famoso de los tres patios es el Real, obra de Hernán González de Lara siguiendo las trazas indicadas por su maestro Alonso de Covarrubias y comenzado a construir en 1541. Sus tres pisos ejecutados enteramente en piedra constituyen una de las joyas de la arquitectura renacentista española. González de Lara también ejecutó la portada principal que daba acceso al convento en la Calle San Pedro Mártir.
La sacristía y la Iglesia principal del convento son obra de Nicolás de Vergara El Mozo y comenzaron a edificarse en 1587 -la sacristía- y 1605 -la iglesia-, sustituyendo a una iglesia anterior gótica que hoy se corresponde con la capilla de Santa Inés y donde se sitúan los sepulcros más interesantes del convento.
Las obras de la iglesia fueron finalizadas por Juan Bautista Monegro -a quien se debe también la entrada principal junto a la torre de San Román- a la muerte de Vergara. Las pinturas del retablo son obra de Juan Bautista Maíno y las tallas del retablo y la sillería fueron ejecutadas por Giraldo de Merlo. Allí se sitúan también estupendos sepulcros como por ejemplo el de los Condes de Mélito o el de María de Orozco La Malograda y otros procedentes de diferentes puntos de la ciudad en la época en que el edificio fue Museo Provincial.
En el siglo XVIII se hicieron importantes reformas, como un nuevo refectorio de excelsa azulejería o un relicario octogonal.
El edificio tuvo diferentes usos tras su desacralización, y además de Museo Provincial fue cuartel militar, maternidad, reformatorio o asilo.
Las imágenes más antiguas del Convento de San Pedro Mártir datan del siglo XIX, cuando fue excepcionalemente retratado por los galos Louis Léon Masson y Jean Laurent:
Patio de San Pedro Mártir hacia 1860 por Louis Léon Masson.  Museo del Prado
Claustro de San Pedro Mártir (Toledo) en el siglo XIX. Fotografía de Jean Laurent. The Library of Congress of the United States of America
Patio del Convento de San Pedro Mártir en el siglo XIX. Fotografía de Jean Laurent

La calidad de la primera imagen, digitalizada por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, es tan alta que al hacer ampliaciones se observan detalles increibles como por ejemplo el precioso brocal de pozo de la Mezquita Aljama -datado entre el 15 abril y el 14 mayo de 1032- con caracteres arábigos que allí existió hasta 1872, o las personas que estaban asomadas en los pisos superiores del claustro en el momento de tomar la fotografía:
Brocal árabe del Claustro de San Pedro Mártir hacia 1870 fotografiado por Jean Laurent (detalle)
Claustro de San Pedro Mártir hacia 1870 fotografiado por Jean Laurent (detalle)

También otros destacados autores fotografiaron en el siglo XIX este edificio, como por ejemplo hizo el gran Casiano Alguacil:
Convento de San Pedro Mártir. Fotografía de Casiano Alguacil a finales de siglo XX. Ayuntamiento de Toledo
Convento de San Pedro Mártir. Fotografía de Casiano Alguacil a finales de siglo XX. Ayuntamiento de Toledo
Convento de San Pedro Mártir. Fotografía de Casiano Alguacil a finales de siglo XX. Ayuntamiento de Toledo
Escultura orante del sepulcro de Pedro Soto Cameno, inquisidor, en el convento de San Pedro Mártir. Fotografía de Casiano Alguacil a finales de siglo XX. Ayuntamiento de Toledo
Escultura orante del sepulcro de Pedro Soto Cameno, inquisidor, en el convento de San Pedro Mártir. Fotografía de Casiano Alguacil a finales de siglo XX. Ayuntamiento de Toledo
Convento de San Pedro Mártir a finales del siglo XIX. Fotografía de Casiano Alguacil a finales de siglo XX. Ayuntamiento de Toledo
Convento de San Pedro Mártir a finales del siglo XIX. Fotografía de Casiano Alguacil a finales de siglo XX. Ayuntamiento de Toledo
Brocal de la Mezquita Aljama en el Convento de San Pedro Mártir antes de 1872

Ya a comienzos del siglo XX, las mejores fotografías de este convento son de Eugène Lefèvre-Pontalis y de Pedro Román Martínez:
San Pedro Mártir hacia 1900. Fotografía de Eugène Lefèvre-Pontalis. Société Française d'Archéologie et Ministère de la Culture (France), Médiathèque de l'architecture et du patrimoine (archives photographiques) diffusion RMN
San Pedro Mártir hacia 1900. Fotografía de Eugène Lefèvre-Pontalis. Société Française d'Archéologie et Ministère de la Culture (France), Médiathèque de l'architecture et du patrimoine (archives photographiques) diffusion RMN
San Pedro Mártir hacia 1900. Fotografía de Eugène Lefèvre-Pontalis. Société Française d'Archéologie et Ministère de la Culture (France), Médiathèque de l'architecture et du patrimoine (archives photographiques) diffusion RMN
San Pedro Mártir hacia 1900. Fotografía de Eugène Lefèvre-Pontalis. Société Française d'Archéologie et Ministère de la Culture (France), Médiathèque de l'architecture et du patrimoine (archives photographiques) diffusion RMN
San Pedro Mártir hacia 1900. Fotografía de Eugène Lefèvre-Pontalis. Société Française d'Archéologie et Ministère de la Culture (France), Médiathèque de l'architecture et du patrimoine (archives photographiques) diffusion RMN
San Pedro Mártir hacia 1900. Fotografía de Eugène Lefèvre-Pontalis. Société Française d'Archéologie et Ministère de la Culture (France), Médiathèque de l'architecture et du patrimoine (archives photographiques) diffusion RMN
Claustro de San Pedro Mártir en 1920. Fotografía de Pedro Román Martínez para La Esfera
Claustro de San Pedro Mártir en 1920. Fotografía de Pedro Román Martínez para La Esfera

Es muy destacable la colección de imágenes de este edificio tomadas por Santiago Relanzón Almazán cuando hacía las funciones de asilo:
Convento de San Pedro Mártir a comienzos del siglo XX. Fotografía de Santiago Relanzón Almazán. Ayuntamiento de Toledo
Convento de San Pedro Mártir a comienzos del siglo XX. Fotografía de Santiago Relanzón Almazán. Ayuntamiento de Toledo
Convento de San Pedro Mártir a comienzos del siglo XX. Fotografía de Santiago Relanzón Almazán. Ayuntamiento de Toledo
Convento de San Pedro Mártir a comienzos del siglo XX. Fotografía de Santiago Relanzón Almazán. Ayuntamiento de Toledo
Convento de San Pedro Mártir a comienzos del siglo XX. Fotografía de Santiago Relanzón Almazán. Ayuntamiento de Toledo
Convento de San Pedro Mártir a comienzos del siglo XX. Fotografía de Santiago Relanzón Almazán. Ayuntamiento de Toledo
Convento de San Pedro Mártir a comienzos del siglo XX. Fotografía de Santiago Relanzón Almazán. Ayuntamiento de Toledo
Convento de San Pedro Mártir a comienzos del siglo XX. Fotografía de Santiago Relanzón Almazán. Ayuntamiento de Toledo
Convento de San Pedro Mártir a comienzos del siglo XX. Fotografía de Santiago Relanzón Almazán. Ayuntamiento de Toledo
Convento de San Pedro Mártir a comienzos del siglo XX. Fotografía de Santiago Relanzón Almazán. Ayuntamiento de Toledo
Convento de San Pedro Mártir a comienzos del siglo XX. Fotografía de Santiago Relanzón Almazán. Ayuntamiento de Toledo
Convento de San Pedro Mártir a comienzos del siglo XX. Fotografía de Santiago Relanzón Almazán. Ayuntamiento de Toledo
Convento de San Pedro Mártir a comienzos del siglo XX. Fotografía de Santiago Relanzón Almazán. Ayuntamiento de Toledo

Aquí tenemos otras fotografías de principios del siglo XX tomadas en San Pedro Mártir:
Los Nabis en el Claustro de San Pedro Mártir en febrero de 1901.  Fotografía del príncipe de Rumanía Emmanuel Bibesco. Museo D´Orsay.
Los Nabis en el Claustro de San Pedro Mártir en febrero de 1901.  Fotografía del príncipe de Rumanía Emmanuel Bibesco. Museo D´Orsay.
San Pedro Mártir a principios del siglo XX. Fototeca de la Universidad de Sevilla
Claustro de san Pedro Mártir a comienzos del siglo XX
Estatua de Pedro Cameno en San Pedro Mártir a inicios del siglo XX. Ateneo de Madrid
San Pedro Mártir. Fototeca universidad de Sevilla
Convento de San Pedro Mártir a comienzos del siglo XX.
Convento de San Pedro Mártir a comienzos del siglo XX. Foto Rodríguez
Convento de San Pedro Mártir a comienzos del siglo XX. Foto Rodríguez
Convento de San Pedro Mártir a comienzos del siglo XX. Foto Garcés
Coro del Convento de San Pedro Mártir a comienzos del siglo XX. Foto Castañeira
Revista Siglo Futuro. Sepulcro de "la Malograda" en 1935

Una de las joyas más desconocidas del edificio es la torre mudéjar datada en época de Enrique III, probablemente por tanto anterior a la instauración del convento y que sería uno de los restos conservados de las posesiones de Guiomar de Meneses cedidas para edificarlo allí. Es una torre casi invisible pues solo puede ser contamplada desde el interior del edificio. Su estado era lamentable hasta que ha sido recientemente y afortunadamente restaurada. Estas fotos nos la muestran a comienzos de siglo, antes de ser restaurada y tras la actuación del Consorcio con su reloj de sol rehabilitado (pero sin aguja):
Torre mudéjar de San Pedro Mártir a principios del siglo XX
Torre mudéjar de San Pedro Mártir en 1920. Fotografía de Pedro Román Martínez para La Esfera
Convento de San Pedro Mártir a comienzos del siglo XX. Foto Rodríguez
Torre mudéjar de San Pedro Mártir antes de ser restaurada. Del libro San Pedro Mártir el Real: Toledo, escrito por Ángel Alcalde,Isidro Sánchez Sánchez y Rafael del Cerro Malagón
Torre mudéjar de San Pedro Mártir, Toledo
Torre mudéjar de San Pedro Mártir
Reloj de Sol en la Torre Mudéjar de San Pedro Mártir.
San Román, Madre de Dios y San Ildefonso desde la Torre de la Catedral

La portada principal estuvo hasta los años 70 semioculta debido a la presencia de los depósitos de agua de la Plaza de San Román:
Depósitos de la Plaza de San román y portada de San Pedro Mártir a inicios del siglo XX. Expedición de la Hispanic Society of America
Depósitos de la Plaza de San román y portada de San Pedro Mártir a inicios del siglo XX
Depósitos de agua junto a San Pedro Martir en San Román hacia 1970. Colección Luis Alba. Ayuntamiento de Toledo

San Pedro Mártir fue también escenario de algunas de las más bellas imágenes de la película Tristana de Luis Buñuel. José Ponos tomó algunas preciosas fotografías del rodaje en 1969 con Catherine Deneuve, Franco Nero y el propio Buñuel:
Rodaje de Tristana de Luis Buñuel en San Pedro Mártir. Fotografía de José Ponos
Rodaje de Tristana de Luis Buñuel en San Pedro Mártir. Fotografía de José Ponos
Rodaje de Tristana de Luis Buñuel en San Pedro Mártir. Fotografía de José Ponos
Rodaje de Tristana de Luis Buñuel en San Pedro Mártir. Fotografía de José Ponos
Rodaje de Tristana de Luis Buñuel en San Pedro Mártir. Fotografía de José Ponos
Catherine Deneuve en el rodaje de Tristana de Luis Buñuel en San Pedro Mártir. Fotografía de José Ponos
Rodaje de Tristana de Luis Buñuel en San Pedro Mártir. Fotografía de José Ponos
Rodaje de Tristana de Luis Buñuel en San Pedro Mártir. Fotografía de José Ponos
Rodaje de Tristana de Luis Buñuel en San Pedro Mártir. Fotografía de José Ponos

Este es el aspecto que tuvo finalmente el convento en el film:
Claustro de San Pedro Mártir, Toledo, en 1969 (Captura de "Tristana" de Buñuel)
Claustro de San Pedro Mártir, Toledo, en 1969 (Captura de "Tristana" de Buñuel)
Claustro de San Pedro Mártir, Toledo, en 1969 (Captura de "Tristana" de Buñuel)
Claustro de San Pedro Mártir, Toledo, en 1969 (Captura de "Tristana" de Buñuel)
Claustro de San Pedro Mártir, Toledo, en 1969 (Captura de "Tristana" de Buñuel)

En el edificio se encuentran como decía al comienzo varios sepulcros de interés. Uno de ellos, el de Elvira de Castañeda, esposa de Pedro López de Ayala, inspiró a Gustavo Adolfo Bécquer la famosa leyenda de "El Beso". Se trata de una escultura de mármol italiano que fue trasladada desde el desaparacido Convento del Carmen Calzado. Esta leyenda fue publicada por vez primera el la revista La América el día 27 de julio de 1863. Aquí podéis ver el texto original (click para ampliar):
Leyenda de El Beso de Gustavo Adolfo Bécquer publicada en La América el 27 de julio de 1863. Página 1
Leyenda de El Beso de Gustavo Adolfo Bécquer publicada en La América el 27 de julio de 1863. Página 2

En los años 80 se decidió restaurar el edificio para ubicar allí la sede principal de las administraciones públicas de la recién creada autonomía, si bien finalmente el uso que se le dio fue universitario, siendo hoy la sede de diversas facultades entre las que por desgracia no se encuentran ni Historia del Arte -la sede de esta facultad en la región está en una de las ciudades con menor patrimonio histórico o artístico de España- ni el título oficial de Traducción e Interpretación -en la ciudad de la Escuela de Traductores de Alfonso X no se ha tenido a bien instaurar estos estudios- ni por supuesto el título oficial de Turismo.

El Convento de San Pedro Mártir en Google Maps:

Ver Toledo Olvidado en un mapa más grande

Para saber más:
- San Pedro Mártir el Real, libro escrito por Ángel Alcalde, Isidro Sánchez Sánchez y Rafael del Cerro Malagón

sábado, 4 de junio de 2011

El Palacio de Buenavista

En la zona noroeste de la ciudad, muy cerca de la ribera del Tajo y junto a la carretera que se dirige a Ávila, se sitúa este histórico Palacio, también citado en numerosas ocasiones como Cigarral de Buenavista. Actualmente reconvertido en el lujoso Hotel Hilton Buenavista, el edificio primitivo se concibió en el siglo XVI. Su historia comienza con la cesión en 1599 de la finca donde se asienta -procedente del Cardenal Quiroga- por parte del Rey Felipe III al Cardenal Bernardo de Sandoval y Rojas, quien impulsó la construcción de una preciosa casa renacentista rodeada de impresionantes jardines. Aunque algunas fuentes mencionan que el edificio comenzó a edificarse en 1610 bajo las trazas de Juan Bautista Monegro, son más los autores que aseguran que el edificio fue diseñado nada más y nada menos que por El Greco. Así lo aseguró por primera vez en 1905 todo un especialista en el pintor cretense como Manuel Bartolomé de Cossío, que escribió en "La Lectura. Revista de Ciencias y Artes" lo siguiente:

"Si la verdad y la justicia nos obligan á arrebatar al Greco las obras que el público le adjudica, apresurémonos á restituirle, siquiera sea débil compensación de semejantes negaciones, otro edificio toledano, que nadie, hasta ahora, le ha atribuido. Se trata de los pocos restos, que todavía quedan, del antiguo palacio en el famoso Cigarral de Buenavista. Por del Greco los tengo: pues Baltasar Elisio de Medinilla, describiendo el palacio, dice en conceptuoso verso, y como alusión, sin duda, al origen natal del arquitecto, para que lo entendiese el que pudiera, que fue «Formado á traza y invención cretea». El palacio del Cigarral de Buenavista fue construido á la orilla derecha del Tajo y al final de la vega (hoy está al borde mismo de la carretera de Toledo á Avila), por el cardenal D. Bernardo de Sandoval y Rojas, á principios del siglo XVII. Muy rehecho y profanamente desfigurado más tarde, todavía quedan en él, sobre todo en su interior, vestigios de lo que debió ser la construcción del Greco. Del humanismo á lo Fray Luis de León y un tanto epicúreo, que en el palacio debió reinar, habla con elocuencia la leyenda que en el escudo del fastuoso prelado campea sobre la puerta: Iste terrarum mihi praeter omnes angulus ridet. Convertido el Cigarral, mientras vivió el Arzobispo, en una especie de florentino jardín mediceo, donde se reunían, por las tardes, los más ilustres ingenios toledanos y sus huéspedes de la corte, verosímil es que el Greco oyera leer á Medinilla, á Lope y á Góngora sus culteranas poesías, á la tupida sombra de los olmos, entonces jóvenes, hoy carcomidos y añosos, que todavía cobijan la fuente de clásicas formas, en la entrada principal del palacio."

En efecto, las crónicas hablan de este palacio como el lugar de reunión de personalidades de la talla de Tirso de Molina -que cita varias veces el palacio en su "Cigarrales de Toledo"-, Sebastián de Covarrubias, el padre Rivadeneyra, Miguel de Cervantes, Baltasar Gracián y los mencionados Lope de Vega, Góngora, Medinilla, El Greco y el propio Cardenal Sandoval y Rojas.
Se dice que en el vasto territorio que rodeaba el palacio podían verse ciervos e incluso gacelas que se habrían introducido en los dominios de la finca.
El mero hecho de imaginar una reunión al atardeder donde estuviesen en animada conversación Cervantes, El Greco y alguno de los citados pone la piel de gallina.
Pero con el tiempo, tras la muerte del Cardenal y en una España cada vez más decadente, el palacio vio como sus adehesados dominios fueron convirtiéndose en campos de cultivo especialmente en el siglo XVIII, como podemos leer en el Catastro de la Ensenada. En dicho catastro se especifica que el cigarral -que el Cardenal Sandoval había dejado en dotación para su capilla funeraria de Nuestra Señora del Sagrario- se convierte simplemente en un jardín sin especificar su extensión, conservándose únicamente el palacio, que es mencionado como casa de recreo así como una segunda vivienda. Ambas edificaciones son alquiladas a dos particulares diferentes: el palacio con sus casi 2000 m2 de planta y dos pisos, por la cantidad de 470 reales de vellón y la vivienda de unos 800 m2, con dos plantas por 320. En 1801 la zona del cigarral que lindaba con el río y denominada "Huerta de abajo" aparece arrendada por el Marqués de Villanueva de Duero por 400 reales al año, mientras que el olivar aparece arrendado a Andrés Salinas.
Palacio de Buenavista por Casiano Alguacil hacia 1880. Álbum fotográfico de la ciudad de Toledo realizado por la Comandancia de Ingenieros de Toledo-1-904 [MUE-42257]. En 1923, el edificio y las tierras de labor que le rodeaban fueron aquiridas por el Conde de Romanones, una de las personas más poderosas e influyentes del país. Fue una época de renovados bríos para el palacio, que fue restaurado bajo la dirección del arquitecto Conde de Yebes. En esta época fueron frecuentes las estancias en el palacio del rey Alfonso XIII y otras muchas personalidades.

Algo antes, en 1915, la fotógrafa norteamericana Anna M. Christian (Minneapolis, 1876) fotografió diversas estancias del Palacio de Buenavista así como a su entonces propietario D. Bonifacio Avellanal, que falleció en agosto de ese mismo año:
Palacio de Buenavista en 1915. Foto de Anna M. Christian. The Hispanic Society of America
El Conde de Romanones en el Palacio de Buenavista en 1915. Foto de Anna M. Christian. The Hispanic Society of America
Bueyes en el Palacio de Buenavista en 1915. Foto de Anna M. Christian. The Hispanic Society of America
Noria del Palacio de Buenavista en 1915. Foto de Anna M. Christian. The Hispanic Society of America
Palacio de Buenavista en 1915. Foto de Anna M. Christian. The Hispanic Society of America
Cocina Palacio de Buenavista en 1915. Foto de Anna M. Christian. The Hispanic Society of America
Bodega del Palacio de Buenavista en 1915. Foto de Anna M. Christian. The Hispanic Society of America
Antiguo molino del Palacio de Buenavista en 1915. Foto de Anna M. Christian. The Hispanic Society of America
Granero del Palacio de Buenavista en 1915. Foto de Anna M. Christian. The Hispanic Society of America


Aquí tenemos al conde de Romanones supervisando las tareas agrícolas en las inmediaciones del palacio:
El Conde de Romanones supervisando las tareas agrícolas en su finca del Cigarral de Buenavista en Toledo

Romanones posando en el palacio:
El Conde de Romanones en su Cigarral del Palacio de Buenavista. Colección de Gregorio Marañón. Toledo, 1925 (CA.). Don Álvaro Figueroa, Conde de Romanones, en el Cigarral de Buenavista, su residencia de Toledo. Foto de Rodríguez. Aquí le vemos supervisando las obras de la presa -situada frente al palacio- a la que se accedía por la denominada Barca de Romanones:
El Conde de Romanones en la Presa de Buenavista a comienzos del siglo XX. Fotografía de Santiago Relanzón Almazán. Ayuntamiento de Toledo
El Conde de Romanones en la Presa de Buenavista a comienzos del siglo XX. Fotografía de Santiago Relanzón Almazán. Ayuntamiento de Toledo

Estas son otras fotografías del Palacio de Buenavista tomadas a comienzos del siglo XX:
Cigarral de Buenavista a comienzos del siglo XX. Fotografía de J. Lacoste © MECD, Fototeca del IPCE, signatura VN-16749_P
Cigarral de Buenavista a comienzos del siglo XX © MECD, Fototeca del IPCE, signatura VN-11378_P
Carretera de Ávila desde el Cigarral de Buenavista a comienzos del siglo XX. Fotografía de J. Lacoste © MECD, Fototeca del IPCE, signatura VN-16752_P
Palacio de Buenavista a comienzos del siglo XX.
Ganado en Buenavista hacia 1900
Palacio de Buenavista a comienzos del siglo XX. Foto Rodríguez
Gran olmo autóctono del Cigarral de Buenavista fotografiado hacia 1924 Jardín del Palacio de Buenavista a comienzos del siglo XX. Foto Rodríguez
Palacio de Buenavista visto desde la orilla izquierda del Tajo. Foto Villasante
Molinos de Buenavista a comienzos del siglo XX. Al fondo, el Palacio de Buenavista. Fotografía Rodriguez
El Conde de Romanones junto al rey Alfonso XIII en el Palacio de Buenavista
Jardines del Palacio de Buenavista a comienzos del siglo XX
Palacio de Buenavista, fondo Rodríguez, AHP, JCCM signatura CGD2-110 Palacio de Buenavista, fondo Rodríguez, AHP, JCCM signatura CMD2-119 Palacio de Buenavista, fondo Rodríguez, AHP, JCCM signatura 01A-103 Palacio de Buenavista, fondo Rodríguez, AHP, JCCM signatura Album1-053 Palacio de Buenavista, fondo Rodríguez, AHP, JCCM signatura 01A-145 Palacio de Buenavista, fondo Rodríguez, AHP, JCCM signatura 01A-329 Fuente en el Palacio de Buenavista a comienzos del siglo XX Visita del Mariscal Petain a Toledo el 5 de febrero de 1926 en el Cigarral de Buenavista. Está la reina Victoria Eugenia, Romanones y Benlliure.  Fondo Rodríguez, AHP, JCCM, signatura CA-271
En 1939 se alojó en el palacio nada menos que el Conde Ciano en la visita oficial que realizó a la ciudad:
Cigarral de Buenavista durante la visita del Conde Ciano a Toledo en julio de 1939. Biblioteca Nacional de España Cigarral de Buenavista engalanado para la visita del Conde Ciano a Toledo en julio de 1939. Biblioteca Nacional de España Hasta los años 60 y 70 fue habitual la presencia en el palacio de los herederos del Conde de Romanones, José Finat -Marqués de Corvera- y Rafael Finat -Vizconde de Rías-, si bien poco a poco el edificio fue cayendo en un progresivo deterioro. En primer lugar, sus alrededores fueron poco a poco siendo urbanizados, creándose el hoy populoso barrio de Buenavista. En estas imágenes de los años 70 podemos ver -aunque cueste reconocer el lugar dada la enorme transformación- las primeras tareas de urbanización de la Ronda de Buenavista:
Construcción de la Ronda de Buenavista en los años 70. Fotografía de Ricardo Sánchez Candelas
Construcción de la Ronda de Buenavista en los años 70. Fotografía de Ricardo Sánchez Candelas

En cuanto al edificio del Palacio, fue poco a poco quedando aislado y abandonado. En 1998, acudió a él mi padre -Ricardo Sánchez Candelas- atraido por la cita de 1916 de Ventura Reyes Prósper en el artículo "Los viejos árboles de la vetusta Toledo" en el que se mencionaban las maravillas botánicas del palacio, citando cuatro olmos y numerosas moreras, datándolas en el siglo XVI. Sin duda una lista más reducida que la ofrecida por Elisio de Medinilla durante el esplendor del palacio, que citaba también encinas, enebros, cipreses, tejos, almendros, robles, palmeras y abetos. También el hispanista Maurice Barrés con anterioridad a Reyes Prósper había mencionado otras especies del cigarral como castaños, limoneros, naranjos y pinos.
Lo que encontró mi padre en 1998 fue un herbazal descuidado, pero en el que aún podían verse los cuatro olmos mencionados por Reyes Prósper -dos vivos y dos muertos-, así como otros sensacionales ejemplares de especies no mencionadas por los anteriores autores: tres formidables almeces, un espectacular ailanto, una enorme catalpa y una excepcional rareza botánica como es el Tetraclinis articulata o Ciprés de Caratagena. No había ya rastro del resto de especies enumeradas por Medinilla o Barrés.
Por desgracia, las obras del año 2006 se llevaron por delante todos los ejemplares que mi padre citó en 1998:
Jardín del Palacio de Buenavista en 1998. Fotografía de Bienvenido Vargas para el libro De Árboles en Toledo de Ricardo Sánchez Candelas
Almez del Palacio de Buenavista de Toledo poco antes de ser talado en las obras del Hotel Hilton. Fotografía de Enrique García Gómez en 2005 publicada en su libro Plantas singulares de la ciudad de Toledo

En cuanto al edificio, muy deteriorado, poco pudo salvarse salvo alguna fachada y paramento, así como ciertos elementos decorativos:
Construcción del Hotel Hilton en el Palacio de Buenavista en 2006. Foto Ayuntamiento de Toledo, plan de Ordenación Municipal
Construcción del Hotel Hilton en el Palacio de Buenavista en 2006. Foto Ayuntamiento de Toledo, plan de Ordenación Municipal

Por fortuna, y pese a la destrucción de los restos del jardín renacentista, el ajardinamiento que se ha hecho para adornar al Hotel Hilton es bastante acertado y su cuidado hasta la fecha es digno de mención. Esperemos que el tiempo haga que este nuevo jardín pueda igualar o al menos no desmerecer el recuerdo del ya legendario jardín al estilo italiano mandado plantar por el Cardenal Sandoval y Rojas.

El Palacio de Buenavista en Google Maps:
© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall