domingo, 3 de diciembre de 2023

El estado del arte mudéjar toledano a comienzos del siglo XX de la mano de Luis Lladó Fábregas

El excepcional fotógrafo Luis Lladó y Fábregas nació en Barcelona el día 17 de septiembre de 1874. Era hijo de Joaquín Lladó Barceló y de Carmen Fábregas Sánchez. Completó en París los estudios que había iniciado en Barcelona. A su regreso colaboró con el profesor Joan Bardina, fundador de la Escuela de Maestros, y con el pintor Pablo Antonio Béjar.
Además, Lladó estableció y gestionó la Escuela de Cervera, el Orfeón de Montserrat y también fundó el periódico La Veu de la Segarra. Lo hizo en colaboración con Josep Mª Jené y Josep Agulló. Este periódico fue el primero en Cervera en utilizar el catalán como idioma y tenía su base en la Academia Lladó, creada por el propio fotógrafo. En este lugar, se impartían clases de Historia del Arte, así como técnicas para copiar y dibujar objetos artísticos y obras literarias en catalán.
En 1920, fue designado oficialmente como fotógrafo de la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid, cargo que ya ejercía desde 1918. Trabajó con arquitectos reconocidos como Luis Gutiérrez Soto, Casto Fernández-Shaw, Rafael Bergamín, José Galnares o Antonio Palacios. Su técnica fotográfica estaba en sintonía con las corrientes vanguardistas de la época. Recibió encargos importantes del Patronato Nacional de Turismo y tuvo un estudio fotográfico en dos ubicaciones en Madrid, en las calles Santa Engracia y Bretón de los Herreros. El estudio, conocido como "Photo Studio Lladó" o "Archivo Lladó", se especializaba en la reproducción del patrimonio artístico y formaba parte del grupo de fotógrafos con los que contaba el Centro de Estudios Históricos para su archivo fotográfico.
Luis Lladó mostró un gran interés por el arte y tenía un talento especial para capturar la dimensión arquitectónica con meticulosidad en sus composiciones, el manejo de la luz y las técnicas de enmascaramiento. El impacto de su obra fotográfica se evidencia en un artículo publicado en 1927 en La Esfera, titulado "Cuando la fotografía es un arte: el ejemplo de Luis Lladó". En este artículo se destacaba una exposición organizada por Lladó en el Museo de Arte Moderno, resaltando las habilidades sobresalientes del fotógrafo. Sus fotografías magistrales también ilustraron publicaciones destacadas de la época, como "España: la riqueza artística del Palacio Nacional" en 1935.
Durante la Guerra Civil, colaboró con el Archivo Fotográfico de la Delegación de Propaganda y Prensa de Madrid, trabajando con fotógrafos prominentes como los hermanos Mayo, Albero y Segovia, así como Alfonso, entre otros. Los registros de su trabajo se conservan en el Archivo General de la Administración. Tras la guerra, se exilió en México en 1939, según recoge el "Diccionario Biográfico del Socialismo Español" de la Fundación Pablo Iglesias.
Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Durante su exilio en México, trabajó en el Instituto Luis Vives, impartiendo clases y transmitiendo su pasión por la fotografía a los estudiantes. Se conocen algunas de sus fotografías de esa época, como las realizadas para el "Catálogo de la Catedral de Puebla", que recuerdan su estilo vanguardista en la fotografía. Lamentablemente, no se conservan muchos más detalles sobre su vida en México. En 1950, Mauricio Fresco dedicó su obra "La emigración republicana española: una victoria de México" a la memoria de los exiliados, incluyendo a Luis Lladó Fábregas como profesor, escritor y periodista.
Falleció en México el día 24 de marzo de 1946.
Los negativos de Luis Lladó fueron entregados al Archivo Fotográfico del Instituto de Arte Diego Velázquez en 1944, bajo la custodia de la Comisaría General del Patrimonio Artístico Nacional. La documentación del instituto menciona la entrega de varias cajas de negativos que el fotógrafo cedió al Estado, aunque no proporciona más detalles sobre esta cesión. En documentos posteriores del instituto se hace referencia al seguimiento de este archivo. Por ejemplo, en la Memoria de 1978 se menciona la importancia de conservar estos negativos para evitar su pérdida y poder reproducir imágenes de obras de arte que podrían haber desaparecido o estuviesen deterioradas. Para preservar estos negativos, se encargó al Archivo Mas de Barcelona la realización de numerosas copias positivas. Estas copias en papel se añadieron al conjunto de fotografías del Archivo Fotográfico, como se refleja en las facturas emitidas por el Archivo Mas de Barcelona al Instituto Diego Velázquez.
Además de los negativos de vidrio entregados en 1944 y las copias obtenidas a partir de ellos, se suman otras fotografías: copias en papel adquiridas directamente por el archivo fotográfico del estudio del fotógrafo en la década de 1930. Estas fotografías formaban parte de la denominada "Fototeca de Arte" junto con el resto de la colección fotográfica.
Los negativos se registraron probablemente en la década de 1950 en el Instituto Diego Velázquez en dos volúmenes encuadernados, uno escrito a mano y otro mecanografiado. Sin embargo, no fue hasta 2005 cuando se revisó y mejoró este inventario, incluyendo información sobre las anotaciones originales en las cajas y el estado de las placas de vidrio. También se llevó a cabo un extenso trabajo de conservación, que incluyó limpieza, acondicionamiento y digitalización para asegurar su preservación. En 2010, este archivo pasó a formar parte del Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales, adscrito a la Biblioteca Tomás Navarro Tomás.
El Archivo Lladó consta de 5.879 negativos fotográficos de distintos tamaños, siendo la mayoría de gelatino-bromuro sobre vidrio de 18x24 cm, aunque también hay algunos de 13x18 y otros formatos más pequeños.
Las fotografías abarcan diferentes temas, destacando el patrimonio artístico y arquitectónico, paisajes y ciudades, retratos e industria. Se destacan una serie de fotografías sobre la Exposición Iberoamericana de Sevilla, así como imágenes de los territorios españoles del norte de Marruecos. Además, se encuentran varios autorretratos que muestran su personalidad peculiar y su forma de trabajar.
Las fotografías fueron tomadas aproximadamente entre 1900 y 1939, año en que se exilió en México. Después de este periodo, apenas se tienen noticias de su actividad fotográfica.
El pasado día 27 de noviembre se hizo pública la noticia de que CSIC ha colgado en su colección digital Simurg el archivo digitalizado Luis Lladó, incorporando los citados 5.879 negativos en soporte de vidrio sobre arquitectura, paisajes, retratos e industria. Se trata de una excepcional noticia por el valor documental de la obra de este genial fotógrafo.
La parte toledana del legado de Luis Lladó está maravillosamente enfocada a la fotografía del denominado arte mudéjar de la ciudad, constituyendo un registro sensacional del estado de conservación de buena parte de este patrimonio tan toledano en los años anteriores a la guerra civil.
Comenzaremos por ver la Sinagoga de Santa María la Blanca, donde el propio Lladó aparece retratado, pudiendo ayudar su aspecto a datar las fotos en los primeros años del siglo XX, dado que nació en 1874:
Luis Lladó en la Sinagoga de Santa María la Blanca. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Luis Lladó Fábregas en el interior de Santa María la Blanca. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Sinagoga de Santa María la Blanca. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Interior de la Sinagoga de Santa María la Blanca. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Obtuvo una serie de fotografías de enorme valor del Taller del Moro:
Interior del Taller del Moro. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Taller del Moro. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Interior del Taller del Moro. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Taller del Moro. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Taller del Moro. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Yesería en el Taller del Moro. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Taller del Moro. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales No son menos interesantes las imágenes de la Casa de Mesa:
Casa de Mesa. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Arco de Madera Mudéjar en la casa de Mesa. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Arco de madera mudéjar. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Casa de Mesa. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Casa de Mesa, decoración. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Casa de Mesa. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Ataurique en la casa de Mesa. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Intradós de un arco de la casa de Mesa. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Decoración en la casa de Mesa. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Excelentes imágenes fueron tomadas en la casa del Conde Esteban, también conocida como del Arcediano de Madrid, en la plaza del Consistorio:
Casa del Conde Esteban o del arcediano de Madrid en la plaza del consistorio. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Casa del Conde Esteban o del Arcediano de Madrid. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Casa del Conde Esteban o del Arcediano de Madrid. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Casa del Conde Esteban o del Arcediano de Madrid, en la plaza del consistorio. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales El desaparecido convento de San Juan de la Penitencia tiene su hueco en el reportaje:
Artesonado en el convento de San Juan de la Penitencia. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Dintel Mudéjar en el Convento de San Juan de la Penitencia. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Celosía en el convento de San Juan de la Penitencia. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Destacado lugar ocupa el convento de la Concepción Francisca:
Arcosolio del Convento de la Concepción Francisca. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Cúpula de la capilla de San Jerónimo en el Convento de la Concepción. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Arcosolio del convento de la concepción francisca. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Cúpula de San Jerónimo del Convento de la Concepción Francisca. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Yesería mudéjar en el convento de la Concepción Francisca. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Cúpula de la capilla de San Jerónimo en el convento de la concepción Francisca. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Lápida sepulcral de Juan Alfonso con inscripción mudéjar. Convento de la Concepción Francisca.  Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Arco Angrelado con alfiz, Convento de la Concepción Francisca. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Arco Mudéjar de un convento. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales La preciosa iglesia de Santa Eulalia:
Interior de la iglesia de Santa Eulalia. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales La Sinagoga del Tránsito no podía faltar en el trabajo de Lladó:
990001389520304201_0001.tiff tránsito Lladó Fábregas, Luis. Interior de la Sinagoga del Tránsito. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Interior de la Sinagoga del Tránsito. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Decoración en la Sinagoga del Tránsito. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Decoración de la Sinagoga del Tránsito. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Interior de la Sinagoga del Tránsito. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales 990001389510304201_0001.tiff tránsito Lladó Fábregas, Luis. La torre mudéjar del convento de San Pedro Mártir:
Torre mudéjar de San Pedro Mártir. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales La Catedral está representada con buenas fotos del sepulcro de Fernán Gudiel en la capilla de san Eugenio, así como otros detalles del templo:
Sepulcro de Fernán Gudiel en la catedral de Toledo. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Sepulcro de Fernán Gudiel en la catedral. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Arco sepulcral de Fernán Gudiel en la capilla de san Eugenio de la Catedral. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Sillería de la Catedral. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Detalles decorativos de la Catedral de Toledo. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Sala Capitular de la Catedral. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Sala Capitular de la Catedral. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Virgen en el interior de la Catedral. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales También está incluido en el reportaje el Palacio de Fuensalida (muchas gracias a Rafael Caballero por la identificación de las fotos de la preciosa yesería):
Dintel con decoración mudéjar. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Dintel mudéjar. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Dintel mudéjar. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales El Monasterio de San Juan de los Reyes:
Claustro de San Juan de los Reyes. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Claustro de San Juan de los Reyes. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales San Juan de los Reyes. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Puerta del claustro de San Juan de los Reyes. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Claustro de San Juan de los Reyes. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Interior de San Juan de los Reyes. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Interior de San Juan de los Reyes. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Interior de San Juan de los Reyes. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales El Museo del Greco:
Museo del Greco. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Lladó fotografió algunos de los mejores lienzos del Greco:
Entierro del señor de Orgaz. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Detalle del entierro del Señor de Orgaz del Greco. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales El Expolio del Greco. Fotografía de Luis Lladó Fábregas © CSIC, Archivo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales Para finalizar, decir que este año se ha publicado el Proyecto Fin de Carrera (Trabajo Fin de Grado) de María Alonso Sanz titulado "Luis Lladó: fotógrafo pionero de la arquitectura moderna en España" en la E.T.S. de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid. Esperando que os haya gustado este repaso al estado del arte mudejar en Toledo en las primeras décadas del siglo XX, me despido hasta la siguiente entrada.

sábado, 11 de noviembre de 2023

Robert Vavra: un fotógrafo de culto que retrató Toledo en 1967

El libro titulado Iberia: Travels and Reflections, escrito por James A. Michener y publicado en 1968, fue un auténtico best seller. Se vendieron millones de ejemplares de esta obra, que es clave en la literatura de viajes de mediados del siglo XX por retratar de manera extraordinaria la realidad de aquella España que se encontraba en pleno proceso de cambio entre su pasado, marcado aún por las penurias de la posguerra, con una sociedad muy anticuada y predominantemente rural, y el incipiente desarrollismo que propiciaba la apertura del régimen tanto en lo económico como en lo social, más patente en las grandes ciudades y en las zonas costeras más turísticas.
Dentro de esta obra magistral, escrita por un gran conocedor de España —Michener recorrió el país durante casi 40 años desde 1932 hasta finales de los años 60— encontramos un capítulo específico dedicado a la ciudad de Toledo. En este blog, dedicado a la fotografía, me centraré sobre todo en las imágenes contenidas en libro pero no quiero dejar de mencionar algunas impresiones que Michener escribió sobre el tipo de turismo que encontró en la ciudad hace ya más de medio siglo. Es sensacional el pasaje que narra su lamentable experiencia con un camarero en un restaurante (antes de la existencia de TripAdvisor y similares, todos recordaréis que las malas experiencias en restaurantes de ciudades turísticas estaban a la orden del día, y encontrar un establecimiento que se adaptase a tus gustos y bolsillo era poco menos que una lotería):
Me puse a buscar un restaurante donde cenar. Tuve la mala suerte de caer en uno cuya especialidad era engañar a los extranjeros, la mayoría de los cuales solo pasaban un día en la ciudad y al siguiente desaparecían, de modo que podían ser estafados impunemente. No tardaría en ser yo una víctima de esto.
El Gobierno español, dándose cuenta de que las grandes ventajas económicas que reporta el turismo podrían evaporarse con tanta rapidez como aparecieron, ha tomado medidas sensatas para proteger al turista. La cadena de paradores es prueba de ello.
Los restaurantes tienen que ofrecer, además de sus menús a la carta, un menú turístico especial del que se puede obtener una buena comida y una botella de vino a precio fijo. A base de este menú se puede comer bien en España por la mitad de precio que en Italia o Francia.
Pero yo me senté a una de las mesas y dije:
—Voy a tomar sopa de pescado, tortilla a la española y flan.
—¿Y qué vino?
—El que den con la comida.
—No damos nada con la comida.
—Pero aquí pone que…
—Tiene que encargarlo aparte; es extra.
—Pero el menú dice…
—Está usted mirando el menú turístico.
—Sí, eso es lo que quiero.
—No, qué va; no dijo usted nada de menú turístico.
—Lo digo ahora.
—No, ahora ya no vale, tiene que decirlo cuando se sienta.
—Pero si ni siquiera ha pasado el pedido a la cocina…
—Es verdad, pero lo he apuntado; lo que importa es lo que apunto.
—¿Quiere usted decirme que si llego a decir «menú turístico» al sentarme, la comida me hubiera costado solo un dólar con sesenta centavos?
—¡Claro!
—¿Y que, como he tardado tres minutos en hacerlo, la misma comida me va a costar dos dólares con sesenta?
—Más otros sesenta centavos de vino.
Le expliqué lo ridículo de la situación, pero el camarero seguía impasible. Llegó el dueño, miró lo que había apuntado su empleado y se encogió de hombros.
—Si lo que usted quería es el menú turístico, haberlo dicho —gruñó—.
—Lo digo ahora.
—Es demasiado tarde.
Me levanté y me fui del restaurante, mientras el camarero me gritaba y el dueño decía que le debía dinero por haberle manchado la servilleta. Es cierto que la había desdoblado.

Otras anécdotas son también de enorme interés y prefiero invitaros a leer el libro en vez de desgranarlas aquí porque realmente vais a disfrutar mucho. Solo entresacaré una frase que habla del declive de la artesanía de calidad que, ya en 1967, Michener detectaba en Toledo:
Saliendo de Zocodover me vi, dondequiera que fuese, sitiado virtualmente por tiendecitas en las que se vendían toneladas de basura para turistas: ceniceros damasquinados, navajas con incrustaciones, plegaderas que trataban de hacerse pasar por antiguas dagas moras, cerámica llena de florituras, adornada con tristes caballeros alanceando molinos, y banderolas de iridiscentes y chillones colores. Estas tiendas ramplonas no se veían a docenas, sino a cientos, y era deprimente pensar que la artesanía toledana, antes tan prestigiosa, hubiese degenerado de tal manera, después de haber abastecido al mundo medieval de mercancías tan magníficas.
Si el texto del libro es de gran interés y calidad, la parte fotográfica del mismo no se queda en absoluto atrás. Ello es debido al excepcional trabajo del fotógrafo estadounidense Robert Vavra, amigo personal de James A. Michener, con el que recorrió España en infinidad de ocasiones.
Robert Vavra (izquierda) junto a James A. Michener en los años 60 Robert Vavra nació el 9 de marzo de 1935 en Glendale (California) y es un escritor y fotógrafo afincado en la localidad californiana de El Cajón, aunque también reside durante las temporadas de verano en España.
Su relación con nuestro país da comienzo en 1958 cuando, atraído por los toros y especialmente gracias a las corridas que ya había conocido en México, se traslada a España con un billete de ida a Madrid en un antiguo barco italiano, el Valcania. Sin formación alguna ni en fotografía ni en zoología o veterinaria, pasó seis años estudiando no solo los toros sino también el mundo del caballo español. De esta etapa, Vavra ha afirmado que "no pude encontrar el tipo de fotografías que quería para el estudio que estaba desarrollando, así que me convertí en fotógrafo por necesidad. Nunca me ha interesado la cámara... Realmente no me considero un fotógrafo. Soy artista y narrador”.
Se sumergió de tal modo en la tradición taurina y la vida del toro bravo que su pasión culminó con la publicación de un libro titulado Toros de Iberia en 1972. Llegó a convertirse en amigo personal del legendario matador de toros Juan Belmonte, y cabalgaba con él a caballo en sus fincas cuidando y supervisando sus reses bravas. Del mismo modo, gracias a que compartían nacionalidad, también trabó gran amistad con el torero estadounidense John Fulton, compartiendo con él sueños, miedos, aventuras y vivencias.
Más adelante, en 1988, Vavra se mudó a Ololasurai (Kenia) dando comienzo a una estancia de seis años con el pueblo tribal masai, lo que llevó a la publicación del libro Una tienda de campaña con vistas en 1991. Vavra pagó de su bolsillo la educación de varios niños masai y, ya de regreso al continente americano, financió la construcción de una escuela en México, donde, desde su construcción, más de 5.000 niños y niñas han aprendido a leer y escribir.
Pero vayamos ya a la parte toledana de su obra: las fotografías que obtuvo en 1967 por encargo de su amigo James A. Michener para el libro Iberia del que os hablé al comienzo. Han transcurrido más de 55 años desde entonces y la ciudad ha cambiado en bastantes aspectos, por lo que poder diseccionar sus fotografías resulta muy interesante. En mi opinión, la mejor imagen de todas es esta en la que Vavra inmortalizó a un heterogéneo grupo de toledanos en la parada del Katanga en los soportales de Zocodover:
Esperando al katanga o autobús urbano en Zocodover hacia 1967. Fotografía de Robert Vavra publicada en el libro "Iberia" de James A. Michener en 1968. Se trata de una imagen tan rica en matices que está compuesta, como si se tratara de un cuadro de Velázquez, por varias microescenas que parecen narrar a la vez diferentes historias. Uno no puede dejar de imaginar las distintas peripecias vitales de cada uno de los retratados, en aquel Toledo que, poco a poco, iba viendo cómo la ciudad se ensanchaba más allá de las murallas generando nuevas barriadas que necesitaban ser interconectadas con ese corazón que Zocodover siempre será para Toledo. Comenzando de izquierda a derecha, tenemos estas mujeres que parecen atentas a algo que sucede fuera de la escena:
Detalle de una fotografía tomada por Robert Vavra en Zocodover en la parada del katanga hacia 1967 Junto a ellas, este elocuente contraste entre una mujer de avanzada edad que mira en dirección opuesta a donde dirigen sus ojos las toledanas más jóvenes de la fotografía. Es como una metáfora visual del Toledo que miraba al pasado, aún de luto y con pocas esperanzas, en contraste con la ciudad rejuvenecida que deseaba afrontar el futuro con la ilusión de un tiempo nuevo:
Detalle de una fotografía tomada por Robert Vavra en Zocodover en la parada del katanga hacia 1967 A continuación, una mujer que parece muy ilusionada con poder degustar esa misma tarde el brillante melón que porta en sus brazos, nos recuerda que a menudo la felicidad se esconde en los sencillos detalles de lo cotidiano:
Detalle de una fotografía tomada por Robert Vavra en Zocodover en la parada del katanga hacia 1967 Junto a ella, una madre vigila con la mirada a su pequeño, el cual porta un simpático sombrerillo. ¡Qué expresivo es el gesto de ella, que denota una felicidad orgullosa pero a la vez atenta a una posible inminente travesura del chaval!
Detalle de una fotografía tomada por Robert Vavra en Zocodover en la parada del katanga hacia 1967 Para finalizar, un hombre y una mujer que comparten rostro preocupado, absortos en sus pensamientos y aprovechando el rato de espera del katanga para dejarse llevar por esa mente, la humana, que cuando menos lo esperamos nos atrapa y esclaviza alejándonos del instante presente.
Detalle de una fotografía tomada por Robert Vavra en Zocodover en la parada del katanga hacia 1967 Robert Vavra tomó otra sensacional fotografía: una niña que parece vestida de primera comunión inmortalizada a la puerta de la iglesia. ¿Volverá la magia de internet a deleitarnos con la identificación de esta jovencísima protagonista? ¿No sería precioso poner nombre y apellidos a una sonrisa tan sincera y auténtica?
Una niña de comunión en Toledo en 1967. Fotografía de Robert Vavra © Univerity of Northern Colorado Una niña de comunión en Toledo en 1967. Detalle de una fotografía de Robert Vavra © Univerity of Northern Colorado No menos sincera, no menos auténtica y —por supuesto— no menos bella es esta fotografía de un tendero con su mandil que se adivina verdinegro, tal como el que usaban los pescaderos. Sin embargo, la imagen en esta ocasión no transmite alegría, sino la pesada carga del paso de los años a través de la mirada de su protagonista.
Un tendero con un mandil en Toledo en 1967. Fotografía de Robert Vavra © Univerity of Northern Colorado En el interior de una iglesia o de una tienda de antigüedades, Vavra inmortalizó el patetismo de esta desvencijada imagen procedente de algún viejo retablo toledano, en el que es visible la carcoma, que convive con la sorprendente supervivencia de parte de su ropaje de tela, cuya textura fue magistralmente captada por el fotógrafo haciendo un excelente uso de la luz:
Una imagen deteriorada en una iglesia de Toledo en 1967. Fotografía de Robert Vavra © Univerity of Northern Colorado El primer plano de los daños que la metralla causó en 1936 al monumento al Comandante Villamartín, obra de Mariano Benlliure situada junto al Alcázar, es otra de las fantásticas fotografías toledanas de Robert Vavra en 1967:
Parte de la escultura al Comandante de Villamartín, de Mariano Benlliure, perforada por la metralla en 1936. Imagen tomada hacia 1967. Fotografía de Robert Vavra publicada en el libro "Iberia" de James A. Michener en 1968. En esta imagen de una bella aldaba o llamador, Robert Vavra demostró de nuevo un gran talento fotográfico a la hora de captar las texturas gracias a la luminosidad:
Gran aldaba o llamador artístico de hierro forjado en una puerta de Toledo en 1967. Fotografía de Robert Vavra © Univerity of Northern Colorado También es de gran belleza el efecto de la luz atravesando la filigrana de una de las ventanas de la Sinagoga del Tránsito:
Rayo de sol cruzando la celosía decorada de una de las ventanas de la Sinagoga del Tránsito hacia 1967. Fotografía de Robert Vavra publicada en el libro "Iberia" de James A. Michener en 1968. Para terminar, esta fotografía de un escaparate de una tienda de damasquinos:
Objetos de damasquinado en una tienda de Toledo hacia 1967. Fotografía de Robert Vavra publicada en el libro "Iberia" de James A. Michener en 1968. Creo que coincidiréis conmigo, tras haber visto estas fabulosas fotografías, en que Robert Vavra es justamente considerado un autor de culto en la historia de la fotografía de la segunda mitad del siglo XX. Personalmente, no me cabe duda de que si el libro Iberia llegó a vender millones de ejemplares no fue debido solo a la calidad de los textos de Michener, sino que también tuvieron mucho que ver las impresionantes fotografías con que Robert Vavra complementó y enriqueció la obra.
No quiero terminar esta entrada sin agradecer a la Universidad de Colorado del Norte la cesión de algunas de las fotografías incluidas en ella, así como su labor de conservación de los fondos de Vavra.
Robert Vavra en junio de 2007
© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall